Los hombres buenos lo demuestran. Parte única
Un buen vino significaba el complemento perfecto para cualquier ocasión especial; un buen sazonador para un platillo igual de especial que la persona con la que se compartirá una velada, con la que se compartirán ideas, momentos y tal vez un par de nuevos temas. Eso creía Ed que se trataba lacena de Oswald, hablar de algo importante referente a sus planes, y si sus señales era lo que creía, entonces significaba que lo quería a él a su lado. Pero para que todo eso tuviera lugar, el vino debía ser de excelente calidad, algo que reflejara lo que Oswald realmente valía, lo que significaba verdaderamente para Edward.10 minutos, después 30 minutos... Luego el tiempo dejó de importar, la tarea se volvió una prioridad y lo único importante era hacer bien lo único que podía aportar a la cena a la que Oswald lo había invitado. Ed ya solo estaba eligiendo entre las dos botellas de vino que sostenía con fuerza mientras analizaba con detenimiento las etiquetas, su contenido y demás datos de fabricación; odiaría llegar con un producto de mala calidad y decepcionar a Oswald, odiaría decepcionar al alcalde de Gotham.
-Imposible elegir la botella perfecta, ¿no es así? -. El acertado enunciado resonó por el lugar, los pensamientos de Ed siguieron en orden, sus ojos seguían en constante y arduo análisis, pero le dio la razón a aquella desconocida voz, sí, era difícil elegir solo una botella, era difícil escoger solo una de entre tantas, pero entre todas debería de haber una especial, una mejor que las demás; claro que era cuestión de muchas cosas influyentes en esa decisión, pero no era una decisión que se pudiera tomar con los ojos cerrados ni que se pudiera dejar al azar.
-Todo depende de la región y del año. Por supuesto hay que considerar el maridaje...- Sintiéndose curioso por un pensamiento tan acertado y poco acertado a la vez, decidió voltear como un reflejo puro de sus instintos. El cabello rubio casi canoso resaltó de inmediato, el buen sentido de la moda era algo que destacaba también para la vista de Ed, la botella de vino que sostenía reflejaba un sofisticado paladar y excelente gusto en general. Pero todo eso era poco, nada importó realmente cuando Ed subió su mirada y se encontró con aquellos familiares y distinguidos ojos, aquellos que le daban una mirada de bienvenida, y que lo acogieron como la primera vez que se sintió amado. El rostro. Eso lo fue todo, él sabía que lo volvería a ver, sabía que era para él; por un momento todo en él le ordenó que corriera y abrazara a la persona que tenía frente a él, que se disculpara y empezaran de cero que serías alguien nuevo, renovado y mucho mejor. Su cuerpo no se movió, todos sus músculos se contrajeron, su cerebro aún seguía casi intacto y el poco razonamiento que le quedaba hizo lo imposible por detenerlo. Estaba en shock, ¿cómo era posible que ella estuviera ahí?, ¿frente a él?, ¿después delo que hizo, después de deshacerse de todo?, ¿después de desechar sus sentimientos?
“¿Estoy enloqueciendo?” Pensó para sí mismo. Pero no, estaba seguro que era real, ni siquiera era un sueño.
- ¿Señorita Kringle?- Tartamudeó al mismo tiempo que seguía estático y nada en él le respondía; a ese punto no le hubiese sorprendido que las botellas en sus manos cayeran al suelo.
-Oh, no, no... Mi nombre es Isabella-.
“Isabella”, Ed repitió en su mente que estaba experimentando una extraña sensación de decepción y alivio.
-Lamento si lo molesté, no suelo hablar con las personas, pero hay algo en usted que... No lo sé...- Isabella se encontraba visiblemente arrepentida, sus intenciones eran irse de inmediato y tratar de olvidar que algo como eso sucedió; su mirada solo se encontró con la de Ed por una fracción de segundo y la bajó.
-Por favor... No necesita disculparse, es que me... Me recuerda a alguien que conocí... Hace mucho tiempo. - Deseaba tanto que fuera Kristen, pero le aliviaba mucho más el saber que no era ella y seguía en dónde la había dejado; de cualquier manera, ahora estaba ocupado con Oswald, y ahora estaba con él, no tenía tiempo para nada como Kristen o Isabella. Se obligó a moverse y a volver a enfocarse en el vino, el vino que hace unos segundos había olvidado por completo.
Isabella lo miró, con curiosidad está vez. Se acercó sin dudarlo y su sonrisa se ampliaba cuando más cerca se encontraba. -Luchas por recuperarme y cuando me pierdes luchas por obtenerme, ¿qué soy? -.
Los ojos de Ed obtenían un brillo más intenso con cada palabra que Isabella pronunciaba, y no dudó un solo momento en responder la obvia respuesta que su lengua ansiaba por escupir.
-El tiempo-. Como si se tratara de un superpoder y de una enorme coincidencia, el tiempo pareció detenerse en ese preciso momento, solo eran ellos dos, solo eran sus miradas y solo fue el acertijo lo que terminó por picarla curiosidad de Ed.
Una sonrisa se formó en su rostro cuando sus miradas ya no solo se encontraron, si no que se decían miles de cosas y expresaban muchas emociones.
-Soy Edward...-Su corazón latió con emoción, dando un revuelco en todo su pecho y sintiendo las sensaciones que no pensó volver a experimentar nuevamente. -Edward Nygma-.
El por qué se encontraba en esa tienda dejó de importar, solo tenía ojos y mente para Isabella, alguien que no era Kristen, pero con quién podía tener la oportunidad de volver a empezar.
El anochecer los envolvió. Compraron ambos el vino, sí, pero poco fue el tiempo en el que las botellas se vaciaron y los efectos en sus cuerpos aparecieron, y como si se tratara de viejos amantes, sus manos recorrieron cada centímetro del cuerpo del otro con una precisión increíble, con un toque suave que le hacía al otro desear más y a la vez sentirse satisfecho con solo eso. Cada caricia, cada centímetro, todo en ellos era especial, era preciso era justo lo que el otro deseaba.
¿Por qué ambos sabían dónde tocar?, ¿Por qué ninguno tuvo que parar para explicar lo que deseaban?, ¿Cómo es que ambos estaban tan seguros de loque el otro quería?
Las preguntas ocasionalmente se formaban en la mente de Edward, pero se esfumaban en el aire cuando recibía otro estímulo que no sabía que le gustara hasta que lo experimentaba; y la misma pregunta no volvía a formularse dos veces pues la misma respuesta era suficiente para todas las cuestiones.
“Estamos destinados y tenemos una conexión como ninguna otra”. Carecía de lógica, sí, y más aún tratándose de alguien como Ed quien pensaba siempre con la cabeza fría y no dejaba que nada ni nadie irrumpiera en su pensar. Pero por esta vez no deseaba pensar, no deseaba analizar ni medir riesgos ni consecuencias, estaba feliz y era mucho más de lo que podía pedir, deseaba que todos los días siempre fueran así de simples, deseaba poder estar siempre al lado de Isabella, al lado de quien se había traído de vuelta esa felicidad.
Idiota.
Oswald se había preocupado, había estado preocupado toda la noche. Lacena no era lo importante, sino que no sabía del paradero de Ed y ni siquiera le dijo dónde estaría o le dio alguna señal de su paradero. Su alegría fue inmensa al verlo llegar sano y salvo, inmediatamente se acercó a él revisándolo con sumo detalle pues estaba seguro de que regresaría con al menos un rasguño o alguna herida, nadie desaparece así en Gotham sin tener alguna marca de supervivencia.
-Estoy bien, Oswald, no tienes de que preocuparte-. Leyendo su lenguaje corporal Ed intuyó que el contrario estaba incluso desesperado por conocer su condición de salud, física y emocional en ese momento, así que con calma y esbozando una enorme sonrisa en su rostro aún más luminoso tomó sus manos y lo alejó con cautela para explicarle las cosas y dejar de preocuparlo.
- Qué? - Oswald no se veía más calmado, de hecho, su rostro mostraba que la información había caído sobre él como un edificio completo, se notaba desconcertado y sus ojos se recubrieron de una ligera capa lagrimal casi imperceptible, pero para alguien que lo conocía como la palma de su propia mano (como lo hacía Ed), era fácil darse cuenta de que no estaba del todo bien.
-Creo que... estoy enamorado-. Ed añadió con sencillez sin saber qué el cambio de ánimo de Oswald se debía precisamente a él contexto detrás de las palabras que pronunciaba, que para el contrario se sentían como una puñalada en el corazón. Una bofetada de realidad pensaba mientras hacía un enorme esfuerzo por no dejar salir las lágrimas que se formaban en su córnea.
“Por favor, no. Por favor, no te vayas, te necesito, quédate. Haré lo que quieras, pero por favor... Quédate conmigo”. El corazón de Oswald gritaba desgarradoramente, su mente se obligaba a callarlo y a mirar a Ed con amor; estaba molesto, sí, y su expresión difícilmente lo ocultaba, pero verlo feliz y gozante... Le agradaba. Esa sensación no duraría mucho, claro, Oswald era posesivo por naturaleza y pronto se daría cuenta de que no podía dejar que nadie tocara lo que era suyo. Pero por ahora disfrutaría de ver a Ed lleno de felicidad.
Algunos días pasaron, Ed rara vez llegaba a casa de Oswald y aunque esté conocía la razón, no podía evitar sentirse ansioso por no verlo ahí, con él, a salvo. Poco a poco fue notando que la ira crecía en su interior, su corazón que antes lloraba de dolor exigía tener de vuelta lo que era de su propiedad, y lo haría por el medio que fuese necesario.
Edward por otro lado, dejó de preocuparse demasiado por Oswald, de vez en cuando aparecía en su mente y una extraña sensación de culpa lo invadía, pero estar con Isabella y con sus suaves manos que conocían tan bien su cuerpo era suficiente para olvidarlo por un rato hasta que de nuevo algo hacía que lo recordara y la culpa y el miedo lo aterrorizaran, haciéndolo pensar en si sus acciones eran correctas, aunque no entendía del todo por qué no lo serían. Era extraño, de un momento a otro se arrepentía de estar con a quien más amaba como a ninguna otra persona solo por pensar en Oswald. Quería darle importancia, analizar esos sentimientos, ponerles una etiqueta...Pero simplemente no podía, cuando estaba cercano a tener una respuesta concisa su cuerpo y mente se bloqueaban y era incapaz de si quiera recordar cómo pensar ordenadamente; además pensaba que ya lo tenía todo desde que Isabella llegó a su vida, básicamente había olvidado a Kristen, y todo loque había hecho y arriesgado por ella. A su punto de vista, los finales felices, sí existían después de todo.
- ¿Qué opino de Oswald? -. Respondió Ed con una interrogante a la pregunta que Isabella le hizo, a lo que ella le sonrió y asintió manteniendo su mirada atenta a la respuesta que le diera. -Siempre se ha dejado llevar por sus ambiciones, sus emociones y lo que piensa de las personas...-
Oswald, estaba en la puerta del departamento de Ed; no creyó que estuviera viviendo de nuevo en ese lugar, mucho menos que viviera junto a Isabella, pues solamente lo siguió desde que salió de casa y llegó directamente ahí. Sintió un agujero en su corazón.
-Pero es inteligente, un excelente orador y las personas misteriosamente hacen lo que ordena, sin mencionar que puede tener comiendo de la palmade su mano a quien él decida. - Isabella solo rió en un tono tierno y lo abrazo al mismo tiempo que juntaba sus labios con los de Ed fusionándose en un beso.
Del otro lado, Oswald escuchaba atento la conversación y por un momento sintió un cálido rayo de esperanza al escuchar cómo es que Ed lo percibía.
Tuvo que contener su instinto de abrir la puerta de una patada y expresarle cuánto lo amaba, decidió permanecer atento a lo que pasaba ahí dentro.
El beso dejó de ser solo un beso en el momento en que Isabella desabrochó el pantalón de Ed y lo bajaba con movimientos delicados y con extremo cuidado para evitar que la tela de la prenda se arrugara y arruinara, justo como a Ed le gustaba, sabía lo mucho que amaba tener las cosas bajo control y su ropa no era la excepción.
Ed mientras tanto separaba instintivamente sus piernas una vez que el pantalón bajó hasta sus tobillos y sus ojos se cerraban conforme el toque en su entrepierna se maximizaba y subía hasta su alterada polla que sin notarlo ya estaba erecto solo con un par de suaves toques de una mano tan cuidadosa y delicada. Sí, eso era justo lo que le gustaba, de hecho, Ed creía que podría correrse solo con eso; un par de caricias más y tendría el mejor orgasmo de su vida.
Isabella lo sabía. Se detuvo.
Ahora, se comenzó a centrar en la parte superior, el torso, era una de las zonas más erógenas de Ed. Pellizcar sus pezones, jugar con su abdomen y algunos ligeras malos tratos como golpes ocasionales era divertido y excitante para ambos, más aún cuando la piel quedaba enrojecida por completo y no dejaba de estimularla.
Tomó ambos pezones con sus dedos y los apretujó sin piedad alguna, una vez que recibió como repuesta los gemidos de Ed se detuvo y río. Después solo trazó un círculo en el contorno de éstos brindándole una sensación de cosquilleo y algunas risas se combinaban con los gemidos. Música para los oídos de Isabella. Nunca tendría suficiente de ello.
Decidió que era hora de empezar en serio y eliminó todo aquello que cubriera su torso de una manera seductora. Empezó por bajar por un hombro el bonito saco que vestía, luego del otro lado tuvo especial cuidado con la manga, fue recorriendo sus dedos a lo largo de su brazo y finalmente dejó caer el saco al piso.
Quedó con su blusa solamente y la quitó por su cabeza desabrochando la pinza que sostenía su cabello una vez que quedó con el torso casi desnudo. -Es hora-. Dijo mientras se acercaba a Ed y sus manos pasaban por la pierna de éste hasta su palpitante polla.
Oswald se quedó petrificado, no sabía si debía hacer algo y exponerse o dejar que las cosas fluyeran como suponía que habían estado haciendo durante los últimos días en que Es había estado desapareciendo.
Un dedo, dos dedos irrumpieron en la entrada ya dilatada de Ed, a lo que solo respondió con un alarido que combinaba placer y dolor, pero no importaba, ambos eran perfectos, el dolor de alguna manera lograba excitarlo. A ambos los excitaba.
Tan pronto como su punto G fue tocado y estimulado con agresividad Ed se recostó en la cama mientras su espalda se arqueaba por sí misma gracias a la corriente eléctrica que recorría el largo de su columna al son de las simuladas embestidas que recibía.
-Oh, Ed ...-.
Edward tenía ya los ojos llorosos, y no podía articular una sola palabra, pero todo en él pedía a gritos más, y esperaba recibirlo; lo único que atinó a hacer fue mover su cadera hacia donde lo estaban follando, necesitaba mucho más, quería más.
Una risa burlona resonó por la habitación.
- ¿Qué pensaría Oswald de ti ahora? -
- ¿M-mh?-. Ed apenas pudo entender la pregunta y levantó la mirada para asegurarse de que había escuchado correctamente.
-Mírate, tan patético como siempre. Tan indefenso-.
Isabella ya no estaba, no completamente. Solamente quedaba el vestigio delo que era o ... de lo que se suponía que era Isabella.
Ed estaba confundido, sin embargo, no gozó ni siquiera de 3 segundos para poder entender bien la situación cuando de nuevo un golpe a su próstata lo hizo gemir y contrarió a sus deseos se desplomó nuevamente en la cama notando cómo iba perdiendo fuerza en sus brazos para sostenerse.
-Isa... ¡Ah!-. Las embestidas se volvieron más agresivas, la amabilidad y gentileza desaparecieron si es que alguna vez la hubo.
-Tan tonto-.Hubo una risa. -¿No me digas que siempre creíste que había alguien tan perfecta como Isabella, Eddie?-. Los golpes contra su punto G se detuvieron, pero los dedos seguían dentro de Ed.
- ¿Qué? -. Respondió Ed mientras recuperaba aire jadeando.
-Vamos, Ed... Sabes que era demasiado perfecto para ser verdad, ¿Una Señorita Kringle versión mejorada?, ¡JA! -.La ironía coloreaba completamente aquella exclamación.
-N-no entiendo, ¿qué...? -.
-Sabes lo que está pasando, no te hagas el tonto, incluso estando al borde del orgasmo no puedes ser tan idiota como pareces ser, vamos, conecta los puntos, ¡Todo tiene sentido!, incluso dejé sutiles pistas para ti-.
Ed seguía sin entender, su rostro lo demostraba y lo dejaba más que claro... ¿Cómo se supone que se daría cuenta de algo como eso?
-No sé...-.
-Basta, no digas nada. Creo que solo me divertiré contigo... Después de todo no eres mejor que yo, pero eso ya estaba claro-.Convirtiéndose ya en rutina, comenzaron de nuevo los golpes contra la próstata de Ed. Los dedos, siendo esta vez 3 en su interior no paraban de chocar justo en ese punto; los movimientos de vaivén se hacían más intensos y cobraban más velocidad.
Edward desde la comodidad de su ignorancia aún, y entre las sábanas poco más que destendidas de su cama, se revolcaba y retorcía entre cada movimiento; a esto lo acompañaba con gemidos y jadeos, y lágrimas de ninguna otra cosa más que de placer que bajaban por sus mejillas. Iba perdiendo el control poco a poco.
-Mírate, te gusta esto, ¿No es así?... ¿Cuánto tiempo lo hemos hecho?, de verdad no puedo creer que en ningún momento lo hayas notado. ¿De verdad lo necesitabas tanto? -
-A-ah~ N-n-no...-. La oleada de excitación finalmente colonizó el cuerpo de Ed, todo en él se estremeció, un escalofrío lo invadió y sus piernas se tensaron atrapando el cuerpo del contrario justo en el momento en que eyaculó como nunca antes lo había hecho; no creyó que algo así fuese posible pero el semen expulsado salpicó un poco hasta sus mejillas. - ¡OH!, ¡RIDDLER! -. Como si se tratara de un comportamiento innato o, mejor dicho, un instinto meramente primitivo, Edward se sujetó de la espalda del nombrado; su cuerpo se movió solo, Ed hubiese jurado que conscientemente nunca dio la orden de hacerlo, pero su acción inconsciente le hizo sentir un poco de calor pues su cuerpo estaba atrayéndolo más a él y sentía los últimos estragos del orgasmo junto con el calor de su cuerpo.
- ¡Y ahí está! -.Riddler exclamó con notoria felicidad y sacó sus dedos del estrecho y aturdido interior de Ed.-Sabía que no eras tan idiota como aparentabas-.
La confusión de Ed era creciente, hacía ya un tiempo que no sabía nada de él, ¿Por qué de repente apareció?, pero más importante... ¿Por qué de repente lo nombró al son de su clímax?
- ¿Qué...? -. Edward se esforzaba por pronunciar sus palabras, quería sonar lo más serio posible, sin embargo, Riddler lo interrumpió.
- ¿Qué hago aquí? -.Riddler sonrió con malicia y ligera burla.-Creí que lo sabrías, pero creo que he estado esperando demasiado de ti. Por lo que veo he notado que nunca has estado más lejos de saber algo-.Pasó sus manos por una de las piernas de Ed, acariciando toda la extremidad desde su entrepierna hasta sus tobillos.-El inocente Edward-.
- ¡B-basta! -. Ed comenzaba a sentirse incómodo, no recordaba nada y todavía nada tenía sentido en su mente, el toque a su pierna incluso se sentía peor, su piel ardía, probablemente resultado de la etapa de excitación que recién terminaba; de cualquier manera, se sentía violentado.
-Tienes agallas, Eddie... Suficientes como para gritarle a la razón por la cual sigues vivo hasta el día de hoy...-Su sonrisa desapareció al igual que el toque a la piel del contrario.-Pero no tienes las suficientes agallas ni el suficiente cerebro como para ver la realidad, te gusta humillarte; vives acomplejado, si es que a eso se le puede llamar vida. ¡Tienes miedo todo el tiempo y te enrollas con la primera persona que te muestre una mínima muestra de afecto cuando has tenido a alguien que haría todo por ti frente a ti! -.El tono de voz de Riddler se fue elevando poco a poco dejando en claro su punto de vista y su molestia con la situación.
Ed pensó, las palabras de Riddler le hicieron ver algo de la realidad. Isabella no existía, nunca existió alguien como ella. Su rostro se transformó en una mueca de asombro y disgusto. Eso puso de nuevo una sonrisa en el rostro de Riddler.
-Eso es... Ya tienen sentido las cosas, ¿cierto? -Riddler se acercó a él nuevamente quedando su pecho al de Ed.
Ed no se había percatado hasta ahora que tal como la imagen de Isabella que vio hace unos momentos, Riddler también tenía el torso desnudo; sus pieles se tocaron y eso lo estremeció.
-Espera, no hagas nada que... ¡Ah!-.
-Demasiado tarde, Eddie-.Riddler tomo con una mano la polla de Edward, no estaba erecta en su totalidad, pero sabía que todavía tenía mucho por dar, así que sin desperdiciar un solo segundo más, su mano se movió en vaivén a lo largo de su falo, masturbándolo como solía hacerlo antes, y en los últimos días con la ilusión de que se trataba de Isabella. Ed por su lado se retorcía bajo el toque que recibía, quería detenerlo, pensaba en alejarse, patearlo, golpearlo, lo que sea, pero quería irse, pero, para su infortunio su cuerpo no respondía a sus demandas, es como si todo él tuviera rigor mortis, se sentía, pero a la vez no sentía una sola parte de él. Riddler parecía saberlo, así que tomaba su tiempo con la actividad que recién comenzaba.
-A-ah~. Por f-f-favor...-. Edward empezaba a excitarse, su propio cuerpo lo traicionaba y ahora estaba completamente erecto gracias a Riddler que sabía exactamente cómo y dónde tocarlo. Una vez que su miembro terminó la erección, Riddler prosiguió estimulando la punta; podía sentir el palpitar de su polla, podía sentir la humedad que emanaba pues el líquido preseminal se hizo presente y aprovechó la situación para esparcirlo por toda su polla rodeándola con la mano y después continuando con los movimientos de arriba a abajo.
-Sé muy bien qué te gusta, Ed... ¿O sería más cómodo para ti si seguimos fingiendo que soy Isabella? -.De repente algo presionó el agujero de Ed; su entrada seguía dilatada y húmeda, tan pronto como sintió ese intento de intromisión gritó y trató con todas sus fuerzas de separarse, aunque solo lo logró hacerlo unos pocos centímetros antes de que Riddler lo atrajera nuevamente a él de un jalón desde su pierna.-Seré gentil, Eddie, no te muevas-.Inmediatamente después de que terminó de decir aquellas palabras, Riddler penetró por completo a Ed, su polla estaba dura y Ed sentía como invadía y apretaba cada centímetro de su interior que lo aceptaba y palpitaba ligeramente a su alrededor.
-Ah, N-no... ¡AGH! - Riddler lo embistió. De nuevo una estocada, y otra, y una tras otra, haciendo de Ed una fuente de fuertes gemidos y jadeos, convirtiéndolo a su vez en una masa temblorosa y sudorosa. La mente de Edward se encontraba ya desconectada de la realidad, solo podía pensar en lo mucho que quería detenerse; las constantes oleadas de energía a su cuerpo que anunciaban su próximo orgasmo lo distraían de cualquier pensamiento que durara más de 5 segundos en su mente.
AMGH! -. Riddler supo justo en dónde tenía que dar dentro de Ed, su punto G era mucho más sensible cuando algo más que un par de dedos lo estimulaban y apenas lo rozaban. -Oh, Dios... ¡OH!, N-no, por favor...R-Riddler y-ya no...-. El mencionado se detuvo en seco.
-Ed, Ed, Ed....-.La desaprobación regulaba el tono de voz de Riddler.-No estás en posición de ordenarme nada... Ahora yo soy quien tiene el control-. Habiendo dicho eso, tomó a Ed de la cintura y con algo de esfuerzo lo levantó haciendo que ambos cayeran sentados y así poder llegar a tocar más profundamente a Ed con su polla. Esto fue una experiencia fuerte para Ed, se tomó con fuerza de los hombros de Riddler y ahogó un gemido, lo que hizo que lastimara su garganta y el dolor apareciera en cada parte de su cuerpo por la tensión que experimentaba.
Para ese momento, Edward sabía que no tenía caso resistirse, su cuerpo nole respondía; no entendía por qué, pero no iba a averiguarlo, decidió que era mejor solo dejarse llevar. Dejó que su cuerpo se relajara, no estaría más tenso, eso solo lo estaba cansando y con las estocadas de Riddler lo lastimaba. En cuanto intentaba relajarse, una idea fugaz asaltó su mente. ¿Riddler tenía cuerpo propio? No... no era posible. No tenía sentido, él mismo había hecho la ilusión de Isabella... Pero... todo lo había sentido, los toques, más caricias y... lo demás. Estaba jugando de nuevo con su mente eso era seguro, pero ninguna cosa cuadraba con nada; había conversado con ella en aquella tienda de licor, habían salido un par de veces. Estaba justo delante de él follándoselo como nunca antes. ¿Cómo es que Riddler tendría cuerpo propio? Era una tontería, nunca pasaría. No. Imposible... ¿Cierto?
-A-aaah~-. Una estocada tocó nuevamente en su punto G, haciendo que Ed viniera de placer puro, sin filtro y sin tiempo de poder callarlo antes de que resonará por la habitación.
Riddler río con notaria burla sin detenerse en sus movimientos, pero manteniendo una gran sonrisa divertida.
-Oswald está afuera, Eddie... No querrás que te escuche-.Susurró Riddler al oído de Ed con gracia y como si acabara de rematar el mejor de los chistes jamás contados.
Dicha afirmación terminó de romper la confundida mente de Ed, ¿Cómo es que Riddler sabía eso?
- ¿Cómo...? ¡AMMH! -. El orgasmo llegó a su cuerpo en el momento menos oportuno, para su fortuna esta vez tuvo tiempo de poder morderse la lengua amortiguando su sonido y de ser cuero lo que Riddler decía, evitó que esta vez Oswald lo escuchara.
-Ha estado siguiéndonos-.Lanzó Riddler como si fuese la cosa más obvia del mundo. Tan pronto como escuchó a Ed en el clímax, este sacó su polla chorreando de semen desde el interior de Ed y se separó, dejando a un Edward tembloroso, jadeante y reprimiendo sus gemidos, hecho un desastre en la cama. Riddler mantendría esa imagen por siempre dentro de su cabeza, tanto para humillar a Es haciéndole recordarlo, como para su propio uso.
Inmediatamente después, tomó sus prendas y sin ninguna urgencia se vistió con ellas tomándose su tiempo, sabía que Ed no se recuperaría del todo hasta dentro de unos minutos, así que lo dejó ahí continuando con su orgasmo extendido y viéndolo de vez en cuando para poder tener más presentes sus expresiones para un futuro en que les diera un buen uso a su beneficio.
-Abriré la puerta a Oswald, espero que estés listo para recibirlo, Eddie... No querrás que te encuentre... Así -.Exclamó esas últimas palabras entre una pequeña risilla cuyo propósito no era otro más que hacerle ver qué todavía lo consideraba patético e inferior.
- ¡N-no!, e-espera n-no...-. Edward intentó girar, intentó levantarse, pero solo logró levantar su cabeza y rogarle con la mirada que no lo hiciera.
-Realmente no me disculpo por esto, Ed. Pero es por tu bien... el de ambos-.Riddler caminó a la puerta, pero mantenía su vista fija en Ed sabiendo exactamente lo que pensaba en ese momento.
-N-no...-.
-Oswald es quien haría todo por ti y a quien tienes enfrente, Ed... Yo solo tedi un empujón-.Puso la mano en el picaporte de la puerta.
-N-no es verdad, e-eso...-. Ed estaba a punto de iniciar una discusión pese a su situación desfavorable en la que se encontraba.
-Por favor, Ed deja de mentirte, te gusta, he estado dentro de tu cabeza, sé loque piensas y sé que te gusta; Kristen fue solo un bache en el camino e Isabella... Bueno, ella no existe, así que... ¿Entiendes mi punto, Eddie? -
Ed se quedó sin palabras, solo jadeaba como respuesta. El orgasmo y demás sensaciones iban desapareciendo poco a poco.
-Escucha... No pienso compartirte con nadie, pero... Es una mejor opción que... las demás; y para serte algo sincero a mí me agrada Oswald, así que espero que seas sabio, Eddie. Disfruta tu velada-.
Abrió la puerta y lo siguiente que Edward tuvo en su vista fue a un Oswald completamente sorprendido, con los ojos abiertos de par en par; eso hizo que Ed tratara de incorporarse y cubrirse rápidamente con lo que sea.
- ¿Ed...?-. Oswald por su parte solo denotaba sorpresa, su mente estaba en shock, no solo por la vista que tenía de Ed luciendo indefenso y sumiso, de eso se encargaría después. No, su mente trabajaba el doble luego de ver una figura completamente igual a Ed desaparecer entre un rincón de aquel lugar.
-Oswald-