Efecto Mariposa

Summary

Un shot por cada "Hogwarts" que encuentres. ¿Será un pequeño deseo capaz de cambiar toda la historia? Un pequeño Draco de 10 años tuvo la fortuna de cruzarse con una estrella fugaz y le confío el deseo más profundo de su corazón. Ser amigo de Harry Potter. ---------------- ¡ATENCIÓN! Los personajes que aparecen en esta historia no me pertenecen. Este fanfic en ningún momento pretende apoyar las opiniones y acciones discriminatorias de la autora original. Este fanfic puede tener escenas grotescas, violencia, consumo de sustancias y escenas sexuales explícitas, se recomienda para mayores de edad. (Se que está advertencia te la vas a pasar por dónde quieras pero no está de más avisar) Gracias por su atención.

Status
Ongoing
Chapters
26
Rating
n/a
Age Rating
18+

La estrella

Cuando el cielo comenzó a oscurecer, una pequeña figura de cabello y rostro pálidos pareció haberse pegado con ventosas a una de las ventanas de la mansión.


—Draco—. El pequeño niño escuchó a su madre llamarle —¿Qué estás haciendo, mi niño? .


—¡Quiero ver una estrella fugaz! —. Exclamó el pequeño, quien todavía no despegaba la nariz de la ventana.


—¿Para qué quieres una estrella fugaz? —. Le preguntó su madre.


—Quiero pedirle un deseo—. Le respondió.


Su madre estaba confundida, después de todo, la casa Malfoy estaba conformada por grandes magos y brujas que guardaban una de las riquezas más grandes de Inglaterra. Si su pequeño hijo deseaba algo, solo debía pedirlo, pues no había nada que la magia o el dinero no pudieran conseguir. —¿Y qué es lo que quieres pedirle?


—Que Harry Potter sea mi amigo.


Ahora Narcisa debía tragarse sus palabras, no hay nada que el dinero o la magia no pueda conseguir, a excepción de eso que pedía su hijo. No era de extrañar que lo que más deseara Draco Malfoy en este mundo fuera conocer al famoso Harry Potter, la única persona que había enfrentado al hechizo asesino y vivido para contarlo, el único al que el mismo Lord Voldemort no había podido asesinar y no solo eso, sino que en esa misma noche el señor tenebroso desapareció sin dejar rastro. El mago tenebroso más grande que haya habido fue vencido por un pequeño bebé que no sabía ni siquiera caminar.

Su historia llegó a los oídos de todo aquel mago y bruja en el mundo y todos estaban ansiosos por siquiera poder ver con sus propios ojos la cicatriz que dio fin a la guerra mágica, y Draco no era la excepción.

—Tal vez puedas verlo el siguiente año.


—¡¿En serio?!— aquello pareció captar de inmediato la atención de Draco, pues había despegado la cara de la ventana para voltear a ver a su madre.


—Es probable que Harry Potter sea mandado a Hogwarts el siguiente año, justo el mismo año que tú— Le dijo al pequeño, quién ya empezaba a dar saltos de emoción ante la idea de que la persona que más ansiaba conocer estuviera cerca suyo. En realidad, Narcisa no estaba muy segura de que Harry Potter fuera a asistir a la escuela, pero si sabía que a no ser que Harry Potter resultará ser un penoso squib, (aún que lo dudaba mucho después de que venciera al señor tenebroso) Harry Potter debía estar aceptado en Hogwarts prácticamente desde que era un pequeño bebé. De igual manera, aquello era una pequeña movida que estaba aprovechando para ganarle a su marido sobre que escuela debían elegir para mandar a su heredero, Narcisa quería que siguiera con orgullo la tradición Black de ser parte de la casa Slytherin, justo como ella y todos sus antecesores; si Harry Potter estaba ahí o no le era irrelevante y en realidad prefería que si hijo no tuviera contacto con el ahijado de su primo el expulsado.


Finalmente había llegado la hora de la cena, y en cuanto Draco vio a su padre sentado en la cabeza de la mesa corrió a saludarle.

—¡Padre! ¡Quiero ir a Hogwarts! — Lucius frunció los labios y miró a su esposa, sospechando que ella tenía algo que ver en el comportamiento de su hijo.


—¡Ah! Que interesante— Le respondió a su hijo —Eso lo discutiré con tu madre más tarde.


La cena estaba asquerosa, después de todo en la casa de los Malfoy jamás encontrarías algo de comer que no fuera alta cocina y el paladar del pequeño Draco aún no sabía apreciar las más finas notas de sabor que contenía su sopa, en su mente el solo tenía en el plato un caldo baboso con un fuerte sabor a ajo y sal. Se terminó el plato como pudo y su padre le indicó que fuera a su habitación, Draco salió del comedor y cuando las puertas de este se cerraron pegó la oreja para escucharlos hablar, al parecer su padre se negaba rotundamente a qué asistiera a Hogwarts y prefería en su lugar que lo inscribieran en el instituto Durmstrang debido a que ahí si enseñaban las artes oscuras en lugar de evitarlas, escuchó a su madre abogar por sus tradiciones y el ahora deseo de su hijo para hacerlo cambiar de idea, discusión que en realidad no llegó a nada y terminaron cambiando el tema a la próxima gala de navidad que ofrecerían en la mansión. Cuando Draco llegó a su habitación estaba ligeramente desolado ante la negativa de su padre, se paseó por la habitación hasta llegar a su cama y se sentó mirando hacia el enorme y bonito ventanal que tenía enfrente mientras intentaba idear algún plan para que su padre accediera a dejarlo ir a Hogwarts. Cuando puso más atención en la ventana pudo ver lo que había estado buscando, una estrella fugaz, rápidamente cerro sus ojos poniendo todas sus esperanzas en ella.


—Deseo ir a Hogwarts para que Harry Potter sea mi amigo.