Ese conde, presentándose
Año 1872.
Hombres y mujeres con ropajes sucios y malolientes me aprisionaban contra la ventanilla del tren. Intentando evadirme de esa situación tan incomoda, me puse a observar el paisaje de Inglaterra. Realmente era precioso. Pero nada comparado con mi bella Alemania. Absorta en mis pensamientos, me imaginaba como serían mis nuevos amos. Mis anteriores amos fallecieron y me quedé sin trabajo y sin hogar, al ver la oferta de la familia Phanthomhive, vi una nueva oportunidad para poder seguir viviendo. Aun que sea en este país.
Por fin llegué a la estación y al bajar de ese apestoso tren, me esperaba un largo trayecto hasta llegar a la mansión. El calor es realmente sofocante ya que son los primeros días de verano y el cielo está completamente despejado. Muy diferente al clima de Alemania. Allí el calor es mucho más leve...
Después de un largo camino, con una apariencia que no era realmente la adecuada, llegué a la mansión.
-Hola señorita, que desea? - Un hombre mayor de unos 50 años, con el pelo blanco, vestido de mayordomo, me recibe en la puerta. Observo toda su vestimenta y actitud,es realmente excelente.
-Oh disculpe, vine por el anuncio del periódico, ya que leí que teníais una oferta de trabajo para una sirvienta.
—por supuesto señorita, la plaza esta todavía disponible, ¿Usted tiene sus papeles a mano? -contestó el mayordomo.
-Si, aquí tiene. - Extendí mi mano para darle mis papeles, mi pasaporte y toda mi experiencia por escrito durante todos estos años.
-Excelente, pase por aquí, disculpe mi despiste señorita, mi nombre es Tanaka. Dijo el mayordomo echándole una ojeada a mis documentos y mostrándome la entrada de la mansión.
La mansión era realmente enorme, subimos por unas escaleras, las cuales estaban adornadas con una gran alfombra morada, hasta llegar a un despacho. Esa habitación era más oscura que el resto de la mansión, los muebles eran toscos y en su mayor parte madera oscura.
-Señorita Miller, aquí le entrevistará el amo de la mansión, el Conde Vincent Phantomhive. Pase por favor. -el señor mayordomo extendió su mano como gesto para que pasara al despacho, quedándose fuera.
-Joven amo, la señorita vino por la oferta de sirvienta, con su permiso, me retiro. - Dijo el mayordomo inclinándose hacia delante, haciendo una reverencia.
—Muchas gracias Tanaka, si, por favor, márchese- dijo el señor de la mansión.
Nada más entrar ahí estaba él, el Conde Vincent Phantomhive. Sentado en ese escritorio de madera oscura, con una pila de papeles, leyendo con esmero varias hojas que sostenía con su mano. Nunca imaginé que el amo de la mansión Phanthomhive era un hombre tan joven, prácticamente de edad, y mucho menos que fuera tan apuesto. En ese momento su mirada se volteó de la hoja la cual estaba leyendo a mi. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, ya que me miró de una forma bastante frívola.
-Usted es? -Dijo Vincent rompiendo el silencio y cambiando completamente su expresión a una sonrisa con los ojos entrecerrados.
-Mi... mi.. nombre es Karla Miller señor.. Aquí tengo todos mis documentos y toda mi experiencia en el trabajo como sirvienta. - le ofrecí todos mis papeles inclinando mi cabeza.
—por favor señorita, no estés nerviosa y deshazte de tanta formalidad, todavía no estás trabajando en la mansión y tanta formalidad no va conmigo- dice el Conde mientras se ríe, levantándose para coger de mis manos los documentos.
Me quedé en silencio completamente sonrojada al escuchar decir eso, también al ver la diferencia de altura ya que los dos estábamos de pie, y el Conde me sacaba una cabeza de diferencia.
-ahora con su permiso, voy a volverme a sentar - dijo el Conde sentándose nuevamente apoyando su codo sobre la mesa para dejar descansar su cabeza en su mano.
-oh por favor, señor, no diga esas cosas, me resulta incómodo ya que no me tiene que pedir permiso para sentarse. -contesté sonrojada y juntando mis manos y jugando con ellas por el nerviosismo.
-jajaja simplemente intentaba ser simpático, no te preocupes- se rió nuevamente y se puso a leer mis papeles. -con que eres Alemana...? Interesante... -Los ojos del Conde de color miel, realmente bonitos y penetrantes, se fijaron en mi mirándome de arriba a bajo.
-Tenemos la misma edad... mmm has servido siempre en Alemania... no será muy diferente que en Inglaterra verdad...? .Continuaba preguntando mientras leía el señor Phantonhive.
-Si señor, soy Alemana y solo he servido en Alemania, mi nombre es Karla Miller y sería un placer servirle. - intenté decirlo de la forma más correcta.
-Para ser usted Alemana su inglés es bastante perfecto. -Dijo Vincent con una mirada lasciva y una pequeña sonrisa. Mis ojos casi salen de sus órbitas al ver semejante rostro, este hombre era demasiado guapo. En Alemania habían muchos caballeros atractivos, pero a este nivel, como el Conde, no.
-Mu.. Muchísimas gracias señor- contesté sonrojada.
-Señor? Al fin y al cabo tenemos la misma edad jajaja no me hagas más mayor de lo que soy... Y realmente preferiría que me llamarás amo o joven amo. Como tú prefieras. -Río Vincent devolviéndome los documentos.
-Señor, perdón, amo, si le digo amo eso significa que..
-Si, usted va a trabajar en esta mansión. La mansión Phantomhive. -interrumpió y afirmó el apuesto Conde.
-Muchísimas gracias Amo por esta gran oportunidad, daré lo mejor de mi- incliné mi cuerpo a modo de reverencia.
-No hay de qué. Tendrás que trabajar muy duro, aquí no regalamos nada. Ahora al salir del despacho le esperará tú superior Tanaka para mostrártelo todo. Hasta la próxima. -El Joven amo Vincent me abrió la puerta para continuar el con su trabajo.
Nada más salir, me esperaba el señor Tanaka. Mis piernas temblaban al andar. Realmente estaba muy nerviosa, será por empezar una nueva vida como sirvienta en Inglaterra o por mi nuevo amo tan apuesto?
-Señorita Miller, antes que nada este es el baño de las sirvientas, le he preparado la bañera y tu nuevo uniforme de trabajo. Le estaré esperando aquí fuera cuando usted termine. Tómate tu tiempo ya que está noche hará turno de noche y será tu primer día de trabajo como sirvienta de los Phantomhive.
-Muchas gracias por su hospitalidad señor Tanaka.
Comencé a desvestirme, para meterme en la bañera, realmente era un verdadero lujo después del viaje tan largo hasta llegar hasta aquí, estaba realmente contenta por este trabajo. Ya que no tenía otro sitio a donde ir, siendo huérfana y una ex sirvienta de unos amos difuntos.
Me tomó un tiempo salir de la bañera, ya que estaba realmente cansada y quería aprovechar el máximo de tiempo descansando, ya que me tocaba turno nocturno. Me puse mi nuevo uniforme y me arreglé el rostro para estar lo más impecable posible. Al salir del baño, me estaba esperando Tanaka.
-Disculpa la demora señor Tanaka.
-No te preocupes señorita Miller, usted necesitaba relajarse y arreglarse para estar visiblemente bien para el amo. Ahora te voy a mostrar tu habitación. Es por aquí.
Llegamos a la habitación y era pequeña, un dormitorio típico para una sirvienta pero bastante acogedor. Una vez ahí recorrimos toda la mansión, me enseñó cada rincón de esta, y cada producto de limpieza, su utilizad, y también unos cuantos modales ingleses para servir al amo. El cual no había salido de su despacho en todo el tiempo.