Uno
— Llegaste...— Tails sonrió mientras caminaba hacia mí con las manos en la espalda— ¿cómo está mi linda novia hoy?
Reí levemente sonrojada.
— Bastante bien, gracias, ¿qué hay de mi tierno zorrito?— ladeé una sonrisa.
— Muy bien, ahora que estás aquí— me rodeó y me abrazó por la espalda dejándome ver una rosa blanca, por eso tenía las manos atrás—. Para ti.
— Andas muy romántico hoy, ¿es algo muy especial?— recibí la rosa y dejé salir una leve sonrisa mientras olfateaba la flor.
— Bueno, como es nuestra primera cita oficial, quise hacerla única— me soltó para verme de frente, entonces acarició mi mejilla con suavidad...
Amo que haga eso, me siento cuidada por él...
— Cada momento que paso contigo es único...— desvié la mirada, ¿desde cuándo me volví tan cursi?
— Bueno, ¿nos vamos?— ladeé la cabeza cuando dijo eso.
— ¿La cita no es aquí?
— Nop, es en un lugar sorpresa; te llevaré hacia allá con los ojos vendados— sacó una tela negra.
— Mmh... Confiaré en ti, pero no vayas a dejarme chocar contra una roca.
Rodé los ojos al recordar la vez que Sonic me llevó a una fiesta sorpresa por mi cumpleaños y mi cara dio con una roca que estaba cerca (nunca se fija por dónde corre), él estuvo riéndose de mí un buen rato... Fue un gran día porque tuve el derecho de golpearlo cuanto quisiera, ja...
— Jamás lo haría— vendó mis ojos— sujétate fuerte, con los ojos cerrados suele sentirse más brusco, pero no te preocupes.
— Estaré bien, sé que me cuidas— escuché cómo me llevaba a su avión.
Me sentó y abrochó el cinturón, poco después inició el viaje. A pesar del viento y las vueltas, me sentía bastante tranquila... Él me da esa tranquilidad.
Cuando aterrizamos, sentí que acarició mi cabeza y me bajó con cuidado de esa aeronave; me sentía como toda una reina, este zorro sabe cómo cautivarme, desde siempre...
— Bueno, ya llegamos, ¿lista?
— Síp— me quitó la venda y mi vista se nubló por la luz unos segundos, después pude ver un pequeño picnic, era un lugar amplio con pasto— Luxen...
Me maravillé.
Se trataba de un prado donde crecen las flores en cualquier fecha del año, pero con todas las cosas que pasamos ni siquiera tuve tiempo de venir alguna vez desde que era niña...
— Así es— me sonrió. No logré evitar soltar un pequeño chillido de emoción— veo que te gustó la sorpresa.
— ¡Sí! Siempre quise volver aquí, pero no me tomé el tiempo de hacerlo— lo abracé y me acurruqué— gracias...
— No es nada, sólo quiero demostrarte mi cariño— me sonrió... en verdad su sonrisa es tan hermosa...
Y esos ojos azules... Tan brillantes que me miraban como si yo fuera algo precioso... Apenas podía creerlo.
— Eres en verdad increíble— sonreí como sólo él lograba hacerme sonreír.
Miles me guió con cuidado hasta el mantel con una cesta de comida, miré todo con atención. Se notaba que Amy había ayudado con algunas recetas, pero estaba segura de que él lo hizo con sus propias manos.
— Preparaste todo.
— Podría decirse ja, ja...— me entregó una rosa hecha de chocolate— quería que fuera especial. Tan especial como tú lo eres para mí.
Lo miré... Tenía el mismo gesto que cuando se me declaró. Inmediatamente, me dieron ganas de besarlo.
— Miles...— me arrojé a sus brazos y me acurruqué, con él me sentía tan... Única... No me faltaba nada— te quiero...
— Y yo te amo...— acarició mi mejilla, aprovechó que me paralicé al escucharlo decir eso, se acercó y finalmente me besó.
Nuestro primer beso...
Y quería muchos más en el futuro... Sólo con él...
Mi corazón no dejaba de latir fuertemente y sentí que la situación en su pecho era idéntica. Latiendo a la vez con amor.
No creo encontrar manera de describir cómo se sintió... Suave, tierno, como solamente Tails podía serlo... Todo en Miles es perfecto... A veces no entiendo por qué no eligió a alguien más o cómo es que ha estado conmigo hasta este momento...
— ¿Tammy? ¿Estás bien? Estás muy callada.
Los pensamientos negativos se disiparon en cuanto lo escuché. No quería que pensara que no me gustó lo sucedido.
— Sólo pensaba en lo maravilloso que es tenerte conmigo; sé que nos falta mucho por vivir, pero vale la pena si es contigo...
— También andas romántica hoy— rió y acarició mis orejas— me gustas mucho...
— Y tú a mí...
Me dio una sonrisa y ambos seguimos almorzando. Todo iba bien. Era realmente perfecto... Hasta que la noche tuvo que llegar.
— Se hace tarde— miré las estrellas desde el regazo de mi zorrito.
— Te llevaré a casa, después descansarás...
— Yo pensé que esto ya era un sueño... Y es la realidad— levanté mi mano y la junté con la suya, no quería alejarme de él— yo te... te amo, Miles... Sin importar qué...
La cercanía me dejó ver un color rosado en su rostro, reí levemente (más por los nervios que por reírme de él)... Es la primera vez que se lo digo en voz alta... Quiero seguir haciéndolo y demostrarle todo lo que me hace sentir, a partir de ahora.
— Yo... también te amo, Tamora...
Vi cómo sus ojos se abrieron, se movió y yo me levanté de él.
— ¡Cierto! Olvidaba algo— sacó algo de la cesta de picnic— esto es para ti.
Se trataba de un brazalete delgado, color dorado, con líneas plateadas y un pequeño zafiro en el centro; abrí levemente la boca por la sorpresa.
— Por Chaos, Miles...— lo tomé con las manos temblorosas— ¿Cuánto te costó?
— Tranquila, no fue mucho— achicó sus ojos por la sonrisa que mostró— además... Quiero regalarte todo, amor...
Mis mejillas ardieron y sacudí mis orejas con conmoción.
—... ¿Acaso me llamaste "amor"?
— T-todo mi amor, eso quise decir, que te daré todo mi amor... Sí...
— ¿Seguro?
—... Ah— se sonrojó más— yo, eh, sí, bueno, aaaaah...
Revolvió sus mechones junto con sus orejas mientras se quejaba. Noté que sus colas se movían de un lado a otro mientras miraba el pasto del lugar. Yo sólo conseguí conmoverme al verlo tan nervioso y tierno... Es mi perdición siendo tan encantador.
Me levanté y extendí mi mano hacia él, sonriéndole contenta.
— Me encantó el regalo, es del color de tus ojos— tomó mi mano, aún mirándome con felicidad— y a mí me encantan tus ojos, amor...
Sus colitas se sacudieron.
—... Y a mí los tuyos— se levantó— Me haces feliz, Tamora...
Solté una risa.
—... No puedo creer que seamos tan cursis.
Lo rodeé con mis brazos y lo apegué a mí en un abrazo cálido, acaricié su hermoso y suave pelaje rubio... Sí, sin duda, él es el único que puede sacar mi lado cursi...
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El día anterior había sido tan espléndido para nuestra protagonista que esperaba que la mañana siguiente lo fuera también... Sin embargo, Eggman debía arruinar sus ideales del día.
— Fantástico— gruñó.
Justo acaba de recibir una alerta sobre ese calvo desquiciado que estaba atacando cerca del Loop-de-Loop, entonces su humor empezó por decaer.
Se alistó y corrió al lugar. Allí se encontró con sus compañeros y amigos, los cuales ya estaban peleando con los badnicks.
— ¿Cuál es el plan?— sujetó su cabello en una coleta y estiró sus muñecas para encender sus poderes.
— ¡Tam! ¡Apoya a Amy, Rouge y Knuckles con los secuaces!— indicó Sonic.
La de ojos morados asintió y saltó junto a la eriza para empezar a golpear a cada robot que se le atravesaba usando sus esferas de energía. Saltaba de un lado a otro en busca de mejor ataque y fuerza, incluso usando de apoyo a sus compañeros de púas.
— ¿Por qué creo que Eggman nos está alejando del escenario principal?
Cuestionó Rose mientras corría y destruía secuaces, al igual que Knuckles y Tamora.
— Eggman nos tiene peleando contra los badnicks para enfrentarse a Sonic él solo— afirmó el equidna.
— No por mucho— saltó hacia la acción.
— ¡Vamos a colarnos en su show!
No mucho después, cuando Tails comenzó a disparar al Eggcrusher, los sentidos de la loba se agudizaron. Siguió luchando, pero con el pendiente de lo que sucedía en el lado principal de la batalla.
— ¡SONIC! ¡NO!
Era la voz del zorro de dos colas. Tamora subió donde estaba Sonic, pero no logró llegar a tiempo pues este ya se había lanzado en un Spin-Dash contra Eggman, provocando una ola expansiva de energía que sacudió gran parte de Green Hill.
La zorro intentó cubrirse cuando una grieta subió hasta ella junto con la explosión de energía. Consiguió mantenerse segura, mas las dudas molestaban en su cabeza.
— Esto no es normal...— sacudió las orejas cuando Sonic alzó la voz.
— ¡Tails! ¡Ni siquiera está aquí! Patético, ¿no? ¡Ja! Muy miedoso para enfrentarnos en persona. Da igual. ¡No lo habría logrado sin ti, vales mil!
El erizo se divertía con la situación hasta que vio a su mejor amigo irse sin más sobre su avión. Amy y Knuckles se aproximaron a Tam.
—... Wow, Tails se ve molesto.
— Y Tails nunca se molesta...
Se miraron entre sí. La loba suspiró profundamente y les intentó sonreír amablemente.
— No se preocupen— miró hacia el cielo, ya no se veía rastro de "El Tornado"— Iré con él...
.
— Miiiles— canturreó suavemente mientras entraba al taller de su novio.
Este se veía claramente frustrado.
Tenía el ceño fruncido, la vista enfocada en su computadora, los hombros tensos, su pie derecho no dejaba de moverse y, aparentemente, esa incapacidad de escuchar aquel canturreó, le hizo ver que el estrés lo carcomía.
Se acercó a él con delicadeza, tratando de evitar sobresaltarlo.
Ya en su escritorio, golpeteó suavemente un código secreto que solamente ellos dos conocían. El ojizarco por fin levantó la cabeza hacia ella.
— ¿Quieres contarme lo que pasa?
Tomó más confianza para acariciar sus orejas y masajear cuidadosamente algunas partes de su cabeza, sabía que eso lo calmaba. Después lo abrazó con suavidad y escuchó cómo él soltaba un gran suspiro cansado.
— Es solo-...— dejó caer la cabeza en el hombro de su novia— estoy seguro de que algo no está bien..., Eggman quería lograr algo con esa trampa.
— ¿Hablas del hecho de que Eggman no estaba en el Eggcrusher?— el contrario asintió y se enderezó.
— Sonic no me escuchó; eso me molestó, ya que no pensó en las consecuencias de sus actos cuando yo intenté decirle y-...
Suspiró. La de pelaje verde continuó sus pequeñas caricias en sus orejas.
— Tranquilo... Además, ya sabes que él es un idiota impulsivo, no debería sorprenderte— se encogió de hombros.
Y al fin consiguió sacarle una sonrisa a su amado zorro de dos colas. Tam le dedicó una sonrisa más grande, le gustaba ver a su novio sonreír, le daba mil años de vida.
— Sí, tienes un poco de razón en eso.
Rieron.
— Muy romántico y todo, pero no tienen que hablar así de mí a mis espaldas.
La voz del "rey de Roma" se escuchó en la puerta del taller. La zorro rodó los ojos y se volteó al ojizarco.
— Volveré más tarde— lo miró con ternura.
Caminó hacia la puerta, pasando a un lado de Sonic. Lo vio de reojo y le dedicó una mirada amenazante. Susurró.
— No lo vuelvas a molestar así si no quieres que te haga, literalmente, dormir con los peces.
Y se marchó.
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— Creo que Rouge tiene razón. Eggman escogió ese lugar por una razón, ¿por qué más escondería un amplificador de poder en su Eggcrusher?— señaló la grieta en la montaña.
— Pues empecemos en la escena del crimen— sugirió Knuckles.
— Exacto. Vayamos a investigar y veamos si algo nos lleva a ese Prisma Paradoja del que están hablando. Permanezcamos juntos y-...
— Gran idea. Voy a recargarme, los veo allá arriba— se fue rápidamente.
— Sonic-...
—... Supongo que no escuchó lo de "permanezcamos juntos"— la eriza ladeó su cadera y se apoyó en ella.
— ¿Alguna vez lo hace?— preguntó con sorna.
— No— se cruzó de brazos. Tails tomó su mano con una sonrisa optimista y ella ablandó su rostro.
— Perooo— miró a los demás— tampoco nos ha defraudado cuando en verdad cuenta. Conocen a Sonic, nos encontrará en algún momento.
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— ¡Oigan, chicos! ¡Ya lleguééé!— canturreó feliz.
— ¡Llegas tarde!— gruñeron todos los demás.
— Sonic— el calvo se giró hacia su enemigo.
— Eggman— sonrió confiado.
La batalla del bien contra el mal se reanudó. Los badnicks eran destruidos mientras Eggman se frustraba porque sus robots no pudieran sacar por completo el prisma brillante.
— Sonic, no sabemos de qué es capaz el prisma; ten cuidado— disparó a robots mientras hablaba con el erizo.
— Si ese hombre lo quiere, no puede ser bueno— golpeó con su martillo.
— Hecho— corrió hacia el villano de gran bigote— aléjate de la roca, Eggman.
— ¡Esta vez no, tonto!— el prisma lanzaba algunas chispas.
La situación se volvía más grave y la loba era la más cercana al punto central, se dispuso a detener al cobalto y corrió tratando de alcanzar su objetivo: el Prisma Paradoja.
— ¡Sonic, espera!— escuchó el grito de su novio y bufó, ese erizo no lo escuchaba otra vez.
Su salida fue tratar de impedir que el cobalto llegara con un Spin-Dash al prisma.
Bufó. Saltó y llegó apenas a la fuente de energía. Sonic ya iba en esa dirección con su ataque giratorio.
— ¡Detente ya!— preparó esferas de energía, pero igual el ojiesmeralda ya no podía detenerse— esto me va a doler...
— ¡SONIC! ¡NO!
— ¡TAMORA!
Todo se oscureció...
Continuará...
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Bueno, vengo a tentar suerte con este libro.
Por cierto, para que no haya confusiones: Tamora es una cruza entre zorro y lobo [en mi universo sí es posible 🤙], así que a veces diré que es una loba y a veces que es un zorro.
En fin...
Atte: Driveria03