Blood Deal [TaeGyu]

Summary

Los enemigos perfectos, los rivales de toda la vida, unidos en un santo matrimonio forjado con secretos, con muertes, con mentiras. Un matrimonio entre un cazador y un vampiro, ¿Qué podría pasar? La venda en sus ojos iba a ceder poco a poco su nudo, iba a caer al suelo y desintegrarse con el tiempo para hacerle ver la cruda farsa en la que había estado viviendo. «En este momento, eres un peón, pero yo, tu esposo, te puedo convertir en el rey» •Vampiros y cazadores •TaeGyu/SooJun •angust/drama/smut/temas delicados. •Historia100% mía, NO copias NO adaptaciones. •Todos los derechos reservados

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20
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4.0 2 reviews
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18+

Prólogo

El avance es algo que nosotros mismos generamos, algo que se hace con el tiempo, con el tiempo la tecnología avanza, las maneras de hacer las cosas avanzan, el mundo avanza.


Pero, ¿Las personas si avanzan?


Es decisión de cada quien si avanzar o no, si quedarse en un punto fijo o seguir hacia adelante.


Y muchos, decidían quedarse en ese punto fijo, mirando a los lados, o mirando a la nada, resignados. ¿Era por miedo? ¿Era por pereza? ¿Era por estar en contra de todo? Cada quien podría tener sus razones.


La razón de los vampiros era simple. Miles de años rigiéndose y caminando en un mismo sentido como para abandonar esa modalidad de un día para otro, si bien, unos decidieron dar ese avance y abrir sus mentes a nuevas modalidades, la mayoría no lo hizo.


La corte vampiro, la realeza vampiro, algo que se ha mantenido hasta la época actual.


Los vampiros habían evolucionado, habían avanzado, hasta cierto punto. En Busan, Corea del Sur, los vampiros aún tenían su gran parte de territorio, solo para ellos, ningún humano era bienvenido a ese territorio, la corte lo había prohibido por sucesos de ataques humanos.


Los humanos también tenían su territorio, apto para los vampiros.


Y había una fina línea que los dividía, la separación de unos metros de ancho, la tierra de nadie.


En septiembre del 2003 la corte empezó a presentar reunión tras reunión, charla tras charla en busca de una solución a su situación actual.


—Para lograr que las muertes disminuyan, hay que hacer un tratado de paz —habló un hombre, vestido con un traje marrón, sus colmillos algo sobresalientes. El debate en la corte estaba desde hace días, todos los miembros tratando de solucionar el problema que los caza vampiros les estaban dando.


—No lo creo, si hacemos un tratado de paz los vampiros tampoco tendrán derecho de alimentarse, sería ilegal —opinó otra mujer con los labios de un tono Borgoña que hacía resaltar sus dientes, más que todo sus colmillos.


—Para algo está la tierra de nadie —habló un tercero, en la sala solo habían cuatro personas. Tres hombres y una mujer, los vampiros de la corte, sangre pura y dignos de tener voto, debate y decisión con los asuntos de la comunidad vampiro en Busan.


En cada estado, había una corte vampiro.


En cada país, había un líder, décadas atrás lo llamaban Rey, su majestad.


Y el líder de todos los vampiros de Corea del Sur estaba actualmente en Busan, su nombre era Kang DakHo.


—Hay denuncias de muertes humanas por culpa de vampiros queriendo alimentarse, ya van seis esta semana —dijo el tercer hombre, el que no había hablado en todo el rato, Jung HoSeok, el más callado de la corte, pero de buenas ideas y aportes— Pero no es nada, ¿Saben cuántos ataques de cazadores ha habido en esta semana? Los humanos y vampiros tenemos una guerra, y un tratado de paz no hará nada, es mejor terminar con esto de una buena vez.


—¿Qué propones, Jung? —una quinta voz resonó en el lugar, los cuartos miembros de la corte dirigieron su mirada al lugar de donde había venido la voz.


Ninguno había sentido la presencia del líder.


—Invadir el territorio humano, líder Kang —contestó HoSeok con respeto y un tono de voz seguro.


—Estamos hablando de una guerra, Jung, humanos contra vampiros, no estamos en edad media para estos enfrentamientos —el vampiro avanzó, su cara pálida, su aspecto joven, su caminar elegante, y su paso, seguro— Necesitamos un acuerdo de paz con los cazadores, ambos lados hemos tenido pérdidas, y ambos lados queremos algo del otro, al fin y al cabo los humanos han necesitado de los vampiros más de una vez y nosotros siempre, hemos necesitado de humanos, hacer un acuerdo de paz es lo más grande que podemos hacer, estaríamos beneficiando a los humanos, y a nosotros mismos.


—¿Qué ganamos con un acuerdo de paz? Los humanos matan a esta raza por diversión, y nosotros nos alimentamos de ellos, es algo que no puede contenerse y el gobierno humano no hace nada por ello, y los caza vampiros, ¡Ja! Solo son unos locos, ¿O acaso se le olvida que provocaron un incendio hace años en nuestro territorio por simple diversión? Arruinaron una boda —dijo la mujer de brazos cruzados, mostrando su disconformidad ante las palabras del líder.


—Existen voluntarios, hay donantes de sangre, hay muchas opciones más allá de la masacre que varios grupos hacen para alimentarse. Un tratado de paz entre los caza vampiros y nosotros nos puede dar la paz que hace años buscamos, hay más de una solución a las cosas y justo ahora, todo está a un solo paso de nosotros, es la oportunidad que la corte vampiro y toda la comunidad ha estado buscando —explicó el líder con el brillo de emoción en sus ojos carmesí.


Era un gran paso, una gran decisión que implicaba un cambio para ambas razas. Disminuiría el peligro considerablemente.


—¿Y los cazadores estarán de acuerdo? Aún secuestran y asesinan vampiros por gusto, su líder lo único que hace es regocijarse de el dinero que gana con las muertes vampiros, ¿Ellos querrán aceptar? —preguntó HoSeok con las manos en la mesa de madera, sus dedos entrelazados.


DakHo soltó un suspiro mirando a cada uno de los miembros.


—No hay forma de que se nieguen, nosotros también los hemos afectado —fue lo que dijo calculando lo que haría a continuación, su deber como líder era protejer a su raza, hacer lo que mejor sabía hacer para poder alcanzar su objetivo que era, como siempre, la paz y seguridad de los vampiros.


DakHo era completamente consciente de que los vampiros eran seres impulsivos y sanguinarios, era uno después de todo, aún así, en esos momentos quería llevar todo en paz con los cazadores.


Por eso, no esperó una semana, solamente fueron días después de la decisión que se tomó en la corte para presentarse en la mansión del líder Choi, el líder de los cazadores de Busan.


La mansión estaba protegida por varios guardias que estaban a punto de no cederle el paso por su raza, pero al reconocer a Kang DakHo junto a su hijo, el heredero al puesto de líder, Kang TaeHyun, lo dejaron pasar sin problemas, aún así, quedando atentos a los movimientos de ambos vampiros.


DakHo había tenido la dicha de ser padre hace veintiun años exactos, un vampiro joven y apuesto que en unos años seguiría sus pasos hasta convertirse en el líder de los vampiros de Busan.


—Bienvenidos —lo atendió una mujer con vestimenta de servicio, educada y ofreciéndoles bebidas que ellos negaron— Síganme, el señor Choi los espera —ambos vampiros siguieron a la señora en silencio, detallando el interior de la mansión. TaeHyun miró el suelo, había un juguete.


Escuchó un balbuceo en algún lugar de la mansión, había un bebé ahí.


—Bienvenido, Kang DakHo —al entrar a la habitación que funcionaba como oficina, ambos vampiros vieron al hombre frente a él, el líder de los cazadores.


—Él es mi hijo, Kang TaeHyun —presentó a su hijo que muy pocos conocían en el mundo humano, el cazador arqueó una ceja estirando una mano al vampiro joven.


—Un gusto, tu padre debe haber hablado mucho de mi —dijo sintiendo las manos frías del vampiro chocar con sus manos calientes. Ambos hombres se observaron.


—Tiene razón, me ha hablado mucho de usted, pero no prometo que cosas buenas —fue lo que le dijo, ambos vampiros podían escuchar un balbuceo junto a risas de una mujer en otra habitación cercana.


DakHo tomó asiento frente al cazador que lo observó, esperando que le dijeran las patrañas que iban a decirle, él no detendría ninguna de sus misiones en contra de los vampiros, así le ofrecieran el mejor negocio, no lo haría, ganaba demasiado dinero como cazador, todas las misiones, los encargos, aparte que él como líder de los cazadores de Busan recibía una buena bonificación del gobierno.


—Escucho que hay un bebé —comentó TaeHyun quedándose tras la silla en dónde estaba sentado su padre, Choi lo observó fijamente, fingiendo una sonrisa.


—Si, es mi hijo, aunque no creo que les interese mucho, vinieron por asuntos más importantes —le dijo cambiando su mirada a DakHo.


El hecho de que la propuesta de un tratado de paz entre ambos bandos viniera del lado de los vampiros le indicaba a JunSeo que su deber como líder cazador estaba funcionando.


—No voy a detener mis planes, lo que hago lo hago para proteger a los humanos de ustedes, y que ustedes mismos vengan a pedirme la paz solo me indica que lo estoy logrando —fue la respuesta del humano que estaba reacio a aceptar. Él sabía que había algo más allá de un tratado de paz, no confiaba en los vampiros y menos, si ese vampiro era Kang DakHo.


Lo conocía y conocía sus antecedentes, había estado involucrado con el vampiro muchas veces y no confiaba en esa mirada que le daba, pidiendo un tratado de paz.


—Ustedes también han tenido pérdidas, y le aseguro que este tratado de paz disminuirá todas ellas de ambos lados —le dijo DakHo explicando su punto.


TaeHyun estuvo una hora entera, escuchando la conversación de ambos hombres, JunSeo renuente a aceptar teniendo muchísimos planes que no iba a parar.


Tomó el derecho a palabra, llamando la atención del cazador. Ambos vampiros escucharon unas palmadas seguido del mismo balbuceo del bebé.


TaeHyun sonrió de medio lado.


—Todo esto es para evitar una guerra entre los dos bandos, no es porque estemos suplicando piedad —aclaró acercándose a la puerta con pasos lentos, DakHo solo observó y escuchó en silencio— Los vampiros sabemos muy bien cómo defendernos, y los humanos... No tanto, por algo han tenido tantas perdidas en este mes. Este tratado de paz nos conviene a ambos bandos, más a ustedes que a nosotros.


—¿Qué insinúas? —JunSeo arqueó una ceja aburrido, era la misma palabrería que habían mantenido desde hace una hora, solo que esta vez se lo decía Kang TaeHyun.


Los tres hombres voltearon a la puerta cuando unos golpes resonaron.


—¡Baba! —una voz chillona del otro lado, JunSeo se tensó. TaeHyun retrocedió los pasos que le faltaban para abrir la puerta educadamente, mirando hacia abajo para enfocar su visión en el bebé de dos años y medio que lo observó— ¿Uh? —el pequeño ladeó su cabeza al no reconocer a ambos hombres, más no se quejó cuando fue alzado en brazos de quién abrió la puerta. Era un bebé dócil después de todo.


Kang TaeHyun alzó en brazos al pequeño, sin dejar de mirarlo, el infante solo lo observó fijamente tratando de reconocerlo.


JunSeo se levantó de su escritorio rápidamente, de su cinturón sacó un arma de fuego, apuntando sin miedo al vampiro.


DakHo solo se mantuvo tranquilo, espectador.


—Si los cazadores y los vampiros no hacen un tratado de paz, con el pasar del tiempo terminaremos en guerra —siguió hablando ahora enfocando su mirada al cazador que no dejaba de apuntarle, mirándole con odio y a la vez, nervios— Y muy bien sabe la poca piedad que nos caracteriza —dijo, sus ojos cambiaron a rojo carmesí, observó al infante que soltó una risita al ver el color en los ojos ajenos.


—¿¡Me estás amenazando!?


—Tómelo como quiera —dijo volviendo a verlo, el infante balbuceó palmeando las mejillas del vampiro queriendo observar los ojos rojos, TaeHyun volteó de nuevo mirando fijamente al niño que rió— Que lindo niño, por cierto.


—¡Ya suéltalo! —JunSeo gritó mirando como su hijo era dejado en el suelo con cuidado, su pequeño gateando hasta él con un par de balbuceos.


—¿Cuál es su nombre? —preguntó DakHo levantándose para irse, JunSeo bajó el arma para tomar a su hijo.


—No es su problema.


—Será su sucesor, algún día tendremos que conocer su nombre —comentó TaeHyun arqueando una ceja.


—Lo sabrán cuando eso pase entonces —fue la respuesta del hombre.


Los vampiros se retiraron cordialmente sin estar lo suficientemente satisfechos con esa información.


—Ese bebé es la clave —fue lo que dijo TaeHyun al entrar al auto, DakHo solo sonrió, afirmando con su cabeza.


El bebé que había sujetado TaeHyun ese día, de dos años y medio, era la clave y ambos vampiros lo sabían.


Choi BeomGyu, era la clave para un tratado de paz.
















ADVERTENCIA


El siguiente contenido tiene relatos explícitos, escenas fuertes, maltratos, abusos, palabras fuertes y trata/habla de temas delicados.


Si no es de su agrado leerlo, por favor, no siga leyendo, en mi perfil puede encontrar otras obras softs, suaves, etc, y si no, hay muchísimos perfiles más.


Este contenido no tiene como objetivo denigrar a ningún Idol, actor, cantante o persona, y si bien, trata de temas delicados no busco burlarme o hacerlos de menos. La ayuda psicológica es lo mejor para estos casos.


Esto es con el fin de entretenimiento para ustedes y para mí cómo escritora ondeando en otros temas.


Por favor, escojan un color.


Blanco (no seguir)


Negro (seguir)
















































Para los que llegaron aquí, les doy una grata bienvenida, espero y la siguiente obra sea de su agrado, entretenimiento y disfrute.


Sin más que decir...


Nos vemos en el primer capítulo.









BLOOD DEAL



THE_DARK_DIAMOND