Sangre - Taekook

Summary

౨ৎ No era odio, quizá sólo quería ser follado por el vampiro para cumplir su fetiche. ✧.* Tae: top - Koo: bottom ✧.* One shot - 3k de palabras ✧.* Koopussy No se permiten copias, ni adaptaciones.

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Complete
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1
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n/a
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18+

único

Era tan molesto, su monotonía es tan asquerosamente horrible, que le importó un bledo escabullirse en medio de la noche. Esperando a que todos durmieran en esa cueva fétida, que llama hogar, para por fin abandonarlos.

El mundo fue tomado por vampiros hace más de diez años, todos asustados huyeron cómo los cobardes que siguen siendo, buscando un refugio en dónde pudieran sobrevivir. Y no soportaba que a él le tocara el más horrible, una cueva. No llegaba la suficiente luz, se llenaba de moho y pequeños bichos tomaban de su sangre, horroroso.

Llevó días perfeccionando un pedazo de rama de árbol, con la punta más afilada que pudiera encontrar. Herramienta que utilizaría para lo más obvio, clavarla en el pecho del rey, quién escuchó, se llama Taehyung.

Seguramente es un viejo canoso, barbudo y arrugado, sería muy fácil matarlo. Eso pensó, armándose de valor para seguir caminando por el bosque. Sonreía, soñando despierto con su nueva futura vida, a la que volvería después de todo lo que le arrebataron.

Se aproximó cada vez más, siendo seguido por la brillante luna. El cielo azul, la noche llena de estrellas y el frío aire que azota sus cabellos castaños. Pero el frío ahora era lo de menos, su sonrisa se ensanchó cuándo por fin vio las inmediaciones. Ningún guardia, ni nada de eso. Al ser la raza más poderosa, en todos esos años, nadie intentó detenerlos así que no necesitaban seguridad.

— Idiotas. — Negó con la cabeza, saltando un montón de piedras para llegar dentro de una especie de museo. El cuál se dio cuenta que, cuándo entró, estaba oscuro, viejas lámparas alumbraban parte de los pasillos —. Tan poderosos, pero nada inteligentes.

Tanta fue su rabia, que pisó mal y cayó en un estruendoso tropiezo. El sonido hizo eco en las descuidadas paredes. Chilló cuándo una muy delgada y casi huesuda mano lo jaló por los cabellos, fuertemente, para levantarlo.

Sus ojos seguían cerrados, dejando escapar algunas lagrimas. todo su cuerpo temblando por el intenso miedo que recorrió su espina.

— ¿En serio? —. Su voz gruesa, convenciéndolo a abrir los ojos. —¿Tú, un humano... débil, queriendo apuñalar mi corazón? —. Escuchó el jadeó agudo que soltó ese chico, cuándo tomó su mentón para obligarlo a verlo —. Ni siquiera tienes fuerza.

El frío de sus dedos no se comparaban con el gélido de la noche, pero eran tan fuertes que dejaron moretones en su piel con ese simple toque. Captó que es más que hermoso, su piel blanca cómo la nieve, sus cabellos negros desordenados, más alto y fornido que él. Imponente, en frente de un casi desnutrido Jungkook, su miedo era tan grande que sus piernas temblaban, siendo cobarde al ni siquiera sostenerle la mirada directo a esos hipnotizantes ojos rojos.

— N-no yo. — Era imposible defenderse, después de todo solo es un chico que creyó ser suficiente para detenerlo —. Lo siento mucho. — Pequeñas lagrimas se acumulaban en los bordes de sus ojos, no queriendo morir de esa manera —. Déjeme ir, se lo ruego.

El tono en que le implora le resultó muy gracioso, dejando resonar una fuerte risa en todo el museo. Amaba ver a los humanos acobardarse de esa forma, volviéndose tan pequeñitos en el momento en que se lo encontraban. Soltó su agarre, teniendo suficiente de esos lloriqueos, pateando la estaca que dejó caer, muy lejos. Después de reírse en su cara, lo miró directamente a los ojos, sonriendo diabólicamente al oler ese dulce aroma a sangre joven.

— Me temo que eso no se podrá, Pequeño humano. — Se quedó quieto por unos segundos, analizando cada centímetro de su cuerpo, aprovechando para acariciar un poco sus hombros, notando la delgadez. — Te tengo una propuesta. — Sus manos se abrían paso por su pecho, el cual subía y bajaba rápidamente, agitado. — Me dejas tomar tu sangre... —. Sus dedos fueron a desabrochar su camisa, uno por uno de los botones. Todo ese tiempo pareció un infierno para Jungkook, quien jadeaba por el contacto frío. — Y yo te daré comida, hogar.

Sus ojos subieron a los contarios, dejando de ver ese bonito pecho desnudo y esos alegres pezones, después de que la camisa cayera al suelo. Tomó uno de los rebeldes mechones de cabello, enrollándolo en su dedo, maravillado por la boca semi abierta de ese chico temeroso.

— Lo necesario, solo para ti. — Con su mano libre, acarició la piel expuesta, el menor siseó aun no acostumbrado al frío o porque eso le gustó. De todas maneras, Taehyung dejó que sus manos vagaran hasta el cinto en sus pantalones, desabrochándolo con facilidad. — O aceptas tu destino, asesinarte ahora mismo.

Lo atrapó. El susurro sobre su oreja lo hizo cerrar los ojos, sorprendiéndose al darse cuenta que sus pantalones también cayeron al suelo. Casi desnudo, sin poder quejarse, con el ser más caliente, dándole la perfecta ocasión para abalanzarse a sus labios. No debía pensarlo más, le bastaba con ver el bulto en los pantalones del contrario.

— Acepto, tome mi sangre.

Sabe qué es lo que significa y su coño no podía estar más mojado por la emoción.

De pronto, unos fuertes brazos lo alzaron y lo apoyaron contra la pared, por inercia cruzó sus piernas en las caderas contrarias, al igual que sus brazos sobre sus hombros. Listo para que su lengua fuera succionada, chupada y sus labios mordisqueados en un intenso beso lleno de jadeos y saliva escurriendo.

— Tu sabor es exquisito, Jeon. — Su voz era tan atrayente que incluso sus pupilas cambiaron, provocando que no pudiera resistirse un segundo más. — Apuesto que tu sangre es aun más deliciosa.

Quiso protestar, decirle que no tenía ni una pizca de miedo al saber que podría beber de su sangre. Contrario a ello, su labio inferior fue mordido con sutileza. Tomó con más fuerza los hombros contrarios para no caer, sintiendo las grandes manos amasar su trasero. Lo ponía tan caliente, dispuesto a despojarse de su humanidad, por él.

— ¿Cómo sabe mi n- nombre? — Fue difícil preguntarlo sin gemir, sobre todo porque la dureza en su pantalón se rosaba con descaro en la suave tela de sus bragas, las cuáles se empapaban cada vez más.

Lo miró a los ojos por unos segundos, riendo con esa sonrisa burlona que le ponía los bellos de punta. Él sabe que es atractivo, lo que provoca en un indefenso cómo Jungkook, que su corazón lata fuerte, hace lo posible para volverlo su presa perfecta.

— Soy un vampiro, Koo. — Caminó, aun con él en brazos, por un pasillo que llegó hacia una puerta grande, abriéndola con una mano, demostrando su fuerza — Sé hasta las cosas que no debería.

Lo posicionó encima de una cama matrimonial, para ser un museo abandonado, parecía muy costosa y era cómoda. Hasta la habitación era espaciosa y decorada con estatuas, velas en las esquinas y ventanas grandes en las que la luz de la luna bañaba sus cuerpos.

— Por ejemplo. — Desabrochó su propia gabardina negra, la capa cayó al suelo junto con la camisa pomposa, exponiendo su piel blanquecina. — No has corrido de mi, despavorido por el miedo, cómo cualquier otro. — Quitó su pantalón, con fluidez y por último liberó su gran verga, acomodándose encima del cuerpo tenso sobre la cama —. Porque te encanta la sangre, al igual que a mí. Añoras el dolor de mis colmillos en tu piel, que te calme lamiendo cada gota.

Jadeó ante aquella increíble vista, se le hizo agua la boca y su coño se contrajo en la nada, necesitaba contacto. Agachó la cabeza en sumisión, respirando con dificultad. Tenía toda la razón, es hematofílico, anhelando hace años cumplir su fantasía. Y, quizá, realmente todo su odio hacia los vampiros, sólo fue una excusa para cumplir su oscuro fetiche con alguien que lo entendiera.

— Entonces, si sabe todo ello. — Mordió su labio, cuando el hueco entre su cuello y hombro fue succionado. — También sabe q- que necesito que me folle, ahora. — Su voz era un pequeño hilo que se esforzaba por mantener, más porque las caderas de Taehyung simulaban embestidas, provocando un temblor en sus piernas abiertas —. Por favor, fólleme y podrá succionar toda mi sangre.

Gruñó, todo el miedo del cervatillo se esfumó y no podía estar más encantado. Verlo en esa etapa tan caliente y necesitado debajo suyo, empinando un poco sus caderas por más fricción en su jugoso coño. Se relamió los labios y se posicionó justo en medio de sus piernas, sus ojos hipnotizados por la mancha visible en su ropa interior. Olía muy bien, tanto que sus manos fueron por las costuras y jaló para quitárselas.

Jungkook gritó un poco cuándo el aire frío azotó en su sensible piel. Cerró los ojos unos segundos por la vergüenza

— Tranquilo, tenemos suficiente tiempo —. Besó sus muslos lechosos, esbeltas piernas brillantes y tersas, resistiéndose para no clavar sus colmillos tan pronto, incluso cuándo de reojo observó a su presa, sin despegar su mirada en ningún momento, sólo porque amaba lo pequeño que Jungkook se sentía —. A pesar de que él sol golpeé por las ventanas, es imposible que deje que me quiten algo tan bonito, cómo tú.

Se quedó sin palabras, estaba siendo tan suave, que dudó por un momento que sea el vampiro grotesco del que todos hablaban. Sus palabras se escucharon tan lindas que su corazón se estrujó, perdiendo el aliento por los besos desordenados en su torso. Dejando salir pequeños gemidos que trataba contener, mordiendo su labio inferior, su maldito deseso cumpliéndose le daba cosquillas en su espina.

— ¡Mhm, sí! —. Gimió fuerte, cerrando los ojos y llevando sus manos al cabello del mencionado, cuándo este pasó su lengua por uno de sus rosados y erectos pezones. Dió un respingo cuándo su otra mano fue a masajear su otro botoncito. Abriendo la boca para boquear por aire. Era una parte muy sensible en él, además de que seguía rozándose en su parte baja —. ¡Ahh, por favor!

Podría correrse con eso, lo sabía. Su Koo era tan sensible en su pecho, que pequeñas lágrimas adornaron las esquinas de sus ojos, cayendo hacia sus mejillas cuándo se separó, dejándolo a segundos de su orgasmo.

Le tomó un momento recuperarse un poco, frunciendo el ceño y abultado sus labios.

— Estaba a punto —. Se quejó, su pecho subía y baja. Mientras que Taehyung volvió hacia su coño, lamiéndose los labios, sonriendo. —. Deje de jugar conmigo, prometo que amará follarme.

Levantó una ceja, riéndose de él por quindécima vez, amaba humillarlo. No dijo una sola palabra, demasiado ocupado inspeccionando el coño que tenía en frente. Tan bonito, con pliegues ligeramente rosas, gordito, sin vello y a simple vista afirmaba su suavidad.

— En eso estoy de acuerdo —. Con su mano izquierda separó un poco más esos muslos, acercándose y por poco enterrando su nariz en el capullo —. Hueles tan bien —. Se tomó unos segundos más, queriendo recordar para siempre ese dulce olor que salía del pequeño hoyo.

Jungkook estaba desesperado, no aguantaría otro segundo en que el vampiro ignorara sus súplicas. Así que empujó un poco más sus caderas y las levantó, empapando los labios del vampiro de su mancha viscosa, ahora es él quién reía en burla.

Pero poco le duró, las mejillas de su culo fueron agarradas con bastante fuerza, sometiéndolo a quedarse en esa posición algo incómoda. Ni siquiera pudo quejarse, lo único que salían de sus labios eran gemidos, sus ojos abriéndose un poco más para ver el espectáculo en frente suyo. Toda la lengua de Taehyung salía de su boca, para tomarse todos sus jugos, sorbidos por todos lados, provocando que más de sus fluidos ensuciaran su barbilla, escurriendo por todo el placer que sacudía su cuerpo.

— ¡Joder, m- me come tan bien! —. Chilló, aún más cuándo la lengua de Taehyung entró en su agujero, apretándolo cada vez que se movía para sacar su humedad. Tomó los mechones negros para jalarlo más hacia él, buscando toda la profundidad que podía. Incluso pensó que lo ahogaba por no darle ni siquiera un pequeño respiro, pero las manos sobre su culo empezaron a amasarlo, en señal de que ambos disfrutaban de igual forma —. ¡Siga así, voy a correrme!

Era más una exigencia. Se olvidó hasta del dolor en su espalda por la incómoda posición, rodando sus ojos para atrás y sacando la lengua, babeando sobre su pecho. Su clítoris magullado entre esos labios que lo succionaba, apretando sus piernas sobre el cuello de Taehyung.

— Córrete en mi boca, Cariño.

Un agudo gemido retumbó en su garganta, su espalda arqueándose cómo nunca antes, sollozó por el estruendoso placer, apretando su coño lo más que pudo, aún cuándo Taehyung succionaba su clítoris.

Sus manos hicieron ademán de quitarlo, no lo alcanzó ha hacer, salpicando todo su líquido en fuertes chorros sobre su hermoso rostro. Éste lo lamió sin problemas, sin inmutarse, al contrario, se encargó de sacar lo más que pudo sobrestimulándolo.

De golpe metió tres de sus dedos en el hinchado y sensible coñito, alejando sus labios para besar sus piernas. Bombeando de adentro hacia afuera, curvando sus dedos y magullando todo lo que podía.

— Eso es, que buen chico. — Jungkook no respondió, llevando su cabeza de lado a lado, cómo negando, perdido, ni siquiera sabía qué le pasa, pero le encanta —. Tú puedes, Koo.

Palabras que endulzaban sus oídos, mientras acariciaba sus muslos. En un principio quiso esperar hasta follarlo con su verga, sin embargo se embriagó tanto con el rico aroma de su coño, que no pudo esperar más a saborear su sangre.

Y, cómo un animal, clavó sus colmillos en su presa. Gimiendo al instante en que su lengua saboreó el exquisito sabor de su sangre, sus pupilas dilatándose. Sabía tan bien, casi dulce y refrescante. Mucho mejor que cualquier otra, nadie podría igualarlo. En todos los miles de años, jamás tuvo tan preciado manjar.

— Sabes delicioso. — Miró a Jungkook a los ojos, éste parecía a punto de desmayarse, ya dejando de chorrear hace un momento. Taehyung estaba tan drogado que al instante fue hasta el hueso de su cadera, trazando una gruesa línea con su lengua, aún con restos de la corrida del pelinegro. quién sollozaba. Sacó sus dedos del coño sensible y tomó su polla para alinearla. — Tu sangre es toda mía —. No le dio tiempo a responder, hundiendo sus caderas en un áspero movimiento. Quitándole todo el aire al cuerpo sangrando bajo suyo, por el estruendoso grito. Recibiendo un lloriqueo cuándo lo empaló hasta el fondo —. Tú, eres todo mío, Jeon Jungkook.

Y fue ahí cuándo volvió a enterrar sus colmillos, succionando cada gota de sangre y llevándola directo a su garganta. Era el cielo, ese líquido carmín justo en su lengua y el hoyo del muchacho, que gritó cuándo el bulto lo llenó por completo, apretándose a su alrededor.

— ¡Taehyungie Hyung! — Empuñó las sábanas, seguramente lo desgarró y por eso dolía cómo el infierno. Su polla llegó hasta su ombligo, podía ver la silueta abultarse en su estómago. Ni siquiera él sabía cómo es que su coño se estiró tanto para recibirlo de una sola estocada, pero estaba tan lleno que le cuesta apretarse. Tan lleno que necesitaba más —. Es tan grande, muy grande. — Balbuceó cosas sin sentido, abrumado y sofocado por el calor en su cuerpo. — Sáciese.

Murmuró lo último con la vista en las delgadas líneas rojizas que se deslizaban sobre su piel, regocijándose en una sonrisa de oreja a oreja, cada que sentía el escozor picar su piel. Por fin sometido cómo siempre lo deseo, mordido por esos colmillos, filosos cómo cuchillos, en su suave piel.

Taehyung no perdió tiempo y clavó sus dientes en la carne magullada por sus propias manos, disfrutando los temblores en el cuerpo ajeno, cuándo la piel se rompía y sangraba. Teniendo muy poco cuidado, ni siquiera deteniéndose por un segundo a ver los aguados ojos de Jungkook.

Era suficiente con escuchar sus alaridos agudos para saber que le encantaba, después de todo él imploró por esto y, aunque rogase que se detuviera, no lo dejaría en paz hasta llenarlo de su semen.

— Lo haré, Bonito. — El sudor se pegaba en su frente, empujando sus caderas para estocar el punto g de Jungkook. Tirando su cabeza hacia atrás cuándo se incorporó por unos segundos, para adorar el desastre sangriento que retrató. Sonrió, ambos lo hicieron. — Quedarás lleno de cicatrices, te ves tan lindo manchado de sangre. — Volvió a inclinarse, está vez hacia sus clavículas, haciendo un camino de mordidas y chupetones, marcándolo, hasta su cuello. En dónde se quedó unos segundos olisqueando, aún no lo morderá ahí —. Porque sólo viniste a mí, para servirme.

Dio una fuerte nalgada, levantándole la pierna izquierda sobre su hombro, las pestañas de Jungkook revolotearon, fuertes gritos fueron callados por su propia mano en su boca, sintiendo ser muy escandaloso. Taehyung vio esto de reojo, dejando de morder a la altura de su pecho, para erguirse y mirarlo con sus oscuros ojos, casi enojado.

— Supongo que fui demasiado piadoso contigo. — Rápidamente levantó su mano y la dirigió justo en el cuello del castaño, éste lo miró extrañado. Sus ojos se agrandaron cuándo supo que vendría. No lo dejó quejarse, apretando al rededor, dejándolo sin aire —. Pensé que quedó claro que adoro todo de ti, incluyendo tus gemidos. ¿A caso alguien te folló así antes, Mhm? — Sus estocadas se hicieron más salvajes, el pobre cuerpo se contorneó debajo suyo, disfrutando de sus labios abiertos y los leves quejidos en busca de aire. — ¿O es que te volviste tan tonto después de tu primer orgasmo?

Sus piernas pataleaban, su rostro se puso un poco más sonrojado, quizá por aquellas palabras que le hicieron sentir mariposas. Tenía razón, se volvió un completo tonto después de descubrir el tipo incomparable de placer que le daba ese vampiro. Su coño siendo destrozado por esa increíble verga, chapoteos sonaban por cada profunda embestida, amando lo agresivo que se convirtió, mirándolo a los ojos cómo si quisiera comérselo a mordidas.

Taehyung soltó su agarre cuándo notó el cuerpo de Jungkook casi desvanecerse, sólo para darle un par de cachetadas a su bonito rostro, sus mejillas quedando rojitas, mientras que sus ojos lagrimeaban. Gruñó cuándo se sintió cerca a su orgasmo, con ese cosquilleo reconocible. Azotando la carne del culo de Jungkook, tomando sus caderas con fuerza para empotrarlo más fuerte y profundo. Su cuerpo rebotaba sobre la cama, que ya estaba manchada de fluidos y sangre fresca de las heridas abiertas, que cada tanto Taehyung limpiaba con su lengua, evitaba desperdiciar ese manjar lo menos posible.

— ¡Ah, e- estoy tan cerca! — Alzó ambas piernas para entrelazarlas alrededor de la cadera de Taehyung, haciendo todo lo posible para no dejar de ser follado. Agachando la cabeza para ver de reojo toda la sábana manchada, haciendo que su coño se apretara varias veces más. — ¡Lléneme, Hyungie!

Sus cabellos fueron tirados hacia arriba, otra vez, viendo el perfecto rostro de Taehyung sudando y el cabello pegado a su frente, con la boca ligeramente abierta para tomar aire, notando los colmillos con su sangre, una obra maestra. Y sí, eso fue suficiente para que segundos después llegara a su orgasmo, uno mucho mejor que el otro. Podría decir que mucho mejor que el de cualquiera, sollozando y temblando terriblemente por culpa del chorro que salpicó el abdomen ajeno.

— ¡Mhm, Hyung! — Gritó desesperado, con la piernas temblando y no resistiendo en quedarse sobre las caderas de Taehyung, si no que cayeron sobre la cama, retorciéndose — ¡Mhm, lo amo!

Ni siquiera dándole tiempo a vaciar todo su líquido, porque seguía estocándolo cómo un loco para liberarse, con la cabeza escondida entre el hueco de su cuello y hombro.

— Eres mío, Jungkook. — Dijo en un jadeo, gruñendo grave, mientras lamia ese lugar. Sus caderas traquetearon torpes y ahogó su gemido, mordiendo profundamente la piel, a la par que llenaba de semen caliente y espeso, el coño mojado y sensible que goteaba en cada apretada, ordeñando muy bien su verga.— Para siempre.

Lo último que escuchó de él fue un lloriqueo, cayendo rendido en el sueño, básicamente desmayado por tanto. Taehyung rio para sí mismo, dedicándose a observar con detenimiento al ser humano que le robó el corazón. Acunando su rostro con su mano y con la otra peinando sus alborotados cabellos. Tan delicado e imposible, después de haberle rogado que lo follara cómo un animal y succionara su sangre.

Se levantó con cuidado, sin querer despertarlo, yendo en búsqueda de papel higiénico y cuándo regresó limpió lo mejor que pudo el exceso de fluidos que salían de su coño, cosa que fue difícil porque el olor embriagante lo descolocaba. Pero es momento de que Jungkook descanse, aunque él pueda seguir sin ninguna inconveniencia, el cuerpo de éste aún no se acostumbra.

Tiró los papeles a un tacho y regresó a la cama, poco le importó lo sucia que estaba. Sólo quería envolver sus brazos en esa pequeña cintura y oler su aroma. Así lo hizo, atrayendo su cuerpo lo más que podía para estar muy juntos, besando sus mejillas y después sus labios.

Levantó su mano hacia sus belfos, abriéndolos un poco con sus largos dedos. Sonrió casi perverso, cuándo notó dos pequeños dientes volviéndose puntiagudos.

— Sólo mío.

Y, en una cama vulgarmente llena de sangre, semen y humedad, ambos recordarían su primero encuentro. El primero de muchos, demasiados, ahora qué vivirán juntos, para toda la eternidad.

— FIN —