Único
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Top Luzu. Bottom Quackity.
Boypussy/Boytits.
Masoquismo, Lenguaje Vulgar,
Deepthroat, Rough sex, y un
montón más de fetiches.
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Luzu se encontraba fregando los trastes de su comida, pasando la esponja con bastante jabón por el plato, y después hizo lo mismo con su vaso y cubiertos, luego, los enjuago, por último los dejó en el escurridor de a lado.
Cuando justamente empezó a secarse las manos con la toalla de la cocina, la puerta fue tocada con insistencia, no esperaba visitas, tampoco había encargado algo por Internet.
Le desconcertó un poco, pero camino hasta la puerta, giro la llave y abrió esta misma.
Del otro lado había un chico muy lindo, parece que lo había visto en otro lado. Su cabello azabache, largo hasta los hombros, un gorro de lana decorando su cabeza. Llevaba unos jeans ajustados, dejando ver unos regordetes muslos, y una playera, algo pegada al cuerpo de este, dejando ver la curvatura de su cintura y su pecho. Era un chico tan malditamente hermoso.
Estaba tan hipnotizado con su cuerpo, que no le puso atención a la expresión facial del chico.
-¿Qué necesitas? -Preguntó, dirigiendo lentamente su mirada hacía la bonita cara del azabache, notando su mala mirada hacía él.
-Quiero que dejes a mi novio en paz. -Dijo el más bajito, cruzándose de brazos, haciendo que su pecho se hiciera más notable.
Parpadeó varias veces intentando procesar lo que escucho, ¿había oído bien?
-¿Qué? -Contestó haciendo una mueca.
-Ay, no te hagas, sabes bien de que hablo. Solamente quiero que lo dejes en paz. -El tono de voz que usó intentó sonar algo intimidante, lo que causó ternura en Luzu.
El castaño suspiro y miro a los costados del edificio, pues vivía en uno con varios departamentos.
-Vas a molestar a los vecinos, pasa. -Murmuró haciéndose a un lado, invitando al chico pasar.
-No, no quiero. -Una mueca de disgusto se dibujo en el fino rostro del azabache, mirando al castaño de arriba a abajo.
-Que pases.
-Que no, solo vine a decirte eso.
-Vienes a mi casa a causar problemas, ¿y no vas a pasar? -Dijo Luzu cómo si fuera algo totalmente obvio.
Quackity lo pensó, bufó.
-Quiero que dejes a mi novio en paz. -Volvió a repetir, mientras se adentraba al departamento, parecía disco rayado.
Luzu suspiró y cerró la puerta del departamento, dándose la vuelta para mirar al azabache.
-¿No estás ya muy grande para estas cosas? No deberías molestarlo. -La mirada ónix del chico más bajo era algo escalofriante, pero Luzu realmente no se inmutaba. -¿No te da vergüenza?
Luzu realmente no le estaba prestando mucha atención lo que decía Quackity, estaba más concentrado en ver las curvas de su cuerpo y la forma en la que se movía, en los gruesos labios rosados del menor al hablar, todo.
-No, no me da vergüenza. Mira, deja tu bolsa ahí. -Dijo, señalando la mesa que no estaba alejada de la puerta principal.
Quackity rodó los ojos, se dió la vuelta y camino, dejó su bolsa ahí, que llevaba su celular, dinero, todo prácticamente, ante la mirada de Luzu, que fue directamente a aquel redondo trasero, sus manos picaron, y se contuvo en no soltarle una nalgada.
El azabache volvió a mirar a Luzu, esperando que volviera a hablar.
-A ver, ¿tu esperas que lo deje de molestar?
-Pues si.
-No, no lo voy a dejar de molestar.
-¿Por qué? Puedes molestar a alguien más.
-¿A quien más?
-Yo que sé, pero buscate a alguien más y deja de molestar a mi novio. -Quackity estaba que le daba un putazo a Luzu, estaba colmando bastante su paciencia.
-Pero espera, ¿tu crees que lo voy a dejar de molestar, cuando vienes de la nada, sin decir nada, a reclamarme, y sin decirme por favor? -Luzu parecía divertido con la situación, pero tuvo que verse serio para que el menor viera que lo estaba tomando en serio.
-¿Cómo quieres que lo haga si molestas a mi novio?
-Ya, ¿pero no vas a perdime por favor? -Luzu ahora lo miro de forma seria.
Quackity se quedó callado, se removió en su lugar ligeramente incómodo.
-Bueno, ya, ¿podrías por favor dejar a mi novio en paz? -Intentó usar un tono más dulce.
Luzu reprimió una sonrisa burlona.
-Así no, de rodillas. -Se cruzó de brazos, mirando nuevamente el cuerpo del menor con lujuria.
-¿De rodillas? No mames, ¿qué te pasa? No... -Un suave y casi imperceptible sonrojo se tintó en sus mejillas, y su ceño fruncido permanecía ahí.
-Bueno, vete entonces, ahí está la puerta.
Quackity siseó y se arrodilló, dejando sus manos descansando en sus muslos, miro hacia arriba, viendo a Luzu.
-Deja de molestar a mi novio, por favor. -Dijo en un pequeño susurro, se sentía tan humillado con tan poca cosa, estaba perdiendo la poca dignidad que le quedaba.
-¿Que dices? No te escucho. -La mano del castaño se dirigió a la mejilla del azabache, acariciando con uno de sus dedos.
-Deja de molestar a mi novio. -Dijo elevando un poco la voz.
-No dijiste por favor. -El control que tenía Luzu sobre si para no reír era impresionante, le estaba gustando ver de rodillas al menor, era excitante.
-Deja de molestar a mi novio, por favor. -Quackity empezó a ponerse ansioso, no quería aceptarlo pero le estaba gustando de alguna u otra forma esto, le repugnaba pensar en eso.
-Ruegame.
Quackity abrió los ojos con sorpresa, una sonrisa torcida se formó en sus labios y soltó una suave risa sarcástica.
-¿Qué? ¿Estas loco?
-Ruegame. -Volvió a repetir, acariciando ahora los labios del menor que se mantuvieron sellados.
El labio inferior de Quackity tembló y se relamió los labios, bajo la atenta mirada de Luzu que no se perdía ningún movimiento del menor.
-T-Te lo ruego... Deja de molestar a mi novio, por favor... -Dijo, sin apartar la vista del castaño, apretando sus propias manos y encajando suavemente sus uñas en la palma de sus manos.
Luzu sonrió y volvió sus caricias a la mejilla del azabache, acariciando, dando un suave apretón.
-¿Sabes que pasa? Que tu novio es mi puta. -Dijo, mordiendo su labio para evitar reír al ver la mirada confundida de Quackity. -Y si me quedo sin mi puta, ¿quien será mi puta?
-No sé, búscate a otra... Pero mi novio no... -Quackity volvió a relamerse los labios, los sentía tan secos.
-¿Quién sea? -Su mano volvió a los labios ajenos, metiendo suavemente su pulgar, recibiendo una suave succión de su parte.
-Si, quien sea.. -Murmuró después de haber hecho aquella succión, no supo ni por qué lo hizo.
-Entonces tu vas a ser mi puta... -Susurró Luzu, estaba medio duro. Ver a alguien tan lindo como Quackity de rodillas enfrente suya, lo hacía ponerse así.
Y eso no había pasado desapercibido por parte de Quackity.
-¿Cómo que yo?
-Pues si, ¿quieres que le deje de pegar a tu novio?
Un asentimiento de cabeza fue lo que recibió por el azabache, Luzu sonrió y llevo sus manos a su pantalón, desabrochando este y bajando la cremallera.
-Serás mi puta, ¿verdad?
-Sí... Pero deja de... m-molestarlo. -La voz del menor se entrecorto, al momento en el que Luzu liberó su maldita polla.
Era grande, a pesar de estar medio dura, se le podía ver algunas venas, y la punta ligeramente rojiza.
-Ven acá.. y abre la boca. -Dijo el castaño, masturbando un poco su verga para ponerla totalmente erecta.
Quackity se arrastró un poco, quedando frente la erección de Luzu, para después abrir la boca, sintiendo el glande entrar, chupó sin dudar, para luego abrir más la boca. Luzu lo tomó de los cabellos, e hizo que toda su verga entrara de una estocada en la boquita del menor, recibiendo una arcada y queja por parte de este.
-Mírame. -Susurró, sacando parte de su miembro, y al momento en el que la mirada ajena se posó en el, volvió a embestir.
Quackity por poco cierra los ojos, pero sabía que Luzu iba a volver a embestir su boquita, y no estaba para eso. Por lo que mantuvo su vista en el, y empezó a mover su cabeza en un delicioso vaivén, empezando a mamaserla a Luzu, que veía todo con morbo, viendo como su verga desaparecía entre aquellos regordetes y rosados labios levemente hinchados.
Las mejillas de Quackity se ahuecaban cada que succionaba, chupaba todo lo que podía, tratando de ignorar las manos que nuevamente se pusieron en su cabeza. Un gemido ahogado se escapó, nuevamente Luzu empezó a embestir su boca, sintiendo como la gorda punta golpeaba la campanilla de su garganta.
El rostro de Luzu estaba ligeramente sonrojado, con una fina capa de sudor y el ceño ligeramente fruncido, demasiado excitante. Así Quackity sabía que hacía un buen trabajo con su garganta profunda.
Luzu saco toda su polla, frotandola contra la rosadita mejilla de Quackity.
-Joder, eres más puta que tu novio. -Dijo con un tono burlesco.
El azabache iba a reclamar pero sus palabras se atoraron en su boca cuando Luzu escupió en él y esparcía su saliva en toda su carita, ensuciando más esta.
-E-Estas lo..- -No continuó hablando ya que Luzu aprovechó para nuevamente hacerlo tragar su verga.
Cerró sus ojos, cada embestida que daba el castaño, la sentía cada vez más profunda.
Su coño estaba tan mojado y palpitaba por falta de atención, no se había dado cuenta hasta que frotó sus muslos entre sí. Sus pezones estaban erectos, necesitaba atención, pero no quería verse más puta.
Inesperadamente, Luzu se alejó dando 3 pasos hacía atrás, Quackity jadeó buscando aire y tosió un poco.
-Ven, arrastrate como la perra que eres. -El castaño empezó a masturbarse, sonriendo victorioso al ver que Quackity sin apartarle la mirada, empezó a gatear hacía el.
Luzu volvió a dar un paso hacía atrás, después otro... y otro, caminando de reversa hacía una habitación.
Quackity gimoteó, se sentía nuevamente humillado, pero sólo lo seguía.
-Ponte contra la cama.
Quackity miro a su alrededor, estaban en una habitación, se acercó a los costados de la cama y se sentó, recargandose en esta, mirando nuevamente al castaño, que se acercó y golpeó con el glande hinchado, sus bonitos y maltratados labios.
Abrió la boquita, y nuevamente Luzu enterró su gorda verga en está, embistiendo con rapidez, escuchando los ruidos ahogados que emitía el menor, que lo veía con el ceño ligeramente fruncido e intentaba no ahogarse.
-Me comes tan bien la polla. -Gruñó el castaño, deteniéndose y dejando que Quackity nuevamente hiciera su trabajo, apretando sus labios alrededor del duro falo, metiendo toda la jodida polla en su boquita, sintiendo su nariz pegar contra la pelvis ajena, sintiendo el leve vello púbico del castaño haciéndole cosquillas a su nariz.
Saco la erección de su cavidad bucal, y jaló aire, antes de nuevamente iniciar un vaivén con su cabeza.
Luzu tomó las suaves hebras azabaches y las jaló, separando a Quackity de su erección por milésima vez.
-Usa tus dos manitas y masturbame. -Se relamió los labios, al ver al menor hacer caso, acomodandose en su lugar, y con sus dos manos, tomar el grueso pene entre estas.
El castaño jadeó y acarició la mejilla ajena.
-Muy bien, sí... Así. -Habló entre pequeños suspiros placenteros por la forma en la que Quackity apretaba sus manos alrededor de su pene y lo masturbaba.
Miro atentamente la forma en la que se llevó su erección a su boca, y chupaba el glande. Aprovecho aquello para darle dos suaves bofetadas y escupirle, escuchando una pequeña queja.
-Hey, no te dije que la chuparas. -Le regañó, apretando después su mejilla, notando la mala mirada del menor en él.
Siguió haciéndole una paja por un buen rato, hasta que se cansó y lo obligó a abrir la boca para volver a follarsela, le excitaba tanto el ruido que hacía el menor cuando se ahogaba o cuando la acumulación de fluidos era mucha, era simplemente delicioso.
Escupitajos y pequeñas cachetadas se añadieron a la situación, Quackity no reclamaba nada, solo se dejaba pero tenía una clara mueca de disgusto, sus manos no se quedaban quietas, no sabía si ponerlas en los muslos ajenos, en los suyos o en el piso, no pensaba en tocarse para nada.
La verga erecta dejó nuevamente su boca, Luzu jaló sus cabellos, obligando a alzar más su mirada.
-Abre. -Ordenó, Quackity abrió la boca y sacó su lengua. Luzu sonrió y escupió en ella, haciendo que el azabache de inmediato tragara la saliva ajena. -Chupame las bolas..
Quackity se puso rojito, se inclinó y paso la lengua por uno de los calientes testículos de Luzu, atrapando este en su boca y succionando suavemente, hizo lo mismo con el otro, atento a cualquier reacción del mayor, que solo se masturbaba ante la vista.
-Dios, para, voy a follarte esas tetas. -Tomó distancia, y Quackity se levantó, siendo empujado hacía la cama.
Sin siquiera pedírselo, Quackity se sacó la sudadera de su novio, y la playera, liberando un par de tetas ni tan grandes, pero tampoco tan pequeñas, simplemente perfectas, los pezones erectos y rosaditos suplicando por atención.
Luzu se subió encima del menor, y se inclinó sobre su pecho, tomó una de las tetas de Quackity, y la llevo a su boca, empezando a succionar y a chupar con fuerza el pezón izquierdo, mientras su otra mano se ocupaba de estimular el otro.
-¡A-Ahmn!~ -El menor gimió y arqueó ligeramente la espalda, sintiendo el placer inundar todo su cuerpo, su coñito ya estaba tan sensible, necesitaba algún tipo de fricción.
Estaba tan mojado que incluso había traspasado la tela de los jeans, viéndose una manchita oscura entre sus piernas.
Luzu noto el constante movimiento de caderas que hacía Quackity inconscientemente en busca de estímulo, por lo que se movió un poco, tomó una de las piernas del azabache haciéndola a un lado, logrando hacer que abriera las piernas.
Empezó a comerse la otra teta, y su mano libre, se dirigió al coñito del menor, dando una fuerte y descarada caricia por encima de la ropa, sintiendo a Quackity temblar bajo suyo.
-N-No.. -Murmuró Quackity, intentando cerrar sus piernas, pero eso provoco que los jeans se apegaran a su entrepierna, perfilando tan bien su coñito.
-¿No qué? Si lo disfrutas, ¿qué le haces, perra? -Dió ahora una suave bofetada a aquel coño, recibiendo otro gemido y temblor.
Finalmente se detuvo, y se subió más encima del menor, Quackity lo miro con los ojos llorosos, la boquita entreabierta regulando su respiración y un bello sonrojo. Junto sus tetas con sus manos, colocando su pene entre estas, siseó al sentir las tetitas del menor apretar su erección de una forma tan rica, que no dudó en dar la primera embestida, para después follarse sin ritmo alguno el par de tetas. Quackity soltaba pequeños gemidos, la polla del castaño era tan grande que golpeaba levemente sus labios, no dudó en sacar la lengua, haciendo que esta vez, la gorda punta chocará con esta.
Quackity no pudo más, y terminó por meter su mano entre sus pantalones, dirigiendola a su vagina totalmente húmeda. Paso sus dedos por el hinchado clítoris y después a su entrada, luego viceversa y deteniéndose en la bolita de nervios, iniciando en pellizcarla y frotarla entre sus deditos.
-Oh, Dios... Follame, follame por favor. -Suplicó, intentando bajarse los jeans que traía puestos.
Joder, y Luzu para nada se iba a negar. Se separó y ayudó a Quackity a bajarse los pantalones, dejando a la vista unas lindas bragas blancas que se transparentaban por sus fluidos. Terminó por quitarlas y ver aquel gordo coño necesitado por atención.
Se acomodo entre sus piernas, empezando a frotar su duro pene entre los suaves labios vaginales, jugando con el clítoris con el glande de su polla. Desesperando un poco al menor, el cuál gemía con necesidad, Luzu notó aquello claramente y dirigió su verga hacia la entradita del menor, metiendo su punta cuidadosamente, antes de enterrarse en él de una sola estocada, recibiendo un grito por parte del azabache, notando como había arqueado su espalda.
Quackity sentía su interior ser desgarrado, joder, Luzu era más grande y grueso que Wilbur. Tocaba tan a fondo y sobre todo presionaba constantemente contra su punto G, enviando temblores a todo su cuerpo.
Luzu no dudó en tomar con firmeza las caderas del menor para después empezar a follar su gordo coño con fuerza y rudeza.
Quackity solo podía gemir y gemir, se sentía tan jodidamente bien la forma en la que Luzu jodía su interior, el como entraba y salía de su resbalosa vagina con facilidad gracias a la cantidad de fluidos que expulsaba.
-Eres... tan puta. -Gruñó Luzu entre certeras embestidas, apretando con fuerza la cadera del azabache, dejando posibles marcas.
Quackity intento hablar, pero de su boquita solo salían gemidos que intentaba callar mordiendo su labio inferior. Sintió como su clítoris empezó a ser maltratado, y sin poder evitarlo se corrió, expulsando un chorro de un líquido transparente de su coñito, empapando a Luzu, aun así, el castaño no se detuvo, follando a Quackity sin piedad alguna, notando como el azabache se retorcía del placer, intentando hacer que Luzu se detuviera.
Pero obviamente no lo iba a hacer, no cuando su orgasmo estaba tan cerca.
Sus bolas chocaban constantemente contra el trasero de Quackity, además de que los fluidos no ayudaban en nada, provocando sonidos tan morbosos y viscosos al adentrarse en el mojado coñito.
Sentía su climax llegar, sus embestidas se volvieron desenfrenadas, golpeando con rudeza su interior. Un par de embestidas más fueron suficientes para correrse, enterrando toda su verga dentro de la vagina del menor, llenando el útero de éste con su caliente y espeso esperma.
Quackity gimió de forma débil, no podia más, necesitaba descansar un poco.
-Oh, vamos perra... No me digas que ya te cansaste, ¿he?... No saldremos de aquí, hasta que este satisfecho... -Dijo, antes de volver a retomar sus embestidas.
Quackity se quejó, pero no lo detuvo.
Será una larga tarde.