Capitulo 0
-Una estrella se extinguió-
Una ráfaga de aire frío azoto con fuerza los ventanales de la gran casa en la colina, se aproximaba una tormenta, en el televisor avisaron mucho antes para que los lugareños estuvieran preparados con linternas y comida en lata, por si los árboles caían y arrasaban con el tendido eléctrico.
Dentro de la casa todo se encontraba en silencio, el señor y la señora de la casa fueron a una cena beneficia y se llevaron al hijo menor, el hijo mayor regresaba de la universidad dentro de tres días y el segundo hijo fue a una fiesta con sus amigos.
La señora decidió darles la noche libre a todos los empleados. Así que solo se encontraba una persona en la gran casa.
La tercera hija. Declino la oferta de sus padres diciendo que hace noches que no dormía e iba a aprovechar el silencio.
—La señora es un sol, les aseguro que nos dará libre si se lo pedimos —Una de las señoras de la limpieza se escuchó en la cocina, se encontraba con otras tres y un anciano que se encargaba de barrer y podar las hojas.
En el horizonte un cielo grisáceo se asomaba, el frío aún era presente invadiendo cada rincón de la gran casa, haciéndola más fría y deprimente de lo que ya se veía.
—Voy a ver a la señorita, de seguro paso triste toda la noche —Dijo el anciano —Y deberían de comenzar con sus labores antes de que los señores vengan.
Remarco antes de dar la vuelta e irse.
Era muy sabido que no le gustaba subir esas inmensas escaleras, pero también todos en la casa sabían que veía a la joven como una nieta, como una frágil rosa a la que no podían tocar no por sus espinas, pues no tenía, sino por sus tan delicados pétalos, que con solo un rose, estos caían, haciéndola más vulnerable.
Le dolia ver como esta joven aceptaba cada migaja de amor.
Faltaban la mitad de los escalones para llegar, él sabe que ella no va a bajar, pero por lo menos hará que se despierte, al tener unos magníficos 18 años debería de ser más abierta al mundo, pero no lo es, y eso es lo que siempre le preocupa.
Estando frente a la puerta de roble, de inmediato nota algo que se le hace extraño al instante, la puerta estaba cerrada con llave, ella nunca cerraba con llave.
—¡**** ven aquí, necesito que abras una puerta! —Le grito a su hijo, siempre lo llevaba para que le ayudara en las tareas más duras.
—Padre, estaba ocupado y ya te he dicho que no me llames a menos que venga un santo —Al ver como su padre lo miraba, este procede a quitar el seguro.
—¡Fuera, fuera! Ustedes dos —entrecierra los ojos juzgando sus acciones —Con razón no los vi en el desayuno, en fin ¿cómo se encuentra la joven?
Ambos niegan con la cabeza.
La cocinera abre la puerta.
En un segundo, la bandeja que llevaba en sus manos cae al suelo haciendo un gran ruido, seguido de un grito que inundo la gran casa.
Todos corrieron a ver qué pasaba y desde la puerta vieron como una luz que apenas brillaba se extinguió de golpe.
Una habitación en la que en cada rincón se veía sangre en la pared, con una venda en sus ojos y con sogas en sus muñecas si te acercas podrás ver de qué murió, por un disparo que es visible en su corazón.
"Un 17 de Octubre, una estrella se extinguió"








