UNO.
Sus puños se cerraban en las sábanas y su espalda se arqueaba debido al inmenso placer que estaba sintiendo cada vez con más intensidad.
Su cuerpo se movía vigorosamente mientras el chico sobre él no dejaba de arremeter una y otra vez dentro de su estrecha y caliente cavidad arrebatándole varios gemidos de sus labios.
Un teléfono celular comenzó a sonar por tercera vez haciendo que el chico recostado en la cama abriera los ojos perdiendo un poco la concentración.
—Cheol, deberías contestar. Tal vez es algo importante.—Manifestó el joven de cabellos negros con la voz entrecortada.
—No, seguramente es mi madre que quiere que vaya a comer con ellos. Pero no iré, hoy soy tuyo.—Respondió sin dejar de moverse.
—Pero-
Seungcheol interrumpió la frase a medias del contrario devorando sus labios con pasión, haciendo que el chico se derritiera ante aquello, correspondiendo mientras se aferraba a la espalda de Seungcheol y arañándola en el proceso. Pronto el joven se olvidó del asunto mientras el contrario se encargaba de proporcionarle más placer con ese propósito.
~~
Jeonghan lanzó su teléfono celular a la cama. Era la tercera vez que trataba de contactar a su novio y éste no respondía.
Había tratado de justificarlo muchas veces queriendo creer que tenía mucho trabajo y que tal vez no tenía cabeza para pensar en otra cosa, sin embargo había estado desconfiando un poco últimamente debido a que Minghao trabajaba en la misma área que su novio en la empresa y éste le había dicho que últimamente no tenían mucho trabajo por hacer, ya que los pendientes se habían completado con anticipación.
Jeonghan no quería pensar en cosas que involucrasen a su novio con otro hombre, pero ciertamente le resultaba demasiado sospechoso que dijera que siempre iba a ver a su madre y la señora Choi le dijera al mismo tiempo que hacía mucho que su hijo no la visitaba.
"¿Estará planeando una sorpresa para nuestro aniversario?" Se preguntó a sí mismo en otro intento por hacerse sentir mejor.
—Sí, seguro que anda por ahí buscando un lugar para irnos de viaje y es por eso que me evade todo el tiempo, eso debe ser.—Se animó para después tratar de distraerse con otra cosa. Sin embargo, minutos después, ya estaba con el teléfono pegado en su oreja tratando de escuchar la voz de Seungcheol.
~~
Horas después la puerta del departamento se abrió y tras ella Seungcheol aparecía con una sonrisa en su rostro y unas enormes ojeras.
Cuando se adentró en la habitación encontró a su rubio novio durmiendo en la cama con su celular en la mano y al revisar el suyo propio se dio cuenta de que tenía al menos veinte llamadas perdidas de Jeonghan.
Suspiró con cansancio y comenzó a desvestirse para después meterse entre las sábanas junto a Jeonghan quien al sentir a su novio abrió los ojos y se aferró a él.
—Llegas tarde de nuevo.—Reclamó con voz adormilada.
—Lo siento, se me fue el tiempo en casa de mi madre.
—Entiendo, debería ir contigo la próxima vez.—Propuso con una sonrisa.
—Sí, tal vez luego. Vamos a dormir, ¿de acuerdo?
Jeonghan asintió aferrándose más a su novio y poco después ya se encontraba dormido de nuevo.
Seungcheol por su parte se había quedado despierto un rato más admirando a su Jeonghan. Se sentía mal por lo que le estaba haciendo, pero no podía justificarse con sólo sentirse mal, él sabía que lo que le hacía a su novio le convertía en una mala persona. Pero no podía evitarlo, Jeonghan era el chico más hermoso que hubiese visto en su vida, también era demasiado cariñoso y dulce, era inteligente y adorable; en pocas palabras, era el novio ideal.
Aún así Seungcheol creía que Jeonghan tenía un defecto, y es que el chico le temía a probar cosas nuevas, no le gustaba salir a los lugares que a Seungcheol le gustaban porque decía que no eran de su interés aún si nunca había ido a alguno. Tampoco le gustaba probar comidas nuevas porque temía ser alérgico.
Lo que a Seungcheol le tenía realmente frustrado era que Jeonghan jamás había querido tener sexo con él, temía ser lastimado y además él creía conveniente hacerlo una vez que estuviesen casados a pesar de que también le temía al matrimonio. De hecho no se explicaba cómo es que Jeonghan había aceptado que vivieran juntos.
Seungcheol amaba a su novio, por supuesto, pero no había podido evitar fijarse en cierto chico pelinegro hacía unos cuatro meses.
Su nombre era Jisoo, el chico trabajaba en la misma empresa que él pero en otra área distinta. Se habían topado un par de veces y no había sido hasta una fiesta del trabajo en la cual habían tenido oportunidad de hablar.
Seungcheol se había enterado entonces que Jisoo amaba hacer las mismas cosas que él y eso le había hecho formar una relación afectuosa con el pelinegro en un corto tiempo.
Sin darse cuenta, dos semanas después de conocerse, ambos se encontraban desnudos en el departamento de Jisoo haciendo el amor sin ninguna vergüenza y lo que había comenzado como un encuentro de placer, pronto se convirtió en una especie de rutina en la cual tenían sexo al menos tres veces a la semana probando cosas nuevas. Simplemente no podía evitarlo, ese chico lo tenía mal.
Durante la madrugada, Jeonghan despertó con sed así que se levantó camino a la cocina, no sin antes darle una mirada rápida a su novio quien dormía junto a él plácidamente haciéndole sonreír, se veía realmente cansado.
Al volver a la habitación notó algo brillante sobre el buró y entonces se dio cuenta que era el celular de Seungcheol recibiendo un mensaje.
—¿Quién rayos le manda un mensaje a esta hora?—Se preguntó no pudiendo evitar esconder su curiosidad cuando silenciosamente se dirigió hacia el aparato en cuestión y lo tomó.
Jisoo: 04:26
¿Duermes?
Jisoo: 04:30
¿Realmente te cansaste? Yo también, pero no puedo dormir :(
Jisoo: 04:31
¿Le devolviste la llamada a tu madre? Me siento culpable porque no has podido verla por estar conmigo. No nos veamos mañana, ve a visitarla.
Jisoo: 04:32
Supongo que dormiré también. Mándame un mensaje cuando despiertes. Me encantas. ❤️
Los ojos de Jeonghan se llenaron de lágrimas, obviamente sospechaba aquello, pero siempre trataba de pensar positivo, pues ante todo creía que Seungcheol lo amaba solo a él a pesar de sus inseguridades.
Justo en ese momento estaba debatiéndose entre despertar a Seungcheol y echarlo de casa a patadas o fingir que no pasaba nada, pues realmente sentía que dejar a Seungcheol podía ser doloroso, temía salir lastimado aún más.
Una tercera opción llegó a su mente con rapidez, haciéndole sonreír por su obviamente evidente ingenio. No sería ninguna de las anteriores, haría algo mucho mejor. Ese tal Jisoo le daría muchas explicaciones, ya era hora de dejar de tenerle miedo a todo.
~~
Jisoo había dejado su teléfono celular junto a él dispuesto a dormir y esperando quizá una respuesta que de momento no llegaría, si algo había conocido de Seungcheol, era que el chico tenía el sueño demasiado pesado como para escuchar el tono de mensaje. Sin embargo, contrario a lo que él pensaba, la respuesta llegó en ese momento.
Cheol: 04:52
No veré a mi madre mañana, yo definitivamente quiero pasar el día contigo. ❤️
Jisoo sonrió con ternura ante aquello, realmente le gustaba demasiado su compañero de trabajo.
Jisoo: 04:53
¿Estás seguro? No quisiera que por mi culpa la relación con tu madre se arruine.
Jeonghan bufó con molestia, había tenido que moverse a otra habitación para que Seungcheol no despertase.
No podía creer como ese tipo podía ser tan descarado y sin corazón, es decir, estaba quitándole a quien había sido su pareja por tres años y lo único que le preocupaba era arruinar la relación de Seungcheol con su madre. Vaya persona sin escrúpulos.
Cheol: 04:55
Eso no pasará. Te veo mañana a las ocho en el café cerca de la oficina. No lleves tu teléfono celular, tengo una sorpresa para ti. Pide un café americano para mí.
Jisoo: 04:55
¿Vas a secuestrarme?
Cheol: 04:56
Ya lo sabrás mañana.
Jisoo: 04:56
De acuerdo, confío en ti. Descansa entonces. ❤️
Cheol: 04:59
Tú también.
Dicho aquello borró la conversación y regresó a la cama junto a su infiel novio, sin embargo no regresó el aparato a su lugar. Mañana sería un día interesante.
..
..
..
Al día siguiente Jisoo se levantó con emoción, el que Seungcheol le hubiera dicho que tenía una sorpresa para él le hacía pensar en un sinfín de cosas, probablemente sería el momento de comenzar una relación.
Jisoo sabía que sus encuentros sexuales con Seungcheol no representaban ninguna formalidad y estaba completamente a favor de las relaciones sin compromiso, sin embargo el tipo era tan dulce que era imposible no sentir algo más por él y estaba seguro de que Seungcheol probablemente pensaba lo mismo, así que había planeado proponerle llevar su relación a otro nivel.
Tenía planeado lo que haría, pronto sería el cumpleaños de su compañero de trabajo, así que había ideado una cita perfecta en la cual, al final de la comida en su restaurante favorito, le propondría salir formalmente, y es que para Jisoo era increíble que alguien como Seungcheol estuviese soltero, de modo que planeaba cambiar aquello. Tal vez no era como lo había planeado, pero si Seungcheol no se lo pedía en aquella cafetería, entonces él mismo lo haría, ya idearía otro plan para su cumpleaños.
Estaba decidido.
Jeonghan esperaba afuera de la cafetería en cuestión, vigilaría a cualquier tipo sospechoso que ordenara café americano, tal vez no era el mejor plan del mundo pero fue lo mejor que se le había ocurrido a las cuatro de la mañana recostado en la bañera vacía con sus ojos llenos de lágrimas.
Uno tras otro, entraban hombres de variadas edades a ordenar café americano, claro, porque todo el mundo conspiraba en su contra, como siempre.
Estaba comenzando a fastidiarse, es decir, no podía enfrentar a todos los tipos que entraran a la cafetería sin tener que equivocarse al menos unas diez veces.
Perdido en sus negativos y exagerados pensamientos, no notó cuando un chico de delgada figura y oscuros cabellos se adentró al lugar para ordenar café americano, para posteriormente tomar asiento en las mesas que se encontraban fuera del local y sonreír con naturalidad.
No fue hasta que una voz lo sacó de sus pensamientos que supo que había encontrado a la persona que esperaba.
—¡Jisoo! ¿Qué haces por acá tan temprano? Hoy no trabajas.—Cuestionó un hombre desconocido que claramente era algún compañero de trabajo.
Jeonghan no pudo escuchar la respuesta del chico, pues el hecho de estar escondido tras un arbusto no le ayudaba mucho a agudizar su sentido auditivo. Pero eso no importaba, había encontrado al tercero en discordia y no iba a desistir ante su plan, definitivamente ese tipo rompe-relaciones lo tenía que oír.
Cuando el colega del arrebatador de novios se alejó, Jeonghan supo que su momento había llegado, así que salió tras los arbustos encaminándose hacia el chico con la seguridad dibujada en su rostro.
Y claro, como su plan iba demasiado bien para ser verdad, algo tuvo que ocurrir para arruinar el momento, y que mejor que un chiquillo en bicicleta que por ir tomando una bebida no se percató del rubio que caminaba sin dañar a nadie, siendo dañado cuando la bicicleta se estampó contra él y el líquido de la bebida del chiquillo se derramó encima suyo casi haciéndole gritar por lo molesto que estaba.
El chiquillo lloró tras el regaño de Jeonghan, eso aunado a la pequeña herida que tenía en su rodilla, nada comparado con la lesión sangrante del rubio, y por supuesto que todo aquel alboroto no había pasado desapercibido para cierto joven de cabellos negros quien sin dudarlo corrió a auxiliar a aquel par de personas que al parecer no estaban comenzando su día tan bien como él.
El chiquillo corrió hacia su madre, alejándose sin siquiera pedir una disculpa u ofrecerle ropa nueva por la suya arruinada por lo que parecía ser batido de chocolate.
—Cielos, ¿estás bien?—Preguntó una dulce voz junto a él mientras le ayudaba a incorporarse.
Jeonghan volteó a mirarlo y fue entonces que se percató de quién se trataba, aumentando así su enojo. El tipo era apuesto, jodidamente apuesto. Definitivamente estaba a punto de vomitar bilis o algo así.
—Estoy bien.—Respondió secamente soltándose del agarre del contrario.
—¿Estás seguro? Esa herida en tu rodilla se ve-
—¡Dije que estoy bien, cielos! ¡¿Es que acaso no me escuchaste?!—Expresó levantando la voz esta vez. Odiaba a ese tipo, lo odiaba en serio.
-—De acuerdo.—Respondió el chico con voz ligeramente baja alejándose de la escena. Después de todo estaba esperando a Seungcheol.
Jeonghan se sacudió lo mejor que pudo decidido a alejarse. Su plan estaba arruinado, había tenido al culpable de su enojo frente a él y no había sido capaz de enfrentarle a pesar de que ya se encontraba lo suficientemente molesto como para armarse de valor.
El dolor de su rodilla le hizo flaquear, pues la adrenalina se había normalizado en su organismo haciéndole recordar que de hecho era un ser humano y por supuesto que esa herida debía doler, así que cayó de rodillas al suelo volviendo a ensuciarse con batido de chocolate.
No supo en qué momento pasó, pero de repente ahí estaba Jisoo de nuevo ayudándole a incorporarse.
—Olvídalo, no estás bien. Tienes que curar esa herida o podría infectarse.
—No, déjame. Yo-
—No digas nada, solo camina. Con cuidado.
Jeonghan permaneció en silencio los escasos cinco minutos que habían caminado, Jisoo le había ayudado apoyando su brazo alrededor de su cuello para cargar así con la mayoría de su peso, a pesar de no ser algo tan grave, Jisoo no le había dejado andar de otra manera.
Finalmente se detuvieron frente a una casa de tamaño regular y posteriormente se adentraron en ella.
Jisoo obligó a Jeonghan a sentarse mientras él corría por su botiquín de primeros auxilios, posteriormente se arrodilló frente al rubio y procedió a desinfectar aquella herida.
—No tenías que hacer esto.—Dijo Jeonghan de repente.
—No importa, no iba a dejarte ahí solo. ¿Estabas perdido?
—Por supuesto que no. Yo estaba esperando a alguien.
Jisoo lo miró sorprendido, por un momento se había olvidado de Seungcheol.—¿En serio? Curioso, yo también esperaba a alguien.
—Es obvio, de hecho yo-
Su reclamo se vio interrumpido de nueva cuenta cuando sus intestinos le delataron, ciertamente había salido muy temprano de casa sin darse tiempo de desayunar algo y justo ahora sufría las consecuencias.
Jisoo soltó una risa divertida.
—Parece que tienes hambre, déjame traerte algo.
Dicho aquello caminó hacia la cocina y fue entonces que Jeonghan se dio cuenta que Jisoo había terminado de curar su herida sin que él se diera cuenta. Un tipo tan malvado como él no podía mostrarse amable así como si nada.
Poco después el chico volvió con el desayuno y se lo ofreció al rubio quien miró todo con cierta duda.
—No puedo aceptar esto.—Soltó de repente.
—No te preocupes, por mí no hay problema, te traje hasta acá y lo mínimo que puedo hacer es ofrecerte algo de comer. ¿Quieres llamar a la persona que estabas esperando? No vaya a preocuparse.
Jeonghan negó con la cabeza, su sola voz de aquel joven le hacía volverse loco, tenía ganas de golpearlo y de abrazarlo a la vez por haberle sacado de esa vergonzosa situación.
—Ahh, creo que entiendo tu incomodidad, y como no, si estás todo sucio. Ven conmigo, te daré algo de ropa y luego podrás comer tranquilamente.
Sin esperar una respuesta de parte del rubio, Jisoo lo llevo consigo hacia su habitación y una vez ahí le ofreció ropa cómoda.
—Esto debería quedarte perfecto. Vístete y sal cuando estés listo.—Dijo el pelinegro con una sonrisa antes de salir de la habitación.
Jeonghan miró todo a su alrededor, quien sabe cuántas veces su novio había visitado ese lugar y ciertamente no podía entender el por qué Seungcheol había decidido a engañarle.
O tal vez si lo comprendía, Jisoo era un chico apuesto, amable y parecía ser atento, su voz era como una bella melodía de esas que nunca te cansarías de escuchar y además parecía ser muy valiente, es decir, él nunca se atrevería a meter a un desconocido en su casa para ofrecerle comida y ropa limpia, porque quien sabe, podría ser un ladrón encubierto o algo así. Sin embargo Jisoo lo había hecho sin ningún problema y no parecía molestarle en lo absoluto.
—¿Y si lo mejor es dejar ir a Seungcheol?—Se preguntó a sí mismo.—No puedo obligarlo a estar conmigo si no es feliz.—Suspiró antes de vestirse y salir de la habitación.
Lo que no esperaba era encontrarse con Jisoo sosteniendo su teléfono celular que había dejado olvidado en el sofá. Jisoo tenía una expresión entre confusa y asustada, probablemente había visto algo que no debía y se sintió en la necesidad de reclamarle el haber tomado sus cosas sin permiso, sin embargo entendió todo cuando observó una llamada perdida de su novio en la pantalla y posteriormente ésta volvió a iluminarse mostrando la fofo de contacto que no era más que una captura de cierta vez que habían viajado a Japón y en ella salían juntos regalándose uno de los miles de besos que se dedicaban a diario. Ahora ya no sabía si tan siquiera esa fotografía significaba algo para él.
—¿Quién eres tú?—Cuestionó Jisoo finalmente y Jeonghan estaba sorprendido de que el chico no estuviera llorando o algo así.
—¿No es obvio? Soy el novio de Seungcheol y claramente tú eres su amante.—Respondió totalmente decidido, el momento había llegado, si Jisoo quería pelear él definitivamente no se negaría.
Los ojos del joven se abrieron con sorpresa tras esas palabras.
—¿Su novio? No entiendo, Seungcheol me dijo que era soltero.
No se suponía que Jeonghan lloraría, estaba enojado y obviamente llorar en ese momento era signo de debilidad, pero ahí estaba, derramando lágrimas tras oír aquello. Una cosa era que Seungcheol estuviese engañándolo, pero otra peor y muy diferente, era que además de eso le estuviese negando ante los demás.
—¿Soltero?
—Maldita sea.—Se quejó.—Por favor dime que no he destruído tu relación con él, yo no sabía que... espera, ¿la persona a la cual buscabas era a mí?
Jeonghan asintió, esta vez había agachado su cabeza.
—No lo puedo creer. Yo no sabía lo que estaba ocurriendo, de verdad. Si yo hubiera sabido que Seungcheol salía con alguien yo nunca-
—Te hubieras acostado con él.—Completó la frase.
—Yo...
—No digas nada.—Le Interrumpió.—Ahora me doy cuenta que no es tu culpa, sino mía por estúpido.
—No digas eso, tampoco es tu culpa. Ambos hemos sido engañados.
—Ya lo sé.—Susurró.—Debo irme, gracias por todo y si algún día te vuelvo a ver prometo que te voy a devolver tu ropa. Nos vemos, Jisoo.
Jisoo no detuvo a Jeonghan cuando se dirigió hacia la puerta, pero sí que tenía curiosidad sobre algo.
—Espera.
Jeonghan se giró a mirarlo.
—¿Cuál es tu nombre?
Jeonghan sonrió ligeramente.—No necesitas saber eso, nos vemos.
Y sin más, desapareció por la puerta, ahora ambos tenían algo que hacer.
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