Secrets of my mind

All Rights Reserved ©

Summary

Everything it's a Fantasy... right? Pequeños relatos sin algún orden en específico que salen de mi mente, adéntrate a este pequeño universo donde no todo es color de rosa

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

No todo lo que lees es fantasía

Éramos unos adolescentes cuando entramos a todo este mundo, ambos éramos unos chicos que amaban leer, nos gustaban las mismas cosas y sin saber bien cómo comenzó, nos hicimos amigos, para posteriormente mejores amigos.


Con el paso de los meses, Dylan y yo éramos inseparables, los mejores amigos que podríamos desear, y un día, después de estar viendo y leyendo una de nuestras sagas favoritas "Cazadores de Sombras" simplemente se nos ocurrió hacer aquel juramento parabatai del que tanto hablaba en el libro, ya que era algo simbólico para ambos y nos gustaba.


Al inicio todo era normal, dos mejores amigos con aquel juramento sacado de un simple libro de fantasía, o eso pensábamos Dylan y yo.


[...]


Pasaron unos años, y todo comenzó a tornarse extraño, a ambos nos pasaban cosas un tanto extrañas las mismas cosas extrañas, pensábamos que solo era coincidencia y nada más, pero sin embargo, ninguno de los dos pensábamos que algo así estaría por suceder


Teníamos alrededor de 18 y 19 años (cabe aclarar que yo soy mayor un año que el) Dylan se había ido a la ciudad para estudiar la universidad, mientras que yo me tuve que quedar en pueblo debido a unos asuntos económicos, pese a ello y aunque teníamos poco tiempo para poder hablar, seguíamos considerando nos los mejores amigos.


[...]


El día era lluvioso, toda la tarde se mantuvo así, y ahora que ya es de noche se encontraba igual.


Por fin había terminado mi turno, trabajaba como ayudante de cocina en un restaurante muy famoso en la ciudad, la paga era muy buena, pero el horario no tanto, ya que específicamente este día hubo muchos clientes, por lo cual tuve que quedarme hasta las 2:30 a.m y así es, iba caminando ya que no había algún autobús a esta hora, tampoco había taxis, por lo cual me encontraba con mis audífonos puestos y caminando hacia mi hogar.


De un momento a otro, sentía como la atmósfera se hacía más tenebrosa, quizás era por la hora, ya que faltaban solo unos minutos para que sea las 3:00 a.m la dichosa "Hora de los demonios" o quizás, yo era muy miedoso y eso era la causa de ello.


Acelere un poco el paso, sintiéndome observado de pronto, aun faltaba aproximadamente medio camino para poder llegar a mi casa, y sentía que era eterno.


Pisadas, era lo que escuchaba detrás de mi pisadas lentas y constantes; con demasiado cuidado apague mi reproductor de música y guarde mi auriculares, sentí mi celular vibrar y lo encendí para ver que había llegado un mensaje, un número desconocido, quizás se había equivocado, pero mi curiosidad era mucha, así que abrí el dichoso mensaje, mostrando en el una imagen donde se veía claramente a mi amigo, y con un texto simple que decía "El o tu, elige Ansel."


Mi corazón comenzó a latir cada vez más rápido, otro mensaje más apareció en mi vista, esta vez de mi mejor amigo, el cual relataba que iba hacia su casa, donde un tipo lo venía siguiendo, decía que pedía ayuda, cada palabra del mensaje me recordaba justo a este mismo momento, aquella descripción del ambiente, todo parecía ser igual; me asusté aún más, era mi mejor amigo, no podía pasarle nada, no si yo podía evitarlo.


Sin saber de dónde, un chico venía acercándose con mis manos temblorosas y mi corazón latiendo rápidamente, mande un último mensaje al número desconocido, presione enviar y ya estaba hecho, aquel mensaje que contenía una sola palabra "yo."


El chico que venía caminando, finalmente llegó frente a mí mostrando a un chico más o menos de mi edad, cabello negro como la oscuridad y piel extremadamente blanca, tanto que parecía de porcelana, me vio atentamente y simplemente sonrió, lo cual causó escalofríos en mi


-Es hora que aprendan y sepan que no todo lo que se relata en libros es mentira, Ansel.-


Hablo aquel chico, su voz grave y profunda causó un eco en mi cabeza, mire hacia los lados y vi un ¿Bosque? Como había llegado aquí, si hace unos momentos estábamos camino a mi casa, aunque eso jamás lo sabría ni yo, ni mi familia


-Mi nombre es un secreto hasta ahora, pero puedes llamarme Nicolás, y seré quien les dé una lección, no hagan cosas sin haber investigado antes, nadie se mete con nosotros... y sale vivo.


Su pequeña y escalofriante sonrisa, aquella que jamás olvidaría, fue lo último que vi, cuando de pronto solo se acercó y no vi nada más.


Llanto, agonía y dolor, fue lo último que sentí antes de morir.

Jamás encontraron mi cuerpo, ya que dicen que cuando eres asesinado por un demonio, tu cuerpo y alma están ligados a él por la eternidad; y eso lo aprendí de la peor forma.