~Capítulo1~
Pov T/N
Los primeros rayos del sol se colaban por las ventanas, pintando el lugar con tonos cálidos. Con un atisbo de emoción en mis ojos, repasaba mentalmente los días que faltaban para la llegada de Jack, mi prometido, quien regresaría de su viaje de estudios. Antes de salir al trabajo, me detuve un momento para enviarle un mensaje de texto.
¡Ya no puedo esperar a verte! - escribí, dejando escapar mi entusiasmo.
¡Yo tampoco! - respondió Jack casi de inmediato.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro, la emoción aumentando a medida que mis dedos se movían rápidamente sobre la pantalla del teléfono.
¡Te Amo! - escribí, sintiendo cómo el corazón latía con fuerza en mi pecho.
La respuesta de Jack no se hizo esperar: - ¡También te amo, no puedo contener mi emoción!
La alegría inundó mi corazón. Me imaginé el momento en que finalmente estaríamos juntos después de tanto tiempo separados.
¿Tienes planes para cuando regreses? - pregunté, mi mente ya maquinando posibles sorpresas para recibir a Jack.
¡Tengo algunas ideas! Pero será una sorpresa - respondió Jack, agregando un emoji juguetón al final.
La curiosidad se apoderó de mí. Quería saber más, pero también me emocionaba la idea de tener algo que esperar con ansias.
¡No puedo esperar para descubrirlo! - contesté, sintiendo la emoción crecer dentro de mí.
Miré la hora de mi teléfono y vi que si no me movía se me haría tarde. Guardé el teléfono en mi bolso con una sonrisa, emocionada por el día que se avecinaba.
"Supongo que estoy lista", murmuré mientras me ajustaba la ropa y me observaba en el espejo. Después de asegurarme de tener todo lo necesario en mi bolso, salí de mi apartamento en el sexto piso, cerrando con llave antes de bajar por el ascensor.
Con paso decidido, me encaminé hacia la parada de autobús más cercana, donde me recogieron apenas llegué. El trayecto me llevó hasta la gasolinera donde trabajaba, un lugar abierto las 24 horas que tenía todo lo necesario para funcionar.
Una vez dentro, me dirigí a la oficina de empleados, donde marqué mi hora de entrada y dejé mis pertenencias. Al salir, me topé con mi gerente, cuya expresión denotaba preocupación.
"Buenos días, Lucy. ¿Pasa algo?" pregunté, preocupada por la expresión de mi gerente.
"Buenos días. La verdad es que sí", respondió Lucy con una mueca de preocupación. "Angie llamó hace un momento para decir que se ausentará hoy".
"¿Qué pasó? ¿Está bien?" pregunté, preocupada por la ausencia repentina de mi amiga.
Tranquila, según ella, mencionó que tiene el estómago revuelto por algo que comió y le cayó mal, así que no vendrá hoy", explicó Lucy. Además, Carol no podrá reemplazarla porque su hijo tiene un juego importante y no quiere faltar", continuó con seriedad.
"Sé que no te gusta los turnos nocturnos, pero no tengo a nadie más para el turno de la noche y los demás están ocupados, solo me quedas tú... lo lamento", explicó Lucy con pesar.
"¿Qué? ¿No puedes cerrar temprano solo por hoy?" pregunté, decepcionada.
"No puedo, mi jefe me lo tiene estrictamente prohibido, al menos que sea una emergencia o días festivos", explicó Lucy.
"Está bien, solo porque necesito el dinero", respondí resignada. "Hablamos luego entonces"
Lucy asintió con comprensión y un gesto apesadumbrado antes de alejarse para atender otros asuntos. Me sentí desanimada, pero sabía que necesitaba el trabajo y el dinero que este me proporcionaba. Con resignación, me encaminé hacia el mostrador, preparándome para el turno que se extendía más allá de lo previsto.
La gasolinera estaba tranquila durante la mañana y la tarde, los clientes fluían en un ritmo constante pero manejable. Me mantuve ocupada, atendiendo a los conductores, reponiendo los estantes y asegurándome de que todo estuviera en orden.
Sin embargo, a medida que avanzaba el día, el bullicio se desvanecía y la tarde se deslizaba hacia la noche. El reloj marcaba las horas con lentitud, y el ambiente se tornaba cada vez más silencioso, un presagio del turno nocturno que se avecinaba.
Finalmente, cuando el sol se ocultó completamente en el horizonte y la gasolinera quedó envuelta en la oscuridad, me preparé para enfrentar la noche. Los minutos se arrastraban con una pesadez que parecía eterna, y la sensación de soledad se hizo más palpable con cada hora que pasaba.
Cada ruido repentino me hacía sobresaltarme, manteniendo una tensión constante mientras esperaba el final de mi turno. A medida que el reloj avanzaba inexorablemente hacia la medianoche, la inquietud y la preocupación por mi seguridad se apoderaron de mí, sabiendo que estaría sola hasta altas horas de la madrugada en ese lugar apartado.
El susurro del viento y el parpadeo de las luces exteriores creaban una atmósfera inquietante. Anhelaba el momento en que alguien más llegaría para relevarme y permitirme finalmente regresar a la seguridad de mi hogar.
El aire nocturno se espesaba y la oscuridad se intensificaba alrededor de la gasolinera. Me encontraba en medio de la soledad, rodeada únicamente por el suave rumor de la brisa y el parpadeo intermitente de las luces exteriores. Cada minuto que pasaba parecía extenderse, creando una sensación de inquietud que se aferraba a mí.
De repente, un sonido sospechoso emergió de la quietud nocturna. Me crispé, mis sentidos alerta ante cualquier indicio de peligro. Miré a mi alrededor, buscando la fuente del ruido, pero las sombras jugaban con mi percepción, haciendo difícil distinguir cualquier movimiento en la oscuridad.
El sonido se repitió, esta vez más cerca. Un escalofrío recorrió mi espalda, una premonición de peligro que me erizó la piel. Antes de que pudiera reaccionar, unas figuras encapuchadas emergieron de la oscuridad, avanzando hacia mí con determinación.
Mi corazón martillaba con fuerza en mi pecho mientras luchaba por mantener la compostura. Mi mente se aceleraba, buscando alguna forma de escapar de la amenaza que se cernía sobre mí.
"¡Deténganse! ¡Aléjense!", grité, pero mis palabras parecieron desvanecerse en el aire nocturno. Las figuras continuaron su avance implacable, rodeándome con una determinación amenazante.
La adrenalina corría desbocada por mi cuerpo mientras evaluaba rápidamente mis opciones. La sensación de impotencia se mezclaba con el miedo, pero mi instinto de supervivencia tomaba el control, impulsándome a buscar cualquier oportunidad de escape.
Un movimiento fugaz me brindó un momento de oportunidad. Me lancé hacia la entrada del local, esperando encontrar refugio o alertar a alguien, pero antes de que pudiera alcanzar la seguridad relativa de la estructura, una mano agarró mi brazo con fuerza.
El miedo se apoderó de mí, mi respiración agitada y el corazón golpeando con fuerza contra mi pecho. La situación se había tornado demasiado real, demasiado aterradora, mientras luchaba por liberarme y encontrar alguna forma de salvación.
El terror se apoderaba de mí conforme las figuras encapuchadas me rodeaban con determinación. Justo cuando la situación parecía estar fuera de control, un repentino apagón sumió el lugar en la oscuridad total. El caos reinante se interrumpió por un instante, confundiendo a los asaltantes y ofreciéndome una oportunidad para escapar.
En la penumbra, el sonido de golpes amortiguados y movimientos rápidos llenaron el aire. Apenas podía discernir qué estaba sucediendo. El sonido de una pelea súbita y eficaz se desarrollaba a mi alrededor, pero no podía identificar quiénes eran mis salvadores.
Abatidos, los asaltantes huyeron del lugar antes de que la policía pudiera llegar. Pero mis salvadores permanecieron en anonimato, dejándome aturdida.
Los policías no tardaron en llegar y me hicieron varias preguntas para identificar a los sospechosos, pero no tenía idea de cómo eran físicamente ya que iban encapuchados.
"Buenas noches ¿está bien? ¿Puede contarnos qué sucedió exactamente?" preguntó el policía con aspecto profesional y calmado, mientras sacaba una libreta para apuntar pistas que les ayudarían a detener a esos criminales.
Asentí con un gesto ansioso, tratando de recordar cada detalle. "Estaba terminando mi turno cuando escuché un ruido extraño. Me di la vuelta y vi a unas figuras encapuchadas avanzando hacia mí. Intenté alejarme, grité, pero no lograba ver sus rostros."
El oficial asintió, tomando notas meticulosamente. "¿Pudo reconocer alguna característica en su vestimenta o algún detalle distintivo?" indagó, manteniendo su tono tranquilo y empático.
"No, todo fue muy rápido y oscuro. No pude ver nada más que las siluetas y la determinación con la que se acercaban", respondí con angustia en la voz.
El policía continuó, "¿Hubo alguna confrontación física? ¿Notó algo específico que nos pueda ayudar a identificarlos?"
Sacudí la cabeza con pesar. "No tuve tiempo de más. Justo cuando todo parecía irse de las manos, hubo un apagón. Después, escuché una pelea, golpes, pero no pude ver quiénes estaban involucrados. Cuando volví a ver, ya se habían ido."
El oficial tomó nota de las respuestas, "¿Alguna razón por la que estos individuos pudieran haberla atacado? ¿Algún conflicto previo?"
Fruncí el ceño, pensativa. "No, no tengo idea. No reconozco a ninguno de ellos, y no tengo enemigos ni conflictos que justifiquen algo así."
El policía cerró la libreta con cuidado. "Comprendemos su situación, ________. Haremos todo lo posible para investigar este incidente. ¿Hay algo más que pueda recordar, incluso detalles pequeños que puedan ser útiles?"
"Lo siento, fue todo muy confuso y aterrador. No puedo agregar más información", respondí con una mezcla de frustración y temor.
El oficial asintió comprensivamente, "Está bien, ________. Si recuerda algo más, no dude en contactarnos. Trabajaremos en esto y le mantendremos informada sobre cualquier avance."
Suspiré cansada, fue una noche larga y llena de emociones angustiantes. Fui a recoger mis cosas y vi que mi teléfono tenía varias llamadas perdidas de mi gerente. Marqué para llamarla de vuelta, y no pasó mucho tiempo para que esta respondiera.
"¡¿Estás bien?! ¡¿Te hicieron daño?!" - se escuchaba lo angustiada que estaba la gerente, pero yo la calmé respondiéndole.
"Estoy bien, gracias. Fue aterrador, pero estoy a salvo. ¿Qué sucedió?" - preguntó la gerente con evidente alivio en su voz y añadió: " Nos enteramos de lo que pasó esta noche. Estamos preocupados por ti, ¿qué ocurrió exactamente?"
Tomé aire antes de responder: "Fue un intento de asalto, pero logré salir ilesa. No pude ver sus rostros, todo sucedió muy rápido."
La gerente suspiró con alivio: "Menos mal que estás bien. ¿Necesitas algo? ¿Te llevamos a casa?"
Agradecí la preocupación pero decliné: "No, gracias. Tomaré un taxi. Estoy exhausta, pero estoy bien. Volveré a casa y descansaré."
Después de que la situación se calmara, la gerente decidió otorgarme unos días libres por el trauma vivido, pagándome por adelantado. Sin embargo, conllevaba la condición de trabajar el doble una vez terminaran mis días libres.
Con unas palabras de despedida, colgué y me dispuse a tomar un taxi para regresar a mi hogar, donde esperaba encontrar un poco de tranquilidad después de esa noche estresante.
Al llegar a mi apartamento, dejé caer mi bolso sobre el sofá y sentí la urgencia de contarle a Jack lo ocurrido. Deslicé los dedos entre mis contactos, encontré su número y marqué, pero el tono se desvió al buzón de voz tras unos segundos. Con un toque de decepción, dejé un breve mensaje antes de dejar el teléfono sobre el sofá. Decidí relajarme con un baño caliente para luego descansar.
Después de terminar mi baño, me vestí con mi pijama más cómodo y me recosté en la cama. Mientras me acomodaba, mi mente divagó sobre la identidad de mis salvadores. En cuestión de segundos, quedé profundamente dormida.








