HAPPY BIRTHDAY, DAZAI.

Summary

"Todos los días la misma rutina" pensaba el castaño mientras miraba la vista bajo sus pies, cada día más aburrido que el anterior al hacer lo mismo toda su vida, EXISTIR. Sus manos sujetas al barandal de aquella azotea, totalmente indiferente en lo que le puede pasar en su día especial. Sus ojos vacíos y la pequeña sonrisa falsa que nunca pudo corregir aparecieron en su rostro, sus labios dejaron salir un tarareo amargo mientras cerraba sus ojos poco a poco. — Oi, caballa, ¿Qué demonios estás haciendo en éste día?... Por cierto, feliz cumpleaños, vagabundo...— Aquella voz hace que sus ojos se abran y se vuelva a aferrar al barandal con sorpresa ante la persona que está flotando frente a él, provocando una pequeña sonrisa. "tal vez ésto es un cambio a mi última rutina..." reflexiona el más alto presente. . . . . Fanfic corto creado por una fan enamorada de esté ship, los personajes no son de mi pertenencia, créditos al respectivo creador. Yo sólo hice está historia que no permito su copia ni nada por el estilo sin mi autorización. No es mi primer one-shot que he realizado, sin embargo, estoy segur@ que sí es en el que me tomaré más profesionalismo y compromiso. Agradezco el apoyo que reciba esté pequeño fragmento de escritura decente, espero sea de su agrado. (Historia inspirada en la imagen de la portada, créditos a su respectivo(a) creador(a).)

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
13+

Chapter 1/1

Las noches tan relajadas y frescas de junio siempre le fascinan y tranquiliza de cierta manera a su corazón desequilibrado. Las corrientes de aire golpeando su rostro en un intento por llevarse entre aquella suave caricia su negatividad, se podría decir que era una forma optimista de verlo... O bueno, por lo menos para su persona, esa es una interpretación de aquel suceso que sólo se sentía de esa manera en está temporada del año.


Lo ponía a pensar en todo lo que tuvo que hacer para llegar a esté punto tan miserable de su vida, todos los sacrificios que tuvo que hacer y las pérdidas que hubo en el transcurso. Mierda... Que basura de existencia.


Dazai siempre había sido una persona que no tenía tiempo para complicarse mucho, él sólo vivía cómo le decían o veía actuar a los demás. Una persona que vive por el simple hecho de (lamentablemente) tener una esencia en el mundo. Su vida siempre sería igual, aunque no lo pareciera e intentará convencerse de lo contrario, así se sentía el castaño, todos los días viviendo lo mismo y sin ningún cambio.


Sin embargo, él era consciente de que de cierta manera... ERA SU CULPA. Extrañaba tanto a Odasaku, la persona que lo hizo sentir amado y protegido, el único que era capaz de hacerlo sentir en casa. Tristemente, la vida suele ser injusta y cruel con las personas incorrectas, Oda merecía seguir vivo junto con los niños que decidió cuidar, él, Dazai Osamu, no lo merecía.


Hay veces en las que se arrepiente de no haber muerto y quitarle la oportunidad de disfrutar su existencia en aquel plano terrenal a su casi figura paterna ya fallecida.


Un suspiro de cansancio se escapa de los labios del hombre y deja caer su cabeza hacía atrás para despejar su revuelta mente, ya no tenía tiempo que perder, por fin tenía la oportunidad de morir cómo tanto quería, y esperaba de todo corazón que Oda lo estuviera esperando.


Aferra sus manos al barandal de aquella azotea y mira la vista bajo sus pies con una tranquilidad que lo sorprende, no puede evitar reír secamente por la ironía de morir en su cumpleaños, simplemente deja que una falsa y a la vez genuina sonrisa se forme en sus comisuras. Su cuerpo se hace hacia adelante mientras cierra sus ojos y comienza a suavizar su agarre en aquella estructura de metal.


— Oi, caballa, ¿Qué demonios estás haciendo en éste día?... Por cierto, feliz cumpleaños, vagabundo...—


Aquella voz lo hace temblar y abre sus ojos sorprendido, sujetándose de nuevo firmemente al barandal y mirando con una pequeña sonrisa a su ex-compañero de la Port Mafia que se encuentra frente a él, volando con una libertad que siempre envidió. "Tal vez ésto es un cambio a mi rutina" piensa el más alto de los presentes.


— ¡Vaya!... Pero si es mi buen y antiguo perro, ¡Chuuya!— La sonrisa del castaño se suaviza, pero sin dejar ese tono característico burlón que usa con aquel enano para fastidiarlo. Su expresión burlona se desvanece al prestar atención al pelirrojo, aquel perro rabioso que le gustaba fastidiar de adolescentes, ahora ya no se parecía en nada al hombre maduro frente a él.


Su rostro se pone levemente rosado, pero logra disimular la sorpresa, recargando su cuerpo en el barandal para no caer (aún) de aquel lugar en un descuido.


— Dazai, ¿Qué haces aquí? Sé que te quieres matar, desperdicio de vendas... Pero no pensé que llegarías a esté punto de lanzarte...— El cuerpo del pelirrojo se coloca a un lado del castaño, cruzando sus brazos con molestia y suspirando. Chuuya gira su rostro para encontrar al contrario con una sonrisa engañosa.


— Si, ya lo sé... Una forma de morir muy cliché, pero debes entender, ¡estoy desesperado!— Contesta el hombre de ojos café y tararea una canción (la de suicidio doble, ya saben... Esa que tanto suele tararear) mientras disfruta de la presencia contraria.


— Maldito... ¡Deja de bromear! ¿Sabes lo difícil qué es sabotear cada uno de tus jodidos intentos para colgar la pata? (Expresión usada para cuando alguien fallece o puede llegar a ese final).— Encara al más alto y lo empuja al interior del barandal para evitar que se intenté lanzar. — Juro que si te atreves a lanzarte de esté maldito edificio, imbécil. ¡Te haré pagar!—


Dazai se ve pasmado y no logra reaccionar para poder evitar ser alejado de su muerte, las mejillas las tiene tenuemente coloradas ante las palabras del pelirrojo, pero no quiere demostrar aquel hecho, buscando avergonzar al menor en una forma de protegerse .


— Oh, así que eras tú... ¡Que irrespetuoso! Uno ya no puede suicidarse con libertad...— Finge indignación de forma dramática, pero segundos después se recompone y mira al más bajo con una sonrisa socarrona— Aunque ya sé que tú vida sin mí no tendría sentido, babosa. ¡Ya sabía que me necesitabas!—


Levanta el rostro con orgullo y se pega juguetonamente al contrario, siendo tomado por sorpresa al sentir la mano de Chuuya aferrándose a su cabello castaño con fuerza para pegarlo más y obligando a que el alto dejé escapar un quejido de dolor.


— ¿Y qué si es así...? ¿Te molestaría, Dazai?... ¿Que harás para evitarlo, debilucho?... Porque yo sé que lo mismo sucede contigo, ¿Verdad? Nos necesitamos para existir.— Mientras una mano se aferra al cabello de Dazai, la otra desciende y rodea la cintura ajena con su brazo mientras sonríe, se le ve fascinado por la forma tan expuesta en que Dazai actúa por su toque.


El de ojos café sólo se queda estático y sorprendido por las palabras del que usa sombrero. Su cabeza sufre por los tirones en su melena castaña e intenta soltar ese agarre tan intenso en él.


— ¡Chuuya! ¡Perro malo, perro malo! ¿Por qué tratas a tú dueño con tanta familiaridad, pulgoso? ¡Perro descarado, suéltame!— Reclama el vendado al otro mientras lo empuja con fuerza para alejarlo de su cuerpo y sobre todo de su cabello.— ¿Sabes lo difícil que es es acomodar mi pelo cómo para qué tú, perro de la calle, lo arruines? ¡Suéltalo, te lo ordeno!— Le quita el sombrero al pelirrojo en venganza y lo finge lanzar de la azotea en advertencia.


— No me obligues a hacerlo, babosa...— Amenaza Dazai levemente furioso y con una pequeña mueca de dolor, aunque su semblante molesto flaquea al notar una sonrisa burlona en el chaparro, provocando más ira que antes.— ¿Qué es tan divertido, enano?—


El agarre en el cabello castaño se suaviza y aquella mano se desliza al cuello vendado, aprieta un poco aquella zona y deja escapar el ojiazul una risa. Su rostro se pega a la garganta del más alto, dejando escapar su aliento caliente en aquel lugar y ríe juguetonamente al percatarse de un pequeño temblor en el cuerpo escuálido del ex- demon prodigy.— Osamu, ¿Te han dicho lo patético y adorable que eres al verte amenazado...? Casi ni pareces aquel peligroso adolescente del pasado que eliminaba bastardos a diestra y siniestra.— Susurra en el oído contrario, apretando el agarre en la tentadora y marcada (aunque no lo parezca) cintura contraria.


— Si que eres un grosero, caballa. ¿Es está la manera de agradecerle a tu perro que te ayuda a no hacer una estupidez?... Vamos, Osamu, contesta.— Exige y retira la mano de aquella cintura mientras su mano en el cuello del otro tira hacia abajo para ponerlo de rodillas ante él, su mano sube al mentón del arrodillado y lo alza con fuerza, buscando ver los ojos que tanto le gustan.— ¿Siempre has sido tan delicado, vagabundo? ¿Has comido algo siquiera?...— Gruñe fastidiado y se agacha a la altura de Dazai, mirando su cuerpo de forma analítica y suspira pesadamente por la cara llena de estupor del más alto.


— Eres un caso perdido, Dazai... Estoy seguro de que eras más... Bueno, más sano cuando estabas a mí lado...— Confiesa levemente molesto al recordar que aquella momia lo había abandonado, provocando que un sonido de indignación salga de sí y un deseo tentador de poder patear al castaño también.


Sin embargo, su furia se disipa por el sonido de una pequeña risa que no sabía que extrañaba tanto. Su mirada se dirige al otro presente de forma suave, disfrutando aquella dulce melodía que siempre le pertenecería sólo a él.


— Perro rencoroso, ¿Sigues enojado conmigo...?— Finge arrepentimiento, haciendo que sus ojos se hagan más grandes e inocentes, (todos sabemos que es falso, o bueno... Tal vez la mayoría) sabiendo de sobra el impacto que tiene en su enano favorito, su linda babosa siempre cae por sus ojitos de venado desamparado.— ¿No te gustó el regalo que te deje? Pensé que sería inolvidable ver tu carro carbonizado...— Confiesa con una expresión angelical, pero con aquella sonrisa tan malvada que sólo Dazai podía formar.


Su cumpleaños se siente (hasta el momento) más entretenido de lo usual.


Chuuya se ve tan extasiado ante la hermosa vista frente a sus ojos, avergonzándose por la forma en que su cuerpo reacciona al vendado. Le molesta (mentira, ¡lo adora!) la facilidad con la que aquel vagabundo lo tiene de rodillas, la facilidad con la que actúa y obedece según le pida ese tipo.— ¡No me mires de esa manera tan extraña, caballa!... Y no estoy molesto.— Finge el no sentir un cálido revoloteo en su vientre bajo que lo hace suspirar enamorado, finge que su corazón no se acelera ante la forma tan deliciosa (a su parecer) de cómo se comporta su eterno amor juvenil y lo satisfecho que se siente de ser el único que ve a Dazai de esa manera. Sin embargo, su rostro muestra sorpresa y molestia al escuchar lo último que confesó su (casi) hombre.— ¿Ah? ¡¿Qué quieres decir con eso, bastardo?! ¡Así que tú fuiste el culpable!—


Toma el cuello del castaño y lo sacude con fuerza, no sale de la sorpresa de cómo se atrevió a destruir su carro. ¿Al menos era consciente de cuánto le costó ese pedazo de metal? ¡Nah!, ese debilucho que iba a saber de autos .— Te pienso cobrar los daños, momia... ¡No! Mejor aún, ¡Todos los intereses!... ¿Qué te parece, Dazai? Tendrás que trabajar toda tu aburrida vida en aquella agencia de retrasados , teniendo que soportar al rubio oxigenado y creído que tienes como compañero para tan sólo pagar una mísera parte de la deuda...— Escupe aquellas palabras con odio, él no entiende cómo Dazai, SU Dazai, si, SUYO, lo pudo reemplazar por un rubio enojón y aburrido, ¿Qué tenía ese que él no? Es decir, sabe que el tipo de apellido Kunikida es más alto, pero eso no era suficiente para ser sustituido.— No obstante, tal vez te pueda dejar pasar aquella deuda sí me lo pides correctamente, Osamu...— Susurra a tan sólo unos centímetros de la boca contraria, logrando sentir el dulce aliento del castaño y regulando su autocontrol para no lanzarse a besarlo con desesperación. No deseaba incomodar al hombre que lo hace parecer una colegiala enamorada.


Dazai alza una ceja, se ve divertido por la situación y deja escapar una sonrisa maliciosa por el actuar del más bajo.— ¿Oh...? Chuuya, si no te conociera desde hace siete años, casi podría llegar a decir que estás celoso de mi querido amigo y compañero Kunikida-kun...— Canturrea juguetón al ver la reacción irritada del pelirrojo por su forma de referirse al rubio, provocando que sus rostros queden cada vez más pegados.— Debes de admitir que aquel hombre es interesante, demasiado interesante para ser real. ¿No lo crees? Hacemos un dúo prácticamente perfecto... Mucho mejor que el "doble de negro"...— Canturrea burlón mientras se coloca el sombrero que estuvo en su mano por mucho tiempo y ríe con sorna, divirtiéndose por el hecho de molestar tanto a su babosa. No entiende cómo un cuerpo tan petite puede guardar tanto enojo...


Su pensamiento se ve interrumpido al ser jalado con fuerza de su ropa y espera el posible puñetazo que lo va a impactar. Aunque también puede ser una patada, que a su parecer es la más dolorosa y logra que a veces se haga arrepentirse de molestar al Nakahara.


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Claramente él esperaba cualquier cosa, un golpe en general, cualquier agresión que lo hiciera salir volando, y si tenía suerte, con la suficiente fuerza para que casualmente caiga de la azotea, cumpliendo así una muerte satisfactoria. Es decir, eso era lo que su mente había previsto al momento de ser jalado por el enano de sombrero... ¡En ningún escenario se vió siendo besado con ferocidad por su ex-compañero!.


Un roce tan demandante y embriagador que lo hizo temblar, que sus delgadas manos viajarán al cuello de aquella persona que según odiaba mientras las ajenas enguantadas de Chuuya se aferran a la esbelta cintura de Dazai para seguir disfrutando del sabor exquisito que su amor juvenil desprendía. El pelirrojo no se arrepentía de ésto, no podía hacerlo, su instinto más egoísta sólo le pedía marcar a ese castaño tan desvergonzado que siempre lo molestaba, deseando tanto que se entregará a él y que lo dejará disfrutar de su exquisito sabor.


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En un punto del ruidoso contacto de belfos que tenían aquellos dos hombres, Nakahara reclinó a Dazai cada vez más entre sus brazos (fue complicado por la diferencia de alturas, pero lo consiguió) para un mayor contacto. Su hambrienta boca no dejaba descansar a la de su ex-compañero, dándole unos segundos para respirar y luego volviendo a juntarse perfectamente, una forma de eminencia tan satisfactoria que sólo los hacía no querer alejarse de aquel cosquilleo tan adictivo.


Osamu nunca pensó que le gustaría tanto el vino cómo ahora, amaba el ligero sabor del licor en los labios del ojiazul que decía odiar, haciendo todo lo posible para nunca olvidar aquel néctar tan delicioso, ese regusto que lo hace sentir cómo un necesitado, un dependiente de ese nuevo sabor refinado.


Poco a poco su necesidad y deseo (bastante repentino e impensable) se ve levemente satisfecho, moviendo sus labios cada vez más lento y suave, grabando ambos varones la sensación de haberse besado de forma tan desesperada y salvaje, haciéndolos sentir un poco más avergonzados. Nakahara suelta poco a poco la cintura contraria y Dazai lo imita, soltando el cuello del más bajo rápidamente, casi cómo sí se quemara ante el tacto.


Dazai se recarga en una cisterna de agua en aquella azotea mientras analiza la situación: "¿Todo ésto sólo fue provocado por impulsos o es real? ". Esa pregunta rondaba en su cabeza constantemente, nunca pensó que la babosa sintiera algo por su persona... Sin duda, suceso extraño que no vió venir.


— Oi, Dazai...- Le llama Chuuya levemente agitado— ¿Sigues creyendo que el tipo de lentes es mejor?... Ésto no es un juego. Así que actúa con seriedad.— Completa la oración mientras se sienta a un lado del otro, admirando con un cariño tan puro la belleza de su crush (palabra usada por la chaviza) de toda la adolescencia.


Dazai no puede evitar que una pequeña sonrisa aparezca y lo haga que se recueste en el regazo contrario. Colocando su cabeza cómodamente en los muslos duros y ejercitados (todo lo contrario a los suyos) del hobbit que tiene a su lado.— Estaba bromeando, Chuuya-kun....— La vergüenza que siente de llamar a su perro fiel con el sufijo kun, lo lastima donde más le duele... El ego.

— Tú eres y serás siempre mi favorito, después de todo... Siempre lo has sido.— Susurra suavemente, mirando con una nueva sensación en su ser, amor. Un amor que sólo su enano de mirada azulada le provoca, sus ojos contemplan desde abajo al pelirrojo y un pequeño rubor en sus pálidas mejillas se hace presente.


Chuuya mira con sorpresa al vendado, sonrojándose furiosamente ante la imagen de Dazai actuando tan dócil y gira el rostro hacia un lado para evitar ser visto de esa forma.

— Imbécil... ¿Por qué me dices eso? ¡Quita esa cara tan jodida!...— Cubre el rostro del hombre acostado en su regazo con la mano y aprieta las mejillas de esté disimuladamente.— Tu actitud se puede malinterpretar, Dazai...—


El contrario suelta una carcajada y aleja la mano del enguantado suavemente, la dirige a su boca y deja algunos besos en la palma cubierta de su ahora amor desconocido.—¿Qué te hace pensar qué no soy consciente, Chuuya-kun? Sé lo que digo y lo que siento... Sin embargo, aún no entiendo tu actuar. ¿Sientes lo mismo que yo?...— Deja de besar la mano contraria con adoración y sonríe mentalmente ante lo extraño de la situación.


" ¿Ahora quién es el perro de quien? Nunca pensé besarle la mano a alguien, sobre todo a esté enano... "


El Nakahara suelta un sonido de sorpresa por la sensación de aquellos labios en su palma, deseando tanto el poder haberlo sentido sin aquel guante estorboso y una sonrisa orgullosa se forma en su rostro al tener al invencible ex-ejecutivo de la mafia besándole la palma de la mano (literalmente).


Sorpresivamente, lo toma desprevenido lo último y un sonrojo se forma en su rostro por las palabras tan anheladas de ser escuchadas para él.— ¿Hablas enserio? ¡Sí estás jugando con ésto ten por seguro que te reventaré la cara!— (nunca especificó de que forma lo haría) Sacude al vendado entre sus brazos y gruñe molesto, su boca deja un pequeño rastro por la mandíbula del castaño y respira fuertemente para guardar en su cabeza el aroma de esté.


— ¿Eres consciente de cómo me controlas? Tu simple existencia me altera de una manera tan estúpida que me molesta...— Suspira pesadamente y una risa burlona sale de su boca, quitándole su sombrero al de ojos café para colocarlo sobre su propia cabeza. Sus manos se posan en las mejillas contrarias y las frota cariñosamente.— Supongo que tal vez si soy tu maldito perro fiel y obediente cómo tanto decías.—


Una reacción demasiado fuerte se forma en Dazai, su corazón explota (no literalmente) en su pecho y sus mejillas se ponen completamente rojas. Jamás llegó a pensar que ésto podía ser posible... ¿Por qué se sentía tan cálido y avergonzado? Estaba seguro de que su expresión ahora mismo es patética, pero no lo puede evitar. No cuando esa babosa seductora lo hace temblar magníficamente entre sus dedos y le obliga a querer suplicar por tan sólo un mísero beso, sólo uno, uno que puede jurar que estaría haciéndolo lloriquear como un berrinchudo por más sí se atreviera aquel perro a sólo darle un roce en los labios.


— ¿Controlarte?¿Ser mi perro realmente?... Siempre creí que el día que te escuchará decir eso, aquellas palabras específicamente, sólo sería porque te obligue y posiblemente estarías súper avergonzado... No al revés, hobbit...— Empuja al hombre pegado a su persona y cubre vagamente su rostro por el calor que siente en sus mejillas, un calor que pensaba imposible que apareciera. ¿No se supone que él no debía sentir nada? Carajo... Vaya que le afectaba tener tan cerca al pelirrojo.


La tensión en el ambiente después de las palabras que Dazai confesó se sentía pesada, pero no en un mal sentido. La sensación espesa entre aquellos dos ingenuos amantes les provocaba un nudo en el vientre, un nudo cómo el de unas agujetas que se sueltan de un tirón imprevisto.


Sin darse cuenta, los corazones interdependientes de ambos se habían unido sin que nadie lo pudiera evitar, ni siquiera ellos. Sus almas dulcemente gemelas por el destino incierto sólo deseaban volver a estar juntas cómo en el pasado. Sin embargo, había un problema...


Sí juntos deseaban estar, uno debía tomar la iniciativa y orgullo a perder aceptar.


La pregunta era: ¿Quién se atrevería a exponer su corazón?...


Chuuya frunció el ceño avergonzado, una vergüenza casi tan grande cómo la del castaño. Sus ojos de color cielo despejado se dirigieron a su enamorado y se pega a su cuerpo, arrinconando al contrario mientras sus manos atrapan las vendadas muñecas del más alto y una mueca se forma en el rostro del pelirrojo ante lo que va a hacer.


Su cuerpo se tensa dolorosamente lento y dirige su boca al sensible oído contrario.— ¿No es obvio lo que siento...? ¿No se supone que eres TAN inteligente? Vamos, Dazai... Es cómo sumar uno más uno.— Gruñe y atrapa el lóbulo del oído ajeno, dándole una pequeña mordida que hace jadear al dueño de aquella zona tan erógena. La burla claramente no puede faltar, una pequeña risa baja y profunda sale del pelirrojo, erizando el cuerpo del vendado.

— Dazai Osamu... Caballa obsesionada con la muerte, la única persona capaz de hacerme doblegar... Te amo, te amo locamente.

Mi compañero y amor de la adolescencia, tu presencia me fastidia, pero me duele más no tenerla a mi lado... Dazai, ¿Aceptas ser mi dúo para lo que nos queda de vida?—


Su agarre en las manos contrarias se hace más intenso, su corazón late desenfrenado y jura sentir un sudor en la frente. Sabe lo arriesgado que fue revelar su corazón frente al otro, claramente es una mala idea sí al desperdicio de vendajes se le ocurre burlarse, su corazón impaciente no soportará el dolor de un rechazo, y mucho menos si viene de Dazai.


El de ojos café no logra pensar correctamente en el momento que siente cómo jala al Nakahara hacia sí un poco más y lo besa. Un beso tímido, torpe y desordenado, pero con un sinfín de sentimientos que no se atreve a decir abiertamente.


Las manos de Dazai se aferran a las mejillas contrarias con suavidad, temiendo la reacción del ensombrerado, Osamu teme lastimar al contrario ante su tacto algo inexperto (es decir, Dazai claramente no es virgen. Sin embargo, el hombre nunca ha tocado a alguien con amor) y tímido involuntario. Dazai se aleja suavemente del pelirrojo y junta sus frentes con suavidad mientras sus dedos acarician las facciones del otro en un intento de jamás olvidar estás.


— Chuuya Nakahara, babosa con rabia... Acepto tu propuesta... ¿Estás dispuesto a realizar suicidio doble junto a mí?—


¿Que esperaban? ¿Qué mágicamente sus tendencias suicidas desaparecieran y todo fuera felicidad? Pues lo lamento, ésto es la vida real y así no funcionan las cosas.


Chuuya se siente anonadado por la situación, es decir, no se esperaba un beso por parte del castaño, no tan repentinamente. No le molesta realmente la idea de morir, pero no quiere hacerlo aún, mucho menos cuando Dazai ya se ha confesado ante él.


Sus manos enguantadas se acercan al rostro del hombre escuálido, acariciando los pómulos del castaño cariñosamente y dejando que una pequeña sonrisa suave aparezca en sus labios.— Eres un imbécil, vagabundo. ¿Te confieso mis sentimientos y sólo se te ocurre proponerme suicidio doble?...—


Suelta una risa levemente triste y aprieta con fuerza el rostro del castaño, aferrándose a él cómo si se fuera a esfumar.


— ¿Por qué quieres morir? Dime, Dazai... ¿Quien te hizo tanto daño para creer que no mereces ser feliz? A veces me gustaría que te vieras cómo yo lo hago... Osamu, eres la persona que me salvó de mi mismo, del dolor que sentía. Tú eres mi razón por la que sigo en la PM... Te... Te necesito a mi lado, Dazai Osamu...— Hace una breve pausa al sentir cómo algunas lágrimas quieren descender de sus ojos azules, le duele tanto ver cómo el amor de su vida se destruye a sí mismo.— Sin tí no soy tan fuerte, Dazai. No me siento completo si no estás a mi lado, me siento incapaz de dominar al mundo con mi fuerza sí no te tengo cerca... ¡Somos el double black! ¿Recuerdas? ¡Sólo un diamante puede pulir a otro!—


Osamu agacha el rostro y se siente cómo el ser más horrible del mundo al hacer llorar a quien dice amar.— Chuuya... Lo siento, siento lastimarte de está manera, chibi—


No pudo terminar al sentir un golpe en su mejilla y el sonido de un sollozo lo desconcertó, alzando el rostro con dolor para mirar al causante de su malestar.



— ¡Imbécil! No me pidas perdón... ¡No pidas perdón sí no piensas hacer algo para corregirlo!...— Grita furioso el mafioso, sacudiendo a Dazai con fuerza, una fuerza que ruega a lo más sagrado y puro que haga razonar al vendado.— Quédate a mi lado, ¡Sé que es egoísta! Pero no te quiero ver muerto, no puedo... No sé de lo que sería capaz, Osamu. Tú me mantienes en control, ¿Recuerdas? Sólo tú tienes poder en mí.—


Deja caer su cabeza en el hombro del más alto y se aferra a su cuerpo con fuerza, llegando a lastimar al contrario. Una caricia en su cabeza lo saca de sus pensamientos y alza su rostro suavemente, notando los ojos castaños vidriosos y una pequeña sonrisa genuina en Dazai. La sonrisa más pura e inocente que ha visto, tan brillante y dulce que lo derrite.


— Chuuya es un llorón, un llorón que me hace sentir más sentimental...— Ríe lentamente Dazai, un rostro pacífico se puede ver, algunas pequeñas lagrimas descienden de aquellos ojos, pero parecen no ser provocadas por el dolor.— ... Hace años no lloraba, chibi. Tal vez desde que estaba en la Port Mafia... Nunca me he creído merecedor de llorar o esas cosas, constantemente me siento indigno cómo mi habilidad. Es difícil vivir cuando te sientes vacío, Chuuya... No tengo recuerdos de mi familia o algo por el estilo, en la PM no fui completamente feliz y en ADA sólo intento seguir mi vida, una vida que Odasaku me sugirió.—


Confiesa el vendado, dejando que las perladas lagrimas que descienden de sus profundos ojos caigan en el rostro del pelirrojo al querer besarlo cariñosamente. Dazai coloca sus manos en los pómulos del contrario con suavidad, acariciando esa zona con cariño y sonriendo débilmente mientras presiona sus belfos con los del pelirrojo, disfrutando e intentado transmitir todos sus sentimientos y anhelos en un contacto tan puro.


Chuuya se permite dejar que sus preciosos ojos azules brillen por las lágrimas, aferrándose a la cintura contraria con adoración y apretujando con sus brazos la zona, intentando que nunca jamás se vuelva a separar de su ser. El pelirrojo puede jurar sentirse cómo una persona que estuvo debajo del agua por tanto tiempo y de repente ser jalado hacia la superficie, tomando una bocanada profunda de oxígeno con desesperación. Así se siente, cómo si sus pulmones hubieran recuperado el aire de forma brusca y sorpresiva.


El castaño toma el ritmo del beso a uno más tranquilo y suave, dándose leves roces en los belfos, pero sin perder el aura mágica que habían formado en ese momento. La pequeña sonrisa del castaño aparece vagamente en los labios de esté y se separa suavemente de la faz ajena, acunando con sus manos vendadas el rostro del Nakahara y acariciando cariñosamente aquellas dulces facciones, los ojos avellana de Osamu han adquirido un nuevo brillo, una luz genuina y dulce que sólo le pertenece a Chuuya, disfruta tanto estar en brazos de alguien que ama, sintiendo tanta protección y calma que lo hace destruir su máscara protectora.


— ...Te... Te amo, Chuuya...—


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Silencio entre ambos


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El pelirrojo sale de su ensoñación y mira al responsable de su sorpresa, rodeando con firmeza la cintura contraria para evitar que escape y lo mira analíticamente.— ¿Qué acabas de decir, Osamu?— Su corazón late con velocidad y sus palmas sudan ante los nervios, quiere sonreír tanto y besar al castaño por toda la eternidad si es posible, pero antes necesita asegurarse de que no ha escuchado equivocadamente.— Repite lo que dijiste, ahora.— Ordena firme, logrando captar cómo el amor de su vida sólo sonríe entre lagrimas y enreda sus delgados brazos en su cuello, abrazándolo mientras intenta colgarse en su cuerpo, casi cómo un torpe abrazo.


— ¡Te amo, Chuuya! ¡Te amo! ¡Te amo!— Expresa el castaño entre suaves sollozos y pequeñas risas, enredándose en el contrario completamente mientras su cintura se ve rodeada por los brazos del pelirrojo, Osamu no puede evitar reír y llorar, se siente tan extraño empezar a sentir de está manera, su cuerpo tiembla involuntariamente y siente sudar sin haber realizado alguna actividad física. Sin embargo, no puede importarle menos, ¡Le da igual!, le encanta está sensación de sentir realmente.— Te amo y jamás lo dejaré de hacer... Chuuya, te reconozco y te admiro. Yo... Yo realmente te veo.—


Confiesa, suelta la verdad y se siente tan... ¿Tan feliz?, no importa, le gusta esa sensación de siempre estar junto al enano malhumorado que lo tiene perdido, y aún más feliz se siente al ver el rostro complacido de su amor, pareciendo que ha disfrutado de sus palabras, unas simples palabras para ajenos, pero tan significativas para ambos. Chuuya se limita a besarlo con intensidad castamente, tomándolo de la cintura otra vez y alzando al oji avellana de forma suave sobre el suelo para girar con él en brazos varias veces, pero sin brusquedad o malicia.


— ...Osamu Dazai, je rends la pareille et dis la même chose, Mon Coeur. Je t'aime, je t'ai aimé et je t'aimerai jusqu'à la fin, quoi qu'il arrive... Toi et moi serons ensemble dans n'importe quel univers, que tu le veuilles ou non...— Deja a Dazai suavemente en el suelo, pero sin separarse aún de su cuerpo y retoma su pequeño discurso.— Moi, Chuuya Nakahara, je vous reconnais et vous considère comme un humain digne, digne et parfait, aussi parfait qu'un mortel peut l'être. Je ne comprends toujours pas votre insécurité enracinée au fil des années, mais je promets d'être là pour vous et d'être votre soutien dans les chutes que la vie peut nous réserver. Vous êtes l'essence vitale dont j'ai besoin et que j'aspire à mes côtés pour la vie... Je suis follement amoureux de chaque version de toi, Demon Prodigy, Dazai Osamu, Shuji Tsushima ou toute autre.—


El rostro de Dazai se muestra levemente confundido, no sabía realmente casi nada de Francés, pero le pareció algo romántico el hecho de que haya usado el idioma del amor. Algunas cuantas palabras logró comprender y le hicieron sonreír con cariño.— Eres un romántico de closet, Chuuya~...— Suelta una risa sincera y besa una vez más los labios del pelirrojo, pero se separa del contacto con una pequeña sonrisa traviesa, enredando sus brazos en el cuello contrario.— Chibi... Ya que es mi cumpleaños, ¿Te puedo pedir un regalo cómo cierre de ciclo a mis pasadas manías?—


La pregunta toma por sorpresa al pelirrojo, rodeando la cintura del oji avellana con suavidad mientras su rostro se ladea con curiosidad.— ¿Qué te gustaría, Mon Cherie?—


Osamu sólo sonríe y se pega al oído contrario, susurrando su deseo entre pequeñas risas traviesas, el Nakahara no puede evitar mirar estupefacto al vendado, pero una sonrisa aparece en sus labios mientras sostiene al castaño con fuerza contra su cuerpo, caminando con tranquilidad hacia el barandal de la azotea, riendo junto al amor de su vida.


— ¿Estás listo, caballa?—


— Contigo hasta el final, chibi...—


Chuuya asiente y sostiene el cuerpo contrario en sus brazos de la forma nupcial mientras el castaño enreda sus manos en su cuello y ríe.

— Te amo, Chuuya.—


El pelirrojo se voltea, dándole la espalda al borde del edificio y respira, dejándose caer con la razón de su vida entre sus brazos. — Te amo, Dazai...—


"L'amour est un mystère, chérie. Tu ne le crois pas? C'est si fragile et volatile, mais en même temps cela peut être fort et éternel... toi et moi sommes comme ça. Nous sommes fragiles en tant qu'être de chair et de sang, volatiles en raison de la facilité avec laquelle nous nous transformons tout au long de la vie, forts en raison de nos motivations et éternels d'une certaine manière parce que nous sommes énergie. Cependant, cela nous rend si uniques et semblables, ma douce.


En étant avec toi, chérie, j'ai appris à aimer avec intensité rien que pour toi, je suis tout ce que tu me demandes et je ferai tout ce dont tu as besoin parce que je veux te voir heureuse... Alors, cette nuit chaude, donnons-nous sentimentalement et faire en sorte que nos corps ne fassent qu'un, seulement en tombant de très haut, en cherchant à renaître comme le phénix de ses cendres.


Je t'ai aimé, je t'aime et je t'aimerai jusqu'au bout, chérie, personne ne peut séparer ce que le destin a uni. n'est-ce pas, mon précieux péché ?"


FiN

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¡Recuerden que está historia es resubida de Wattpad, one-shot creado por mí en la cuenta de MichaelsimpBb_00001!


(Aclaración para que no haya malentendidos en el futuro... 😅)