🌷Taking Care Of Your Dreams🌷Ym • Os by Ademxio🧚🏻 at Inkitt
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🌷Taking care of your dreams🌷YM • OS

Summary

Yoongi intenta de todo por ayudar a dormir a Jimin, y tal vez es la excusa perfecta para pasar mucho tiempo juntos. 🌷 Taking care of your dreams 🌷 • Publicación: 12/04/2024. • Parte única. • 7650 palabras. • Romance. • Yoonmin. ⚠️ También disponible en Wattpad (@Ademxio). ⚠️ No permito copias ni adaptaciones.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

🌷Único 🌷

Con el pecho apretado y la cabeza doliéndole, Jimin se limpió las lágrimas y alejó su computadora como si fuese la portadora de todos los males en el mundo, una caja de Pandora recién abierta.


No podía acomodar el maldito documento por entero en esa porquería del diablo. Debía enviarlo mañana a primera hora, y no entendía cómo el desgraciado de su profesor esperaba que todo estuviera en orden si les prohibía el formato PDF.


Estuvo a punto de golpearse la cabeza contra la pequeña mesa que era su comedor, pero un mensaje en su celular evitó que siguiera masacrando a sus pobres neuronas.


Chaemin:

Ya estoy en casa, puedes venir por la maqueta

Lamento la hora, mi turno se alargó un montón 😞


Muy bien. Sí, eso estaba genial, necesitaba un respiro, y definitivamente llorando frente a la luz artificial de su laptop no lo tendría.


Acomodó el desastre de anotaciones, libros y cuadernos, se limpió las lágrimas, y volvió a tomar su celular para buscar un Uber. No le gustaba mucho tomarlos de noche, pero la casa de su compañera quedaba a casi cuarenta minutos en vehículo, y claramente no se aventaría dos horas caminando hasta allá porque había extraviado su tarjeta de autobús.


Esperó menos de diez minutos en lo que el Uber más cercano llegaba al edificio. Luego de cerciorarse de que los datos de vehículo y el conductor fueran correctos, se subió en la parte de atrás con resignación. Los asientos esponjosos al menos eran buenos para su magullado trasero.


Aún le faltaba estudiar para el examen de mañana. Y la maqueta debía terminarla para entregarla a la ronda vespertina de clases. La única ventaja que tenía era que, debido al insomnio por estrés, podía quedarse toda la noche terminando lo que debía hacer.


Una maravilla.


En esos momentos no podía hacer nada. Agradeció que al menos el conductor no intentara sacarle plática, porque estaba tremendamente cansado mentalmente. Ni siquiera le había mirado bien, solo había asentido a los datos que le dio, coincidentes a los que venían en la app. Estaba exhausto.


Había una canción suavecita sonando bajo desde la radio, y el clima estaba encendido, podía escucharlo funcionar como un ronroneo. El ruido de la ciudad no parecía atravesar las ventanillas, y la carretera era lisa.


El rubio conductor pegó un pequeño sobresalto cuando escuchó un ronquido sonar en la parte trasera. Miró el reloj del auto.


—Apenas llevo siete minutos conduciendo... —balbuceó desconcertado.


En una luz roja, el joven adulto se tomó el tiempo de mirar mejor a su pasajero. Estaba desparramado contra la ventana en la posición más incómoda de todas y la más rompe muñecas, pero parecía como si durmiera sobre una nube. Sus labios pomposos estaban abiertos, y por la postura hacia atrás de su cabeza, pequeños jadeos convertidos en ronquidos salían en su respiración. Incluso un poquitito de saliva comenzaba a salírsele por la comisura derecha.


Por su cabello negro alborotado y los ronquidos imparables, supuso que verdaderamente estaba drenado.


No era la primera vez que una persona se quedaba dormida en su coche, aunque usualmente era gente acompañada en un viaje de dos o tres pasajeros. Haciendo memoria, tal vez era la primera vez que alguien se dormía tan rápido.


Se encogió de hombros y se mantuvo silencioso, como al inicio. No sabía cuándo había sido su último descanso.


Cuarenta minutos después, llegado al destino de su pasajero, puchereó pensativo. Le daba tanta lástima despertarlo, se veía tan perdido en su sueño. Cuando estuvo por torcerse en su asiento para mirarle bien y despertarle, notó que una chica salía de la casa en la que estaba estacionado con una maqueta sin terminar entre manos.


—¿Jimin-ah? —llamó la rubia en lo que cruzaba la cochera.


El pálido dedujo a qué había ido su pasajero a ese lugar tan lejano, así que rápidamente se bajó del coche lo más silencioso que pudo, dejando sin cerrar la puerta para que el sonido no pudiera despertar al muchacho en el asiento trasero.


Cuando la fémina le vio, detuvo su andar y le miró seria.—¿Quién eres?


El conductor boqueó. Su actuar era impulsivo, así que su boca no cooperó.


—Uh... me llamo Min Yoongi —se presentó rápido para no parecer un tipo raro frente a la casa de un chica desconocida en medio de la noche—. Jimin-ssi se quedó dormido en el auto y me da pena despertarlo —La rubia separó los labios en entendimiento, asintiendo.—Viene por la maqueta, ¿no es cierto?


—Oh. Sí, sí —Chaemin se apresuró en entregarle la gran maqueta en sus brazos además de una bolsa con los materiales para culminarla.—Me imagino que Jimin-ah está hecho pedazos como todos, los finales nos están matando.


Yoongi no tenía ni idea de qué estudiaban o en qué institución lo hacían, pero él también estaba en sus exámenes finales y se sentía exprimido por la universidad. Así que soltó un quejido en lo que asentía de acuerdo.—Dios, sí. Es de las peores semanas del semestre.


Chae rio pequeño.—Gracias por traerlo hasta acá por la maqueta, y lamento mucho la hora, de nuevo —le dijo y Yoon entendió que era momento de irse—. Dile a Jimin que no se estrese tanto con la maqueta, de todos modos quedan dos días para la entrega... me sorprendió mucho que no se esperara hasta mañana.


—Okay...


—Vayan seguros~ —le oyó despedirse en lo que abría la cajuela y metía las cosas ahí de forma que no hubiera posibilidad de que se dañaran en el camino.


Cuando Yoongi inició los cuarenta y pico minutos de trayecto de vuelta, pensó en lo ocurrido y se dio cuenta de que la chica posiblemente había creído que su pasajero y él eran amigos o algo por el estilo.


En el momento en el que estuvo estacionado nuevamente frente al edificio donde había recogido al tal Park Jimin, se giró a mirarle con la intención de despertarlo y, otra vez, se tentó el alma.


Ya no estaba en una pésima posición, seguía siendo rompe muñecas, pero al menos su cuello ya no estaba torcido con el peso de su cabeza.


Decidió ser impulsivo por segunda vez, y se quedó estacionado ahí. Tomó su celular y culminó su ruta en la app, ya no llevaría a más personas. Park Jimin era el último pasajero de la noche.


Quince minutos, solo le daría quince minutos más.


Se quedó tonteando en el aparato. Él también estaba cansado, así que sus parpadeos comenzaron a ser más lentos y pesados con el transcurso del tiempo, y justo cuando cabeceó, escuchó otro ronquido desde la parte de atrás, pero uno diferente. Había sido esa clase de ronquido entrecortado y espantado que uno da cuando se despierta de golpe.


Oh, Park Jimin había despertado de golpe.


—Mierda —jadeó asustado el pelinegro cuando su cerebro adormilado no le ayudó a asimilar la situación.


—Hey, t-tranquilo —le habló Yoon—, soy tu conductor, ¿recuerdas?


El muchacho parpadeó mirándole, se talló la cara y se relamió los labios, dándose cuenta del hilo de saliva pegado en su mejilla. De inmediato se limpió, avergonzado. Inquieto en un estado de alerta.


—Te quedaste dormido durante el camino y... la verdad es que me dio mucha pena despertarte, te noto cansado —el pálido quiso explicar en busca de disiparle el susto—. Ya fuimos con tu compañera, por cierto. Yo recibí la maqueta, está en el maletero.


—Gracias —Su voz salió ronca. Sentía la garganta seca, y se imaginó que estuvo con la bocota abierta. Qué pena, Dios.


—Te iba a dejar dormir unos quince minutos más, solo eso. Lo prometo.


—¿Qué hora es? —preguntó en busca de su celular, encontrándolo después entre el asiento y la puerta.


—La una con dieciocho.


—Oh, qué vergüenza —Jimin se intentó acomodar el cabello en vano.—Pa-pagaré extra por el favor, lo siento, es tardísimo.


—No importa, eres mi último viaje. Además, solo fueron doce minutos de más.


—Doce minutos de tu tiempo, cada uno vale —insistió, acomodándose su imagen y estirando el cuello. Dolía un poco.


—Ups, ya hice el cierre de hoy en la app. Ya no puedes depositar más dinero.


Jimin frunció el ceño y le miró con ojos juzgadores, el conductor intentó reprimir la sonrisa con ojos juguetones.


—Vamos, te daré la maqueta —indicó el rubio sin esperar por más, bajándose del vehículo y abriendo la cajuela.


Jimin también se bajó rápido entonces, recibiendo el material. Agradeció de nuevo el favor y se disculpó otra vez por la hora. Yoongi simplemente le restó importancia.


—¡Tengo unos cupcakes de chispas de chocolate, al menos déjame darte uno!


—Te juro que así está bien —Yoon negó risueño.


Los dos imaginaban que rondaban en la misma edad, por eso estaban siendo tan libres en su conversación.


—Insisto.


—Bien, te acepto uno —Le generó ternura su sonrisa triunfal.


—Iré por él, ¿de acuerdo?


—Hazlo —Jimin no se movió de su lugar aún.


—¡No te vayas a ir!


Yoongi alzó la maños en son de paz y se recargó sobre el coche, cruzándose de brazos después con tranquilidad.—Adelante, aquí te espero.


El pelinegro caminó hacia el edificio, y antes de entrar se detuvo, mirándole y haciéndole seña de que no se moviera de ahí.


Se acercó al ascensor y se mantuvo atento a que no se fuera en tanto llamaba por este. Cuando un sonidito le avisó las puertas abriéndose y estuvo por poner pie dentro, escuchó un portazo y seguidamente el auto arrancar.


Jimin corrió a la calle de vuelta, mirando el coche irse.—¡No, mentiroso! —se quejó.


Se sintió divertidamente indignado cuando el conductor hizo sonar el claxon en despedida antes de doblar en una calle.


—Tan guapo y tan terco —remilgó antes entrar al edificio otra vez.


Tenía tanto por hacer.


🌷


La música era buena, el ambiente no estaba pesado, se veía increíble y su piña colada sabía buenísima.


Jimin podía pasar todo un día sin comer. Su cuerpo podía estar tremendamente tembloroso y él seguiría moviéndose de un lado a otro cumpliendo con sus cosas del día como si nada. Él no era alguien que se pusiera de mal humor por no comer como le sucedía a la mayoría, sorprendentemente. Un rugido de tripas no le manchaba el ánimo.


Sin embargo, lo que sí le ponía muy de malas, era no dormir. Y peor aún, que no pudiera o no lo dejaran dormir.


La fiesta estaba excelente, su cara de perro no tanto.


La gente se le acercaba, él los veía caminar, aproximándose, y cuando notaban su semblante, graciosamente se daban la vuelta por donde habían ido.


A algunas personas las conocía, a otras no, pero todo el mundo tenía algo en común; estaban celebrando el final del semestre. Ya si lo habías culminado exitosamente o no, era otra historia, pero ahí estabas celebrando de todas formas. Había que olvidarse un poquito de que invertirían sus vacaciones en repetición académica.


Por suerte, y merecidamente tras tanto estrés, no era el caso de Jimin.


Luego de pensárselo un poco más, darse cuenta de que Taehyung y Hobi no regresarían tan pronto como le habían asegurado, y de ver su piña colada inexistente en su vacía copa, decidió salir a la azotea también.


Cuando se recargó en el barandal de protección de la azotea, con el aire fresco de la noche golpeando su cara y abrazando su cansado cuerpo, se prometió que golpearía a quien se animara en acercársele. Como si su cara de fuchi no fuese suficiente.


—Hola, Jimin~


Empero, específicamente este nuevo muchacho rubio, era la excepción a su promesa.


—¡Hola! —Su tono sorprendido y repentinamente alegre—. ¿Qué haces aquí, conductor de Uber?


El rubio, con las manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero, se encogió de hombros y se recargó en el barandal de espaldas, a su lado.—El amigo de un amigo me trajo. ¿Y tú?


—La fiesta la organizó mi amiga, la chica de la maqueta —El pálido abrió exageradamente la boca cuando notó la coincidencia.


—¿Y por qué estás solo?


—Mis amigos se fueron a "buscar algo que comer" —Puso los ojos en blanco, haciendo comillas con los dedos. Yoon se rio.—Seguro están por ahí, dándose besitos bajo la luz de la luna mientras yo me muero de hambre y sueño.


—Entonces, ¿tú y yo también nos vamos a dar besitos bajo la luz de la luna?


Por lo repentino que fue, Jimin se botó una carcajada sorprendida, riéndose sin parar mientras se sonrojaba. Yoongi luego se puso tímido, pero no se retractó. Incluso avergonzado lucía tan bien.


—No, no haremos eso porque te fuiste antes de que te diera el cupcake —finalmente dijo, aún con la sorprendida diversión en sus labios—. ¿Qué parte de que me estoy muriendo de hambre y sueño no escuchaste?


—La parte en la que me aceptas llevarte a que comas algo y a tu departamento para que puedas dormir en forma de disculpa por lo del cupcake.


—¿En qué segundo dijiste tanto?


El rubio ya no pudo más y miró el suelo, encogiéndose con timidez, e incluso buscando que el flequillo le escondiera de la mirada divertida del otro muchacho.


—Ah, en serio no soy bueno con estas cosas... n-no me son naturales —se quejó apenado.


A Jimin le parecieron encantadoras sus mejillas y la forma en la que sus labios formaban un puchero casi imperceptible.—Entonces te retractas.


—¿Qué? No. Solo digo que me da pena intentar coquetear, es todo —siguió quejándose—. Sin jugar, ¿quieres ir a cenar algo? Luego te llevo a casa —ofreció ameno, no había segundas intenciones, solo el querer hacerle un detalle.


En circunstancias usuales el pelinegro le diría que no, que estaba perfectamente bien, y que prefería quedarse ahí, pero la verdad es que no se sentía capaz de negarse a tan tentadora oferta.


—Pues no sé cómo harás, pero me gustaría que comamos ese cupcake que me rechazaste.


—Nunca lo vas a olvidar.


—Se volverá legendario.


Park envió un mensaje a su chat de amigos, avisando de su estado, de su destino y enviando una foto de su compañía. Era una foto adorable en realidad, Yoongi enseñaba el pulgar derecho mientras daba todo de sí en un torpe intento de mostrarse serio en lugar de risueño.


Yoon hizo lo mismo, avisó a su amigo que se iba a retirar y le envió una foto del pelinegro, el cual posó firme como soldadito. Le molestó con que él sí había podido mantenerse completamente serio.


Luego tomaron el ascensor hasta el estacionamiento subterráneo, donde estaba estacionado el auto que Jimin ya conocía. Unos quince minutos después, aproximadamente, observaba sorprendido la bolsa de pan dulce que Yoongi había conseguido.


—Lo planeaste —fue lo primero que dijo, recriminándole.


El pálido se acomodó a su lado, ambos recargados sobre el carro, y le extendió la bolsa.—Te juro que no —se rio—. Hace como mes y medio una abuelita me pidió que la trajera aquí y, entre tanto, me contó que le gusta esta panadería porque siempre está funcionando ya que también es una tienda de conveniencia de veinticuatro horas.


—Entonces lo recordaste y me trajiste aquí.


—Yup.


Jimin sacó su cupcake específicamente de chispas de chocolate y le extendió uno al contrario. En un ambiente tranquilo comenzó a comérselo y le instó a hacer lo mismo.


—¿No quieres ir primero por algo de beber? Te vas a ahogar con tanto pan —habló a modo de sugerencia el pálido.


—No importa, tengo el estómago lleno de piñas coladas —Jimin le restó importancia.—Mis cupcakes quedaron más ricos que estos —presumió un rato después.


Yoongi sonrió.—¿Cómo te fue con lo de tu maqueta?


—Bien. Creo que no me dieron la nota que merecía pero al menos tampoco me dieron la mínima aprobatoria —Min detalló la forma en la que Jimin había separado la parte superior del cupcake, partiéndolo en dos y masticando suavecito la primera parte.


Quizás era un hábito y nada más, pero no pudo evitar notar el color artificial tan bonito sobre sus labios. Tal vez por eso era tan delicado al comer. Por alguna razón, que pusiera tanto empeño por proteger la tinta en sus labios le pareció encantador.


—Imagino que estudias algo relacionado a la arquitectura.


—La maqueta te hizo acertar más o menos. Estoy estudiando Diseño de Interiores.


—¡No inventes! Yo quería estudiar eso —Se emocionó el de ojos finos.


—¿Y qué pasó?


Yoon, similar a su compañero en la noche, partió un pedacito del pan de chispas suavemente y se lo metió a la boca, masticando en lo que planeaba sus palabras.


—Me llamaba un montón la atención —dijo apenas terminó de masticar—, pero... si tuviera la oportunidad de estudiar por el simple placer de aprender, estudiaría eso, ¿comprendes? Como un hobby.


—Creo que te entiendo —Asintió el de labios pomposos.—Si fuera por el mero hecho de aprender, como mi hobby, estudiaría Historia —le compartió y ambos apreciaron compartir esa clase de información tan especial—. ¿Entonces qué estás estudiando? Me imagino que no estamos en el mismo instituto.


—Estoy estudiando Odontología...


—Si ocupas pacientes dime.


—... y quiero hacer la especialidad en Odontopediatría.


—Oh —Luego, Jimin se rio.—Bueno, igual creo que necesitas pacientes, así que avísame —Se quedó silencioso por unos instantes hasta que, de la nada, se rio fuerte.—¿Sabes? He escuchado muchas bromas sobre que los dentistas coquetean halagando la apariencia de los dientes.


—Tu sonrisa es la más bonita que he visto.


Park, avergonzado, continuó riéndose sin poder evitarlo, sonrojándose de nuevo.—Nunca paras con ese tipo de comentarios, he perdido la cuenta de los que me has hecho en todo este rato.


Entonces, Yoongi se inclinó un poco hacía él, acercándose mucho para demostrar sus intenciones pero lo suficiente para no invadirle.—Puedes decirme algo tú, sin miedo.


Jimin, de hecho, fue quien cruzó la línea del espacio personal precavidamente pero seguro, mirándolo a los ojos con un airecillo retador.—No, creo que no voy a hacerlo.


Pelearon su altanería, y Yoongi perdió cuando la mirada del otro muchacho bajó lentamente a su boca, a propósito. Quedó completamente destanteado con ese movimiento, y tuvo que alejarse entre risitas tímidas.


Los cupcakes desaparecieron, y siguieron hablando un poco, compartieron sus cumpleaños y bebidas preferidas, y cuando Jimin pegó un bostezo largo, Yoon decidió que era momento de sugerir irse.


—¿Te llevo a tu casa ya?


—La estoy pasando bien —aseguró Jimin, y el otro le miró en una frase de "eso no fue lo que te pregunté"—. Estoy cansado, sí, y mucho, pero el insomnio no se va. No importa qué, no caigo dormido. Así que no te preocupes mucho.


—La primera vez que nos conocimos te dormiste al instante.


Jimin se rio chiquito.—Eso es porque siempre me ha relajado un montón ir en carro —aceptó—. Cuando era niño y mis padres no lograban hacer que durmiera, me paseaban en carro.


—¿Ves? Somos tan similares; a ti te relaja ir en carro y a mí me relaja manejar. Un gran dúo —El pelinegro le regaló esas risitas adormiladas que llevaba mostrándole desde hace treinta minutos.—Anda, te llevo a pasear en carro para que duermas.


Impulsivamente, el muchacho de Diseño decidió aceptar. Porque no importaba cuánto sueño sintiera en ese momento, sabía que al llegar directamente a su cama no dormiría. Por alguna razón, tenía tantas ganas de confiar en éste -aún- extraño.


Esta vez, se acomodó en el asiento copiloto. Yoongi le dijo que podía reclinarse si quería, y atentamente le dio su chaqueta de cuero.


—Oh, es afelpada por dentro... —observó Jimin, cada vez más ido.


—¿Verdad? Es buenísima. Te diría dónde la compré pero me la regalaron hace cuatro años, así que no lo sé.


Jimin estaba más concentrado en el olor del perfume impregnado en la suavidad de la textura afelpada, que en lo que el otro le decía.


—M'stoy quedan... do... dorm... —intentó avisar.


—Funciona —celebró Yoon—. ¿Quieres mi número? Para que me llames cada que no puedas dormir... utiliza el más mínimo viaje como excusa... no le cobraría a alguien que hasta con ojeras se ve lindo.


Aún adormilado, Park se rio, suavecito y con cosquillas en el pecho por ser llamado lindo. Sin ser capaz de coordinar algo más, se sacó el celular del pantalón y se lo extendió.


Ninguno de los dos dijo más. Yoongi se llamó desde el celular ajeno para que quedara grabado su número ahí y, escuchando la respiración profunda y acompasada de su acompañante, se dispuso a manejar por las calles nocturnas de la ciudad.


Cuando sonó el primer ronquido quedo, sonrió pequeño. No, no le cobraría a alguien quien hasta sus ronquidos le parecen encantadores.


🌷


Jimin coqueteaba más por mensajes que frente a frente, descubrió Yoongi.


Ambos creyeron que por estar de vacaciones se verían más, pero la verdad era que sus empleos y compromisos familiares no se los permitían mucho, o al menos no como quisieran. Se encontraban de vez en cuando por media hora o quizá tres horas, luego el resto del día lo dedicaban mensajeándose.


Aún así, Jimin no había vuelto a dormir en su carro. Específicamente, no había vuelto a dormir.


Yoon no sabía cuánto era capaz de soportar el cuerpo humano, pero desde que se encontraron en aquella fiesta habían pasado casi dos semanas. Estaba preocupado. Park se veía tremendamente cansado, y le había contado que el cabello se le estaba cayendo bastante más que de costumbre.


Con lo mucho que llevaban mensajeándose y viéndose, ahora era conocedor de que le ponía de muy mal humor no poder dormir pero, aún así, Jimin lograba estar feliz con él. Suponía que estaba poniendo muchísimo de su parte para no tratarle o contestarle mal.


No se imaginaba que la respuesta era simple; se trataba de él. El mismo Min Yoongi era quien apaciguaba su mal humor a causa de desvelos.


Estaba más ocupado pensando en cómo podría ayudarle a conciliar el sueño antes de que se desplome y termine decidiendo recurrir a los medicamentos.


Google debería ayudarle, sí.


Consejos para dormir mejor?


Afortunadamente, la lista de respuestas fue larguísima. Había gran variedad de sugerencias, tanto de blogs como de foros en internet donde más personas con el mismo problema contaban sus trucos.


Bien, había escuchado algo sobre el ASMR, lo primero en la lista, e iba a investigar más.


🌷


—Cielos, disculpa la tard-... —Jimin se quedó a media frase, cuando finalmente tuvo de frente a Yoongi.


Era la primera vez que le recibían con flores en público.


Era increíble lo rápido que el corazón humano podía pasar de un estado calmo, a retumbar.


—Hola.


—Hola... —sonrió Jimin, viendo a Yoon levantarse de la banca del parque con la maceta entre sus temblorosas manos.


—Son para ti... —explicó el pálido, extendiéndole las flores blancas con una sonrisa nerviosa.


Al tomarlas, el pelinegro miró al cielo, con el pecho lleno de cosquillas felices, soltando risitas. Por su reaccionar, Min se puso contento.


—Leí que las gardenias ayudan a combatir el insomnio —dijo, luego se sacó un sobre del pantalón—. También apunté sus cuidados aquí, para ti... ¡oh! Y adentro hay unos parches para los ojos, el empaque dice que ayuda con las ojeras. Tú te ves tan lindo hasta con ojeras, Dios, pero ayer me dijiste que te incomodaban un poco, entonces-...


Park, en lugar de tomar el sobre un poco choncho por el empaque adentro, alzó la mano para tomarle el mentón y acercársele a darle un beso en la mejilla, rozando las comisuras ajenas. El sonrojo que apareció graciosamente rápido en el rostro de Yoongi mientras su parloteo se detenía abruptamente fue encantador.


—Eres tan dulce que quiero llorar —confesó con el ceño arrugado. Jimin no mentía, realmente sentía el llanto hacerle cosquillas en la nariz.


A sus espaldas, de repente, escucharon un suspirito. Al mirar se encontraron con una niña sentada en el pasto, parecía haber interrumpido el juego al té con sus peluches para ser espectadora del intercambio cariñoso entre ambos, recargando su carita con inocencia en su mano, la cálida añoranza en su mirada.


Avergonzados por la mirada tremendamente brillosa de la chiquilla, sonrieron y la saludaron.


A Yoongi le gustaba esto, hacer todo lo que alguna vez deseó con la persona correcta. Con Jimin no llevaba mucho tiempo de conocerse, y ni siquiera eran oficiales, pero los pasitos graduales que daban juntos pasaban tan desapercibidos. Nada era forzado, y todo se sentía correcto.


Alguien que se da cuenta de su sentir creciendo más y más suele temer de lo mucho que dolerá el final, pero aún obligándose a pensarlo, Yoongi no podía imaginárselo. Nada le hacía sentir angustia por su corazón, no con Jimin.


Bueno, sí sentía angustia. Cielos, esperaba que el chico pudiera volver a dormir antes de enfermar.


—Oye, si te sientes cansado podemos ir a tu casa o a la mía para que duermas un poco —la voz enternecida y risueña hace que sus pesados párpados se abran.


—No~ —se quejó Yoon, palmeándose los cachetes—. Te juro que no estoy cansado... es que, ah. Tengo la panza llena y el corazón contento, tu comida me adormece.


Jimin se rio.—¿Mi comida?


—Cocinas delicioso —explicó con todo el sentido del mundo.


—Dicen que al corazón se llega por el estómago.


Recostado sobre la manta de su picnic organizado a último minuto en el parque, Min pensó en que ese dicho tenía bastante de cierto. Jimin se hacía más y más caminos nuevos a su corazón cada que le daba a probar una receta recién aprendida, lleno de una preciosa ilusión por ver su reacción aprobatoria.


🌷


—Siento mucho orgullo hacia tu hermana.


—No más que yo —sonrió Nam ante el halago de Yoongi.


—Es que... Dios, era una enana con una playera de los minions cuando la conocí, y ahora incluso es de mi misma altura —Yoon sonó sentimental—. Si yo siento nostalgia, no sé cómo haces para verla todos los días y no ponerte a llorar.


Namjoon y Yoongi se habían conocido en la escuela, hace ya unos años. En sus caminos académicos se separaron por desgracia, y aún cuando antes se veían dos o tres veces al año -si es que rompían récord- nada cambiaba entre ellos. La conexión era la misma que cuando niños, y ahora que eran un par de adultos chiquitos peleando por su autosuficiencia en un mundo confuso, se veían cada que tenían oportunidad.


—Nah. La amo, pero a veces quiero trasquilarla mientras duerme —Nam extiende su brazo para alcanzarse una papa frita—. Contigo siempre se ha comportado, hasta cierto punto, pero conmigo pareciera que sigue teniendo diez años, como si probar mi paciencia fuera su deporte preferido.


Yoongi se rio por lo quejoso que sonaba Namjoon, antes de que, como siempre, terminara soltando unas cuantas lágrimas, re afirmando lo mucho que la amaba de hecho, lo nostálgico que le ponía que su hermana no necesitara más pedirle su ayuda como cuando era nena, y que daría la vida sin pensarlo por ella.


—Ah, es la música —se excusó el más alto mientras aventaba fuera de sus ojos las lágrimas restantes.


—Incluso si estuviéramos escuchando rap estarías llorando.


—Soy sensible, ¿ok?


Yoongi soltó unas cuantas risitas por lo bajo, había visto todas las facetas de su mejor amigo, así que excusarse de su comportamiento era una broma interna entre ellos. Sin embargo, sí puso atención a la canción en turno que sonaba a volumen moderado desde la bocina de bolsillo en la mesa.


—Me gusta esa canción.


—¿Verdad? Es mi cantante favorita, Hwang Soyoon. Su voz es buenísima y sus canciones con su grupo también.


—Lo sé, me cargaste como bebé de la emoción cuando te llevé a su concierto.


—Te dije que soy sensible, necesitaba expresarte mi felicidad.


Era una melodía suave y entretenida. Era relajante...


—Si tiene más canciones similares a esta, ¿puedes decirme el nombre?


—¿Uh?


—Esta canción es linda y relajante, podría ayudar a Jimin a dormir —explicó vagamente mientras se levantaba en busca de una hoja y pluma en la casa de su mejor amigo. De todos modos, sabía dónde estaba qué cosa.


—Oh Yoon, eres adorable.


Además de ayudar a su mejor amigo y la voz de Soyoon, a Namjoon le gustaba mucho el romance. Sin problemas, se encargó de facilitarle el nombre de cada canción que cabía en lo que Yoongi buscaba y esas especiales que él mismo solía escuchar para dormir cuando la vida de adulto se volvía demasiado.


Mientras el pálido manejaba de punta a punta en la ciudad, hora y media más tarde, fue escuchando cada una de las canciones que su mejor amigo le recomendó. Cuando encontró un momento libre, comenzó a crear la playlist para Jimin.


🌷


Hace un tiempo que Jimin aprendió a ignorar el reloj, de nada le estaba sirviendo estar al pendiente de él si eso no le haría dormir.


Las gardenias en la mesita de su escritorio mantenían aromatizada su habitación agradablemente, y sí le habían ayudado a conciliar el sueño las primeras veces, pero otra vez comenzaron los desvelos y esos lapsos fugaces en los que dormitaba sin llegar a caer en un sueño profundo.


Había estado vagando en busca de nuevas recetas con las cuales llenar los cachetes de Yoongi la próxima vez que tuvieran oportunidad de verse, lavó las sábanas de su cama como el rubio le había sugerido, se dio una ducha relajante, humectó cada tramo de su cuerpo, y se colocó el último par de parches para las ojeras. Estaba tranquilo... pero no relajado, y definitivamente aún no se quedaba dormido.


Sabía que era bastante tarde, no había ruido alguno en la espesura de la noche, excepto por una notificación repentina en su celular.


—¿Qué diablos hace despierto? —Estaba seguro de que hace horas se habían despedido por ese día, deseándose un buen descanso. ¡Estaban por dar las tres de la mañana!


De acuerdo, lo próximo que le daría de comida a Yoongi sería sin duda un pastel de mandarinas, o un rollo de mandarina.


Una playlist de ocho horas le había enviado, junto a un adorable mensaje.


"Hola de nuevo😽

Todas son canciones relajantes que creo podrían ayudarte a dormir, están ordenadas por artista. ¡Espero te ayuden! Sueña bonito❤️"


Era tan lindo, cielos.


🌷


Una de las razones por las que volver a dormir en el auto de Yoongi ya no era una opción, era porque este era su medio de trabajo. No podía acaparar su tiempo de servicio ni quería agotar en vano su gasolina.


La otra razón era que, estando juntos, no podían dejar de hablar.


—Mi hermano y mi padre siempre convierten la hora de la comida en una competencia por hacerme reír, el que me haga ahogar con la comida por reírme gana puntos.


—¡Qué horror no comer tranquilo! —Yoongi rio, dando vuelta a la derecha.


—A veces es molesto, pero siempre me divierte —aceptó Jimin.


Hoy era día libre de ambos. Buscar maneras para que el pelinegro logre dormir se había vuelto la excusa perfecta para pasar todavía más tiempo juntos, les encantaba hacer mil cosas a lado del otro.


Yoongi realmente disfrutaba de hacer lo que sea con Jimin. Tanto así que justo hoy se habían juntado para pasar la tarde juntos y luego trotar cuando el sol estuviera por esconderse.


Yoongi odia trotar.


Jimin había saciado sus ganas de hacerle un rollo de mandarina al muchacho, así que estaba muy contento por ver su reacción.


—Se te cae mucho el cabello.


—¿Uh? —Yoongi se mostró confundido en tanto el pelinegro alargaba la mano a su chaqueta para quitar un montón de pelitos blancos.—Ah, no son míos. Mis gatos llenan de pelo mi ropa, pero solo se nota el de Seoltang porque es blanco y yo casi siempre visto de negro.


—¡Oh, tienes gatitos!


—Eh, sí... ¿no te había contado?


—¡No!


Yoongi solo se rio culpable. La razón por la que había olvidado introducir a sus gato-hijos en sus conversaciones con Jimin era porque había estado grabando sonidos relajantes con su ayuda, y era sorpresa.


Cuando llegaron al parque, Yoongi hizo una broma sobre cómo siempre se reunían en uno.


—¿Tienes hambre? —preguntó Jimin, aunque ya estaba sacando la comida de sus bolsas.


—Todavía no. Pero dame a probar lo que sea que hayas hecho —El pelinegro simplemente soltó risitas felices ante su respuesta.


A Jimin le ponía muy feliz preparar comida para Yoongi. Solía cocinar para las personas que apreciaba, pero muchas veces sus reacciones no le hacían sentir que su comida también era apreciada, empero, el rubio tomaba fotos de cada pequeña o gran cosa que le preparara, solo para presumir de ella en sus redes sociales. Desde que le conoció, el perfil de Yoongi comenzó a llenarse de publicaciones y fotos de su comida.


La mejor parte de todo, era cuando el muchacho balanceaba su cuerpo ligeramente, con un pequeño ritmo, cuando degustaba de su comida con un rostro tranquilo. Quizá Yoongi no era consciente de que bailaba cuando le gustaba lo que probaba, pero era encantador. Le hacía feliz verlo de buen humor por comer lo que le preparó.


Algo que también le parecía encantador, tal vez hasta le provocaba ternura, era la forma en la que el muchacho trataba de no parecer cansado a su lado mientras trotan.


Se veía tan serio y concentrado en no mostrar que se quedaba sin respiración, que le daba gracia.


—Ah, ya me cansé. Paremos un poco.


—Si... tú lo... lo dices —Sus palabras pausadas en una batalla por no ponerse a jadear por aire como perro sediento al sol. Tragó saliva, respirando hondo por la nariz y tratando de ser discreto.—No quiero que... te... canses de... de más.


Jimin decidió simplemente seguirle la corriente y tomar asiento a su lado.


🌷


Algunos días después, decidieron dejar de lado la actividad de trote. La mayoría del tiempo Yoongi la pasaba trabajando sentado, y caminaba lo precisamente necesario para no tener problemas de circulación en sus piernas, pero definitivamente por el momento no podía dedicarle el mismo tiempo que Jimin le dedicaba a esa actividad física específica. Yoongi debía ir un poco más despacio, subir gradualmente, pero no se lo permitía por la terquedad de ir al mismo ritmo que el pelinegro. Si seguía forzándose más, iba a terminar vomitando.


Curiosamente, su resistencia era tremendamente buena cuando se trataba de bailar. Por lo que esa fue su nueva actividad para agotar a Jimin.


Aunque, en realidad, ya no era tan necesaria. Finalmente Yoon había terminado de grabar 12 horas de ASMR. Desde pequeños golpecitos a envolturas de plástico, hasta los ronroneos de sus gatos.


Había sido bastante creativo, grabando sonidos de sus gatos mordisqueando cartón, el sonido de la escoba barriendo el suelo, el agua corriendo al lavar los trastes, el grafito del lápiz grabándose en el papel, el aire acondicionado corriendo dentro de su carro, y más. También había espacios en los que le platicaba cosas al azar, hablando suavecito y ronco como solo él lo hacía.


Si la playlist ya le había parecido un detallote, una grabación de doce horas llena de dedicación lo dejó sin palabras y con un montón de cosquillas agradables en el pecho.


Así que sí, reunirse para realizar actividades físicas y así agotar a Jimin era una mera excusa. Solo les gustaba pasar tiempo juntos. Les gustaba mucho.


🌷


—¡Voy! —gritó Jimin mientras se quitaba los guantes de las manos. Esta vez no había nadie en casa, así que solo él podía abrir la puerta para Taehyung. No demoró mucho en hacerlo.


—Oh, huele a comida~ —sonó feliz su mejor amigo mientras se retiraba los zapatos en la entrada—. Dime qué probaré hoy.


Jimin se rio.—Esta vez no es nada para ti.


—¿Esta vez? Siempre le cocinas a Yoongi, ¡ya olvidé tu sazón! —escandalizó con las manos en el aire.


—¿Olvidar mi sazón? Eres un exagerado —se carcajeó—. Tampoco es para Yoonie. En realidad estoy probando con algo para gatitos.


—¡Adoptaste un gatite y no me dijiste! ¡Mal amigo! ¡Yo te limpié la cola!


—¿Gatite?


—Ya sabes, neutro. No sé si es mi sobrino o mi sobrina.


Jimin rodó los ojos.—No, no adopté un gatite —aclaró mientras regresaba a la cocina, sacado un molde del congelador—, y deja de llamarme mal amigo.


—¡Pie de limón! —chilló cuando lo recibió en sus manos—. Eres el mejor amigo del universo universal.


—¿Y qué con eso de yo te limpié la cola? Eso nunca pasó, menso.


—Aún~ —Y se puso a buscar con qué devorar la deliciosa creación de limón.—Entonces, si no adoptaste un gatite, ¿para qué preparas algo para gatites?


—Estoy haciendo premios nutritivos para los gatitos de Yoonie.


—¿Lo verás hoy? —se escuchaba sorprendido, muchísimo.


—Eh... sí —contestó tímido.


No era para menos el nuevo aire en la charla.


El día anterior, Jimin había ido a casa del rubio para juntos pintar la fachada que le correspondía en el edificio. Había sol, sonrojos, sudor, y un par camisetas de tirantes.


Todo fue muy extraño, el día fue extraño. De un momento a otro, estaban muy conscientes de sus labios rojizos y húmedos cada que trataban de re-hidratarlos con la lengua en un acto reflejo. De repente, Yoongi podía ver hilos de sudor bajar por su cuello y hombro. En un momento, Jimin contaba las gotas de agua que se escapaban de la boca de Yoon mientras bebía de su botella helada con cierto aire acalorado.


Así, sin darse cuenta, habían terminado besándose con hambre contra la puerta del departamento. Cuerpos juntos, presión, manos picando con ansias a pesar de ya estar tocando por todas partes, apretando zonas sensibles, y sonidos ahogados calentándoles los oídos.


Y, así como sucedió todo despistadamente, acabaron. Luego de separarse, en algún momento de sus miradas compartidas, pareciera que ambos habían pensado exactamente lo mismo.


Aún no eran nada.


Y, silenciosamente, se apartaron del cuerpo del otro. Tal vez demoraron más de lo que debían, pero realmente la falta de cercanía parecía algo descabellado.


Todo fue un poco más extraño, y sin decir más, ignoraron lo que estuvo a punto de suceder. Ignoraron lo mucho que quisieron que, en efecto, sucediera. Ambos parecían pensar igual al respecto. Simplemente acordaron verse de nuevo al día siguiente, como usualmente hacen.


Jimin no tenía ni la más mínima idea de qué esperar. La angustia le susurraba a su corazón que nada iba a terminar siendo serio, pero sus sentimientos por Yoongi le hacían resguardar la esperanza de que justo ese día las cosas se iban a terminar de definir.


Sin embargo, no pasó.


No era malo. Todo estaba bien.


Yoongi no había simplemente desaparecido, Jimin tampoco. Simplemente la madre de Jimin comenzó a sentirse mal, y definitivamente no podría dejar a su hermanito velar de ella a solas. No cuando su padre tenía turno nocturno justo esa noche.


Todo estaba perfecto. Yoongi incluso tuvo el detalle de darles un aventón a una clínica, luego de que el pelinegro se disculpara por el imprevisto al contarle. También les llevó de vuelta a casa cuando la consulta terminó.


Si todo estaba bien, ¿por qué mierda no podía dormir? Comenzó a desesperarse.


Fue esperable que Yoongi se sorprendiera al verlo frente a su puerta a las cuatro de la madrugada.


Es decir, sí, tuvo que atender su llamada cuando le avisó que estaba fuera de su edificio. Claro que era fácil estar consciente de su pronta presencia cuando desde un botón en su departamento tuvo que abrirle el portón. Aún así, verlo ahí a esa hora fue casi irreal.


—¿Tu mamá está bien?


—Sí.


—Oh, entiendo. Qué bueno que le ayuden los medicamentos.


—Yoongi.


—Dime.


—No puedo dormir.


Y no hubieron más palabras. El rubio le tomó la mano para guiarlo al interior de su hogar. Lo llevó a la sala, y solo soltó su mano para quitar la mesa en medio de la habitación y para prender la bocina bajo la mirada curiosa del otro.


Yoongi regresó a sostener su mano de nuevo cuando el piano del comienzo de Hit the road Jack, llenó la ya no más silenciosa sala. Ya conocían perfectamente la melodía, y aunque demoraron un poco, con práctica juntaron sus cuerpos y se colocaron en posición.


Al ritmo de las fuertes voces femeninas, comenzaron a bailar como bien habían aprendido en sus clases anteriores.


El sentimiento extraño en sus corazones desapareció, la angustia huyó, las sonrisas brillaron en sus caras y pequeñas risas brotaron junto a la música. En algún punto de la pieza, sus cuerpos simplemente giraron sin control y acabaron cayendo en el sofá. Aún así, no se soltaron.


Sus respiraciones estaban aceleradas por el ritmo del baile, y sus sonrisas se suavizaron. Podían ver sus reflejos en las pupilas dilatadas del otro. No había otra conexión igual a la que experimentabas cuando bailabas con esa persona.


—¿Estamos juntos? —cuestionó Yoongi.


—Estamos juntos —sonrió Jimin.


Y recargaron sus frentes juntas.


Ambos se habían negado a que algo más sucediera el día anterior. Era una delgada línea que, aunque tentadora, no quisieron cruzar. No cuando podía significar mil cosas para el otro, pero no la indicada.


Ahora no había otra cosa desacertada que pudiera significar, por lo que cuando sus bocas se encontraron, ya no había línea que no pudieran cruzar.


Jimin volvió a su casa temprano, bastante temprano, un aura diferente bailaba a su alrededor. Y aunque su madre y hermano no habían escuchado su partida y regreso en medio de la noche, de alguna manera, sabían lo que había hecho.


—A la otra me avisas —estipuló su madre, con su voz aún cansada por la repentina enfermedad, viéndolo aún despertando del reciente y profundo sueño que tomó al llegar a casa.


—¿Avisar qué cosa? —se confundió su padre, recién llegado, exhausto, y siendo incapaz de notar las claras señales de la situación.


Jimin se rio avergonzado.—Mi novio vendrá más tarde para que hacer de comer juntos, ¿está bien?


—Perfecto —contestó su madre mientras el señor Park sonreía de acuerdo.


Luego de poner atención a sus palabras, el hombre frunció el ceño confundido.—¿De qué me perdí?

—Adem🌷

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