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Sin Corazón

Summary

Inui y Kokonoi llevan tres años viviendo juntos, y ya era una broma muy recurrente por parte del rubio el cambiar el fondo de pantalla de Kokonoi por una foto vergonzosa del mismo. ⚠️ Posible final abierto. ⚠️BL ⚠️Parte única

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único

Sinopsis: Koko e Inui son pareja, pero no por ello dejaban de fastidiarse de vez en cuando.


Nota: No he terminado el cap 7 de “En Está Vida Y Todas, Te Amo”, pero quiero crear contenido de KokoInu.


—Oye, Koko, ya es hora de ir a la siguiente clase. — Le llamó uno de sus compañeros.



El mencionado soltó un suspiro. —Si por mi fuera… me saltaba la clase… pero es exámen… — Se rascó la cabeza y se levantó del asiento de la cafetería. —Ya voy… — Tomó su celular de la mesa, desbloqueó el mismo para mandarle una nota de voz a su pareja, pero aquel acto quedó a medias al ver el fondo de pantalla.



Se trataba de una foto de Kokonoi dormido con toda la boca abierta y hasta se podía ver qué había un hilo de saliva saliendo de la comisura de sus labios.



—¡INUPI! — Gritó “molesto”, lo cierto es que el rubio ya le había gastado esa broma antes, aunque siempre era con una foto vergonzosa diferente, y lo más sorprendente en que Kokonoi no se daba cuenta hasta después.



Habían pasado ya tres años desde que Seishu Inui y Hajime Kokonoi habían comenzado a vivir juntos, se habían estando dando largas, no por dudar de lo que sentía el uno por el otro, sino porque aún no habían hablado con sus padres, no era pedirles permiso, sino decirles que ellos se amaban, y que poco o nada les importaba ser dos chicos, la única que sabía de sus familia era Akane, la hermana de Seishu.



Desde los 16, Kokonoi había alquilado un pequeño departamento que fungía como el escondite de los dos, ahí se refugiaban cada que tenían una pelea con algún grupo de imbéciles o bien, contra otras pandillas, y claro, para no preocupar a sus familiares, acudían ahí para limpiarse y curarse un poco.



Lo que eran tardes de convivencia entre dos amigos, mismos que tenían fuertes sentimientos románticos por el otro y que trataban de ocultar para no arruinar su amistad, poco a poco se volvió en un acercamiento más íntimo que terminó convirtiéndose en una confesión bidireccional, confesión en la que ambos expresaron el deseo de conservar su amistad, pero no ser sólo amigos, y aunque en un inicio ambos inconscientemente cambiaban su comportamiento con el otro pronto terminaron por dejar de evitar querer molestarse de forma amistosa, eso sí, respetando al otro y la relación que tenían, por ello, el haberse vuelto pareja no les limitó para seguir gastándose bromas entre ellos, y en inicio eran bromas de parte de Inui, mofándose del amor de niños que tuvo Kokonoi hacía Akane, bromita que hacía que Kokonoi le diese un golpe, nada grave, pero poco a poco dejaba de tener esa reacción y comenzó a reír por ello.



A los 19 fue que ambos tomaron la decisión de vivir juntos, ambos estaban iniciando la universidad, y por sus carreras, lo mejor para ellos y su relación era no mantenerse separados más de lo requerido, por lo que Kokonoi se encargó de alquilar un departamento más amplio, en dónde los dos pudiesen vivir cómodamente y además pudiesen ir a la universidad sin tanto ajetreo.



.˚♡˚.═══════ .˚♡˚.


Ahora que vivían juntos, las bromas del crush que tuvo Kokonoi con Akane ya no eran recurrentes, pero por el contrario, Inui había encontrado otras formas de molestar a su novio…



Kokonoi regresó de la universidad, estaba cansado, sin contar que seguía sin creer que Inui le hubiese cambiado el fondo de pantalla enfrente de sus narices.



Me las va pagar…

— Murmulló. —¡INUPI! — Llamó al rubio, pero este no parecía estar en el departamento aún. —¿Inupi? — Llamó de nuevo, buscado a su novio por el departamento. —

Ya debería estar aquí…

— Sacó su celular y llamó al rubio, pero el teléfono no fue entendido. —

¿Le habrá pasado algo?

— Iba a llamar de nuevo, pero un mensaje del rubio le llegó.



Inupi 🐶


Perdón por no atender la llamada, estoy en el trabajo con Shinichiro, llegaré un poco tarde, llevaré algo para cenar.

Te amo 💛.



Kokonoi sonrió cálidamente al leer lo último, respondió al mensaje, mismo que fue leído por Inui.



Koko 💎


Está bien, no te preocupes, te esperaré entonces, ten cuidado al regresar, ¿bien, cariño? 😋


Un nuevo mensaje por parte de Inui le llegó.


Inupi

🐶


No uses ese emoji, porqué me emocionó!


Kokonoi rió, si bien esa era la intención, no podía negar que le causaba gracia lo bien que el rubio le conocía.


Koko

💎


Entonces no demores mucho en regresar. 😏


Con ese como mensaje final, el pelinegro se encaminó a su cuarto. Sacó algo de ropa limpia del closet, mejor dicho, una pijama, y de uno de los cajones del closet un boxer, en lo que esperaba al rubio, podría darse un baño y recostarse un poco, al final de cuentas esa semana había sido pesada, desde entrega de trabajos, los exámenes y en su trabajo de medio tiempo… que realmente no le hacía falta como tal, ya que él y Kisaki se estaban montando un imperio empresarial, le era útil para ganar más experiencia en el ámbito de los negocios, y sobre todo, seguir al tanto de la economía, del grupo de la TōMan, sólo eran él y Kisaki los únicos matados adictos al los números.



Tomó un largo y relajante baño de burbujas, el aroma cítrico del jabón y el Shampoo le hacían sentir tan relajado, que juraría podría dormirse en la bañera, pero eso sería peligroso, terminó su baño, seco su cuerpo con una de las toallas, y aprovechó también para ponerse crema en todo el cuerpo, normalmente era asaltado por Inui y eso terminaba en ambos sudorosos, aunque tampoco iba hacerse la víctima, él también solía hacerle eso al rubio, se vistió y salió del baño, dirigiéndose a la cama que compartía con su novio, se dejó caer el ella, sintiendo como su espalda tronaba y eso le generaba más relajación aún, rodó en la misma, quedando recostado sobre su lado izquierdo, quedando así frente al lugar que le correspondía al rubio en aquella cama.



—El aroma de Inupi… me es tan agradable. — Sonrió con ternura mientras posaba su mano derecha en la almohada del rubio y acariciaba con cariño la superficie.



Por el “aroma de Inupi”, se refería precisamente al olor corporal del rubio, Inui no era adepto a usar perfumes o lociones, y no porque no tuviera cierto grado de vanidad, sino que, realmente no lo necesitaba, si bien los japoneses no tenían problema con sus aromas, lo cierto es que para Kokonoi el aroma corporal natural de Inui era sencillamente relajante.



Cerró los ojos con la esperanza de descansar sólo un momento, sin embargo el cansancio era tal que terminó quedándose dormido. Estaba bastante exhausto por la semana se exámenes, por momentos, deseaba que Inui se tomará en serio los estudios, lastimosamente la carrera de Inui no le era pesada en lo más mínimo, había convencido a Inui de estudiar la preparatoria y después lo convenció de hacer la universidad, la casa de los padres del rubio se había incendiado, fue gracias a Takemichi que ambos hermanos Inui se habían salvado, Kokonoi, que en aquel entonces tenía un enamoramiento inocente hacia Akane, la sacó de la casa en llamas, gracias a qué Takemichi, por alguna razón, llegó justo para sacar a Inui, haciendo así que la única pérdida de los Inui fuese meramente material, con aquel suceso, la decisión de Inui había sido terminar la secundaria y comenzar a trabajar para ayudar a sus padres con la hipoteca, sin embargo, Kokonoi no estaba dispuesto a que Inui dejase la escuela, menos al ver que si bien las materias en general le valían un sorbete, todo cambiaba cuando se trataba de motocicletas, motores y autos, ahí el rubio mostraba ser todo un sabelotodo.



Lo más difícil para Kokonoi no fue convencerlo de estudiar, sino que el rubio aceptará que él le pagará la carrera, el rubio se negó en más de una ocasión y fue casi un “todos contra Inupi”, ya que Kokonoi recurrió a sus amigos y hasta a la familia del rubio para que este accediera, claro que Inui puso sus condiciones, como pagar él mismo parte de sus estudios, fue sólo así que ambos llegaron a un acuerdo y al iniciar la universidad Inui entró para una Ingeniería en Mecatrónica, los motores eran su pasión y si bien, las motos eran lo suyo, los automóviles no le asustaban, además, Kokonoi prefería usar el auto que una moto, en primer lugar, porque las motos requerían equilibrio, en segundo, sólo podían ir dos personas en ellas, en tercer lugar en una moto no podría manosear al rubio… porque… sí, habiendo iniciado su noviazgo a los 17, ahora a sus 22, no era sorpresa que se dieran sus agasajos en el auto.



Pero ese era un dato para otro momento. Paso un tiempo cuando el rubio llegó.



—¿Koko? — Llamó suavemente, pues no escuchaba ruido alguno.



Había traído ramen de los gemelos Kawata para cenar, dejó la comida en la cocina y caminó a la habitación que compartía con el otro, viendo que este estaba dormido. Sonrió al ver al pelinegro abrazado de su almohada, a la vez que percibió el aroma de la ducha que acababa de darse.



Inui por su parte, venía sucio del taller, por lo que decidió tomar un baño antes de despertar a Kokonoi. Al igual que el otro, sacó ropa limpia y entró a la ducha.



No le molestaba para nada estar lleno de grasa y aceite, le encantaban las motos y eso era desde pequeño, paso la esponja por sus brazos para poder deshacerse de los residuos de aceite, era en momentos así cuando caía en cuenta que de ser un pandillero, ahora era uno de los mejores mecánicos de la región, y si la cosa en S.S Motors seguía mejorando, se volverían en los mejores del país. Dicen que cuando trabajas en lo que te gusta, nunca trabajas, realmente, pues parecía que para Inui era así. Terminó de enjabonarse por completo para después quitarse el jabón con la regadera de teléfono.

Kokonoi por su parte se removió un poco en la cama, abrió sus ojos y notó el ruido del agua cayendo. —¿Ya llegó Inupi? — Se sentó en la cama y se estiró un poco, aprovechando para reafirmar que aquello que oía, era agua. Bajó de la cama con cuidado y se dirigió al baño, conforme se iba acercando una oyendo claramente el sonido, notó que la puerta del baño estaba emparejada. —¿Acaso Inupi está tentándome? — Sonrió ante ese pensamiento, abrió un poco la puerta y husmeó en el interior de aquel cuarto, la imagen que presenció fue lo suficientemente erótica como para que reaccionara todo su ser.


Inui estaba usando la regadera de teléfono para remover el jabón de su cuerpo, paseaba la regadera lentamente, haciendo que el agua cayera de una forma que haría que a cualquiera de le acelerará el pulso.


El agua que le caía ai rubio recorría su piel como invitando a Kokonoi a pecar, pecar como ya habían hecho antes y seguirán haciendo.


El pelinegro pasó saliva con dificultad, Inui sin estarselo proponiendo estaba haciendo que el razonamiento del contrario se fuera de sabático. —Debo regresar a la cama… o de verdad me le voy a ir encima… — Con el mismo sigilo, dejó la puerta nuevamente emparejada como antes y despacito regresó a la cama, subiendo a está, tratando de controlar sus hormonas.



Inui por su parte terminó de quitarse el jabón de encima para después entrar a la bañera y relajarse por completo. —Ah~~. — Soltó un jadeo, mismo con el que dejaba ir todo el cansancio de aquella semana, si bien, su último exámen había sido el día anterior, lo cierto es que no estaba en paz hasta saber que Kokonoi también estaba libre de ellos. —Me pregunto si Koko hizo una rabieta por la foto… — Soltó una pequeña risa al recordar su pequeña travesura.


Pasaron unos minutos hasta que el rubio salió de la bañera y comenzó a secarse, a su vez que se colocaba crema, para ser exactos, la misma que Kokonoi había usado, una vez que su piel absorbió el producto, se puso su bóxer y encima la bata de baño, por lo general, solía ponerse el pijama en el cuarto.


El rechinido de la puerta fue leve, pero Kokonoi sabía que era Inui saliendo del baño, fingió demencia, el rubio caminó con sigilo, pues a ojos de él, el pelinegro estaba profundamente dormido.


—¿Será que le puedo cambiar la foto ahora? — Una sonrisa traviesa se posó en su rostro, se acercó con sigilo hasta Kokonoi, mirando que el teléfono de este estaba al lado del mismo. —Parece que se movió en lo que me bañaba. — Se inclinó para tomar el teléfono, cuidando de no recargarse en la cama y por supuesto, no llamar la atención del otro. —¡Ah! — Cerró los ojos con fuerza al sentir que era jalado a la cama. —¡¿Koko?! — Miró sorprendido al pelinegro, mismo que le sonreía con algo de picardía. —¿Koko, por qué…? Mm~. — Se mordió el labio inferior al sentir que una de las manos de su novio se colaba dentro de su bata de baño y acariciaba la piel de su vientre. —¡¿Koko, qué… haces?! — Preguntó entre leves jadeos al sentir el cálido aliento del contrario en su oído.


Kokonoi jugaba al propósito con su respiración, haciendo que el rubio se pusiera rojo de la cara y de las orejas. —Vienes semidesnudo… oliendo tan delicioso… acercándote con tanto sigilo, después de seducirme como lo hiciste con la regadera… — Comentó lamiendo el lóbulo derecho de Inui. —Creo que tu pregunta está demás… — Busco los labios del rubio para devorarlos.


Inui correspondió al beso, dejando que el otro le desabrochara la bata de baño y paseara su mano por todo su abdomen e incluso la pasará sobre la tela por su hombría. —K-koko… — Suspiró al sentir las caricias en su entrepierna.


Kokonoi sonrió. —Ya tiene tiempo que no lo hacemos, ¿verdad? — Preguntó sobre los labios del otro, volviendo a devorarlos.


Tenían tres meses sin hacerlo, claro que se tocaban, pero no habían podido hacerlo por completo, entre estudiar, preparar trabajos de la Universidad entre otras cosas, había dificultado que tuvieran relaciones, ahora podían darse el lujo de desvelarse.




.˚♡˚.═══════ .˚♡˚.


Habían hecho y deshecho en la cama hasta quedar satisfechos, se quedaron acurrucados hasta que el hambre… hambre de comida, les despertara.


Inui abrió los ojos primero, sintió el brazo de Kokonoi en su cintura, así como la respiración de este en la parte trasera de su cabeza. El rubio sonrió ante la sensación del abrazo, pero sonrió con travesura al ver en el mueble que estaba de lado de la cama el celular de Kokonoi, su intención, antes de terminar empiernado con su novio, era poner otra foto vergonzosa como fondo de pantalla del pelinegro.


Y ahora que podía, lo haría, con cuidado de no moverse mucho, se estiró para tomar el celular del otro, apretó el botón para desbloquear la pantalla y su corazón sintió calidez al ver que la foto de bloqueo de pantalla que había puesto Kokonoi era de ellos dos al salir de la primaria.


Desbloqueó la pantalla y para su sorpresa, la foto que tenía Kokonoi de fondo era una de ellos.




♡≪═══════≫♡≪════════≫♡


Habían pasado ya tres meses desde que Inui y Kokonoi habían empezado a salir, la única que sabía lo de ellos era Akane.


Los Black Dragon y Tenjiku había sido absorbidos por la Tokyo Manji, y aunque Kokonoi e Inui parecían pelear por el puesto de sub-capitán de la séptima división, lo cierto es que ambos se encargan del puesto, pero, aunque trataban de mantener los suyo en secreto, para evitar comentarios malintencionados o incluso que alguien de la pandilla tratara de hacer un motín contra ellos, lo cierto es que para Takemichi Hanagaki lo suyo no era un secreto y mucho menos wrq algo que debían ocultar, al menos no frente a todos los altos mandos de la TōMan, se supone wie algo que también tenía esa pandilla es wie aplicaban la de los mosqueteros, todos para uno y uno para todos.


Otro para el que tampoco era secreto era para Taiju, pues en más de una ocasión los encontró besandose o dedicándose palabras bastante cursis, y si bien no era “lo normal”, según la sociedad y su religión, sorprendentemente no los mal miró y mucho menos condenó al infierno por estar enamorados el uno del otro. En el caso de Draken, pues el compartía pensamiento con Takemichi y Chifuyu en cuanto se enteró, ya quería preguntarles cómo se había dado ese sentimiento, no por morbo, sino porque quería saber si también se habían dado momentos como en los de sus mangas Shōjo.


Un día, Manjiro llamó a una junta de la TōMan, junta en la que sólo se requiera a los capitanes y sub-capitánes.


—Llegamos muy temprano, ¿no crees, Inupi? — Kokonoi miró al rubio, este se sentó en una de las bancas del parque en el que Manjiro les había citado, cabe aclarar que no era necesario que llevarán su uniforme de la TōMan, por lo que Inui llevaba un conjunto deportivo rosa con una playera sin mangas holgada negra, así como unos tacones blancos, porque antisistema siempre y encima los tacones le quedaban divinos. —¿Inupi? — Llamó al rubio mirando como este parecía tener las mejillas un poco rojas. —¡¿Estás bien?! — Preguntó acercándose al rubio, juntando su frente a la de este, para asegurarse de que el rubio no tuviera temperatura.


—¡E-estoy bien! — Dijo el rubio haciéndose para atrás. —No te preocupes… — Dijo con las mejillas rojas.


—Inupi… — El mencionado se subió a la banca, sentándose sobre el respaldo de la banca, manteniendo una distancia prudente del pelinegro. —¿Es en serio? — Preguntó sentándose en medio de las piernas de Inui. —Sabes… lo he estado pensando… no quiero que escondamos lo nuestro… al menos, no de todos. — Comentó recargando su espalda en el respaldo de la banca. El motivo del sonrojo de Inui era que los tacones blancos que llevaba ese día, se los había obsequiado Kokonoi cuando tenían un mes y medio de noviazgo.


Inui miró atento a Kokonoi. —Yo… Normalmente me da igual lo que piensen de mí, pero… no me gustaría que te dijesen algo. — Confesó abrazando a Kokonoi por detrás, dándole un beso en la coronilla al otro.


Era una escena linda, bastante, tanto así que merecía ser inmortalizada.


¡Flash!


—¡Salió a la primera! — Gritó contento Chifuyu.


—¡¿Matsuno?! — Inui levantó el rostro, mirando al mencionado sonreír contento con una cámara en la mano. —¡Serás…! — Kokonoi le tomó de los brazos, no quería que el rubio deshiciera el abrazo. —¿Koko? — Miró a su novio sin seguir tratando de soltarse.


—Inupi… Koko. — La voz de Manjiro llamó la atención de los mencionados, los demás altos mandos de la TōMan salieron, era como si se estuvieran escondiendo, y por las sonrisas que traían, era obvio que habían escuchado la pequeña conversación de ellos. —El motivo de la reunión de hoy, son ustedes. — Explicó el rubio con tranquilidad. —Entendemos que en la sociedad hay cosas que siguen siendo un tabú, y son cosas que no deberían de serlo, lo de ustedes no es algo que deban ocultar, o temer expresar. — Los demás capitanes y sub-capitánes… cabe aclarar que también iban de metiches los reyes celestiales de Tenjiku que ahora eran de la octava división de la TōMan, asintieron con la cabeza. —A lo que voy es… Siéntanse con total libertad de ser felices en nuestra presencia, somos amigos, y lo que le hace bien a uno…


—Nos hace bien a los demás. — Acompletaron la frase todos los demás.


—Así que… en lugar de vernos como parte de una sociedad que se aferra a ideas absurdas… veamos como personas de seguridad. — Añadió Chifuyu con una amplía sonrisa.


—Dicen… que los amigos son la familia que uno elige… y yo creo que todos aquí ni hemos escogido mal. — Comentó Takemichi sonriéndole a la parejita.


Tanto Kokonoi como Inui miraron a todos los presentes, un calorcito les recorrió el cuerpo y sintieron como si se les quitará un peso de encima. —Gracias… — Soltarón al mismo tiempo.




♡≪═══════≫♡≪════════≫♡


Aquel recuerdo le hizo sonreír, se perdió tanto en ello que la pantalla del celular se había apagado, cuando salió de sus pensamientos miró el reflejo de la pantalla apagada, ahí pudo ver qué Kokonoi ya había despertado y estaba viéndolo a través de la pantalla.


—¡¿Koko?! — Inui giró su cabeza para ver a su novio.


Kokonoi sonrió. —¿No vas a cambiar la foto? — Preguntó con una sonrisa en su rostro. Inui le miró por unos segundos y después negó con la cabeza. —¿Por qué?


—No tengo el corazón como para hacerlo… esa foto… significa mucho… — Explicó dejando el celular de Kokonoi sobre el mueble, para después voltear y encarar a Kokonoi, este le abrazó y le dió un corto beso, y fue corto solo porque los estómagos de ambos hicieron ruido

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