Capítulo 1:Muerte frustrada y nuevo problema
Hoy en la mañana, me encontraba de buen humor no había nadie en mi casa entonces tome mi casco, me subí a mi moto y me dirigí a ver a uno de mis amigos llegue a su casa y toque su puerta él me abrió y me saludó —hola amigo no sabes ¿a qué hora es? —estaba crudo, por su actitud o eso creía
—son a las tres de la tarde ¿Te acabas de levantar? —conteste. —le había atinado a mi suposición
—sí —respondió este Vincent. —mientras bostezaba y estiraba.
Luego se oyó una voz de una chica y le preguntó a mi amigo —Vince, ¿Quién es? —no había día que no hubiera una chica en su casa
—es el maldito bastardo de Jake —contesto. —la miraba con una sonrisa en su cara
—hola Susan ¿Cómo le haces para soportar a este tipo? —la saludé. —ella es mi amiga y mi amor platónico
—no tengo idea —contesto Susan. — solo se reía del momento
—bien ¿Qué tal si vamos de fiesta? —me propuso Vince. —y olvidé decirles que siempre voy de fiesta con ellos
—no, tú te acabas de levantar además tengo que ver unos asuntos de la empresa —rechacé la propuesta de Vince. —actualmente está en planes de mi padre la sucesión de la empresa a alguno de sus hijos, claro que yo estoy descartado en ello
—bueno, nos vemos —se despidió Vincent. —era un gran chico, excepto que yo era más desastroso que él.
Después de dirigí a la empresa de mi padre, todas las que trabajan ahí me miraban de una forma pervertida puede que sea guapo pero lo que les atrae es el color de mis ojos que son azul turquesa son únicos en éste mundo. Llegué a la oficina de mi padre (honestamente no quería verlo, pero no tenía opción) —Jake Sebastián, me alegra verte nuevamente has crecido mucho —dijo. —haciendo una expresión de felicidad
—lo sé y dime para que me quieres —conteste. —estaba algo fastidiado de la situación, ya que no quería nada que ver con la dichosa empresa, yo solo esperaba mi cheque para no volver a saber de ellos
—sabes que me voy a retirar de trabajar, así que tu tomarás el control de la empresa —mencionó mi padre. —detestaba esto de los negocios, pero tenía que hacer mi mayor esfuerzo
—aprecio tu idea, pero sabes que necesito respirar un momento así que me voy, mañana vendré a conversar sobre eso —conteste. —finalmente me había librado de esta tensa situación, pero eso no me libera de ser el futuro dueño de la empresa
—está bien —respondió mi padre. —él suele ser algo paciente conmigo, pero antes de que dejará la casa, me odiaba con toda su vida porque me culpaba de la muerte de mi madre
yo salí corriendo de ahí lo más rápido posible, me subí a mi moto iba conduciendo en la calle; cuando un auto se atravesó en mi camino, salí volando de la moto y de pronto se apagaron las luces. Cuando desperté estaba en un cuarto color blanco parecía un hospital, quería mover mis manos, pero no podía tenía una varilla encajada en cada brazo y me dije —ahora en que maldito problema me metí —siempre era un chico problemático y no había día que no me metería en muchos líos.
Luego apareció un sujeto vestido de blanco y dijo —hola, Jake Sebastián Keen Villaesteros —me miraba de detenidamente como si fuera una especie de extraño
—¿Cómo te sabes mi nombre completo? y ¿Quién diablos eres? —le pregunté. — estaba algo confundido ante la situación
—soy Thomas y sé tu nombre porque lo leí en tu licencia de conducir —contesto el sujeto. —no sabía porque, pero algo me omitía
—te puedo decir Tom, porque tu nombre esta complicado y no se supone que yo debería estar en el túnel para ir al más allá o estar muerto —conteste. —de la forma más obvia posible y no para quedar como un tonto
—pues sí, pero hago cambio de último minuto, porque de seguro te preguntarás ¿cuál fue el motivo de que no has muerto? —contesto. —era muy directo al decirme las cosas y eso que no lo conozco tan bien
—sí, dame una buena razón de dejarme vivo —amenace. —espero que tenga una buena explicación de hacer esta monstruosidad
—bien, actualmente en tu mundo te están tratando de revivir así que tenemos cinco minutos para hablar ahora te diré la verdad —me respondió. —se oía muy seguro de lo que decía
—eso espero —dije algo molesto. —ya tenia suficiente por no dejarme morir y lograr mi cometido de no ser un CEO multimillonario
—bien, pero antes yo soy un ángel —me contesto. —yo lo miraba algo extrañado
—no me hagas reír, si esta es una maldita broma que ya acabé —dije. — aun así, me seguía riendo de la situación
—no es una broma —contesto sin ninguna expresión de risa este Tom. —en cierto punto de la historia, ya me siento algo aterrado con los ángeles
—entonces ¿eres esos sujetos con plumas en la espalda? —mencioné. —ya había logrado asimilar la noticia
—sí, además tu eres especial —me respondió. — no tenía ni idea a qué se refería
—claro y ¿por qué dices eso? —pregunte. —trataba de salir de mi trampa, pero lo único que me lo impedía era que me quedaría sin brazos
—sabes... El color de tus ojos es de color azul turquesa y son únicos, ningún humano ha nacido con rasgos angelicales —explicó. —siempre decía que mis ojos no eran nada comunes
—pero ¿Cómo tuve esos rasgos? Sí mis padres son humanos —replique. —ahora las preguntas las hacia yo
—eso te hace único así que ahora eres un ángel —contesto esté Tom. —sentía que me hablaba tan bonito.
Yo me quede sin palabras en ese momento haciendo que quisiera desmayarme del asombro.
—sé, que todo esto te cayo de sorpresa, pero descuida los ángeles somos inmortales. Así que es la última vez que morirás —comento. —me dio la gran noticia
—un poco de hecho, entonces jamás moriré en mi vida —dije. —mientras aun no podía asimilar lo que estaba pasando
—al fin lograste entender lo que te dije, Sebastián —contesto Tom —ya estaba más tranquilo
—y no se supone ¿Qué debería pasar algo más físico? —pregunté. —debería dejar de leer libros de historias de ángeles
—pues sí, bueno ahora te voy a dar tus alas —respondió. —en sus manos salió una luz muy cegadora y apareció un collar
—bien ¡dame las ya! —grité. —estaba muy emocionado
Tom me puso el collar sin ningún problema y le pregunté —y ¿Cuándo podré mover mis manos? —ya quería salir de esta incómoda situación
—aún no y mientras estabas dormido te pusimos tus alas, pero muy pronto saldrán cuando las veas te van a encantar y por ahora tienes que volver a tu mundo, antes de que se me olvide te tengo que poner esas cadenas de oro para que no perciban tus alas y no le debes contar a nadie sobre esto —explicó. —mi sonrisa desapareció, sin embargo, tenía razón en un sentido común
—¿Cómo lo voy hacer? Sí lo cuento me creerán loco y no quiero terminar encerrado en un manicomio, además el pobre sujeto que me atropelló debería pagar mi funeral ya quiero morirme de una vez por todas no tengo nada que hacer —reclame. — yo realmente ansiaba morir, ya que iba a tener mas complicaciones en mi vida
—no lo creo —respondió. —hasta se escuchó muy siniestro de su parte, pero no lo culpo.
De repente empecé a ver borroso —¡espera! y ¿Cuándo volveré aquí? —le pregunté. —solo quería saber la respuesta antes de que perdiera la cordura
—nunca más —respondió. —aun lograba verlo, pero ya no con tanta claridad.
Cerré los ojos hasta que sentí que me electrocutaba y abrí los ojos los paramédicos decían —ya está de vuelta el chico, otra vez... —. Cerré los ojos no sé cuánto tiempo paso aún seguía sin entender lo que había sucedido tal vez fue una pesadilla. Abrí mis ojos esta vez estaba en un hospital, tenía un montón de cables en mi cuerpo, luego vi el collar y no fue una pesadilla sino si ocurrió ahora me sentía más espiritual y calmado, luego entró Vincent y Susan y los saludé —hola chicos ¿Qué hacen aquí? —ya me encontraba mejor, pero seguía con el trauma del ángel y de mi inmortalidad
—no lo ves ¡tuviste un accidente casi te morirás! —grito Vince. —parecía paranoico, pero me hacia recordar a mi madre cuando vivía
—qué más da y ¿Cuánto llevo aquí? —pregunté. —estaba confundido ante lo sucedido
—dos semanas, pero ya estas mejor, tenías a media escuela preocupada —comento Vince. —Susan me miraba con tanta ternura y eso me ponía nervioso
—que bien, me alegra que se preocupen por mí y será mejor descansar un poco más —dije. —necesitaba estar sólo para asimilar un poco lo ocurrido en el día del accidente
—espero que te mejores pronto —dijo Susan. —tenía una leve sonrisa, aún no puedo creer como la amo tanto.
Ellos salieron del cuarto, yo me quede pensando en todo lo que paso mientras me moría, creo que esta vez seria mi última visita al hospital, pasaron dos días, después me habían dado de alta en el hospital, volví a mi casa por suerte no vivía con mi padre, el doctor me ordenó reposo absoluto así que no podía hacer nada, el sujeto que me atropelló pago el hospital y mando a reparar mi moto. Me encontraba acostado en mi cama cuando alguien toco mi puerta, yo me levanté con dificultad y abrí la puerta era una chica era alta, sus ojos eran color café claro, su pelo era castaño y me preguntó —¿tú eres el quien mi padre atropello? —aunque no quería ser grosero, pero era muy lógico y más si tengo mi collarín
—para mi desgracia sí ¿y tú eres? —le respondí. —era raro que alguien me viniera a buscar y más si no es mi familia
—soy Scarlett Anahí Mansfield, mi padre me envió para ayudarte mientras te mejoras —me comento. —se miraba nerviosa al verme, supongo que ya sabía mi reputación
—está bien, pasa —la invité a pasar a mí casa. —nunca soy gentil con las personas, pero trataba de hacer mi mayor esfuerzo.
Entonces me sentía un poco nervioso, porque jamás había entrado una chica a mi casa. Yo me senté en la sala y le pregunté —¿vas en a la universidad? —nunca la había visto en la escuela
—sí, sabes a ti ya te visto, decían que eras un pesado y le hacías la vida de cuadritos a los nerds —respondió. —también era conocido por hacer eso, sin embargo, solo es un simple rumor que no deseo aclarar por motivos personales, pero en realidad me llevo muy bien con ellos y les ayudo en ciertas ocasiones a realizar formulas o armar robots
—pues si lo soy —dije. —estaba muy orgulloso de mi, pero hay un secreto que pocos saben de mí
—además las chicas te amaban demasiado, incluso saliste con una de mis amigas —dijo. —yo tenía una sonrisa y nada más
—¿Cómo se llama? —le pregunte. —la curiosidad se apoderó de mí, además no recuerdo con cuantas me acosté en lo que llevo estudiando
—su nombre era Megan —dijo. —ella trataba de no perder el control por sus nervios
—ya me acuerdo, era tan celosa bendito dios que solo fue una noche y jamás la volví a ver —le dije. —como odiaba a esa chica y eso que la conocí un día
—enserio vaya con razón te odia —comento Scarlett. —toda la escuela sabía que tenía la fama de salir con chicas y luego las votaba
—lo sé, bueno me tengo que dormir porque no creo aguante estar de pie un minuto más —dije. —ya no aguantaba el dolor tan horrible que tenía.
Scarlett me llevo a mi cuarto y le dije —gracias —solo tenía una sonrisa en mi cara.
Ella se fue, así que cerré mis ojos y me quede dormido, cuando alguien me grito —¡Jake despierta! — lo quería matar por despertarme, siempre he odiado que me despierten
—ya es de mañana tan pronto, sí apenas me acabo de acostar —dije. —tenía mucho cansancio acumulado.
Entonces miré a Tom, me levanté muy asustado, además apenas iba comenzar a soñar, pero a ese desgraciado no le importaba, porque tenía una sonrisa en su casa y le pregunté (además también le reclamé) —¿Qué estás haciendo aquí maldito desgraciado? No me dejas ya en paz después de frustrar mi muerte —mi mal humor lo decía todo, porque odio que no me deben dormir
—no te enojes vine a hablar contigo es muy importante, pero ya te veo estás muy mal pues... ¿Qué te pasó? —dijo. —ya estaba harto de esta horrible situación y para que el tonto fingiera no saber nada
—bueno, un maldito señor se apareció en mi camino, me arrolló con toda moto y casi me muero de no ser por ti —dije sarcásticamente. —hubiera preferido morir en una vez por todas
—bien, me alegra que recuerdes tu muerte con tanto aprecio —me contesto. —él maldito se reía de mi desgracia en mi propia cara
—sabes lo que detesto de estar aquí, es a ti —reiteré. —lo miraba con mi cara de desagrado
—bueno, pero sabes hay muchas personas que quisieran tener la misma oportunidad que tú, pero a mí también me pareció tonto que dios te quisiera como ángel y eso que todos sabíamos cómo eres con las personas —explico Tom. —necesitaba calmar el asunto, pero no era posible
—vaya, vaya... Los ángeles no me quieren, pero su jefe los va obligar quererme que lindo me siento halagado —respondí. —me burlaba un poco de la situación que el se enfrentaba ya que no podía rechazar un pedido de diosito
—no exageres tanto chico, ya es tiempo de que salgan tus alas —dijo Tom. —solo tenía su cara de felicidad
—¿y cómo vas hacer eso? —pregunté. —con mucha curiosidad, al menos tenia algo que hacer y estar lejos de la silla del CEO
—pues ya lo sabrás —dijo Tom mientras sonreía. —se notaba que muy en el fondo de su corazón disfrutaba hacerme sufrir.
Estaba algo emocionado, pero a la vez aterrado por lo que podía pasar, pero esto será una gran aventura y más problemas para mí.