Prólogo
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Su mirada viajó hacia el reloj sobre la pared y desde allí hacia la puerta. Eunhyuk comenzó a morder su labio inferior, se removió sobre su silla antes de que sus ojos eventualmente se dirigieran hacia el reloj una vez más. Luego frotó su rostro con ambas manos, suspiró y no pudo mantener sus piernas quietas. Había una horrible sensación dentro de su pecho mientras seguía sentado allí y con cada minuto que pasaba empeoraba. Eunhyuk estaba nervioso - y estaba terriblemente nervioso.
Había tenido esa escena incontables veces dentro de su cabeza, había observado fijamente el techo durante incluso más noches ya que no había sido capaz de dormir. Hasta todos sus intentos por encontrar las palabras correctas mientras escuchaba diferentes sinfonías habían sido tan inútiles como pedir ayuda a su hermana. Eunhyuk era del tipo espontáneo; no podía lidiar con tanta preparación. Así que quizás debería simplemente hacerlo. Y si cambiaba de opinión repentinamente y decidía que ese día no era el correcto, nadie lo sabría. Qué tan cobarde podría ser eso, horas de preparación para nada. Y tal vez incluso entonces resultaría terrible porque era tan perfeccionista que enfermaba a las personas.
No. Solo lo haría, sin pensarlo demasiado.
Hablando honestamente, estaría contento si su cerebro finalmente dejara de pensar. Seguramente no habían escenarios que su cabeza no lo había hecho soportar y aunque solo una pequeña parte de ellos terminaban mal: ya no quería eso. Tenía que suceder y tenía que suceder lo más rápidamente posible, hoy en el mejor de los casos.
Ahora o nunca.
Oyó a alguien introduciendo el código de la puerta e inmediatamente se sentó derecho.
‘Ahora’ ocurrió demasiado rápido y muy repentinamente, pensó. Sus ojos abiertos de par en par se dirigieron a la puerta - y ésta se abrió. Un Donghae que lucía agotado apareció en su campo de visión y Eunhyuk sintió su corazón en la boca.
—Hola Hyukkie.
Donghae se quitó sus zapatos y le sonrió con cansancio mientras caminaba hacia él. Eunhyuk hizo su mejor esfuerzo para permanecer tranquilo y el gentil beso que el castaño dejó caer sobre sus labios fue más tranquilizador de lo que su voz interior podría ser.
—Hola... —murmuró y estaba un poco estupefacto como siempre lo estaba cuando Donghae llegaba a casa luego de un largo día de trabajo.
El menor sonrió dulcemente y deslizó sus dedos a través del cabello de Eunhyuk.
—¿Cómo estás?
—B-Bien. Estoy bien.
—¿En serio? —Donghae rió y jugó con su cabello—. Para mí pareces algo nervioso.
—No lo e-estoy —bajó su mirada para que Donghae no pudiera ver que estaba mintiendo. La mano del castaño continuó frotando su cabeza, lo acarició y pronto sus ojos se cerraron. Donghae era tan amable, tan cariñoso... Eunhyuk casi olvidó que había planeado grandes cosas para ese día—. ¿Cómo estuvo tu día? —casi ronroneó.
—Agotador —suspiró Donghae, haciendo que los ojos del mayor se abrieran de nuevo, su mano todavía estaba sobre su cabeza—. Había una escena que tuvimos que hacerla una y otra vez y en cada vez alguien olvidaba sus líneas. Al menos esta vez no fui yo...
—¿Por qué deberías ser tú? —preguntó Eunhyuk en voz baja y levantó su vista hacia él—. Sé que eres muy bueno en las filmaciones.
Donghae rió muy silenciosamente y lo recompensó con un beso, presionándolo muy suavemente sobre su frente.
—¿Cómo lo sabes? No me viste en el set.
—Pero te visito lo suficientemente seguido. Y sé que lo estás haciendo bien porque todas las personas en el set te adoran y te elogian.
—Ellos no hacen eso —murmuró Donghae con una sonrisa feliz sobre sus labios.
—Lo hacen —respondió Eunhyuk de inmediato—. Cualquiera en su sano juicio te adora, Donghae. Porque eres simplemente adorable.
El menor rió silenciosamente.
—Y tú eres cursi, Hyukkie. Pero gracias.
Otro beso fue dejado sobre sus labios y la mano de Donghae bajó lentamente desde su cabeza hacia su cuello. Acarició su piel con su pulgar, sonrió un poco más cuando sus miradas se encontraron antes de eventualmente soltarlo. Se estiró y frotó su nuca.
—Estoy cansado... Creo que iré a la cama.
Eunhyuk asintió suavemente y Donghae caminó lentamente hacia el baño. La puerta casi se cerraba cuando Eunhyuk recordó que este eraeldía.
—¡Donghae, espera un momento!
El castaño literalmente se congeló en su lugar y abrió de nuevo la puerta para mirarlo.
—¿Qué sucede?
Eunhyuk rió torpemente y se levantó de su silla. Con un poco de dificultad se acercó y se detuvo justo en frente de él. Los ojos de Donghae estaban llenos de curiosidad y por eso mantuvo su mirada baja mientras sus dedos rodeaban la muñeca del menor para tirar gentilmente de él fuera del baño.
—Um... ¿Quieres ir al jardín de la azotea conmigo? Creo que em... Creo que el cielo está realmente claro esta noche.
Las comisuras de los labios de Donghae formaron una cálida sonrisa y debido a que la mirada de Eunhyuk estaba fija tímidamente en el piso, no vio la mano del menor aproximándose y que pronto se posó cariñosamente sobre su mejilla una vez más. Un tierno beso fue dejado sobre su otra mejilla y cuando parpadeó, su corazón latía fuertemente contra su pecho como si quisiera salir de él.
—Por supuesto.
La mano de Donghae bajó desde su mejilla por su brazo hasta su mano. Se sostuvo a ella y continuó sonriéndole, no se movió ni comenzó a caminar aunque habían vivido en ese departamento por algunos años y sabía exactamente dónde estaba la azotea. No, Donghae quería que Eunhyuk lo llevara allí y quería que lo llevara allí sin saber cuál era la razón. No podía preguntar, simplemente porque confiaba ciegamente en él y sabía que lo que fuera que les aguardara allí valía la pena.
—¿Entonces podemos ir?
Eunhyuk asintió lentamente y aún así necesitó un momento para apartar su mirada de él. Hizo más fuerte su agarre alrededor de los dedos del menor muy ligeramente mientras subían las escaleras y se abstuvo de soltarlo cuando llegaron a su destino, como si estuviera asustado de perder a Donghae para siempre si sus manos no estaban juntas. Cuando se colocó detrás del menor se aseguró dd no dejar de tocarlo, ni siquiera por un segundo.
—Oh wow... Tenías razón. El cielo está realmente claro esta noche —dijo Donghae mientras miraba las incontables estrellas arriba de ellos. Solo estaban rodeados por ellas y algunas luces por eso el ambiente era el correcto; incluso los sonidos de las calles parecían más silenciosos esa noche. Eunhyuk asintió, pero no siguió la vista del menor. Su corazón latía tan velozmente que para entonces le hacía sentir nauseas.
—Donghae... —lo rodeó lentamente con sus brazos desde atrás y lo sostuvo fuertemente. Su nariz frotó la piel del cuello del menor por un segundo y respiró profundamente, intentando calmarse mientras inhalaba el aroma del menor.
—¿Sí?
Eunhyuk suspiró y cerró sus ojos por un momento. Todavía sentía nauseas pero sabía que ya no había vuelta atrás. Este era el punto sin retorno.
—Hay... Hay algo que quiero preguntarte.
Donghae ladeó ligeramente su cabeza hacia un costado, pero aún no era capaz de realmente mirarlo.
—¿Qué es?
—Um... Bueno... Es algo que quería preguntarte desde hace mucho tiempo y em...
—Solo dilo, Hyukkie —rió Donghae—. ¿O es algo malo?
—No, por supuesto que no.
—Entonces no hay necesidad de estar vacilante.
—Sí, pero... Bueno—
—¿Estás sonrojándote?
Eunhyuk rió nerviosamente y estaba algo impresionado de que Donghae acertara.
—Esa es- La razón de esto es em...
—Luces tan tierno cuando estás sonrojado, ¿sabes eso?”
Respiró profundamente de nuevo y finalmente levantó su mirada cuando el menor giró entre sus brazos porque las estrellas ya no eran tan interesantes como el rostro de su novio. Había una suave sonrisa en los labios de Donghae y Eunhyuk pensó que era patético darle tantas vueltas al asunto de esa forma. Suspiró y mordió su lengua.
—¿Alguna vez pensaste en... celebrarlo? Es decir, ¿lo que prometimos al otro en Hawai?
Donghae rió y Eunhyuk no pudo luchar contra el impulso de acomodar el cabello del castaño porque el viento seguía jugando con él.
—Realmente nunca pensé en ello, para ser honesto. ¿Por qué, quieres que lo celebremos?
Eunhyuk asintió.
—Sí. Porque te lo mereces. Quiero hacerlo oficial y quiero que tengas la celebración que te mereces. Debería ser una celebración como todas las demás parejas también la tienen. No quiero que seamos diferentes.
—¿Quieres hacerlo oficial? Pero Hyukkie, todos saben sobre ello.
—Sí, pero no lo vieron. No estuvieron allí. Y me gustaría tener a nuestras familias allí, especialmente a nuestras madres. Siento como si lo hubiéramos ocultado de ellas.
El menor rió silenciosamente y se acercó un poco más, puso sus manos sobre los costados de Eunhyuk para frotarlos.
—¿Realmente quieres hacer esto? —preguntó y no pensó ni por un segundo si esto era posible o no. Eunhyuk asintió.
—Sí. Pero no quiero hacerlo solo por ellos. Debería ser principalmente por nosotros.
La sonrisa de Donghae era hermosa.
—Está bien, entonces hagámoslo.
—¿Estás seguro?
—Sí —Donghae besó sus labios—. Hagámoslo oficial.
Eunhyuk sonrió y de repente sus nervios desaparecieron, sin que supiera de dónde habían salido.
—¿Completamente con todo lo necesario?
Su sonrisa fue correspondida.
—Completamente con todo lo necesario.
—¿Sabes lo que eso significa, cierto?
Donghae lucía un poco confundido, especialmente porque repentinamente había una gran sonrisa sobre los labios de Eunhyuk.
—Eso creo.
Eunhyuk lo soltó lentamente y metió una mano dentro de su bolsillo, tomó algo y lo sacó. Lo escondió en su mano y los ojos de Donghae se abrieron significativamente cuando Eunhyuk se arrodilló en frente de él.
—¿Qué estás haciendo? —resopló. Eunhyuk sostuvo su mano con la suya.
—Dijiste que querías todo. Y todo empieza con una propuesta. Nunca te lo pedí, incluso si siempre quise hacerlo.
—P-Pero... nosotros ya estamos—
—No oficialmente.
El menor se puso rojo y cerró rápidamente su boca, solo asintió tímidamente. Miró abajo hacia él y cuando Eunhyuk vio la pequeña sonrisa en sus labios, de repente obtuvo valentía. Acercando la mano de Donghae, dejó un tierno beso en ella, frotando su piel con su pulgar. Todavía tenía todos esos escenarios en mente sobre este momento, pero ahora estaba seguro de que solo un final era el correcto. ¿Qué necesidad había de sentirse nervioso?
—Donghae... ¿Te casarías conmigo?
La respiración del menor se aceleró, Eunhyuk pudo oírla. Los ojos de Donghae se movieron desde su rostro hacia el anillo en su mano y de vuelta a él; parecía que no podía creer lo que estaba sucediendo. Eunhyuk había logrado sorprenderlo una vez más. Aún era capaz de hacerlo, incluso después de todos esos años.
Había un suave tono rojizo apareciendo en las mejillas de Donghae mientras seguía observándolo, sus labios estaban ligeramente separados. Había entendido muy bien lo que Eunhyuk le había preguntado, pero su cerebro necesitaba unos momentos para procesar la información. Se puso aún más rojo cuando lentamente cayó en la cuenta y una vez más su mirada aterrizó sobre el - sin dudas -muycostoso anillo en la mano de Eunhyuk que era suavemente iluminado por las luces alrededor de ellos.
—Hyukkie...
—¿Me concederías el honor de dejarme llamarte mi esposo?
Donghae mordió su labio y pronto hubieron lágrimas haciendo brillar sus ojos. Eunhyuk siguió acariciando su mano mientras observaba lo profundamente conmovido que estaba el menor, sabía que había sido el momento correcto para pedírselo. Sí, habían prometido al otro muchas cosas en Hawai y desde entonces se habían considerado una pareja casada, simplemente porque habían estado actuando como una. Pero Eunhyuk nunca se lo había pedido como si hubiera querido hacerlo y tuviera planes de hacerlo. Y esto todavía era algo importante que no quería perderse.
—¿Lo harás? —repitió silenciosamente porque pensó que Donghae había olvidado contestarle. Y realmente, esta pregunta de alguna manera lo trajo de vuelta a la vida. Donghae parpadeó y una tímida sonrisa se formó en sus labios.
—Sí —susurró y sonrió aún más, una primera lágrima escapó de sus ojos—. Sí, por supuesto. Sí, sí, ¡sí!
Eunhyuk sonrió y deslizó lentamente el anillo por el cuarto dedo del castaño antes de ponerse de pie. Donghae arrojó sus manos alrededor de él y llenó el aire con su suave risa, mezclada con sollozos de alegría. Eunhyuk lo abrazó fuertemente y sintió que su corazón daba tumbos dentro de su pecho; en ese momento quería abrazar a todo el mundo.
—Tardaste tanto tiempo en responder que casi pensé que dirías que no —rió. Donghae se alejó un poco y reveló las lágrimas sobre sus mejillas que Eunhyuk limpió velozmente.
—¿Por qué haría eso? —sollozó—. Te amo más que a nada, ¿cómo podría decir que no?
—¿Entonces por qué tuviste que tardar tanto tiempo? —rió Eunhyuk.
—Creo que mi cerebro se paralizó... —dijo Donghae con su voz llorosa que lo hacía sonar muy adorable. Eunhyuk rió y lo acercó de nuevo, sosteniendo sus mejillas. Dejó tiernos besos sobre los labios de Donghae antes de que el menor escondiera su rostro en el hueco del cuello de Eunhyuk para sonreír felizmente. Estaba seguro de que era el hombre más feliz del mundo - bueno, quizás tenía que compartir esta felicidad con alguien.
—Hay muchas cosas que hacer ahora —murmuró Eunhyuk luego de unos momentos. Todavía estaban parados allí y abrazando al otro, desde Dios sabe cuándo. Los pulgares de Donghae acariciaron la nuca del mayor.
—¿A qué te refieres?
—Bueno, primero que nada tenemos que encontrar una fecha apropiada. Después tenemos que encontrar un lugar, un concepto. Tenemos que hacer las invitaciones, decirle a nuestras familias, encontrar algo decente para usar... También tiene que haber un pastel y alguien tiene que organizar las cosas oficialmente. ¡Y tenemos que hacer la reserva para nuestro viaje de luna de miel!
Donghae rió y sorbió su nariz.
—¿Realmente quieres hacer todo, no?
—Sí, por supuesto. Tendrás todo lo que te mereces. Y eso es lo mejor que puedas imaginar.
Lo escuchó sorber su nariz una vez más y tal vez sonó como si estuviera comenzando a llorar de nuevo.
—Eres demasiado bueno para mí...
—Ser demasiado bueno es imposible. Así que déjame llenarte con amor por el resto de tu vida.
—Eres tan cursi —masculló Donghae y besó los labios del otro tan tiernamente como pudo hacerlo—. Y eresmicursi.
—Aunque mi objetivo es ser tu esposo.
Dejó otro beso sobre sus labios y mientras Donghae continuaba sonriendo, nuevas lágrimas cayeron por sus mejillas de nuevo.
—No puedo esperar por ello.








