A Pesar De Todo .. Yo Siempre Estuve Aquí
Temática:
Omegaverse.
Hombres lobo.
Medieval.
Disfruten la lectura ✨✨✨
(⊃。•́‿•̀。)⊃
Gritos y llantos de dolor y sufrimiento fue lo que el aire se llevó.
Ahora lo único que quedó fue las cenizas, casas destruidas y cadáveres por doquier.
En medio de toda esa destrucción caminaba un cachorro de tan solo diez años, iba con heridas y suciedad en todo su cuerpo.
Parecía muerto en vida ya que no tenía ninguna expresión en su pequeño rostro.
Su pueblo en donde había crecido estaba destruido y la gente que consideraba familia y amigos habían sido masacrados solo en un par de horas.
En lo que tenía que ser un día como cualquier otro, donde iría a pescar temprano con su padre alfa solo para después regresar a casa después de un largo día de exploración a comer lo que su madre omega había preparado, para después iría a jugar con sus amigos al bosque toda la tarde hasta el anochecer.
Se convirtió en un momento que lo dejaría marcado de por vida.
Pero antes de que sucediera todo esto, unas horas antes de que se metiera el sol pudo notar como las aves volaban despavoridas hacia una dirección.
Y un escándalo se escuchó a lo lejos, más específicamente donde estaba el pueblito.
Sus amigos se asustaron por lo extraño que era así que decidieron regresar a casa.
Bakugou hizo lo mismo corriendo todo lo que podía hasta su casa donde su madre lo estaba esperando.
-¡Kats!- hablo aliviado Masaru de tener a su cachorro de vuelta en sus brazos.
-¿Donde está la vieja?- hablo Bakugou preocupado por su padre alfa.
Ya que ella era la líder de la tribu.
-Tranquilo amor papá volverá pronto- calmó a su pequeño soltando su aroma y abrazándolo.
Debía estar tranquilo para no asustar a su pequeño, sabía que algo no estaba bien su instinto se lo decía.
"Por favor regresa a casa" pensó en su pareja angustiado.
Segundos después la alfa entró apresurada a su casa.
-¡Mitsuki!- dijo alertado ya que tenía varias heridas en su cuerpo.
-Quiero que te lleves a Katsuki al bosque como lo ensayamos. Escóndanse hasta que yo vaya a buscarlos- hablo decidida a su omega que lo miraba preocupado.
-¿Q-Que ocurre?- preguntó asustado Masaru, Mitsuki se quedó seria y miró a su cachorro que abrazaba fuerte a su madre y miraba atento a los mayores -Kats porque no vas a tu cuarto tomas tu mochila y algunos de tus juguetes, tenemos que salir algunos días ¿si?- le hablo lo más calmado posible pero no podía dejar que sus manos dejaran de temblar.
Katsuki asintió sin objeciones y se fue a su habitación pero su curiosidad le ganó y se quedó cerca para escuchar a los mayores.
-¿Que sucede?- preguntó Masaru a su alfa.
-Los humanos nos atacan- soltó finalmente, en este momento no tenía caso esconderle información a su pareja.
-P-Pero porque, qué pasó con el convenio que teníamos- hablo preocupado Masaru.
-Al parecer el anterior rey murió, ahora el rey es su hijo Hisashi y no parece que quiere negociar una tregua- dijo sin esperanza -atacaron las tribus vecinas... e-están masacrando a todos... alfas, omegas y niños-.
-No puede ser- dijo Masaru asustado tapando su boca por la sorpresa.
Estaban solos en esta batalla.
-Por eso tú y Katsuki deben huir, vayan al escondite allí estarán seguros-.
-¿Que pasará contigo?- preguntó preocupado por su alfa.
Mitsuki se quedó unos segundos sería para después sonreír.
-No te preocupes por mi, estaré bien, pateare un par de traseros humanos y después iré con ustedes lo prometo- pero Masaru no estaba totalmente convencido de sus palabras.
-No mientas- dijo serio mirando a su alfa, queriendo saber la verdad.
Mitsuki borro su sonrisa mirando a su omega, a su lindo y tierno omega, el cual solo pudo abrazarlo -ustedes deben sobrevivir, hazlo por Katsuki- dijo en un susurro haciendo llorar a Masaru.
Masaru empacó sus cosas y las de Katsuki y se encaminó al bosque no sin antes besar a Mitsuki.
-Cuida a mamá por mi ¿si mocoso?- acaricio los cabellos rebeldes de su cachorro y dio la vuelta hacia donde se originaba el fuego y los gritos de pelea.
Omega y cachorro corrían por el bosque yendo hacia el escondite.
Pero en un momento dado Masaru se detuvo abruptamente.
¡Había humanos en el bosque!.
Así que rápidamente tomó a su cachorro y se escondió.
Al parecer también buscaban en el área con armas de fuego matando a todo lo que se moviera.
Estaban rodeados.
Entre la espada y la pared.
Sabía lo que tenía que hacer, tenía que proteger a su cachorro.
-Katsuki quiero que vayas al escondite ¿recuerdas donde estaba?- preguntó en un susurro a su pequeño.
-Si pero tú a donde irás-.
-Los distraeré lo suficiente para que puedas llegar, quédate allí hasta que papá y yo lleguemos ¿ok?-.
-N-No, yo quiero estar contigo no me dejes- lloro Katsuki abrazado a su mamá fuerte para que no se vaya.
-Tranquilo mi amor, todo estará bien, te prometo que mañana estaremos los tres juntos desayunando tu comida favorita. Te amo mi sol- abrazo fuerte a su cachorro antes de irse.
Pero esa promesa nunca se pudo cumplir.
Después de separarse y distraer a esos humanos, Katsuki pudo escuchar el arma siendo activada.
Quiso regresar pero no tuvo el valor suficiente para hacerlo.
Así que solo llego al escondite rogando para que sus padres llegarán hasta el.
Cosa que nunca pasó.
Pasó toda la noche y día pero ninguno de sus padres llegó.
Salió después de un día entero. Camino hasta la aldea donde vio una pila de cuerpos quemados en medio de la aldea.
Además de unos cuerpos colgados del cuello en medio de la plaza principal.
Donde con horror pudo ver a su padre colgado del cuello ya sin vida.
Un grito desgarrador salió de su garganta, corrió hasta donde estaba colgado su padre abrazándolo por sus piernas.
-¡Papá, papá, papá!- le hablo pero no recibió repuesta alguna -por favor despierta- suplicó en llanto abrazando fuerte a su padre.
-¿Que tenemos aquí?- hablo alguien a sus espaldas asustándolo -¿ah? Parece un cachorro de esas bestias- afirmo el alfa apuntando su arma en dirección al niño.
-No seas estúpido- otro guardia hizo que bajara su arma -aun es joven puede servirnos todavía- afirmó el guardia acercándose a Katsuki -tranquilo pequeño si cooperas no te mataremos-.
¿Cooperar? Después de todo lo que le hicieron a su hogar y su familia.
Bakugou estaba furioso así que tomó valor y se convirtió en un lobo.
Ya que era un híbrido.
Una tribu de hombres lobo.
Se lanzó a atacar a un guardia, mordiéndolo del cuello matándolo al instante con su poderoso hocico.
Pero antes de poder matar a alguien más sintió un fuerte golpe en su cabeza desmayándolo.
-Wow parece que encontramos algo bueno. Hay que llevarlo ante el rey- escuchó antes de caer desmayado.
Solo viendo a su padre alfa colgado ya sin vida.
-Papá- susurro por último.
──────♡──────
Varios años pasaron.
Un fuerte y alto alfa pelicenzo caminaba por los pasillos del castillo del reino UA.
Todo aquel que lo miraba bajaba su mirada en señal de respeto.
Después de ser golpeado fue llevado ante el rey para ser obligado a unirse a su ejército.
Obviamente el pequeño se negó por todo lo que le habían hecho a él y a su familia pero después de torturado por una semana no le quedó de otra que aceptar.
Fue entrenado por los métodos mas horribles para un pequeño de tan solo diez años.
Ahora era todo un guerrero que había matado en nombre del rey a miles de hombres.
Haciéndose de un gran nombre en toda la tierra.
Y además de ganarse la completa confianza del rey.
Era como una broma que un híbrido de hombre lobo sea el guerrero más valioso de el rey de los humanos.
Era su mejor arma.
Hisashi estaba más que contento con el arma que había creado.
Era su mejor carta para hacerse con el poder de todas las tierras.
Ahora Bakugou se dirigía a la sala del rey siendo llamado por este mismo.
Entró a la sala caminando directo hacia la presencia del rey inclinado su cabeza.
-Me llamó a llamar majestad- dijo respetuosamente aún con la cabeza agachada.
-Bakugou me alegra verte muchacho- dijo el rey desde su trono -alza la cabeza- ordenó el cual el alfa obedeció.
Bakugou noto que el rey no estaba solo, estaba con uno de sus concubinas la cual tenía la cabeza agachada.
-Has sido de gran utilidad para este reino, haz matado a cientos, no, a miles de nuestros enemigos y conquistado varias tierras-.
-Todo sea por el rey- alabo Bakugou.
-Este reino está agradecido por tus servicios y yo también- dijo con una sonrisa.
-Usted ya me a demostrado su agradecimiento dándome el honor de comandar su ejército su majestad- agacho su cabeza en agradecimiento.
-Si lo se pero creo que también el regalo que te voy a dar te llenará de dicha- Bakugou alzó la cabeza curioso -así que por muestra de mi agradecimiento quiero darte la mano de mi preciado hijo-.
Bakugou abrió los ojos de sorpresa ¿le daría su hijo?.
-¿Su hijo alteza?- preguntó Bakugou.
-Si. Que mejor esposo para mi querido hijo que mi mejor guerrero y comandante de mi ejército- hablo feliz.
-P-Pero... no se que decir- dijo sincero.
-Haré los preparativos cuanto antes para que se puedan casar lo más pronto posible. Puedes retirarte- hizo una seña con sus manos para que se fuera cosa que Bakugou obedeció sin protestar.
¡¿Que mierda había pasado?!.
Mierda, mierda, y más mierda.
Este maldito matrimonio arruinaba todos sus planes.
Si, Bakugou se había convertido en el perro faldero del rey, pero lo hizo por una única razón.
Vengarse.
Después de que masacraran a su aldea y lo secuestraran para entrenarlo supo que no podía matarlos así porque si.
En primera porque aun no era lo suficientemente fuerte para derrotar un reino.
Segundo Hisashi era un hombre poderoso con un ejército fuerte que podía masacrar a cualquier país.
Así que tenía que ser paciente y usar la cabeza.
Lo mejor que podía hacer era esperar.
Su plan era derrocarlo desde adentro.
Hacer que su propia gente se volteara contra el.
Y parecía funcionar, la gente empezaba a hablar, querían pelear.
Estaba artos del reinado tirano de Hisashi.
El hombre no era más que un maldito aprovechado de su propia gente.
Los impuestos estaban por las nubes, además de que estaban amenazados de ni siquiera salir del reino y cualquiera que se atreviera a hablar en contra del rey era ejecutado enseguida.
A veces por los huevos del rey eran saqueados por el propio ejército para quitarles sus pertenecías de valor excusándose que era por el beneficio del reino.
Pero todos sabían que se lo quedaba todo el rey que estaba enfermo de poder.
Todos vivían con miedo pero solo era cuestión de tiempo para que la gente se hartara.
Y Bakugou estaba esperando eso, había estado por años ganándose la confianza de la gente y del ejército.
Para cuando la gente se volviera en contra del rey él tomar su lugar y gobernar todo ese territorio.
Pero con el matrimonio arreglado arruinaba un poco sus planes.
Pero no tenía de otra, si se negaba al rey no le gustara y dudaría de él.
Años de trabajo desperdiciados, no, no lo iba a desperdiciar.
En menos de una semana estuvo listo los preparativos para la boda, ahora estaba allí de pie enfrente del altar esperando por el omega que iba a desposar.
Trataba de poner su mejor cara enfrente de toda esta maldita gente adinerada pero le era difícil, nunca estuvo en sus planes casarse y menos con un humano, repudiaba a esos seres que le quitaron todo y no quería estar atado a uno por el resto de su vida.
Y lo peor de todo es que ni siquiera conocía a ese omega.
El rey tenía varias concubinas y obviamente muchos hijos alfas y omegas.
Así que no tenía ni idea con cuál de todos los omegas se iba a casar.
La música empezó a sonar por todo el lugar anunciando la llegada de la novia.
Todos los presentes se pusieron de pie para ver a la hermosa novia.
Bakugou se quedó sorprendido por lo que vio.
Para empezar en su cuello y hombros descansaban muchas joyas y collares llenas de diamantes resaltando más su delgado cuello.
El vestido en la parte del pecho era en forma de corazón y se podía apreciar su delgada cintura.
Las mangas estaban abajo de sus hombros y eran transparentes.
Además el vestido también tenía pequeñas piedras incrustadas en toda la fina tela.
Se veía muy hermoso.
Pero no se podía ver su rostro ya que estaba totalmente cubierto por una fina y delgada tela que era el velo.
La novia caminaba lentamente hacia donde estaba Katsuki acompañado de su padre el rey.
El cual al llegar le dio un beso a su hijo y le entregó su mano a Bakugou.
Bakugou tomó la muy delicada mano del omega que estaba decorada con anillos.
Pero lo que le llamo la atención era que ese pequeño ser temblaba como una hoja.
La ceremonia empezó sin contratiempos, el sacerdote daba su discurso pero Bakugou solo podía estar concentrado en la novia tenía una gran curiosidad de cómo era el.
-Katsuki Bakugou aceptas a Izuku Midoriya como tú futuro omega y esposa en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe- hablo el sacerdote a Bakugou.
"Que estupidez" pensó el pelicenizo, solo se casaría con el omega hasta cumplir con sus planes y después lo desecharía.
No le servía para nada.
-Aceptó- pero la mentira tenía que continuar.
-Y tú Izuku Midoriya aceptas a Katsuki Bakugou como tú futuro alfa y esposo en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe- ahora era turno del omega.
-A-Aceptó- dijo nervioso.
-Entonces yo los declaro alfa y omega. Puede besar a la novia- sentenció el sacerdote.
Bakugou un poco nervioso, cosa que no era común en el, levantó despacio el velo mostrando por fin el rostro de su ahora esposa.
Lo primero que aprecio fue unos hermosos ojos color verde igual a dos esmeraldas, redondos y grandes.
Unas pecas al igual que unas constelaciones, una nariz respingada y una piel tan blanca como la nieve.
Aprecio unos segundos esos hermosos ojos y pasó algo que nunca creyó que le pasaría, se sonrojo, jamás en toda su vida se había sonrojado por alguien, pero lo disimulo bien.
Se acercó lentamente a esos carnosos labios color cereza y dio un pequeño beso. Los aplausos no se hicieron esperar anunciando así al nuevo matrimonio.
La fiesta no tardó en empezar, gente bailaba, reía y bebía.
Bakugou estaba rodeado de un montón de nobles felicitándolo por haberse casado con el hijo mayor del rey.
El cual se enteró en esa misma fiesta que era uno de los omegas más cotizados por los alfas nobles.
Era como una hermosa esmeralda esperando que alguien la adquiriera.
Además del poder que podían tener por ser el esposo del príncipe.
Pero a Bakugou no le podía importar menos.
El ya tenía el favor del rey y poder así que no le servía de nada casarse con él príncipe.
Y hablando del príncipe desde la ceremonia no lo veía.
Volteo por todos lados hasta que una de las sirvientas le hablo.
-Disculpe Bakugou-sama pero el príncipe Izuku ya lo espera en la alcoba- hablo mientras se inclinaba.
-Pero que envidia Bakugou. Serás el primero en profanar ese lindo agujero- lo felicito uno de los nobles que estaban con él.
-Oye no te olvides de nosotros... haber si un día de estos podrías compartirlo- sonrió otro noble mientras lamía sus labios de forma pervertida.
Bakugou no dijo nada y solo siguió a la sirvienta que lo guio hasta las puertas de la habitación.
-El príncipe fue inducido a un celó que durara toda la noche- le comentó.
-¿Es necesario?- preguntó Bakugou neutro.
-Es la tradición. Que tenga buena noche- sin más la sirvienta se fue dejándolo enfrente de esa puerta.
Bakugou se quedó unos segundos de pie enfrente de esa gran puerta solo para dar media vuelta e irse.
No quería revolcarse con un maldito príncipe.
Aunque la oferta era tentadora jamás se atrevería a acostarse con un omega que ya estuviera muy usado.
Quien sabe con cuántos alfas nobles se halla acostado el príncipe.
Porque no era nada raro que todos esos omegas de familias ricas hayan estado en camas de muchos alfas.
Y obviamente ese omega no será la excepción.
Bakugou no quería ser otro estúpido que pase por su cama.
Así que mejor se fue a "festejar" su matrimonio en el restaurante de su aldea.
-¡Ey Bakugou felicidades por tu matrimonio!- felicito con burla su amigo Kirishima que se notaba que estaba un poco borracho.
-Cierra la boca- exclamó Bakugou mientras se sentaba en la mesa del restaurante y le ponían un tarro de cerveza.
-Quien diría que nuestro Bakugou se convirtió en todo un alfa- ahora se burlaba su otro amigo, Denki pareja de kirishima.
-Tsk- chasqueo la lengua molesto mientas le daba un trago a su bebida.
-¿No se supone que es tu noche de bodas?- hablo melosa una omega llamada Camie- para ser tu boda te vez muy triste, que tal si me dejas levantarte tu humor- la omega se acercó al pelicenizo restregando sus pechos en el fuerte brazo de Bakugou.
Si, sería una gran noche de bodas.
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El día llegó, la fiesta acabó así empezado una nueva vida el cual compartirían juntos.
Después de una placentera con noche con la omega Bakugou llegó al castillo del rey Hisashi esperando que su esposa saliera para llevarlo a su hogar.
Aunque el rey le ofreció una de sus tantas habitaciones para que el nuevo matrimonio la ocupara Bakugou se negó diciendo que era mejor que se fueron a vivir a su casa para tener más "privacidad".
Pero en realidad Bakugou no quería estar tan cerca del rey ya que sentía que no se controlaría y mataría al muy bastardo arruinado todo su plan.
Era mejor mantenerse alejado del maldito.
Estaba delante del gran castillo esperando que subieran todas las cosas del omega. Les dijo a los sirvientes que esperaba que todo estuviera listo a las diez de la mañana, claro llegó casi a la una de la tarde por el esfuerzo físico que hizo anoche y lo desvelado que estaba así que todos los sirvientes ya tenían preparadas las cosas del príncipe para subirlas al vehículo.
Cuando todo estuvo listo Izuku salió del castillo con un gran vestido listo para salir pero no pudo evitar poner una cara de asombro al ver una carretilla toda vieja.
-¿En eso nos vamos a ir?- preguntó con horror al ver que la pobre carreta y apenas resistía todo su equipaje.
-Claro bombón- dijo Bakugou con arrogancia.
Observó como Izuku miraba al ¿corcel?.
-Ella es mi chica, es un poco testaruda y necia así que tenle paciencia- acaricio a la burrita que cargaba la carretilla.
Izuku asintió algo inseguro ya que estaba acostumbrado ser llevado en carrozas lujosas con los mejores caballos.
Así que todo esto era nuevo para el.
Se acercó a la carreta para que lo ayudara a subir pero Bakugou lo ignoro completamente subiéndose el.
Izuku un poco desanimado se sube como puede a la carreta en la parte trasera así empezando con el viaje.
-Será mejor que te cubras. No quiero que la gente nos retrase- advirtió el rubio mientras se cubría con una capucha.
Ambos eran bastante populares en todo el reino, uno era el general de todo el ejército del reino mientras que el otro era el príncipe hijo del rey así que era común que la gente los parara para saludarlos pero Bakugou no quería molestias por el momento.
Izuku comprendió a su esposo y con la capa que tenía encima se cubrió.
Bakugou miraba con molestia como el omega admiraba todo con sus ojitos con un peculiar brillo a la par que soltaba feromonas de emoción.
Y no era para menos ya que era bien sabido que no lo dejaban salir por su "protección".
Así que todo era nuevo para él.
Así fue todo el viaje hasta que se adentraron al bosque.
Izuku admiraba embalsamado la gran altura de los árboles, los animales que alcanzaba a ver, el gran cielo azul.
Obviamente era mejor verlo en vivo que solo leerlo en los libros y en ilustraciones.
Fue así por unos minutos hasta que se adentraron a un pequeño pueblo en medio de todo ese bosque.
El lugar era muy rústico a comparación de la ciudad, las casas eran hechas de madera que obviamente la gente que vivía allí la había construido ellos mismos, todo lo que utilizaban eran cosas antiguas.
Pero eso no era lo que le sorprendía al omega, sino la cantidad de híbridos de lobos que residían allí.
Desde la gran purga de los hombres lobo y no ser una amenaza para los humanos, el rey les obsequió a los sobrevivientes un pedazo de tierra donde pudieran vivir en paz.
Claro desde afuera se podía ver como un acto de generosidad por parte del rey que les tuvo piedad a esos "monstruos".
Pero en realidad era para tenerlos vigilados de que no se les ocurriera hacer un ataque al reino, sino las consecuencias serían peores que la guerra de humanos y hombres lobo.
No tenían más opciones, por culpa del rey Hisashi no podían ir a otros reinos a pedir asilo ya que por la reputación que les dieron por los falsos rumores nadie quería a una raza potencialmente peligrosa en sus tierras.
El miedo a lo desconocido era su peor enemigo.
No tuvieron de otra que aceptar vivir apartados del resto de la gente para tener una vida "normal" si normal significa ser discriminados y humillados por la gente.
Así que no era nada común ver a hombres lobo e Izuku no podía estar más maravillado por esto.
Miraba como había cachorros convertidos en lobos jugando por allí o corriendo.
Obviamente no pasó desapercibido por la gente que noto a un humano entrar a su territorio.
Lo miraban con clara molestia y asco.
El odio era mutuo entre humanos y hombres lobo.
Llegaron hasta una casa más alejada de las demás, era una cosa de dos pisos muy modesta con lo necesario para sobrevivir.
-Llegamos- anunció Bakugou bajándose de la carreta.
Sin obtener ayuda, otra vez, Izuku bajo como pudo de la carreta y siguió al alfa que caminaba adentro de la casa.
Tosió un poco al sentir la casa llena de polvo, parecía que nadie había vivido allí desde hace meses, los muebles estaban sucios, había telarañas por doquier y todo estaba lleno de polvo.
-Está es mi casa, aquí vivirás- sentenció Bakugou sin interés.
Izuku miró el lugar con incredulidad ¿enserio vivía aquí? No podía ser posible, ni siquiera el lugar olía al alfa.
Era claro que estaba mintiendo.
Bakugou noto que el omega no le creía lo que le dijo pero no lo podía importar menos.
-Tengo cosas que hacer así que me voy- anunció el alfa caminado a la salida.
-P-Pero que se supone que haga- ¿eso era todo? ¡Lo iba a dejar solo en su primer día de casados!.
-Bueno ahora tus tareas serán limpiar, cocinar, lavar la ropa y atenderme. No me verás mucho por aquí ya que tengo un ejército que entrenar además me gusta salir seguido. No puedes salir y no me molestes ¿quedó claro?- retomo su caminata hacia la carreta lanzado al suelo las maletas del omega.
Ni siquiera lo ayudaría a meter sus cosas.
-Bakugou-san y-yo creí que tal vez nos tomaríamos este día para... ya sabe conocernos y...- un gran sonrojo apareció en su mejillas pero fue interrumpido por un fuerte gruñido que lo asustó.
-Escucha omega- dijo despectivo -no quiero que me molestes con tonterías como esas, solo has lo que todo omega tiene que hacer y tú y yo nos llevaremos bien- soltó feromonas agresivas amenazando si no hacía lo que decía habría consecuencias.
Izuku solo pudo ver como el alfa se marchaba dejándolo solo en ese extraño lugar para el.
Será mejor obedecer si no quería recibir una golpiza de parte de su esposo. Un escalofrío recorrió su cuerpo por los feos recuerdos e inconscientemente acarició sus brazos que eran cubiertos por el vestido.
Su vida no sería sencilla de ahora en adelante.
Aunque ¿cuándo fue sencilla su vida?.
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Para Izuku su vida de casado no era tan sencilla como se lo imagino o había leído en los libros que vendían la vida de casados como lo mejor que le podía pasar a un omega.
En primera todas esas novelas prometían que conocerías lo que era el verdadero amor, primer error, lo que conocía era un ser que ni siquiera conocía y se la pasaba todo el día fuera del casa, si es que volvía a dormir.
Aunque no le estaba gustando como iba las cosas en su matrimonio no tenia el valor necesario para quejarse con el alfa. Cada vez que veía al alfa cada sábado, cuando el pelicenizo iba a dejarle comida, todo su valor se iba de su cuerpo, el alfa era tan imponente que ahora comprendía porque su padre lo había escogido como el comandante del ejercito.
Además de que no tenía ayuda de su esposo, no sabía hacer absolutamente nada.
El siempre fue un noble, todos estaban para servirle así que nunca hizo una tarea del hogar por su propia cuenta.
Así que estaba muy frustrado por no poder desempañar algo tan básico para cualquier ser humano.
La primera tarea como ama de casa fue limpiar la sucia casa.
No sabia por donde empezar o que usar para limpiar, cada vez que pensaba que estaba cerca de acabar mas suciedad salía.
¡¿Es que acaso no tenia fin!?.
Otra cosa en la que tuvo problemas fue en su ropa. Su guardarropa consistían en prendas de alta costura, vestidos largos y pomposos hermosamente decorados con diamantes y telas finas.
Perfecto para la hora del te o para una fiesta... no para hacer los quehaceres.
Nunca había odiado tanto sus vestidos, en ese momento eran estorbosos e incomodos, aunque quisiera no podía cambiarse ya que ni tenia ropa adecuada para su nueva vida de campo.
Había pasado un mes desde que se había mudado con su esposo.
Estaba en su casa un sábado esperando que Bakugou llegara con la despensa, pero ese día no llegó. Era extraño ya que Bakugou nunca fallaba.
Pero no había problema tenía comida reservada para unos tres días más además no creía que Bakugou se demorara.
Pero se equivocó, el alfa no llegó en unos cuatro días lo cual hizo que Izuku se angustiara.
¿Le abra pasado algo?¿tuvo un contratiempo? ¿lo asaltaron? ¿lo hirieron? ¡¿se olvidó de él?!.
Izuku estaba el crisis cuando escuchó como un caballo con su jinete llegaba hasta su propiedad.
Cosa que lo asusto ya que hasta el momento de todo el tiempo que estaba allí no había recibido visitas.
Se asustó ya que estaba solo e indefenso así que cuando el alfa se paró frente a su casa no salió a recibirlo.
-¡Hola ¿hay alguien?!- grito el alfa desde afuera. Pero ni aun así Izuku salió.
-¡Tengo un mensaje de parte de Bakugou!- no tuvo que decir otra cosa ya que el omega salió lo más rápido que pudo.
-¿Que mensaje?¿que pasó? ¿él está bien? ¡Por favor conteste!- dijo soltando feromonas de angustia mientras veía desesperado al alfa enfrente de él.
"Maldito ni siquiera lo haz marcado" pensó el alfa con burla mientras trataba de no excitarse con las feromonas del omega.
-Buenas tardes me llamo Sero Hanta soy amigo de su esposo Bakugou- dijo amable.
-¿El está bien?- mentiría si dijera que no estaba emocionado de conocer a las personas cercanas de su alfa, pero en estos momentos le preocupaba más su esposo que las formalidades.
-Tranquilo él está bien- Izuku pudo respirar en paz después de esos tormentosos días.
-¿En donde está?-.
-Ahora se encuentra a las afueras del reino por órdenes de su padre su majestad, fue una misión de último momento por eso no pudo venir a casa a avisar- el alfa vio como el pecoso omega relajaba cada músculo de su cuerpo al escuchar que estaba bien.
"No seas tan malagradecido Bakugou, tienes a alguien que se preocupa por ti" pensó Sero en su
amigo el malhumorado.
-Solo vine a avisar por petición de su esposo, él realmente se preocupa por usted- lo último fue mentira ya que él alfa apenas si se había acordado del pecoso, pero no haría daño una pequeña mentira y lo supo cuando vio esas dos esmeraldas brillar por sus palabras -me despido- dio media vuelta en su caballo pero fue detenido por el pecoso.
-Este... gracias por venir pero... ¿podría enviarle un mensaje a mi esposo?- Izuku cerró los ojos por la vergüenza y un hermoso color rojizo descanso en sus pecosas mejillas -dígale que se cuide mucho, que se alimente bien y que... lo espero en casa-.
Sero solo sonrió por lo dulce y tierno que era "el omega" de su amigo -yo se lo comentaré. Me voy- sin esperar respuesta se fue dejando al omega solo.
──────♡──────
Ahora sabiendo que su esposo no regresara pronto tendría que arreglárselas el solo para subsistir.
La primera cosa que tenia que hacer era conseguir comida. Por suerte había traído dinero así que podía ir al pueblo para comprar algo.
Se alisto lo mas sencillo que pudo, si es que era posible, se puso una capa y salió de la casa después de días estar encerrado.
Mentiría si dijera que no estaba emocionado por salir.
Después de todo era una civilización de hombres lobos casi extinta.
Su lado curioso hacia que se emocionara por esta nueva aventura.
No tardo mucho en llegar al pueblo, varias personas tenían sus puestos de comida, otros comerciaban mientras que otros solo daban un paseo.
Izuku no pudo evitar soltar feromonas de felicidad, todo era tan lindo.
Sin darse cuenta varias personas empezaron a verlo llamando su atención. Izuku no lo sabia pero era alguien que no podía ser ignorado, era alguien lindo y sus feromonas eran atrayentes.
Miraba todo maravillado hasta que unas pequeñas figuras peludas estuvieron enfrente de el.
Eran tres cachorros que lo miraban atento lo cual lo pusieron nervioso.
-H-Hola- saludo un poco nervioso de las miradas rojizas y amarillentas.
-¿Es una princesa?- pregunto finalmente un lobito de pelaje rojizo y un rayito negro.
''Mierda ¿Cómo lo supieron?'' pensó temeroso.
-¿Por que dices eso pequeño?- termino por preguntar.
-Es que eres muy lindo-.
-Y te vistes como una- hablo otro cachorrito mas pequeño.
Izuku sonrió tiernamente - pues... antes lo era- confeso sonriendo aun mas al escuchar lo asombrados que estaban. Pensó que tal vez estos niños podrían ayudarlo -Cachorritos podrían decirme donde puedo encontrar un restaurante aquí cerca?- preguntó.
Aunque ya había visto varios puestos donde vendían alimentos, la verdad es que no servía de nada ya que él no sabía cocinar nada bien, después de un mes de cocinar él necesitaba probar comida decente.
Los niños se miraron emocionados.
-Un príncipe irá al restaurante de mamá- hablo el lobito amarillento que se convirtió en un niño -es por aquí ¡vamos!- el cachorro lo tomó de la mano guiándolo entre calles.
Izuku solo miro a los tres cachorros enternecido por lo adorables que eran.
"Tal vez algún día... pueda tener a mis cachorros" pensó melancólico imaginándose cargando a un pequeño bebé pelicenzo.
No tardaron mucho en llegar a una casa muy humilde que estaba en medio del pueblo.
Entraron al lugar el cual era muy pequeño pero cálido.
-¡Mamá encontramos a una princesa!- grito el pequeño lobito de cabello rubio.
Rápidamente salió un chico de cabello rubio con un rayo en su pelo, se veía bastante preocupado.
-¡¿Dónde se habían metido? Llevo horas buscándolos y resulta que estaban de paseo!- dijo enojado cruzado de brazos.
Los tres cachorros se cohibieron por el regaño de su madre.
-Perdón mami-.
-No lo volveremos hacer-.
Dijeron los pequeños soltando su leve aroma lechoso.
El omega suspiro y los abrazó a los tres.
-Está bien, los perdono pero no lo vuelvan a hacer- acaricio sus cabecitas y miro a Izuku -Gracias por traerlos aunque... usted no es de por aquí-.
-Es una princesa mamá- dijo obvio su cachorro pelirrojo.
-¿Una princesa?- dijo confundido.
-Y-Yo solo buscaba un restaurante y sus hijos me trajeron aquí... y si, no soy de aquí. Acabo de mudarme hace un mes pero no había salido de mi hogar- hablo bastante nervioso.
Era la primera vez, aparte de Katsuki, que hablaba con un hombre lobo.
-¿Enserio?, pues bienvenido a nuestro pueblo, no muchos humanos vienen por aquí- sonrió amable causando que Izuku sonriera -me llamó Denki Kirishima- se presentó.
-Mucho gusto, Izuku Mi... Bakugou- hablo nervioso. Era la primera vez que usaba ese apellido.
-¡¿Bakugou?!, ¡¿eres el esposo de Katsuki?!- preguntó sorprendido.
-¿Lo conoces?- ahora Izuku tenía curiosidad ¿qué era este omega de su esposo?.
-¡Claro! Desde que teníamos quince años- dijo orgulloso -yo antes vivía en el bosque hasta que el reino UA encontró a mi manada y bueno luego pasó... n-no importa, el caso es que nos mudamos aquí y fue donde conocí a Bakugou. Pero creí que se mudaría al castillo junto contigo, no hablo nada de traerte aquí- comentó confundido él omega.
-No. Bakugou decidió que seria mas cómodo vivir aquí. Llevo un mes aquí-.
-¿Un mes?, ese maldito no me dijo nada ¡cuando lo vea lo voy a...- quiso seguir insultando a su amigo pero parecía que al pecoso no le gustaba demasiado ya que soltó levemente un olor triste.
''Idiota. para ser alguien que solo es parte de su plan parece que ya se encariño'' pensó molesto de su amigo y recompuso su postura -perdona, a veces me saca de quicio ese alfa malhumorado. Pero dime ¿Qué te trae a mi restaurante?-.
Siguieron hablando toda la tarde hasta que Denki le dio unos cuantos platillos preparados.
Se hicieron muy buenos amigos en tan poco tiempo, Izuku lo iba a visitar todos los días y a veces recibía clases de cocina por parte del rubio o lo ayudaba con el restaurante o a cuidar a los pequeños.
Pero había otros obstáculos que le hicieron la vida mas difícil.
Una de ellas era el recoger madera, aunque había vendedores de leña ninguno de ellos le querían vender solo por el simple hecho de ser humano.
Hasta algunos le llegaron a amenazarlo de golpearlo y otros casi lo hicieron, aunque Denki siempre lo defendía, los empezaron a amenazar de si seguía del lado del humano también se negarían a venderle a Denki. Izuku no quería causar mas problemas, sabia que Denki estaba solo ya que su esposo se encontraba fuera del pueblo por trabajo.
Denki tenia cachorros que cuidar, se acercaba el invierno y sin esa leña los que sufrirían serian los cachorros.
Así que no tuvo otra opción tuvo que conseguir su propia leña.
Pero primero tenia que conseguir ropa mas cómoda, como nadie estaba dispuesto a venderle tuvo que rediseñar sus vestidos.
Cortándolos por la mitad o quitando el exceso de tela.
La ropa que arreglaba lo dejaba muy expuesto en su cuerpo, dejando ver sus curvas, la figura de su pomposo trasero y un poco de su pecosa piel.
Ahora con ropa más cómoda fue en dirección al bosque con un hacha que encontró en la casa.
Pero no fue necesario usarla ya que encontró madera que fue abandonada por los leñadores del pueblo.
Aunque el problema fue el camino, ya que encontró la madera muy alejado de su casa así que el camino de regreso tuvo que cargar el solo dos troncos que tuvo que cortarlos como pudo para poder llevárselos.
Se cayó varias veces y se perdió unas veces más, hasta en una ocasión cayó por un pequeño riachuelo.
Así que mojado, sucio y con raspones regreso por fin a la cabaña.
"Que bueno que regrese antes de que anocheciera" pensó aliviado mientras llegaba a la parte trasera de la casa.
-¿Izuku?- una voz hizo detener sus movimientos, miró hacia donde escuchó la voz y vio a su esposo mirándolo sorprendido.
-B-Bakugou-san- dijo aliviado de verlo enfrente de él pero su sonrisa se borró al notar que su esposo no estaba solo.
-Vaya Bakugou no pensé que tu esposa fuera tan hermoso- dijo una voz de forma coqueta, era un alfa.
-Que lindura- hablo otro alfa mirándolo de arriba abajo.
Izuku se sonrojo y rápidamente se cubrió con el tronco que trajo.
No podía creer que después de semanas de no ver a su esposo lo viera así dé desalineado y enfrente de sus amigos lo vieran casi desnudo.
"¡Quiero que me trague la tierra!" Pensó humillado.
──────♡──────
Después de tan bochornosa escena y de un buen baño y un cambio de ropa más modesto Izuku preparó la cena a sus amigos.
No supo en qué momento pasó pero en algún momento de la noche empezaron a llegar más amigos de su esposo iniciando una fiesta.
Había varias personas en su casa, en cierta forma le incomodaba ya que esperaba tener tiempo de calidad con su esposo, además de que el alfa pelicenzo ni siquiera tuvo la cortesía de presentarle a sus amigos.
Pero no quería centrarse en lo negativo de la situación, quería demostrarle a su alfa que era un buen omega así que, con el conocimiento adquirido gracias a su amigo Denki, cocinaría la mejor comida que su esposo pudo haber probado.
Se esforzó mucho, aunque no fue fácil ya que también tenía que atender a los amigos de su esposo.
Pero lo logró, hizo una gran cena.
Con una gran emoción fue por Katsuki. Tuvo que hacerse espacio entre la gente que solo bebía y bailaba para llegar hasta su alfa.
Pero cuando lo encontró no espero encontrarlo con una omega que estaba literalmente pegada a él.
Y parecía que a Katsuki no le molestaba.
Sintió una fuerte opresión en el pecho que casi lo deja sin aire además de sentir como sus ojos se llevaban de lágrimas.
Pero ¿qué podía hacer?.
Era normal que en la sociedad los alfas casados salieran con más omegas para "liberar sus instintos". Y las parejas no tenían el derecho de quejarse.
Más siendo él un príncipe sabía que los nobles tenían más de una pareja, su mismo padre tenía concubinas.
Así que solo tenía que callar y tragarse el disgusto de ver a su esposo con otro omega.
Pero para ser sincero no tenía muchos ánimos de ver eso en ese momento así que mejor se fue a su habitación a descansar pero antes de llegar unos alfas lo interceptaron.
-Que hermosa casa tiene- dijo un alfa que se le fue acercando cada vez más -ademas de lindo es un gran anfitrión-.
-Gracias- contesto seco alejándose de los alfas que claramente querían molestarlo.
-¿Pero que le pasa?, porque esa linda carita se ve triste- trató de acercar su mano pero fue apartada rápidamente -oye tranquilo yo no muerdo, bueno... solo un poco pero le gustará- le susurro lo último al oído pero Izuku rápidamente se alejo.
-Estoy un poco cansado así que me retiro- pero antes de poder huir fue tomado fuerte de la mano -m-me lastima- se quejó pero unas fuertes feromonas hizo que se quedara quieto.
-Quédese un poco más, vamos no sea aguafiestas, además aun no le agradezco como es debido por la grandiosa fiesta-.
Izuku rápidamente se liberó del agarre y corrió hacia su habitación.
Temía que ese alfa le hiciera algo.
En eso sintió como la puerta era golpeada y después abierta mostrando al alfa con una sonrisa malvada.
──────♡──────
Mierda y más mierda.
Es lo que pensaba Bakugou molesto al ser enviado a ese maldito lugar.
Al parecer los ogros querían invadir el territorio del reino así que tenía que ir y darles una lección.
No estaba para nada feliz ya que era un largo viaje donde seguramente dormiría en el suelo, no tendría comida deliciosa y no podría asearse correctamente.
Así que con todo su enojo alisto sus cosas de donde se estaba quedando para no ver al omega que desposó.
Tampoco le aviso porque ya había pasado días sin ir a visitarlo y olvidó que tenía que ir a verlo.
Si, olvidó que se había casado.
Fueron semanas pesadas para él, no podía descansar bien y nunca dejó de trabajar.
En un momento de tranquilidad y de mejor plantación, ordenó armar un pequeño campamento a todo el ejército que lo acompañaba.
Mientras miraba mapas y hacía una estrategia fue visitado por su molesto amigo.
-¡Katsubro!- un alfa pelirrojo que también era hombre lobo.
Bakugou gruñó molesto por la interrupción-¿ahora que mierda quieres?- preguntó dejando de lado el mapa.
-¿Que no puedo visitar a mi amigo?- dijo risueño haciendo enojar aun más al alfa.
Kirishima era el capitán de la segunda unidad, tenía cosas que hacer pero prefería molestar a su amigo.
-No- contesto seco el alfa pelicenzo.
-Oh vamos Bakubro, creí que la vida de casado te quitaría lo gruñón. Sabes cuando conocí a mi Denki sentía que no había nada más importante, quería pasar todo el tiempo con él y todos mis males desaparecían... y hablando de esposos ¿sabes cuándo volveremos?, es que no quiero dejar a mi Denki tanto tiempo so...- antes de seguir hablando noto como Bakugou quedó en completo silencio y con los ojos abiertos -¿pasa algo?- dijo confundido.
Se asustó un poco cuando su amigo lo miró con esa expresión en su cara, acaso era ¿preocupación?.
-Olvide decirle a Izuku que saldría- soltó dejando a su amigo en silencio procesando lo que dijo.
Fueron segundos de silencio incómodo hasta que...
-¡¿Qué dijiste?!- grito kirishima -¡Vamos a estar aquí por semanas y no se te ocurrió avisarle a tu esposo ¿eres tonto?!- se atrevió a regañar.
Kirishima estaba al tanto de el matrimonio arreglado y lo poco que le gustaba Bakugou estar casado, pero eso no era excusa para dejarlo tirado como un perro, ¡no era nada varonil hacerle eso a un omega!.
-¡Maldición!- golpeó fuerte la mesa, si Izuku lo acusaba con el rey echaría a perder sus planes.
-¡CARA PLANA!- grito a su subordinado el cual llegó rápidamente -necesito que hagas esto por mi-.
Fue alrededor de una semana y media para que Sero fuera a avisarle a su esposo.
Esperaba que no fuera demasiado tarde sino todo su plan de años se iría al carajo.
Sero regresó con buenas noticias, al parecer el omega no había comentado nada a su padre.
Eso le dio alivio.
Pero el mensaje que tenía Izuku para él lo dejaron confundido.
"Dígale que se cuide mucho, que se alimente bien y que... lo espero en casa".
Esas palabras lo dejaron pensado todo el viaje.
¿Por que se preocupa por el?.
No era para nada cariñoso con el omega, no lo veía nunca y además ni siquiera se conocían.
Entonces ¿por que sintió cálido su pecho al escuchar esas palabras?.
Por fin regresaría a casa.
Después de acabar con esos estúpidos ogros pudo regresar a su pueblo.
Lo único que quería era dormir todo el día pero aun debía ir con él omega pecoso a "reportarse".
Pero no se pudo quitar a unos estúpidos que insistían en conocer al príncipe que ahora era su esposa.
Cuando llego no espero ver a su esposa en esas concisiones, sucio, desalineado y casi desnudo.
Cuando lo conoció era un ser tan delicado y elegante que parecía una broma verlo así.
Pero por alguna razón, no le molesto en absoluto, podía apreciar perfectamente esas curvas que esos estúpidos vestidos que usaba el omega cubría.
Pero ahora podía ver su hermoso cuerpo.
Rápidamente alejo esos pensamientos pecaminosos de su mente, no era correcto pensar así del hijo del maldito que masacró a su pueblo.
No se juntaría con el enemigo.
Debía recordar quien era y su propósito.
El porqué a soportado tantos años de tortura, malos tratos y burlas de parte de los humanos.
Debía recordar como mataron a sus padres, Mitsuki siendo golpeada y después colgada hasta la muerte y tiempo después descubrió que Masaru murió no por la herida de bala sino por el abuso sexual que le hicieron esos malditos que atacaron la aldea.
Lo violaron tantas veces que cuando Masaru se resistía era golpeado hasta la inconsciencia.
Toda esa ira volvió a él.
No debía perder su objetivo sólo por un omega.
Así que lo ignoro entrando a la casa.
Y sin saber como, se hizo una gran fiesta en su casa.
Pero a el no le podía importar menos, solo la pasó bebiendo hasta que en un momento dado sintió como esa omega Camie lo abrazaba y toqueteaba de vez en cuando.
Estaba disfrutando de las atenciones hasta que por alguna razón un olor le llamó la atención.
Era extraño ya que todo el mundo estaba soltando sus feromonas haciendo un cóctel de olores.
Pero ese olor en específico lo llamaba a él.
Se sentía... desesperado.
Siguió el olor ignorando los reclamos de la chica guiándolo hasta la alcoba principal.
Al asomarse una imagen hizo que casi vomitara.
Había un alfa de su manada encima de Izuku tratando de entrar en el.
Izuku solo lloraba y gritaba tratando de alejarlo.
Hasta que miro como Bakugou estaba allí.
-Oh... con que eras tú- hablo el alfa con una sonrisa.
-¡KATSUKI POR FAVOR AYU...- pero fue callado por el alfa que le tapó la boca con fuerza.
-Bakugou estoy tratando de hacer algo aquí, así que mejor cierra la puerta- dijo de lo más tranquilo volviendo a tratar de penetrar al omega que solo lloraba.
Bakugou estaba en shock por la escena.
Lo mejor era irse antes de ver aquello, no era su problema, no era su esposo, no era su alfa.
Era el hijo del maldito que mató a sus padres.
Tal vez si le pasaba algo el rey sufriría, ¿eso era lo que quería no?.
Hacer sufrir al rey.
Que mejor manera que alguien viole a su hijo.
-P-Por favor- suplico por última vez Izuku antes de aceptar que no lo ayudaría.
-Ya no llores encanto. Tú y yo la pasaremos bien- sonrió de manera perversa haciendo que el omega llorara mas. Antes de poder penetrarlo sintió como era jalado fuera de la cama.
Fue Bakugou que tenía un aura asesina, sus colmillos se mostraron, sus manos se convirtieron en garras filosas, unas orejas salían de su puntiagudo cabello y una cola salía de detrás de él.
Protegió con su cuerpo a Izuku que solo se hizo bolita en la cama.
-E-Ey ¿qué pasa?- dijo confundido y asustado del aura asesina de su líder.
-Largo si no quieres morir- su voz se escuchaba mas ronca y rasposa de lo normal.
Era una clara advertencia de un alfa que marcaba lo que era suyo, el otro alfa estaba en todo su derecho de desafiarlo si el omega no estaba marcado, pero no era tan tonto como para desafiarlo, obviamente Bakugou era mas fuerte que el, podría matarlo fácilmente, además de que era su líder. Era mejor retirarse cediéndole al omega.
Muy lentamente agacho su cabeza en forma de sumisión y se fue alejando de la habitación
Un fuerte aullido se escucho en toda la casa advirtiendo que no quería a nadie en su territorio dado por terminada la fiesta, todos los presentes se fueron quedando con algo muy en claro.
No se podían meter con ese omega. Declarándolo desde ese día como suyo.
──────♡──────
Después de esa noche, Izuku despertó de lo que sintió como una larga siesta.
Al sentir muchas feromonas de parte de Katsuki y el traumático momento que vivió cayo desmayado en la cama sin saber que paso después.
Imágenes de lo que paso antes de desmayarse llegaron a su mente.
El como esos alfas lo molestaron, ese alfa que casi lo viola si no fuera por Katsuki.
Katsuki, el... lo defendió.
Se ruborizo de sobre manera, había pensado que no le importaba para nada al dejarlo solo tanto tiempo y verlo con esa omega, pero al defenderlo así y marcarlo con ese delicioso olor a canela hizo que su omega se sintiera alagado.
Se levanto de la cama poniéndose un vestido, el mas hermoso que tenia, su esposo estaba en casa además debía agradecerle por salvarlo.
Salió de la habitación revisando toda la casa pero su esposo no estaba. Hasta que escucho un ruido de afuera, salió para ver y vio al alfa con hacha en mano cortando troncos.
Al parecer se había levantado temprano a recoger leña.
-B-Buenos días- saludo Izuku con un poco de miedo.
Bakugou partió el tronco a la mitad y miro al omega con el ceño fruncido lo cual hizo que Izuku se sintiera incomodo.
''Estará enojado conmigo'' pensó el omega.
Era muy común que los alfas fueran muy territoriales y celosos con sus parejas, aunque ellos no tuvieran la culpa de atraer otros alfas y que estos los estuvieran molestando, caía toda la responsabilidad en el omega por ser una ''fácil'' o ''dejarse tocar''.
Así que Izuku pensaba que el alfa estaba disgustado por ''dejarse violar''.
Soltó su aroma inconscientemente mostrando lo asustado que estaba. Cosa que Bakugou noto inmediatamente.
-¿Estas bien?, ¿no te hicieron daño?- esas preguntas dejaron a Izuku confundido.
''¿No esta enojado conmigo?'' pensó confundido.
-N-No... estoy bien- agacho la mirada para esconder su sonrojo así que no se dio cuenta cuando el alfa dejo de lado el hacha y se cerco a el tomando su barbilla alzando su rostro.
-¿Seguro?- pregunto Bakugou mirándolo fijamente, como si inspeccionara que en verdad estaba bien.
-S-Si seguro- tartamudeo nervioso por las acciones y atenciones hacia su persona.
Sentía esa rasposa pero a la vez cálida mano acariciar levemente su barbilla después su mejilla. Fue imposible evitar inclinar levemente su rostro en dirección de las caricias.
Se sentían tan bien.
-Debe estar cansado por el viaje. Por favor entre... aquí hace frio, le preparare la tina y algo para comer- dijo en un susurro Izuku tomando la mano de alfa que estaba sobre su mejilla guiándolo hacia la casa.
Bakugou no dijo nada mas y se dejo guiar por el omega, le preparo un baño caliente el cual sintió como la gloria, se permitió darse un baño largo donde dejo relajar sus músculos. No sabia que olía mejor, las sales que el omega puso en el agua o el aroma a vainilla del pecoso.
Fuera lo que fuera lo hacia relajarse como hace mucho no lo había hecho.
Después del baño y de vestirse fue al comedor donde lo esperaba el omega.
-Espero que le guste- le sirvió una gran plato de carne con vegetales.
Se le hizo agua a la boca por lo apetitoso que se veía y sin esperar empezó a devorar su plato.
Izuku sonreía feliz, se sintió bien al ver que al alfa le gusto su comida, sirvió mas platillos que tenia preparados ya que suponía que su esposo tendría hambre.
Bakugou comió todos y cada uno de los platos que le sirvió el omega, pero en un momento que le recibía otro plato lleno de comida noto que el omega tenia banditas en sus dedos y vendajes.
dejo el plato de lado y tomo sus manos mirándolos fijamente retirando los vendajes.
-Bakugou-san- dijo Izuku confundido pero el alfa lo ignoro.
Noto como tenia heridas y yagas en toda su mano además de cortes.
-¿Quien te hizo esto?- gruño enojado mirando al omega.
-N-No fue nadie- tartamudeo por la acción del alfa.
Ahora que lo veía bien, el pecoso estaba cubierto desde el cuello hasta los pies. Se levanto de su asiento tomando al omega de la ropa empezando a quitársela.
-B-Bakugou por favor- suplico para que se detuviera pero el alfa nuevamente no le hizo caso.
Cuando le quito el vestido se dio cuenta de los moretones y hematomas que tenia en cuerpo además de chupetones en todo su cuello y parte del cuello.
-¿Quien carajos te hizo esto?- pregunto encabronado -¡CONTESTA!- grito por el silencio del omega.
-Fue el alfa de ayer- era mejor decirle.
Una gran ira invadió a Bakugou, sintiendo como sus colmillos salían y sus garras.
-Voy a matar a ese hijo de puta- dijo furioso apunto de salir de la casa pero sintió como una mano suave lo detenía.
-No tienes por que hacerlo... ayer ya le dejaste muy en claro a quien pertenezco- aunque no dudaba en decirlo la verdad es que le avergonzaba decir esas palabras. Bakugou no estaba muy convencido de no ir a golpear a ese desgraciado pero ese aroma a vainilla salió mas intenso logrando adormecerlo un poco -por favor quédate a mi lado- le dijo en un susurro acercando la cabeza de Katsuki a su pecho.
Katsuki de apoco fue cerrando los ojos y dejando su peso caer en el omega que el cual no pudo con su peso y se cayo al piso aun con el alfa sobre el. Katsuki lo abrazo fuerte de la cintura y soltando un sonido gutural.
Izuku solo dejo ser mientras acariciaba sus cabellos puntiagudos.
Esto seria un gran avance a su relacion.
──────♡──────
Después de ese ese día donde Izuku de la paso toda la tarde acariciando y abrazando a su esposo las cosas fueron para mejor.
Ahora el pelicenizo pasaba más tiempo con el pecoso.
Ya no hacia mas horas extras en el cuartel y ya no iba mas con Camie sino que cada vez que acababa sus entrenamientos o sus misiones iba directamente a casa donde ese ser celestial le tenia lista una deliciosa cena.
Nunca en su vida había sentido tanta calidez. Contaba las horas horas solo para volver a ese lugar lleno de ese delicioso olor a vainilla.
Siempre que llegaba a casa lo recibía ese hermoso omega con una cálida sonrisa y una comida caliente.
Era extraño pero su alfa ronroneaba feliz por las atenciones del pecoso y no mentiría a él también le gustaba.
Pero estar más tiempo con el noto varias cosas.
Una de ellas fue que la casa estaba hecha un desastre, era bastante vieja y necesitaba de unos arreglos. El omega trató de arreglarla como pudo manteniéndola limpia y en orden pero las paredes viejas, la humedad y entre otras cosas le fue imposible.
Así que se puso manos a la obra y empezó a reparar la casa, tenía unos días libres por la misión larga que tuvo así que podía repararla sin problema.
También noto la vestimenta del pecoso, si bien esos vestidos lo hacían ver elegante y muy hermoso la verdad es que para la vida de campo no era ideal vestir así, se notaba que le estorbaban y entorpecían sus movimientos.
Así que fue con el sastre del pueblo y pidió ropa para su omega.
Compro unos diez conjuntos los cuales el omega amo.
Consistían en pantalones, blusas y chalecos.
Para Izuku era raro usarlos ya que lo habían acostumbrado a usar vestidos. Así le enseñaron, los omegas usaban vestidos y alfas pantalones.
Era una nueva experiencia para Izuku y le emocionaba.
Se los midió todos y se los modelo a su esposo.
Bakugou no le podía negar nada a Izuku y aceptó ser su espectador en esa pasarela y se dio cuenta de algo nuevamente... Izuku tenía un buen cuerpo.
Si bien lo noto al verlo después de llegar de su misión, ahora con esos pantalones se podía notar esas carnosas piernas que podían ahorcar a cualquiera. Y ese trasero, oh por Dios su trasero, sus manos picaban por amasarlas y golpearlas para verlas como temblaban por el impacto.
Y por alguna razón su mente se preguntaba que se sentiría tener esos dos duraznos en su cara.
Sonrió malvado al imaginarse saborear el néctar que podría salir de ese culo.
Pero debía controlarse, no podía dejarse llevar por esos deseos.
Mierda su celó llegaría pronto y ese cuerpo no le ayudaba en nada.
Así que como tenia ropa nueva Izuku le pidió, o mas bien le suplico al alfa que le enseñara el bosque.
Aunque fue un par de veces por madera y a lavar la ropa en el lago la verdad es que no había ido mas allá del arrollo.
Puso su mejor cara para convencer al alfa lo cual no fue difícil de convencer.
Cambiaban hacia las profundidades del bosque en silencio.
Bakugou caminaba adelante de Izuku el cual solo miraba la ancha espalda del rubio hasta que decidió romper el silencio.
-No sabia que podía cazar Bakugou-san- llamo la atención del alfa que solo siguió caminando.
-Desde cachorro aprendí a ser independice eso incluye saber alimentarme... además es parte esencial de los hombres lobo- se atrevió a contar.
-Eres increíble Bakugou-san- alabo Izuku cosa que hacia sentir el corazón del alfa un tanto extraño -a mi también me gustaría aprender a cazar ¿podría enseñarme?- pregunto muy emocionado soltando feromonas de felicidad.
-A los humanos se les complica más la caza, sus cuerpos son más frágiles y están expuestos al peligro- explicó mirando de reojo al omega que trataba de seguirle el paso.
-Usted también está hecho de carne y hueso Bakugou-san- sonrío divertido deteniéndose al ver que el alfa hacía lo mismo.
-Si pero yo no cazo con este cuerpo- dijo para después empezar a quitarse los pantalones y collares.
-¡¿B-Bakugou-san?!- dijo nervioso al ver al alfa completamente desnudo para después cambiar su cara a asombro al ver como se transformaba de un hombre fornido a un lobo gigante de pelaje color cenizo con unos penetrantes ojos rojos.
Izuku quedó maravillado con la majestuosa criatura que tenía enfrente.
Jamás había visto a un animal tan hermoso.
-Quédate cerca- le dijo Katsuki alejándose a unos arbustos.
Izuku rápidamente tomó la ropa del alfa y lo empezó a seguir a una prudente distancia.
Quería observar cada movimiento del gran lobo.
Cerca de ellos había un siervo que se alimentaba del pasto, sería la presa de Bakugou.
Con un gran sigilo se fue acercando poco a poco al siervo hasta que en un gran salto fue hasta su cuello matándolo al instante.
Izuku sintió pena por el pobre siervo pero era la ley de la vida.
Katsuki arrastró al animal ya muerto hacia un lugar donde no hubiera tanta vegetación y lo depositó en el suelo.
Izuku rápidamente se acercó al alfa muy emocionado -¡es asombroso Kacchan! Lo ataco sin ningún problema y la forma en la que se acercó fue increíble- hablaba sin parar por lo emocionado que estaba que no se dio cuenta del apodo que salió de su boca. Dejo de hablar al notar al alfa tan callado -¿pasa algo?- pregunto confuso.
-¿Kacchan?- pregunto burlesco soltando una carcajada al ver como el omega se sonrojaba.
-No se ría- dijo en un puchero molesto de que se burlaran de él.
-De todos los apodos que podías ponerme me pusiste uno muy estúpido- paro de reír transformándose otra vez en humano y vistiéndose.
-P-Perdón... no lo volveré a hacer- su expresión de veía triste, Bakugou se maldijo internamente por sentir mal al omega.
-No. Llámame así... me gusta- dijo en un susurro volteándose para que no notara su sonrojo.
Izuku quedó en silencio por la aceptación del apodo que le puso.
Pero prefirió no decir nada más y sacó de su bolso los utensilios que le dio el alfa.
Bakugou le enseñó él cómo preparar la carne de un animal, aunque Izuku le dio un poco de asco el tener que ver sangre y órganos pero igualmente escucho atentamente al alfa y trato de hacer lo mismo que el.
Después de comer una gran tormenta azoto el bosque obligándolos a buscar un refugio.
Se cubrieron en una cueva no muy lejos a esperar que la lluvia pasara rápido.
-Maldición... ¿por qué tuvo que llover ahora?- se quejó Bakugou mirando la lluvia, odiaba este tipo de clima.
Mientras Izuku estaba a su lado observándolo a él.
La cueva no era muy grande ni profunda así que estaban un poco pegados.
Izuku quedó maravillado al ver alfa empapado de agua haciendo que su cabello cayera hacia abajo. El vapor salía de su boca con cada respiración que daba.
Sin poder evitarlo lo abrazo del brazo esperando que el alfa no reaccione mal.
-D-Deberíamos sentarnos... parece que no parara pronto- no se atrevió a mirarlo por lo nervioso que se sentía.
Bakugou se quedó callado unos segundos hasta que contestó -claro- se fueron agachando poco a poco hasta quedar ambos en el suelo sentados.
Solo el ruido de la lluvia era lo único que se escuchaba en ese lugar.
-Cazar es algo instintivo de los hombres lobo o alguien le enseño- se atrevió a hablar, quería conocer al alfa el cual era su esposo, quería conocer cada aspecto de el, hasta lo mas insignificante.
Bakugou lo pensó unos momentos si debía contestar o no pero al final, no sabia porque, pero quería hacerlo -es común de nuestra especie el cazar, es parte de nuestro instinto pero... todo lo que se lo aprendí de la vieja-.
-¿Vieja?-.
-Era mi padre alfa... era una mujer testaruda y con un pésimo humor, siempre estábamos peleando... ella me enseño como ser un gran lobo- dijo con una sonrisa en su rostro, el recordarla lo hacia tranquilizarse.
Una risita interrumpió sus pensamientos y volteo al causante de la risa.
-Se nota que quería mucho a su padre- hablo Izuku enternecido de su alfa.
Cosa que causo que Bakugou se avergonzara -yo no...- trato de hablar.
-Se ve en sus ojos que era una gran mujer- habló con una gran sonrisa en su rostro que contagió a Bakugou.
-Si... lo era- miro al frente al recordarla.
-Ojalá que nuestros cachorros piensen así de nosotros como usted de su madre- lo dijo de la forma más inocente posible que no se dio cuenta de la bomba que acababa de arrojar hasta que noto la expresión sorprendida del alfa -y-yo... no q-quería decir eso... es que solo lo dije sin pensar... no es que quiera tener cachorros con usted... y no es que eso sea por algo malo creo que sería un gran padre... p-pero eso no significa que yo lo haga padre... mejor olvídelo- rápidamente cubrió su cara con sus brazos por la vergüenza que sentía.
Si, era verdad, deseaba tener una familia con el alfa, se la madre de sus cachorros pero... eso no significaba que Bakugou quisiera lo mismo.
Bakugou quedó en silencio unos segundos... ¿cachorros?, nunca pensó en eso antes. La verdad es que nunca planeo tener una familia, tampoco casarse pero ya estaba casado.
Pero por alguna extraña razón la idea no le desagradó del todo.
Su lado alfa brinco de felicidad al pensar en pequeños bebés.
Acaricio sus rizados cabellos llamado su atención -serías una gran madre- fue lo único que pudo decir.
Sus ojos brillaron con fuerza al saber que el alfa pensaba así de él, creía genuinamente que sería una buena mamá, eso causó que su lado omega se sintiera alagado. Izuku no quería desaprovechar el momento así que simplemente hablo -se que se lo dije hace un rato pero lo volveré a decir... usted es increíble- sonrió con un sonrojo en sus mejillas, no sabia si era porque el clima había empezado a enfriar o porque su corazón latía con fuerza pero su cara ardía por al cercanía del alfa.
Se atrevió a acercar su rostro al del alfa solo un poco para admirar esos hermosos ojos que lo hipnotizaron la primera vez que los vio.
Bakugou también lo miro, y acercó también su rostro.
En ese momento no pensaban, todo su alrededor dejo de existir por unos segundos donde sus labios se tocaron de manera delicada y suave.
Quizá fue algo torpe e inesperado.
Pero ese simple y rápido tacto causó un huracán de emociones en el alfa y omega.
Solo la fuerte lluvia fue testigo de esa mágica de unión de dos personas que empezaban a sentir cosas que nunca habían sentido.
──────♡──────
Después de ese día, empezaron a comportarse como dos jóvenes enamorados que no sabían expresar sus pensamientos.
Y ese beso se repitió más de una vez en cada ocasión que tenían.
Apenas era un leve toque pero para ellos era como ir a las estrellas.
Leves miradas, pequeños roces en sus manos y sonrisas coquetas eran lo que compartían.
Aunque muy en el fondo, ambos querían dar un paso más a su "relación".
Pero ninguno se atrevía a hacerlo.
Bakugou le frustraba bastante sentirse así, antes no tenía miedo de pedirle a cualquier omega pasar la noche con él, pero con Izuku... Izuku era diferente.
Quería que fuera algo especial.
Pero no encontraba el momento adecuado para hacerlo además de que cada vez que veía al omega toda su valentía se iba a la mierda.
Hasta que en una ocasión su celo llego.
Estaba en la parte de enfrente de la casa arreglando la fachada cuando sintió un fuerte calor, al principio no le tomo importancia hasta que el calor se volvió más insoportable y empezó a escuchar más a su lado alfa.
Omega.
Necesito a omega.
Lo deseo.
Mi omega.
Fue entonces que se dio cuenta de lo que le sucedía.
Su cuerpo empezó a tambalearse y se sentía mareado percatándose que su lado alfa quería tomar el control.
Como pudo entro a la casa para descansar pero por accidente tiro una maceta causando un gran ruido.
Izuku, que estaba colgando las sábanas en el patio de la casa, escuchó y el ruido así que entro a la casa para saber lo que pasaba viendo a Katsuki recargado en la pared con la respiración acelerada y un gran sonrojo en sus mejillas.
Rápidamente trato de acercarse para ayudarlo -Bakugou-san ¿se encuentra bien?- pregunto realmente preocupado pero fue detenido por el alfa.
-No te acerques- ordeno al omega que solo se quedó de pie mirándolo -n-necesito que vayas a casa de Denki unos días, toma unas cosas y vete yo iré a buscarte después- fue realmente difícil decirle aquello ya que su lado alfa se negaba rotundamente a pasar su celó solo.
-¿Kacchan que sucede?- ¿irse de su casa? No entendía porque su alfa no lo quería allí en ese momento hasta que un fuerte olor llego a su nariz, era embriagador y reconfortante, hacia querer acercarse para oler más. Entonces se dio cuenta de lo que pasaba.
Se sonrojo al darse cuenta de su situación, su esposo, su alfa quería aparearse.
-Solo obedece Deku- sin más se dirigió a su habitación para poder pasar su celo solo.
Aunque su cuerpo le exigía aparearse, no le pedía cualquier persona para hacerlo... solo pedía a Izuku.
Pero aunque su lado alfa lo quería, y también el, no podía permitirse estar con el omega en esa condición.
Su celo era muy salvaje y brusco y tenía poder dañar al delicado omega.
No se arriesgaría a lastimarlo.
Lo mejor era pasar su celo solo, auto complacerse hasta que el celo acabe.
Eso era lo que tenía planeado hasta que escucho como la puerta era abierta y la silueta del omega peliverde se acercaba a la cama.
-Kacchan-.
-Deku te dije que te fueras- apenas podía hablar, sentía tanto calor que apenas si podía pensar.
-Se lo que me dijo pero... no lo haré- habló con decisión.
-Deku...-.
-Está en celo y yo soy su esposo y como su esposo es mi deber atenderlo- se subió a la cama sentándose en su entrepierna dejando sus dos carnosos muslos a lado de su cadera -me necesita Kacchan~ habló melosamente causando un sonrojo en el alfa.
Estaba sorprendido por la actitud del omega, miro sus verdes ojos para ver si había duda en ellos pero no encontró nada, solo deseo.
Así que tomo fuertemente su pequeña cintura rodeándola casi por completo por sus dos grandes manos.
-Quiero que sepas que no me detendré aunque me lo supliques- amaso los dos muslos causando escalofríos en el omega.
-No pensaba hacerlo-.
Izuku fue el que tomó la iniciativa empezando a moverse en círculos sobre la erección de Katsuki causando jadeos por parte de ambos.
-Mierda- Katsuki se sentía demasiado bien con esos movimientos, preferiría ir a lo que iba pero estos juegos previos no le disgustaban para nada.
Los movimientos siguieron de adelante hacia atrás y de arriba había abajo causando que sus ropas de empezaba a empapar por sus fluidos.
Hasta que no fue suficiente, querían más del otro.
-Quiero más... necesito más- hablo Bakugou con una voz más ronca de lo normal.
Tumbó a Izuku a la cama cambiando de posiciones dejándolo a él a control de la situación.
Las piernas del pecoso al lado de su cintura, sus manos arriba, un gran sonrojo en sus pecosas mejillas fue una imagen muy buena.
Rápidamente le empezó a quitar la ropa.
-K-Kacchan- su voz tembló por la acción del alfa que lo dejó totalmente desnudo frente a él.
Era verdad que era él quien se ofreció para atender su celo, pero todo estaba sucediendo muy rápido y no podía procesar lo que pasaba.
Su cuello fue atacado por el alfa que chupaba y mordía toda esa zona mientras dirigía sus manos a sus pezones amasándolos.
-Ah...ah- gimió por las cálidas caricias que recibía, se sentía tan bien ser tocado por el alfa.
Las grandes manos fueron bajando acariciando todo, desde el plano vientre hasta la parte baja del omega que saltó por el toqueteó en zona íntima.
-E-Espera...- trató de detenerlo pero la mano bajo más hasta su entrada donde Katsuki metió dos dedos de un tirón -AH~ su gemido fue casi un grito por o fuerte intromisión y el duro masaje que recibía su interior.
-Mierda... aquí está tan apretado y mojado... espero que puedas recibirme bien- habló en la oreja del omega que gemía sin parar por las embestidas de los dedos.
Era una sensación extraña pero a la vez deliciosa.
Estuvo unos minutos dándole placer al omega y admirado la cara de placer que tenía, sus mejillas sonrojadas, una ligera capa de sudor que lo hacía ver más brilloso y bonito y unos pequeños gemidos que salían de esa bonita boquita.
Sin poder evitarlo se acercó a su rostro y lo besó.
Pero no eran como los besos tiernos y suaves que se daban antes, este era más posesivo, más salvaje.
Izuku sentía que le quitaba todo el aire, a la vez que la lengua exploraba toda su boca.
La salivas se mezclaban y escurrían de sus bocas haciendo un morboso ruido.
Toda esa combinación le hizo sentir una sensación extraña en su vientre y su pene que después de un rato tuvo un fuerte orgasmo que lo dejó temblando y mareado.
Sus oídos zumbaban y todo le daba vueltas además de sentir un gran alivio.
Katsuki separó los dedos de la entrada admirando el fluido que salió de la parte trasera del omega.
Un exquisito olor desprendía ese fluido pegajoso y brilloso que no pudo evitar acercar su mano y lamer ese jugo que le supo a gloria.
Sus pupilas de dilataron, su lado alfa aulló de gusto por el néctar que probó.
Pero quería más, mucho más. Se inclinó y puso su cara directo de la fuente de ese delicioso jugo.
Sostuvo esos dos grandes muslos y metió su cara al trasero del omega lamiendo ese hoyito rosado que se contraía por tener algo adentro.
Izuku salió de la nube de placer pos orgasmo cuando sintió la primera succión de su entrada.
Miro a dirección donde estaba el alfa hundido.
-Kacchan que estas AAHH~ gimió fuerte al sentir esa lengua larga pasearse en toda su cavidad.
Era extraño tener algo húmedo allí pero a la vez era placentero.
No pudo evitar apretar sus muslos sobre la cabeza del alfa para que continuara con la extracción.
Bakugou lamia y lamia todo pero había algo que hace rato le molestaba.
Su erección estaba desatendida y le estaba doliendo.
Pero una idea le llegó a la cabeza, una idea que le iba a encantar a los dos.
Izuku no sabe en que momento pero cuando se dio cuenta Bakugou lo había movido en una posición un tanto extraña.
Había quedado arriba del alfa pero no viendo su cara sino su ceja erección que golpeaba su mejilla y estaba alzada.
Mientras Bakugou tenía una perfecta vista de su ano.
Sintió una gran vergüenza está posición -K-Kacchan no me...- trató de moverse pero Bakugou lo tomo de las piernas para que se quedara quieto.
-No te muevas... tengo una gran vista aquí- ordeno con una gran sonrisa triunfal en su rostro.
La vista de ese pomposo trasero lo tenía delante suya.
Parecía la entrada al mismísimo paraíso.
Y las puertas estaban abiertas de par en par para él.
Mientras Izuku sentía que se moría de la vergüenza.
-No estoy seguro si es una gran vista- miraba hacia atrás un poco inseguro de su cuerpo.
No se sentía para nada atractivo.
-¿Bromeas? Eres perfecto- esas palabras hicieron un vuelco en su corazón -cada parte de ti es linda y perfecta Deku... me encantas- Bakugou dio unos cuantos besos alrededor de su hoyito y acariciaba sus piernas de forma cariñosa.
Por la posición en la que estaban no pudo ver el gran sonrojo en la cara del omega, Izuku se sintió muy alagado por las palabras de Katsuki, pensaba que era perfecto.
Nadie le había dicho eso.
-¿Q-Que quieres que haga?- se atrevió a preguntar para complacer a su alfa que rio ante la disposición del omega.
-Quiero que me la mames Deku- pidió mientras alzaba ligeramente su cadera para que su pene chocara con la pecosa mejilla de Izuku.
Izuku admiro el gran falo del alfa pensado si le cabría todo eso, era muy grande y venudo.
Pero quería hacer sentir bien al alfa tal y como lo hizo el.
Así que con un poco de temor con una mano empezó a masturbar el gran pene escuchando con gruñido de parte del alfa.
-Así bien... ahora con su boca- Bakugou hizo su cabeza hacia atrás disfrutando de las caricias tímidas del omega.
Izuku inició lamiendo desde la base a la punta quedándose en la punta chupando en esa zona, no sabía porque pero una sensación rica sentía al tener la punta en su boca.
-Ah mierda- Bakugou maldecía por el placer que sentía.
En un momento inesperado Izuku se metió toda la polla en su boca dejando sin aire al alfa que gruñó fuerte.
-¿Así?- pregunto Izuku en un momento que sacó la polla para respirar pero rápidamente la volvió q meter.
-Carajo si- no sabía que amaba mas, la caricia que estaba recibiendo en sus bolas por la suave mano del omega o la mamada en toda su polla.
Pero sentía que aún faltaba algo.
-Buen omega sigue así... ahora siéntate en mi cara- sin reproches estuvo en primera fila al ver ese gran y obeso trasero acercarse a su cara y sentarse en el.
Ese delicioso néctar y olor los obtenía directo de la fuente.
No se quería quedar atrás a así que con sus manos separaba y amasaba ese pomposo trasero y con su lengua lamia y succionaba la entrada.
En la habitación solo se escuchaba la succión y gemidos de ambos.
Tanto como Izuku como Bakugou estaban empapados por los fluidos de ambos pero poco les importaba y más cuando sentían esa esperada liberación cerca.
Así que pusieron más empeño en succionar y complacer al otro hasta llegar al orgasmo.
Bakugou tenía la cara lleva de fluidos mientras que Izuku llenó su boca con el semen de alfa.
No aguanto más y se recostó al lado del alfa tratando de recuperar su respiración.
Había sido increíble esa posición después de todo.
Estaba dispuesto a descansar pero sintió como alguien, que era el alfa, se ponía arriba suyo besando su cuello nuevamente.
-¿Kacchan?- pregunto un poco cansado pero al abrir los ojos vio como esos dos ojos rojos brillaban igual que un depredador veía a su presa.
-Esto aún no termina precioso- dijo acercando su polla a la entrada.
-¿Eh?- solo atinó a decir antes de sentir como era abierto por ese gran pedazo de carne.
-AH... AH~ grito en una gran gemido cuando sintió que entro por completo en el.
Era diferente cuando uso su lengua.
Obviamente el grosor y tamaño eran muy pero muy diferentes.
Bakugou no espero y empezó a moverse como un animal.
Embestía tan fuerte que movía la cama golpeándola contra la pared a la vez que se escuchaba un gran aplauso.
-Mierda esto es mil veces mejor que la mamada- tenia la vista del omega gimiendo en voz alta mientras era embestido por el.
Izuku no sabía como sentirse, sus piernas estaban bien abiertas balanceándose en el aire por los fuertes impactos, su entrada siento invadida por su esposo lo hacía sentirse... muy bien.
Jamás había sentido tanto placer en su vida.
Y más cuando esa polla llegaba a hasta su útero golpeándolo reiteradas veces.
Bakugou lo tomo del letón obligando a mantenerle la mirada -dime de quién eres- ordeno sin detener sus embestidas, es más, las aumento si eso era posible -contesta omega de quien eres- su voz salió más ronca de lo normal pero lejos de asustarlo lo éxito más.
-Tuyo... ah soy tuyo alfa- apenas si pudo contestar por los contantes gemidos.
-Buen omega- le dio un pequeño beso en mejilla solo para arremeter directo en su útero.
Siguió así por unos minutos hasta que el nudo se formó y soltó una gran carga de semilla muy dentro de él.
Por el cansancio ambos se recostaron con cuidado de no lastimarse por el nudo que los mantenía unidos.
Cerrando sus ojos permitiendo poder descasar juntos.
Sintiéndose como nunca se habían sentido con alguien más.
──────♡──────
Después de esa noche sintieron que estaban más cerca del otro y más unidos.
Izuku amaba esta nueva faceta del alfa que era más atento y cariñoso.
Desde que despertaron abrazados, Katsuki no había dejado de acariciarlo, besarlo y tocado.
Siempre tenía tiempo para él y para una sección de besos.
Era como un sueño para él tener así al alfa malhumorado.
Su relación se había vuelto más fuerte que antes.
Esa pared invisible que los mantenía alejados se había caído por completo dejado ver su lado más vulnerable al lado de otro.
Ahora Izuku se sentía en un matrimonio de verdad.
Donde se permitía poder acercarse y besar al alfa solo porque si.
Oh como amaba besarlo.
Y para Bakugou no era diferente.
Podía ser una bestia malvada y sanguinaria con el resto del mundo pero para Izuku era una persona completamente diferente.
Se podía permitir sentirse calmado y en paz a su lado.
Y le gustaba que Izuku se sintiera igual de seguro con él.
Le encantaba lo atento y cariñoso que era el omega con él.
Sin razón alguna solo se acerca a él para abrazar su pequeño cuerpo y oler su cuello.
Le gustaba su vida.
Quería pasar más tiempo con el omega.
Así que recordó que aún no le mostraba el pueblo así que se ofreció a darle un paseo y enseñársela.
Izuku estaba un poco reacio a ir poniendo excusas o evitando el tema.
Le preguntó el por que de su comportamiento, y aunque al principio se negó a decírselo, con una sección de besos y caricias el pecoso le dijo con tristeza que ninguno de los vendedores del pueblo querían venderle, hasta el punto de amenazarlo, excepto Denki que era el único quien le ayudaba.
Además de que los demás del pueblo le miraban mal y hablaban a sus espaldas.
A Bakugou no le gusto para nada esto así que fue a hablar... si hablar significaba ir a amenazarlos de no volver tratar mal al omega.
Después del evento en su casa quedo bastante claro que no debían maltratar al humano lo cual a varios del pueblo no les gusto la actitud de su líder.
Pensaban que el matrimonio con el príncipe era parte del plan para derrocar al rey pero parecía que Bakugou si se había encariñado con el humano.
Causando murmullos y desaprobación de parte de la comunidad de hombres lobos.
Esto le fue comunicado a Bakugou una tarde que estaba de visita en el restaurante de los Kirishima.
Estaba sentado en una de las mesas con Kirishima y Denki y sus cachorros.
Bakugou le gustaba visitarlos de vez en cuando ya que era el punto de reunión de varios integrantes de pueblo y podía estar mas cerca de su gente.
Podía recibir las peticiones de la gente para que pueda comunicárselas al rey.
-Te vez mas contento Bakubro- elogio el alfa pelirrojo mientras tenia en su brazos a uno de sus cachorros que dormía tranquilamente.
-Nos enteramos de lo que paso la otra noche en tu casa, felicidades por tu emparejamiento. Izuku es un gran omega- felicito Denki orgulloso de haber entrenado al pecoso.
Se sentía mas sabio de lo que ya era.
-Cállense de una vez. No estoy emparejado con nadie- dijo fastidiado de esos dos.
Aunque era verdad que dejo muy en claro que era suyo y que amaba la compañía del pecoso nunca lo admitiría.
-Oh vamos Kats se te ve en los ojos, estas enamorado- dijo entre risas y enternecido Denki.
Jamás había visto a su malhumorado amigo así.
Siempre tenía un aura sombría alrededor de él además de su pésimo humor que alejaba a quien sea.
Sabían que era por su oscuro pasado y lo que tuvo que vivir cuando era pequeño así que verlo de esa forma, soltando feromonas tranquilas, siendo más considerado y más tranquilo los alegraba.
Varios miembros del pueblo se acercaron para poder hablar con Katsuki y dar quejas, la mayoría eran personas mayores o cabezas de familia que se dedicaban a vender o a la agricultura.
Hasta que varios de los alfas del pueblo entraron al restaurante, no muy contentos con lo que sucedía.
Haciendo retroceder a los demás que solo querían consultar sus asuntos con el líder Bakugou.
Katsuki rápidamente noto el aura hostil de los alfas preparándose mentalmente por si debía pelear por su respeto y autoridad.
-Vaya con que aquí está el perro del rey Hisashi nuestro líder Bakugou- habló uno de los lobos con burla molestado a Katsuki que se levantó de su lugar desafiándolos.
-Repite la mierda que dijiste- sus colmillos, garras, orejas y cola empezaron a salir dando a entender que estaba listo para pelear por el liderazgo.
-Chicos no queremos conflictos- habló Kirishima interponiéndose entre ambos.
-Demasiado tarde Kirishima. Hemos vivido en conflicto desde que ese maldito rey está en el trono, y ahora que pensábamos que teníamos una oportunidad de tomar nuestro lugar viene Bakugou con ese humano omega aquí ¡en nuestras tierras!- varios también empezaron a alzar la voz enojados.
-Sin rodeos idiota ¿Qué mierda quieres decir?- el olor de Bakugou empezó a afectar a la mayoría pero ni aun así dieron su brazo a torcer.
-Lo que decimos es que te hemos estado observando, estas tan cómodo follandote a ese humano mientras nosotros estamos siendo oprimidos por los humanos. ¡Están atacando nuestras tierras, golpean a los nuestros! Los hombres lobos del sur fueron atacados por el ejército del rey... masacraron a los alfas, violaron a los omegas y... colgaron a los cachorros- los jadeos de sorpresa y miedo no se hicieron esperar por las horribles noticias.
Bakugou gruñó por lo bajo, no se le notificó de un ataque, obviamente Hisahi estaba actuando por cuenta propia.
-¡Queremos atacar antes de que sea demasiado tarde! ¡Antes de que vengan por nosotros tenemos que pelear!- varios alzaron la voz furiosos y dispuestos a pelear.
-Así que dinos, líder Bakugou, estas con nosotros o con ellos-.
Todos quedaron expectantes ante la decisión de su líder.
Bakugou con una gran tranquilidad contestó -con ustedes, no podemos permitir que sigan matando a los nuestros pero... no podemos atacar solo así... tengo un plan pero necesito tiempo, así que les pregunto ¿están conmigo?-.
Varios alzaron sus puños y aullaron en afirmación a su líder.
Su liberación se acercaba.
──────♡──────
Pasaron unos días desde esa reunión.
Bakugou hacía todo lo posible para que el golpe de estado se hiciera lo más rápido posible.
Confirmó las noticias de lo que sucedía en el sur y para su desgracia todo era cierto.
Estaban haciendo una masacre masiva como cuando era pequeño.
Importándole poco o nada al rey si solo eran hombres lobos pacíficos que solo se dedicaban a trabajar para vivir.
Hombres y mujeres mayores, cachorros y alfas siendo asesinados a sangre fría sin oportunidad de defenderse.
Y los omegas los usaban como esclavos sexuales solo para después matarlos.
Rápidamente por medio de espías ordeno que avisaran a los demás pueblos que huyeran lo más rápido posible mientras que aquí en la ciudad él detendría al rey.
No podía permitir que siguieran matando a su gente.
Debía centrarse.
Pero no podía evitar ver como su gente sufría mientras el maldito del rey solo disfrutaba de sus lujos y concubinas.
Quería mandar todo a mierda y matarlo pero no podía hacerlo.
Los humanos eran seres asquerosos que destruían todo lo que tocan.
Vio en primera fila como varios omegas híbridos de lobo llegaban por las calles de la ciudad amarrados como animales.
Era un festival de burlas y risas.
Le lanzaban cosas, golpeaban y reían de los pobres omegas que solo temblaban de miedo.
Una ira inmensa que había olvidado llegó a él al ver esa horrible escena.
Los humanos deben ser exterminados.
Tanta era su rabia que empezó a ignorar a Izuku.
Nuevamente lo dejaba solo por días sin contactarlo.
Izuku no sabía lo que pasaba realmente.
Vivía alejado de todo y no salía para nada así que era ignorante de la inminente guerra que se acercaba.
Lo que realmente le preocupaba era su Kacchan.
Se estaba volviendo más distante y frío con el.
Su corazón no soportaba la actitud de su esposo.
"¿Acaso hice algo mal?".
Se preguntaba constantemente mientras esperaba la llegaba del alfa.
Podía ver a lo lejos las personas en constante movimiento pero poco le importaba solo quería abrazar a Katsuki y aspirar su delicioso aroma.
Era de noche cuando Bakugou llegó a casa.
Izuku como siempre esperamos al pie de la puerta así que se dio cuenta cuando el alfa llegó por unas cosas.
Rápidamente se levantó y caminó hacia el alfa abrazándolo por detrás.
-Te extrañe Kacchan- dijo sincero apretando más su abrazo pero fue apartado con brusquedad -¿Kacchan?- pregunto confuso por la actitud del alfa.
Lo miro apresurando tomando unas cosas y guardándola en una mochila.
-¿Que ocurre?- pregunto asustado.
Izuku sabia que pasaba algo, las feromonas de Katsuki mostraban su preocupación y angustia además se comportaba extraño.
En un ultimo intento trato de tomar su mano -Kacchan- pero otra vez fue apartado fuertemente.
-¡No me toques!- le grito a Izuku asustándolo.
Lo miro, veía el terror en sus ojos y al notar la sangre en la mano del omega se dio cuenta del porque.
Lo había rasguñado.
Sus garras habían salido junto con sus colmillos, orejas y cola lastimando al omega.
Entonces se dio cuenta de lo diferentes que eran. No podían tener un futuro juntos, humanos y hombres lobos jamás podían convivir en armonía.
No era su destino estar junto a Izuku y el miedo en sus ojos lo confirmaba.
-No quiero que me vuelvas a tocar, no te me acerques humano- dijo entre dientes soltando mas su aroma para demostrar que hablaba enserio.
-¿Que estas diciendo?- porque le decía eso, que había sucedido.
-¿Que parte no entiendes idiota?- vio los ojos verdes llenos de tristeza pero siguió -yo te odio... solo me case contigo por que tu padre me obligo... jamás me hubiera casado contigo de saber que eras un inútil nunca te ame y nunca lo hare así que déjame en paz maldito omega- sin esperar respuesta salió de la casa.
Mientras caminaba sentía que el aire se iba de sus pulmones, una presión en el pecho no lo dejaba exhalar aire además su lado alfa exigía volver para disculparse pero no podía, ya estaba hecho y era mejor así, jamás debió suceder su matrimonio jamás debió conocer a Izuku.
Había hecho lo correcto ¿verdad?.
──────♡──────
El sol volvió a salir varias veces, no supo cuanto tiempo paso pero lo que si sabia era que no quería levantarse.
Después de que Bakugou se fuera dejándolo solo se tiro al piso a llorar.
Pasaron días donde no se movió para nada.
Fue hasta que su cuerpo le exigía algo de comer que se animo a levantarse.
''Vamos Izuku levántate''.
Con pesadez se dirigió a la cocina notando que no había nada en ella.
Claro lo había olvidado, Bakugou era el que le traía la despensa pero ahora dudaba que se volviera a presentar hasta el.
No quería ir al pueblo por provisiones pero tenia que ir.
Sentía el cuerpo pesado, un dolor de cabeza y un fuerte mareo.
¿Así se sentía que te rechacen?.
Camino lentamente hasta pueblo donde le daban miradas de asco y desaprobación, pero poco le importaba.
Estaba sumergido en sus pensamientos hasta que un escandalo le llamo la atención.
Había varias personas estaban reunidas en un circulo observando algo, se hizo paso entre la gente para ver mejor notando a su amigo Denki en el suelo llorando abrazando a dos de sus pequeños cubriéndolos con su cuerpo mientras era pateado por dos guardias del reino y uno de los cachorros era detenido por otro guardia mientras lloraba y gritaba por su mama.
-¡Maldita puta entrega a los bastardos!- otra patada fue proporcionada en su estomago pero el omega rubio se negaba a soltar a sus bebes.
Todos se limitaban a solo observar la horrorosa escena mirando con impotencia.
Los alfas gruñendo furiosos por no poder hacer nada ya que sabían que si se interponían les iría peor a ellos.
-¿Con que te niegas a soltarlos? bien tu lo pediste- el guardia saco su espada dispuesto a usarla. Denki solo protegió mas a sus bebes tratando de calmarlos susurrándoles que todo estaría bien.
-¡Alto!- pero Izuku se interpuso entre Denki y el guardia armado asombrado a todos los presentes.
-¿Pero que mierda?- dijo el guardia enojado pero al notar quien era toda su valentía y altanería se esfumó -p-príncipe Izuku- rápidamente se arrodillaron ante él mostrando respeto y sumisión -A que debemos el honor de tenerlo por aquí su alteza- dijeron sin mirarlo.
Izuku solo los miro desde arriba tomando su papel como alguien de la realeza.
-Eso mismo les pregunto de ustedes ¿qué hacen en estas tierras molestando a los civiles?- dijo lo mas serio que pudo.
-Su padre el rey Hisashi nos ordeno venir aquí a tomar a todos los cachorros híbridos lobo su alteza- contestó el guardia sin dudar.
-¿Mi padre?- era extraño ¿para que los quería? -eso no importa ahora les ordeno que se vayan y no vuelvan a molestar a estas personas- ordeno con autoridad.
-P-Pero su padre...- trató de explicarse pero fue callado inmediatamente.
-Yo me encargaré de mi padre ahora largo-.
Sin más se fueron dejado a los cachorros en paz.
-Gracias Izuku muchas gracias- dijo Denki entre lágrimas abrazando a sus bebés.
-¿Están bien?- pregunto preocupado por su amigo que antes fue brutalmente golpeado.
-Si gracia a ti- dijo sonriendo.
-Vamos, tenemos que atender esas heridas- le ayudó a levantarse llevándolo a la casa de Denki.
Dejando a todos con una buena impresión.
──────♡──────
Bakugou y Kirishima habían llegado después de un largo día de vigilancia y papeleo.
Todo estaba tranquilo hasta que notaron que había mucha gente en casa del alfa pelirrojo, algo no estaba bien así que corrieron hasta la casa.
Kirishima fue el primero en entrar notando a su omega golpeado y a sus cachorros negándose a separarse de su madre.
-¡¿Que paso?!- pregunto asustado observando a su omega lastimado.
-Los humanos fueron ellos- habló uno de los alfas allí reunidos.
-Trataron de llevarse a nuestros bebés- dijo Denki con lágrimas en sus ojos, Kirishima no pudo evitar gruñir con molestia.
Esos bastardos habían aprovechado que no estaban para llevarse a los más pequeños.
Bakugou no lo soportaba más, iban directo contra ellos, en cualquier momento Hisashi podía ordenar la masacre completa de los hombres lobos pero él no lo permitiría.
Solo había cosa que hacer.
-Será hoy- anunció llamando la atención de todos -atacaremos hoy, no voy a permitir que suceda los mismo que los del sur- era una clara orden que todos apoyarían sin dudar.
-¿Como lo haremos?- preguntó Kirishima dispuesto a ayudar en todo sólo si eso aseguraba la seguridad de su familia.
-Será en la noche, escuche que el rey mando a sus tropas a una misión especial así que estará desprotegido- comunico -yo mismo lo mataré-.
-Yo puedo ayudar- una voz llamo la atención de Bakugou y de todos allí, era Izuku que tenía en sus manos vendas para Denki.
-No lo harás... no te metas- dijo Bakugou enojado.
-Kats él fue el que evitó que se llevaran a los niños- comentó Denki agradecido.
-Si es verdad-.
-El nos ayudó-.
-Yo lo vi-.
-Está de nuestro lado-.
Hablaron otros más apoyando al omega peliverde.
Bakugou escucho a su gente segura con el omega.
-Dinos ¿como puedes ayudar?- aunque su gente confiaba en el Bakugou era algo diferente.
-Conozco cada parte del castillos, sus accesos, entradas y puntos ciegos... entrar será sencillo- habló con confianza mirado a los ojos al alfa.
-¿Como sabemos que no nos entregarás?- tenia que preguntar, no dejaría en peligro todo su plan sólo por el.
-Mis hermanos y mi madre... ellos siguen allí dentro... y si ustedes van y atacan... los guardias tiene la orden del rey de matar a todos si eso llegará a pasar- jadeos de sorpresa no se hicieron esperar y Bakugou no se esperaba escuchar eso -tengo que asegurarme que ellos salgan de allí con vida... así que líder de los hombres lobo, si dejas ir a mi familia fuera de todo esto yo te ayudaré de entrar para que mates al rey- habló con tanta seguridad que Bakugou sabía que hablaba en serio.
No tenía ni idea de lo que estaba sufriendo el omega al saber que su familia podía morir en cualquier momento.
¿Por que no se lo había contando antes?.
-Tenemos un trato- dijo Katsuki mientras los demás alzaban sus voces felices de que todo acabara hoy.
Mientras rojo y verde se miraban.
Sería una noche sangrienta.
──────♡──────
Solo unas horas bastó para tener todo listo.
Todos los alfas del pueblo se dirigieron al castillo, era de noche y casi no había gente.
Izuku los guió hacia un pasadizo secreto que conectaba desde el jardín hasta una librería que estaba dentro del castillo.
Cuando entraron no esperaron a empezar a matar a guardias y noquear a los sirvientes en silencio.
Todo esto mientras eran guiados por Izuku.
Bakugou lo miraba atento, se veía muy diferente de cuando lo conoció, parecía un delicado omega que no mataría una mosca pero ahora parecía todo un líder nato guiando a sus hombres hábilmente.
Empezaron a separarse entrado en cada habitación siendo el alfa ahora el que los guiaba.
Afortunadamente para Bakugou varios de lo guardias eran personas que el comandaba en las tropas así que la mayoría se rendia ante el que consideraban como líder.
El castillo estaba siendo invadido tal y como lo planearon, no era tan difícil hacer que los guardias y empleados se rindieran, después de todo también estaban hartos de estar bajo ese rey tirano.
Mientras hacían todo esto Bakugou se dio cuenta que Izuku no estaba, se alarmo al no verlo cerca y no percibir su olor.
-¡Katsubro!- llamo Kirishima a su amigo para ir al ultimo piso.
Era un pasillo muy largo y lujoso.
Era obvio que aquí se encontraba el rey.
Empezaron a abrir las puertas inspeccionándolas notando que había omegas en ellas y sus cachorros.
Son las concubinas del rey y sus hijos.
-Por favor no nos hagan daño... castíguenos a nosotros pero dejen ir a los niños- suplicaron los omegas mientras protegían a sus cachorros. Muchos eran bastantes pequeños otros eran recién nacidos.
La que hablo era una omega peliverde, era la que estaba enfrente de todos lo omegas y cachorros, siendo ella la concubina principal.
-No les haremos nada... desde ahora son libres del rey, no tienen que seguir bajo su mando- hablo Bakugou dándole la orden a sus hombres de ayudar a los omegas de salir de allí.
Las concubinas suspiraron aliviadas y otros lloraron de felicidad por las palabras del alfa.
Al fin serian libres.
Cuando estaban saliendo del lugar Bakugou detuvo a la peliverde.
-Usted es la madre de De-Izuku- se corrigió antes de decir su apodo.
-Es el alfa que se caso con mi Izuku- dijo con una sonrisa igual de hermosa que el pecoso, definitivamente era su madre -¿donde esta mi cachorro?¿el es feliz?- pregunto curiosa del paradero de su bebe.
Al oír esas palabras Bakugou no pudo evitar recordar las palabras que le dijo además de la expresión de tristeza en su rostro.
-Debió ser un poco difícil- siguió hablando la omega -casarse con alguien que no conoce... bueno no para mi Zuzu ya que el lo amaba desde que era un pequeño- sonrió melancólica al recordar a su pequeño peliverde.
Esas palabras lo dejaron confundido -¿desde pequeño?- pero antes de seguir hablando un gran escandalo se escucho en otra habitación.
-Es la habitación de rey- dijo Inko un poco asustada.
-Vaya con los demás- ordeno Katsuki corriendo hacia esa habitación.
El cuarto era enorme por dentro, al entrar había una especie de lobby donde parecía que hubo una pelea, camino paso sigiloso hasta la recamara donde en la entrada había un cuerpo allí tirado, era un guardia y donde se estaba llevando una discusión.
-Eres un traidor... engañar a tu país, a tu rey, a tu padre solo por un estúpido alfa- se escuchaba la voz de Hisashi -no debí hacer que te casaras con ese desgraciado, jamás debí mandarte como espía a esas tierras- ¿espía? de que hablaba -solo quería mantener a nuestra gente a salvo de esas bestias-.
-¡No son bestias!- ahora era Izuku el que hablaba mientras sostenía un cuchillo en la mano -son personas como nosotros padre, tu deber era protegerlos no matarlos, ellos no merecen esto- se escuchaba enojado e indignado.
-Mi deber como rey es acabar con las amenazas... mírate mi propio hijo fue influenciado por esas bestias- se escucho tristeza en su voz solo para cambiarla a una cruel y fría -jamás debí confiarte a esta misión, eres un inútil omega que solo sabe abrir sus piernas, debí matarte cuando podía-.
Bakugou no pudo más, detestaba escuchar esas palabras dirigidas hacia su omega así que salió de su escondite con espada en mano.
-Maldito infeliz- dijo entre dientes dejando a ambos sorprendidos.
-Kacchan-.
-Tu... eres el maldito que está habiendo todo esto, después de lo que hice por ti-.
-Mataste a mi familia y masacraste a mi gente eso fue lo que hiciste por mi- se acercó al rey que en ese momento estaba desprotegido.
-¡No por favor piedad!- su actitud cambio de una molesta a una asustada -¿que es lo quieres? Dinero... tengo mucho dinero solo déjame vivir- suplicó al alfa que no bajaba la guardia.
-Solo eres una sucia rata que solo sabe esconderse atrás de mierda- por fin tendría su venganza, tantos años siendo su esclavo valdrían la pena.
Hisashi al ver que el alfa no titubeaba miro a su hijo.
-Hijo mío... ¿no dejarás que maten a tu padre verdad?... siempre fuiste uno de mis favoritos- se fue acercado al omega que lentamente bajo su arma.
Aún que muy tonto que suene, esas palabras dieron un vuelco su corazón, su padre era alguien frío así que escuchar esas palabras lo dejaron confundido.
Después de todo, aún era como un pequeño niño necesitado de amor que acepto sin dudar casarse con alguien que no conocía solo para hacer feliz a su padre.
-Jamás te lo había dicho pero... estoy orgulloso de ti- dijo con una cálida sonrisa solo para después tomarlo de la muñeca donde estaba el arma, arrebatársela, tomándolo por el cuello y apuntar el cuchillo a él.
-¡Carajo suéltalo!- grito Katsuki apuntando su arma.
-Pobre de mi Izuku, siempre has sido tan inocente y tonto... tú mismo me obligaste a hacerlo- apretó más su cuello causando que Izuku se sostuviera del brazo de su padre.
-¡Te dije que lo sueltes!- se acercó más furioso por ese maldito.
-Me extraña de ti Bakugou... creí que querías vengarte por lo que le hice a tu pueblo- la cara de sorpresa del alfa le causó gracia a Hisashi -así es, recuerdo perfectamente lo que paso... tu madre lloraba como una puta en celo cuando mande a mis hombres que lo violaran- fuertes feromonas de ira llenaban la alcoba -y tu padre solo gruñía furioso cundo lo colgamos sintiéndose miserable por no proteger a su adorado pueblo... así que cumple con tu misión mátame... anda hazlo... ¡MÁTAME!- le grito al alfa que no se movía de su posición en cambio intercambiaba miradas con Izuku -oh pero que sorpresa... te encariñaste con mi hijo... despues de todo no fuiste un inútil Izuku- ahora de dirigió a su hijo que apenas y podía respirar.
Soltando inconscientemente feromonas de miedo.
-Parece que esto será más sencillo de lo que imagine... ahora esto pasará, me vas a dejar salir del castillo tranquilo o sino matare a este...- dejó de sonreír de un momento a otro cambiando su cara a confusión -pero que...- sin dejar de apuntarle con el cuchillo, agarró bruscamente su cabello ladeando su cuello para olerlo -¡ERES UNA MALDITA ZORRA!- grito furioso dejando confundido a Katsuki -¡TE ATREVISTE A EMBARAZARTE DE ESE ANIMAL!- grito dejado sorprendido a Katsuki que miró inmediatamente a Izuku.
El omega sólo tenía la mirada baja con tristeza.
Katsuki noto el olor que desprendía el omega, un olor lechoso, distintivo de un omega en cinta.
No había duda... Izuku estaba embarazado.
-¡NO... NO LO PERMITIRE!- grito furioso clavando poco a poco el cuchillo en su vientre -¡NO PERMITIRÉ QUE MI SANGRE SE MEZCLE CON LA DE ESAS BESTIAS!-.
La ira del rey nublaba su juicio, gruñía y gritaba enojado.
-Kacchan- habló el omega en un susurro llamado la atención de Katsuki -Jamas había encontrado a alguien tan increíble como tu... te haz convertido en una de las personas mas importantes de mi vida, llegaste a cambiar mi mundo por completo. Desde que te vi de cachorro, en el lugar de entrenamiento... allí fue cuando te conocí y mi corazón se convirtió tuyo... aunque fue poco tiempo, gracias por estar conmigo aún si no me amaste pero no me importa con que yo te haya amado es suficiente, gracias por todo y perdóname por tan poco-.
Lo tomo de la muñeca tratando de forcejear con él pero causó que Hisashi se enfadara más clavándole por completo el cuchillo en su abdomen.
-¡NO!- grito Katsuki mirando como Izuku escupía sangre por la boca y caía al suelo sostenido su vientre.
Una gran ira salió de Bakugou corriendo hacia el rey cortándole la cabeza matándolo en el acto.
Tenia deseos de torturalo pero ahora no era lo más importante.
Cundo el rey cayo decapitado se acercó a Izuku que aún respiraba un poco.
-¡Izuku, Izuku!- lo tomó entre sus manos tocando la herida donde abundante sangre salía -¡Mierda!- no sabía que hacer, solo podía observar como el omega trataba de respirar y sus ojitos poco a poco iban cerrándose -¡no te duermas Izuku... no se te ocurra dormirte!... por favor Izuku solo aguanta un poco más- lágrimas salían de sus ojos por la desesperación.
Unos de sus hombres llegaron hasta el viendo la escena, rápidamente llamaron al doctor del rey quien atendió rápido al omega.
Bakugou se negaba a separar de él.
──────♡──────
Había pasado un mes desde el golpe de estado.
Pasaron muchas cosas desde la muerte del rey Hisashi.
Pensaron que los humanos iban a ser un escándalo tras la noticia de la muerte de su rey pero para sorpresa de todos, los humanos celebraron por la muerte de ese tirano.
Nadie quería a ese rey por lo cruel que era por sus súbditos así que era un problema menos que tenían.
Otro de los muchos problemas que tuvieron fue la aceptación de los hombres lobos con humanos. Muchos fueron desterrados a las afueras del reino sin opción de nunca pisar el centro.
Así que verlos caminar por el reino era algo nuevo y no muy aceptado por los humanos.
Pero no solo por el lado de los humanos había desprecio sino también del lado de los hombres lobo que aprovechaban de su fuerza para molestar a los humanos.
Fueron semanas de adaptación y quejas por parte de las dos razas.
Pero todas fueron calladas cuando se anunció que Bakugou sería coronado.
Ninguna de las dos razas se opusieron por la confianza que le tenían al general de las tropas Bakugou.
Estaban completamente de acuerdo por su nuevo puesto como rey y más cuando sabían que se había casado con un humano.
Bakugou fue coronado como el nuevo rey de UA donde se celebró una gran fiesta por su coronación.
Pero el alfa no tenía ánimos de celebrar, si bien tuvo que hacer acto de presencia a la coronación como su deber, se retiró poco después para ir al lado de su omega que estaba en coma.
Desde lo sucedido, Izuku fue atendido y ahora estaba fuera de peligro tanto él como el bebé.
Fue un milagro que el cuchillo no lastimara al bebé de gravedad.
Pero aún así había perdido mucha sangre y no había podido despertar.
Bakugou se quedaba a su lado esperando pacientemente a que el omega pecoso abriera los ojos.
El mes que paso le confirmó que el omega estaba de gestación ya que noto que había crecido solo un poco su vientre, el lugar donde descansaba su cachorro.
No podía evitar acariciar esa zona con amor.
Era de medio día cuando Izuku abrió los ojos, y tal y como se lo había prometido así mismo Bakugou fue el primero en verlo despertar.
Se paró rápidamente del escritorio que había ordenado que pusieran para estar al pendiente del omega, se inclinó sobre la cama mirando directamente esa carita pecosa.
-Deku- susurro llamado la atención del omega que lo volteó a mirar -Deku por fin despiertas- acarició sus mejillas de un confundido Izuku.
Un doctor no tardó en llegar para revisar a un silencioso omega.
-Parece que todo está en orden- dijo el doctor con una sonrisa.
-¿Y el cachorro?- se notaba la preocupación del omega en sus ojos por su pequeño.
-También está en perfectas condiciones, es un cachorro fuerte. Los dejare solos para que el príncipe pueda descasar- sin más dejo a la pareja solos en un incómodo silencio.
-Deku me alegra tanto que estés...-.
-Quiero ver a mi madre- interrumpió Izuku serio mirando directamente a Katsuki.
-Claro- solo atinó a decir mandado a traer a la mujer que en cuanto vio a su hijo empezó a llorar de alegría.
Bakugou se sintió incómodo así que salió del lugar para dejar a los peliverdes hablar.
Se quedó esperando afuera hasta que vio como la omega mayor se retiraba, fue entonces que decido entrar a ver al omega.
Izuku estaba recostado en la cama acariciando su vientre con cariño sin verle la cara.
Bakugou sabía que tenían que hablar.
Tenía una explicación que dar.
-Me iré mañana con mi madre y mis hermanos- pero Izuku fue más rápido dejado al alfa sorprendido.
-¿Eh?- solo pudo decirse
-Nos iremos a las afueras de la ciudad... ya no hay anda que nos obliga a quedarnos aquí así que será mejor que nos vayamos- finalmente se atrevió a mirarlo -¿nos dará nuestra libertad verdad majestad?- preguntó serio.
-Si... claro que si-.
Las palabras se quedaron en su boca.
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La mañana llegó más rápido de lo que quería.
Izuku empacó unas cuantas cosas para el viaje.
También ayudó a su madre con sus cuatro hermanos pequeños, sería un camino largo el que recorrerían a pie pero estaba dispuesto a irse en cuanto antes.
Cuando habló con su madre le pidió irse con ella, Inko estaba confundida por la petición de su pequeño se suponía que estaban casado e Izuku estaba más que enamorado.
Pero el omega no le dio explicaciones y le pidió irse con ella lo cual ella no pudo rechazar.
Aunque Izuku se negaba a separarse de su alfa, aquel quien le entregó su corazón en bandeja de plata cundo lo vio desde lejos entrenar en ese campo de entrenamiento.
Aún era pequeño, no sabía y desconocía de la palabra amor, pero lo que sí sabía era que quería permanecer al lado de ese niño por el resto de su vida o por lo menos conocerlo.
Y así fue, aunque fue solo un instante pudo conocer la verdadera personalidad del alfa, pudo ir más allá de ese caparazón duro donde se mostraba alguien fuerte y malhumorado, conoció a un increíblemente tierno y amoroso hombre.
Aunque su felicidad no duró mucho por la cruel realidad, Katsuki no lo amaba... y estaba bien, podía aceptar que nunca tendría el amor del alfa.
Conocía los riesgos de casarse con él pero no le importo, aún sabiendo que él era quien saldría herido al final acepto su destino solo por estar unos segundos con Katsuki.
Y así fue, su tiempo había acabado, le tocaba marcharse pero siempre recordaría con cariño al amor de su vida y por suerte llevaba en su vientre un pedacito de él para poder recordarlo.
Izuku y su familia estaban cambiando hacia las afueras del reino.
Desde donde estaba podía ver el reino en su máximo esplendor.
La gran estructura que se veía majestuosa y el resto de casas que rodeaban el castillo el lugar donde fue su hogar durante años.
Con lágrimas en los ojos y con un dolor en su corazón solo pudo susurrar...
-Hasta nunca Kacchan-.
Pero antes de poder dar un paso escucho como un carruaje se acercaba a ellos a toda prisa.
Se asusto por la velocidad en que venían.
El carruaje se detuvo justo enfrente de ellos mostrando una silueta que salía de esta, alguien quien no esperaba ver.
-Bakugou-san ¿que hace aquí?- pregunto confundido al ver al mismo rey enfrente de él.
Pero Bakugou solo pudo arrodillarse ante él mientras se sostenía de sus piernas.
-Deku por favor no me dejes- rogo el imponente ser que ahora suplicaba como un niño.
Izuku solo sonrió enternecido por la escena delante de él pero debía ser fuerte.
-Su alteza levántese- pidió el omega pero Katsuki se negaba.
-Te necesito a mi lado a los dos- no quiera llorar pero el nudo en su garganta no se lo dejaba fácil.
-Usted no me necesita así que por favor regrese al reino-
-¡LOS NECESITO ASÍ QUE NO ME DEJES!- grito dejando sorprendido a Izuku -todo lo que te dije aquel día no era cierto... es verdad que al principio no quería casarme contigo pero al ir conociéndote me di cuenta de lo que siento por ti, y lo único que agradezco de ese maldito es que nos haya unido en matrimonio... te amo Izuku, quiero quedarme contigo y no por inercia o porque hayas creado una necesidad mía hacia ti, quiero que te quedes porque me gusta tu compañía, porque tú sonrisa me hace feliz, porque puedo ser yo mismo a tu lado sin importar nada... así que quédate conmigo- dijo lo ultimo en un susurro esperando que el omega aceptara.
-Kacchan- se animó hablar Izuku haciendo que Bakugou alzara la mirada -yo también te amo-.
Si esperar respuesta Bakugou se levantó y besó a su omega porque él era su alfa, era el lugar donde debía estar al lado de su pecoso esposo aquel que le robó su corazón sin darse cuenta.
Lo llevo a lo que sería su nuevo hogar donde ambos se reinarían por el resto de sus días.
Unos meses después nació su primogénito.
Un hermoso cachorro varón muy parecido a Katsuki.
Juntos lo criarían para que en un futuro gobernara en estas tierras, el primer ser mitad humano mitad hombre lobo.
Gracias a su nacimiento el pueblo pudo entender que la armonía entre ambas razas podía existir y más al ver como alfa y omega se amaban incondicionalmente.
Por el resto de sus vidas.