CONOCIÉNDOTE (SANZO/ZOSAN +18)

Summary

Modern AU Una nueva etapa comienza para Sanji al alejarse de su padre e irse a vivir con su abuelo a otra ciudad. Nuevo instituto, nuevos amigos y el despertar de un interés romántico por alguien con quien jamás se hubiese esperado encajar. *A partir del capítulo cuatro habrá violencia física y psicológica que irá debidamente señalada para quien quiera evitarla, así como irán señaladas las escenas de sexo. *Disclaimer: estoy cansada de leer fanfics de Sanzo en el que Sanji es mega tóxico. En la mayoría de días llega al punto de agresor sexual así que si es lo que buscas este no es tu fanfic porque voy a intentar crear una relación entre ellos sana. También habrá bastante Zosan por si hay a quien no le gusten los cambios de rol entre estos personajes. *Los personajes pertenecen a Eichiiro Oda

Genre
Romance/Drama
Author
Mara
Status
Complete
Chapters
60
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

1. Un nuevo comienzo

Las últimas cajas se agolpaban en el salón de la casa, iluminadas por los últimos rayos de sol que se filtraban por la ventana. Sanji investigaba su nuevo hogar mientras su abuelo Zeff desempaquetaba los

utensilios de cocina que quedaban por colocar. La casa era amplia y luminosa, contaba con dos habitaciones y dos baños en la planta de arriba. En la planta baja un amplio salón conectado con la joya de la casa, la cocina, cuyas vistas daban a un amplio patio trasero donde su abuelo ya había decidido que colocarían un huerto. Cuando Zeff le propuso a su nieto el irse a vivir con él a Sanji se le iluminó el

rostro, desde el fallecimiento de su madre Sora la convivencia con su padre y hermanos se había vuelto un auténtico infierno y pese a tener una buena relación

con su hermana mayor Reiju no se lo pensó dos veces y aceptó la propuesta de su abuelo, al fin y al cabo su hermana sí encajaba dentro de la familia y a diferencia de

Sanji, ella no era el constante objeto de las burlas y abusos por parte de sus hermanos.


Sanji recorría el patio exterior cuando su abuelo, sacando la cabeza por la ventana de la cocina le gritó:


- ¡Berenjena, deja de mirar al aire y ayúdame a terminar de desembalar las cajas! ¡Quiero terminar con la mudanza antes de que caiga la noche así que mueve el culo y ponte a trabajar!


Sanji adoraba a su abuelo, sabía que se preocupaba por él, lo quería y haría lo que fuera por hacerle feliz pero no soportaba ese estúpido e infantil mote. Zeff era un prestigioso chef y tras muchos años de esfuerzo consiguió abrir las puertas de su propio restaurante, el Baratie, que sería inaugurado en dos semanas.

Sanji había heredado su pasión por la cocina y sus rubios cabellos aunque por desgracia también heredó otras facetas que no le hacían tanta gracia como su deslenguada forma de hablar y la falta de paciencia.


- Ya voy viejo, se te notan los años, cada día más flojo y loco


- ¿Qué dijiste berenjena?


- Y también sordo...


Zeff le lanzó una caja y lo mandó arriba a organizar la habitación y el baño, no sin antes amenazarle con quedarse sin cenar como lo pillara vagueando.

Limpió a fondo ambas estancias, colocó la ropa en el armario, hizo su cama y la de su abuelo. Cuando terminó de organizar se sentía agotado, había sido un largo viaje en coche y llevaban todo el día con la mudanza. Sin duda era un trabajo

titánico arreglarlo todo en un día siendo solo dos personas pero Zeff estaría ocupado el resto de la semana con los últimos retoques para la inauguración del Baratie y Sanji comenzaría las clases en su nuevo instituto dentro de tres días. Era lógico que quisieran dejarlo todo organizado lo antes posible.


A Sanji se le comenzaban a cerrar los ojos por el cansancio cuando Zeff comenzó a llamarlo desde la cocina a gritos para que bajase a cenar. Quienes viviesen en las casas contiguas iban a tener que acostumbrarse al habitual griterío entre abuelo y nieto.


Una vez sentados a la mesa Zeff comenzó a sentirse incómodo por las constantes y furtivas miradas que le lanzaba su nieto mientras daba vueltas a la comida del plato sin probar bocado.


- ¿Qué diablos pasa berenjena? ¿Acaso no te gusta la cena?


- No es eso, aunque si soy sincero viejo te pasaste con el orégano como de costumbre


- Entonces ¿qué demonios te pasa enano? ¡Escúpelo de una vez!


- Es solo que estoy nervioso


- ¿Por el instituto?


- Sí...


Sanji había estudiado siempre en casa con un tutor asignado por sus padres, igual que el resto de sus hermanos por lo que se sentía ansioso por el hecho de tener que conocer tanta gente nueva, temía no estar al nivel académico del resto, no ser capaz de hacer un solo amigo o peor aún, que el resto de alumnos lo señalaran como bicho raro y tener que sufrir de nuevo humillaciones como en la casa familiar con

sus hermanos pero esta vez de forma más pública. Con el simple hecho de pensar en sus temores Sanji sintió como se le cerraba el estómago por los nervios. Zeff al ver la cara de preocupación de su nieto dejó de lado sus cubiertos, se levantó de la silla y caminó hacia Sanji.


- Berenjena mírame - dijo Zeff mientras apartaba los lacios mechones de pelo Rubio que Sanji siempre dejaba caer sobre su ojo izquierdo - todo saldrá bien, estoy seguro de que harás amigos.


- No sé... ni siquiera he tenido contacto con personas de mi edad, sin contar con los idiotas de mis hermanos, ¿qué se supone que debo hacer?


- La vida no es un teatro Sanji, no hay un guión escrito. Solo se tú mismo y estoy seguro que te irá bien.

Sanji alzó la vista hacia su abuelo con una leve sonrisa en el rostro - gracias viejo, por intentar animarme.


- Para eso estoy aquí berenjena, para eso y para recordarte que yo cociné así que en cuanto termines la cena te toca lavar los platos


- Está bien - bufó Sanji mientras comenzaba a comer.


Para cuando terminó con la limpieza de la cocina decidió que era hora de ir a su cuarto y mientras subía las escaleras escuchaba los ronquidos de su abuelo.


- Más me vale acostumbrarme a semejante sinfonía pronto - se dijo a si mismo mientras se arreglaba para meterse en la cama.


Sanji se despertó a la mañana siguiente por el barullo que se escuchaba en la casa de al lado.


- Genial, no solo tengo que aguantar al viejo imitando a un tractor por las noches si no que me tendré que levantar a diario con los gritos de los vecinos - se quejaba mientras se levantaba y comenzaba a arreglarse.


Cuando terminó de vestirse, informal según él pues le encantaba ir elegante, se posicionó frente al espejo para peinarse, Sanji era un adolescente de 16 años alto y de complexión delgada, rasgos caucásicos , piel muy blanca, ojos grandes y azules, largas pestañas y unas finas cejas con un curioso final en espiral. Pelo rubio y lacio, colocando siempre unos mechones sobre su ojo izquierdo. Había comenzado a dejarse crecer una pequeña perilla que según su abuelo era demasiado pobre pero a él le gustaba y no pensaba afeitársela.

Bajó las escaleras ya vestido en busca de su abuelo, llevando unos pantalones negros, camisa azul y zapatos también negros. Cuando llegó a la cocina encontró una nota de su abuelo sobre la mesa junto con

algo de dinero en la que le pedía que fuese a la tienda a comprar ya que el pasaría el día en el restaurante.

Sanji se sirvió un café y aprovechando que su abuelo no estaba cerca subió a su cuarto y sacó la caja de cigarrillos que tenía escondida en lo alto del armario. Salió al patio trasero, se sentó en la mesa, dio un sorbo a su café y encendió un cigarro. Disfrutaba del momento hasta que un balón golpeó la taza sobre la mesa y derramó todo el contenido sobre esta. Comenzó a buscar con la mirada al causante hasta que vio trepar por la valla del jardín a un pequeño chico de piel morena, pelo negro, ojos grandes y oscuros que vestía una camiseta roja, vaqueros azules por las rodillas, chanclas y un sombrero de paja con una cinta roja.


- Ups perdona chico, se me ha escapado - soltó el intruso mientras comenzaba a reírse.


- No pasa nada, aunque ten más cuidado has desperdiciado el café - respondió Sanji arrepintiéndose de haber sonado algo duro.


- Jo, lo siento mucho. No volverá a pasar, por cierto - dijo el chico mientras se descolgaba de la valla y entraba en el jardín con una sonrisa de oreja a oreja,

mirando alrededor de forma despreocupada - me llamo Luffy y vivo en la casa de al lado. Veo que eres el nuevo vecino.


- Así es, llegamos ayer por la mañana. Vivo con mi abuelo.


- ¡Oh, que casualidad! ¡Yo también vivo con mi abuelo! Bueno y con mis dos hermanos - Luffy comenzó a reírse de nuevo por la coincidencia y Sanji empezaba a pensar que aquel chico era demasiado risueño y quizás le faltase un tornillo - ¡Tienes que venir a casa! Así te presento a mis hermanos, ¡son geniales! y esta

tarde iré con Ussop y Chopper a comprar los libros para el instituto deberías venir y te los presento, por cierto ¿irás al instituto All Blue? ¡Si es así sería fantástico!


- Sí, voy a ese instituto - saltó Sanji emocionado pero al darse cuenta intentó controlarse - ¿De-de verdad quieres que vaya contigo? - Preguntó Sanji incrédulo y algo cohibido. Conocía a ese chico desde hace un instante y ya estaba invitándole a su casa y ofreciéndose a presentarle a gente. Quizás no le iría tan mal en el instituto.


- Sí, claro, ¡vente será genial!

Sanji estaba emocionado, limpió a toda velocidad el café de la mesa, lavó la taza, cogió las llaves, el mechero, la cajetilla de tabaco y salió con Luffy rumbo a la casa el moreno.


Cuando llegaron al cierre ya se escuchaban los gritos de la casa de al lado, ahora sabía que era la de Luffy y su familia. Gracias a eso ya tenía a los culpables de su falta de sueño.

Luffy entró azotando la puerta y gritando a todo pulmón en plena entrada


- !Recuperé el balón y he hecho un nuevo amigo!


- ¡Hola Luffy, por fin vuelves! - soltó un chico sacando medio cuerpo por la puerta de la estancia contigua. Tenía el pelo negro y liso, pecas y también llevaba un sombrero, aunque el suyo en vez de paja era estilo cowboy.


- ¡Ace! Te presento a mi nuevo amigo, es el vecino nuevo y vendrá al mismo instituto, se llama ... espera ¿me has dicho tu nombre?


- Lo cierto es que no me has dado ocasión, mi nombre es Sanji, mucho gusto.

- Perdona a mi hermanito, es algo hiperactivo y le cuesta estar callado - dijo Ace con una amable sonrisa - ¡Sabo, baja! ¡Luffy ha traído un amigo! - gritó a pleno pulmón de pronto haciendo que Sanji diese un brinco por el sobresalto


- ¡Ya voy, no hace falta que grites Ace! - añadió una tercera voz en el mismo tono mientras bajaba las escaleras. Sabo era alto y rubio, tenía una quemadura en un ojo y también llevaba un sombrero. Sanji se preguntaba cuál era la extraña etiqueta de la casa para que todos llevasen uno. - Encantado, soy Sabo hermano mayor de Luffy y Ace. Es un placer conocerte pero debo irme, espero que te traten bien mis

hermanos.


Dicho esto Sabo cogió sus llaves de la entrada y salió de la casa.


- Seguramente ha quedado con Koala - le comentó Ace a Luffy con media sonrisa y alzando las cejas con picardía.


- Probablemente hayan quedado con Jack e irán a una asamblea de su grupo de activistas - respondió Luffy dejando claro que no había entendido la insinuación de Ace al respecto.


- Eh, no... bueno es igual. Yo también debo irme Luffy nos vemos esta noche. - dijo Ace bajando sobre su cabeza el sombrero de Luffy . - Ha sido un placer conocerte Sanji, nos vemos en otra ocasión - añadió mientras daba media vuelta y salía por la puerta.


Sanji y Luffy pasaron la mañana jugando a videojuegos en el cuarto del moreno, comieron juntos unas sobras que Sabo dejó preparadas para Luffy y vieron una película en el salón hasta que llamaron a la puerta.


- ¡VOY! - gritó Luffy corriendo en dirección a la entrada.


- ¡Ussop, Chopper él es Sanji la nueva incorporación al grupo!


Sanji giró la cabeza sobre el respaldo del sofá y vi a un chico negro algo más alto que Luffy, de pelo rizo , ojos negros y larga nariz y a un niño bajito y castaño que se encontraba detrás del otro escondiendo la mitad de su cuerpo y mirando de forma tímida a Sanji.


- Encantado de conocerte Sanji, soy el gran Ussop y este es Chopper


- Igualmente - saludo Sanji levantándose del sofá.


- ¡Vamos chicos, salgamos ya! - dijo Luffy entusiasmado acercándose a la salida mientras los otros tres le seguían de cerca.


Pasaron la tarde juntos, una vez acabaron con las compras para el instituto fueron a una cafetería y estuvieron charlando y haciendo el tonto. Cuando se despidieron Sanji fue a la tienda a comprar la comida que su abuelo le había encargado por la mañana y volvía hacia su casa con una sonrisa en los labios. Tenía que reconocer que se lo había pasado bien y los chicos eran muy majos. Ussop era bastante fantasma per tenía mucha gracia, Chopper muy tímido pero en cuanto cogía algo de confianza era un niño encantador y muy listo y Luffy simplemente le pareció increíble, algo simple y muy escandaloso pero admiraba mucho su confianza y la forma de ser tan abierto con todo el mundo.


- Berenjena por fin llegas, ¿dónde estabas?


Sanji iba tan contento y ensimismado recordando la tarde que ni se dio cuenta de que había llegado a su casa.


- Hola viejo, estaba con unos amigos


- ¿Amigos? Ja, y tu agobiado anoche por no encajar, ni 24 horas has tardado en hacer amigos. Me alegra berenjena.- Zeff sonrió y comenzó a revolverle el pelo.


- Sanji bufó ante el gesto y se apartó para colocar las compras.


Cenaron y abuelo y nieto se despidieron para irse a dormir. Cuando Sanji se preparaba para acostarse recibió un mensaje en el teléfono y al desbloquearlo vio que Luffy lo había metido en un grupo de WhatsApp con Ussop, Chopper y dos personas más. El nombre del grupo era Los sombrero de paja y el primer mensaje

que Sanji pudo visualizar era el de Luffy dándole la bienvenida y presentándolo al grupo seguido de los mensajes de bienvenida de Chopper, Ussop y una tal Nami. Revisó el perfil de la chica y Sanji se irguió en la cama emocionado al ver la foto de

perfil de esta, era una muchacha pelirroja guapísima. Por curiosidad miró la foto del último integrante, Zoro como nombre y sin descripción alguna. Un chico con el pelo verde, tres pendientes y cara de pocos amigos.


- Vaya pinta de maleante - susurró Sanji dejando el teléfono sobre la mesilla dispuesto a dormir.


Cerró los ojos y sonrió pensando que definitivamente este había sido un fantástico primer día para su nuevo comienzo.