Spider-Man

Summary

¿Es un hombre o una araña? Toda su vida ha estado llenado de poder e responsabilidad, un simple chico de Queens debe hacerle frente a la adversidad. En busca de encontrar al culpable que arruinó su vida

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

#1: Calvario

««Me he sentido cansado últimamente, todo mi cuerpo adolorido por los constantes enfrentamiento y pasar un divorcio no es nada bueno. Solo quiero que esto termine»»


El anocher cubre a la ciudad de Nueva York, unos renuentes luces la iluminaba dejando a la vista una sombra que se movía ágilmente como si estuviera en un paseó dinámico —si se le podía llamar de esa manera—, haciendo una maroma lograba posicionarse sobre una escalera de incendios miraba hacia cada lado. Se mantiene alerta como si fuese un cazador en busca de su presa.


««No he dormido en las últimas semanas, no dejo de pensar en la muerte en lo que se oculta por aquella oscuridad que nos puede rodear. Es fría, dócil...»»


Spider-Man daba un salto lanzó una telaraña reanudando nuevamente su balanceó, perdido en lo más profundo de su mente queriendo encontrar una salida de esos pensamientos que lo atormentaban. Su sentido del peligro empezaba a zumbar, moviéndose ágilmente lograba dirigirse hacia la derecha era muy rápido como una gacela deteniéndose por un instante sobre unas columnas observa como unos sujetos transportaban unas chicas asiáticas. Todas temerosas de lo que pudieran hacerle, rezaban por ayuda.


««Esta noche Peter Parker no esta para nadie, es hora que Spider-Man haga su trabajó»»


Haciendo una maroma lanzaba una red llegando a la zona más cercana, era unos viejos edificios que habían sido abandonados usualmente solamente se encontraban los vagabundos habitando allí como un hogar para el escape de la fría Nueva York. Las chicas eran empujadas por un hombre calvo armando con un rifle de asalto, una de las féminas se enojó intentando encararlo aunque el varón fue más astuto levantando su arma.


—Ni lo sueñes, preciosa. No queremos que ese lindo cuerpecito se dañó, eres mercancía de la buena—le decía con una sonrisa, ganándose unos insultos de parte de la fémina quien terminaba recibiendo una cachetada—. Es mejor que muevas ese culo, si no quieres terminar con un agujero en tu frente


Fue ayudada por una de las chicas a levantarse debían seguir caminando, la araña observa desde la lejanía notando las magulladuras de las asiáticas quienes parecían estar rezando por alguien. El arácnido entraba como un dios olímpico sorprendiendo a los hombres, quienes dispararon a quemarropa intentando acabar con el, eran fácilmente esquivados por Spider-Man era impresionante cada movimiento con el uso de sus redes lograba sellar los cañones. Uno de ellos jalaba el gatillo consiguiendo que el arma explotará en sus manos, soltaba un fuerte alarido de dolor observando como se caía la carne junto a los huesos.


««El dolor es pasajero, es nada más mental. Así me sentía cuando era golpeado o me quemaban vivo»»


En un intentó de ayudar a su compañero terminaron descuidando a la araña, quien se movía ágilmente evadiendo a los hombres con una maroma lograba golpear el rostro de quien parecía ser el líder. Las chicas lo veían como un héroe fantaseaban con él, ninguno pensó que lo llegaría a ver en persona.


—Quiero que cierren los ojos, hasta que no oigan nada no vayan abrirlos. ¿De acuerdo?—como si de alguna manera lo hallan entendido, asintieron.


Los hombres intentaron lanzarse contra Spider-Man, quien se movía por instinto evadiendo los puñetazos que eran lanzados en contra de él atrapó uno de los puño comenzando apretar ligeramente haciendo que el chico se retorciera de dolor. Fue golpeado directo en la quijada haciéndolo que se desmayé, mientras que sus compañeros no sabían que hacer en aquel instante; el arácnido lanzaba sus redes atrapandolos fácilmente, se encaminó a donde estaba el calvo tomándolo del rostro.


—La próxima ve a con tu madre, para que te enseñe a respetar a las chicas—lo soltaba yéndose a donde estaban las asiáticas.


Sacaba de ese lugar lo seguían viendo como a un dios, aquel que las salvó de esos sujetos algunas estaban agradeciendo en su idioma natal nada más asintió llegando las patrullas. Lanzó una telaraña volviendo a columpiarse, aún seguía perdido en lo profundo de su ser.


««He puesto todo mi esfuerzo en proteger a la ciudad, buscando el lado bueno de las cosas aunque solamente sigo obteniendo desgracia. Todo el mundo ama a Spider-Man, los hombre me envidian, las mujeres fantasean conmigo e los niños quieren ser como yo. Pero si supieran quien está detrás de la máscara sería visto como un perdedor, el fotógrafo Peter Parker»»


Perdiéndose en ese bello anochecer, aún quedaba un rayo de esperanza en la ciudad era un vigilante intrépido o un fotógrafo.


...


-Una semana atrás


—¡Regresa aquí, Herman! ¡No he acabado contigo!—gritaba Spider-Man mientras se balanceaba a gran velocidad, persiguiendo al villano de poca monta.


Con el uso de sus guantes creaba las ondas sonoras para impulsarse en busca de perder al héroe de mallas azules con rojas, cambia de dirección hallandolo en la siguiente calle lo había sorprendió cuando estaban apunto de enfrentarse. Shocker alzaba sus manos confundiendo al arácnido quien preguntó:


—¿Porque te estás rindiendo?


—Ya no tiene remedio andar siguiendo con este juego, araña. Desde hace semanas me diagnosticaron que tengo leucemia he pagado los tratamientos, pero aún así esta muy avanzando—se retiraba la máscara, el rostro cansado de Herman estaba más pálido de lo usual—. Solamente causé esos daños para llamar tu atención, quería por una última vez experimentar esa sensación de adrenalina. Sentirme vivo


—Herman... Tu no puedes morir


—En algún momento nos toca morir, Spider-Man es un paso que todos debemos cruzar en algún momento no seremos eterno o seremos bendecidos con poderes como los tuyos. Esta rutina del héroe y villano debía acabarse, todas mis acciones cometidas no pueden cambiarse—le decía mientras se quitaba sus guantes.


Spider-Man guardaba silenció escucho las sirenas de la policía, una suave sonrisa se formó en el rostro de Herman quien le dio una última mirada al arácnido.


—Sigue como el héroe de la ciudad, eres un buen hombre que ayuda a los demás inclusive buscaba que nosotros cambiaramos para mejor aunque me queda duda. ¿Cual es tu nombre?


El arácnido estaba indeciso sobre decirle de su nombre, pero al ver ese rostro pálido sabía que morirá pronto.


—Peter ese es mi nombre—le respondió.


—Continúa haciendo lo correcto, Peter


Fue la última vez que se vieron, nadie quiso ir al funeral de Herman solamente una persona de pelo castaño fue dejando una máscara y partió de ese lugar.


...


««Nunca quise hacerle daño a un amigo, pero él me lo ha quitado todo ganándose el apreció de la gente como si nunca hubiera cometidos. Es venerado como un dios hasta mi padre lo ama»»


Caminando por las oscuras oficinas de una empresa, que se iluminaban lentamente con cada paso que daba hasta llegar a unas grandes puertas de madera de roble oscuro con detalles de leones. Unos majestuosos animales, los reyes de la selva.


—Puedes hacerlo, no debes tenerle miedo


Sus manos entraban en contacto con la madera era tan suave como la piel, empujando observa la gran oficina de su progenitor estaba vacía solamente quedando el escritor con su silla. Aquel sujeto se encaminó sintiendo como una mano recorrió a su hombro, miraba en que dirección se hallaba aunque no había nada.


Un niño asustado por no ser lo suficientemente hombre para complacer a su padre, quien necesitaba de un macho. Obteniendo un marica de una madre que nunca hizo nada bueno, buscando en la boca del león—una voz resuena en la oficina, es aguda pero a su vez cómica—. La aprobación del patriarca que estaba profundamente decepcionado de lo que obtuvo, matando a la hembra quedándose con la cría que fue puesto en segundo plano por otro más varonil y firme


Esas últimas palabras molestaron al varón quién miraba en cada una de las direcciones en busca de esa voz, no toleraba de ninguna forma aquellas burlas pudiendo escuchar la infantil risa de ese misterioso sujeto. Por unos segundos lograba ver un extrañó ser verde con un sombrero púrpura, se agitaba levemente intentando pensar que solo fue su imaginando... ¿Lo fue?


Cada momento de tu vida siempre estuvo lleno de decepciones, nunca obtuviste nada de tu padre solamente desagradó e humillación. ¿Que se sintió ser violado por un gordo? ¿Haber obtenido una enfermedad de transmisión sexual? Eres patético. Una marioneta que no hace nada bueno—en las sombras, una sonrisa aparece sus dientes perfectos teniendo un color blanco—, tanto le insistirle a él que eras perfecto nunca te funcionó, apreciaba a un simple chico de Queens que podía llamarlo: Hijo


—¡Cierra la boca! ¡Tú no sabes nada!—le gritaba, no estaba tolerando sus palabras. Le quiebran su orgulloso.


¿Qué planeas hacerme, marica? ¿Vas a acusarme con tu madre? Ohh es cierto tú padre la asesino por darle una nenaza—de las sombras aparece un duende—. Nací de tus desgracias como un consuelo, un amigo que te iba a tender la mano en todo momento. Lograría hacer sentir orgulloso a tu padre


—Nunca fuiste real... No eres nada comparado conmigo—decía en un vago intentó de verse fuerte, pero el duende lo conoce.


¿De verdad lo eres? ¿Alguna hiciste algo por demostrarlo? Siempre te daba las ideas para que fueras un hombre, como tanto lo soñaste e obtener la aprobación de tu progenitor. ¿Qué buscas realmente?—una simple pregunta.


—Quiero acabar con él... Quiero verlo sufrir que se ahogue en su miseria—le decía en voz baja.


Dilo más fuerte. ¡No seas una marica!—le gritaba como si fuese un padre estricto.


—¡Quiero verlo sufrir por haberme arrebatado todo lo que tenía! ¡El nunca mereció la aprobación de mi padre! ¡Necesitó que sienta esa miseria que pase!


La risa del duende resonó en todo en la oficina acercándose lentamente a su amigo, haciéndolo que se ponga de rodillas desde ahora serían nada más ellos contra un hombre.


Me alegró que lo aceptes, debemos atacar a lo más importante. Su corazón


...


««No puedo dejar de pensar en la muerte de Herman, se que era un tipo de poca monta no muy llamativo entre los villanos pero aún así tenía valor. Lo demostró en muchas de nuestras batallas, cuando Kraven enloqueció fue uno de los pocos que sobrevivió a la carnicería lo enfrentó con valentía y vivió para contarlo»»


Se quitaba la parte superior del traje dejando a la vista esas magulladuras de sus combates, caídas e accidentes alguna vez había creído que tiene un don para evitar a la muerte. En una de sillas hallaba una camisa negra, la agarraba la olfatea dándose cuenta que estaba limpia y se la puso tomando asiento en un pequeño sofá oyó como su celular sonaba. Con el uso de su red lo tomaba revisando que era una llamada del rector de la universidad.


—¿Alo? ¿Decano Hamill? ¿Como que mi beca fue falsa? Si la gané hace tiempo esto no puede ser posible... No tengo los papeles, debe haber alguna manera de que podamos solucionar este inconveniente. Usted sabe que soy uno de los mejores alumnos de la universidad, tiene que ayudar con esto... ¿Alo?—le colgaron la llamada, estaba confundido.


¿La beca era falsa? Es la única duda que tiene en su mente se ponía de pie, sintiéndose algo mareado logrando estabilizarse sacándose el pantalón de su traje agarrado unos jeans rasgados poniéndoselo e se acomodaba el pelo al menos debía tener una apariencia presentable. Cuando cerraba la puerta de su apartamento escucho una voz familiar con un fuerte acento ruso:


—¿Renta?


Revisaba en los bolsillos hallando unos trescientos cincuenta dólares, se lo entregaba yéndose lo más rápido que podía sin percatarse que su teléfono seguía vibrando.


««¿Cómo puede ser posible eso? Debe ser alguna broma de mal gusto no me puede estar ocurriendo algo como esto, solamente debo preservar la calma. No tengo que alterarme de alguna forma»»


Las miradas de la gente se posaba en el sintiendo de alguna manera que lo estuvieran juzgando, solamente se apresuraba deteniéndose en un semáforo notaba el temblor de su mano intentaba calmarse. Una bilis estaba subiendo por su garganta, se lo trago para no soltarlo en el suelo reanudando su camino hasta que llegaba a la universidad logrando ver al rector quien se hallaba hablando con unos estudiantes.


—¡Rector Hamill!


El hombre de frondoso bigote notaba al castaño quién se acercó, miraba a los otros alumnos observaron con un desdén al varón.


—Necesito hablar con usted sobre lo sucedió con mi beca, tiene que haber algún error


—Señor Parker, quiero que usted venga conmigo para que toquemos algunos temas. Lo arreglamos—nuevamente el zumbido se hizo presente, volviéndose a sentirse mareado—. ¿Le sucede algo?


—No estoy bien solamente que haber corrido hasta aquí me dejó cansado—le responde.


El rector lo tomaba del hombro derecho llevándolo hacia otro lado, caminaban en una parte más alejada de la universidad aunque continuaba sintiéndose mareado pero lograba mantenerse en pie. Mientras que el hombre del bigote, sentía una necesidad de deshacerse de él.


—Señor Parker, desde que lo vi por primera vez deposite toda mi fe en usted debido que escuché maravillas de algunas colegas sobre los diversos trabajos que hizo. Cada uno de los profesores de nuestra universidad, se sorprendieron por su coeficiente pero aún así no podemos permitir que un mentiroso—eso le molestaba, aunque no podía objetar—. Ande recorriendo los pasillos de aquí, nos daría una mala reputación solamente le pidió que tome sus cosas y salga de aquí. Puede ser que alguna universidad pública lo acepte, nosotros nunca tuvimos esta conversación


El rector abandonado el área dejando confundido al varón no sabía cómo sentirse, experimentaba una sensación extraña en todo su ser. No pudo aguantar más soltaba aquella bilis que se había tragado, se limpiaba la baba intentando entender lo que había ocurrido.


««Me queda mi empleó como fotógrafo, aún puedo reponerme solamente no debo rendirme»»


Abandonó el lugar habiendo perdido la oportunidad de estudiar para obtener un diploma mostrándolo con orgullo, habiendo pensando que lograría sus objetivos se había alejado de la realidad por completo. Apretando sus puños nunca había sido alguien mentía al respecto de las cosas que hacía, paso por uno de los callejones golpeaba con todas sus fuerzas una pared de concentró habiéndola reventado en mil pedazos.


—Nunca he sido un mentiroso, estaba diciendo la verdad de la beca... No soy alguien que miente—se consuela en una forma de aliviar a su ser, miraba el cráter que había dejado. Por eso media sus golpes el poder que habita en su interior es muy grande.


Se alejaba del lugar sintiéndose mareado aunque lograba caminar lo suficiente llegando a la zona de edificios, en donde vive comenzando a subir las escaleras llegando al piso donde vivía entrando nuevamente tomando asiento en su sofá mirando a la nada.


««Nunca fui un mentiroso... Yo digo la verdad»»


Sintiendo como una parte de su vida se derrumban se ponía de pie nuevamente yéndose hacia su cuarto, se recostaba pudiendo descansar su cabeza en almohada pero no deja a de pensar en lo que estaba sucediendo. Era inexplicable para el castaño quién soltaba una lágrima, que descienden llegando a su barbilla cayendo en su sábana no podía hacer más nada.


—Nada está bien... Nada lo está