Yo soy Usopp
Luffy ha muerto... — es lo único que escucho cuando todo a mi alrededor parece haberse detenido. Mi corazón late tan rápido que parece que en cualquier momento va a explotar.
No es mentira, Luffy no está muerto, Kaido no pudo haberlo hecho.
Pero no hay tiempo que perder. Si no se hace nada al respecto, todos moriremos a manos de Kaido. Quiero correr, esconderme, pero si Luffy tarda en levantarse, el rey de las bestias aprovechara para destruirnos a todos.
Ganar tiempo, eso es lo que debo hacer. ¿Cómo?.
Buena pregunta....
¡¿Cómo?!
A diferencia de los demás, me he quedado muy atrás. A pesar de haber presumido que con estos dos años los había alcanzado. — ¡¿Usopp a dónde vas?! — Nami gritó. Yo no me di cuenta que mientras pensaba mil ideas, me había ido hasta el lugar más alto en el Live Floor.
Puedo ver a todos los integrantes de la alianza, como a Kaido. Sin notarlo de nuevo de la nada estoy gritando — ¡Tu serpiente tonta!, ¡¿de verdad crees que nos vamos a comer esa mentira?! Incluso yo miento mejor... — oh no, ahora Kaido me está mirando a los ojos.
¡Me va a matar!
¡Me matará!
Me hará pedacitos, me lanzará a un tanque de tiburones, me hervira vivo, me.... — ¿Y quién se supone que eres tú? — Kaido le pregunta. Sus ojos entrecerrados y sus filosos dientes rechinan mientras esperan una respuesta.
Luffy necesita a su francotirador, el que le cuida la espalda. Entonces lo correcto sería... — ¡Yo soy Usopp! El francotirador del próximo rey de los piratas, Monkey D. Luffy.
— ¿Por qué siguen con eso?, ¿Por qué todavía creen en él? — dice Kaido mientras comienza a avanzar hacia su dirección. — Tal vez debería matarte primero, como ejemplo. Pero si tienes algo de cabeza, por qué no lo niegas y tal vez te perdone tal tontería.
¿Por qué esto me está dando un dejá vu?.
Es igual que con Nami. En ese momento estaba tan asustado como ahora. Incluso pense que Nami debería mentir para salvar su vida.
Pero ahora el solo pensar en ello me parece patético. Incluso si nos cuesta la vida, no debemos mostrar duda en Luffy en frente de los demás. — ¡Luffy es el hombre que se convertirá en el Rey de los piratas!— Grite con todas mis fuerzas, tanto que me dolió hacerlo.
— ¡Samurái!, no pierdan la esperanza. Que no ven que eso es lo que quiere. ¡¿Que acaso se van a dejar ganar sin pelear?!— con la seriedad que no se de donde reuní, me dirigí a los samurai quienes se me quedaron viviendo mientras sostenían con fuerza sus katanas. — Sabemos que no podemos vencerte— que yo no puedo vencerte. — ¡Pero si alguien puede es Luffy! ¡Él siempre regresa porque es de goma! — Estoy poniendo toda mi confianza en que Luffy regresará y si eso no sucede moriremos juntos.
—¿Tan confiado estás en que tu capitán aún continua con vida?. Entonces apuesta tu brazo a que regresará, solo entonces podre tomarte en serio.
¿Apostar mi brazo a que Luffy siga vivo?, ¿Apostar mis sueños?.
— Confían demasiado en el... — dijo Kaido al ver el rostro serio y determinado de Usopp. — Tu destino ha sido decidido— consecutivamente, Kaido se dirigió a Usopp.
— ¡Usopp! — varios gritaron ante la mutilación del brazo del tirador. — ¿Por qué no pierden la esperanza, incluso cuando les arrebató todo?— se pregunto Kaido.
Aquel fuego en el interior de los samuráis volvio a arder como aquellas llamas que hirvieron a Oden.
Justo debajo de ellos, en el mar de Wano la flota de barcos de la marina se encuentra en problemas ante las inesperadas corrientes de agua como serpientes que salieron de la nada.
Momo se da cuenta de que algo no está bien. — El agua está actuando de forma extraña degozaru, ¿qué está pasando? — le pregunta a Zunesha.
— Joy Boy... — Zunesha dice, mientras el sonido de tambores resuena por todo Wano.
Dum, Dum, Dum, Dum*
Luffy sonríe.
Usopp no.








