Plumas Blancas
Plumas Blancas.
Xiao Zhan caminaba por un parque al caer la tarde, le encantaba la tranquilidad del lugar, siempre que podía iba a la misma hora, veía la puesta de sol desde aquella zona alejada de las demás personas. No le gustaba estar demasiado rodeado de tanta gente, prefería la soledad la mayor parte del tiempo.
Caminó adentrándose entre los árboles, sin embargo al llegar a su zona favorita, un pequeño y escondido claro, no se encontraba tan tranquila como siempre, de hecho solo hasta que estuvo lo bastante cerca, se percató de un pequeño grupo de adolescentes cerca de un gran árbol donde solía recostarse y relajarse.
- Oh... - Hizo un puchero al ver al grupo de chicos en su lugar favorito.
Se dio la vuelta antes de que los chicos notaran su presencia, los conocía, era un grupito de chicos problemáticos del barrio donde vivía, ya lo habían molestado con habladas algunas veces debido a su personalidad tranquila y no muy sociable además de su trabajo nocturno.
Estos comenzaron a decir groserías en voz alta mientras arrojaban piedras al gran árbol, uno de ellos tenía un palo el cual intentaba golpear algo en la rama del viejo árbol. Xiao Zhan detestaba este tipo de personas.
- ¡Maldito animal! - Dijo uno.
- ¡Mátenla! Da mala suerte.
- Mi tío se murió a los dos días de ver a una en el jardín. - Dijo el otro chico.
- ¡Hija de puta! Vete al infierno.
Xiao Zhan entendió de inmediato que estos estaban intentando matar a algún animalito, se detuvo, no podía simplemente hacer de cuenta que nada pasaba, desde que tenía memoria siempre había sido así, no podía evitar ayudar a algún animal necesitado.
¿Qué le pasaba a algunas personas? ¿Por qué hacían cosas tan crueles con las criaturas? Todos los animales eran hermosos a su parecer y debían ser cuidados y respetados, incluso aquellos que servían de alimento. No entendía porque había personas que eran tan crueles para lastimar a los animales sin necesidad, solo por "deporte", entretenimiento, mero placer o solo ignorancia.
Si alguien lastimaba a los animales por mero placer, definitivamente no merecían estar en este mundo, no eran buenas personas.
A veces deseaba no ser humano para no ver lo horrible y cruel que el mundo era, por supuesto que había cosas hermosas que valían la pena vivirlas, pero a veces veía o escuchaba demasiadas cosas que lo deprimían.
Se dio la vuelta sin pensar demasiado en las consecuencias, no podía hacer de la vista gorda ante una injusticia con una inocente criatura. Se acercó a los mocosos y habló con molestia armándose de valentía.
- Hey, ¿qué hacen? Están maltratando el árbol, es el más longevo de este parque.
Los chicos se giraron al escucharlo, eran cuatro mocosos que posiblemente si continuaban de esa manera, serían solo escoria en la sociedad.
- ¡Jódete, no te importa! - Dijo el líder.
- Me importa si piensan lastimar a algún animal o al árbol. - Apretó los puños.
- Eres el rarito... lárgate.
- Él no tiene familia y trabaja de noche, mi papá dice que es un prostituto asqueroso.
- ¡Puto de mierda!. - Se rió el líder.
- Si, y tu padre es mi cliente, así que largo o les diré a todos que sus padres solicitan mis servicios en el bar todas las noches. - Se cruzó de brazos molesto y levantó el mentón, no iba a sentirse mal por sus comentarios.
- ¡Hijo de perra! - El líder se acercó a él con el palo.
Solo entonces Zhan pudo notar algo blanco en la rama del árbol, aunque solo fue por un segundo ya que el adolescente se acercó a él con el palo en mano.
- ¿Te crees muy valiente, no? Solo eres un jodido callejero al que le encantan la verga.
- Chupapollas. - Se rió otro.
- Ajá. - Zhan rodó los ojos. Él no era quien se sentía valiente solo estando acompañado de un grupito de chicos buenos para nada.
El chico lo miró de arriba a abajo
- Te daré la oportunidad de chupármela y olvidaré esto.
- ¿Qué? Eres menor de edad, además yo realmente no realizo ese trabajo.
- No te hagas, se nota que te encantan montarlas.
- En todo caso si fuera cierto, nunca me gustaría la de un mocoso tan feo y asqueroso como tú...
- Hijo de puta, te enseñaremos quienes son los dueños de aquí, vas a hacerlo con todos ahora.
Xiao Zhan no pudo más y le escupió en la cara, definitivamente detestaba a estos mocosos, sobretodo al líder de estos quien era el peor de todos.
Los golpes que recibió no fueron tan terribles como lo creyó, aunque fueran 4, eran menores que él y más bajos aunque tampoco es que hubiese salido bien librado, tenía un par de moretones en su rostro y varios más en su cuerpo, pero lo había librado, además el acestó a golpear un par de veces a los chicos, no era tan débil como parecía, sabía defenderse.
Una vez que el grupo de adolescentes problemáticos se fueron, se levantó quejándose un poco, estaba a punto de irse cuando recordó al animal que se encontraba en la rama, esperaba que no estuviera muerta o demasiado herida como para salvarla.
Se estiró presionando su costado lastimado para mirar bien al animal, no podía alcanzar a verlo bien.
El ave miró a Zhan, no tenía la fuerza para defenderse pero aún así lo intentó, sin embargo Zhan pudo subirse a la rama con un poco de dificultad para poder tomarla.
La pobre lechuza que había sido alcanzada por un par de piedras, tenía un ala latimada y al parecer una de sus patitas también lo estaba, su pico también tenía una magulladura y uno de sus ojitos estaba cerrado. Con cuidado la tomó y bajó del árbol, ya había anochecido para cuando llegó a casa.
*
Una vez en su pequeño departamento, buscó una caja para poder ponerla mientras la revisaba, el ave estaba tan tranquila y solo lo miraba con atención. Había perdido el miedo o carecía de fuerza.
- Mira como te dejaron esos mocosos... - El ave lo miró con su oscuro y grande ojo. - Bueno... a mí también me tocó un poco pero al menos estás viva, estamos vivos. - Le sonrió aunque dolió un poco ya que tenía un golpe en la comisura de sus labios, solo estaba un poco enrojecida esa parte.
La lechuza estaba tan tranquila mirándolo, parecía que había entendido que el pelinegro no le haría daño, por el contrario, lo había defendido de los crueles adolescentes y ahora estaba intentando revisar sus heridas.
- Eres tan hermosa. - El pelinegro acarició su cabecita para distraerlo mientas intentaba revisar su ojito cerrado.
No habría veterinarios a esa hora, bueno tal vez al menos uno iría si este lo llamaba, pero Zhan no lo consideró demasiado, él tenía un poco experiencia curando animalitos para luego volver a dejarlos en libertad. Al día siguiente llamaría a Haikuan para que fuera a revisar bien al animalito que esperaba que no tuviera alguna lesión interna.
Tomó dos tablitas para ponerlas en su pata mientras tanto para que el ave no se continuara lastimando al apoyarla, la lechuza se quejó y aleteó un poco con un ala ya que la otra parecía un poco lastimada. Haikuan tendría que revisar eso.
La colocó de nuevo en la caja, y luego la metió en el pequeño clóset, le puso un poco de agua y un pedazo de pan, aunque sabía que las lechuzas no comían eso, no perdería nada con intentar que se alimentara de pan mientras tanto, ya iba tarde al trabajo y no iba a atrapar al ratón que a veces se colaba en su departamento para dárselo de comer al ave.
Se bañó y cambió con rapidez poniéndose ropa holgada, tomó sus llaves y salió de departamento alrededor de las 9pm. No volvió sino hasta las 6:30 am del día siguiente. Lucía agotado.
Al llegar a casa se olvidó del animal y comenzó a desvestirse, lo único que quería era ponerse su pijama y meterse a su camita. Abrió su clóset para buscar su pijama, se desvistió quedando solo en bóxer, se podían notar algunos moretones por los golpes del día anterior, tomó la parte superior de la pijama y justo cuando estaba por colocársela, se cubrió el pecho al ver que unos grandes ojos negros lo miraban desde el interior del clóset. Soltó un gritito.
- ¡Madre mía! - Se tocó el pecho asustado. - Mi corazón... lo siento, olvidé que estabas aquí. - Exclamó. - ¿Cómo sigues? - Sonrió al ver que tenía ambos ojos abiertos. El ave no parecía ni siquiera respirar, no se movía un milímetro.
Xiao Zhan sintió que la mirada de la lechuza le penetraba su interior, se sintió un poco incómodo, así que terminó por colocarse la prenda rápido y con cuidado tomó la caja, solo la mitad de la cabeza del ave asomaba por encima de esta, por eso solo había notado los grandes ojos mirándolo.
- Espero que sigas viva, eres demasiado bonita para morir. - Una vez que la colocó sobre la mesa, tocó al animal y comenzó a acariciarlo sintiendo la suavidad de sus plumas. - En un rato vendrá alguien a revisarte, te ayudará a que te recuperes. - Bostezó y la lechuza solo giró su cabeza en un ángulo extraño.
Xiao Zhan sonrió sorprendido por la habilidad del ave, notó que no había comido nada solo había picoteado el pan pero al parecer no comió un solo bocado.
- Más tarde te conseguiré algo de comer. - Volvió a bostezar. - Estoy agotado... hoy hubo muchos clientes problemáticos... Imagino que también quieres dormir ya que eres nocturno como yo. - Volvió a acariciarlo en su cabeza y este cerró sus ojos disfrutado la sensación.
Miró el reloj en la pared, casi eran las 7am así que si quería hacer sus cosas por ese día, debía dormir de una vez para tener suficiente descanso.
- Dormiré algunas horas antes de que venga Haikuan, te daré de comer hasta entonces. - Tomó la caja y la llevó de vuelta al clóset. - Estarás más tranquila ahí, además está oscuro. - Cerró la puerta.
Tendría que buscar un nombre adecuado para el ave, pero en ese momento estaba demasiado cansado como para pensar en uno. Se durmió enseguida y el animal también lo hizo en su cajita dentro del clóset.
*
Pasado el mediodía tanto el pelinegro como la blanca lechuza fueron despertados por los toques en la puerta, Zhan fue abrir adormilado mientras el ave mantenía sus ojos abiertos tratando de escuchar lo mejor posible lo que ocurría fuera del clóset.
La puerta del mismo fue abierta un par de minutos después y Zhan con cuidado tomó la caja para que este fuese revisado por el guapo veterinario. Con mucha desconfianza el ave se intentó zafar al ser revisada pero el veterinario con ayuda de Zhan, pudieron revisarla sin lastimarla para aplicarle medicamentos.
- ¿Qué tal el trabajo, Zhan? - Preguntó Haikuan con suavidad para no perturbar al ave. - Deberías decirme quien te golpeó. - Xiao Zhan le había mencionado minutos antes que el golpe en su cara fue debido a unos clientes borrachos la noche anterior.
- Es pesado pero no puedo quejarme, algunos clientes son odiosos y tengo que ayudar a calmarlos.
- Deberían contratar a alguien más para que cuide de las chicas, ese no es tu trabajo y mira, te han lastimado.
- Lo sé, pero ni Fengmian ni madame Yu quieren gastar más dinero en contratar a alguien que proteja a las chicas. Anoche alguien quiso tomar a Vivi pero solo había pagado un baile privado.
- ¿Ella está bien?
- Por suerte lo está, pero estaba asustada. Ese maldito se llevó su peluca favorita.
- Que pena... es un trabajo peligroso para tí y para ellas. - El pelinegro asintió.
Xiao Zhan trabajaba en un club nocturno, a pesar de los rumores de que era uno de los prostitutos del lugar, esto era mentira, él se encargaba de atender las mesas y ayudar a las chicas a prepararse antes de su show, también las protege cuando algún cliente no quiere pagar por hora ante un show de baile erótico privado que habían solicitado o incluso cuando se negaban a pagar por sexo a alguna de las chicas, ellas no siempre aceptaban, solo con los clientes con los que ya están más familiarizadas.
Una vez que Haikuan terminó con el ave, se quitó los guantes y comenzó a guardar sus instrumentos y medicamentos.
- Muchas gracias Haikuan, ¿cuánto te debo?
El mayor sonrió coqueto.
- Una cita esta noche...
- Oh... ¿no debería quedarme a cuidarla? Por cierto, ni siquiera sé si es niño o niña... debo elegir un nombre para ella. - Miró confundido al animal.
- Es un macho y estará bien, por suerte no está demasiado herido, en un par de semanas a lo mucho estará recuperado. - Dijo tomando la mano de Zhan para acariciarla.
- ¿Cómo lo sabes? - Dijo mirándolo.
- Las hembras suelen tener manchas marrones en el pecho y este es totalmente blanco.
- Oh... - Zhan desvió su mirada al ave admirándolo, este le devolvió la mirada. - Así que eres un niño. - Sonrió.
Haikuan aprovechando esto, se acercó mas al pelinegro ante la atenta mirada del animal.
- Vamos Zhan, siempre me das largas... - Tocó su hombro. - Sal conmigo esta noche. - Zhan carraspeó y volvió su vista al veterinario
- Umm está bien. - Aceptó. - Me has ayudado mucho y el saber que estará bien me tranquiliza.
- De acuerdo, te veré está noche. - Le guiñó un ojo antes de acercarse al pelinegro y besar su mejilla a modo de despedida.
El veterinario Haikuan le dio un par de indicaciones más, él no era experto en aves, sobretodo de este tipo pero le comentó a Zhan que lo mejor era darle ratones o pequeños reptiles ya que era un animal carnívoro.
Por suerte era lunes y no le tocaba trabajar al pelinegro sino hasta el jueves, así que en esos días tendría tiempo para buscar otro empleo que mejore su economía y poder mudarse a un mejor departamento ya que donde reside es un peligroso barrio donde la delincuencia era el pan de cada día, lamentablemente no podía pagar más por el momento.
Solo en aquel club nocturno lo habían contratado sin requerir de papeles y referencias.
*
Al día siguiente el Zhan pudo conseguir atrapar al ratón para darle de comer a Peony, así lo había nombrado el azabache. El ave mejoró considerablemente con rapidez, pero cuando Xiao Zhan intentó dejarla en aquel parque nuevamente por la noche, esta no pudo volar, lo cual era bastante extraño pues Haikuan lo había revisado y estaba completamente bien su ala, incluso se sorprendió por como mejoraron sus heridas en cuestión de días, la lechuza ahora lucía perfecta tras dos semanas de cuidados por parte del pelinegro.
Xiao Zhan había salido con Haikuan un par de veces más, también se volvió muy apegado a su lechuza Peony, siempre estaba acariciándola y hablándole de todo sobre su vida, su trabajo y sus planes de conseguir algo mejor para vivir, también mencionó lo bien que se lo ha pasado con el veterinario, pero sobretodo con él.
Sin darse cuenta dos semanas más pasaron con rapidez, la lechuza se había acostumbrado mucho a Zhan y cuando este trabajaba de noche, lo esperaba en silencio, él ya ni siquiera lo había encerrado en el clóset, dejó que el ave anduviera donde quisiera en su departamento, también le había conseguido más ratones y también le dió trozos de carne, no le mencionó al ave que incluso le ya había dado de comer trozos de pollo. Esperaba que no se diera cuenta.
*
El lunes por la mañana Peony había escuchado los pasos del pelinegro subir por las escaleras gracias a su excelente oído, unos segundos después la puerta se abrió y Xiao Zhan entró pero en compañía de un par de chicos, el ave no se movió creyendo que si no lo hacía, estos no lo verían.
- ¿Y dónde está tu amado pájaro? - Comentó uno de ellos.
- Debe estar por aquí. Peony - Lo llamó.
Cuando lo vio, Xiao Zhan fue a saludarlo, le dio un besito en su pico, luego acarició su cabeza y con suavidad lo tomó para mostrárselos a sus invitados.
- ¿No es hermoso mi Peonia blanca?
- Oh... - El rostro de Ji Li se desencantó al instante.- Zhan... es una lechuza... - Trago duro.
- Ajá...
- No, es un búho. - Comentó Fangxin.
- De hecho si es una lechuza, un macho. - Corrigió el mayor.
- Zhan... desházte de ella...
- ¿Qué? - Zhan pegó más el ave a su cuerpo consternado.
- Son de mal augurio... vaticinan la muerte.
- No es cierto, la he tenido por un mes y nadie ha muerto, solo son supersticiones. - Continiuó acariciando su cabeza. - Peony no atrae la muerte.
- Mi padre murió poco después de que una de ellas se mudó al ático... - Dijo entre temeroso, triste y molesto.
- Oh... lo siento mucho, pero debió ser una coincidencia.
- ¿No acaso representan sabiduría? - Preguntó Fangxin queriendo tocar a Peony. - Yo creo que es linda, digo lindo.
- ¡No la toques, Lily! - Exclamó Ji Li.
- Oye, no exageres y no me llames así que no estamos en el trabajo.
- Li, es un animal hermoso que no hace daño a nadie, solo es incomprendida, pero es una ternura en realidad... - Dijo Zhan con suavidad acariciando la mejilla del ave quien cerraba los ojitos ante las caricias.
- No es hermoso en absoluto... es tan feo... lo siento... yo debo irme. - Ji Li tomó su bolso de nuevo y se lo colgó.
- Vivi... no te vayas, vinimos a ver la mascota de Zhan, no a pedirle que se deshaga de ella.
- Ya la vimos y ya deberíamos irnos entonces. - Dijo con seriedad.
- Ash, está bien... lo siento Zhan, nos vemos el jueves. - Comentó Fangxin. - Vivi está de exagerado jeje, que bonito tu pájaro.
- Agradezcan que no la insulté. - Dijo ya saliendo del departamento.
- Nos vemos... - Zhan cerró la puerta, no le había gustado la actitud de Ji Li pero en parte lo entendía, había tenido una especie de trauma desde la muerte de su padre y adjudicó el deseso de su padre a la llegada del animal a su casa, mucha gente creía esto.
- Lo siento Peony, yo sé que eres una lindura inocente. - El ave movió un poco su cabeza.
A veces parecía que el ave entendía a Zhan, por eso este siempre estaba contándole de todo.
Ambos durmieron esa mañana. Por la tarde Zhan comenzó a arreglarse para ir a otra cita con Haikuan, había conocido al veterinario hace un par de años cuando este le llevó una ardilla herida que encontró en el parque, luego de eso le llevó una iguana que también estaba lastimada y luego una pequeña rana, cualquier animal herido que el pelinegro encontraba, lo curaba, cuidaba y al recuperarse, los liberaba. Era un amante de la naturaleza, era un chico tranquilo, amable y a veces solitario, pero esta noche iría al cine con Haikuan.
El día anterior había intentado de nuevo soltar a Peony porque sabía que no había nada mejor para un ave que la libertad, nunca podría tener un ave enjaulada, las aves merecían vivir en libertad toda su vida. Se había encariñado mucho con él, pero sabía que en cuanto este estuviese preparado lo dejaría en libertad, aun no entendía porqué el ave no podía volar para volver a casa si se suponía que ya estaba bien.
*
Alrededor de las 10 de la noche llegó Zhan, Peony se acercó a la puerta con emoción para esperar a que Zhan lo acariciara, había estado expectante en la puerta desde que este había salido en su cita con el veterinario.
Xiao Zhan prendió una luz enseguida de entrar, sin embargo no venía solo, Haikuan llegó con él con su perfecto cabello peinado.
- Hola Peony. - Se acercó con alegría y acarició su cabeza, luego de esto depositó un beso en su piquito y lo puso en la mesa.
- Luce bastante bien, deberías liberarlo cuanto antes, vas a mal acostumbrarlo.
- No puede volar... necesita más tiempo.
- Pero si está perfecto, en verdad no hay malo con su ala.
- También lo pensaba, pero no vuela. - Se quitó su chamarra. - ¿Quieres tomar algo? - Tanto el ave como el veterinario miraron a Zhan despojarse de su chamarra, la camisa que este tenía se había levantado un poco mostrando un sexy camino de bellos en su abdomen.
Haikuan se acercó a él y posando sus manos en la cintura del menor, lo acercó para besarlo.
- Quiero otra cosa. - Susurró sobre sus labios.
- Mnh es-espera... - Se apartó un poco pero Haikuan tomó su nuca para presionarlo y no dejarlo apartarse.
El mayor profundizó el beso adentrando su lengua en la boca de Zhan que ahora aceptaba sus besos, había puesto sus manos en los antebrazos del veterinario.
Peony los miraba serio, no le gustaba lo que estaba mirando.
Haikuan entonces empujó a Zhan sobre el sillón y una vez acostado, se colocó encima sin dejar de besarlo. Peony aleteó un par de veces pero fue ignorado.
Zhan se alejó un poco para mirar a la lechuza que aleteaba, esta los observaba con esos grandes y profundos ojos negros.
- Aah espera... Peony...
- ¿Qué?
- N-nos está viendo.
Haikuan volteó a verla que estaba posada sobre la mesa.
- Déjala que mire, es un ave... no sabe lo que hacemos. - Se rió y comenzó a besar su cuello, su mano se coló por debajo de la camisa de Zhan acariciando su cintura y esa sexy caminito de vellos.
- Aah... - Zhan gimió cerrando sus párpados pero luego sus ojos se encontraron nuevamente con los de su mascota al sentir aquella intensa mirada, se sintió incómodo, el ave los miraba como si supiera exactamente lo que estaban haciendo. - No... espera... - Pero Haikuan no esperó, solo aceleró los besos en el cuello del menor. - Haikuan espera.
- Shh, déjate llevar Zhan...
Zhan lo empujó un poco y al no poder moverlo, volvió a repetir que esperara, pero tampoco lo estaba empujando en serio, el mayor apretó ligeramente los genitales de Zhan sobre su ropa haciéndolo gemir y cerrar los ojos nuevamente. Peony enseguida voló hacia ellos y comenzó a picotear y a despeinar con sus garras la cabeza del veterinario despeinando su cabello.
- ¡Auch! Basta. - Movió sus manos para alejarla.
Finalmente el mayor se alejó del sillón pero el ave revoloteando continuó con su picoteo en la cabeza soltando algunas plumas blancas debido a sus movimientos. Su perfecto peinado estaba arruinado.
- ¡Peony! - Xiao Zhan no sabía si estaba más sorprendido por la actitud agresiva de la lechuza o por ver que esta podía volar.
Peony se alejó de Haikuan y se posó sobre el hombro de Zhan respirando entrecortadamente, aun parecía furiosa. Zhan la tomó y la puso sobre la mesa de nuevo aléjandola más de Haikuan.
- Haikuan, ¿estás bien? - Se volteó sosteniendo en la mesa al ave.
- Si, no estoy lastimado. - Asintió.
- Que bueno... ¿viste eso? ¡Está mejor, si puede volar! - Dijo emocionado y acarició su cabecita. - Tranquila bebé. - Besó su piquito. - Que bueno que ya puedes volar.
Haikuan mientras intentaba componer su cabello, no estaba lastimado pero si conmocionado, Peony siempre había sido tranquilo a excepción de la vez que lo curó por primera vez pero no había sido tan agresivo.
Aunque Xiao Zhan estaba emocionado por este hecho, no pudo evitar sentirse un poco triste en el fondo, pero sabía que lo mejor para la lechuza era que esta volviese a la libertad, la liberaría la siguiente noche justo en la luna llena.



Ojos negros
- Peony, es nuestro último día juntos. - Estaba sentado en su cama con el ave en su regazo. - ¿Vas a extrañarme? - Sonrió.
El animal lo miró, Zhan podía notar un brillo en sus oscuros ojos, continuó acariciándole la cabecita por largo rato.
Ese día no durmieron, Xiao Zhan tenía que trabajar la siguiente noche así que antes de irse a trabajar pasaría al parque para soltar a la lechuza.
La noche siguiente ya estaban en el tranquilo lugar, en el parque.
- Aquí fue donde te encontré, ¿lo recuerdas? - Sonrió con nostalgia. - Lo acercó al árbol pero esta no se soltó de su antebrazo. - ¿Quieres volar? Debes atrapar nuchos ratones ahora tú solo, espero que me visites algún día, vendré a buscarte algunas veces... sería lindo encontraron aquí algunas noches.
Peony no dejó de mirarlo, luego miró la brillante luna llena por unos minutos sin moverse, el cielo estaba despejado y la luna alta y brillante, la noche era tranquila y melancólica. La lechuza de pronto se impulsó de su brazo y se echó a volar elevándose en lo alto del cielo nocturno
- ¡Peony! - Lo miró consternado, en el fondo esperaba que esta no se fuera y volvieran juntos a casa, pero no debía ser egoísta, estaría mucho mejor en libertad. - A-adiós... - Alcanzó a gritar. El ave hizo un chillido a la lejanía y el azabache suspiró con una sonrisa.
Sintiéndose un poco cabizbajo volvió a casa, debía prepararse para irse al trabajo, ya estaba tarde y seguramente Madame Yu lo regañaría, aunque en ese momento no le importaba, solo esperaba que su querida lechuza estuviese bien de ahora en adelante.
*
- Zhan...
- ...
- ¡Xiao Zhan!
- ¡Ah! ¿Si?
- Me la estás poniendo mal, esta chueca.
- Oh... lo siento. - El mayor ayudaba a Ji Li con su peluca nueva para que este se transformara en Vivi, antes del show.
Fangxin a su lado ya estaba listo para salir a escena, su show era primero.
- Estas distraído, ¿que pasa Zhan? - Preguntó el menor.
- Lo siento es que... - Suspiró con pesadez. - Es Peony... finalmente se ha ido, es libre ahora.
- Menos mal. - Dijo Vivi acomodando su liguero. - No es bueno tenerlas cerca a esas cosas.
- Peony es especial.
- No estés triste Zhan. Seguro que la vuelves a ver pronto. - Dijo el menor.
- Eso espero. - Sonrió. - Solo quiero que esté bien y sea feliz.
- Yo espero que no. - Agregó Vivi.
- Te aseguro que lo será. - Comentó Fangxin transformado en Lily mirando con el ceño fruncido a Vivi antes de salir primero, ya era hora de su show.
Zhan enseguida volvió al lugar para atender a los clientes, esa noche fue tranquila por fortuna, ningún cliente causó problemas.
*
El ave voló durante por un par de horas hasta llegar a un bosque, se adentró volando por encima de las copas de los árboles y luego poco a poco fue descendiendo, visualizó una cabaña iluminada en el interior y se metió por la ventana que siempre permanecia abierta.
Un hombre viejo escuchó el aleteo y observó al ave posada en el tronco a un costado de la ventana abierta.
- ¡Yibo! ¿dónde estabas? - Preguntó un anciano al verla posarse ahora en la mesa. -
- ...
- ¡Te fuiste un mes! - Comenzó a revisarlo por todos lados. - Menos mal que estás bien. Necesito una explicación... - Dijo ahora molesto mientras sacaba un pequeño ratón de una jaula para dárselo a la lechuza quien lo comió enseguida. - Espero tu respuesta...
- ... - El ave solo lo miró en silencio pero el hombre pareció entenderlo.
- Oh, malditos humanos... - Masculló. - Nunca debiste irte, aquí es tu hogar no entre los humanos.
- ... - Parpadeó un par de veces y luego aleteó una vez.
- Oh no... no es posible, Yibo... no puedes.
Aleteó una vez más.
- ¿Enamorado? ¿Te has enamorado? - Soltó un bufido. - No puedes enamorarte de un humano, no importa si te ayudó. Solo te sientes agradecido, pero no es amor.
- ... - Inclinó la cabeza.
- Bueno pero es diferente, yo te he criado por tanto tiempo, soy como tu padre, él cariño es paternal, yo si me preocupo por tí.
- ... - Aleteó un par de veces más.
- Eso no es nada bueno, los humanos son malos, Yibo, lo sabes... casi te matan.
- ... - Yibo lo miró con intensidad, el hombre le sostuvo la mirada y luego frunció el ceño.
- No, no voy a ayudarte. - Tomó el candil y acercándose a su vieja cama se sentó colocando el candil en el pequeño mueble a un costado de la cama, luego se acostó dándole la espalda al animal y apagó el candil dejando la habitación a oscuras, solo con la luz de la luna que se colaba desde la ventana abierta.
Yibo aleteó y chilló toda la noche sin dejar dormir al anciano, así lo hizo durante varias noches, hasta hacerlo hartarse. Era la sexta noche sin poder conciliar el sueño el hombre, estaba agotado.
- ¡Esta bien, ya cállate! - Dijo de pronto. - Lo intentaré... ahora ya déjame dormir por favor, yo no soy una criatura nocturna como tú...
Yibo se quedó en silencio en su tronco mirando hacia el oscuro bosque, no se podía escuchar nada más que algunos sonidos de otros animales nocturnos, había extrañado la tranquilidad y silencio del bosque pero no se acercaba ni un poco a lo mucho que extrañaba al pelinegro.
*
El anciano puso las manos a la obra al día siguiente, no sabía cuánto le tomaría, sabía lo difícil que sería pero esperaba que con eso el ave se calmara y su curiosidad fuese saciada aunque lo consideraba una locura total.
Buscó diferentes objetos e ingredientes que necesitaba durante semanas, finalmente llegó el día, la luna llena iluminaba de nuevo el bosque, todo estaba listo, comenzó el ritual.
Al final después de muchas horas, el hombre lucía cansado, aquel ritual le había drenado demasiada energía pero había sido un éxito.
Observó al joven que comenzaba a levantarse en el medio de aquel extraño círculo, se sorprendió al verlo, el cuerpo era perfecto, demasiado perfecto, el joven lucía demasiado llamativo y hermoso, se parecía tanto a su hijo. Cansado habló el anciano antes de quedarse dormido debido al cansancio, necesitaba mucho reposo ahora.
- Tienes hasta la siguiente luna llena, Yibo... entonces volverás a ser una lechuza y no volverás a aventurarte a la ciudad. Ese es nuestro acuerdo, ¿entendido?
- Mn... - Dijo mirando sus manos con asombro, ahora tenía un cuerpo humano pero su esencia permaneció. Tocó su piel y admiró su delgado cuerpo.
Una vez que miró con una hermosa sonrisa al anciano, se dio vuelta para salir, quería irse ya.
- ¡Espera! Te daré algo de ropa, no puedes irte desnudo.
*
Caminó entre los árboles del bosque por primera vez como un humano, en poco tiempo el alba lo alcanzó, estaba lejos de la ciudad pero no se detendría, caminando, se perdió un par de veces en el trayecto, no era lo mismo sobrevolar por encima de los árboles a cruzar entre estos encontrando el mejor camino hacia la ciudad.
Algunas horas después, finalmente llegó a la ciudad, ya la noche lo había alcanzado aunque no era demasiado tarde todavía.
Caminó por el parque donde fue encontrado por su lindo pelinegro y luego caminó hacia el departamento de Zhan.
La gente lo miraba, era tan un poco extraño ver a un chico tan hermoso y pálido con el cabello blanco, ojos más negros que la noche y usando una túnica blanca por encima de un pantalón blanco también. Sus movimientos al caminar eran sigilosos y silenciosos, eso aumentaba la peculiaridad en su persona.
Una vez frente a la puerta del pelinegro se puso nervioso, no sabía que diría al presentarse pero su cuerpo no estaba en sintonía con sus pensamientos por lo que cuando se percató ya estaba tocando la puerta con demasiada fuerza, su corazón latió como loco y se quedó helado por un par de minutos, nadie abrió.
Volvió a tocar, esta vez un poco más suave y esperó unos minutos más pero nadie abrió, luego recordó que tal vez Zhan había ido a su trabajo nocturno, no recordaba que día era pero suponía que era fin de semana, ojalá fuese eso y no el haber tenido una cita con el insistente veterinario.
Sabía el camino al bar, lo había seguido algunas veces, su ala había mejorado a las dos semanas, justo como lo había anunciado el veterinario pero él simplemente permaneció con Zhan porque se sentía a gusto con él, fingiendo que no podía volar, sin embargo cuando este lo liberó hace unas semanas pensó que sería lo mejor regresar con el anciano, si se quedaba no pasaría de ser una simple mascota rescatada, en algún punto debía irse.
Sabiendo lo poderoso que el hombre con el que vivía, era. Decidió irse e insistirle para que lo ayudara.
Entró al lugar sin problemas, una vez dentro buscó con la mirada al pelinegro había poca iluminación y era un poco extraño y muy ruidoso, buscó una mesa donde sentarse imitando a un par de hombres que recién habían ingresado, se sentó en una esquina sintiéndose ansioso por ver a Zhan, todavía no sabía que iba a decirle, solo quería verlo.
Pocos minutos después, el Show de Lily comenzó, no se percató de la presencia de Vivi hasta que esta se sentó en su mesa y se cruzó de piernas con sensualidad frente a él.
- Hola nene... no deberías estar aquí... te ves muy niño. - Se rió.
Yibo no lo escuchó debido a la música y silbidos de las personas. Así que Vivi se acercó demasiado con su silla y le habló al oído.
- Que los niños deben irse a dormir temprano.
- No soy un niño, soy un adulto. - Respondió serio.
- Eso espero... eres muy lindo. - Acarició su pierna, Yibo lo miró extrañado. - Puedo darte un privado, cariño... por tí podría hacerlo gratis... es tu primera vez aquí, ¿cierto? - Preguntó mirando lo llamativo y hermoso que el chico era.
Yibo no entendió de inmediato pero se removió incómodo. Vivi deslizó su mano hacia el interior de su pierna acercándose peligrosamente a aquella zona íntima, Yibo incómodo y molesto, lo empujó tirándolo de la silla. Ya lo había reconocido y aunque no lo hubiese reconocido, no le gustó la manera en la que estaba siendo tocado por aquella persona.
Vivi se levantó molesto, pero cuando estaba reclamándole al chico, alguien lo detuvo.
- Cálmate, Vivi... deberías ir a prepararte. - Dijo con voz suave, había mirado la escena a lo lejos y aunque estaba muy ocupado llevando las bebidas a otras mesas, no pudo evitar ir antes de que las cosas se pusieran más caóticas. - Yo me encargo.
- Tienes razón, no vale la pena... - Miró a Yibo con desdén, antes de alejarse sacudiendo su trasero.
Yibo sonrió al pelinegro que lo había defendido una vez más, estaba tan hermoso como siempre.
- Ho-hola Zhan... - Habló fuerte.
- ¿Me conoces?
- Mn... es decir, no... no...
- Entonces como sabes mi nombre?
- Y-yo... lo acabas de mencionar...
- No lo hice. - Lo miró a los ojos encontrando intriga en ellos, el hermoso y extraño chico no se sentía como un extraño realmente.
- Tu amigo lo hizo...
- Hmm... - Zhan lo miró no muy convencido pero enseguida sintió como la mirada del otro penetraba en su interior. - Te preguntaría qué es lo que vas a tomar pero no deberías estar aquí, debes irte.
- ¿Por qué?
- Los menores tienen prohibido ingresar.
- No soy un menor, me dejaron pasar...
- Debes irte... - Por supuesto que lo era, no deberían haberlo dejado entrar pero no les importaba mucho, a él si.
La razón del cuerpo tan joven de Yibo fue debido a que el anciano realizó el hechizo invocando al cuerpo de su hijo fallecido el siglo pasado, el hijo adolescente del hombre había sido asesinado junto con su familia por un grupo de personas que solo por tener la habilidad de crear magia, los habían asesinado incendiando la casa con todos a excepción de él en el interior. El hombre había cobrado venganza incendiando el pueblo entero pero nunca le devolvió nada aquella acción, su familia no iba a volver. Es por esto que el hombre que solía ayudar a las personas con su habilidades mágicas, se adentró al bosque para vivir alejado de los horribles humanos, los detestaba, ellos eran los verdaderos demonios, no su inocente familia.
Su hijo Yibo era la persona que más amaba en el mundo al ser su primogénito y el más noble de sus hijos, es por esto que le había llamado así al ave al encontrarla a punto de ser capturada para ser vendida como una exótica mascota cuando este era solo un polluelo, no pudo salvar a su madre.
Algunos rasgos de la lechuza que salvó tres años antes y era su fiel acompañante, formaron parte de aquel cuerpo como su pálida piel, su cabello blanco, sus graciles movimientos y aquellos ojos tan negros y profundos como el mismo abismo.
Yibo hizo caso a Zhan, siempre lo haría, así que para no dificultarle las cosas, se levantó y salió del lugar pero no se iría todavía. Lo esperaría toda la noche afuera del bar.
*
Al cabo de varias horas, Zhan salió del lugar bostezando, el cielo ya se estaba aclarando y comenzaba a sentirse el frío otoñal, caminó hacia sus rumbos cuando escuchó pasos por detrás.
- ¿Pu-puedo acompañarte?
- No hablo con desconocidos... - Dijo sin detenerse. Ya sabía que era el chico del bar, lo había visto al salir.
- Pero no soy un desconocido. Me llamo Pe... Yibo. - Carraspeó, se había acostumbrado a ser llamado Peony por él, le gustaba.
- No me importa, no me sigas...
Un par de hombres borrachos se acercaron a Zhan para reclamarle sobre haber golpeado a sus hijos, Zhan se percató que uno de ellos era el padre del adolescente que lo molestaba. Yibo se apresuró a él defendiéndolo de aquellos hombres que por suerte estaban ebrios y no requirieron demasiado para quitárselos de encima.
A Zhan le sorprendió como el adolescente de cabello blanco lo defendió sin miedo siendo que eran dos completos desconocidos, por primera vez, Yibo lo había defendido justo como Zhan lo había hecho con él en su forma de lechuza y humana.
Solo entonces el azabache aceptó ser acompañado por el chico, la confianza que sentía por este era extraña y le causaba cierta calidez.
*
- Gracias por acompañarme, Yibo...
- Mn...
- Aquí vivo... umm ¿quieres pasar a tomar algo? - Se sorprendió porque él nunca era tan cercano a otros, sobretodo si acababa de conocerlos, pero Yibo le inspiraba demasiada confianza. El menor sonriendo asintió.
Platicaron un rato y Yibo mencionó que acababa de llegar a la ciudad y no tenía donde quedarse, así que Zhan no sintiéndose tan solo por primera vez desde que soltó a su amada lechuza, quiso la compañía humana. Se había alejado de Haikuan nuevamente poniendo cualquier pretexto para no salir con él, sugirió a Yibo quedarse en su casa por un par de días pero solo podría dormir en el sillón debido a que el departamento era muy pequeño y solo tenía una habitación. Yibo aceptó emocionado.
Al despertar luego de dormir durante varias horas, Zhan se sorprendió al ver su casita muy arreglada, casi no había tenido tiempo de arreglarla en las últimas semanas debido a que pasaba casi todo el día durmiendo y cuando no, se la pasaba en el parque esperando volver a ver a su Peony.
Pasaron algunos días, Zhan estaba feliz con Yibo acompañándolo a todos lados, le había prestado algo de ropa, pues aunque la túnica de Yibo era hermosa, era el único cambio de ropa que tenía consigo, además usando ropa casual, se veía un poco más "normal". Aun así no dejaba de captar miradas a donde quiera que fuese, acompañaba a Zhan al bar y lo esperaba hasta terminar su jornada a las 6 am aproximadamente, iban juntos a casa pasando por el parque, entonces Zhan le contaba alguna anécdota sobre su lechuza y esto hacía sonrojar a Yibo, Zhan extrañaba a Peony pero disfrutaba la compañía de Yibo.
Estando en casa, ambos dormían gran parte del día, luego despertaban y comían algo, salían a hacer las compras y aunque a Zhan no le molestaba comprar comida de más y un par de cosas para ambos, a veces lo tenía difícil, Yibo se daba cuenta de esto pero sería inútil intentar conseguir un empleo para ayudar al pelinegro, solo estaría unos días más con él y luego tendría que volver al bosque en forma de lechuza, se sintió triste pero intentaría aprovechar el mayor tiempo posible con su amado Xiao Zhan.
*
Casi un mes pasó y ya en un par de noches más, sería luna llena, su tiempo se agotaba. Ese día Zhan lo notó callado y cabizbajo.
- Qué pasa, Yibo? - Zhan se preocupó al verlo con la mirada apagada.
Este lo miró abatido, aun así le sonrió.
- Y-yo... me iré pronto.
Xiao Zhan se sorprendió, se había acostumbrado demasiado a su amigo, le hacía buena compañía y lo entendía, se complementaban tan bien, su corazón se apachurró.
- Pero... ¿volverás?
Yibo negó con la cabeza sin decir nada.
- Oh... - Fue lo único que salió de sus labios.
Ese día ambos estuvieron demasiado callados, cada uno en su mundo pero no pudieron evitar darse largas miradas mientras el otro no se daba cuenta.
*
La siguiente noche era la última estando juntos, afortunadamente Zhan no debía trabajar esa noche de luna llena. Se acostó temprano, no sabía que esa noche se iría Yibo pero no pudo conciliar el sueño. La puerta de su habitación fue abierta.
- ¿Yibo?
Este se acercó a él sin decir nada, Zhan encendió la luz de su lámpara a un lado de la cama, Yibo tenía puesta su túnica blanca, lucía etéreo y hermoso, había algo místico en él.
- Zhan... - Susurró antes de sentarse en la cama y suspirar.
- Te... ¿te irás?
- Mn...
- ¿Ahora? Es de noche y... - Miró por la ventana la luna llena, todavía no estaba tan alta pero era hermosa.
Yibo rozó su mejilla con sus dedos, ambos se miraron sin decirse nada, en sus miradas había tristeza. El de cabello blanco se acercó a Zhan y uniendo sus frente cerró sus ojos.
- No quiero irme. - Lo abrazó de pronto, era la primera vez que lo hacía. - No quiero dejarte. - Susurró.
- No lo hagas... - Correspondiendo el abrazo, respondió. - No te vayas, Yibo...
Esto solo hizo que Yibo lo apretara más contra su cuerpo, había pasado otro maravilloso mes a su lado y solo había hecho amarlo aún más. Ambos sintieron en aquel abrazo el latido de sus corazones.
Luego Xiao Zhan besó la mejilla del castaño, este se alejó para mirarlo sorprendido, Zhan le correspondió la mirada con intensidad antes se lanzarse a sus labios en un profundo beso. Yibo se quedó quieto unos momentos pero luego correspondió, había extrañado tanto sus besos pero aquellos besitos tiernos que el azabache le daba en su piquito cuando era Peony no se comparaban con sentir el sabor y la suavidad de los labios de Zhan sobre los suyos. Se besaron por un rato, sentían la necesidad de entregarse y demostrarse mediante caricias y besos lo mucho que anhelaban estar juntos, amándose.
Yibo se posicionó encima de Zhan deseando sentir más la calidez y suavidad de su piel, quitó su pijama sin dejar de darle besitos en su barbilla luego descendió hacia su cuello. Zhan jadeó y envolvió las piernas alrededor del chico cuando Yibo se deshizo de su túnica y pantalón. Ambos comenzaron a tocarse por todas partes, repartieron besos en toda la piel que tenían a su alcance, el menor besó con devoción y cuidado los pezones de Zhan mientras este gemía.
- Yibo... - Mordió su antebrazo ante aquel beso en su dureza.
Yibo lamió y besó a Zhan saboreándolo, intentando no olvidar el sabor de su amado pelinegro, metió lo que pudo a su garganta mientras se acariciaba a sí mismo.
Zhan se retorcía debajo de él hasta que su orgasmo lo alcanzó, luego le dio indicaciones de qué hacer. Hizo que Yibo recogiera parte de su líquido para llevarlo a su cavidad la cual fue preparada torpemente por el chico siguiendo las indcaciones del pelinegro.
Cuando estuvo lo suficientemente estirado y ansioso, se adentró en el poco a poco, sin dejar de verse compartieron un intenso beso, luego comenzó el vaivén de sus caderas.
El azabache gemía sin dejar de abrazarlo, la intensidad con la que era arremetido no se comparaba a algo que hubiese sentido antes desde siempre, desde que tuvo memoria. Conectados sintiendo sus latidos y sus cuerpos, se amaron. El sentimiento era mutuo, ambos se amaban con intensidad, pudieron sentirlo en cada centímetro de su cuerpo, en cada poro de su piel.
- Te amo. - Susurrando el peliblanco se vertió con intensidad en su interior. Zhan lo siguió unos segundos después.
El intenso orgasmo dejó a la deriva a Xiao Zhan, este se sintió flotando en dicha, tan completo. Pudo sentir como si estuviese volando alto contra el viento, en el hermoso cielo estrellado bajo la luz de la luna nuevamente.
*
Sintió un cálido beso en sus labios pero we mantuvo en total tranquilidad para cuando se dio cuenta ya estaba solo, solo en aquella cama. No había sido un sueño, sus marcas y sensación pegajosa en su interior le confirmaron lo que había pasado esa noche. Con prisa se colocó su ropa y salió, no quería dejarlo ir, había escuchado a Yibo decirle que lo amaba y él también lo hacía, amaba a ese hermoso chico de cabello blanco, pálida piel y ojos tan oscuros y profundos. Corrió con la molestia en su cadera, por alguna razón sintió que debía ir al parque.
Al llegar, miró el pantalón blanco de Yibo en el suelo, lo recogió y continuó apretando el paso, se adentró entre los árboles mirando otra pieza de las prendas de su amado. Llegó a su lugar favorito en aquel claro. Si la luna no estuviese tan alto y brillante, no habría podido ver demasiado entre los árboles.
Ahí estaba él, Yibo estaba por despojarse de su túnica.
- ¡Yibo! - Lo llamó.
El mejor se giró, sus ojos brillaban por la humedad de sus lágrimas, ninguno se movió de su lugar.
- Zhan... - Respondió con suavidad.
- No te vayas... - No entendía porqué el menor se había despojado de sus prendas pero tuvo miedo, mucho miedo. Yibo caminó hacia él y limpió una de sus lágrimas una vez que estuvo frente a él.
- Me salvaste, cuidaste de mí... gracias por sonreírme, Zhan... no había sido tan feliz hasta que te conocí. - Sus lágrimas escaparon de sus ojos también.
Zhan se quedó quieto sintiendo las manos de Yibo tan suaves como una pluma, este le sonrió y se alejó nuevamente mirando la luna.
- Es-espera... no te vayas aún... - Su pecho se oprimió pero no pudo moverse.
- Te amo... - Fue lo último que logró decir Yibo.
Xiao Zhan vio como el menor se despojaba de la última prenda que tenía sobre él quedando completamente desnudo, luego comenzaba a cambiar de forma ante su atónita mirada dejándolo sin palabras.
Lo vio convertirse en una hermosa lechuza. ¡Su lechuza, era su amada lechuza! Esta de un impulso aleteó y se alejó.
- ¡Ah, Peony! - Xiao Zhan lloró.
Recordó sus días solitarios y como Peony llegó a alegrar su vida, luego cuando estuvo solo nuevamente Yibo vino a él regalándole los mejores días que había tenido en su solitaria vida, no quería apegarse a nadie, sin embargo Yibo se había clavado tan profundo en él que le era difícil respirar al pensar que lo estaba perdiendo.
- ¡Peony, Yibo! Vuelve... ¡También te amo! - Gritó. - Te amo... - Susurró ahora derramando más lágrimas, pero la lechuza ya se había perdido en lo alto, entre el brillo de la luna en el cielo.
Ni siquiera pudo decirle que lo entendía y aceptaba, que encontrarían la manera de mantenerlo como persona, pero si no podía, él lo amaría en su forma lechuza aunque jamás pudiesen estar juntos como pareja. Sollozó al verlo partir con el nudo en su garganta y su corazón roto, no pudo tan siquiera decirle que él también solía ser un cuervo.

Un año después, Xiao Zhan había comenzado a pintar paisajes y personas en el parque, era bastante bueno y le comenzaba a ir cada vez mejor. Ahora podría mudarse, pero algo lo detenía, aún mantenía la esperanza de que Yibo o en su forma de lechuza, volvería a él. Su vida volvió a ser solitaria después de dejar de trabajar en aquel bar, pasaba gran parte del día en el parque, por las noches iba un rato a su lugar favorito mirando siempre hacia el árbol en el cual hace más de un año había rescatado a la lechuza.
Esa noche la luna llena lo acompañó a casa, cenó algo ligero y luego se acostó a dormir.
Alrededor de la media noche escuchó un sonido en su ventana, abrió la puerta de su habitación sin encender las luces, se acercó a esta esperanzado. No había nada, solo la luna brillante y hermosa como el día en que él se había ido, suspirando la miró algunos segundos, se percató que había una pluma blanca en el marco de su ventana, la tomó sintiendo nostálgica emoción, luego escuchó un aleteo en el interior de su departamento, se giró enseguida y encendió el interrumptor de luz.
Se quedó quieto con el corazón latiendo acelerado. Delante de él, estaba Yibo desnudo, tan hermoso y místico como la última vez que lo vió, este lo miraba con anhelo.
- Yi-Yibo... - Dijo en un hilo de voz.
- Zhan... - Extendió sus brazos sonriendo. - Volví...
Se escuchó un sollozo, era de Zhan.
- ¿Vas a... irte de nuevo? - Preguntó y no pudo evitar que una lágrima escapara de su ojito.
- No... nunca más me iré... - Otro sollozo.
- ¿L-lo prometes?
- Mn... te amo, ¿me aceptas de nuevo?
- Siempre. - Sonrió secando sus lágrimas y se lanzó a los brazos de su amado.