without senses

Lo observaba comer sin cuidado ni culpa, pero al menos agradecía que por fin después de varias horas haciendo ruido por cualquier cosa, gritando y poniéndose a la defensiva, estuviera callado y devorando su porción de tempura.
Era la primera vez que se detenía a observarlo a detalle gracias a que no llevaba aquella horrenda mascara ocultando su rostro y aquellos rasgos tan finos que ahora llamaban su atención. Estaba seguro de que si no lo
conociera pensaría que se trataba de una chica y simplemente le ignoraría, pero extrañamente al saber que era hombre no le molestaba ni incomodaba su presencia.
Su tiempo escapó pensando cualquier tipo de tontería, entre el por qué demonios con aquel rostro se veía tan vulnerable y su actitud era tan
salvaje, o el detalle de sus ojos siendo tan expresivos que solo salió de aquel pequeño transe en cuanto lo escuchó hablar de nuevo y sin control.
Era común en él ignorar todo aquel tema de conversación que no le importaba, e incluso a las personas que le fastidiaban como Inosuke en ese momento, pero le resultaba imposible dejarlo de lado, era lógico que no
quería responder a aquella estúpida y personal pregunta de por que cubría su boca o si su visión era diferente solo por la diferencia de color en sus ojos, pero se rehusaba a ignorarlo como lo haría con cualquier persona, así que solo suspiró fastidiado y negó.
— Veo perfectamente bien, justo ahora tengo a un irracional frente a mi —
Rodó los ojos en cuanto lo vio ladear la cabeza cual animal sin entender
aquel insulto; Muy en el fondo se sintió mal y quizá fue esa acción un tanto inocente lo que le obligo a extenderle su tazón de tempura para que el otro lo comiera y así tener un par de minutos extra para seguirle observando
entre la calma y el silencio, porque estaba seguro de que sería el único momento que tendría de ese modo.
El motivo del por qué tenía que ser él precisamente quien le acompañara una misión lo sabía perfectamente bien, pues en un momento de estupidez él mismo le eligió; Su misión no era difícil, y mucho menos peligrosa, sin embargo, le habían casi obligado a ir acompañado de alguien, claramente bastaba con alguien de menor rango, sin embargo, escaseaban las opciones, y entre ellas, solo estaba Inosuke y los otros dos cazadores que siempre
estaban junto a él.
Pasó totalmente del cazador que cargaba con su hermana demonio porque ni siquiera toleraba verlo, y fue un rotundo no considerar al rubio pues era demasiado gritón para su paciencia; Había tenido la mala suerte de toparse solo un par de veces con Inosuke, pero extrañamente siempre lo encontraba justo como en ese momento, comiendo y sin decir una sola palabra, por
ello, creyó que sería el cazador adecuado con el que partiría a aquella misión.
Pero, se sintió un idiota al descubrir que aquel chico de ojos verdes era mucho más exasperante de lo que aparentaban sus llamativos rasgos, sentía que se había dejado engañar cosa que extrañamente, jamás sucedía.
Salió de sus pensamientos y se apartó rápidamente de él cuando sintió la amenaza que era el chico intentando acercarse para tocar a Kaburamaru o
más bien para quitárselo y si se había levantado de su sitio permaneciendo a la defensiva no era del todo por proteger a su mascota ya que se sabía
defender por su cuenta, entonces Inosuke sería quien posiblemente acabaría envenenado si continuaba actuando de aquel modo tan descuidado.
—Solo quería ver qué clase de serpiente era, se ve muy débil — Habló sin pensarlo aun masticando y sosteniendo un trozo de tempura, le resultaba
extraño que alguien más aparte de él tuviera un contacto cercano a los
animales, siendo un pilar, esperaba que al menos su animal de compañía fuera algo más fuerte.
—Kaburamaru es inteligente y útil, más que tú y el resto de los cazadores de tu nivel juntos — Se mantuvo apartado con un semblante de enojo,
¿Cómo había permitido que su simple apariencia lo engañara y le hiciera pensar que sería un buen compañero? No lo sabía y tampoco le importaba, solo estaba seguro de que no volvería a cometer el error de elegirlo de nuevo.
Dejó sobre la mesa que hasta hace poco ocupaban el pago por la comida de ambos y sin decir más salió del lugar, que hiciera el chico a partir de ahí le importaba poco, habían cumplido la misión y su cuervo había avisado que ambos estaban con vida y pronto volverían, así que básicamente ya no era su responsabilidad; además tenía cerca dos casas de glicinas donde resguardarse, mientras él aprovecharía la noche para llegar lo antes posible hasta su finca, porque necesitaba un descanso.
Del chico de ojos esmeralda principalmente.
Apenas se apartó unos metros del lugar cuando sintió como era seguido, ni siquiera se puso alerta al saber de quien se trataba y simplemente se hizo a un lado para dejar caer al más inquieto al piso quien al parecer pretendía
sorprenderle lanzándose hacia el en una evidente señal de ataque.
—¡Esa serpiente es débil! ¡No puedes compararme con ella! — Estaba molesto y no solamente por aquella comparación, tener que terminar la tempura de manera apresurada solo para poder alcanzar al de mayor rango era el principal problema, y se desquitaría simplemente retomando aquella conversación desde donde la habían dejado. Se levantó rápidamente del piso y corrió nuevamente hacia él, siendo esquivado sin problema mucho
antes de acercarse y lograr alcanzar al animal sobre sus hombros. — Si no la llevaras contigo podría atraparla, por si sola no es nada.
—Si no la llevara conmigo, ya te habría comido — No entendía cuál era su intención de compararse con una serpiente y tampoco le interesaba al igual que a Kaburamaru quien parecía simplemente ignorar al chico que insistentemente intentaba alcanzarle.
—¡Es imposible!, ni siquiera puede escuchar o ver bien, basta con tomarla de la cabeza y... — Si se quedo callado fue simplemente por la mirada heterocroma sobre él llena de enojo; Solo se quedó paralizado unos cortos segundos, pero fue suficiente para que el otro se acercara lo suficiente a él para conseguir intimidarlo un poco.
—Ella percibe el sonido por medio de vibraciones en el aire, además su visión por las noches es mejor que la tuya, que ni siquiera te diste cuenta cuando te quite esto — Sobre su mano sostenía aquella desagradable
mascara de jabalí la cual solo le tomó un par de segundos quitarle en medio de la confusión y un ligero temblor en el cuerpo del otro que pudo notar perfectamente; Simplemente quería encararle mientras le hacia ver sus debilidades sin embargo, tener aquel rostro con rasgos finos perplejo sin
apartar la mirada de sus ojos le desagradó aun más que aquella cabeza
sucia, por lo que se la entregó de forma brusca, casi impactándola con algo de fuerza contra su pecho.
—¡Eso no tiene nada que ver! — Con esa última advertencia ni siquiera pareció haber entendido que necesitaba quedarse callado, lo único que pasaba por su cabeza era que el pilar aceptar que él era más fuerte que
cualquier cosa, sin embargo, solo fue ignorado por este quien comenzó a caminar con la intención de dejarle ahí solo. Situación que consiguió molestarle aún más. — ¡Puedo hacer más cosas que esa tonta serpiente!
—Los sentidos no lo son todo, de nada te sirve tenerlos si ni siquiera eres capaz de usarlos correctamente — Cada vez perdía más la paciencia con aquel chico, abiertamente podría admitir que ya lo odiaba, solo lo observó
en silencio sin saber que hacer exactamente para conseguir apartarlo de su camino que ahora bloqueaba.
—¡Puedo hacer cualquier cosa incluso con los brazos atados!, soy mejor que esa tonta serpiente.
══════════════════════════
¿Cómo es que Inosuke había conseguido seguirle el ritmo hasta llegar a su finca? No tenia idea, tampoco el por qué insistía tanto por estar ahí para que le pusiera una prueba que demostrara que era lo suficiente fuerte para ganarle a Kaburamaru aun cuando era obvio que no había prueba existente que pudiese pasar para demostrar que era superior a su mascota.
Simplemente Inosuke era un idiota y uno muy molesto.
Ni siquiera tenía diez minutos de haber llegado, pero el de puntas azuladas ya había conseguido fastidiarle en tiempo récord; Si era honesto a el mismo le extrañaba no haber sido más brusco desde el inicio, cualquier cazador de menor rango que se hubiese atrevido si quiera a oponerse a él, jugar con su paciencia, levantarle la voz o seguirlo sin ser una orden no hubiera vivido para contarlo, pero ahí se encontraba ahora, soportando al de ojos esmeralda quien ya estaba casi sobre la pequeña mesa donde intentaba tomar el té.
—¡Ponme cualquier prueba!, la haré y voy a demostrarte que soy mas fuerte que cualquier otro animal — Estaba lleno de orgullo y que quisieran rebajarlo al nivel de una serpiente no lo iba a permitir, por eso estaba ahí, tenia que demostrar su fortaleza ante aquel pilar para que lo reconociera
como el rey de los animales, por que alguien más fuerte que él claramente no existía.
Apretó los puños con fuerza en cuanto vio al de mayor rango levantarse con una mirada llena de odio para apartarse de la habitación principal, estaba a punto de seguirlo, no iba a dejarlo escapar hasta que aceptara que era el mejor, sin embargo, se quedó quieto en su lugar cuando vio al otro volver
con unas cuerdas entre sus manos y sin su mascota sobre los hombros.
—Esta es tu prueba — Habló antes de que el otro si quiera se atreviera a preguntar, se acercó a el y por primera vez siendo brusco sujetó con un poco de fuerza sus dos manos para llevarlas tras su espalda; Sin dar explicación
alguna y aprovechando el desconcierto de Inosuke, ató sus manos en aquella posición para impedir que las usara.
Si era honesto no tenia idea de que prueba ponerle exactamente, lo único que quería era que el chico se mantuviera callado, después de todo ya le había soportado tres dias, y no estaba en sus intenciones continuar de ese modo.
—¿Y bien? ¿Qué tengo que hacer? ¡¿Romper las cuerdas?! — Estaba
emocionado de que el pilar por fin fuera a medir su fuerza, lo que fuera a ponerle podría hacerlo sin duda alguna, movió sus manos de manera insistente creyendo que aquel sería su reto de esa mañana, era sencillo y con suerte vendrían más pruebas, pero no importaba cuanto moviese las manos incomodas tras su espalda, al parecer el amarre estaba tan ajustado que ni
siquiera era capaz de hacer un hueco entre la soga y su piel.
¿Lo peor de todo?, estaba tan concentrado en aquella tarea que el mismo se había puesto, que no se dio cuenta cuando el pilar se puso de nuevo frente a él reduciendo la distancia con la única tarea de retirar su mascara como si intentara dejarlo más desprotegido. Ni siquiera pudo oponerse y solo sintió la estática en su cabello ir desapareciendo y su rostro siendo expuesto.
Estaba nervioso por algún motivo, era extraño, pero después de mucho se sintió como una presa acorralada por una bestia mas peligrosa que él, tal
vez era la mirada sobre él recorriendo cada facción de su rostro, la cercanía o estar vulnerable al no tener sus manos para atacar, pero tampoco se
atrevía a moverse, era como si ese simple acto le fuese a costar la vida.
Su siguiente paso era ponerse a la defensiva, pero en un instante y sin previo aviso sus ojos fueron cubiertos dejándole parcialmente ciego, ya que la venda al menos le permitía filtrar la luz de su entorno pero no ver más
allá de eso.
—Intenta encontrarme — Caminó hasta una esquina de la amplia habitación para apartarse de él y recargó su peso sobre la pared, ni siquiera tuvo la intención de ser cauteloso, sabia que era imposible que el chico si quiera llegara hasta donde se encontraba aun si apenas eran un par de metros de distancia.
Y lo comprobó en cuanto Inosuke pareció salir de su extraño trance y dio un par de pasos estrellándose directamente con una pared lo cual le obligo a
sonreír en cuanto lo escuchó gruñir y ver una mueca de fastidio formándose en su boca.
Su idea principal era dejarlo solo en aquel sitio hasta que se cansara lo
suficiente para que dejara de fastidiarle, pero se dio cuenta que sería más divertido para él verlo siendo poco cuidadoso sin entender la oportunidad que tenia de encontrarle rápido debido a que se encontraba golpeando de manera suave pero un tanto sonora la madera de la pared donde aún estaba recargado, intentando llamar su atención de manera inútil, pues el otro se empeñaba en apresurarse, avanzando y haciendo cualquier tontería
supuestamente para encontrarle obviamente sin conseguirlo.
No fue hasta que lo vio caer por sexta vez que soltó un suspiro resignado y caminó hacia él, iba a liberarle y le pediría que se fuera, pero al tenerle tan cerca pudo percatarse de lo agitado que estaba de aquello que se supone era un insignificante entrenamiento.
—Que patético, no puedo creer que seas tan débil — Estuvo a punto de liberar sus manos y obligarlo a marcharse, no estaba de humor para perder más tiempo en aquella tontería, apenas se agachó y alcanzó el extremo de la cuerda para poder liberarle, pero en el proceso terminó rozando su piel por accidente, lo cual no debería de haber sido un problema, sin embargo, el
sonido que emitió el de puntas azuladas le obligó a detenerse.
Entendía poco del porque había liberado aquel extraño quejido, si bien la situación a la cual estaba expuesto no era algo normal, tampoco era razón
suficiente para provocar que estuviera así de agitado y emitiendo ese tipo de quejidos.
Intentó acercarse de nuevo pero lo vio ponerse de rodillas con algo de dificultad justo frente a él creando una escena que no podía pasar desapercibida para su gusto: El chico más fastidioso con quien se pudo involucrar ahora se encontraba parcialmente quieto, sometido por las
cuerdas manteniendo fijas sus manos, jadeando por el posible cansancio y al parecer el mantenerlo cegado le causaba un toque de desesperación pues
lo vio mover su cabeza de forma brusca como si quisiera quitarse aquello que bloqueaba su vista.
Se agachó a su altura y sin motivo alguno llevó su mano hasta su rostro para sujetarlo por la barbilla ahora viendo de cerca aquel rostro del cual destacaba la confusión haciéndolo sentir extraño; Las mejillas de Inosuke habían tomado un color suave, pero destacando el rojizo, por lo que intentó apenas dejar una caricia con apenas la yema de su dedo pulgar, y por aquel pequeño gesto comenzó a tener curiosidad del por qué reaccionaba así.
No tardó en descubrirlo cuando con su mano libre volvió a rosar sus dedos sobre la piel del de ojos esmeralda, esta vez concentrándose en la zona de
su torso, ocasionando un gimoteo bajo, sumado a un temblor descontrolado en su cuerpo, entonces no tardó en darse cuenta de lo que realmente
sucedía.
—Dime, Inosuke, ¿Te rendirás ahora? — No tenia motivo exacto para seguirle el juego, o quizá estaba volviéndose loco al darse cuenta de lo activos que estaban sus sentidos hasta el punto de volverlo sensible al bloquear algunos, sin embargo, no había vuelta atrás, mucho menos en cuanto lo vio negar a su pregunta, sintiendo así que tenía el paso libre a cualquier otra situación.
Se sentó en el piso justo frente a él y sin darle explicación alguna lo jaló
sobre sus piernas a modo que las del contrario quedaran a cada costado de su cuerpo. Si sentía curiosidad por él era por el hecho de sentirlo tan
sensible, por ello, no perdió tiempo en colocar sus manos a cada costado de su cintura, subiéndolas y volviendo a su sitio tan solo para ver la reacción del otro, quien al primer contacto no tardó en temblar.
Quizás lo mejor era sencillamente dejar todo hasta ese punto y no provocar nada más allá de ese extraño encuentro, pero se sentía incapaz de
controlarse, pues no importaba si el toque era directo o apenas un roce, el de menor rango parecía disfrutarlo.
Con la yema de sus dedos recorrió la piel que tenía a su paso, tentado a tocar más allá de lo que quizás Inosuke consiente le habría permitido, por ello ignoró por completo sus pezones a pesar de que llamaban su atención,
ya que, si todo su cuerpo era sensible, estaba seguro de que aquella parte le haría perder la razón.
—¿Puedo continuar? — Se sentía obligado a pedir permiso para hacer
aquello que quizás era incorrecto, pero a ese punto parecía que a ninguno de los dos le importaba, ya que entendía a la perfección el estado en el que se
encontraba Inosuke, con una impaciencia invasiva de ser tocado en mas
sitios, en especial la dureza que ya se había formado y rozado por accidente contra su cuerpo.
—Si...— Suspiró justo después de acceder a lo que fuese que el pilar quisiera llegar, estaba sumergido en aquellos toques disfrutando de cada uno, ni siquiera tenia tiempo de preguntarse el por qué se sentía tan bien cuando ya estaba recibiendo atención en otras partes diferentes.
Sentir las manos templadas del otro rosando su piel y después tocando sus piernas sobre la tela de su ropa lo desesperaban un poco, y en esos instantes desearía no tener nada cubriéndole para descubrir cómo se sentía
exactamente el roce en aquellos sitios.
Mordió un poco su labio inferior solo para evitar gemir de modo mas libre en cuanto las manos ajenas se posaron sin escrúpulo sobre su pecho
estimulando directamente sus pezones en un movimiento rápido por parte de los dedos ajenos.
No estaba seguro de si el toque se sentía mas intenso por lo vulnerable que estaba ante el otro, como una presa acorralada sin poder huir ni hacer algo
contra su cazador o simplemente no poder ver su entorno y no saber que era exactamente lo que seguiría después.
Pero no tenia duda, la experiencia era agradable.
Se sintió extraño en cuanto el tibio aliento del pilar rozó contra su cuello y ni siquiera tuvo tiempo para procesar la cercanía cuando una suave mordida fue dejada a la altura de sus hombros, volviendo la situación aún más
ansiosa.
—Eres interesante, Inosuke — Murmuró su nombre sin abandonar su
cuello, esta vez escalando el encuentro y atreviéndose a dejar una lamida contra la piel que le quedaba libre, repasando la ruta un par de veces más: desde su hombro, pasando por su cuello hasta llegar a su oreja, donde
apenas dejaba una suave mordida.
Si se sentía a gusto con la situación era simplemente por no ser visto, por ello retiró por completo la venda que cubría su boca y ahora comenzaba a desabotonar el inicio de su traje de cazador al sentir el ambiente volverse cada vez más cálido, en específico cuando en un el proceso de saturar a Inosuke con un par de caricias, este terminó perdiendo la fuerza en sus piernas, dejando caer su peso y haciendo presión de su dureza contra la
suya.
Si continuaba tentando a la paciencia apenas causando roses en su cuerpo era por los movimientos que ahora coordinaba el de puntas azuladas, moviendo sus caderas solo para provocar un frote entre ambos,
específicamente entre sus miembros aun sobre la ropa.
Entendía aquel modo de actuar, después de todo no era sorpresa que Inosuke hiciera todo desde sus instintos; Solo para hacerle perder la razón se acercó lo suficiente a su pecho para conseguir lamer sus pezones, recibiendo casi al instante y en recompensa un gemido más alto que los
anteriores.
Se vio incapaz de soportar más la situación así que simplemente elevó su
cuerpo para podérselo quitar de encima y recostarlo con un poco de cuidado sobre el piso; Sonrió al escucharle gemir, después de todo tener el frio del piso contra partes en su espada debió sorprenderlo un poco.
Por un momento creyó que aquella posición le resultaría incomoda al de ojos esmeralda, pero parecía mas sumergido e impaciente, esperando cuál sería su próximo movimiento, por lo que sin hacerlo esperar llevó su mano hasta su pecho, sobre él cual dejó una caricia que fue descendiendo con un poco de lentitud, subiendo en ocasiones solo para que el cuerpo bajó el repitiera aquel reflejo de temblor al ser tocado, hasta que, sin previo aviso, llegó hasta el borde de su pantalón.
No sabía si Inosuke estaba seguro hasta que punto escalaría su encuentro, pero continuó ya que el mismo fue quien movió con un poco de desesperación sus caderas en un intento por que su mano llegara hasta
aquella parte que al parecer quería que fuese tocada. Pero a pesar de tanta insistencia, no lo hizo.
—Inosuke — Le llamó siendo ignorado, al parecer el de ojos esmeralda
estaba más concentrado en lograr que su miembro tuviera con que rosar, por lo que apartó su mano y acercó su rostro hasta el oído de este para
susurrarle, asegurándose así de ser escuchado — Voy a tocarte, te ayudaré a terminar, pero después, tu tendrás que hacer lo mismo, ¿Estás de acuerdo
con eso?
—Desátame y déjame hacerlo ahora — Era extraño, pero encontrarse con varios de sus sentidos bloqueados le hacia desear más la cercanía con el pilar, y que fuese tan calmo con todo le estaba desesperando, por su mente solo cruzaba la idea de atraerlo todo lo que fuese posible para poder sentir su piel junto a la suya, quizá no era el mejor modo que tenia para disminuir su calor, pero al menos le tendría más cerca tal como sus instintos se lo
exigían.
Un gemido un tanto alto y que no pudo contener abandonó sus labios cuando la sensación humeda de la lengua del contario se encontraba
recorriendo su cuello, bajando lentamente con toda la intención de torturarle aun más, la sintió juguetear de nuevo contra sus pezones para después
seguir su camino a través de su abdomen, odió cuando esta se detuvo, pero la impaciencia volvió a apoderarse de su razón cuando sintió el frio en el resto de su cuerpo cuando su pantalón fue retirado y la lengua continuó su recorrido esta vez hasta rosar directamente contra su falo ahora libre.
Intentó mover sus caderas ya que claramente necesitaba más atención en aquel sitio, sin embargo, la mano del pilar sosteniéndolo con fuerza lo mantuvo en si sitio, limitándose a sentir solo lo que el mayor quería: Su lengua rosando constantemente en los costados de su miembro, evitando a
toda cosa darle atención en la punta, como si supiese que este era su punto débil.
—Aquí eres mucho más sensible — Decidió jugar un poco más con él después de verlo morder su labio inferior justo cuando estuvo a punto de rosar su lengua contra el glande. En ese instante sentía que su profesionalismo estaba en riesgo, pero tener a Inosuke rogando por ser
saturado por más de aquellas emociones valía la pena para él, por ello
continuó hasta el punto de tener la intención de introducir aquel miembro en su boca, deteniéndose solo porque quería torturarle.
además de obtener su recompensa por aquel trabajo que había dejado a medias.
Apenas se apartó un poco de él y se puso de pie dispuesto a reducir un poco las prendas y quedar en un estado similar al de Inosuke; Su atención fue
captada por este mismo quien de manera complicada intentó levantarse de su sitio, iba a devolverlo, no sería complicado con un simple empujón, pero al verlo esforzarse solo para quedar sobre sus rodillas y ser capaz de
alcanzarle se permitió dejarlo para ver que era capaz de hacer por su cuenta.
Era increíble como al no poder usar sus manos, el de puntas azuladas buscara un modo desesperado de hacerse paso entre su pantalón. Admitía que la simple vista de Inosuke lamiéndole sobre la tela, e intentando tirar de esta con los dientes lo terminaron de endurecer en tan poco, agradeciendo el haber retirado su cinturón y permitirse ver esa escena hasta que el menor obtuvo lo que quería, dejar libre su miembro.
Por primera vez tembló ante alguien, y fue solo porque el cálido aliento de Inosuke le hacía desear más de su boca; Se notaba que estaba imitando cada cosa que había hecho con él previamente, porque lo primero que recibió fueron un par de lamidas contra los costados de su falo evitando a toda
costa subir, como si quisiera negarle el mismo placer que él hace un par de minutos.
No quiso dar algún tipo de orden y solo disfrutó de aquellos actos torpes del de puntas azuladas quien con un poco de dificultad consiguió introducir su miembro casi por completo en su boca; No se contuvo y dejó escapar un
sutil gruñido el cual supo que no pasó desapercibido para Inosuke, pues la sonrisa que se dibujó en su rostro hizo evidente el saber a la perfección que hacia y lo que quería lograr.
Sabía que aquellos actos eran realizados desde su inexperiencia, pues los ocasionales roces de sus dientes o el hecho de que se ahogara por momentos lo delataban, pero no por ello la experiencia era mala, todo lo contrario,
estaba seguro de que sería peligroso dejar que Inosuke continuara, pues estaba a punto de hacerlo terminar con tan poco.
Dio unos pasos hacia atrás solo para que Inosuke se apartara de su miembro, escuchándolo gruñir molesto por quitarle aquello con lo que se estaba entreteniendo en ese instante. Solo lo ayudó a ponerse de pie y lo
guió en silencio hasta su habitación, donde el menor al sentir el mullido del futón se volvió a dejar caer de rodillas, aparentemente esperando a que se
acercara de nuevo y le dejara continuar donde había sido interrumpido, pero en vez de permitirle retomar sus catos, sin decir nada se colocó tras de él y aprovechándose de que ya no llevaba prendas encima cubriéndole comenzó a acariciar su cuerpo.
Sus manos comenzaron acariciando su torso, una se mantuvo a la altura de sus pezones para jugar con ellos, mientras la otra bajó con prisa hasta su miembro para darle la atención que necesitaba. Sonrió al escuchar los
gemidos pausados abandonando la boca de Inosuke; Consideraba ya haberle torturado lo suficiente por lo que sus caricias sobre su falo fueron un tanto rápidas buscando saturarlo con la sensación placentera ya que quería verlo perdido en un estado de excitación diferente.
Al tener su cuello tan cerca no pudo contenerse y comenzó a lamerlo de modo pausado, se cuestionó por un instante en si estaba bien marcarlo de alguna manera, pero al escucharlo decir su nombre, aquel que creía jamás escucharía nombrar de manera correcta hizo que su exigencia por lo
correcto pasara a segundo plano, comenzando a dejar algunas mordidas y succionar algunas otras zonas para conseguir que Inosuke ahora tuviera
señas de haber estado con él.
Cuando sintió el cuerpo del menor tensarse no pudo evitar acelerar sus movimientos, rosando constantemente su punta mientras con su otra mano aun sobre uno de sus pezones lo presionabaentre su índice y pulgar para regalarle una percepción diferente, combinando el placer con apenas un poco de dolor.
Detuvo sus movimientos y solo se mantuvo besando su hombro donde
segundos atrás se atrevió a dar una mordida más fuerte que las anteriores y la que al parecer habían ayudado al de ojos esmeralda a terminar; Lo dejó recuperar el aliento y cuando lo vio caer recostado sobre el futón se decidió a dejarlo descansar.
De algún modo sentía ya haberse aprovechado demasiado de él, así que daría por finalizado su encuentro. Pretendía desatar sus manos para dejarle descansar, pero Inosuke se adelantó, intentando con un poco de dificultad girarse hacia él para ponerse de rodillas de nuevo, aun se notaba disperso en otro plano, pero parecía querer esforzarse sin razón para poder continuar.
Se acercó de nuevo a él solo para poder desatar sus manos, pero ya no con el motivo de dejarle en paz; Esta vez le ató por enfrente y solo para evitar que descubriera sus ojos ya que, al parecer, era lo que tenía intención de hacer.
Volvió a recostarle y se colocó ligeramente sobre él para observarle desde ese ángulo, llevó su mano hasta su mejilla para acariciarla sutilmente antes de acercar tres de sus dedos a su boca y buscar que la abriera, cuando lo
consiguió solo sonrió al darse cuenta de que al parecer Inosuke entendió lo que quería, ya que comenzó a lamer sus dedos, de modo pausado, pero tan erótico que consiguió devolverle las ganas que perdió con la idea de querer dejarle descansar.
Con su mano libre comenzó a acariciar una de sus piernas, concentrándose en la zona de su muslo, consiguiendo acomodarle, colocando ambas piernas a los costados de su cuerpo para evidentemente tener espacio en el siguiente paso que ahora, ansiaba realizar. Cuando consiguió que sus dedos
estuvieran lo suficientemente húmedos los retiró de su boca y los dirigió hasta su entrada recibiendo en respuesta un suave temblor en el cuerpo bajó él.
No sabía si Inosuke estaba listo para aquello pero decidió intentarlo introduciendo un primer digito en él, lo movió lento, tomándose su tiempo en buscar la comodidad del menor para introducir uno más; No fue hasta el tercero que pudo sentir su interior contraerse como si no quisiese darle paso, por ello y buscando tranquilizarle comenzó a acariciar el resto de su
cuerpo con su mano libre incluyendo su miembro, el cual comenzó a masajear a la par que sus dedos jugueteaban en su interior buscando dilatarle.
Sonrió al escucharle gemir porque sus dedos podían viajar a su punto más profundo y en su rostro no había mas señal de incomodidad, por ello sin decir más los sacó de su interior, apenas pudo acomodarse ya que Inosuke había rodeado su cuerpo con sus piernas en un intento por que no se
apartara de él, cosa que le sorprendió, ya que aun tenía su vista bloqueada y no existía modo alguno que pudiera saber que se apartaría, más que por su propio instinto.
Aprovechando la posición de sus piernas solo las elevó un poco juntó al resto de su cuerpo para conseguir alinear su miembro contra su entrada,
apenas se dio el tiempo de dudarlo unos segundos, pero su razón también ya estaba en otro sitio, específicamente pidiéndole el poseer al de puntas
azuladas, por ello, comenzó a empujarse a su interior, observando cada detalle que tenia a la vista del rostro del menor.
Su mano jamás se apartó de su miembro y siguió masturbándole hasta
sentirse dentro por completo; Y, si comenzó a moverse fue solamente por que el cuerpo de Inosuke comenzó a hacerlo, buscando profundizar aquella intromisión que de algún modo parecía agradarle.
Sus movimientos fueron lentos ya que el cuerpo bajo él parecía reaccionar más a las estocadas suaves y profundas, y de igual modo, sentir su interior apresarle cada vez que llegaba hasta el linde le hacían sentir aquel
encuentro más agradable.
En su distracción notó las manos aun atadas de Inosuke Intentando subir hasta su rostro con toda la intención de retirar la venda de sus ojos por lo que rápidamente le tomó por la cuerda para elevar sus manos llevandolas hasta su cabeza, sujetándole con un poco de fuerza para impedir aquel acto, recibiendo en respuesta el forcejeo del menor buscando tenerle a la vista.
—Quiero verte — Su voz a la par de su respiración era entrecortada y aun así consiguió hablar de modo coherente solo para expresar lo que quería.
Sabía que en ese momento nada le cubría debido a las mordidas que dejó
antes sobre su cuello, además de ser capaz de sentir sus labios directamente sobre su cuello, sería la primera vez que tendría la oportunidad de verle y no quería desperdiciarla.
—Estoy seguro de que si me ves ahora será la ultima vez que te tenga cerca
—Queriendo evitar aquella conversación comenzó a moverse con un poco mas de fuerza y rapidez, logrando así que las únicas quejas que
abandonaran la boca de Inosuke fueran altos gemidos que no podía contener debido a toca la atención que recibía en el momento.
Sabía que si dejaba las manos de Inosuke libres este intentaría descubrir sus ojos nuevamente, por esa razón decidió colocar sus brazos tras su cuello
como si le estuviese abrazando, al menos de ese modo podía tenerle más cerca, quizá, aun más de lo que había imaginado.
Tenia su aliento y sus labios rosando contra los suyos, pidiendo por más
cada vez que le atacaba con más fuerza, era obvio que para ese punto poco importaba ya si se daba esa cercanía aun mas intima, por ello, le besó para callarle de esa manera, pues a su gusto, el ruido que en ese momento inundaba la habitación lo hacia salir de su zona de confort.
Sintió los labios del menor moverse torpemente, evidentemente con nula experiencia, por ello se adelantó para guiarle, aprovechando que estaba
descuidado y con la boca entreabierta para invadirle con su lengua de modo un tanto desesperado. El cuerpo de Inosuke daba señales de estarse
saturando, aun más después de encontrarse perdiendo el aliento conforme avanzaba aquel beso, y si bien intentó separarse para darle un poco de
espacio, que él le buscara, justo utilizando sus manos para empujarle hacia él y que repitiera aquello lo obligó a acelerar su encuentro más de lo que quería.
Sus caderas comenzaron a moverse con mas rapidez al punto de embestirle con más fuerza debido a su interior contrayéndose, dando señal de estar pronto a terminar; El cuerpo de Inosuke se había acoplado tanto a él y a la situación que sus piernas le rodearon solo para evitar que se apartara de él más de la cuenta.
Si dejó sus labios fue solo por que de nuevo aquella sensación de querer marcarle de algún modo se estaba haciendo presente, pero tardó más en acercarse a su cuello de lo que Inosuke lo hizo, pues bastó con que este
usara sus manos para atraerle de nuevo y hacer que su rostro quedara cerca de su cuello, sintiendo primero su aliento y después una mordida sobre este, considerándolo una venganza por marcarlo primero minutos atrás.
después de aquella acción sintió como Inosuke perdía por completo la compostura, permitiéndose llegar al orgasmo justo entre ambos,
presionándole con más fuerza, haciéndole imposible contenerse y hacer lo mismo dentro de él después de provocar un par de frotes más en su interior.
Tan pronto abandonó su interior sintió como el cuerpo de Inosuke perdió toda su fuerza, lo dudó un poco, pero se atrevió a levantar ligeramente la venda sobre sus ojos, percatándose así que aquella sobre estimulación lo había dejado tan agotado al punto de quedarse dormido.
Suspiró y se limitó a sonreír por aquel acto que, si bien le pareció tierno, también un descuido de su parte por dejarse rendir de ese modo.
Se encargó de limpiarle y después de aquello lo dejó descansar sobre su futón no sin antes colocar una manta sobre su cuerpo para cubrirle. No
sabía como se sentiría al respecto el de puntas azuladas si dormía a su lado o despertaba y lo primero que viera fuese a él, por ello optó por ir hasta la mesa donde había comenzado todo y pasar la noche ahí. No necesitaba dormir, después de todo, el insomnio además de las misiones que le exigían estar alerta le permitían reducir sus horas de sueño o volverlas nulas, aquel momento podía simplemente descansar sentado y esperar a que Inosuke recuperara sus fuerzas para que a primera hora se fuera de su hogar.
Aun que claro, aun no estaba seguro de cómo debía encararle cuando eso sucediera.
══════════════════════════
Abrió los ojos lentamente, pero se levantó con rapidez del futón con la urgencia de orinar, era pura suerte que estando en una finca que recién
conocía supiera donde se encontraba el baño, si no, seguramente estaría en problemas.
Cuando regresó hasta la habitación intentó procesar mejor lo sucedido la noche anterior, no sentía vergüenza de lo ocurrido, pero si un poco de impaciencia por encontrar al pilar. Apenas vio a través de la ventana dándose cuenta de que el sol estaba por salir, estaba acostumbrado a despertar así de temprano y estaba seguro de que con Iguro no sería diferente, incluso imaginó que ya se encontraba entrenando, por ello, buscó su ropa que estaba a un costado de la puerta y la colocó.
Salió casi corriendo, esperando encontrar al de mayor rango y poder hablar con él, principalmente quería saber si había aprobado la prueba y ahora lo reconocía como alguien fuerte.
Se detuvo rápidamente e intentó no hacer mayor ruido cuando lo encontró, pero no del modo que esperaba. Al parecer el de ojos dispares había pasado la noche durmiendo sobre la mesa al estar cansado igual que él, o eso
supuso al encontrarlo en aquel lugar tan incomodo, con sus dos brazos
sirviendo como almohada sosteniendo su cabeza. Estaba observando hacia el lado contrario por lo que no tenia vista a su rostro, pero suponía que nuevamente tenía aquella cubriéndole por lo que ni siquiera quiso molestarlo.
Podía admitir que llevaba tiempo sintiendo curiosidad por el rostro del pilar, quizá desde la primera vez que lo vio, jamás tuvo oportunidad de acercarse a él, cada vez que se topaba con él estaba comiendo y claro, no era lo
suficientemente tonto para dejar la comida ahí sobre la mesa cuando alguien más podía quitársela. Hacia todo lo humanamente posible justo a sus instintos animales para terminar sus alimentos con urgencia y salir en búsqueda del pilar, sin embargo, jamás tuvo oportunidad si quiera de tener una misión con él. Hasta ese momento donde quiso comprobar que tan
similares podían ser.
Después de todo, tener cercanía con los animales debía ponerlos en un punto igual.
Regresó a la habitación solo para tomar la manta que antes cubría su cuerpo para llevarla hasta el pilar y devolverle el gesto de lo que el ahora interpretaba como cuidar de su manada, tan pronto como se acercó a el y la dejó sobre su cuerpo se dio cuenta de lo que el pilar intentó ocultar muchas veces.
Ya que al parecer el cansancio por la noche había sido mayor y le había jugado en su contra, haciéndole olvidar por completo el colocarse la venda nuevamente para que nadie, en especial él quien aún invadía su casa pudiera verle. Apenas retrocedió un poco y pensó en las palabras que le había dicho ante su insistencia de querer verle, entendiendo mejor la situación en la que se encontraba.
“Estoy seguro de que si me ves ahora será la última vez que te tenga cerca”
══════════════════════════
Abrió los ojos cuando sintió a Kaburamaru enroscarse alrededor de su
cuello, fue entonces cuando recuperó el conocimiento dándose cuenta de que cayó dormido posiblemente antes de llegar la madrugada. Quizá era el hecho de encontrarse en su finca lo que le dio la confianza de caer dormido sin sentirse en peligro, pero también atribuía que los dos dias que había pasado durante la misión con Inosuke apenas y había conseguido descansar, pues, aunque no lo admitiría libremente, quería cuidar su sueño y que no tuvieran algún percance que los pusiera en peligro, mucho menos al de menor rango.
Estiró su cuerpo y sintió como la manta caía, fue entonces cuando su cuerpo se sintió tieso y con un poco de miedo llevó sus manos hasta su rostro buscando aquello que era evidente no traía en ese instante al olvidar
colocarla, había conseguido vestir casi todo su uniforme la noche anterior después de haberse dado un baño, a excepción de la venda que usaba
siempre para cubrir su boca.
No sabía que pensar al respecto, la manta no había llegado hasta él por si sola, Inosuke le habría visto y seguramente ya ni siquiera tendría oportunidad de pararse frente a él para pedirle disculpas por lo ocurrido la
noche anterior ya que estaba seguro de que huiría tan pronto quisiera hablar con él.
Soltó un suspiro intentando resignarse a aquel error que le seguiría toda la vida y simplemente se levantó y dio la vuelta con rapidez, iba a desayudar algo y después a pedir otra misión para distraerse, sin embargo, de nuevo se quedó quieto sintiéndose como la presa ante Inosuke que parecía ser el
cazador, silencioso y observándole fijamente mientras se encontraba sentado casi frente a donde estaba su lugar.
—Tu serpiente duerme mucho, si no fuera por mí alguien más pudo haberte atacado y estarías en peligro, ahora, admite que soy mas fuerte que esa cosa
—La señaló sin intención de hacerle sentir tan imprudente con tal de no hacerle enojar, después de todo, quería permanecer más tiempo con él y si lo echaba de su finca en ese momento eso jamás pasaría.
—¿Por qué sigues aquí? — Era confuso tenerle frente a él sin hacer algún comentario sobre su rostro, nada impertinente a lo que preguntaría dias
atras, se notaba calmo, más interesado en que le diera su aprobación como alguien fuerte en vez de preguntar algo sobre lo ocurrido la noche anterior.
O sobre su rostro directamente.
—Me debes el desayuno, estuve aquí cuidándote mientras esa serpiente
seguía durmiendo — Se cruzó de brazos molesto al no recibir si quiera una muestra de agradecimiento, gruñendo al notar a la serpiente reaccionar ante su respuesta, esta vez mas agresiva — Quiero tempura.
—¿De nuevo? — Cuestionó en voz alta sin entender del todo las
exigencias de Inosuke quien asintió a la par que se ponía de pie con la intención de salir lo más pronto posible, pues ya se había percatado que incluso su estómago estaba siendo ruidoso haciendo evidente su hambre, aun así, necesitaba asegurarse de que no estaba ahí por simple lastima así que intentó detenerlo sujetando su mano — Escucha, primero...
—Puedes tenerme cerca todo el tiempo que quieras, ¿Bien? — Extendió hacia él su venda esperando que la tomara, ya antes la había levantado del piso, incluso la miró por un buen rato mientras procesaba sus palabras
intentando buscar las correctas para disculparse por haberlo visto de ese modo que tanto estaba evitando sin su permiso. después de todo, el mismo sabía lo que era sentirse expuesto y querer ocultar su rostro, quizá eran diferentes motivos, pero era algo con lo que también sentía que podían identificarse.
—Maldición — Tomó sin pensarlo la venda mientras con su mano libre frotaba su cien, Inosuke no era el culpable de que en ese momento la migraña se apoderara de él, pero se sentía un idiota por no saber que mas decir exactamente. Tan pronto levantó la mirada se encontró con Inosuke quien parecía dudar en si colocarse su mascara, y después de unos segundos decidiéndose a dejarla justo sobre la mesa, para después sonreírle fugazmente, adoptando una mirada un poco seria y fingiendo molestia por
aun no ceder a sus exigencias.
—¿Quieres apurarte? Tengo hambre, después volveré por ella — Señaló la máscara antes de comenzar a caminar hacia la salida, deteniéndose solo para devolverle la mirada sobre su hombro — Si no te molesta. Obanai.