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Steve Rogers despertó en un lugar que era iluminado por una pequeña luz en medio de aquel cuarto, dirigió su vista a sus manos y pudo notar que estás tenían una especie de muñequeras, trato de quitárselas, pero fue inútil, miró a su alrededor, analizando la situación en la que se encontraba. De la nada los brazaletes se encendieron haciendo que sus brazos se extendieran y que su cuerpo dejara de tocar el suelo, los láser que tenían como función bloquear la puerta, desaparecieron dejando entrar a varios hombrecillos verdes, uno de ellos era más pequeño que los otros dos que lo acompañaban.
- Me alegra que estés despierto.
- Yo no veo la alegría en eso.
- Oh, no se preocupe capitán, lo verá muy pronto.
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Mientras tanto, en la mansión de los Vengadores...
- Oye Iron man, ¿Cuándo le pedirás al cap. matrimonio?
- Ja ja, que gracioso legolas, lo haré cuando tú se lo pidas a Bruce.
- Aguafiestas.
- Llámalo como quieras, pero no le pediré matrimonio a Steve.
- ¿Qué?, ¿por qué no?
- No lo sé, quizás, ¿por qué no tenemos nada?
- Oh, vamos, todos aquí notamos la tensión sexual que ustedes dos emanan.
- Son imaginaciones suyas, si yo y el cap. tuviéramos algo, se los diríamos.
- Eso espero.
- Janet, ¿tú también?.
- Deben admitirlo chicos, tú y Steve tienen buena química.
- Rogers diles algo.
- Yo y Tony no tenemos nada, dejen de molestarlo, ahora Iron man acompáñame.
- Ah, claro, nos vemos chicos.
Los dos vengadores salieron de la cocina y se dirigieron a la sala de reuniones. Tony se sentó en la gran mesa redonda que se encontraba en medio del salón.
- Sabes, si me querías para ti solo, la habitación era más cómoda, ya sabes, para mi espalda, a menos que me quieras alzar con esos brazos. - Iron man le guiño al cap., el cual soltó una sonrisa para luego acercarse al líder de los vengadores y tomarlo de la cintura.
- Jamás rechazaría una invitación como esa.
- Entonces ven aquí y tómame rubio tonto.
Antes de que los labios de aquellos dos amantes se juntaran, la alarma se encendió anunciando la nueva anormalidad que el mundo presenciaba.
- Perdonen la interrupción vengadores, pero el mundo los necesita.
- Esto no se queda así anciano, Jarvis muéstranos el problema.
- Me temo que la gárgola volvió a atacar señores.
- ¿En serio, la gárgola?, ¿desperdicié una noche apasionada, por esto?
- ¡Tony!
- Si, si ya sé, el mundo nos necesita y todo eso, espero que esto sea rápido, ¡vengadores unidos!