✨Silly bear ~ rubegetta✨

Summary

*terminado* *one-shot* Donde Rubius cae en un pozo sin fondo. Y piensa que el problema es el. *esta historia es totalmente mía, no robar, copiar o plagear* *derechos totalmente reservados*

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Parte unica

Un chico de ojos esmeralda se encontraba escondido detrás de un árbol escuchando tan interesante conversación que mantenía el ojimorado con el chico de boina.


El de marcará de oso se encontraba al borde de salir de su escondite para "romperle" la cara a Willy, sus celos cada vez aumentaban más.


Aunque era entendible, se notaba desde muy lejos que su compañero de hermandad le estaba coqueteando a su novio, pero este tenía un corazón tan noble que no se daba cuenta de ello.


Lo que a el osito más le molestaba era la insistente manía que tenía Willy de tocar la mano de su chico, los celos estaban pudiendo con el.


De hecho estaba tan celoso que el oso no se dio cuenta que un chico muy curioso lo miraba tras el, un chico con un casco de Star wars, que de la nada le tocó el hombro, provocando que el pobre oso diera un grito muy fuerte, tan fuerte que aquellos chicos que el oso espiaba se dieron cuenta de su presencia.


-¡Hostia puta! Alexby me cago el la leche, casi me matas de un susto, tas bobo o que?-pregunto con enfado el chico oso, sin caer en cuenta aún que ya había sido descubierto.


-pero tío, que hacías ahí?-pregunto confundido su compañero de casco, ignorando totalmente la verdadera situación.


-esa es una muy buena pregunta, a mí me encantaría saber también que hacías ahí Rubius-dijo Willy detrás de él, logrando así que el chico se diera cuenta de que fue descubierto.


-mierda-murmuro por lo bajo el de máscara de oso, había sido pillado por culpa de su amigo, y ahora tenía frente a el un muy confundido Vegetta y un casi enojado Willy.


Este era el fin del Poble oso. Este suspiro resignado y se dio la vuelta para encarar a aquel chico de boina.


-venga rubius, contesta de una vez-dijo de forma insistente su amigo oscuro, este ya estaba comenzando a cabrearse, no podía creer que el oso apareciera en todos lados, era como la sombra de el ojimorado.


-bueno yo... Solo pasaba?-dijo el oso, pero más que una afirmación, parecía una pregunta. Este mismo se comenzó a reír nerviosamente, no quería que su novio se enfadara con el por estar siguiéndolo y espiando lo, ya que la última vez que el ojimorado se enojo con el, no lo dejo entrar a su casa por una semana y no siquiera se hablaba.


-alguien me explica que está pasando aquí?-pregunto el ojimorado, el cual sin duda era el más confundido, bueno, junto con el chico fanático de star wars, el cual aún se encontraba detrás del chico oso.


-vegetta-le llamo su amigo el de boina-creo que yo te puedo responder eso. Rubius estaba espiandonos, desde detrás de ese árbol, pero lo que no me explico es el porqué.


El ojimorado estaba comenzando a enojarse, ¿De verdad su novio desconfiaba de el de esa manera, como para llegar a espiar lo? No podía creerlo.


-ruben doblas, espero tengas una buena razón para esto si no quieres que deje de hablarte por un maldito mes!-le grito su novio, ya estaba totalmente cabreado, de hecho, más que el chico de boina.


-eeh, creo que yo aquí estoy de mas-dijo el chico con casco-mejor me voy...-continuo, para luego pasar por el lado de su mejor amigo y susurrarle en el oído un "lo siento".


-estoy esperando ruben-dijo el ojimorado una ves el chico de casco se fue totalmente del lugar.


Aquellas palabras provocaron pánico el el chico oso, estaba perdido, su novio se enfadaria mucho con él y el de boina estaría ahí para calmarlo y acompañarlo. Tan solo pensar eso se enojó, pero se le pasó rápido al ver el rostro enfadado de su novio.


Y aunque es oso estaba casi muriendo del pánico, el chico de boina estaba feliz, le encantaba que su amigo le pusiera límites al oso, aunque tenía que admitir que le estaba comenzando a dar pena, de todos modos el era su amigo y una de las personas más importantes en su vida, de hecho podría decir que a las únicas personas que consideraba mejores amigos y estaría dispuesto a dar la vida por ellos, era a Vegetta, Rubius y Farfán, aunque bueno, el último era su "andante" aún no tenían algo oficial, pero quería tenerlo. Y esto no quiere decir que a los demás héroes no los quisiera, no, todo lo contrario los quería y eran sus amigos, pero el cariño para los ya antes nombrados, era aún mucho más fuerte.


-vegetta yo, de verdad lo siento-dijo el oso con pena-si los estaba espiando-admitio, provocando que la irá de su novio creciera a niveles insospechados.


El chico oso bajo la cabeza apenado y con un insistente dolor en el pecho, no le gustaba que su chico le llamara Rubén, ya que todas esas personas que lo lastimaron, lo llamaban así, y el estaba consciente que el ojimorado no lo hacía con maldad o esperando lastimarlo, pero se le había vuelto común llamarlo de esa forma cuando se enojaba.


El chico de boina se dio cuenta de que tenía que interferir de algún modo para calmar a su amigo o sino terminaría haciendo lo que casi siempre hace cuando se enoja, diria cosas horribles al oso, cosas que desafortunadamente, sí pensaba.


Pero no logro hacer nada, porque cuando iba a hablar, su amigo explotó y no hubo forma de calmarlo.


-oh, claro, y lo dices cómo si nada no! Es que acaso no confías en mi?!-comenzo a gritarle al oso-estoy aburrido de ti! No sé en qué momento se me ocurrió ser tu novio! Eres un maldito idiota! Nos es mí culpa que tu autoestima este por el piso y creas que todos son mejores que tu! Y sabes que?! Tienes razón, todos son mejores que tu, porque nadie es tan idiota y cargante como tú, ellos son independientes y saben los límites, pero tú no!, Eres un estupido chico que a cada momento hace que me desenamoredesenamore más, y más, hasta llegar a estos momentos!-continuo gritando, pero paro, respirando totalmente enojado y exaltado. Los dos chicos presentes ahí estás mal, el oso por todo lo que el ojimorado decía y el de boina por la carta de su pobre amigo, parecía que en cualquier momento se largaria a llorar-ahora entiendo porque todos te abandonan! No vales ni mí tiempo!-completo para luego largarse hechando prácticamente humo por los oídos .


El chico de boina lo miro irse dudando si seguirlo o quedarse a consolar a su otro amigo, no sabía qué hacer, estaba confundido y se sentía algo culpable, quizás no tuvo que haber dicho lo que dijo, quizás tubo que haber calmado antes las cosas, porque lo que el menos quería era provocar una pelea de tal magnitud, este miro al chico oso, que se encontraba con la vista fija en el piso, con un mar de lágrimas callendo silenciosamente por su cara.


Este estaba totalmente dolido, su mente no dejaba de hacerse la misma pregunta ¿Soy yo el problema?, Y es que quizás sí lo era, quizás por eso, como dijo el ojimorado, todos lo abandonaban, le mentían y lo lastimaban.


El oso no sabía qué hacer, quería correr tras de su ¿Novio?, Ya ni eso sabía, y decirle que lo perdonara, que el lo amaba pero, por otro lado lo que el ojimorado le dijo se le clavaba en el corazón, causándole un profundo dolor, pero no odio ni enfado, porque sabía que todo lo que dijo era verdad, y se estaba planteando muchas cosas, muchas opciones.


Pero sus pensamientos se vieron interrumpidos por la mano del chico de boina, la cual se posó en su hombro. El oso levantó el rostro para mirar a su amigo, el cual le mostraba una cara preocupada.


-rubius creo que es mejor que vallas a hablar con el-le dijo su amigo, y aunque el oso sabía que era una de las mejores opciones, negó con la cabeza, provocando la confusión en su amigo.


-willy, ve tú y hazle compañía, porfavor-pidio el oso, aunque más bien parecía que rogaba-el tiene toda la razón, yo soy un estupido, es mí culpa que nadie se quiera quedar en mí vida-dijo con pequeños sollozos atravesado sus labios.


-rubius no te hagas esto, no otra vez amigo-dijo con preocupación el de boina, pero era muy tarde, su amigo ya se había largado a correr como si no hubiese un mañana, dejándolo solo y indeciso.


Pero terminó decidiendo cumplir el pedido de su amigo, y comenzó a caminar con paso rápido a la casa del ojimorado, iba preocupado, tenía miedo que su amigo el oso cometiera una locura, una locura que ya había intentado hacer, pero que pudieron frustrar.


En cambio en ojimorado llego a su isla flotante muy enojado, sin una pizca de arrepentimiento por sus palabras, y era que aún estaba demasiado enojado como para darse cuenta que había comentado un error muy grande, uno del cual se lamentaría toda su vida si el oso decidiera cometer una locura.


Este entro a su mansión con grandes pisotadas sin tener el mínimo esfuerzo por calmarse, y lo primero que hizo al entrar a su mansión, fue encender todas sus torretas por si el oso decidió seguirlo, y ahí se quedó, sentado en su sillón, enojado y en cuestión de minutos y aún sin quitarse para nada el enojo de envida, se quedó dormido.


Por lo cual no escucho a su amigo el de boina llamarle, no escucho al día siguiente luego de que el de boina se rindiera y fuera a casa con su "andante" a dormir por lo tarde que era, la puerta ser tocada, por un chico que logro esquivar todas sus torretas para informarle de algo horrible que había pasado, bueno, algo horrible según luzu, que era algo exagerado.


Simplemente no lo hoyo, y cuando despertó, ya totalmente calmado y relajado, se acordó de todo lo sucedido, y por muy cruel que suene, no se arrepintió de nada, de absolutamente nada.


Pero sin duda quien más lo estaba pasando mal, era el chico oso, el cual se encontraba en esos momentos encerrado en su casa, sin ganas de nada, ni de comer, ni de respirar.


Este no había dormido en toda la noche, estuvo todo ese tiempo torturando se a si mismo con sus crueles pensamientos y es que su mente era su peor enemiga.


Agradecía a los dioses por haber dejado a sus preciadas mascotas en casa de luzu, ya que de no ser así lo más probable era que estos murieran de hambre o algo al pasar los días, ya que ni siquiera animos para pararse tenía.


Pero ni siquiera tuvo ese pensamiento de agradecimiento mucho tiempo, ya que no pasaron ni unos segundos cuando el chico volvió a lo mismo de toda la noche, torturar a el mismo, con sus propios pensamientos.


Sin duda Rubén doblas era el idiota, más idiota de todos.


Y así paso toda la semana encerrado en su casa, sentado en el mismo lugar, con el culo todo dormido. No comía, ni nada, era de hecho prácticamente un milagro que estaba con vida, o bueno, si se levantaba a tomar agua, pero a nada más, de eso estaba viviendo, de agua.


El, tenía claro que lo que estaba haciendo, no era nada saludable, que era dañino para su salud, pero en estos momentos, parecía que le daba igual todo.


El chico oso suspiro fuertemente como por cuarta vez en lo que llevaba de día, este se encontraba muy frustrado. Había recibido muchas visitas, las cuales ignoro y no le dio señales de vida, pero la única persona que quiera ver, fue la que nunca fue.


Tenía miedo, miedo de que Vegetta también lo abandonará, y aunque pensaba que era su culpa, le destrozaba saber que quizás alguien más se alejaba de el, que alguien más lo expulsaba de su vida.


El chico oso, era muy celoso, todos lo sabían, pero lo que no sabían era la razón para que él fuera celoso, y no solo celoso, si no que también sobreprotector y algo controlador, esto se debía al miedo tan profundo que el oso tenía de perder a su vegetitta, le aterraba, porque lo ama, puede sonar algo enfermizo, pero el chico no estaba seguro de aguantar otra vez el abandono o el rechazo, ya no se sentía tan fuerte como antes, y es porque ahora tenía una posible razón para que lo abandonaran, la cual aunque suena ridícula, es muy lógica para el, y esta es el, solo el.


Vegetta en cambio paso una semana normal según el, recibía visitas, como era común, y se mostraba normal con todos ya que sabía que el de boina ya tuvo que haber comentado con fargan lo ocurrido con el chico oso, y al ser fargan un bocazas lo más seguro era que se le había salido enfrente de todos, muy típico de el.


Pero el orgullo de Vegetta era mayor, tanto, como para no querer ni siquiera ir a ver a rubius, aún con la insistencia de Willy, que le decía que el oso, no habia dado señales de vida y de que estaba preocupado, es más, de hecho le molestaba que rubius no fuera a su casa a hablar, o bueno, de todas formas el ojimorado no le hubiera abierto y lo hubiera mandado a tomar por culo, pero le molestaba, porque el oso ni siquiera ponía interés.


Y esta mañana Vegetta se encontraba desayunando con Willy y fargan, la pareja se encontraba recriminado lo mismo de siempre, rubius.


-malditasea vegetta-dijo Willy ya comenzando a exaltarze-no sabemos nada de rubius desde una semana, voy a su casa y ni siquiera me responde, ni siquiera un "lárgate", nada!-grita Willy-de verdad no te importa?-pregunto ya bajando la voz, sintiendo mucha pena por su amigo.


-willy, tío, ya basta-dijo desesperado Vegetta-el debería tratar de arreglar las cosas, no yo, ya estoy arto de su comportamiento.


-vegetta-dijo fargan interfiriendo por primera vez-a rubius lo atormentan muchas cosas, estoy seguro de que el no lo hacía con mala intención.


-no hay ninguna excusa para justificar lo que hizo-gruño Vegetta.


-estas hablando como si hubiera matado a alguien-reclamo Willy a su amigo-rubius esta mal, Vegetta, y tengo miedo que con lo que le dijiste ese día, empiese de nuevo lo que ya ocurrió, te acuerdas?, Cuando nieves se fue...


Esas palabras dejaron en silencio a Vegetta, y es que pensándolo más detenidamente había razón en sus palabras, Rubius lo paso muy mal cuando nieves lo abandonó, de hecho fue una época muy mala para todos, todos quieren tanto a rubius que verlo tan mal y que este intentará acabar con todo, los destrozó a todos.


Vegetta no quería ni recordar esos momentos, el en ese entonces no era nada del chico oso, solo amigos, pero después se fueron acercando, tanto como para ser novios.


-willy tiene razón vegetta-dijo fargan dándole la razón a su pareja-de solo pensar que rubius intenté...-suspiro ahogando un pequeño sollozo-me moriría de la pena, lo quiero mucho, demasiado, por favor habla con el.


-vamos todos a su casa si?, El no se merece pasar por todo de nuevo, además tengo miedo que cometa una locura, otra vez...


Vegetta suspiro resignado, y asintió lentamente, el también tenía ese miedo, y ahora pensando y recordando todo lo que le dijo, comenzó a sentir la culpa recorrer cada parte de su cuerpo, tenía miedo, mucho miedo de que su osito cometiera una locura, y no poder verlo nunca más, corriendo detrás de un hada, jugar con Auron, con luzu, o hacer sus bobadas junto con fargan, como un niño pequeño.


Así que no esperaron más y se dirigieron a toda prisa a casa del chico.


Una vez llegaron ahí se encontraron con todos sus otros amigos, los cuales estaban en la puerta de la casa del chico oso. Vegetta, Willy y fargan se acercaron a estos, y nada más estar al lado de sus compañeros escucharon los gritos y golpes que le daba a la puerta Auron.


-vamos cerdo tóxico, abre la maldita puerta de una vez, me tienes malditamente preocupado-gritaba casi cabreado auron, pero de un momento a otro, justo cuando luzu puso su mano en el hombro de este, se calmó y susurro casi con la voz quebrada-porfavor, sal de ahí.


-cariño, porfavor no te hagas esto-le dijo su novio con preocupación, una que todos los presentes tenían.


-pero luzu-responde Auron, con la voz ahogada-tu muy bien sabes cómo quiero a ese hijo puta.


El nombrado le dio una mirada de compasión y ternura.


Se género un silencio, que solo duro unos segundos, ya que Vegetta pensó que si el hablaba, Rubius saldría.


-osito-hablo Vegetta, sorprendiendo a todos ahí, bueno, menos a Willy y fargan, los cuales estaban con una pequeña sonrisa en el rostro, una sonrisa que pronto se borraría de sus caras-sal de ahí y habla con nosotros, olvidemos todo, nada paso si?, Pero sal ya-dijo casi en súplica.


Al no escuchar respuesta, ni siquiera un ruido, todos comenzaron a alarmarse, algo no iba bien.


Willy en un arrebato de preocupación máxima, alejo a todos de la puerta, para poder derribarla, dejando a todos con cara de sorpresa, y es que todos pensaban "¿De verdad Willy acaba de tirar una puerta abajo?".


-¿Que?-dijo Willy al sentir todas las miradas en el-dejen de verme así y busquemos a nuestro amigo.


Todos asintieron aún un poco sorprendidos, pero de todas formas entraron rápidamente a la casa del oso.


Una vez dentro quedaron sorprendidos al máximo, lo cual era comprensible, estaba todo muy desordenado, más de lo normal, las cosas en el piso, las paredes sucias, era un asco.


Todos se miraron entre ellos al sentir ruido, pensaron que era Rubius, pero al ver a un ratón cruzar por enfrente de ellos se quitaron era idea.


-es mejor separarnos, su casa está más grande, la había remodelado hace poco, puso más habitaciones-propuzo Mangel, recibiendo un visto bueno de todos.


Se separaron de la siguiente forma.


Auron-luzu-alexby

Lolito-mangel

Vegetta-willy-fargan


El grupo de auron fue al piso de abajo, es decir donde tenía su mina, sus cofres y la habitación ambientada del cerdo Juan Carlos.


Lolito y Mangel se quedaron el el primer piso, donde tenía Cosina, comedor, y demás.


Y el grupo de Vegetta se dirigió al segundo piso, donde estaba el cuarto del chico, sus impresoras ilegales, y demás.


Pero no pasaron ni cinco minutos cuando escucharon un grito de horror de Mangel, por lo cual todos se alarmaron y fueron a donde esté se encontraba.


Encontrándose con una imagen que los dejo a todos con el corazón en la mano.


Rubius, se encontraba tirado en un baño que había en el primer piso, había sangre bajo su cabeza, y en el lavamanos, no podían ver su cara ya que está miraba hacia el lado contrario a ellos.


Vegetta que fue el primero en racionar, se acercó a rubius, lo tomo delicadamente y se dirigió a uno de los sillones de la casa, siendo seguido por todos los demás.


Una vez pudieron ver su rostro, se dieron cuenta de lo pálido que estaba el chico, tenía unas muy grandes ojeras bajo sus ojos y los labios partidos, en su frente había un corte por el cual sangraba.


Nadie podía pronunciar palabra, Mangel estaba horrorizado, tenía los ojos cristalizados y estaba apretando muy fuerte el brazo de su novio lolito, el cual se encontraba con una cara llena de preocupación, alexby estaba llorando silenciosamente, luzu estaba consolando a auron el cual por primera vez lloraba sin preocupación en frente de todos, fargan estaba sentado en un sillón individual con su cara entre sus manos, Willy miraba a rubius con lágrimas corriendo por su rostro y Vegetta estaba llorando libremente, sintiéndose muy culpable.


Si bien todos sabían que rubius estaba vivo, eso no evitaba que estuvieran mal, todos se sentían como una mierda, y es que había algo que el chico oso nunca se dio cuenta, y eso es que todos lo querían muchísimo, todos los guerreros lo tenían en su corazón, como uno de sus amigos más cercanos.


Para Mangel las personas que más le importaban era lolito y Rubius.


Para lolito las personas que más le importaban era Mangel y Rubius, de hecho a los dos los llamaba "mí niña".


Para alexby las personas más importante en su vida era luzu, un antiguo guerrero de karmaland y Rubius.


Para luzu las personas que más le importaban era auron, alexby y Rubius, o como el le dice "rabis".


Para auron las personas más importantes en su vida era luzu y Rubius, o como el le decía "calvo tóxico".


Para Willy las personas más importantes en su vida era fargan, Vegetta y Rubius.


Para fargan quienes más le importaban en su vida era Willy, Vegetta y Rubius.


Y para Vegetta las personas más importantes en su vida es Rubius, Willy y fargan.


Pero el chico oso, tenía tantas dudas sobre el mismo, que aunque para el todos fueran importantes en su vida, no se daba cuenta que el sentimiento era mutuo.


Rubius comenzó a abrir sus ojos débilmente, al estar algo consiente, de lo primero que se dio cuenta fue de la superficie tan cómoda en la cual se encontraba, luego el llanto de varias personas. Cuando pudo ver con claridad vio a Vegetta, frente a el, tan hermoso como siempre, y lo primero que pensó fue "me morí" y de hecho lo pensó en voz alta.


-por suerte no-le dijo Willy, dedicándole una sonrisa la cual estaba cargada de pena, Rubius se dio cuenta, todos sus amigos habían llorado por su culpa.


-que estabas pensando?-preguno Vegetta al chico frente a el. Pero Rubius ignoro su pregunta para solo ponerse a llorar y a repetir una y otra vez "lo siento, de verdad lo siento".


Auron que para ese momento ya no lloraba tan desconsoladamente se acercó a rubius y lo abrazo con fuerza.


-lo intentaste hacer?-pregunto Auron a rubius, sin dejar de abrazarlo-dimela verdad por favor.


Todos miraron espectantes y teniendo la respuesta.


-yo, no te voy a mentir, pensé en hacerlo, pero no lo hice, hoy pensé que lo mejor era salir y afrontar todo, que si Vegetta me dejaba aceptarlo y tratar de no caer, por que lo amo y si el esta mejor sin mí...-rubius se quedó en silencio, con la vista fija en el hombro de Auron, el cual se negaba a soltarlo-pero justo cuando me levante del Rincón en el cual estuve todo este tiempo sin hacer nada, me marie mucho, por lo cual decidí ir al baño más cercano a mojarme la cara, pero, me caí y me golpe la frente.


-eres un idiota cerdo tóxico-dijo Auron riendo, ya mas calmado y ahora sí, soltandolo.


Willy pego un suspiro y esta vez el se lanzó a abrazar a rubius, el cual lo recibió con cariño.


-eres un tonto, no sabes la preocupación que llevaba encima-le reclama Willy-te quiero idiota.


Vegetta el cual llevaba bastante rato callado decidió hablar.


-porque nos estabas espiando ese día rubius?-pregunta, ganándose una mirada fulminante de todos los demás.


-dios Vegetta, este no es el maldito momento para eso-gruñe Willy enfadado.


-no, está bien Willy-le calma el chico oso-yo pensaba que Willy te estaba coqueteando, algo ridículo ahora que lo pienso ya que hace nada me había contado el mismo que quería proponerle a fargan de novios y eso pero...


Fargan interrumpe-que Willy que?-pregunta sorprendido y con las mejillas sonrojadas.


-despues hablamos de eso-responde Willy aún más sonrojado, dándole un pequeño golpe a rubius, al cual aún abrazaba, aunque no un golpe fuerte, por que capaz y lo quebraba.


-pero-continua rubius-tenia mucho miedo, yo sé que tú mereces algo mucho mejor que yo, algo como Willy, y estaba aterrado, si te perdía a ti también, no sé si lo soportaría, ya no, pero también entiendo si tú no querés nada más conmigo, porque yo soy una mierda de persona, no valgo tanto como para estar contigo Vegetta, yo, yo...-ya no puedo hablar más, rompió en llanto.


Rubius era un chico con muchos problemas, había sufrido tanto en su vida, tantos abandonos, rechazos, insultos, golpes, que ya no podía quererse ni el mismo, pensaba que el no era nada a comparación de los demás, que era insignificante, pero estaba equivocado, y eso todos lo sabían, solo faltaba que el mismo lo supiera.


Willy lo dejo de abrazar, pero solo para dejar que Vegetta lo abrazara.


-lo siento pequeño, lo siento tanto mí amor-dijo entre sollozos vegetta-fui un idiota, tuve que hablar contigo de esto, y no acerté sufrir así. Yo jamás te dejare osito, te amo, lo que te dije era mentira, estaba enojado, jamás dejare de amarte, mí osito bobito.


Todos miraban con ternura lo que estaba ocurriendo, ya todo podría ser como antes, y ahora todos, ayudarían al osito a salir de ese pozo en el cual se encontraba.


2 años después.


-¡No puedo creerlo! ¡O por dios!-gritaba con emoción aquel chico oso, saltaba alrededor de su amigo con mucha felicidad.


-¡Cerdo tóxico ya deja de saltar a mí alrededor!-dijo con una expresión de burla y ternura-ademad te harás daño-le miro de forma severa.


-como quieres que no esté saltando si está es una fantástica noticia, o no vegetitta?-le pregunto a su esposo, el cual se encontraba con los nervios de punta al ver a su esposo tan acelerado, y es que Auron tenia razon, se haría daño.


-si mí amor, pero deja de saltar ok?, Te dolerá la espalda y el estómago, tienes una panza de casi cinco meses-habla con severidad, y sobre todo paciencia.


Okey-dijo como niño regañado.


-tranquilo Rubius-dijo Willy con una sonrisa, este se encontraba recargado en su novio, fargan, y alexby su otro novio, se encontraba apoyado en el-queremos que seas uno de nuestros tres padrinos, ya sabes, boda de tres, tres padrinos.


La cara de rubius se transformó en alegría pura.


-de verdad?-pregunto con ilusión el osito.


Claro que sí hombre-dijo alexby besando la mano de uno de sus futuros esposos, willy-fuiste en el primero en que pensamos, sin ofender luzu y vegetta-termino con su característica risa.


-no tranquilo-dijieron luzu y Vegetta a la vez. Causando risas por parte de todos.


-chicos-llamo Rubius, nadie le hizo caso-chicos-los llamo un poco más fuete-chicos!-les grito, pero nada.


Y así fue que se le ocurrió una maravillosa idea, según el. Fingir que le dolía el estómago, suspiro con fuerza y comenzó su actuación para que le tomarán atención.


-ah!-grito mientras se llevaba una mano al estómago, causando un silencio y muchas miradas preocupadas hacía el-duele!-volivio a gritar cuando sintió la mano de Auron tocar su hombro.


-calma, calma, ¡No entren en pánico!-grito Auron entrando en pánico.


Vegetta se paró mas que rápido y se dirijo hacia el, pero al ver que su novio comenzaba a sonreír con burla se detuvo.


Risa-eso pasa si no me hacéis caso cerdos-dijo con burla Rubius, pero al ver la mirada que le daba su esposo supo que no tuvo que haber hecho eso.


Porque aunque estuviera embarazado, Vegetta le castigaría en la noche, un castigo muy... Duro.


Le iba a ir mal.


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