Capítulo I:
Era un día nublado, estaba lloviendo y el viento fresco provocaba a todos en disfrutar del día desde la comodidad de la cama, pero para esta pareja joven no lo era. Ya que justo hoy su bebé vendría al mundo.
La emoción de la pareja era enorme, puesto que ellos ansiaban la llegada de su pequeño bebé desde el primer día que se enteraron de que venía al mundo, así que con una enorme emoción como los traicioneros nervios se encontraba Tom en la sala de espera, justo en espera de que un medimago salga a darle las buenas noticias.
Tom estaba tan nervioso por el hecho de que había pasado más de una hora en la que su esposo estaba en parto y no le han avisado de nada, y de ahí es donde sus nervios salieron a flor de piel por darse la idea del hecho de que haya una complicación en el parto. Camina de un lado a otro sin importarle que los magos y brujas del lugar lo miraran.
No duro más de cinco minutos en tomar la decisión de encaminarse hacia la recepción del lugar para poder saber el estado en la que está su esposo, no le importaba armar un escándalo, pero él quería saber cómo está su esposo y su bebé, pero no dio más de cinco pasos antes de ser tomado por los hombros con fuerza.
—Ni se te vaya a ocurrir en ir a molestar — dice una voz conocida detrás de él, así que Tom gira con cuidado y se encuentra con su viejo amigo y mano derecha. Lucius Malfoy.
—Solo iba a preguntar si todo está bien — respondí mirándolo. — Quiero saber si no hay complicaciones, únicamente estoy nervioso y muy, muy asustado.
— Lo sé Tom, sé cómo te sientes — dice Lucius mientras toma asiento y lo mira con calma. — No hace más de un mes que estaba igual o peor que tú, pero todo salió bien y lo mismo va a suceder con Sev.
—Ojalá y Merlín te escuche Lucius. Por cierto, gracias por venir — murmuro, mientras me siento a lado de él.
—No hay nada amigo, y verás que todo estará bien, y cuando menos te lo esperes, tendrás a tu bebé en brazos.
Esa fue la única forma en la que Lucius entretuvo a Tom, con pláticas tranquilizadoras durante casi una hora antes de que saliera el medimago de la habitación por donde se llevaron a Severus.
—¿Familiares del joven Severus Snape? — pregunta el medimago, mirando por el pasillo a todos los que se encontraban ahí mientras se colocaba su típica bata de médico.
—¡¡Aquí!!, yo soy su esposo — respondo mientras camino apresurado a su encuentro, seguido de Lucius a su espalda.
—Felicidades, su pareja e hijo están en perfectas condiciones y no hubo ninguna complicación durante el parto— menciona el medimago con una sonrisa — si quiere ir a verlos tendrá que esperar unos minutos, en lo que acaban de limpiarlos y los trasladan a la habitación; sin más molestias, me retiro — dice el medimago mientras toma camino a recepción.
—Vez Tom, todo salió bien y, por cierto, muchas felicidades, amigo. — dice Lucius mientras golpea el hombro de su amigo con una cálida sonrisa haciendo que Tom se relajara y sonreía con emoción.
Mientras que el par de amigos esperan emocionados, a lo lejos un hombre de capucha negra se encontraba en la recepción preguntando por el paciente: Severus Snape.
Pasando diez minutos, una enfermera sale de la habitación y se encamina a donde se encuentra Tom solo, ya que Lucius fue en busca de un té.
—Señor, ya puede entrar a ver a su esposo — menciona alegre la enfermera mientras hace de guía a la habitación donde se encontraba su esposo.
—Muchas gracias. — respondo, una vez llegamos a la puerta, la enfermera únicamente asiente y se marcha.
Tomo el pomo de la puerta mientras suspira para calmar un poco la emoción, los nervios y entro, lo primero que vio fue a un Severus sentado en la camilla con un pequeño bulto en sus brazos que miraba con mucha atención, para cuando él nota mi presencia, él me sonríe, es una sonrisa cansada, pero también mostraba la gran felicidad que abarcaba en él, con su mano le hace unas señas de que me acerque a él.
—Mira amor, mira lo hermoso que es nuestro bebé — dice mientras se acomoda para así dejarme ver a un bebé despierto mirándolo, sus ojos son de un color verde esmeralda como los de él, acompañado de unos cuantos notables cabellos de color negro y una nariz respingada, su piel era tan blanca como el jade; en sí, era un bebé perfecto ante sus ojos.
Tan hermoso que le fue inevitable no soltar las lágrimas y mirar a su pareja, mientras se inclina, y le da un beso en sus cálidos labios en forma de agradecimiento.
—Gracias amor, muchas gracias por darme un hermoso príncipe. — murmuro mientras acaricio la cabecita de su pequeño hijo. — Y, sobre todo; gracias por estar conmigo todos estos años.
Dicho estas palabras, dejó de mirar al bebé para poner total atención a su esposo, quien estaba con los ojos acuosos, pero a la vez está sonriendo. Con calma levanta su mano y acaricia mi mejilla.
—Yo debería de estar agradecido contigo — me dice. – Gracias a ti por no dejarme en mis malos momentos, por amarme y, sobre todo; por darme a la familia que siempre quise.
Y así es como esta pareja estuvo gran parte de la tarde, cuidando de su amado bebé mientras dormía en los brazos de su papá o en la cuna. Llegando la noche, el bebé empieza a hacer pucheros, pero no llora; cuando lo toman en los brazos notan que el pequeño tiene hambre, Tom mira a su esposo y este solo asiente. Mientras se encamina a donde se encuentra su pareja, quien se estaba bajando un lado de la bata para así dejar al descubierto su hinchado pecho.
Colocando al bebé con mucho cuidado en los brazos de su pareja, Tom con cuidado deja la cabecita del bebé cerca del pezón, para que el bebé como acto de reflejo se prenda en ella y así pueda comer.
—Ohm pequeño, con calma — sisea Sev mirando al bebé — esto es tuyo y nadie te lo va a robar mi amor, así que come con calma que duele un poco.
Tal parecía que el bebé lo entendió, ya que en eso disminuye su forma de succionar, y eso lo nota Tom por la mirada de su pareja se suaviza, cosa que le provoca ternura.
Pero mirando bien a su pareja, nota algo distinto: “soy yo o es que le cae de maravilla ser padre; es que le veo sus ojos grises brillar más de lo normal, su piel pálida se ve incluso con más color y ni que decir de su aroma, desde que estaba embarazado empezó a oler a bebé y ahora es una combinación de bebé y a leche” piensa mientras observa como su esposo estaba atento al bebé.
—Amor, ¿cómo vamos a llamar a nuestro bebé? — pregunto mientras miro como el bebé está luchando para no dormirse.
—Tengo dos nombres — dice mirándome. — Pero, descarto uno, ya que Lily tiene el mismo nombre para su bebe; así que, el único nombre que tengo es Mar.
—Mmm me gusta, Mar Riddle Snape. — digo saboreando en alegría como se escucha — me parece perfecto para este hermoso bebé... por cierto, ¿cuál era el otro nombre que tenías en mente? — pregunto mirándolo.
—El otro nombre que tenía en mente era Harry — responde mi esposo, mientras acomoda al bebé en su hombro para hacerlo eructar, para después acomodar la bata para cubrir su pecho — pero en una reunión que tuve con Narcissa y Lupin, mencionaron que le gusta ese nombre, así que supuse que así se llamara.
—Interesante — murmuro — pero está mejor llamar Mar a mi hijo que Harry, ya que Harry es nombre muy usado y eso no es digno de un Riddle.
Una vez que estuvo decido el nombre. Y que tanto el medimago como enfermera revisaran a sus dos tesoros para saber que todo está bien, se dispone en estar en velar por así acudir a cualquier llamado de su bebé mientras que su esposo descansa.
Afuera del hospital, se encontraba un grupo que está dirigido por un viejo, un viejo que está loco por la ambición en tener bajo su poder todo el gobierno mágico. Pero eso incluía, en deshacerse de su mayor contrincante, y ese era el hombre que se encontraba en el hospital, ya que hoy su asquerosa pareja dio a luz a un engendro que llaman bebé.
Sin embargo, esa felicidad no les va a durar mucho para esa familia, por el hecho de que hoy en la mañana se enteró de que su leal o más bien, su perro leal había perdido a su hijo, y que mejor quitarle al engendro a Tom Riddle, puesto que, según él, convenció a la enfermera de que no debían de dejar ese bebé en manos de mortifagos.
Su plan es más que sencillo y fácil, la enfermera se llevaría a Riddle para llenar un papeleo sobre el nacimiento del bebé y en eso él entraría a la habitación, tomara al bebé y dejara al bebé muerto bajo glamour para que crean que su bebé murió, cosa fácil, pero si descubren el engaño tendrá que recurrir a borrar la memoria y hacerle saber que nunca tuvieron un hijo y de pasada; que tampoco están casados.
Tentador, pero prefiere ver como sufren la pérdida de un bebé que no es suyo.
—Bueno, muchachos, démonos prisa — dice Dumbledore mirando a la enfermera, ella asiente y se retira para ir en busca del señor Riddle.
—Muchacho, cuida de que nadie entre, y si vez un movimiento sospechoso me buscas — suelta el viejo mientras se encamina al hospital.
Una vez estando adentro, camina viendo cada número de las puertas hasta dar con el indicado, abre un poco la puerta para ver que no está el señor Riddle ahí; cuando ve no hay nadie, entra y con cuidado se encamina a donde está la cuna.
Inspecciona que el joven Severus esté dormido, coloca un hechizo anti-ruido al rededor y comienza sacando el bebé de la cuna. Lo acomoda con cuidado de sus brazos, para después, con su varita, saca de una manta el bebé sin vida de los Potter para colocarlo en la cuna, en un susurro coloca el glamour y retira el hechizo del joven Snape y se retira a paso rápido a la salida del hospital.
Llegando una vez a donde se encontraba el joven, los dos desaparecen sin dejar rastro. Ya que aún no era todo lo que tenía que hacer.
Hola gente bonita, cómo están?
Espero y estén de maravilla, aquí le vengo a dejar el primer capítulo de esta historia que se irá subiendo desde el miércoles en adelante tanto aquí como en la otra app de lectura.
*perdonen si hay faltas ortográficas.
Creo que es todo, nos vemos!!!!