KROEGER: voces desde la oscuridad Todo se perdió,

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Summary

Todo se perdió, nuestras vidas y forma de vivirlas por igual. únicamente lo que nos queda es vivir y sobrevivir por esta llanuras de monstruoso, con los consejos de aquel que camino desde el principio de todo, Kroeger aquel primer antíguo del abismo y el que guiará a todo aquel que encuentre su conocimiento sobre las bestias que habitan ahora el mundo.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Inicio



Sólo habia oscuridad. Sólo captaba el silencio de lo que observaba en aquella televisión. Un profundo mar negro sin ningún cambio en lo absoluto, de la nada, vino la luz.


Podía observar una habitación que estaba levemente iluminada gracias a un pequeño foco sobre el techo. la luz era opaca y apenas sobrevivía a la oscuridad de la habitación. Una silla en donde un joven adulto descansaba era notable. El que se encontraba postrado sobre la silla, vestía de forma militarizada, pantalones con un camuflaje negro, camisa blanca y sucia manchada de lo que aparentaba ser aceite o sangre.


Su rostro era un completo misterio debido a la máscara que usaba, era de gas con dos filtros redondos en las mejillas y cristales negros en los ojos. Con esa silueta tan misteriosa, aquella persona se percibía tranquila y silenciosa como si estuviera acostumbrada a todo lo oscuro del mundo.


—Hola de nuevo, supongo que has sobrevivido ante todo hasta este punto, o tal vez eres alguien diferente y si ese es el caso, pues déjame presentarme, mi nombre no es de importancia realmente, me puedes conocer como kroeger y estoy aquí para enseñarte varias cosas para sobrevivir en este entorno peligroso y salvaje—.


El audio en la televisión era conciso mientras el conocido como kroeger hablaba, terminando su presentación se observo como se levantó de la silla y abandono el plano de la cámara. Pero volvió tras unos segundos pero ahora se encontraba mostrando un folio entre sus manos.


—Hoy te hablaré sobre los "Canes de la peste". Simplificando bastante la información que te tengo. Son perros los cuales fueron contaminados y asimilados, dotándoles de mayor velocidad, resistencia y brutalidad, su apariencia no difiere mucho a la de un perro normal, salvo el estado de putrefacción que presenta su cuerpo, nuevos huesos saliendo por sus pieles y carnes, sus rostros deformados al igual que el propio craneo. Formas para aniquilarlos; por suerte no son la gran cosa cuando estan solos, cortar la cabeza ayuda pero hay algo curioso con ellos, y es que tienen dos cerebros, el segundo de estos está en el estómago, pero cortar la cabeza ayudará a que no te maten tan rápido—.


Sus palabras transmitian una gran tranquilidad a la hora de hablar de los "infectados", no había miedo, incertidumbre o siquiera un poco de temor, estaba muy tranquilo. Notando como kroeger tomaba una posición más relajada, provoco más interés en el que observaba la televisión.


[Estaba vagando por las calles sin un sitio a donde llegar a descansar. El psiquiátrico vio que mi condición mejoró y decidieron dejarme, me recetaron un medicamento más acorde a mis necesidades y, simplemente me dieron mis cosas y fuera.


Estuve caminando por las calles durante un largo tiempo, no se para ser exacto, entre dos o tres horas bajo la noche. Estaba haciendo bastante frío y únicamente podía caminar, refugiándome brevemente de las ventiscas heladas con mi ropa. levante la mirada para pasar por un callejón entre dos edificios, era brevemente largo y con una pequeña lámpara que iluminaba el centro del trayecto que abría que recorrer.


Entrando, proseguí en la oscuridad por unos segundos y cuando ya estaba a pocos pasos de llegar aquella fracción de luz, un gruñido de tras de mí me hizo frenar para girar a ver que habría sido eso, viendo tras de mí, no noté a nadie y volviendo mi mirada, vi a un perro ahí, en todo el centro de la luz que producía la lámpara.


El perro estaba en un estado lamentable por lo que podía ver, con la piel cubierta de llagas y heridas supurantes debido al olor que liberaba. Sus ojos brillaban con una intensidad sobrenatural, reflejando una sed de sangre y una ferocidad desenfrenada, que note cuando lo vi directamente. Observé al animal incrédulo por su aspecto, temeroso y di un paso hacia atrás para alejarme.


Y el perro dio uno para acercarse, pudiendo notar como la baba caía de su boca, sentí una sensación de peligrosidad que se convirtió tan rápidamente en cuanto el perro deformo su hocico, en terror. Lo habría partido desde la mitad formando una grotesca boca deformada y que esposaba un penetrante aroma.


No espere más y me di media vuelta para huir. Al hacerlo escuché como el perro corrió a mis espaldas y cuando sentí un peso mayor al de mi mochila me percaté, que el perro habría saltado y se aferraba a mi mochila. Intuitivamente azote mi espalda contra una de las paredes del callejón.


Cuando oí el chillar de este por el impacto, lo hice de nuevo. Cuando ya no sentí más peso, retome mi carrera. Abandone el callejón y avance parte de la carretera. Sin embargo, el pitido del claxon de un camión como la luz de sus luces me hizo aterrar, gire en su dirección, aun corría y las cosas iban más lentas, estaba a simples metros de impactar, para lo cual únicamente cerré mis ojos para el impacto.]


Durante la historia, kroeger se notaba tranquilo, aunque lo que dijera fuera algo oscuro, debido a que no tuvo ningún filtro para hablar sobre el aspecto del perro. Con la pausa junto sus manos, mientras seguía en aquella posición de calma y tranquilidad.


—Ese fue mi primer encuentro con un perro, también la forma en la que descubri que sin destruir ambos cerebros, el perro seguira con vida, sin importar que, si degollas al perro, su cabeza y el cuerpo se seguirán moviendo sin importar que estén separados, por la mitad, el mismo resultado—.


Acreditó completamente tranquilo, acomodándose un poco sobre la silla.


[El camión no me impacto, lo supe tras unos segundos en los cuales mantuve mis ojos cerrados, cuando los abrí seguía de pie ahí mismo. Escuchando el rugir del motor del camión, alejándose, girando en su dirección vi su parte trasera y girando a ver la mía, mis ojos se abrieron.


El perro habría terminado cortado por la mitad, por lo que podía notar era que estaba podrido por dentro, lo supe por ver cómo los gusanos salían de su carne expuesta, retorciéndose en agonía. Sin embargo, cubri mi nariz debido al fétido aroma que desprendía de su interior. Era horrible, nauseabundo y penetrante, alejándome subi a la cera de la calle, y ahí respire, omitiendo las ganas de vomitar que me produjo el aroma del cuerpo del perro.


Descendiendo mi torso, me apoye sobre mis rodillas. Nunca habría sentido tanto miedo antes, respirando intentaba calmarme, pero un sonido me hizo voltear. Mi mirada se petrificó al ver lo que ocurría.


La mitad delantera del perro, se movía. Me ladraba, podía ver la baba, la sangre y la espuma saliendo de aquel deforme hocico, mientras me observaba con aquellos ojos directamente, me paralicé de nuevo.


Pero, cuando ya me iba arrojar una mordida le di una patada en la cabeza. Cuando lo hice, sentí como reventaba su cabeza, por lo podrido que se encontraba su tejido o algún otro factor, un ojo se salió de su podrida cuenca y en el piso veía como movía su larga lengua en el suelo, mojándose mas de lo que estaba en sus fluidos.]


— Por suerte los perros no logran trasmitir la infección si es que logran morderte, aunque creo que es algo que ya sabías, espero que no le hayas cortado la pierna a nadie, para evitar que la infección siga fluyendo o algo por el estilo. Pero lamentablemente si pueden envenenar, y créeme el veneno es horrible y te hará ver cosas muy locas como horribles y a las cuales ya me he acostumbrado —.


Aunque no fuera notable, habría gracia en sus palabras haciendo énfasis, en lo de "cortar una pierna" mientras pasaba su mano con los dedos extendidos, simulando una hoja de un cuchillo o cualquier otra arma, por una de sus piernas.


— Hacer que exploten o quemarlos, traen los mismo resultados que explotar o destruir los cerebros, no obstante la quema de su tejido, provoca que la toxina de su veneno se evapore y se vuelva un fuerte gas, usado una vez en contra de mi en el "Enclave del caos" y solo diré que causa que hasta el más grande "belial" caiga al piso alucinando—.


[Había corrido de ahí, corrí durante un largo rato hasta que mis piernas no pudieron más, habría entrado en shock y únicamente vomite lo poco que traía en mi estómago.


Aquella escena me dejó en verdad horrorizado, observando un parque decidí entrar, avanzando por aquel parque pude ver una banca y me aproxime a ella, quitándome mi mochila la puse a mi lado y me senté. Observando como habría quedado me percaté que el perro habría atravesado la tela de mi mochila.


Los cortes eran visibles, habrían podido cortar un poco de la ropa que traía, pero note algo, era sangre, era mi sangre que habría quedado en la tela de mi mochila, llevando mi mano a mi espalda toque mi hombro izquierdo y de inmediato sentí un breve dolor junto con un tacto húmedo, volviendo mi mirada a mi mano, observé las puntas de mis dedos cubiertos de sangre.


Sacando rápidamente de la mochila un tarro de medicamentos lo abrí y me tomé una pastilla en seco, sentí como bajo bruscamente por mi garganta, antes de comenzar a oír voces, susurros que me hicieron ver a todos lados, voces que me hicieron tapar los oídos.


Cerrando mis ojos, comencé a moverme de adelante hacia atrás mientras contaba continuamente, de 1 a 10 y de 10 a 1, tras unos simples segundos me encontraba mejor, las voces cesaron y tras ella llego la silenciosa armonía del silencio. No había nada más que eso.


Dejando caer mi espalda sobre el respaldar, busque entre mis cosas y encontré un poco de una cinta, era de un color marrón y estaba en un rollito, sacando varias tiras de la cinta las pegué a mi espalda, intentando cubrir bien la herida que se me habría provocado.


Poniéndome devuelta la chaqueta que usaba, limpie mis manos con un poco de alcohol de un frasco que tenía conmigo, sea lo que tuviera ese perro no deseaba tenerlo encima. Al limpiar mis manos y al alcohol a verse secado en mi piel, lleve mis manos contra mi cara para suspirar. De un dia para otro estas metido en un psiquiátrico, deseando ser sacado para poder andar por la calle.


Aunque me di cuenta que era mejor seguir en aquel psiquiátrico, asi hubiera podido esquivar aquel maldito perro pero ahora que podía hacer. Tomando mi mochila me levante de la banca, poniéndome la, comencé con una caminata por aquel parque, no tenia a donde llegar y por mi mente paso buscar un albergue para poder dormir. Aunque también el parque no era una mala idea.]


— Por suerte, la infección aún no habría comenzado como tal en aquel tiempo, estaban los malditos perros, pero no eran como tal un verdadero peligro mortal para las personas. Esa noche dormí bajo un puente, al despertarme en la mañana todo seguía siendo igual, el fin de nuestra sociedad no habría comenzado y yo tenia que llegar a algún lado para poder descansar o comer algo adecuado. Ciertamente recuerdo con apego como era el mundo antes, antes de que tuviera que pelear y dudar de mi propia sombra para vivir un dia mas y si tu el que esta viendo esto, el mundo volvió a estar mejor. Yo tal vez ya este muerto, asi que por favor construye una lápida para mi seria bonito un mínimo homenaje, aunque creo que no podre dar mas información de los perros en está cinta—.


Era notable que kroeger no estaba bien, aunque su rostro fuera un misterio, sus expresiones y tonos demostraban constantes cambios de humor, melancólico y triste, frío y áspero como burlesco y juguetón por su destino.


No obstante se noto algo distintivo, kroeger estaba viendo a todos lados, como si algo no estuviera bien en la habitación, de la nada kroeger vuelve su mirada y ve directamente al que observaba la cinta, de la nada se acerca con su silla y se pone delante del espectador inclinándose de sobre manera.


— Los oyes, ellos siempre estarán ahi como cuervos, esperando un descuido para degollar tu cabeza, para matarte y saciar su hambre con tu carne, la muerte nos persigue a todos y la única forma de sobrevivir mas tiempo es ser mas rápido—.


El que llevaba viendo la cinta sintió un sudor frío antes de ver como kroeger, se levanta de su silla y camina hasta la pared a la que le ha estado dando la espalda desde el comienzo de la grabación, en el audio se escucha la palabra "arje" varias veces que acompañaba el sonido de la frente de kroeger siendo impactada por si mismo contra la pared.