LA ASESINA DEL EMPERADOR [RYOMEN SUKUNA]

Summary

Dasha es una ladrona y asesina a sueldo que viaja a la ciudad del Cairut, tras ser solicitada; tal parece un grupo secreto está planeando un atentado en contra del emperador, así que se le da la peligrosa misión: Matarlo. Todo por proteger a sus hermanos... ------ FANFICTION DE RYOMEN SUKUNA: De Jujutsu Kaisen (Auto@: Gege Akutami) (Vas a caer Gege😾) No acepto copias o adaptaciones de mi escrito.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

꧁☬PRÓLOGO☬꧂

DASHA...

"El Emperador es un hombre que pasa aburrido, por eso cotiza shows en su palacio para intentar entretenerse. Ese es tu trabajo, Dasha; Entretenlo con tu baile, haz que confíe en ti, y luego —clavó un chuchillo en la mesa con emoción—. Lo matas."

Eso sonaba fácil, sin embargo al estar en la fila de todas las personas que buscaban entretener al emperador, y ver como esta disminuía a gran velocidad me daba pocas esperanzas.

Tengo que lograrlo, tengo que matarlo. De eso depende la vida de mis hermanos.

Salen del gran salón las personas que hoy creía que eran increíbles; con sus shows que practicaban en el gigantesco pasillo del palacio, esperando nerviosamente el turno de entrar. Las probabilidades de que al emperador le gustara o entretuvieron algo antes de que yo entrara, eran pocas, tan pocas como la probabilidad de que le guste mi show. Tengo que ingeniármelas.

No soy una mujer que en esta sociedad se le considere honorable, soy una ladrona y asesina, a la cual le han dado el trabajo de matar a un pez enormemente obeso, el mismísimo Emperador de la nación.

Tengo miedo, no lo niego, es uno de los trabajos más arriesgados, y si todos mis asesinatos han sido un éxito, este puede romper mi récord.

Espabilo cuando la última persona que estaba frente a mí entra a la sala, y en menos de cinco minutos; sale derrotado. Las personas detrás de mí reflejan temor, pero ya no pueden salir del palacio sin haber dado su show.

— ¡Entra!

La gran puerta me abre paso y me acomodo los senos, bajo más mi falda de lentejuelas, subo más arriba mi cubre bocas dejando ver solo mis filosos ojos color esmeraldas, y mi cabello que llega más abajo de mis glúteos. Continúo decidida por arriesgarme a hacer lo que voy a hacer.

Las puertas se abren para mí y entro con el mentón en algo, me posiciono en medio del salón haciendo la reverencia que lo enaltece, y al alzar mi mirada el cuerpo se me tensa.

El emperador no es alguien que salga mucho de su palacio, se habla de que es atemorizante y ahora lo confirmo. Nuestras miradas se cruzan y es suficiente para removerme las entrañas, si antes estaba nerviosa; ahora estoy al borde de un ataque, su figura impone y mucho con un lenguaje corporal que dice: soy dios, soy intocable.

Su atractivo es algo que hace caer a cualquier mujer, pero este es mi trabajo e ignoro estos detalles así como su torso descubierto dejando ver tatuajes que se expanden por su torso y atractivo rostro.

— ¡Comienza! —Ordena el guardia.

Mis amigos empiezan con la melodía que me hace enderezar con soltura y mover las caderas, no veo reacción en su rostro. Aún no he terminado, me convenzo.

No me quedo estática, me muevo por todo el salón con la melodía guiándome, y con mi coquetería prevaleciendo. Mis movimientos son lentos y sensuales, soy más que consciente de que son envolventes pues han sido protagonistas de múltiples robos exitosos. Su mirada se pega en mí y agradezco a la hora de acercarme más a él intentando conseguir una cercanía que los guardias no me permiten.

Entonces paso mis agiles manos por la armadura de los dos hombres agarrando lo que me interesa, me separo de ellos en movimientos sensuales, miro con mis ojos filosos al Emperador mostrándole una pequeña botella de alcohol de uno de los guardias, dos monederos llenos de oro y una daga muy filosa la cual aprovecho.

La punta de la daga queda en mi frente cuando me inclino hacia atrás, la daga queda parada en mi frente, me enderezo de un salto y agarro la daga en el aire. Los guardias intentan protestar pero no se atreven.

Las bolsitas de oro las rompo dejando que las monedas caigan al suelo, la luz que se filtra por el ventanal hacen que brillen y estas me reflejen a mí como si yo tuviera luz propia.

El coro llega, me muevo ágilmente entre los soldados tomándolos y provocando que se aparten al tener miedo de que les vuelva a robar, la danza se vuelve más agitada, el camino me queda libre y me apresuro al puesto del emperador sin perderlo de vista. Los guardias vienen por mí pero con solo alzar la mano el emperador les deja en claro que no me toquen...

Poder... el poder es atractivo.

Llego a él y hago el amago de tocarlo pero no, eso puede costarme la vida y ya me la estoy jugando lo suficiente. Me inclino hacia atrás quebrándome y dejándole ver mi torso.

La piel se me eriza con adrenalina, y más con el toque de las yemas de sus grandes dedos sobre mi abdomen. Agarra la costura de mi brasier en medio de mis senos, me endereza y sonrío con los ojos.

Sus ojos tienen un destello que me hierve completa, junto con una sonrisa ladina en ese rostro atractivamente intimidante. El regocijo me llena ¿lo he logrado?

Es mi momento, porque nunca solté la daga.

—¿Cómo te llamas, mujer?

Trago grueso, no me importa y se lo digo.

—Dasha, mi emperador...

—Dasha... —Mi nombre en sus labios, el sonido de mi nombre con esa voz gruesa es envolvente, pero me repito que la que tiene que seducir aquí soy yo, no él, pero lo estamos haciendo mutuamente.

Mis compañeros se mueven hacia el ventanal sigilosamente, pues la mirada de los guardias está sobre mí y el emperador.

Me arrodillo ante él, me mira desde arriba y siento que mis encantos de mujer se ven reemplazados por el deseo. Cuando dije que envolvía a cualquier mujer, eso me incluía.

—Mmm... Quédate. —Mi corazón da un vuelco, tanto por su voz como por lo que me dice.

Se lo veía menos serio que antes, le gusté lo sé, él brillo en sus ojos me engrandece y la sonrisa ladina me empequeñece a la vez. Me siento tonta, deseada y seducida. Pero quedarme no es mi trabajado.

—No puedo, emperador.

Frunce el ceño indignado por osar negármele a mi soberano.

Antes de que diga algo mi mirada cambia al sadismo que me representa cuando de mi trabajo hablo; me blando con la daga robada y le corto el cuello en un ágil movimiento que hace gritar a los guardias.

Antes de salir corriendo me grabo la imagen de su garganta, y boca sangrando. Pero aun en ese estado; ese brillo en su mirada no desaparece, junto con esa sonrisa que me manda escalofríos.

—¡¡¡Atrápenla, y cierren las salidas del palacio!!! —Gritan y sé que tengo que darme prisa—. ¡Acaban de atacar al Emperador!

Espabilo, y salgo corriendo pero escucho el "espera" agónico del emperador Sukuna

—¡¡Vámonos, Dasha, ahora!! —Mis amigos me piden desesperados.

Pero aun así miro al emperador.

—Vuelve por aquí si fallas tu cometido, Dasha... —Me dedica la mirada encendida que no está ni cerca de mostrarme su final. Intento devolverme y rematarlo, pero no; es tarde, la sala se ha llenado de guardias y mis salidas serian nulas si gasto más tiempo.

Y lo que más me detiene es la sonrisa ensangrentada que miro al final.

Sonrío devolviéndole el gesto, y salgo corriendo cuando mis amigos me abren paso al ventanal de la sal, sin pensarlo y muy confiada de lo que hago, salto al vacío.

Diciéndome eso me deja en claro que está seguro de que no morirá, aunque espero que sí lo haga, porque sino, mi vida sería peor de lo que ya es...


¡HOLA!

Dios amo esto. Espero a ustedes les guste.

Así es, quise hacer todo un fanfic solo porque me obsesioné con la música del Live Action de Aladino. 👺

Y por eso la pese en esta historia, imagínense a Dasha bailando con la canción de Aladino AHHAHHA.

También la pueden encontrar en Inkitt.


💋 Besos 💋


JM