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Abrazos

Summary

Algunas veces todo lo que necesitas para sentirte mejor es un abrazo de la persona indicada One Shot Wonder Duo | Universo Canon

Genre
Romance
Author
Reb
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Una necesidad persistente

La primera sensación de vacío ocurrió un fin de semana. Justo después de ir a visitar a sus padres en el momento exacto en el que se despidió de ellos para volver a la UA. Cuando dio los primeros tres pasos después de la puerta, sintió una opresión en su pecho, un sentimiento de soledad y un cosquilleo en la piel, reprimió el impulso de llevar sus propias manos a sus brazos. Sin embargo, habló:

—Bruja —. Su madre lo miró desde la puerta con los brazos cruzados y una sonrisa sarcástica en el rostro.

—¿Qué quieres mocoso?

Apretó los labios, inseguro, abrió la boca y aspiró aire para preguntar. «¡Solo pídelo maldita sea!» otro pensamiento llegó. «Es patético» giró el rostro al lado contrario y chasqueo la lengua con indiferencia.

—Nada.

Se marchó y tomó el transporte que lo llevaría a la UA.

Lo primero que descartó fue la más mínima posibilidad de depresión o un bajo estado de ánimo.

No se sentirá mal, no estaba triste ni deprimido. Sus motivaciones eran las mismas, su rendimiento académico estaba tan bien como siempre, su técnica y manejo de Quirk mejoraba cada vez más e incluso podría decir (muy en sus adentros) que tenía buenos amigos.

Solo necesitaba un abrazo.

Primero le pareció ridiculo, tonto, incluso se sintió debil. No era más que un simple contacto físico y aun así, cada vez que veía a Mina emocionada de sacar una buena nota en su saltando hacia los brazos de Kirishima, a Deku despidiéndose de su madre con un largo y fuerte abrazo, o la las chicas de la clase compartiendo un momento íntimo; un sentimiento nostálgico surgía desde su interior y se manifestaba con un escalofrío en su piel.

Anhelo.

Un sentimiento que venía acompañado del pensamiento pasajero:

«Yo quiero algo como eso»

Entonces repentinamente se preguntó, ¿cuándo había sido la última vez que alguien lo abrazó?

Probablemente la última persona que lo abrazó fue su madre, cuando tenía 6 años y su orgullo aun se lo permitía. Tampoco podía decir que fuera plenamente su culpa, por mucho que su madre lo amará y viceversa, ninguno de los dos era muy afectivo, sus muestras de cariño se basaban en discusiones, ofensas, golpes y algunas explosiones, lo cual estaba bien para él, pero no era suficiente cuando lo que buscaba era cariño puro y gentil.

Cuando aceptó para sí mismo, que querer un abrazo no era nada malo, decidió obtenerlo. Entonces descubrió que no le tenía suficiente confianza a sus padres para pedirselo directamente.

Su siguiente opción fue Kirishima, una de las pocas personas a las que podía considerar genuinamente un amigo. Sin embargo lo descartó después de meditarlo un poco. No es que fuera malo, sabía con certeza que si le pedía a su amigo un abrazo él aceptaría gustoso, sonreiría emocionado y comenzaría a decirle lo varonil que era por atreverse a pedir algo así. Ese era quizá el problema.

No quería que le dijeran que era algo varonil, o que estaba bien pedir algo de afecto. No quería que trataran de hacerlo sentir mejor o justificarlo como si sintieran que debían hacerlo. No quería que nadie lo mirará, asombrado, como si un quirk de cambio de personalidad lo hubiera golpeado. Sabía que no era algo propio de él, pero aun así no quería que se lo recalcaran.

Su tercera opción fue Deku, e irónicamente, contrario a lo que su yo de secundaria hubiera creído, supo que podía confiar en él, que no preguntaría aun si la curiosidad lo invadía pues lo conocía.

Con esa resolución decidió actuar.

Fue mucho más difícil de lo que hubiera esperado, en un inicio pensó que solo seria cosa de esperar un momento en que solo estuvieran ellos dos para acercarse a preguntar, pero incluso durante sus entrenamientos juntos, durante los momentos en las que por casualidad ambos se quedaban hasta el final en el salón de clases o después de sus reuniones con All Might, no fue capaz de gesticular palabra alguna hacia él.

«No soy un cobarde»

Fue la resolución a la que llegó después de enojarse consigo mismo por retroceder a cada oportunidad. Con esa molestia recorriendo su cuerpo caminó, una tarde después de la escuela, directamente hacia la habitación de Deku y golpeó la puerta con brusquedad.

Deku abrió la puerta confundido, por la expresión que Katsuki tenía en el rostro fácilmente podía creer que había hecho algo para molestarlo y quería pelear.

—Kacchan...

Solo bastó con ver su rostro confundido para que cambiara por completo su semblante y, aun nervioso pero decidido, decidió lanzar su pregunta.

—¿Puedo abrazarte?

Ni siquiera fue capaz de ver la expresión en su rostro. Tal como lo imaginó, Deku se lanzó hacia él envolviendo sus brazos fuertemente alrededor de su torso y recargó sus rostro sobre el espacio entre su hombro y el cuello.

Sin preguntas, sin palabras, solo un abrazo.

Solo lo que necesitaba.

Soltó un suspiro sintiendo que finalmente podía respirar, cerró los ojos dejándose llevar por la calidez del cuerpo de Deku, sintiendo la fuerte presión sobre sus hombros que no hacían nada más que decir “estoy aquí, puedes contar conmigo”. Ese sentimiento de opresión, la soledad y urgencia de cariño se disolvieron en menos de dos segundos y sintió que casi podía sonreír.

Con su cuerpo más relajado decidió que debía devolver el abrazo, después de todo, pidió abrazar, no que lo abrazaran; por supuesto eso lo había hecho consciente de que en general, abrazar venía de la mano con ser abrazado. Le parecía menos humillante decir “Déjame abrazarte” a “Dame un abrazo” aun si en esencia era lo mismo.

Fue ligeramente consciente del temblor en el cuerpo de Deku al momento de rodearlo con sus brazos y al menos se sintió mejor al saber que, si bien, era él quien necesitaba una muestra de afecto, su abrazo también había causado un sentimiento en Deku. Gracias a eso, el acto se sintió como algo recíproco y no como un favor. A pesar de que era algo que había pedido no sintió como si le debiera algo a Deku, era algo mutuo y eso estaba bien.

Después de, lo que pudieron ser solo segundos o varios minutos, soltó a Deku y este hizo lo mismo. Se separaron. Deku solo lo miró y sonrió, no le pregunto la razón de su pedido ni intentó entablar una conversación, eso estaba bien.

—Tsk —chasqueó y dió media vuelta sin decir una palabra, pero estaba seguro que Deku sabía que era su forma de agradecer. No se molestó en mirar atrás, sin embargo era consciente de la sonrisa en el rostro de Deku.

Solo minutos después, una vez llegando a su habitación se dio cuenta de lo que sería el causante de su fin.

Si bien el abrazo que acababa de recibir de Deku había servido para el propósito de eliminar esa malestar pasajero, ahora que era consciente de la sensación de ser abrazado, de tener el cuerpo de una persona contra el suyo sin ninguna intención más que proporcionar calidez y cariño, ahora que sabía cómo era sentir los brazos de Deku a su alrededor, sabía que no podía seguir viviendo sin tener eso una vez más.

Se había vuelto adicto a los abrazos de Deku.

Kacchan dió media vuelta dejando a Izuku parado en la puerta de su habitación justo en el lugar en el que se habían abrazado dos minutos antes.

Su cuerpo estaba temblando y una sonrisa tonta se formó en su rostro.

«Un abrazo de Kacchan»

Kacchan le tenía la suficiente confianza como para pedirle directamente un abrazo.

Se rodeó a sí mismo con sus brazos repasando el lugar en donde antes habían estado los brazos de Kacchan y volvió a sonreír. Después de esos primeros segundos de emoción su mente comenzó a llenarse de preguntas y cuestionamientos. No podía asegurarlo, pero probablemente comenzó a murmurar, repasando los hechos:

Kacchan le pidió un abrazo, ese era el primer hecho; Kacchan fue específicamente a su habitación a pedirle un abrazo, ese era quizá el hecho más sorprendente de todo aquello. El abrazó a Kacchan y Kacchan correspondió el abrazo, eso era lo que lo tenía temblando de emoción en ese instante.

Ahora vienen las preguntas. ¿Por qué le pidió un abrazo? ¿Por qué a él? ¿Se lo pidió a alguien más? ¿Simplemente necesitaba un abrazo o era específicamente un abrazo suyo? ¿Significaba algo?

Con esos y más cuestionamientos Izuku dió media vuelta y entró a su habitación.

Los días siguientes pasaron con una normalidad tal que casi le resultó asfixiante, Kacchan no actuó de forma distinta a lo que hubiera hecho antes, no se acercó a él ni lo miró más de lo habitual. No pasó nada y aquello lo estaba torturando.

Si era sincero no sabía exactamente qué es lo que quería esperar, ¿por que se martirizaba tanto por un simple abrazo? No significaba nada, un abrazo era solo un abrazo, Kacchan necesitaba uno y había acudido a él como pudo haber acudido a cualquiera, quizá incluso acudió a más de una persona, aunque aquello le parecía poco probable. Aun así su memoria viajó más de una vez a aquel momento frente a la puerta de su habitación en donde habían estado más cerca uno del otro que en cualquier otro momento de su vida.

Pero todo entre ellos, desde el momento en que Izuku le daba los buenos días hasta sus tardes de entrenamiento, continuó sin cambios; como si ese abrazo, ese simple momento que para Izuku parecía estar encapsulado en una esfera de cristal, jamás hubiera ocurrido.

Fue así durante una semana, luego dos semanas y tres… hasta que finalmente, un día, justo después de que el profesor ectoplasma le entregará los resultados de un examen particularmente difícil, Izuku pudo notar algo.

Kaminari y Mina se abrazaron emocionados por haber pasado apenas con la nota mínima. Sero, y Kirishima chocaron puños por obtener una calificación por encima del promedio. Momo felicitó a Todoroki por su buena nota, Iida lo motivó a él y Uraraka por superar su puntaje anterior, el ambiente general el el salón parecía festivo hasta el momento en el que su mirada se posó en el asiento frente a él.

Kacchan poseía una mirada seria mientras contemplaba el trozo de papel en su mano. Sus labios se apretaron en una línea y apretó el puño en donde tenía su hoja arrugando los bordes del papel por la presión. Izuku inclinó su cabeza ligeramente para poder ver la calificación del examen.

Una nota perfecta, como cada examen que Kacchan hacía. Y ese quizá fue el problema, ¿por qué alguien te felicitaría por sacar la misma puntuación de siempre? No era nada nuevo, todos sabían que los mejores tres promedios de la clase eran los de Yaoyorozu, Iida y Kacchan, todos sabían que los tres siempre obtienen los puntajes más altos y que las diferencias eran prácticamente mínimas.

Pero que fuera su calificación de siempre no significaba que no se hubiera esforzado, o que no mereciera algún reconocimiento, todo lo contrarío, Izuku había hecho exactamente el mismo examen, sabía su complejidad, era uno de esos exámenes en donde aun si sabías cómo resolver un ejercicio básico debías en pensar en trucos ingeniosos y usar todo tu conocimiento del tema para llegar al resultado.

«Kacchan es asombroso» pensó al mirarlo con una sonrisa en el rostro.

Más tarde, al final de la jornada escolar, justo en el momento en que todos salieron dejándolos solos en el salon, Izuku lo dudó un poco, bien podría decir que la causa de todos sus conflictos había sido Izuku dando cumplidos y apoyo sinceros a su amigo y él confundiendolo con menosprecio. Esperaba que esto fuera diferente, que después de todo lo que había pasado Kacchan supiera que lo que estaba a punto de hacer simplemente era él tratando de ayudar.

—¡Kacchan! —llamó antes de que cruzara la puerta. Él se detuvo y lo miró con una ceja alzada casi preguntando la razón de su llamado.

Se deshizo de todas sus dudas. Se acercó sin temor y sin permitirle reaccionar lo envolvió en un abrazo. El cuerpo de Kacchan se relajó ante el toque, no tardó en usar sus brazos y para corresponder, Izuku pudo respirar tranquilamente, cerrar los ojos y disfrutar del momento. Dos segundos pasaron, luego tres, luego diez y quizá llegó a ser medio minuto el que estuvieron abrazados rodeados de calma.

—Felicidades por tu calificación en el examen Kacchan —comentó al momento de separarse mientras le dedicó una sonrisa.

Entonces huyó. Huyó de aquel lugar sin siquiera saber cuál fue la reacción de Kacchan y sin querer saberlo. Llegó a su habitación cerrando con fuerza la puerta tras de él. Su corazón latía desbocado, asustado, nervioso. Pero Kacchan no lo persiguió, no se enojó con él y al día siguiente ambos estaban tan bien como el día anterior.

El tercer abrazo que ambos tuvieron ocurrió en los vestuarios. Justo después de un entrenamiento, en el momento en que ambos quedaron solos Kacchan se acercó a él y lo rodeó con sus brazos siendo correspondido al instante. Izuku no supo la razón por la cual Kacchan lo hizo, pero eso solo lo emocionó, porque Kacchan confiaba en él aún si no tenía la confianza de decir la razón de su preocupación, porque no tenía que pedir nada, simplemente acercarse a él y tomar lo que necesitaba.

Nuevamente se separaron sin decir una palabra, Kacchan salió de los vestuarios e Izuku se quedó en aquel lugar solo unos segundos más para poder sonreír y terminar de cambiarse. Nada cambió, estudiaron, almorzaron, entrenaron como cualquier otro día.

Pero su cuarto abrazo.

¡Oh! Ese bendito abrazo.

Su cuarto abrazo, a diferencia de los primeros tres, fue uno que Izuku necesitaba.

Ocurrió a media noche. Tiempo después, con la cabeza fría y los pensamientos claros, Izuku se dio cuenta que había sido un colapso por estrés acumulado, y que las cosas en realidad no habían sido tan malas, pero en ese momento se sintió verdaderamente desesperado, hizo grandes los pequeños problemas y había sido incapaz de encontrar una salida.

Reprobó un examen. Y no, no era un problema reprobar un examen, es decir, claramente reprobar era un problema, pero aquello no fue lo que lo llevó a sentirse desesperado, no era su primer examen reprobado en la vida. De hecho ese era precisamente el problema, había reprobado dos anteriores, exactamente en la misma materia.

Entonces, la semana de exámenes llegó con todo y se vió obligado a estudiar todas las materias, si descontaba física no iba particularmente mal con ninguna pero debía mantener un promedio si quería continuar con sus pasantías así que estudió todas y cada una de sus materias.

Pero las mismas pasantías consumían parte de sus horas disponibles a la semana, y los entrenamientos con All Might continuaban; estaba frustrado porque aún no había logrado controlar un nuevo movimiento que llevaba practicando dos semanas incluso con la ayuda de Kacchan, Tsuyu, Sero y Uraraka; entonces durante una llamada telefónica a su madre se le escapó decir que tenían problemas económicos lo cual lo llevó a pensar que debería conseguir un trabajo de tiempo parcial para poder ayudarla pero ni siquiera tenía un tiempo parcial disponible porque estaba demasiado ocupado con entrenamientos, exámenes y pasantías.

Así que llegó la noche anterior a su último examen de física, apenas había estudiado porque le dedico más horas de estudio a los exámenes que tuvo el día anterior y ya estaba por dar la media noche pero era totalmente incapaz de comprender siquiera la utilidad de cada una de las fórmulas anotadas en sus cuadernos.

Colapsó.

Entonces su puso a llorar, y sí, ya sabía que era un llorón, lloraba todo el tiempo, sabía que llorar estaba bien. Pero sentía que por primera vez en su vida estaba derramando lágrimas de frustración e impotencia el lugar de las lagrimas tristes y alegres a las que estaba acostumbrado.

Sin siquiera detenerse a considerarlo un poco salió de su habitación dejando que su cuerpo lo guiara, y cuando llegó a la puerta de Kacchan simplemente tocó la puerta con fuerza hasta escuchar los gritos enojados, los pasos molestos y los gruñidos cansados.

Kacchan abrió la puerta y su expresión molesta cambió a una sorprendida al momento de verlo derramando lágrimas. Izuku extendió los brazos hacia adelante de manera casi exigente, Kacchan no tardó ni tres segundos en cerrar la puerta de su habitación y rodearlo con sus brazos. Izuku lloró aún más.

Solo una muestra de afecto e Izuku sintió que un peso se levantó de sus hombros.

Si fue así como se había sentido Kacchan la primera vez que fue a verlo a pedir un abrazo comenzó a entender por qué le había ayudado tanto.

Las lágrimas siguieron cayendo de sus ojos, cada vez eran menos y su respiración comenzó a nivelarse. Después de unos minutos fue capaz de sentirse tranquilo, aún estaba abrumado y no tenía idea de cómo pasaría su examen del día siguiente, pero había logrado sacar todo. Sin embargo ahora se sentía atrapado, había llegado a media noche a la habitación de Kacchan a despertarlo solo para llorar.

Antes de poder pensar en las palabras que diría a continuación para despedirse Kacchan se alejó de su abrazo. Mantuvo sus manos en sus hombros para obligarlo a mirar su rostro, demandó:

—Habla.

Los ojos de Izuku lo miraron con un brillo, jamás esperó que Kacchan quisiera escuchar sus problemas, ya era demasiado con que aceptara abrazarlo y eso se sentía más como un intercambio de favor. Solo fue necesario que abriera la boca para comenzar a derramar todos sus problemas e inseguridades, desde su poco tiempo por todo lo que tenía que hacer, su frustración por no conseguir resultados en su entrenamiento y los problemas económicos de su familia.

—¡Nuestro examen es mañana y no entiendo nada!

Estaba a nada de volver a llorar cuando Katsuki gruñó, lo tomó por su camisa y lo arrastró hasta el escritorio de su habitación. Sentó a Izuku en la única silla disponible, sacó dos cuadernos, un libro y utilizó su cesto de ropa sucia al revés para hacer una silla improvisada.

—Aquí —señaló el primer de los cuadernos que parecía ser su propio cuaderno de apuntes—. Comenzaremos con la teoría, no puedes entender cómo funcionan las fórmulas si no entiendes lo que estás haciendo. Una vez tengas el concepto claro el procedimiento será intuitivo —. Izuku lo miró anonadado.

—¿Qué?

—Pasa de media noche, tenemos aproximadamente 6 horas y media hasta que inicien las clases, suficiente para dedicarle una hora a cada tema y una media hora para repasar las fórmulas.

Efectivamente estudiaron hasta el amanecer, incluso una vez estando en clases no pudo evitar repasar fórmulas y conceptos durante la clase, se sentía mal por no prestar atención pero su clase de economía podía esperar.

No fue hasta después de presentar el examen que pudo relajarse, sorprendentemente lo sintió sencillo, no estaba seguro de conseguir la máxima calificación pero sí una buena nota.

Cuando las clases terminaron se acercó a Kacchan para agradecerle por su ayuda, fue entonces que pudo verlo bien.

Kacchan se veía horrible.

Y no lo decía con ninguna malicia, Kacchan era una persona de buena apariencia, pero en ese momento sus ojos se veían rojos, las ojeras eran muy notorias, su cabello se veía menos explosivo de lo habitual y sabía de primera mano que ninguno de los dos había podido darse un baño esa mañana.

Kacchan era un desastre, y para alguien que cuidaba mucho de su persona y se dormía temprano eso significaba mucho.

«Lo hizo por mi»

Un sentimiento cálido inundó su cuerpo y sintió como se aceleraban los latidos de su corazón. Kacchan le había dado consuelo en un momento de inestabilidad, escuchó cada uno de sus problemas y pasó la noche en vela para ayudarlo a estudiar.

Kacchan se veía horrible pero en ese momento Izuku sentía que no había persona más hermosa en todo el mundo.

Con esa realización la intensidad de sus sentimientos lo golpeó como una avalancha. Casi lo hace retroceder, pero sin importar sus emociones recientemente descubiertas decidió que el esfuerzo que Kacchan hizo por él debía ser por lo menos agradecido.

Esperó a que todos salieran del salón de clases para acercarse a su amigo (estaba seguro de que podía llamarlo amigo) y cuando estuvo seguro de que nadie los veía lo envolvió en un abrazo más.

—Muchas gracias Kacchan —susurró.

Kacchan gruñó, pero igual correspondió el abrazo e Izuku, por unos segundos, decidió que podía permitirse disfrutar de su cercanía, fingir que ese abrazo significaba algo especial, que era más que un agradecimiento. Se permitió cerrar los ojos y sentir el calor corporal de Kacchan contra el suyo.

—¿Cómo voy a superarte de forma justa si te quedas atrás por algo tan estupido como reprobar un examen? —. Esa fue la respuesta a su agradecimiento, a pesar de que parecía querer decir que solo lo ayudaba porque quería superarlo Izuku pudo ver que solo era una autojustificación para no decir que en realidad se preocupaba.

Una vez rompieron el abrazo Izuku se dirigió a su propia habitación para dormir un poco, había podido soportar las clases pero ahora que lo pesado había pasado las más de 24 horas sin dormir habían comenzado a hacerle efecto.

Esa misma tarde, después de dormir un par de horas su madre lo llamó para decirle que había conseguido un nuevo trabajo. Una enorme tranquilidad lo invadió, al día siguiente un par de profesores les entregaron las calificaciones de sus exámenes pasados y al ver una buena calificación en ellos Izuku sintió que todo gradualmente se resolvía y que había hecho un drama por nada. Sin embargo estaba agradecido con Kacchan por regresarlo a la realidad y ayudarlo a hacer algo al respecto en lugar de solo derramar lágrimas.

Cuando esa finalizaron las clases Kacchan llegó a su habitación con dos cuadernos y un libro y entró sin preguntar después de pronunciar un:

—Lo que estudias unas horas antes del examen nunca se queda en tu cabeza durante mucho tiempo. Tienes que estudiar constantemente si no quieres fallar en la próxima prueba.

Izuku no pudo evitar sonreír y sentarse en su escritorio a un lado de Kacchan para estudiar y disfrutar el tiempo a su lado.

A Izuku le costaría un poco explicar cuál fue el rumbo que tomó su relación a partir de ese día. Hubo una ocasión, estando sentado en su lugar dentro del salón, en la que al pasar a un lado de su asiento, Kacchan pasó su mano sobre entre sus rizos y sacudió ligeramente su cabello. Fue a la vista de toda la clase, causando de forma inevitable un sonrojo en las mejillas de Izuku, sin embargo, si Kacchan notó las miradas asombradas de todos sus compañeros sobre él, no dio muestra de ello.

A partir de ese momento las muestras de afecto se volvieron, además de públicas, más comunes. Se hizo común que Kacchan sacudiera sus rizos cuando pasaba cerca de él, Izuku no volvió a esperar a que todos en el salon se fueran para darle un abrazo cuando sentía que alguno de los dos lo necesitaba, comenzaron a estudiar juntos más a menudo y algunas veces, cuando terminaban un tema antes simplemente pasaban el rato.

Algunas veces ni siquiera hablaban simplemente se concentraban cada uno en su teléfono mientras compartían el espacio, otras veces uno llegaba a media noche a la habitación del otro y dependiendo de lo que ocurriera podrían hablar o jugar videojuegos hasta que el cansancio los obligará a quedarse dormidos en el sueño, en ocasiones especiales después de un día particularmente malo pedían permiso para salir de las instalaciones y pasear por el centro comercial para desestresarse.

Aquello llamó la atención de sus compañeros. Algunos simplemente lo dejaron pasar pero sus amigos más cercanos no pudieron evitar hacer preguntas que Izuku no sabía cómo responder.

Después de todo lo único que quería era aprovechar cada instante con Kacchan. Había descubierto lo mucho que disfrutaba recibir la atención de su amigo, lo tranquilo que se sentía estar junto a él aun si no hablaban de nada, lo diferentes que se sentían sus abrazos de aquellos que recibía por parte de su otros amigos y lo mucho que su corazón se descontrolaba cada vez que alborotaba su cabello.

Sí, estaba enamorado. Culpenlo por querer tomar todo lo que estaba a su alcance sin siquiera preguntar. En cualquier momento todo eso podría detenerse y estaba seguro de que no podía soportarlo, así que prefería acumular momentos para guardar en su memoria.

—¿Tu y Midoriya? están saliendo —. La pregunta de Kirishima una tarde en el gimnasio después de entrenar un poco lo tomó desprevenido.

—¡¿Eh?!

—Ya sabes, como pareja —continuó sin darse cuenta de su rostro confundido—. Quiero decir, no han sido discretos al respecto pero tampoco han confirmado nada. ¡No quiero parecer entrometido! Pero soy tu mejor amigo y no me has dicho nada sí que tengo curiosidad —. Katsuki estuvo a punto de responder algo cuando analizó las palabras dichas por Kirishima.

—¿Eres mi mejor amigo? —preguntó. Kirishima abrió los ojos.

—¡No quise asumir nada! Quiero decir, creí… bueno, yo te considero mi mejor amigo —. Katsuki se mantuvo callado un instante llevándose la mano derecha a su barbilla.

Confiaba en Kirishima, al menos sentía que dentro del grupo de idiotas que se juntaban con él Kirishima era quien más lo comprendía, o al menos quien tenía la habilidad de leer su estado de ánimo y decir las palabras adecuadas en el momento adecuado. Así que tal vez el título de mejor amigo podía quedarle.

Claro, Kirishima no era Deku, con Deku las cosas siempre eran extrañas, algunas veces podían entender el pensamiento del otro como si pudieran leer sus mentes y otras tenían una idea totalmente errónea de los sentimientos del otro, ni siquiera sabía cuál era su relación en ese instante. ¿Qué había preguntado Kirishima? ¿Saliendo? No estaban saliendo, ¿pero eso parecía a los ojos externos? Después de todo nunca era demasiado afectivo con Kirishima y eso que era su mejor amigo (aunque apenas había descubierto que lo era).

—Oye pelo de mierda —. Kirishima, quien hasta ese momento había estado un poco preocupado por asumir su relación, giró el rostro para verlo.

—Abrazame —demandó.

—¡¿Qué?! —se sorprendió, claramente había esperado cualquier cosa menos esa.

—Solo hazlo, maldición

—¡S-sí! —tartamudeó para después hacer caso a su petición.

Katsuki se dedicó a observar sus propias reacciones.

Primer detalle, no era terrible. Quizá un poco incomodo pero era la primera vez que se abrazaban así que eso debía ser normal, Kirishima claramente estaba feliz de poder recibir un abrazo y eso hasta cierto punto lo hizo sentir bien.

Segundo detalle, eran diferentes a los de Deku aquello debía de esperarlo, eran dos personas diferentes, pero a pesar de eso no pudo evitar compararlos. Los abrazos de Deku, a pesar de ser firmes siempre eran suaves, te sujetaba con seguridad pero al mismo tiempo eran tranquilizantes y desprendían gentileza; Kirishima era enérgico y parecía pensar que entre más fuerza más cariño demostrabas, no se sentía particularmente mal pero no era el tipo de abrazo en el que Katsuki se permitiría cerrar los ojos y disfrutar de la calma.

Tercer detalle, aunque los abrazos de Kirishima no eran malos no provocaron en él más que la urgencia de ir a buscar a Deku para abrazarlo.

—Eres mi mejor amigo —respondió después de unos segundos abrazados. Vio como el rostro de Kirishima se iluminaba ante la declaración.

Luego tomó sus cosas y se dirigió a la salida del gimnasio para ir a buscar a Deku.

—¡Hey! No me respondiste —gritó Kirishima cuando se dio cuenta que lo estaban dejando —. ¿Están saliendo ustedes dos? —esta vez Katsuki ni siquiera dudó en responder:

—Aun no, ¡pero pronto!

Y salió en dirección a los dormitorios. Deku estaba en la sala común hablando con Uraraka e Iida. Katsuki se acercó sin dudarlo ni un poco.

—¡Deku! —lo llamó. El nerd dió media vuelta y sonrió cuando lo vió.

—¿Qué pasa Kacchan? —preguntó alegre. Katsuki no respondió, en su lugar envolvió a Deku con sus brazos para ser inmediatamente correspondido. No le importó que los amigos del nerd estuvieran viendo, no le había importado durante el último mes y no comenzaría a hacerlo ahora, ellos mismo habían dejado de parecer sorprendidos cada vez que eso ocurrirá.

—Hablamos más tarde Deku —sonrió Cara redonda y se llevó a Iida a algún otro lado. Katsuki se aseguraría de agradecerle después.

Después de separarse decidió tomar la mano de Deku, aquello era algo nuevo. Deku detuvo su mirada en sus manos entrelazadas durante unos instantes antes de levantar el rostro y mirarlo a los ojos con nerviosismo.

—¿Kacchan?

—Vamos a algún lado, quiero hablar —después de eso caminó en dirección a la salida sin permitirle soltar su mano.

Decidió que quería un lugar al aire libre y se dirigieron a los jardines fuera del edificio. Deku en todo momento mantuvo la mirada en el punto en que sus manos se unían. Cuando Katsuki sintió que estaban alejados de cualquier oído curioso decidió sentarse en el pasto y Deku lo imitó.

—Kirishima me preguntó si estábamos saliendo —soltó sin ningún reparo. La sorpresa en el rostro de Izuku fue clara.

—¡Qué!

—Dijo que no estábamos siendo sutiles pero que tenía curiosidad —. Deku parecía cada vez más aterrado, como si creyera que le haría algo malo.

—Pero nosotros, nosotros no, no estamos, nosotros, ¿Qué le respondiste?

—Le dije que aun no.

—¡Aún! ¿Kacchan, que quieres decir?

—No lo sé, Deku —lo miró a los ojos viendo como su rostro se tornaba cada vez más rojo, no es que lo pudiera culpar, estaba seguro de que estaba igual—. Dime, ¿qué hacen las personas cuando salen?

Deku parpadeó, quizá un poco confundido por la pregunta, se detuvo tres segundos para pensarlo y habló:

—Pasan tiempo juntos —fue su primera respuesta.

—Ya hacemos eso —. Deku desvió la mirada avergonzado.

—Bueno, sí, pero suelen tener citas.

—Deku, fuimos al cine la semana pasada. ¡Solo nosotros!

—¡Pero las personas que salen tienen mucho contacto físico! Se abrazan mucho —mal ejemplo, ambos lo notaron inmediatamente —, se toman de la mano y más.

Katsuki apretó la mano, que nunca soltó, de Izuku demostrando así un punto. Izuku miró sus manos unidas, lo miró a él, de nuevo a sus manos y a él una última vez.

—¿Qué más? —se acercó un poco al rostro de Deku.

—¿Q-qué?

—Deku —se acercó un poco más —, ¿qué más?

—¡Se besan! Las personas que salen se besan.

—Deku —susurró nuevamente, esta vez su aliento chocó con el de Deku y sus narices prácticamente estaban tocándose.

—¿Ajam? —Deku lo miró como si estuviera en algún tipo de trance con los ojos entrecerrados.

—¿Quieres besarme?

No recibió una respuesta verbal, no la esperaba de cualquier manera. Apenas terminó de formular su pregunta sintió como Deku cerró la distancia entre sus labios. Se sentía casi desesperado ¿cuánto tiempo Deku llevaba esperándolo? Considerando que el maldito era mejor que él en todo lo que tuviera que ver con sentimientos no le sorprendería que llevara tiempo siendo consciente de ellos.

—Kacchan —susurró con el poco aliento que le quedaba apenas se separaron. Había cierto brillo en su mirada aturdida, una sonrisa arrogante se formó en Katsuki.

—¿Y bien? ¿Qué dices? —. Izuku sonrió

—Yo digo —murmuró suavemente mientras miraba los labios que acababa de besar —. Que estoy saliendo con Kacchan.

Esta vez fue Katsuki quien cerró la distancia entre ellos.

»Ya estamos saliendo.

Fue el mensaje que recibió Eijiro al llegar a su habitación.

Considerando que apenas habían estado hablando de ello 10 minutos atrás no sabía si había sido extremadamente rápido o demasiado lento.


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