Capítulo único ♡
A los quince años JiHoon perdió a sus padres, aquel acontecimiento lo cambió todo, pasó de ser un omega adolescente que llegaba a su tranquilo hogar donde lo recibía su madre con una cálida y dulce sonrisa, a vivir en las calles.
Ese trágico accidente hizo que todos los familiares, específicamente los alfas hermanos de su padre llegaran a quitarle todo, no pudo hacer nada, estaba asustado, solo y completamente vulnerable.
No tenía cómo defenderse.
Estuvo meses vagando, sin qué comer o donde dormir, buscaba rincones en las calles para resguardarse del frío y solía buscar restos de comida en las bolsas basuras afuera de los restaurantes.
Cuando estaba en celo se escondía en casas abandonadas, encerrándose en las habitaciones para que nadie lo encontrara.
Hasta que un día un Alfa de contextura gruesa, moreno y con relucientes dientes, vestido con pantalones oscuros y una chaqueta de cuero se paró frente a él, haciéndolo temblar de miedo, pensó lo peor.
Pero qué más le podía perder si no tenía nada más que su vida.
Y quizás ya era hora de dejar de vivir.
—¿Qué haces por estos lugares? —Preguntó el alfa acercándose al pequeño omega que se encontraba acostado sobre unas hojas de periódicos, bajo las escaleras de un motel de mala muerte.
—Y-Yo sólo estaba durmiendo, lo siento —Se disculpó JiHoon colocándose de pie, no supo de dónde habían aparecido más chicos, caminó de espalda con miedo y chocó contra una pared de ladrillos —No quiero problemas, me iré ahora.
El alfa caminó a paso lento hacia el asustado Omega, mirándolo de pies a cabeza, su ropa sucia y rota, sólo llevaba jeans viejos, una camisa de mangas cortas y zapatos gastados, temblaba del miedo y seguramente también del frio, su rostro y brazos estaban manchados con barro y aceite de auto, también tenía algunos rasguños en sus mejillas, no podía imaginar qué le había pasado.
—Por favor déjenme ir —Rogó JiHoon cerrando los ojos con fuerza.
El mayor sonrió y tomó el mentón del castaño para mirarlo con detenimiento, parecía alguien inocente y dulce, sus rasgos eran delicados, JiHoon abrió los ojos pero no hizo nada para defenderse, jamás podría contra un Alfa —¿Andas solo?
El menor asintió.
—¿Dónde están tus padres? —Preguntó curioso.
—Fallecieron hace cinco meses —Respondió con sus ojos húmedos —Mis tíos me han echado de casa para poder venderla.
Un chico pelirrojo y con apretables mejillas se acercó a ellos llamando la atención de JiHoon —Hijos de puta.
—¿Cuántos años tienes? —Preguntó el mayor.
—Quince —JiHoon volvió a mirar a los ojos del Alfa —En tres meses más cumplo años.
—Ay, llevémoslo con nosotros —Chilló un chico de cabello largo, dando un saltito y tomando el brazo de su compañero de al lado quien parecía extranjero —¡Es tan lindo!
—¡Sí! —Exclamó el pelirrojo con una sonrisa.
—¿Te gustaría venir con nosotros? —Preguntó el mayor con el rostro relajado, aquella aura oscura y siniestra que hizo temblar a JiHoon, ya no estaba —Te daremos ropa limpia y comida, podrás ducharte, ya no estarás solo.
Las lágrimas rodaron por las mejillas del omega, sorprendiendo a los chicos, el Alfa soltó su mentón, dando un paso hacia atrás pensando en que lo había estado lastimando sin querer.
—Oye —Habló el pelinegro —¿Estás bien?
—¡Le has apretado mucho la carita, SeokMin! —Regañó el pelirrojo acercándose a JiHoon, el omega se agachó en el suelo sin parar de llorar, ocultando el rostro entre sus piernas —No llores, SeokMin a veces es un idiota pero tiene un gran corazón.
—Me quedaré sólo con lo último —Comentó SeokMin cruzando los brazos.
JiHoon levantó el rostro, sus mejillas estaban sonrojadas al igual que la punta de su nariz, que cuál lo hacía ver adorable a pesar de las lágrimas que aún no lograban comprender.
—¿Te duele algo? —Preguntó el omega de cabello rojo —Soy SeungKwan, puedes confiar en mí.
—Y-Yo... Quiero ir con ustedes —Sollozó JiHoon tomando la mano de SeungKwan, apretándola con fuerza, transmitiéndole todo el miedo que sentía hace meses se había apoderado de él —Por favor, no tengo a nadie.
Hace cinco meses no recibía un abrazo tan cálido como el que le dio SeungKwan, un omega de diecisiete años que con el tiempo se volvería su mejor amigo.
JiHoon sabía que si ese día SeokMin no hubiese aparecido, probablemente hubiera muerto de hambre o por algún otro Alfa descontrolado, su vida cambió radicalmente desde ese minuto, se volvió la mano derecha del líder de la pandilla, le pidió que le enseñara a pelear, debía aprender para ayudarles pero SeokMin se negó, diciéndole que era demasiado pequeño aún pero que ayudaría en otras tareas.
Los chicos no trabajaban como cualquier otro humano, robaban dinero, joyas y autos lujosos, tenían grandes peleas con otros grupos de Alfas y escapaban seguido de la policía, era una vida llena de adrenalina pero a pesar de todo JiHoon se sentía seguro junto a ellos.
Se volvieron su familia.
Nada más le volvió a faltar, tenía un plato de comida cada día sobre la mesa, ropa limpia, una cama donde dormir. Aprendió que existían varias pandillas de Alfas y omegas por esas oscuras y peligrosas calles de la ciudad.
Había límites y reglas que nadie debía romper.
Si alguno de ellos entraba en un territorio que no le correspondía su vida corría peligro, por lo mismo las peleas eran algo de todos los días, muchos Alfas y Omegas cruzaban los límites, aparecían los dueños de aquel lugar y todo terminaba en golpes y mucha sangre.
Hasta muertos.
JiHoon detestaba que los omegas fueran los débiles en esas situaciones, él también quería ayudar, SeungKwan y JeongHan quienes eran omegas sabían pelear pero no era suficiente.
Él mientras tanto seguía siendo la mascota del grupo, que ayudaba sólo para espiar por lugares reducidos donde nadie más podía entrar.
A SeokMin le sorprendió cuando JiHoon al cumplir los dieciocho años le planteó una idea.
Hacerse pasar por un Alfa.
Tan fuerte como él, con un aroma a tierra húmeda que pudiese asustar a cualquier otro omega sin ser descubierto, con carácter fuerte y presencia imponente.
Lo estuvo pensando por dos semanas, era una decisión difícil, si alguien más se enteraba, probablemente matarían a JiHoon, y de paso a él dejando a la deriva a sus amigos y compañeros.
Joshua no era tan fuerte como a él le gustaría, muy pocas cosas lo enfadaban, debían molestar a su pareja de hace tres años, JeongHan, para que sacara uñas y dientes listo para atacar.
En SoonYoung podía confiar, era fuerte y rápido, sabía manejarse en las calles y cómo no hacerlo, prácticamente se crio en ellas.
No podía decidirlo de un día para otro pero sí sabía que JiHoon podía ser capaz de hacerlo, se lo demostró en los años que lo acogió en su casa y en su vida.
Un chico fuerte a pesar de su pasado, alguien decidido y testarudo, ágil y con un pensamiento parecido al suyo.
La casa donde vivía JiHoon ahora ni siquiera se asimilaba un poquito a la de sus padres, era pequeña, descuidada por fuera, dándole una falsa fachada de que estaba abandonada, así cuando los estuviesen persiguiendo no pensaran que allí vivía gente.
Estaba en un callejón sin salida, con dos habitaciones, una para los Alfas y otra para los Omegas, JiHoon dormía en la parte de arriba de un camarote, se quedaba dormido dibujando en el techo, SeungKwan era el encargado de apagar la luz y siempre antes de hacerlo miraba a JiHoon, subía las escaleras y lo arropaba.
Era el menor y el más indefenso de la pandilla, su instinto paternal salía a flote cuando estaba junto al castaño.
Ese día JiHoon acabó toda la comida del plato, el resto de los chicos se levantaron para realizar sus actividades y él suspiró sacando las cosas de la mesa para lavarlas.
Era lo peor de ser el menor.
—JiHoon —Lo llamó SeokMin desde la puerta principal —Deja las cosas ahí y ven conmigo.
Salieron a la calle, a ese pasillo sucio y desordenado donde lo único con vida eran las flores amarillas en la maceta que había colocado SeungKwan para darle color.
—Bien, necesito que me escuches con atención —Comenzó el Alfa mirando a JiHoon —Lo primero que debes hacer es colocar los pies y las piernas en la posición correcta.
JiHoon levantó sus cejas sin entender, SeokMin separó sus piernas enseñándole cómo debía hacerlo y él sonrió.
Finalmente le enseñaría a pelear.
—Los pies y las piernas son las anclas del peso. Te mantendrán equilibrado y te permitirán llevar la fuerza de tu parte de abajo del cuerpo a la parte de arriba correctamente a través de tus puños —Explicó SeokMin —Coloca los pies a la distancia de los hombros.
Inmediatamente JiHoon lo siguió, copiando cada uno de sus movimientos.
—Levanta el talón del pie hacia arriba y mantenlo levantado. No seas un pie “plano”. Apunta los dedos de los pies en la dirección del golpe. Apuntar los pies alejado del objetivo te dará un golpe menos fuerte.
—¿Ya soy un Alfa si hago esto? —Preguntó JiHoon en posición de ataque.
—¡No seas impaciente! —Gritó SeokMin —Y eres un omega, el que aprendas a pelear mejor no cambiará tu esencia. Ahora cállate y sígueme —Se colocó frente a JiHoon —Mantén las rodillas flexionadas. Cuando des un puñetazo, las rodillas deben estar extendidas para que le des energía adicional a tu golpe.
JiHoon asintió en silencio.
—Mueve las caderas y el torso para generar energía —Enseñó moviéndose mientras hablaba —Intenta golpearme sin mover la cadera o el torso.
—¿Golpearte? —Preguntó JiHoon asustado —No puedo.
—Anda, golpéame el pecho —Insistió SeokMin.
JiHoon apretó su puño derecho y cerró los ojos, no quería golpear a SeokMin, lo quería, era como su papá adoptivo.
No abrió los ojos hasta que su mano impactó contra el firme pecho del Alfa.
—¡Perdón! —Chilló JiHoon juntando sus manos.
—No sirve de nada si cierras los ojos, los Alfas somos rápidos, al cerrarlos sólo les darás la oportunidad de moverse y que te golpeen por otro lugar, nunca cierres los ojos —Recalcó las últimas palabras —Ahora hazlo de nuevo, mirándome a la cara.
JiHoon tragó saliva con dificultad y cuando levantó su puño, frunció el ceño, SeokMin ni siquiera se movió.
—No es un golpe muy fuerte ¿verdad? —Continuó como si nada, sorprendiendo al más bajito —Ahora trata de mover las caderas y el torso cuando des el puñetazo.
El omega siguió las instrucciones de su líder, movió las caderas y el torso como lo había visto antes en el mayor, subió su mano y golpeó el pecho de SeokMin.
Esta vez, logró moverlo haciendo que diera un pequeño paso hacia atrás.
—Es al menos dos veces más poderoso que el primer golpe ¿no? —SeokMin acarició su pecho disimuladamente —Piensa en esto: los golfistas profesionales, los jugadores de tenis y los jugadores de béisbol usan sus caderas y el torso para generar energía adicional. No hay ninguna razón por la que no deberías de hacerlo.
Repitieron la acción más de veinte veces y SeokMin pudo vivir en carne propia como los golpes del omega se iban haciendo más secos y fuertes.
—Usa las caderas para girar el torso hacia atrás —Continuó con la explicación —Piensa en esto como agarrar un arma. Luego descarga regresando tus movimientos de cadera, moviendo el torso hacia el objetivo. Asegúrate de exhalar antes de dar un puñetazo. Al exhalar ayudas a soltar los músculos justo antes del contacto. Si tienes problemas para exhalar antes del puñetazo, haz un ruido cuando das el puñetazo. Los que practican artes marciales hacen esto todo el tiempo para asegurarse de que han exhalado.
El pequeño omega intentaba procesar la información lo mejor que podía, era demasiada y jamás pensó que había una técnica para pelear, se veía tan fácil y sencillo cuando SoonYoung o Joshua lo hacían.
—Inclina tu cabeza sobre algo, dirige tu barbilla y mira tú objetivo mientras lo golpeas. Inclínate un poco y mete la cabeza para que tu cabeza esté fuera del camino del contraataque, manteniéndote así sólo harás más fácil el objetivo. Mantén tu objetivo a la vista para dirigirle la mano cuando lo golpees. Este es un método de guía natural para la mano.
JiHoon acató cada uno de los pasos, siguiendo y copiando los movimientos de SeokMin, casi sin pestañear.
—Agiliza tus brazos y puños —SeokMin tocó y apretó los puños del omega —Aparte de la energía que se genera a partir de las caderas, los brazos y las técnicas del puño son la parte más importante de un golpe exitoso.
—¿Cómo los puedo agilizar? —Preguntó JiHoon confundido.
—Mantén el brazo y el puño relajados inmediatamente antes del contacto. Al sentir el contacto con el oponente, aprieta el puño. Un puño relajado viaja más por el aire, pero un puño apretado entrega más de un golpe. Haz un golpe recto con el brazo, no como un arco. Puedes tener la tentación de trazar un arco largo con el golpe, pero no lo harás: Recuerda que el poder viene de la cadera y el torso, no de la trayectoria del brazo, ¿Quieres intentar golpearme de nuevo?
—No, no —Negó rápidamente agitando sus manos —Estoy entendiendo.
—JiHoon debes ser capaz de golpear a quien sea, estamos practicando pero cuando estemos frente a otra pandilla que quiera tu cabeza, entonces ya no será un juego —Habló SeokMin seriamente, el omega lo miró a los ojos, aún estaba asustado —Si es demasiado para ti podemos dejarlo hasta acá.
—No, quiero hacerlo —Dijo JiHoon con seguridad —Lo intentaré de nuevo.
Recordó todos los consejos del Alfa, separar las piernas, fijar la vista en su oponente, mover las caderas, exhalar, relajar sus puños y brazos antes del impacto y entonces lo hizo, golpeó el pecho de SeokMin.
Casi lo dejó sin aliento.
—Bien, creo que vas aprendiendo —Dijo el mayor parpadeando rápidamente, disimulando el dolor que sentía.
—¿Ha dolido? —Preguntó JiHoon acariciando su mano, a él sí le había dolido.
—Un poco —Mintió, aquello hería su orgullo —Continuemos, nunca coloques tu mano o el brazo como si fueras a golpear de nuevo. Esto se llama “telegrafiar” o mostrar al oponente lo que harás antes de hacerlo. Y lo más importante, golpea donde más le duele. Si vas a apuntar, lo mejor es apuntar a los lugares adecuados, lugares donde causes más dolor, barbilla, sien, plexo solar o costillas.
—¿En el pecho no debería doler? —Preguntó con inocencia.
—Duele porque lo dejas sin aire por unos instantes pero más seguro es golpearlo en los lugares que antes mencioné.
—¿Puedo intentarlo en tu barbilla ahora?
—¿Qué? —Preguntó espantado pero luego quiso actuar calmado, era normal que JiHoon lo pidiera, aunque sus golpes fuesen bastante potentes, no quería mostrar miedo frente a un omega —Oh, claro, hazlo, piensa en algo que te enoje y pégame.
JiHoon humedeció sus labios, siguiendo cada paso que SeokMin le había dicho, miró directamente los ojos del Alfa y entonces los recuerdos lo inundaron, aquel día que sus tíos lo tiraron a la calle como un perro, haciéndolo sentir una basura, todo el tiempo que estuvo vagando en las calles por su culpa, recordaba las miradas de asco y cuando sacaron todas las cosas de la casa, todo lo que habían comprado sus padres con tanto esfuerzo durante todos esos años para que ellos llegaran de la nada y lo vendieran.
Aun sentía impotencia por no haberse defendido, ya era muy tarde, esa casa pertenecía a otras personas que no tenían la culpa de nada, pero ese dinero se lo quedaron sus tíos y no era justo.
SeokMin dio un paso hacia atrás cuando la mirada de JiHoon cambió, asustándolo, no sabía con exactitud qué estaba pasando por su cabeza pero lo podía imaginar, conocía su historia.
La mirada oscura del omega se clavó en el Alfa, apretó sus puños con fuerza para impactar sin aviso en su barbilla, levantándolo del suelo para luego tirarlo.
JiHoon reaccionó cuando vio al líder de la pandilla en el suelo, había golpeado a SeokMin, inmediatamente corrió a auxiliarlo.
—Dios, perdóname —Pidió JiHoon lloriqueando, levantando el rostro del Alfa con ambas manos —¿Te duele mucho?
—No, estoy bien —Contestó SeokMin casi con los ojos llorosos. ¿De dónde demonios JiHoon siendo tan pequeño había sacado tanta fuerza?
—¿Qué ha pasado aquí? —JeongHan salió de la casa junto al resto de los chicos.
—¿Quién ha venido a golpearte? —Preguntó SoonYoung.
—JiHoon... —Joshua miró los nudillos enrojecidos del omega —¿Has sido tú?
—Más tarde tendremos una reunión y les explicaré los cambios que habrán —SeokMin no dejo que JiHoon contestara.
—¿Cambios? —SeungKwan arqueó una ceja —No me gustan los cambios.
—¿Qué tipo de cambios? —Habló Joshua.
SeokMin miró a JiHoon arrodillado a su lado —Un integrante nuevo.
Nadie había visto a JiHoon antes, ya que jamás formó parte de una pelea, sólo se encargaba de vigilar y andar por los conductos de ventilación para mantener la zona libre de intrusos.
Sí, ayudaba a robar y escapaba de la policía pero cuando los enemigos ya no estaban cerca de ellos.
SeokMin sabía que arriesgaba mucho presentándolo al mundo como un Alfa, mintiéndole a todos, SeungKwan se lo repitió más de mil veces cuando les contó sobre la idea, al menos por la forma de pelear no lo descubrirían, JiHoon practicaba todos los días con un saco de boxeo, para luego seguir con SoonYoung y Joshua quienes quedaron impresionados con su fuerza.
Su imagen corporal la cambiaron, no podían hacerlo más alto o más robusto pero jeans rotos y una chaqueta de cuero una talla más grande lo hacía ver diferente.
Para ayudar, SeungKwan le delineó los ojos, haciéndolo más oscuros y profundos, para SeokMin había sido una bobería pero a JiHoon no le molestó.
Su aroma era el mismo de Joshua, ya que éste estuvo utilizando su ropa por más de dos semanas para dejar impregnado su olor, uno menos floral, JiHoon era un delicado aroma a lavanda que pasaba toda la habitación.
Los viernes en las noches a SeokMin le gustaba realizar rondas, muchas otras pandillas aprovechaban esos días para ir a robarle a los adolescentes con dinero que solían ir a los centros nocturnos de esa zona.
JiHoon estaba temblando de miedo, aún no habían visto a ningún Alfa pero le aterraba el hecho de cometer alguna equivocación.
Afortunadamente esa noche no ocurrió nada, todo su territorio estaba libre de intrusos, sin saber que uno de los más grandes enemigos de SeokMin andaba cerca.
SeungCheol era el líder Alfa de su pandilla, había conocido a MinGyu y WonWoo hace diez años, ellos eran pareja hace cuatro, el siguiente en integrarse fue Hansol, un Alfa menor que conocía a la perfección las calles y las leyes que existían entre los grupos, el último miembro fue Lee Chan, un pequeño omega de diecisiete años que encontró herido después de haberse enfrentado con un Alfa.
Todos ellos eran su familia y pelearía a muerte por defenderlos.
Para su mala suerte MinGyu era el que más se metía en problemas, ya sea por andar en territorio ajeno o por buscar pelea con otros Alfas, presumiendo de su fuerza.
O muchas veces amenazando con quitarles la cabeza, ni siquiera WonWoo lo podía mantener controlado en ciertas ocasiones, así que debían vigilarlo.
Era una noche con luna llena y MinGyu acababa de salir de un bar, no estaba borracho, podía mantenerse en pie pero andaba chocando con las paredes y riéndose sin sentido.
Un chico de baja estatura se paró frente a él, deteniéndolo, JiHoon tomó su muñeca con fuerza cuando intentó evadirlo pasando por su lado.
—¿Qué haces por aquí? —Preguntó el castaño con voz firme y clara, lo venía siguiendo hace varias calles, no pertenecía a su pandilla y nadie le había dado permiso de entrar a esa zona.
Ya había peleado con más de cinco Alfas sin ser descubierto, se sentía confiado.
—Suéltame —MinGyu se zafó del agarre —No sabes con quien te estás metiendo.
—No —JiHoon lo empujó con ambas manos —Tú no sabes con quien te estás metiendo.
JiHoon no tenía el mismo instinto de animal Alfa que MinGyu y no quiso detenerse cuando éste maulló y sus ojos cambiaron de color, volviéndose descontrolado y deshaciéndose del alcohol que tenía en la sangre para atacarlo sin descanso.
El omega sabía que había llamado a su pandilla, él no podía hacerlo, su forma de llamarlos era completamente diferente.
MinGyu simplemente los llamaba para verlo matar a alguien.
Un omega pedía que lo salvaran de morir.
Sus ágiles puños acabaron por tirar a MinGyu al suelo, JiHoon apretó su mandíbula y levantó el pie hundiéndolo en el pecho del Alfa.
Pero unos brazos lo empujaron, un chico de cabello negro y ojos grandes lo miró con furia, JiHoon se volteó encontrándose con otro Alfa, sus aromas fuertes le hacían saber que estaba en grave peligro.
SeokMin apareció en escena, golpeando al Alfa que estaba a su espalda, JiHoon se encargó del pelinegro, se lanzó a él golpeando su barbilla, recibiendo varios golpes en su rostro y costillas.
SeungCheol había visto a SeokMin pero el Alfa que lo tenía sujetado del cuello de la chaqueta no lo dejaba respirar, empujó a JiHoon contra unos botes de basura, escuchó un suave quejido y supo que ya había acabado con él, había sido fácil, después de tanto tiempo seguía con una pandilla mediocre.
Se volteó para ayudar a Hansol y probablemente matar a SeokMin pero un peso extra cayó sobre su espalda, JiHoon se había saltado encima de él, se lo quitó como pudo, el castaño era bastante rápido, ya no podía predecir sus movimientos.
Acabó en el suelo junto a Hansol y MinGyu.
Con una rabia que lo comía por dentro.
Ya no era solamente SeokMin.
Era ese pequeño Alfa que se había llevado su dignidad como líder.
Hace tiempo no se metía en esa zona, SeokMin no le había hecho nada en específico, simplemente existía un odio por ser los líderes de sus propias pandillas, cada uno buscaba ser el mejor, tener con ellos a los mejores Alfas y omegas.
Pero las peleas no acabaron esa noche, SeungCheol comenzó a buscarlo, solamente para acabar con SeokMin y un tal JiHoon, un Alfa menor que según le había dicho, SeokMin había encontrado en la calle.
La primera vez que lo vio con la clara luz del día no pasó desapercibida su belleza, si no le hubiesen hablado antes de él, hubiese jurado que era un omega.
JiHoon tenía varios golpes en su rostro, sus nudillos estaban vendados y SeungCheol se dio cuenta que estaba cojeando, se encontraron en un callejón sin salida, no había nada que hablar.
Sus puños hablarían por cada uno de ellos.
SeokMin fue el primero en atacar a Hansol, SoonYoung fue contra MinGyu, mientras que Joshua estaba cuidando con los Omegas, JiHoon fijó su vista en el Alfa mayor.
El responsable de los golpes en su cara y de quién quería cobrar venganza.
Entre ellos se volvió una costumbre que no hablaron, ni planificaron, podían haber cuatro o cinco pandillas peleándose a muerte, pero JiHoon siempre buscaba a SeungCheol para golpearlo y viceversa.
Había una atracción que preferían ignorar.
Una noche hubo un malentendido de dinero, JiHoon se subió encima de SeungCheol, inmovilizando sus manos a los costados de su cabeza, sentándose sobre su pelvis, el Alfa empujó las caderas hacia arriba sonrojando de inmediato al menor, sonrió travieso y JiHoon escupió en su cara.
Rápidamente y con la sangre hirviendo, SeungCheol cambió de posiciones con el castaño y JiHoon sonrió al ver su saliva en la frente del pelinegro, el Alfa no dudó en golpear su pálido rostro, sacándole sangre del labio inferior, tenía su ceja derecha rota y varias marcas que se volverían más intensas al día siguiente.
Para ellos era normal terminar los días con hematomas por su cuerpo, sangre, cortes e incluso fracturas.
JiHoon logró sentarse quedando a pocos centímetros del Alfa, sintió una mano delinear su mentón, SeungCheol lo estaba acariciando pero lo tomó como una burla, lo empujó con fuerza y se puso de pie para volver a golpearlo.
El líder de la pandilla enemiga no se quedaba atrás, ya había comenzado a pensar que pelear con JiHoon era su actividad favorita en la semana.
Porque aunque salía muy herido, lo disfrutaba.
Vio el puño del castaño en dirección a su barbilla y lo detuvo con su mano, en un rápido movimiento lo agarró de la cintura y lo apretó contra su cuerpo, sonriendo al ver la cara enfurecida del menor.
—¿Qué se supone que ibas a hacer? —Preguntó SeungCheol enseñando sus hoyuelos.
JiHoon detestaba que le sonriera, no lo soportaba, prefería verlo tirado en el suelo quejándose de dolor que tenerlo tan cerca como lo tenía en ese momento.
—Partirte la cara en dos —Contestó JiHoon intentando zafarse pero los musculosos y fuertes brazos del Alfa no se lo permitían —Suéltame.
—Oblígame —Apretó el cuerpo del castaño viendo su cara de dolor.
Su sonrisa se desvaneció al mirar los labios de JiHoon, delgados y en un tono rojo que le atraía, no podía negar que era lindo y quizás por eso jamás quiso que alguien más lo tocara, prefería hacerlo él y aunque era difícil de creer, no hacerle tanto daño, sólo el suficiente para enojarlo.
JiHoon era fuerte pero SeungCheol lo era mucho más, después de todo él si era un verdadero Alfa aunque no sabía que JiHoon no lo era, nunca abusó de su fuerza con el menor, a pesar de ser enemigo, no podía.
O más bien, no quería.
Las sirenas de la policía alertaron a todos, la pelea acabó y salieron corriendo antes de que los atraparan. SeungCheol soltó a JiHoon y ambos corrieron en la misma dirección mientras que el resto de Alfas tomaron la dirección contraria.
JiHoon sabía muy bien a dónde se dirigía, cuando vivía en las calles solía esconderse en una casa abandonada, cerca de una gasolinera, un policía gritaba que se detuvieran, JiHoon dobló la siguiente calle y corrió a la casa para esconderse, dejando solo a SeungCheol.
Miró a través de los vidrios rotos de la ventana, SeungCheol estaba mirando a su alrededor, buscándolo, la patrulla de la policía se acercaba.
Apretó los ojos y tomó el hombro de SeungCheol entrándolo a la casa antes de que lo encontraran.
SeungCheol se golpeó contra una pared sucia, miró a JiHoon agachado en la puerta, colocando un dedo sobre sus labios, dándole a entender que no hiciera ruido.
Se quedaron varios minutos en la misma posición, escuchando radios y gente corriendo afuera, cuando todo pareció tranquilizarse, JiHoon se colocó de pie y se adentró más a la casa, llegó a la cocina seguido por SeungCheol, se notaba que hace años nadie pisaba aquel lugar, los pocos muebles que habían estaban a punto de caerse, estaba todo lleno de polvo y con basura.
—Siempre se quedan cerca de dos horas vigilando la zona —Habló JiHoon rompiendo un pedazo de su camisa para atarla a la herida que tenía en su brazo.
—Bien —SeungCheol asintió —¿Te duele mucho?
—Me has enterrado tus estúpidos dientes en mi brazo, ¿Crees que eso no duele? —Gruñó JiHoon mirando enojado a SeungCheol —La próxima vez te morderé la pierna, a ver si te saco un pedazo.
—No hace falta ser tan agresivo.
JiHoon bufó abriendo la llave, afortunadamente caía un hilo de agua que serviría para limpiarse las heridas, SeungCheol lo miró y se quitó la camisa, rompiéndola con las manos y dientes para acercarse a JiHoon y sin cuidado empujarlo a un lado, ocupando el agua.
—Basura de mierda, ¿Puedes quitarte? —Exclamó enojado.
—Cállate —Respondió SeungCheol, tomando los pedazos húmedos para hacer retroceder al menor hasta que chocara con la pared.
—¿Q-Qué haces y por qué estás semidesnudo? —Tartamudeó viendo los tatuajes del Alfa en su torso y los múltiples hematomas que él le había hecho.
SeungCheol sonrió y pasó lentamente su camisa por la ceja rota de JiHoon —Esto ibas a hacer, ¿Verdad?
—Puedo hacerlo yo —Subió su brazo tomando la mano del Alfa, sintiendo una conexión especial cuando lo miró a los ojos —No necesito de tu ayuda.
—No te pregunte si podía hacer esto —Bajó la mano de JiHoon y pasó la tela por su labio inferior, limpiando la sangre, el omega se quejó y SeungCheol sonrió.
—Hazlo más despacio, me duele —Cerró los ojos y frunció el ceño.
¿Por qué estaba dejando que su enemigo lo curara?
Podía salir corriendo de allí, no había necesidad de estar con SeungCheol, sin embargo, se sentía bien a su lado.
—No seas llorón —Se burló el Alfa, miró los labios del pequeño, tan cerca, necesitaba probarlos, agitó su cabeza haciendo que esos pensamientos se fueran de su mente —Lo siento.
JiHoon abrió los ojos, SeungCheol mantenía la mirada hacia abajo, como si fuese un niño pequeño que había hecho una maldad, buscó su mano y le quitó la camisa, ocupó más agua y llevó a SeungCheol cerca de uno de los muebles de la cocina, el Alfa separó las piernas para estar a la altura de JiHoon y éste comenzó a limpiar la sangre de su rostro.
En el primer corte SeungCheol se quejó y JiHoon sonrió, era la primera vez que lo veía de esa forma, se veía dulce, muy dulce.
—No te quejes —Centró su atención en la barbilla del Alfa, pasando la camisa húmeda una y otra vez, más lento y con más cuidado.
La idea era limpiar los golpes de su cara pero la mano de JiHoon bajó por el abdomen desnudo del pelinegro, mirando sus tatuajes y los hematomas, soltó la camisa y los tocó con cuidado, no tenía idea de lo que estaba haciendo, SeungCheol no se movía, miraba el rostro inexpresivo del castaño, sus oscuros ojos fijos en su firme piel mientras estaban en silencio.
JiHoon delineó sus abdominales con la yema de los dedos, causándole escalofríos al pelinegro, levantó la mirada y SeungCheol tomó su mentón para besarlo.
Correspondió el beso sin detenerse a pensarlo, SeungCheol rodeó su cintura, levantando su camisa para tocar su piel, estaba ardiendo, lo hizo retroceder pero JiHoon lo empujó apenas recobró sus sentidos.
—Estás caliente —Musitó SeungCheol mirando a JiHoon, estaba confundido.
—Vete de aquí —Exigió el menor, sintiendo los cambios en su cuerpo, estaba ansioso y deseoso porque un Alfa se metiera entre sus piernas para follarlo.
SeungCheol no podía descubrirlo.
—Está la policía afuera, no puedo salir —Intentó explicar.
—¡Vete! —Apuntó la puerta principal, SeungCheol se acercó y él volvió a alejarse —Sal de aquí.
—Tú olor... —Susurró el pelinegro, dejándose encantar por el delicado aroma a lavanda que emanaba del cuerpo de JiHoon, no lo entendía, se suponía que era un Alfa.
—¡Lárgate ahora!
—Eres un Omega —Afirmó SeungCheol, entendiendo mejor sus acciones, la razón por la que siempre se sintió atraído hacia él.
—Cierra la maldita boca —Habló JiHoon apretando los dientes —Yo soy un Alfa.
—Estás entrando en calor y tú aroma es jodidamente adictivo —Dio otro paso hacia el Omega.
—Por favor lárgate —Pidió JiHoon alejándose, negando con la cabeza mientras intentaba controlar sus impulsos.
—¿Eso es lo que en verdad quieres que haga? —Se detuvo frente al castaño, a pocos centímetros de distancia, inspirando profundamente aquel aroma que lo estaba volviendo loco.
—Por favor vete —JiHoon susurró cerrando los ojos.
SeungCheol se inclinó hacia adelante, rozando sus labios con la oreja del menor —Debes estar completamente mojado y en tu interior debes estar pidiendo a gritos que te haga mío.
—Vete —Repitió con su cuerpo temblando, no tenía miedo, lo que SeungCheol decía era la verdad absoluta.
—Siempre me pareciste lindo, aún sabiendo que eras un Alfa, nunca pude dejar de mirarte pero ahora que sé la verdad podría aprovecharme de ti en este estado —Tomó las muñecas de JiHoon y las pegó a la pared a los costados de su cabeza, con fuerza —Yo sé lo que necesitas, pequeño omega.
—Cállate SeungCheol —Lo miró a los ojos, nunca había imaginado cómo se sentiría ser tomado y dominado por un Alfa.
Y aunque lo odiara, SeungCheol no se alejaba del tipo de hombre que le gustaba.
—Hueles delicioso —Gruñó el mayor, hundiendo la cabeza en el cuello de JiHoon, haciendo que su aliento caliente chocara en su piel provocándole escalofríos —Necesitas ser jodido y llenado por mí.
—S-Sí —Admitió JiHoon, cerrando los ojos, sintiendo como su lubricación natural se deslizaba entre sus muslos.
—Pídelo —Susurró sensualmente, empujando levemente sus caderas hacia adelante.
JiHoon abrió los ojos, brillosos, exponiendo lo necesitado que estaba —Por favor, jódeme.
El Alfa unió sus labios en un beso embriagador y apasionado, SeungCheol tenía el control de la situación y a JiHoon no le podía encantar más aquel mando.
Las manos de JiHoon seguían pegadas en la pared, podía sentir el bulto de SeungCheol aplastando su entrepierna, creciendo y colocándose más duro.
Los labios de SeungCheol era uno de los placeres más exquisitos que podía probar, estaba follando su boca con la lengua, succionando y dejándolo sin aliento.
—Déjame saborear tu piel —Susurró SeungCheol quitándole la camisa a JiHoon, el omega ladeó la cabeza dejando que hiciera lo que quisiera con su cuello, su respiración se volvió irregular cuando el Alfa atrapó no de sus pezones con los dientes, podía sentir una lengua caliente paseándose por su abdomen, excitándolo con el sonido que hacía la boca del mayor al lamerlo.
Jamás se había sentido de esa manera, tan deseado y sensual, los gemidos suaves se escapaban de su boca sin vergüenza alguna, para SeungCheol era música para sus oídos.
—Voltéate —Ordenó el Alfa y JiHoon obedeció, colocando las manos en la pared.
Casi se quedó sin aliento al sentir el pecho firme de SeungCheol haciendo presión en su espalda, robándole un gemido agudo, el mayor empujó sus caderas hacia adelante contra el gran trasero de JiHoon, sonriendo cuando el castaño gimió.
Unas manos se colaron hacia adelante, desabrochando los pantalones de JiHoon, SeungCheol los bajó de golpe, el castaño levantó los pies cuando se lo ordenaron, estaba expuesto.
Ya no había vuelta atrás.
SeungCheol admiró con detenimiento las delgadas piernas de JiHoon y todo su cuerpo en general, su miembro estaba ansioso por hundirse entre esas nalgas.
Acarició los muslos del menor, subiendo las manos hasta su trasero, el cual moldeó a su antojo, lo abrió y miró ese agujero que estaba lubricado para él.
Sin embargo, quería probarlo.
—Cómeme por favor —Al decir esto, sintió los labios de SeungCheol en su entrada, abriendo sus nalgas con las manos para que su lengua llegara más profundo mientras él gemía descontroladamente —Por Dios, sí, así, hazlo así.
Sus piernas temblaban y unas lágrimas amenazaban con escaparse del borde de sus ojos, la explosión emociones lo estaban matando en vida, no sabía qué hacer o qué decir.
SeungCheol se detuvo y volteó a JiHoon, colocó las manos en sus hombros, empujándolo hacia abajo para que se agachara frente a él, desabrochó la correa de su pantalón y de deshizo de ellos dejando que su erección quedara libre.
El omega parecía no reaccionar, SeungCheol se masturbó frente al rostro de JiHoon —Abre esa boquita —Ordenó y él omega separó los labios.
JiHoon sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien pero lo único que le preocupaba en ese momento era abrir lo suficiente la boca para poder tragar todo el pene de SeungCheol, así lo hizo, el Alfa se empujaba hacia adelante sin cuidado, follando la boca de JiHoon, mirando hacia abajo viendo ese inocente rostro comiéndose su miembro.
—Muy bien JiHoon, así —SeungCheol cerró los ojos y extendió su cuello hacia atrás —Sigue así, cómela toda, es tuya.
El Alfa no pudo esperar más, no quería correrse en boca y desperdiciar su semen, sentó al omega en un mueble y separó sus piernas.
JiHoon gimió cuando sintió la punta del pene grueso del Alfa empujando contra su agujero, cerró los ojos y SeungCheol se deslizó en su interior, llenándolo pulgada a pulgada. El Omega afirmó sus manos en los hombros del pelinegro, enterrando sus uñas, recibiéndolo por completo.
—Maldición, se siente increíble —Se detuvo y abrazó a JiHoon, acariciando los hematomas de su espalda —Tan apretado y caliente.
JiHoon lo rodeó con sus piernas, tragó saliva con dificultad debido al ardor en su entrada, sentía que lo estaban partiendo en dos.
—¿Quieres que vaya más profundo, pequeño JiHoonie? —Preguntó mirándolo a los ojos.
—Sí —Gimió besando al mayor, SeungCheol tragó su gemido cuando se hundió completamente en el castaño, apretando su pene, haciéndolo delirar de lo bien que se sentía estar rodeado de las paredes anales del menor.
JiHoon nunca había estado con nadie, nunca había vivido la sensación de tener el pene de un Alfa dominante y atractivo como lo era SeungCheol, podía sentir los cambios en su cuerpo, extendiéndose para acomodar el miembro del alfa en su interior.
La sensación era deliciosa y única.
Un suave vaivén fue como comenzó, SeungCheol empujaba en un ritmo constante y placentero para ambos, mordiéndose el labio inferior, JiHoon tenía los labios separados, gimiendo despacio, viendo el rostro tenso y concentrado del Alfa, sus brazos con venas grandes, afirmando su cuerpo.
Los dedos del alfa tomaron las caderas de JiHoon cuando empezó a empujarse contra el pequeño con más fuerza, haciendo gritar, SeungCheol podía ver como su enorme pene se perdía en el agujero del Omega, resbaladizo, succionándolo.
JiHoon no pudo ahogar el gemido de sumisión al ver a un Alfa entre sus piernas, el ser escandaloso le hizo saber a SeungCheol lo mucho que le gustaba, aquello lo cegó, penetrando descontroladamente al omega.
Entonces los ojos de SeungCheol se volvieron completamente oscuros, llenos de lujuria y pasión, JiHoon se dio cuenta de que estaba en celo, en aquel punto donde se volvería salvaje, haciendo estallar el instinto animal impulsado por sus feromonas fértiles.
Los gruñidos que salían de la garganta del Alfa provocaban descargas eléctricas en JiHoon, tan roncos y graves que lo llevó a correrse ensuciando su abdomen.
Las uñas del mayor se hundieron dolorosamente en las caderas de JiHoon, posiblemente quedarían hematomas pero no era algo de lo que se podían preocupar en ese instante, estaban en un mundo diferente donde sólo existían ellos, JiHoon oyó el gruñido de SeungCheol, casi como el aullido de un lobo, disparando las tiras de esperma caliente en él, llenando su cuerpo fértil a la vez que el nudo se iba inflando impidiendo que el semen resbalara por sus piernas.
Y fue como si hubiesen hablado con la mirada, JiHoon vio los colmillos de SeungCheol, ladeó el cuello y dejó que lo marcara.
El grito de dolor escapó de su rota garganta al sentir los dientes encajados en su piel, su cuerpo se debilitó y estuvo a punto de caer si no hubiese sido porque los brazos de SeungCheol lo rodearon.
—Te tengo —Susurró el Alfa en el oído del castaño, dejando que escuchara su agitada respiración —Tranquilo.
JiHoon tenía los ojos entreabiertos, estaba agotado, lo único que pudo hacer fue levantar los brazos hacia el cuello del Alfa y afirmarse a él con la poca fuerza que tenía, dejó caer su mentón en el hombro del mayor y cerró los ojos.
—Eso es —Habló SeungCheol en voz baja, acariciado la cabeza del menor —Descansa en lo que se desinfla mi nudo.
JiHoon sabía lo que había hecho y todas las consecuencias que traería, comenzando porque no podría volver a tener relaciones sexuales con ningún otro Alfa, estaba marcado y aún no entendía por qué lo había permitido. SeungCheol era de una pandilla enemiga, no podían estar juntos, SeokMin lo mataría.
Además, no usaron preservativo.
Eso lo asustaba más que todo lo anterior.
Volvió a casa en la madrugada, tenía cada segundo con SeungCheol presente, desde que lo arrastró con él hacia esa casa abandonada hasta cuando el nudo se desinfló y salió corriendo a pesar de que el Alfa lo había estado llamando.
Había despertado junto a SeungCheol, había dormido en suelo con él, abrazados, se sentía sucio.
Todos estaban durmiendo en casa, SeungKwan se movió en la cama y JiHoon se cubrió el cuello con las mantas.
—Te estuvimos buscando más cinco horas —Susurró SeungKwan para no despertar a JeongHan —¿Dónde estabas?
—Escondido —Respondió JiHoon —La policía tardó en irse.
—¿Estás bien?
—S-Sí, sí, estoy bien, ahora dormiré.
—Descansa —Dijo SeungKwan dándose la media vuelta para cerrar los ojos.
Ahora JiHoon tenía la misión de cubrir la marca en su cuello y pensar qué iba a hacer.
Su siguiente encuentro fue extraño, la palabra incomodo no era la adecuada.
SeungCheol quedó frente a JiHoon, no iba a golpearlo y el castaño tampoco lo atacaría, al menos eso pensó el Alfa por unos pocos segundos, hasta que el omega se lanzó sobre él, estaba más lento que lo normal, JiHoon normalmente era rápido con los golpes, era difícil esquivarlo pero ahora podía predecir sus movimientos antes de que los hiciera, corriéndose a los costados, mirándolo a los ojos, sentía ganas de parar y estrecharlo entre sus brazos.
Llevárselo lejos.
De pronto apareció Hansol, golpeando el estómago de JiHoon, haciéndolo retroceder, los ojos de SeungCheol se abrieron a tope y su sangre hirvió de rabia, le habían hecho daño a su omega y el instinto protector no tardó en aparecer.
Tomó a Hansol por la camisa del cuello y lo lanzó con fuerza contra una pared de ladrillo, se volteó buscando a JiHoon y el menor había salido corriendo con los de su pandilla.
—¿Has golpeado a Hansol? —Preguntó MinGyu espantado.
—Y-Yo —SeungCheol tartamudeó mirando a sus amigos —Me he equivocado, perdón Hansol, perdón.
—Trata de no volver a equivocarte —Se quejó el mitad americano —Por poco me rompes la espalda.
No quería pelear con JiHoon, no quería lastimarlo y si eso implicaba no golpear a SeokMin, lo aceptaría por el menor.
Pero no podía decirlo, ese nudo en su garganta se estaba volviendo una tortura.
A los dos días, JiHoon se escapó de casa diciéndole a los chicos que iría a vigilar la zona cuando en realidad entró en el territorio de SeungCheol, esperando no encontrarse con Hansol o MinGyu.
—Es peligroso que camines solo por estas calles —Habló SeungCheol asustando al omega.
—¿De dónde has aparecido? —Preguntó volteándose a verlo.
—Puedo olerte aunque me encuentre al otro lado de la ciudad, tú aroma está muy fuert... —Se interrumpió él mismo, ya sabía el motivo de la visita riesgosa de JiHoon —¿Por qué has venido hasta aquí?
—Bien... yo —Desvió la mirada hacia los botes de basura, estaba avergonzado pero no tenía otra opción, necesitaba saciarse con un Alfa y SeungCheol era el suyo —Necesito que me ayudes con algo.
—Los chicos no están en casa —Dijo SeungCheol marcando sus hoyuelos, JiHoon necesitaba volver a besarlo.
—Sí —Exclamó necesitado, sintiendo la sangre subir a sus mejillas cuando SeungCheol sonrió pero no fue un impedimento para aceptar la mano del Alfa, dejándose guiar por él hasta su casa.
JiHoon no tuvo tiempo de ver el lugar, sólo sabía que estaba en un segundo piso, habían subido unas escaleras y SeungCheol cerró la puerta principal.
—Ven aquí JiHoon —Tomó las mejillas del omega, besándolo con pasión mientras avanzaban por el pasillo, tirando las cosas mientras se quitaban la ropa.
—Por favor... —Susurró JiHoon —Te necesito, rápido.
—No debes pedírmelo, soy tu Alfa, todo tuyo —Deslizó sus labios por el cuello del castaño, acariciando sus muslos cuando cayeron desnudos en el sofá —Y tú eres mío, sé lo que necesitas ahora.
Trazó la marca con sus dedos, miró los ojos del omega y lo abrazó por la cintura, pegándose a su oído para bajar la voz.
—Mi pene entrando en ti como la otra noche, quizás más lento —Susurró el Alfa buscando la mano de JiHoon para que tocara su miembro, rozó sus labios con los del omega, sin llegar a un beso, dejando que sus respiraciones se mezclaran —¿Lo sientes? Está duro por ti, será más doloroso pero igual de placentero. Lo disfrutarás tanto como yo, volveré a correrme en ti, anudándote y te marcaré otra vez, para que todos vean que eres mío, que nadie más puede tocarte en la forma en que yo lo hago, nadie más puede besarte.
—Nadie más —Musitó JiHoon con los ojos cerrados.
—Nadie más puede sentir tu calor interior —Lentamente abrió las piernas del omega, posicionándose entre ellas y metiendo la punta de su miembro en el agujero estrecho del menor —Ni tomarte como yo lo hago, ¿Has oído bien?
—S-Sí.
—Dilo.
—Soy tu omega, SeungCheol —No podía odiar lo que salía de su boca, era cierto, deseaba a SeungCheol con todas sus fuerzas, se derretía por él —Soy tuyo, hazme lo que quieras, te pertenezco.
SeungCheol acarició su mejilla con cariño —Y yo te pertenezco a ti.
JiHoon cerró las piernas alrededor de la cintura del Alfa, gimiendo sin control, estaban solos en casa y no quería reprimirse.
Tocó la espalda baja de SeungCheol, bajando las manos hasta sus nalgas, Dios, amaba su cuerpo.
Una corriente eléctrica azotó el cuerpo del omega, haciéndolo temblar, sintiendo su esencia manchando su abdomen y el de SeungCheol.
Pronto SeungCheol estalló en el interior de JiHoon, anudándolo una vez más, dejando toda su esperma en su interior.
Las visitas de JiHoon cada vez eran más regulares, SeungCheol también en varias oportunidades entró a la casa de SeokMin para estar con JiHoon, ambos se necesitaban y estando juntos era la única manera de tranquilizarse.
JiHoon comenzó a notar detalles que SeungCheol al inicio no tenía, como arroparlo en la cama antes de irse, besar su frente para despedirse mientras que simulaba estar dormido, en muchas oportunidades lo buscó porque necesitaba verlo, no siempre fue por estar en su ciclo.
SeungCheol claramente se daba cuenta de ese detalle, ya no era netamente sexo rudo y descontrolado, ahí podía darse el tiempo de mimarlo y ser suave con el menor, tratarlo con cariño y besar cada uno de sus hematomas.
Hacían el amor.
Fue imposible que los sentimientos afloraran en ellos.
SeungCheol fue quien decidió no buscar más pleito con la pandilla de SeokMin, todo por JiHoon.
Y detestaba saber que seguía peleando con otros Alfas que rondaban su territorio.
Quería protegerlo con su vida.
La noche del día sábado JiHoon rodeó su cuello con una bufanda para realizar la ronda mientras que los demás chicos tomaban otros caminos y así podían acabar más rápido, llegó al límite que lo separaba de SeungCheol, desde allí podía ver la casa, las luces estaban encendidas, era doloroso desear tanto estar junto a él.
Cuando regresaba al punto de encuentro con sus compañeros escuchó un ruido en uno de los callejones, se acercó curioso a pesar de que las luces de los faroles eran reducidas, un gato salió corriendo asustándolo.
Suspiró aliviado pero al darse la media vuelta todo su cuerpo se tensó, había un chico que jamás había visto, fácilmente podía decir qué medía lo mismo que SeungCheol pero su expresión lo aterraba.
—¿Solo por las calles, pequeño omega? —Preguntó Daniel con una sonrisa.
JiHoon quedó petrificado intentando entender cómo es que sabía que era un omega, se tocó el cuello y la bufanda no estaba.
Retrocedió lentamente mientras el Alfa avanzaba hacia él, recibió un golpe en la cara que lo dejó en el suelo, no podía defenderse, estaba asustado y necesitaba ayuda, Daniel lo tomó del cuello de la camisa estampándolo contra una pared.
Su marca comenzó a arder, sentía como si piel se quemaba, el dolor era soportable pero incómodo mientras que el miedo invadía su cuerpo, como cuando tenía quince años y estaba solo en el mundo.
De un segundo a otro, alguien alejó a Daniel de él y no abrió los ojos hasta cuando escuchó los golpes, SeungCheol estaba golpeándolo sin parar, parecía que lo iba a matar, los ojos de JiHoon se humedecieron mientras veía cómo SeungCheol perdía la razón.
La marca que lo había unido con SeungCheol fue la razón de que el mayor sintiese su miedo y corriera a auxiliarlo, aún así estuviera a cien kilómetros de distancia, no importaba.
SeungCheol desde ahora en adelante siempre estaría para protegerlo, sin importar a qué pandilla pertenecieran, ellos habían creado un lazo fuera de toda regla.
Daniel salió corriendo como pudo cuando llegó MinGyu y Hansol a detener a SeungCheol, el Alfa se soltó del agarre y corrió hacia JiHoon quien estaba sentado contra la pared.
—¿Estás bien? —Preguntó SeungCheol, su mirada dulce y comprensiva estaba allí, a pesar de los golpes y la sangre en su rostro.
Las lágrimas cayeron por las mejillas de JiHoon y sin pensarlo dos veces se lanzó a los brazos de su Alfa, buscando protección, dejando que su aroma lo envolviera haciéndolo sentir en casa.
Se sentía cálido y familiar, como cuando vivía con sus padres y sabía que siempre estarían allí para defenderlo.
Ahora quien ocupaba ese lugar era SeungCheol.
—L-Lo siento —Sollozó JiHoon.
—No, no te disculpes —Hundió su nariz en el cabello del Omega, cerrando los ojos y acariciando la espalda del menor —Yo siempre estaré para ti, no dejaré que nadie te haga daño.
Hansol y MinGyu se miraron entre sí, no entendían que ocurría, WonWoo llegó tomando la mano de su Alfa pero sus ojos se fueron a la pareja que tenían frente a ellos.
—¿Qué demonios significa esto? —Exclamó SeokMin llegando con su pandilla, la pareja se separó para mirarlo, SeungCheol tomó la mano de JiHoon y alzó su mentón.
—Lo he marcado —Anunció con voz firme y clara, acercándolo a él —Nosotros estamos juntos.
Los amigos de SeungCheol se quedaron boquiabiertos al escucharlo y ver la enorme marca que JiHoon tenía en su cuello, ahora entendían las salidas nocturnas de su líder, y el que de la noche a la mañana no quisiera tener más problemas con la pandilla liderada por SeokMin.
No quería lastimar a JiHoon porque era su Omega.
—¡¿Qué has hecho?! —Gritó SeokMin, dando un paso hacia adelante pero SoonYoung y Joshua alcanzaron a sujetarlo antes de que matara a SeungCheol —¡JiHoon!
—Perdóname —Sus ojos se humedecieron mirando a la persona que lo había salvado hace un par de años atrás —No pude hacer nada al respecto.
—¿Has abusado de él? —Preguntó soltando un gruñido, dirigiéndose a SeungCheol —Te voy a sacar la cabeza y jugaré con ella.
—Inténtalo, pedazo de mierda, yo no te tengo miedo —SeungCheol lo enfrentó pero JiHoon se colocó frente a él, tomando sus manos para que se calmara.
—Por favor, no respondas de esa forma, sólo lograrás que se altere más —Pidió mirando a su Alfa, el rostro de SeungCheol se relajó y asintió, JiHoon se volteó mirando a SeokMin —No ha abusado de mí, yo he permitido que pasara.
—Vámonos a casa ahora —Ordenó el Alfa.
—Tú no te vas a ninguna parte —SeungCheol tomó la muñeca de JiHoon, impidiendo que se alejara.
—¡Suéltalo!
—SeungCheol debo irme —Dijo en voz baja, colocando su mano libre sobre la del mayor.
—No, no te irás —Su voz casi se quiebra, sus ojos se cristalizaron removiendo el corazón de JiHoon.
—Ellos son mi familia —Una lágrima se escapó rodando por su mejilla, no podía elegir a uno, SeungCheol era su vida, a quien estaría unido por siempre pero no podía darle la espalda a quienes lo salvaron.
—¡No le des explicaciones y vámonos! —Continuó SeokMin.
—Tranquilízate y ya cierra esa maldita boca —Intervino SeungKwan dándole una cachetada al líder, quedándose estático al darse cuenta de lo que había hecho.
—No permitiré que te alejen de mí, no pueden hacerlo.
—Debo irme.
—JiHoon no, no dejaré que te vayas, si SeokMin se atreve a golpearte o te hace algo, me volveré loco.
—Estaré bien —Acarició la mejilla del pelinegro —Por favor, suéltame.
SeungCheol no recordaba un momento más doloroso en su vida que cuando tuvo que soltar la mano de JiHoon, sin saber qué ocurriría con él o si es que lo volvería a ver, conociendo un poco a SeokMin probablemente lo encerraría en una habitación.
La idea de que lo golpearan por haber estado con él lo desquiciaba, aunque fuese una cachetada o un empujón, su amor no había sido un error y esperaba que no le metieran aquella idea en la cabeza.
Y así pasaron tres meses sin verlo.
Lo intentó todo, se peleó con SeokMin, SoonYoung y Joshua, quedando en el suelo, pidiendo una y otra vez que le entregaran a JiHoon.
Más de cincuenta veces había tratado de entrar a la casa pero fue imposible, SeokMin mandó a reforzar las puertas y ventanas.
Nadie había visto a JiHoon.
—Alguien ha entrado a la casa —Afirmó Hansol mirando la cerradura de la puerta. SeungCheol dejó las bolsas en el suelo y entraron a la casa.
Todo parecía estar en orden pero habían roto la cerradura, no podía estar todo bien.
—Vean sus cosas —Ordenó SeungCheol y los chicos desaparecieron de la sala —No creo que hayan venido a ver qué nos hace falta en la despensa.
Revisó el lugar donde guardaban el dinero, estaba todo allí, al cerrar la caja fuerte y esconderla detrás de un mueble Hansol llegó a su lado.
—Cheol, se han llevado toda tu ropa de cama, también camisas y sudaderas —Informó el Alfa menor.
—¿Han entrado para robar su ropa de cama? —Preguntó MinGyu confundido.
—Como para hacer... —Susurró WonWoo —¿Un nido?
Un nido puede darse antes o después un embarazo, siendo un sistema de auto protección para el omega, JiHoon llevaba mucho tiempo separado de su Alfa por lo cual buscaría la esencia de su olor en donde más estuviese concentrada, normalmente en ropa o sábanas.
El omega busca crear un refugio rodeado por el aroma de su Alfa para tranquilizar su instinto que busca protección, tanto para él, como también para su cría.
—JiHoon —Musitó SeungCheol corriendo hacia la puerta. Su omega estaba embarazado de él, necesitaba cuidarlo.
—¡Cheol, espera! —Exclamó Hansol —No puedes ir a la zona de SeokMin, te matarán.
—Allá está JiHoon, probablemente con un hijo mío en su vientre, no pueden negármelo, es mío.
—JiHoon no es un jodido objeto para digas que es tuyo —Reclamó WonWoo.
—No, no es un objeto, es mi omega y lucharé por él.
Entró corriendo a la zona de SeokMin, dobló en el callejón sin salida y golpeó la puerta como si fuese una simple visita, JeongHan intentó cerrar la puerta cuando se encontró con SeungCheol pero fue imposible.
—Vengo por JiHoon —El Alfa entró a la casa, sin importarle qué no estaba para nada seguro en ese territorio.
—No puedes entrar, SeokMin está en la cocina.
—Me importa una mierda si es que esta SeokMin, yo vengo por mi omega y nadie va a impedírmelo —Abrió y se asomó por las puertas de la casa, SeungKwan quedó en shock cuando SeungCheol entró a su habitación donde ahora dormía solamente con JeongHan.
Hoy habían cambiado a JiHoon de lugar, los chicos le asignaron una habitación nueva para su estado.
Llegó al final de la casa, siguiendo el aroma del menor pero era difícil, estaba mezclado, difuso en el aire, cada vez que avanzaba era su propio aroma el que entraba por sus fosas nasales.
Abrió la última puerta, entrando a una habitación bastante luminosa, con piso de madera y paredes blancas, el omega estaba sentado en medio de la cama, SeungCheol pudo distinguir la ropa que le pertenecía a él, rodeándolo, sintiéndose protegido.
JiHoon había creado un nido.
Sus ojos se cruzaron con los del menor, parecía tan débil, si había un momento en el que los Omegas sufrían más era en su estado de embarazo y estando lejos de su Alfa, a pesar de todo, seguía tan hermoso como siempre.
SeungCheol dio un paso hacia adelante pero alguien colocó una mano en su hombro, al voltearse miró a SeokMin.
—¿Podemos hablar sin tener que llegar a golpes? —Preguntó SeokMin, con un semblante diferente al que tenía siempre que se enfrentaba a SeungCheol.
Subieron a la azotea del edificio que estaba junto a la casa, SeungCheol estaba listo para pelear si seguía impidiéndole estar con JiHoon, ya no se lo permitiría, llevaba un hijo en su interior.
—JiHoon te necesita —Habló SeokMin dándole la espalda al pelinegro —Más de lo que me gustaría así que te tengo un trato.
—Te escucho.
—Dejar en el pasado está guerra que tenemos —Se dio la media vuelta.
—Continúa.
—Aliarnos —Propuso SeokMin.
—¿Por qué me estás proponiendo esto? —Esperaba que no fuese una especie de trampa.
—Porque JiHoon es como si fuese mi hermano menor, lo considero parte de mi familia, y aunque lo odie, sufre estando lejos de ti —Apretó sus puños pero decidió soltarlos, no tenía sentido seguir actuando de la misma manera —No quiero que siga llorando en las noches, ni que se sienta vulnerable por estar sin... Su Alfa, y sé que eres capaz de llevártelo, me robarías a alguien a quien quiero mucho, prefiero hacer las paces pero seguir viéndolo y estar atento por sí necesita algo.
—Me gustaría que viviera conmigo —Habló SeungCheol y SeokMin suspiró bajando la mirada.
—Lo sé.
—Tal vez cerca de aquí —Comentó y SeokMin levantó la mirada —No me interesa ser tu amigo, pero quiero una relación cordial contigo, no dañaré a JiHoon alejándolo de ustedes.
Después de la conversación con SeokMin se sentía aliviado, volvió a la casa donde estaba esperando su omega, JeongHan estaba en la puerta, haciendo guardia, apenas miró a SeungCheol se quitó permitiéndole que entrara.
—Hola —Se le escapó una sonrisa nerviosa, de sólo pensar que estaría con JiHoon y con su cachorro, se sentía un idiota feliz.
—¿Está todo bien? —Preguntó JiHoon con voz dulce.
—Eso debería preguntártelo yo a ti —Quitó un poco de su ropa para sentarse junto al menor —¿Te sientes bien?
—Ahora que estás conmigo sí —Confesó sonrojándose, su corazón estaba latiendo descontroladamente, lo único que deseaba era que SeungCheol no se fuera nunca de ahí —Te he necesitado mucho estos días.
—Me alegra no ser el único que te ha extrañado —Movió su mano torpemente, tocando los dedos de JiHoon, el omega soltó una risita y tomó su mano para guiarla a su vientre. SeungCheol soltó una risita porque precisamente era eso lo que andaba buscando pero le daba pena, estaba nervioso y ansioso de tocar el lugar donde estaba su bebé.
—Tres meses —Los dos sonrieron, SeungCheol miró el abdomen de JiHoon, no podía explicar la felicidad que sentía en ese momento.
—Con SeokMin dejamos todo en el pasado y ambos levantamos la bandera blanca —Informó el Alfa —La guerra se acabó, nos hemos aliado.
—¿Q-Qué? —Sus ojos se abrieron a tope, sin poder creer lo que estaba escuchando.
—Estamos del mismo lado —Su mano acarició el abdomen del castaño, se sentó más cerca para que JiHoon se sintiera protegido —Y nosotros seremos una familia.
JiHoon asintió en silencio, se miraron a los ojos transmitiendo todos sus sentimientos, los cuales no alcanzaban con simples palabras, el omega levantó su mano acariciando la mejilla de SeungCheol, rozando con cuidado la herida en su labio inferior, se inclinó hacia adelante y lo besó.
SeokMin y los demás chicos siempre tendrían una parte importante de su corazón, llegaron en el momento que más los necesitaba, salvándolo de morir y no tendría nunca cómo pagarles todo lo que habían hecho por él.
Pero sabía que debía buscar su propio camino, siempre imaginó a la persona que tomaría su mano para caminar juntos, al mismo paso, al mismo ritmo.
Alguien con mirada pura y sonrisa sincera, alguien que con sus brazos podría hacerlo sentir en casa, que cuando lo mirara se sintiera la persona más afortunada del mundo.
Lo había encontrado.
SeungCheol era esa persona.
