Capítulo 1. El día que todo comenzó
Primero, antes que nada voy a contar un poco la historia del protagonista humano y como fue que terminó por cruzarse en el camino de Fuli y Makini.
disfrútenlo :3
No recuerdo mucho sobre mi pasado, solo sé que hace un par de días estaba con mi familia, en mi casa, cuando mi padre <un aventurero de oficio> me dió el regalo de cumpleaños que cambiaría mi vida por completo.
Después de la celebración, mi padre me dió una pequeña caja envuelta de papel dorado con un moño a su izquierda, me dijo que la abriera jurandome que en su interior encontraría el mejor regalo de todos.
Impaciente abrí la caja revelando dos boletos con viaje redondo a India, lugar en donde mi padre moría de ganas de visitar desde hace ya un par de meses atrás.
Convencido que el regalo era más para mí padre que para mí acepte el presente y al día siguiente empacamos las maletas y tomamos el avión a primera hora del día.
Fue un vuelo de 19 horas, recorrimos más de 15,000 kms hasta llegar a nuestro destino.
El avión descendió al aeropuerto irinda.... Indira.... ya no recuerdo, en dónde dos hombres nos esperaban para llevarnos a dar un tour por la ciudad, visitamos las zonas turísticas más reconocidas del lugar, el ambiente era muy diferente al del lugar donde vivía, el ritmo de vida no se parecía nada al de mi hogar.
Esos dos hombres de los cuales les hablé eran dos exploradores clandestinos, mi padre los contrato para llevarnos a un lugar remoto en las afueras de la ciudad, exactamente en el enorme bosque de Sanranda, dónde se dice que existe un chamán que rinde culto a un dios antiguo muy poderoso llamado Tabuk, apodado
"el dios del engaño" el cual es capaz de concederte cualquier deseo.
Mi padre siempre tuvo ese morbo por el ocultismo y esas cosas de ambiente paranormal. creía en maldiciones, totems y todo lo relacionado con lo espiritual, yo me convertí en su confidente en algunas ocasiones ya que mi madre jamás aprobó ese comportamiento suyo, y sabía que este viaje a la India no era más que otra aventura relacionada con su excéntrica afición, nunca imaginamos que sería la última......
Muy temprano en la mañana, Salimos del hotel en dónde nos hospedamos para pasar la noche, salimos por la enorme y decorada puerta principal del lugar y aquellos dos hombres <los exploradores clandestinos> ya nos estaban esperando a bordo de un vehículo Jeep.
Padre: ¡esperen un poco, debo comprar algo que olvidé!
dijo mi padre e inmediato entro en una tienda de regalos que estaba a un lado del hotel.
Salió en cuestión de unos minutos y junto a mí subió al vehículo.
Viajamos por la carretera saliendo por la libre y tomamos un camino aledaño que nos alejo de la ciudad, los edificios se hacían más pequeños detrás de nosotros mientras el vehículo seguía su marcha.
El terreno comenzó a ponerse hostil, los neumáticos se hundían en la terracería del camino y a medida que continuabamos se volvía cada vez más remoto y agresivo.
Los exploradores nos contaron las leyendas urbanas más populares de nuestro alrededor dando un toque interesante al viaje, también nos señalaron la cajuela del vehículo en dónde encontraríamos dos mochilas con todo lo necesario para adentrarse en el bosque: linterna, comida, medicamentos, agua y un par de afilados machetes que nos ayudarían para abrirnos paso entre la maleza y las hierbas silvestres del terreno boscoso del bosque.
Todo estaba listo ¿que podía salir mal?
Después de dos horas de camino el Jeep avanzaba lentamente pues el camino estaba lleno de relieves, rocas y algunos obstáculos que nos impedían seguir en el camino con tranquilidad.
Nuestro alrededor se torno remoto, no había señales de civilización, éramos solo nosotros en kilómetros a la redonda.
Padre: toma.
La voz de mi papá llamo mi atención, gire mi vista hacia su mano la cuál sostenía algo que deseaba darme, alze mi mano y dejo caer una pequeña figura de madera tallada a mano. Tenía la forma de una especie de felino de orejas largas y una barba que se formaba en el mentón del animal echa por su mismo pelaje.Yo: ¿que es esto?
Padre: es tu tótem, tu guía espiritual.
Yo: pero yo... no necesito un guía.
Padre: todos lo necesitamos, y este en especial es lo más representativo a tu persona.
Yo: ¿un gato?
Padre: es un lince.
Yo: un... ¿lince?
Padre: si, verás, este animal representa la paciencia, la perseverancia, tú eres igual hijo. te gusta pensar antes de actuar, eres muy calculador, y esperas pacientemente hasta que logras tus objetivos.
Yo: bueno, pues... g-gracias.
Padre: manténlo siempre cerca de tí, el siempre cuidará de tí.
Yo: s-si.
Tome la figura y la metí a mi bolsillo derecho.
Explorador 1: ¡muy bien! ¡vamos a conducir un poco más y seguiremos a pie por aquel sendero! ¡manténgase juntos y por ningún motivo se separen! ¡el bosque puede llegar a ser muy confuso y en cualquier descuido pueden........
¡¡¡Traaz!!!
Sorpresivamente algo golpeó con fuerza el costado del Jeep, un lobo de piel grisácea rodaba por el camino y volvía a ponerse de pie usando sus ágiles reflejos solo para volver a atacarnos.
¡¡¡Traazz!!!
Explorador 2: ¡¡¡¿pero que rayos??!!!
Exclamó él otro explorador asustado al ver cómo un segundo lobo se lanzó de frente estrellándose en la carrocería en un intento por atacarnos, los nervios le hicieron desconcentrarse, pero aún así mantuvo la vista en el camino y sostuvo con fuerza el volante.
De un momento a otro nos vimos rodeados por una manada de lobos, todos intentando atacarnos, sus gruñidos eran ensordecedores, lo más aterrador de todo eran sus aspectos de ultratumba.
Sus ojos inexpresivos reflejaban una mirada profunda y muerta, algunos de ellos tenían su pelaje alborotado y maltrato, eran en extremo agresivos, sus hocicos mostraban de forma amenazante esos enormes colmillos que se escondían entre sus fauces dejando caer gotas de baba tras cada gruñido, parecían auténticos muertos vivientes.No eran lobos normales.
Uno de los exploradores <para ser más exacto el que estaba en el asiento del copiloto> tomó un rifle de cacería y apunto hacía los depredadores intentando espantarlos, pero por más que disparaba los lobos se mantenían firmes en su misión de atacarnos.
Lo pero ocurrió.......
Uno de los caninos salto al vehículo atacando al conductor, hundió sus colmillos en el cuello y arranco la carne viva de su cuerpo, el explorador comenzó a agonizar, el dolor le llevo a perder el control del Jeep, en reacción pisó el acelerador a fondo haciendo volcar el vehículo hacía un acantilado que se encontraba a un lado del estrecho sendero.
El Jeep rodó por la pendiente rocosa una y otra vez estrellándose entre los árboles y arbustos al interior del oscuro bosque, mi cuerpo se sacudió con cada vuelta hasta que una voltereta violenta terminó por arrojarme a los arbustos ocultando mi cuerpo.
Perdí el conocimiento en ese momento....
No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, al abrir mis ojos, me dí cuenta que todavía estaba vivo, mi cuerpo me dolía hasta el último hueso pero el miedo a ser devorado me alentó a levantarme.
Los gruñidos eran espantosos, los caninos mordían y despedazaban los cuerpos de los exploradores frente a mí, la escena eran espantosa, ví claramente como arrancaban la carne de los cadáveres y después la tragaban, la piel me erizo por completo al ver, al fondo de la masacre, el cuerpo destrozado de mi padre.
Me quedé en shock, en ese momento quería salir corriendo del lugar pero el miedo a hacer el menor ruido y ser descubierto por los rabiosos animales me aterraba por completo, las lágrimas comenzaron a salir, el sentimiento de impotencia me invadió por completo.
Los dientes de los depredadores chocaban unos con otros al morder la carne, haciendo un sonido crocante que se quedará en mi cabeza por siempre.
El shock termina cuando algo brillante en el suelo llama mi atención, la hoja metálica de un afilado machete yace ahí, a mis pies, sujeto a el equipaje que se encontraba tirado por los alrededores.
Sediento de venganza tomé el arma y trate de llenarme de valor y hacerle frente a los rabiosos caninos, ¡quería matarlos! ¡a todos! ¡cortar sus cuerpos en pedazos! eso era lo que miente trataba de convencerme, pero, el sentido común me hizo alejarme de ellos, no eran lobos normales, eran monstruos, y yo no quería morir también así que le alejé, con cuidado tome una de las mochilas de los exploradores que se encontraba a un lado de mí y me adentre a lo más profundo del bosque con la intención de perderlos.... no me importaba si yo también me perdía, lo que quería era salir de ese maldito lugar lo antes posible.