Cap.1.- El Huesped
"Möbius (Green Hill)"
(10:57 p.m)
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Recuerdo esa fecha. Veinticuatro de Diciembre.
Esa tarde en la que solo me encontraba en las fronteras de la ciudad. Con la sola idea en la cabeza de solo escapar.
Bajo la terrible nevada de la oscuridad era casi imposible mientras mi sangre se derramaba en par de mis pasos. Y si no me dejaba engañar y mucho menos mentir, ni siquiera sabía lo que hacía, y la perdida de sangre solo estaba debilitando-me ante cada caminar.
Quien diría que ese accidente me llevaría... A conocer a la persona quien llegaría amar con tanta locura.
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Pov Narration
— ¡Que no escape!
Oía a lo lejos a los agentes gritar, entre ellos los ladridos de los perros que les acompañaban en la misión; por otra parte, Aquél Chacal solo podía hacer presión en la herida sobre su costado mientras iba adentrándose en el frondoso bosque. Le habían disparado y no había sido lo suficientemente ágil para esquivarlo.
— Tras él, muchachos
Ordenó uno de ellos, quien decidido y sin traba o duda alguna, soltó al grupo de perros raza "Alemán" en su persecución, en cuanto a aquel Chacal... Solo pudo apresurar aún mas sus pasos que ya se habían vuelto un largo maratón entre la tormentosa nevada de Diciembre.
"A unos Kilómetros de ahí "
Entre los adentros del inmenso bosque, una apreciable cabaña hogareña hacía presencia, siendo este el remitente un lobo de brillante pelaje rojizo, quien tenía el gusto de vivir entre la tranquilidad que podría brindarle la misma naturaleza de su entorno, aún si fuera un tormentoso día como lo eran esos últimos días del mes.
El joven lobo salía de su morada a deshacerse de un par de bolsas de basura depositando-las en el contenedor.
— ¡Rookie!, ¡Será Mejor Que Te Des Prisa! o terminarás congelado ahí afuera jeje
Gritó un sarcástico peli-azul de ojos verde esmeralda, alguien que ya todos conocían perfectamente.
— Ya voy Sonic, ya voy — Gritó el lobo en respuesta.
El frío era insoportable, pero tan sólo un poco tolerable; se encargó de dejar lo debido en el contenedor, cerró y volvió al interior de su hogar tan rápido como pudo sin siquiera tener la más mínima idea de que un invitado sorpresa se acercaba a su morada/residencia. El tiempo pareció eterno hasta que el mismo Sonic The Hedgehog y los demás decidieron que era hora de marchar.
— Fue un gusto venir a verte Rookie. Cuidate, nos veremos mañana
— Claro Sonic, ahí estaré, puedes venir cuando quieras, mi casa es tu casa.
Estrecharon sus manos en despedida el uno al otro junto a un guiño que dedicó el joven erizo al lobo pelirrojo, quién rió por la actitud del azabache al dejar su puerta abierta permitiendo al viento entrar en conjunto con la nevada blanca, e ir a cerrarla al instante y no permitir-los entrar en su hogar. Los minutos parecieron eternos recargado sobre su puerta así nada más, riendo nuevamente alejándose llendo a dirección a su cocina por un caliente tazón de té o de un caliente chocolate que hervía sobre la estufa, pero deteniéndose al momento, solo para percatarse de una bolsa faltante que olvidó a tirar, rió de sí mismo diciéndose a la vez
"soy tan distraído"
Tomó la bolsa resignado a volver afuera contra la terrible ventisca, tomó su chamarra nuevamente junto a su bufanda y salió, casi a paso veloz contra el dichoso contenedor contra la esquina de la malla, depositando nuevamente la última de aquella bolsa y dispuesto a volver; Sin embargo, algo le detuvo, o más bien, alguien, una silueta que la luz del farol apenas si dejaba ver con poca claridad, un sujeto tambaleante y aparentemente temblando del terrible frío, apenas haciendo el esfuerzo de sostenerse de la rejilla que dividía una zona del lugar con la otra, logrando con plena dificultad apenas llegar a unos cuantos pasos del desconcertado lobo. Solo un paso más fue del último de ese momento que pudo dar para dejarse desplomar ante el suelo, su cuerpo débil e inconsciente, pero su cuerpo jamás consiguió tocar el suelo al haber sido sostenido con tiempo antes de caer sobre la nieve fría.
— ¡Oiga!, ¡¿Señor?!
Pov Infinite
Ya había pasado demasiado tiempo, que ni siquiera tenía la idea de cuánto... La vista ya comenzaba a fallarme debido al dolor que comenzaba a sedarme, sosteniendo-me de cualquier cosa que encontraba en mi camino, estando tan agotado que la respiración me comenzaba a faltar, solo pude descubrir que había avanzado demasiado al sostenerme de las mayas de un enrejado y presionando sobre mi herida que no paraba de sangrar.
Lo ultimo que recuerdo fue el encontrarme a alguien, mi vista nublosa no me permitió mirar más y me desplome contra el suelo.
Día Siguiente
Desperté tras los rayos del amanecer que traspasaron la ventana... Me encontraba acostado sobre el sofá de aquella hermosa casa, ¿Cómo llegue ahí?, Esa era la pregunta que me hacía del día.
Un delicioso aroma se desprendía inundando toda la habitación... Permitiendo-me mirar parte de mi cintura y brazos vendados y una mancha rojiza que hacía emano de marcar donde se encontraba la herida
.
— Despertaste
Elevé la mirada al oírle hablar. Un lobo piel naranja rojizo, de ojos amarillos. Su brillo era incomparable que asemejaban a un par de soles deslumbrantes, los lentes circulares terminaban dando un toque Inigualable que me permitían observarlos detalladamente, que los hacían brillar, una belleza extraordinaria en cuanto un rayo de luz rebotó contra el vidrio de sus lentes. A pesar del no conocerlo me mostró una leve sonrisa, su acercamiento solo me hizo retroceder tan solo un poco de aquel sofá, mi mirada seria le advirtio, tanto que lo vi ponerse nervioso.
— Te traje un poco de chocolate. Espero y te guste
Era la primera vez que alguien se portaba tan amable conmigo.
— ¡¿Quién Rayos Eres Tu?!
Cuestioné cortante e incluso creyendo que fuí muy frío e irrespetuoso. Pero... Si lo veía del lado opuesto, no podía ser amable ante alguien que ni siquiera sabía quién era y no conocía sus intenciones y quién ni siquiera iba tratándolo, aunque... Debía admitir que sí, era alguien lindo y podría decir qué... Atractivo.
— ¿En dónde estoy?
— Oh, perdón por no presentarme... Me llamo Rookie
Sonrió, mientras su nombre creaba una extraña sensación en mí pecho. Rookie, un nombre tan lindo, el primer y único nombre del que yo no paré y jamas pararé de pensar el resto de mi vida.
— Rookie The Wolf
Sonriente estrechó su mano en modo de saludo, que incluso le hice sentir mal al no corresponder al saludo.
— Bueno... Pues, estás en mi casa — Continuó Rookie
No respondí nuevamente, mirándonos fijamente a los ojos para después apartar la mirada y mirar hacia la mesa donde se hallaba mi casco, aquel con el que protegía mi identidad.
— Por cierto, Creo que esto es tuyo
Mencionó sacando de su pequeña mochila que portaba atada en su cadera, una cintura pequeña que a primera vista desee poder tocar, una cintura atrayente que podría volver loco a cualquiera, una cadera que para mi era demasiado sensual, jamás había imaginado que un omega pudiera traer tanta belleza. Perdón si lo digo así. Pero es inevitable que hable de tal forma de la persona que me robó el corazón. Todo iba bien hasta que la tranquilidad se desvaneció por una llamada entrante, el sonido del telefono proveniente de mi móvil, reconociendo el contacto... El Doctor Robotnik estaba llamando.
— ¿Esté es Egg-man?
La respiracion pareció fallarme haciendo-me falta el aire y al tiempo invadiendo-me la incomodidad y el miedo, tratando no demostrarlo, decidido le miré fríamente y gracias al poder del rubí arrebate el móvil de sus manos arrojándolo sobre el otro extremo de la pared sin medir de mi fuerza rompiendo de este la pantalla provocando que la tinta se derramara dentro y quedara prendida entre combinación de colores.
Aquel lobo solo se quedó mirándome, más que petrificado por mi reacción junto a un
"No Te Metas En Lo Que No Te Importa"
y dispuesto a levantarme de aquel sofá, colocando mis zapatos, Rookie tan solo se dedicaba a mirarme con confusión antes de sujetarme del brazo, estaba dispuesto a detenerme.
— ¿Qué es lo que estás haciendo?
Yo solo forcejee hasta hacerlo soltarme, mirando-le con un profundo rencor, un sentimiento que ni siquiera sabía de porqué lo hacía, aun sabiendo que no me había hecho nada más que solo sujetarme del brazo. Inhale y exhale buscando calmarme y del no "estallar" en ira.
— Lo siento, pero debo irme. No puedo quedarme. Gracias por darme hospedaje
Tomé mi casco colocándome-lo seguido de la curiosa mirada del pelirrojo.
Recogí el teléfono del suelo dirigiendo-me a la puerta pero justo a unos pasos antes de salir, un punzante dolor proveniente de mi herida me hizo detener impidiendo-me continuar, el dolor era tanto que solo puede sostenerme del marco de la puerta con el terrible dolor segando-me que ni en cuanta cuando fue el preciso momento que cierto lobo corrió en mi ayuda.
— No puedes irte así. Estás muy herido, deberías quedarte
Pareció suplicar-me, lo noté en su voz, noté una clara y mínima intención de preocupación por mi.
— Por favor. Al menos hasta que te recuperes
No sabía si mirarle a los ojos había sido mi más mala o buena decisión, un singular brillo cautivador que haría a cualquiera ceder. Di un pesado suspiro por lo que accedí a quedarme,
"Al Menos"
para recuperarme completamente.
Sin saber un porqué, pero solo podría decir que me encantaba estar juntó a él, pero también me sentía incómodo en los pequeños momentos.
Al pasar las horas, podría jurar que serían aproximadamente las cinco, hora en que la tarde comenzaba a caer nuevamente, más sin embargo, mi cabeza sólo pensaba en aquella llamada, y la posible pregunta del ¿Porqué me habría llamado el Doctor Robotnik?, Ese calvo sólo llamaba cuando tenía en mente sus estupideces para derrotar a Sonic The Hedgehog, aunque aún no entendía porqué precisamente ¡Yo!, debía enfrentarme-le...No era el hecho que fuese o me sintiese débil o algo por el estilo... Simplemente, era porque nadie era rival para mí.
El día resultaba ser más que perfecto para aquel lobo, cuyo nombre resultaba ser Rookie, resultando-me extrañó el verle movido en la cocina. Detestando el estar en la casual sala, ya sea sentado o recostado estando acostumbrado a andar de un lado a otro, entre las calles, bosques o pasillos, más especifico, la base del Doctor, donde pasaba mayor parte de mi tiempo, siempre a su lado acompañándole en sus absurdos intentos de derrota.
— Este... Bueno... Y-yo sólo quería saber...¿Cuál es tu nombre?
Parecía haber terminado sus deberes o actividades, no me importaba mucho en lo absoluto, pero me daba curiosidad, me sorprendió, no había visto el momento en que se había sentado frente a mi, creyendo que habría olvidado presentarme. No importaba. Aunque me sentía nervioso y presionado, no sabiendo si decir mi verdadero nombre o mi Apodo.
— Zero... Mi nombre es Zero
Respondí, evitando confesar mi apodo, no era momento, fecha, hora y ni el lugar.
— Zero... Es un lindo nombre. Oh, ¿Gustas comer algo?, debes tener hambre, ahora vuelvo
Ni siquiera me dejó responder, ¿a casó me había visto con cara de hambriento?, aunque debía admitir que si la tenía, bueno, sólo un poco. Esta bien, bastante
.
Un par de segundos más tarde Rookie volvió con un poco de sopa en las manos, con la suma verdad, que tenía excelente mano para el buen sazón... Todo iba bien, todo tranquilo, hasta que.. Preguntó algo que no lo tenía esperado.
— Trabajas para Egg-man, ¿verdad?
Su pregunta era un tanto tonta y obvia, que no sabía si reírme, pero tampoco sabía que responder, inhale profundo y busqué entre mi cabeza las mejores palabras que pudieran convencerlo, aunque sabía que no me iba a funcionar. ¿Egg-man?, ese apodo provocaba risa.
Infi: ¿Te refieres a Robotnik? — Rookie asintió — Trabajaba, ahora ya no, claro. Malas decisiones
Respondí metiendo a mi boca la cucharada de sopa para mantener mi boca ocupada.
— Esta bien. Entiendo
Las cosas no podrían ponerse peor, ¿o si?, Pero las horas seguían pasando y pasando y me invadía la curiosidad, tal vez explorar la casa no era tan mala idea, Rookie había salido desde hace algunas horas llevando consigo algunas cosas, a pesar de que no me conocía, me sorprendió que me hubiese dejado a cargo en su casa... Algo extraño como para ser verdad, ¿quién confía en un extraño?
— Odio admitirlo. Pero es lindo ese chico
Rasqué tan solo un poco mis mejillas al sentir un extraño calor y electricidad en ellas.
— Que indignante. Veamos que tiene este chico por aquí
Me levanté del sofá con mucho trabajo, la herida no me permitía hacer mucho esfuerzo sin que este me detuviera con una terrible punzada en el área afectada, al ya mantenerme de pie, estaba dispuesto a conocer cada centímetro de esa casa, se veía grande, muy acogedora, por cierto, un patio y una piscina de tamaño medio, era encantador el mirar por la puerta de cristal la linda nevada del mes de pleno Diciembre, manteniendo-me un largo tiempo mirando el caer de la nevada, tan tranquila, y silenciosa, cuyo único sonido, era el cantar de la serié del árbol que hacia presencia en una esquina de la sala del lobo Rookie, por primera vez... Sentí que algo me hacía falta... Una soledad que sentía de vez en cuando. Una tristeza... Que me invadió por completo. Y muy... lentamente.
Pov Narration
Cierto día, era esa fecha en donde las personas se demuestran su afecto, su amor, su empatía, entre el lapso de un obsequió o convivio entre familia, amigos e inclusive vecinos que se da con amor, siendo en este punto, cero importancia que tan costoso sea un obsequio, que tan molestos estemos los unos con los otros, una fecha donde lo que importa... Es con cuanto amor aprecias a tus seres más queridos.
Faltaban tan solo dos horas para el momento mas esperado de estos fieles amigos... "LA NAVIDAD"... Donde nuestro fiel lobo, Rookie, se encontraba en la casa de un joven zorro, Tails, lugar en donde se realizaría el convivió más esperado de todos,constituido por los miembros del Team Sonic, Amy, Rouge, Knuckles, cream, Vainilla y por supuesto nuestro gran héroe, Sonic.
Todo era perfecto, pero sin embargo, y al contrario, Rookie, no paraba de pensar en aquel Chacal.
— Hola Rookie, ¿Te la estas pasando bien?
Preguntó un azulado albino mostrando como siempre lo hacia una grande y típica sonrisa en su rostro, mientras postraba una mano sobre el hombro de su amigo acompañante.
— Oh, Si. Sí, claro que sí Sonic
Un apreciable rubor, inundaban sus mejillas haciendole sentir incómodo, volviendo de su trance. Pero Sonic lo notó.
— Dices que estás feliz, pero...¿Porqué no lo percibo, Rookie?
Rodeando con un brazo, el alrededor de los hombros del lobo a modo de abrazo, poniendo-lo aun más incómodo, era un día perfecto para todos, y obviamente, él no quería arruinarles la excelente celebración.
La hora esperada finalmente llegó, ya era Navidad, todos comenzaban a abrazarse y a entregarse los obsequios; Amy a Sonic, Sonic a Rouge, Rouge a Knuckles, Knuckles a Tails, Tails a Cream, Cream a Vainilla, Vainilla a Amy y a Sonic y obviamente a nuestro gran Lobito Rookie.
— Ah por cierto Rookie, tengo algo para tí
El zorro se levantó del sofá y volando como Alcón se dirigió a su habitación y del mismo modo bajar a la sala.
— ¡Feliz Navidad Rookie!
Expresó Tails, con una sonrisa en su rostro, se acerco al lobo y entregó una pequeña caja un tanto pequeña pero de tamaño medio.
— ¡Gracias, Tails!
Sonrió mientras los chicos a su alrededor gritaban en tono alegres
"Que Lo Habra, Que lo habra"
, Rookie, sin perder tiempo lo abrió, solo para encontrar en el interior, un reciente celular y un reloj con la mejor tecnología, posiblemente, otra creación del joven zorro tecnico.
— Gracias Tails, no debiste molestarte, pero... No puedo aceptarlo
— Pero, ¿qué dices?, no es molestia, lo hice para tí . Además, eres nuestro amigo — Contestó el zorro y Sonic le siguió.
— Tails tiene razón, Rookie, eres un gran amigo
— Mm aja jam — Simuló toser la murciélago de enormes alas, haciendo que todos prestarán atención a ella — tienen idea de... ¿Dónde estará Silver y... Mephiles?
Su mirada quedó fija a los obsequios que hacían presencia debajo del arbol navideño.
— Ni idea
Respondieron todos al unisono, las miradas se concentraron en los objetos por entregar; mientras cierto peli-azul buscaba entre sus púas su preciado comunicador.
Algunos Kilómetros Adelante
Residencia: Silver The Hedgehog
Mientras las preguntas giraban en la mente de los integrantes del Team, un par de Erizos disfrutaban del mejor momento la temporada de Diciembre, después de haber arreglado ciertos asuntos de diferencias, pues estos se estaban dando un mejor regalo que jamás habían podido imaginar que sería en la mejor temporada de Navidad.
Las caricias, besos y uno que otro chupetón sobre el cuello, brazos o abdomen no se hacían esperar sobre la piel del erizo grisáceo en parte de su ahora oficial pareja. Ninguno de los dos recordaba el día tan especial que se festejaba ese momento, estaban tan sumergidos en su propia burbuja que les fue interrumpida de momento.
"Bissss, Bissss,Bissss"
vibraba el teléfono del grisáceo sobre el pequeño mueble, de lo contrario el betas grises no paraba de dedicar besos y lamidas a su preciado azabache, disfrutaba provocarle los leves suspiros, su intensión era hacer delirar a su pareja, que le exigiera continuar, los gestos de su amado lo volvían loco y estaba conteniendo-se a no arremeter contra el hermoso erizo omega que tenía entre sus manos.
— Aah~...Mephy~... Mephy debo contestar
Intentando separar al betas grises de su cuello pero solo consiguió una negación burlona por parte del azabache, el teléfono dejó de emitir vibración dejando expuesta en la pantalla la llamada perdida que poco le importó al par de cobaltos. No tardó mucho, cuando nuevamente hizo presencia el tono de llamada, una llamada que estaba entrante y que sabía debía responder o seguirían insistiendo.
— M-Mephy~. En serio. Debo contestar
— Esta bien Silvy. Mi lindo erizo de Plata.
Expresó el betas grises antes de dejar en paz el cuello del oji-ambar, riendo, bajó a dejar escasos besos entre el vientre del cobalto, amando escuchar la suave risa que soltaba el peli-blanco antes de acostarse en la frondosa cama a su lado.
Silver aún riendo, tomó el teléfono sintiendo sus mejillas arder, presionó el botón verde parpadeante y contestó.
📞
— Hola, ¿Quién habla?
— Silver, ¿Qué paso?, ¿Dónde estás?Creíamos que sí ibas a venir.
El pobre cobalto saltó de la cama al reconocer el tono de voz del erizo azul, tomó asiento en la cama haciendo alarmar al Erizo Oji-Reptil quién al instante tomó lugar a su lado.
— Oh, H-hola Sonic... amm es que... Sucede que... Me surgió un imprevisto... Pero no crean que no pensaba ir jeje, vamos enseguida
— ¿vamos?...pues, ¿Con quién más estás?
El Azulado arqueó el ceño algo extrañado, un momento de silencio inundo ambas lineas telefonicas que podían oírse solo las respiraciones, al pobre peli-blanco le temblaban las manos y hasta los labios, tomó un suspiro y con el valor que tenía, soltó el nombre de su acompañante y ahora pareja, el pobre azulado quedo en shock en cuanto el pobre peli-blanco se preparaba para una Regañiza que recibiría del erizo azul, después de todo lo que había pasado, el azul era quien pasaba con él mayor parte de su tiempo consolándolo
.
— ¿Con... Mephiles?, Pero... El te odia...
¿A caso lo olvidas?
—Bueno... Respecto a eso... Mephiles y yo... Resolvimos nuestro problema... Me explicó
todo y... Hay algo que debo decirles
La voz de Silver sonó con emoción al otro lado del teléfono, el azulado pudo comprender que era algo realmente bueno como para especificar la alegría que el azabache expresaba desde el telefono.
— Pero no quiero decirlo por teléfono...
Se los cuento en cuanto lleguemos
— Esta bien... Pero dense prisa, porque si no..."
TE HARÉ PEDAZOS"...
¿Entendido?
📞
El peli-blanco sintió su cuerpo temblar, había algo en el azul que le causaba terribles escalofríos cuando sonaba molesto, tragó saliva y colgó yendo al perchero, tomó una bufanda colocando-la sobre su cuello, Mephiles quien se había acordado del convivió copió la acción de su pareja colocando contra su cuello la bufanda rojiza, se acercó a su pareja rodeando su cuerpo entre sus brazos donde depositó un cariñoso beso contra las mejillas rojizas de su omega ya dispuestos a salir.
Residencia: Miles "Tails" Prower
Las risas acompañaban la escena más erótica de la festividad, las risas hacían compás junto a los villancicos y las tazas humeantes de un recien servido chocolate, el grupo de amigos buscaban pasar el tiempo en espera de que el par de erizos se atrevieran a llegar, no tardó demasiado cuando el timbré comenzó a sonar indicando una sola cosa para el erizo azul.
— Yo les abro
Sonic se levantó de su asiento, preparándose para explotar y golpear al grisáceo por olvidarse del día festivo. Rookie rió en tono bajo, junto al zorro esperando ver al erizo azul explotar, pues no siempre se veía al erizo azul actuar tan serio. Mientras tanto, Mephiles y Silver ya se encontraban afuera del hogar del joven zorro, el pobre peli-blanco no dejaba de temblar mientras jugaba con sus dedos entre los bordados sueltos de su bufanda buscando una forma de aclarar la tardanza.
— Sonic va a hacerme puré
— Si se atreve a tocarte una mínima púa... yo lo mató. Nadie toca a mí erizo
Dictó el Oji-Reptil, que ya tenía sus puños cerrados, ya listos para golpear contra el rostro del erizo si se atrevía en golpear a su novio, la puerta se abrió dejando ver a cierto erizo azul quien con los brazos cruzados fruncio el ceño esperando la respuesta del Oji-Ámbar.
— Se tardaron. ¿Qué tanto hacían?
Silver rió nervioso, nervios que se esfumaron cuando el betas grises tomó su mano a escondidas de la vista del erizo azul quien les dió pase sin ningun reproche o regaño por el momento.
— Pido una enorme disculpa por llegar tarde
— Tranquilo, eso ya no importa.
Como quien dice "
Más vale tarde que nunca
"
Despues de un largo rato de plática y aclaración de nuevos preparativos y actividades para dar inicio al nuevo año que ya se acercaba, llegó el momento esperado del cobalto, se notaba su nerviosismo a lo que el azulado empezó a sentirse impaciente por la actitud del erizo blanco, bien se sabía que era el erizo más rápido del mundo.
— ¡Ya Dilo De Una Buena Vez!
— ¡HEY!, ¡A Mí Silver No Le Gritas!, ¡¿Entendiste?!
Levantando la voz y sujetando a Sonic de la bufanda en su cuello, la mirada de todos estaban expectantes a la escena y las palabras del erizo oscuro dejaron casi a todos con la boca abierta, excepto Rookie que al instante le vino a la mente que también debía decirles sobre su nuevo huésped a quien casi le había dado morada.
— Meph, tranquilo, no tienes porque ir a la violencia
Expresó el albino buscando calmar la furia del cobalto al tocar sus hombros, parecía funcionar, pero... No lo suficiente, el erizo azúl terminó quejándose al ser arrojado contra el sofá, pues al betas grisáceo no le faltaban las ganas de molerlo a golpes frente a todos, pero probablemente o el cien por ciento, Amy le hubiese dado una paliza a Mephiles.
— Bueno, como todos ya se habrán dado cuenta... Silver y yo ya somos pareja
Las caras de sorpresa no se hicieron esperar. A excepción de Rouge.
— Aww que linda pareja
Mencionó con ojos de "Habrá Yaoi toda esta puta noche"
— ¡Por Dios Rouge!, ¡Maldita Mente Pervertida Que Te Cargas!
— ¡Knuckles!
Exclamaron todos mientras Amy tapaba los oídos de la pequeña Cream, para que no oyera tales palabrotas y el Equidna se cubría la boca. El lobo tenía la mirada hacía a los suelos y nervioso buscó llamar la atención de los presentes.
— Chicos... Y-yo también tengo algo que decirles
Dijo con la voz temblorosa mientras todos le miraron.
— ¿Qué cosa, cielo?
Cuestionó Vainilla, la mayor de todos los presentes, sentándose a un lado de él, mientras le acariciaba la cabeza animándole a continuar y calmando-lo un poco tras notar su nerviosismo.
— Vamos. Dilo ya, no nos dejes con la duda
Canturreo Rouge, tomando su taza de chocolate con malvaviscos.
— Bueno es que... Es complicado de decir. Pero ayer... Cuando salí a tirar la basura... Me encontré a alguien, con un Chacal. Estaba herido, y pues después de encontrarlo se acercó a mí y
— ¡Te Hizo Algo Ese Hijo De Su Gran! — Gritó Sonic, pero no terminó, ya que Amy le había tapado la boca.
— Sonic, deja que termine y después puedes ponerte histérico
Respondió la rosada, quitando la mano de la boca de Sonic para después pedirle a Rookie que continuará.
— Bueno, no me hizo nada, Sonic. Pero lo que me extrañaba es que... Su herida... Era por impacto de bala y eso me preocupa
El silencio y solo el sonido de las brazas tronando en la chimenea inundó la sala, que el fortachón rompió el silencio
— Bueno, y podemos saber, ¿Quién es él?