Sombras de carretera
El asiento comenzaba a volverse algo incómodo, ya habían pasado cerca de 5 horas en carretera y no había nada más que hacer más que ver por la ventana el paisaje que parecía no cambiar y escuchar las melodías de canciones de hace varios años.
- ¿Cuánto falta? - Pregunté con evidente cansancio y fastidio seguido de una expresión que reflejaba mejor mis emociones.
-Unas... 2 horas más, tal vez más tal vez menos...- Respondió mi papá quien era quien conducía sin quitar la vista del camino y que al tiempo que hablaba encendió las luces del coche pues la noche ya comenzaba a asomarse plagando el paisaje con una envolvente y tranquila oscuridad. -Duérmete en lo que llegamos, todavía falta un rato- Dicho esto, bajó un poco el volumen de la melodía para apaciguar el sueño que me recomendó.
- Ya que, lo voy a intentar- Me acomodé mejor en los asientos traseros recostándome de lado y dirigiendo mi vista a los árboles, matorrales, tierra, plantas y alguno que otro animal que se cruzaba en el panorama. Mis ojos no lograban cerrarse, sentía los párpados más ligeros que nunca y no había perdido aún la suficiente energía como para siquiera pensar en descansar; lo único que captaba un poco mi atención en ese momento eran las fugaces imágenes de los objetos desde esa perspectiva. Un árbol, matorral, tronco seco, otro árbol, un conejo... ¿o tal vez una liebre?, arbusto, arbusto, tronco seco, un par de grandes piedras, una pequeña colina de basura...
El juego “yo veo” sería una pérdida de tiempo y demasiado aburrido, pensé.
Al menos tenía algo de qué disfrutar durante el camino; quizá si contaba las cosas que iba viendo me entraría el sueño y podría dormir mientras llegábamos, fue mi mejor idea en el momento.
Un árbol, dos árboles, tres árboles, un arbusto, dos arbustos, cuatro árboles, un tronco seco, tres arbustos, cinco árboles...
La idea no era tan mala, la cuenta realmente hacía que me entrara algo de sueño y poco a poco dejé de contar mientras seguía observando las figuras que apenas distinguía en la imagen frente a mí. Árbol, montón de hojas, arbustos, una... ¿persona? La visión me hizo volver en mí y despertar a la vez que me incorporaba y me pegaba al vidrio para comprobar lo que había visto por solo una fracción de segundo, ¿de verdad había visto a alguien?, la señal de vida más cercana estaba a varios kilómetros de ahí, no pudo haber sido alguien, tal vez sería algo que con la velocidad del vehículo y la distorsión de mi vista por el sueño se percibió.
Volteé completamente al lado contrario de la dirección del carro y no veía nada extraño, quizá porque cada vez estaba más alejado del punto en donde noté esa extrañeza, pero no había movimiento ni ninguna otra forma de vida mas que la vegetación del lugar.
Al parecer sí estoy cansada, pensé mientras me reincorporaba y volvía a acomodarme para ahora sí conciliar el sueño.
Unos minutos después, empecé a perderme en los instrumentos de la melodía que mi papá tenía en el reproductor; enfocarme en las cuerdas de las guitarras y su sonido combinado con el resto de la canción hacía que sonara igual a una canción de cuna, era arrullador y con eso, poco a poco lograba a hacerme sentir pesados los párpados, anuado a esto, la vista se me producía borrosa.
Árboles... Tierra... Un animal pequeño moviéndose, probablemente una lagartija corriendo hacia un matorral.
El suave movimiento del coche sin ningún obstáculo en el camino ayudaba demasiado a relajarme y conciliar el sueño, eso y el paisaje ya oscurecido eran los factores perfectos para una buena siesta.
Poco me faltaba para quedarme completamente dormida, en ese momento me era casi imposible distinguir las figuras que pasaban frente a mí, solo percibía el movimiento de las cosas frente a mis ojos y las manchas borrosas que producían; poco antes de cerrar los ojos por completo noté como de lo que parecían ser unas piedras salió una extraña forma, un perro, pensé; sin embargo esta extraña figura se irguió un poco más como para pertenecer a algun tipo de animal, quizás esta vez sí era una persona, ya no le tomaría importancia, el sueño ganaría y lo que pasara con persona ya no sería mi problema; aquella sombra no se movía luego de enderezarse, no parecía tener volumen, no veía sus ojos, su boca o algo otro rasgo, estaba ahí parada frente a mí.
Cerré mis ojos y caía poco a poco en un sueño profundo sintiendo como mi respiración se hacia casi imperceptible; las imagenes en mi mente comenzaban a tener forma, color y sentido, sin duda ya estaba entrando en un estado de relajación profunda. Fue entonces, en cuestión de segundos, que me percaté de que la figura estaba inmóvil frente a mí. Inmóvil frente a un auto en movimiento.
En menos de lo que pude contar, abrí los ojos y de un salto me reincorporé viendo hacia la ventana.
- ¿¡Qué es eso!?- Fue lo único que pude decir buscando al misterioso ente entre la oscuridad que ya reinaba en ese momento.
-¿¡Qué!?, ¿¡qué!?- Por el tono de su voz noté que había alarmado a mi papá, sentí como el carro se desvío ligeramente al momento de hacer mi exclamación.
- La... Cosa, eso... ¿No viste? - Decirlo en voz alta me hacía parecer como una loca, de inmediato lo noté; pero estaba segura de que lo que vi fue real. Buscaba a los lados aquella forma, fue algo tonto porque entre la oscuridad y el movimiento del coche sería imposible percibir algo más que las sombras de la vegetación que crecía en el lugar.
- ¿Estabas dormida? - Mi papá me preguntó ya más calmado y al parecer sin creer que haya sucedido algo extraño.
-No, estaba...- No terminé de hablar, sabía que sería inútil explicar algo que no tenía lógica; ¿ver una figura humana levitando frente al carro en conducción?, pensándolo bien sonaba a locura. -Sí... Una pesadilla, creo...- Suspiré y me di la vuelta, teniendo de vista la ventana contraria.
-Ya casi llegamos, vuelve a dormirte- La música sonó más fuerte gracias a que mi papá decidió que subir el volumen ayudaría a tranquilizarme, cosa que sí funcionó un momento después.
Trataba de convencerme de que nada de lo que vi fue real, seguro fue una mala broma de mi propia mente, estaba cansada y en cierto modo algo alterada por que odiaba viajar por carretera a oscuras, lo veía peligroso y lleno de múltiples riesgos; era mi cerebro diciéndome que el peligro era real. Sí, pensé en eso y me ayudó a calmarme.
Estaba quedándome nuevamente dormida, esta vez con los ojos cerrados, ya no dejaría que algo más me volviera a espantar el sueño, todavía quedaba un viaje largo y necesitaba dormir. El único estimulo que recibía era la música y el aire que se filtraba por las ventanas y el cual rompía el coche al avanzar.
Iba perdiendo fuerza y sentí cómo dejé caer el peso de mi cuerpo en el asiento, la música se escuchaba lejos e inentendible, casi no sentía mi respiración; estaba ya dormida. Recuerdo que estaba soñando ya, no era algo muy relevante, ni siquiera lo recuerdo con exactitud; pero dentro de ese sueño estaba alguien, nunca había visto a esa persona en mi vida, me veía fijamente, era un chico de unos 20 años, casi de mi edad, me pareció.
“Mira”, me dijo, no entendí a qué se refería en ese momento.
“Ahí “, levantó uno de sus brazos y apuntaba por encima de mi hombro. Yo volteé, no había nada; de hecho, estábamos solo él y yo para ese momento, era un cuarto vacío. Nada, solo, en blanco.
Volví mi mirada a él y seguía apuntando, me acerqué con pasos pequeños sin quitarle la vista de encima y examinándolo de pies a cabeza.
“También lo ves”, de un momento a otro, el chico mostró una expresión de preocupación, segundos después dio un paso atrás, seguido de otro y otros más, su rostro cambió a una terrible expresión de susto; sus labios se deformaron en lo que parecía ser un grito, aunque no salió ningún sonido de su boca; sus ojos se hicieron más grandes y parecían estar apagados, sin embargo, de éstos salían lágrimas; al mismo tiempo, su cuerpo dejó de alejarse, pero lo veía temblar.
Confundida y comenzando a preocuparme, volteé nuevamente, y al igual que la primera vez, no había nada, nadie; regresé mi vista a él, y frente a mí se encontraba ya solo la ilusión de su rostro totalmente deformado, con los ojos en su totalidad negros, la boca desfigurada en una expresión de sufrimiento y horror. Sentí mi cuerpo totalmente frío, no me respondió, ni siquiera cuando intenté gritar.
“Frente a ti”.
Me desperté sentándome y tomando una gran bocanada de aire. Mi corazón estaba al tope, podía jurar que incluso lo escuchaba latir. Sin perder el tiempo volteé a la ventana hacia la que estaba acostada y buscaba algo anormal en la vista; estaba limpio, la vegetación hacía unos kilómetros había dejado de abundar y solo se divisaba algo cada par de metros.
Sentí la mirada de mi papá por el retrovisor, pero no podía volver a decirle la misma excusa ni lo que creí haber visto momentos antes en la penumbra.
- Soñé que me caía- Atiné a decir sin verlo ni explicar más. Eso pareció convencerlo porque no dijo una palabra más y su mirada volvió al frente.
Por otro lado, yo seguía buscando la figura de antes en todo lo que pasaba frente a mí; ya estaba más asustada y preocupada, sabía que había visto algo, sabía que aquel sueño no era solo eso y estaba siendo advertida; temía que quien fuera, o lo que fuera que estaba allá afuera nos hiciera daño.
Mis ojos pasaban de un lado a otro en el momento en que nuevo panorama aparecía frente a éstos.
Las imágenes que pasaban ya no eran tan reconocibles, las luces del coche ayudaban a divisar un poco, pero era solo por pocos instantes y no tenían un alcance nada amplio. Los sonidos eran casi ausentes, el motor y las llantas sobre el pavimento eran lo único que acompañaba el leve canto de los grillos y el viento sobre los objetos de afuera.
Quizá fueron minutos los que estuve viendo por la ventana sin perderla de vista un solo segundo; tal vez segundos, pero pareció eterno, nada se había asomado esta vez.
Cada vez más me convencía que era la falta de circulación de sangre a mi cerebro lo que me llevó a ver aquella cosa.
Fue en una curva que perdí por un momento el equilibrio y me sujeté fuertemente de la cabecera del asiento en el que estaba, fue una bastante pronunciada porque de no haberme sujetado, hubiese caído hacia atrás. Cuando me reincorporé volví mi vista a la ventana.
Me quedé helada.
La sombra, esa cosa, la figura, la veía por el vidrio de la ventana, ahora la veía con total claridad, no tenía ojos, ni boca o nariz, era completamente negra, ni siquiera podía notar profundidad en el rostro; de su cabeza salían grandes cuernos que terminaban en una punta demasiado afilada; a pesar de carecer de ojos, sabía que estaba mirándome fijamente. Esta vez no dije nada. Permanecí inmóvil. Sentí el ambiente frío y comenzaba a tener escalofríos por todo el cuerpo, pero me negué a mover un solo músculo y me impedí incluso respirar.
La figura ya no estaba flotando siguiéndome fuera del carro. Estaba dentro, lo que veía era su reflejo en la ventana.
Ya no necesitaba más pruebas, era real, no alucinaba. Me negaba a cerrar los ojos, evitaba parpadear a toda costa, no sabía lo que haría en la mínima oportunidad que tuviera de desaparecer, no quería que nadie saliera lastimado.
Sostenerle la mirada se volvió una terrible experiencia, no sabía lo que estaba viendo exactamente y tampoco deseaba saberlo, solo deseaba que se esfumara igual que las otras veces, deseaba no haber tenido razón en que existiera algo así.
Finalmente, mis ojos no soportaron más la falta de lubricación y se cerraron menos de una fracción de segundo; para cuando los abrí y tal como creí, aquello ya no estaba, sin embargo, temía que voltear a su lugar lo trajera de vuelta, pero no podía permanecer así el resto del viaje, así que tomé todo el valor que encontré en mi cuerpo y volteé.
Nada.
Ni en el asiento, ni en el reflejo.
Pasé el dorso de mi mano por el asiento y lo sentí húmedo, estaba de hecho más frío de lo normal; aquello definitivamente no era humano y ya no quería tener que ver más con eso.
Me dejé caer en el asiento con la vista al frente; mi papá seguía sin notar algo extraño, su vista seguía en el camino.
Respire hondo cerrando los ojos. Si algo hubiese querido hacernos aquel ente, lo hubiera hecho en ese momento, pensé.
Me dispuse a volver a dormir esta vez sin mirar ninguna ventana.
-Atrás de ti-. Una fuerza descomunal abruptamente me tomó del hombro y me jaló hacia atrás, sentí como imposiblemente salía del carro en movimiento mientras yo solo esperaba el golpe en el pavimento.
Cerré los ojos con fuerza e intenté cubrir mi cabeza mas nunca caí a ningún lado.
Lo último que recuerdo es una oscuridad envolvente.