Prólogo
"Oye Free, ¿recuerdas el día que nos conocimos? Si soy sincera quería golpearte"
"La curiosidad mató al gato" es una frase famosa que nos advierte de las consecuencias graves de no vencer el impulso de conocer. Pero, también debes tomar en cuenta que tiene nueve vidas y aunque muera por saber lo que nadie sabe, en su siguiente vida será más sabio ¿o no?
Esa misma curiosidad fue lo que me llevo por primera vez a ella. Era una ocasión de esas donde debía ir a ver como la gente se quejaba, lloraba y reía, un torneo.
Era una de esas ocasiones en que Cristina había escogido que el ganador sería "seleccionado como un nuevo integrante". Si soy sincero, la idea no me agradaba tanto, el equipo tenía buenos integrantes, pero ninguno tenía suficiente motivación para crecer. Para mi, la idea de entrenar más con los viejos me parecía más atractiva que meter a más bladers a la lista.
De todos modos, mi opinión no contaba mucho. Así que me resigne a dormir en algún lugar incomodo porque seguro no sería emocionante.
Lo sabía, me iba a aburrir. La falta de competencia siempre me resultaba aburrida. Pero esta idea se convirtió en solo una expectativa que para mí suerte no se cumplió. Hubo alguien entre todos los participantes que llamó mi atención.
No era tan talentosa como otros que he visto, pero la expresión que sus ojos tenían era opaca.
En cada ronda, en cada batalla a pesar de ganar no parecía feliz. Era más como si viviera un castigo y no estuviera allí por emoción, ni por el premio.
Me sorprendió un poco, ¿Acaso no le divertía ganar? Se supone que es divertido, para ella parecía que no; su rostro era como de perdedora, tan serio que se veía gracioso.
Su facciones algo infantiles para una chica que lucia como de mi edad, aun así, su altura la delataba. Tenía el cabello largo y de un color amarillo pálido, algo desordenado.
Me sorprendió algo verla en la última ronda, donde la batalla se volvió más interesante que las demás. Más que una simple batalla, parecía que algo profundo ocurría entre ellos, como si se conocieran y no estuvieran en buenos términos.
Él lucia sorprendido, ella se veía más seria que antes. No compartieron muchas palabras entre ellos, prefirieron dejar que su talento decidiera quien era el mejor.
El choque del metal retumbaba con fuerza, se notaba que no se guardaban nada. Entendía un poco aquello, el premio valía la pena, era un lugar en el equipo BC Sol. En mi equipo.
Y sin embargo, parecía que se habían olvidado de eso, como si a ella solo le importará ganarle y a él solo le interesaba no dejarse ganar.
Parecían tener algo más.
No eran simple rivales, se notaba en su forma de verse uno al otro. Más que competencia por ganar el premio que ofrecían, parecía que solo quería destrozarse el uno al otro.
La batalla fue ganada por ella al final, se noto que fue cerrada, ambos beyblade estaban en el aire y parecía que sería un empate. Pero, tan sólo un par de segundos después el bey de él se dividió en tres trozos.
Ella ganó. Sin embargo, aquella rubia siguió sin moverse, se notaba que algo pasaba con ella, ¿una lucha interna quizás? Como si no fuera lo que esperaba, o tal vez no era lo que ella quería.
Era algo que no entendería mirándola desde ningún ángulo. Ella ocultaba su rostro con una simple mirada baja, observando como su compañero iba perdiendo fuerza y finalmente se detenía. Aún así, no lo recogió ni se movió de su sitio. Ni siquiera hubo aplausos de parte de nadie, parecía que a no había un alma a quien le importaba qué había ganado.
La gente se estaba dispersando incluso sin tener interés en felicitarla por el resultado. Decidí acercarme, nadie me vería extraño porque la gente se comenzaba a ir. Dio un suspiro y comencé a caminar hacia allá, no entendía mi impulso pero tampoco me resistí. Tenía curiosidad y una buena excusa para justificarme, así que ¿por qué no?
En ese momento me aproxime en silencio con pasos suaves. Ella no me notó, no se giro para verme, ni nada.
Parecía en un mundo lejano. Me agache recogiendo aquella pieza de metal con detalles de color azul y blanco casi rosado. Su mecanismo no era común.
—¿Es tuyo? —pregunté de forma directa a ella, interrumpiendo su viaje astral. No me gustan los rodeos y no sabía que otra cosa decir. Su reacción fue voltearme a ver algo sorprendida y note el color tan brillante como un cuarzo que poseían sus ojos.
No me dijo ninguna palabra pero asintió de forma leve, parecía algo ausente aún.
—Gracias extraño —poseía una voz suave y algo aguda, sin duda era algo tierna aunque no sonaba nada feliz en ese momento. Y ¿me dijo extraño? Supongo que no sabe quien soy.
Me sorprende bastante que no lo sepa, la mayoría de las personas que me vio acercarme lucían sorprendidas de verme aquí.
Su mano se extendió para que yo se lo regresará. Lo correcto seria dárselo e irme, pero no quería hacerlo aún. Fijé mi vista en los detalles que tenia el beyblade. Si soy sincero nunca había visto uno así, tenia algo extraño.
Era extraño como ella.
—Se ve especial —comenté sin saber muy bien como hablar. Solo quería sacarle tema de conversación.
Soy malo para conversar, mis ojos viajaron a ella otra vez, había algo de confusión en ella. Como si tampoco supiera que decir.
—¿Te molesta si lo miró de cerca? —pregunté mientras separaba con cuidado las piezas para poder mirar de cerca cada parte de él. Mientras me enfocaba en la punta, sentí un ligero golpe y después ya no estaban todas las partes en mi mano.
De nuevo, mis oscuros ojos se fijaron en ella. Que lindo, su entrecejo ligeramente fruncido y sus mejillas un poco rojas e infladas. Simplemente era adorable como sus ojos intentaban parecer una amenaza.
Daba más risa que miedo.
—Escucha raro —¿ok? Creo que me esta insultando, pero solo lo supongo, su voz estaba algo molesta —, no opines si no sabes de esto.
Se dio media vuelta comenzando a caminar, eso me molesto un poco. Soy el mejor blaider del mundo, podría darle un consejo o ayudarla. Ni siquiera se molesto en saber quien soy.
No quería que se fuera aun, quería seguir viendola molestarse era divertido. Apuñe mis dedos sintiendo algo en mis manos, parece que aun no nos toca despedirnos.
—¡Oye! ¡Olvidas algo! —y así pude ver como aquella expresión molesta se transformaba en una de confusión, miro a su mano y luego a la mía. Yo solo sonreía, había olvidado la punta así que aunque no quisiera podía seguir molestándola un poco más.
Camino rápido hacia mi y solo levante mi brazo un poco más que ella. A comparación mía era más bajita, y si me estiraba debía dar saltitos para alcanzar el beyblade y aun así no lo lograba quitarme nada, yo era más ágil.
Esta chica es divertida.
—¡Damelo! —casi grita con una pequeña vena asomándose en su frente, era gracioso, ¿que tanto aguantará antes de que me quiera matar? O tal vez ya tenga ganas, no se.
—¿Y tú eres? —pregunté haciéndome el tonto. Era mi ligera venganza por no molestarse en aprender un poco del equipo. Además, quería ver si se ponía más rojita por el coraje, esperaba solo que no llamará a los guardias o estaría en problemas.
—¡Una persona! —respuesta interesante, pero todos somos personas ¿qué tienes de especial? Porque no me lo muestras tú... así un no le preguntó su nombre —¡ahora dámelo!
—Bueno "persona" ¿puedes garantizar que es tuyo? —levante mi brazo un poco más alto mientras miraba su rostro molestarse más, esto es más divertido que llegar tarde.
—¡Se lo acabas de quitar! —rayos, la lógica a su favor, volvió a dar un salto pero levante más mi brazo. —¡Arhg! Esta bien —gruño molesta frunciendo su frente ¿tan rápido te vas a rendir? Pensé que esto seria más divertido que ganar.
No conté que en un descuido mío se me acerco más de la cuenta, e hizo algo que realmente no me esperaba.
—¡Quedatelo tengo algo mejor! —se alejo un poco mostrándome a Fafnir en sus manos.
¿Qué clase de jugada fue esa? ahora yo era el serio y enojado, ¿cómo iba a saber que era carterista profesional? Esto ya no es divertido, es irritante.
—¡Damelo! —la vi retroceder otro poco, creo que me quiere ver sufrir ahora que retrocedió los papeles.
—¿en qué momento me lo quitaste? —la pregunta escapo de mis labios mientras ella observaba a mi compañero como yo había hecho antes. Parecía divertirse por vengarse de mi.
—Me lo quedaré se ve interesante —me advirtió con un aire sencillo y juguetón, añadiendome una mirada condescendiente. Solo avance hacia ella un paso y en un descuido le quite a Fafnir de las manos.
Ya recordé que no te debes juntar con extraños, es gente que no conoces. Casi hace que me de un infarto. Decidí dejarla en paz, así que me di una media vuelta y comencé a caminar a donde estaban mis compañeros.
Logré escucharla a lo lejos llamándome "baboso". La miré sobre mi hombro y frunci levemente el entrecejo. Estaba acostumbrado a los insultos pero de ella me molestaban más. ¿De que te sirve verte tan adorable? Seguro vas a terminar solterona.
—Free —me llamó Cristina mientras se acercaba junto a Trad, suspire un poco, aquí viene mi regaño. —¿Qué piensas de la ganadora?
—Yo creo —interrumpió Trad, como sin alguien le pidiera su opinión —, que tiene potencial para formar parte del equipo.
—Yo no —me encogi de hombros, realmente sin tomarle mucha importancia a su opinión —, no tiene nada de especial, así que no sirve para el equipo.
—Entonces no la invitaremos —el moreno se dio la vuelta caminando al otro lado sin decir más. Pero por su expresión supe que se sintió menospreciado. Bueno, la verdad no se si sea lo mejor, pero Cris siempre sigue su instinto, así que se quedó mirándola a lo lejos.
Yo también quise verla por última vez, ahora ya no estaba sola, hablaba con algunas personas, sus amigos supongo.
—Vamos Cris —moví mi cabeza a señal de invitación, llamándola y comencé a caminar hacia afuera.
[Narrador]
La muchacha de ojos rosados solo vio como se alejaba la figura del rubio de mechones rojos, no tenia idea de quien era para no le agradaba. Tanta era su concentración que no notaba a su hermano menor moviendo su brazo para llamar su atención.
—¡Sky! —casi gritó a su lado, haciendo que su distraída hermana brincara en su lugar como gatito asustado.
—¡No hagas eso! ¡Casi me infartas! —llevó su mano a su pecho respirando algo agitada.
—Es que un señor quiere hablar contigo —apuntó a un par de hombres con traje; uno de ellos tenia el cabello en degradado de marrón oscuro a blanco, el otro parecía su asistente. Sky levantó una ceja.
—No recuerdo haber roto nada —suspiró acariciando los cabellos blancos de su hermanito —ire a ver que quieren.
No tenia prisa alguna así que sus pasos fueron lentos mientras se acercaba, la cortesía no era su especialidad. Era extraño, ¿ellos serian BC Sol? Aquel equipo que prometía un lugar en caso de ganar aquel torneo.
Ella no quería ese premio, pero ya no había vuelta atrás.
—Buenas tardes —saludo con una pequeña sonrisa el hombre que parecía el jefe se acercándose a ella para presentarse. Su voz era bastante profunda y su acento no lo hacía parecer nativo del español.
—Mi nombre es Theodore Glass, soy capitán de los ragings bulls —ofreció su mano a la rubia. Ella, la aceptó igualmente sin embargo, algo se sentía extraño.
—Soy...
—Sky Black, te acabamos de ver en combate —aclaró mientras el de atrás tecleaba algo en una tableta, Sky no lo sabia, pero eran sus estadísticas —, nos sorprendiste bastante, así que quiero ofrecerte un lugar en mi equipo.
—Pero, se supone que me unire a BC Sol —musito un poco desanimada, intentando mirar a los lados esperando encontrar algún representante. Lastima que no había tenido tiempo de averiguar.
No parecía haber nadie. Theodore solo sonrió de lado, sabía bien que nadie se iba a acercar, Cristina y su club se habían ido.
—Te aseguro que si quieres destacar en la liga mundial, es mejor unirse al mejor equipo ¿no?
Debía admitirlo, en parte tenia razón. Pero, Sky tampoco sabia mucho de las victorias mundiales, de hecho, tampoco sabia nada de la liga mundial o del mundo del beyblade en general.
Su conocimiento se limitaba a las reglas del juego.
Su mundo era muy pequeño, se reducía a batallas amistosas con amigos. Ese torneo que había ganado era el primero en que participaba y vaya que le había costado.
—Puedes pensarlo si quieres —ofreció de manera cortés mientras el asistente le dejo un folleto en sus manos —, esto contiene el número de contacto si cambias de opinión, estoy seguro que lograras tu mayor potencial en nuestro equipo, tenemos solo a lo mejor de lo mejor.
Ella, observó el papel didutativa y asintió tomándolo para no ser grosera. Investigaría un poco más antes de unirse a cualquier equipo, o siquiera dar una respuesta.
—Gracias por su invitación —les sonrió por ultima vez antes de dar la vuelta para regresar con sus hermanos. Debía pensar en muchas cosas que estaban pasando antes de si quería o no unirse a algún lado. Su mente estaba aún confundida por lo que acababa de hacer.
—Oye ¿quién es? —preguntó un chico alto de cabello grisaseo y ojos azules.
—Theodore Glass el.. . —no continuo al ver los ojos de su hermano amplios por la impresión.
—¡Es el dueño del mejor equipo del mundo! —dijo emocionado, desde que su hermana se había interesado en el juego se había propuesto aprender algo de el, aunque no le gustará —¿Qué te dijo?
—Me invitó a unirme a su equipo
—Ni te lo pienses, ese equipo es súper exclusivo y su desempeño va en ascenso, deberías unirte —eso la sorprendió un poco.
Gray detestaba el juego, lo llamaba "perdida de tiempo" pero era un buen hermano, siempre te apoyaba y justo ahora lo demostraba.
—Le diré que si —pauso mientras levantaba la vista hacia sus dos hermanos —, me unire a los Ragings Bulls.
La decisión estaba tomada.
Una historia estaba por ser escrita.
"Lo recuerdo, desastre"
ACLARACIÓN: LA PROTAGONISTA NO ES UNA RAYITA, ES UN OC (original character) So, si quieres leer una rayita, hay un chingo. Pero, en esta historia no hay, ni tampoco lo es.