Capítulo 1.-La llegada de Daemon.-
Narrador omnisciente.
Alyrya permanece en su silla, en la corte, los lores hablaban constante sobre el torneo pero a ella no la emocionaba. Quería que Daemon fuese rey en cuanto ella fallezca. ¿Por qué tendría que sacarlo de su sucesión?
-Mi reina.-Habla Otto.
-Dígame, mano.-Suspira mientras acaricia su frente.
En cuanto Otto iba a hablar sobre el torneo, Rhaenyra interrumpe entrando.
-Hija mía.-La saluda Alyrya levantando sus manos.-Hasta que nos honras con tu presencia.-
-Siento llegar tarde. Saludaba a mamá.-Le informa ella besando suavemente su mejilla antes de pararse a su lado.
-Está bien, tranquila.-Le dice la reina con una sonrisa.-¿Cómo está?-
-Quiere verte en cuanto termines la reunión.-Alyrya sonríe. Amaba con locura a su esposa, Aemma. Era la mujer de sus sueños.
-¿Qué ibas a decir Otto?-
-Ya tenemos todo listo para el torneo, su majestad.-Le informa.
-Mi reina.-Clama Corlys por su atención.-¿Podríamos intercambiar unas palabras?-
-Por supuesto. ¿Podría ser luego de que visite a la reina?-
-Claro que sí.-Acepta Corlys.
-Muy bien, si nadie tiene nada que decir, mi reina me reclama.-Anuncia, levantandose de la silla, para caminar lejos de ellos.
-Me tienen cansada con lo del torneo.-Exclama Alyrya a su guardia, sir Christopher que caminaba a su lado.-¿Por qué tengo que tener tanto poder para embarazar? Dioses benditos.
-Mi reina, usted hace bebés hermosos.-Halaga sir Christopher.
-Tan hermosos que nacen muertos.-Murmura Alyrya.-Rhaenyra ha sido el único bebé que pudo nacer. ¿Por qué sigo exponiendo a Aemma a esto? Ella no lo desea ni yo deseo otro bebé.-Suspira con enojo mientras llega a sus aposentos.-Descanse.-Le ordena mientras ingresa.
-Mi reina.-Saluda a Aemma mientras camina hacia ella para agacharse a su altura, acaricia su mano que permanece en su panza.
-Alyrya.-Le sonríe Aemma.-Te extrañaba. Esos lores te tienen alejada de mí, amor.-
-El puto torneo.-Exclama ella mientras le da una caricia a su mejilla.-Odio esto.-
-Yo sé...-Empieza Aemma.-Que es mi deber como tu esposa darte herederos, pero en serio, quiero pedirte que este sea el último embarazo.-
-Odio esto también, amor.-Le contesta ella.-Odio cada cosa que te hiere, yo juro que no quería embarazarte nuevamente pero, eres insaciable ¿Cómo podría negarme a tener intimidad contigo? Debiste tomar té de luna como te dije.-
-Alyrya.-Reclama Aemma enrojecida.-No hables tan alto.-
-Lo siento, lo siento.-Se ríe.
-Eres un alfa.-Le recuerda.-Y yo una omega, es mi deber darte herederos y lo comprendo.-
-Yo no. Ya tenemos a Rhaenyra. ¿Para qué más bebés? Tenemos una heredera asegurada si es que Daemon no sabe controlar sus impulsos.-
-Crei que lo querías en el trono.-
-Es su derecho como también lo es de Rhaenyra. Pero no puedo poner al reino en manos de un loco, debe aprender a controlar sus impulsos para ser un buen rey, y lo sabe.-Afirma.-Pero si Daemon no cambia, Rhaenyra es mi heredera aunque quieran un puto hombre.-
-Eres la primer mujer reina de los siete reinos y eso es un orgullo para mí ser tu esposa y también sería un honor que nuestra hija sea la reina.-Concluye con una sonrisa la embarazada.
-Ambas sabemos que me eligieron por sobre mi prima por ser alfa.-Le recuerda.
-Pero lo hicieron.-Afirma.-Y no creo que quieras romper con eso. ¿Me equivoco?-
-En lo absoluto, siempre tan sabia, mi reina. Quiero a Rhaenyra en el trono, ambas sabemos que los hombres provocan guerras. ¿Has oído de alguna trifulca en el reino que haya ocasionado una mujer? No. No hay. Los hombres no controlan sus impulsos, su deseo de poder, su ambición. Pero es el derecho de Daemon de igual manera poder acceder al trono de hierro.-
-Coincidimos en que los hombres son los ocasionantes de todas las guerras habidas y por haber.-
-Debo irme.-Le informa Alyrya recordando a Corlys.-Debo hablar con alguien sobre un asunto.-
-Ve.-Aemma besa sus labios.-Te amo, Mi reina.-
-Yo te amo más, Aemma.-
Alyrya sale, encontrandose a Lady Alicent.
-Mi reina.-La saluda ella al pasar.
-Lady.-Saluda sin prestarle mucha atención.
-Mi señora.-Sir Christopher la intercepta.-El príncipe la busca. En la sala real.-
-¿Ahora?-Brama.-Maldito estúpido. Discúlpame con Lord Corlys.-Le pide mientras camina hacia dicho lugar.
-Mi reina.-La saluda apenas ingresa, sentado en el trono.
-¿Qué haces ahí? ¿Pretendes derrocarme?-Se burla Alyrya mientras camina hacía él con la intención de saludarlo como verdaderos hermanos.
-Me siento.-Contesta con simpleza.-Será mi trono algún día.-
-Claro, si aprendes a controlarte. Soy amante de la guerra y la matanza como cualquier buen gobernante, pero para ser rey se necesita saber cuando es necesaria la paz.-
-¿Sabes que me aburres con toda tu palabrería?-Inquiere Daemon riendo mientras se levanta para abrazarla con fuerza.-Te extrañé.-
-Extrañaré la paz que había en tu ausencia.-Bromea Alyrya mientras apreta su cuerpo.-También te extrañé.-
-Escuché que habrá un torneo en mi nombre.-
-Prácticamente me obligaron, no es para ti. Aemma está embarazada y creen que finalmente será un varón. ¿Por qué un varón debe ser mi heredero?-
-El único heredero seré yo, hermana.-
-Depende si eres un alfa o un omega.-Se burla Alyrya.-Me eligieron por ser un alfa, no olvides eso y tú... hueles diferente ¿sabes?-
-Hace unos momentos saludé a Rhaenyra, su olor se me habrá pegado.-Se excusa.
Daemon era un omega con todas las letras, pero eso no pararía su sucesión.
-Estoy muy segura de que mi hija es un alfa, pero como quieras creerlo. Tu secreto está a salvo, hermano.-le sonríe.-¿Quieres que tomemos el té? Te extrañé en serio y quiero recuperar el tiempo perdido.-
-¿Soy tu heredero, no es así?-Pregunta Daemon en un momento de confusión.
-Siempre y cuando sepas controlarte.-
-¿Controlarme? Esas son palabras de Hightower.-Brama enojado.
-Un poco de verdad, Daemon. Pero tiene razón ¿acaso me ves creando trifulcas en algún lugar de Poniente?-
-No, porque yo lo hago.-Contesta con obviedad.
-Exacto, tú debes tener quien luche guerras por ti, en tu nombre y de ser necesario participar, pero debes ser un rey pacífico, a la gente le agrada eso.-Le recomienda con una sonrisa.
Deseaba que su hermano fuese rey con todas sus fuerzas, pero no si ponía al reino en peligro, de igual manera quería a Rhaenyra en el trono por ser su hija. Pretendia preservar la linea de mujeres gobernantes cuanto sea posible.
-Quería hablar de un asunto.-Le dice, esperando tener su aprobación.-Hay habladurías sobre el pueblo, que es un desastre.-
-¿No es tu trabajo mantener todo en orden?-Pregunta ella confundida.
-Quiero tu aprobación para una misión esta noche, matar a violadores, ladrones y demás.-
-Mientras sea para cumplir la ley y el orden, está bien. Esa es la función de los capas dorada. Tengo... deseos ¿sabes?-le susurra esperando que nadie más los oiga.
-¿De?-Pregunta con una sonrisa sugerente.
-Tonto.-Le reclama.-De que seas mi mano. Estoy sintiendo que Otto trata de manipularme ¿sabes? Y no me agrada. Ha servido a muchos reyes pero no sé si su consejo sea el indicado.
-¿Manipularte?-Inquiere Daemon.-¿Recién te das cuenta?-
-Me di cuenta que cometí un error y confío ciegamente en ti, Daemon.
-Desde que asumiste el trono he esperado esta oferta, Alyrya.-Admite Daemon con una mirada de perrito.
-No te había considerado porque eres una tormenta. Pero ahora veo que has madurado en este tiempo y me siento con la seguridad para proponerte esto.
Espero les agrade, babys.
Aclaración:uso Alfa y omega para simbolizar el poder de quien puede gobernar y demás cosas, que se irán viendo, el matrimonio homosexual es legal porque Alyrya lo legalizó.