♡Único
Las semanas habían estado pasando de manera rápida, los días ni siquiera eran notorios. Pues la vida como pirata siempre estaba llena de aventuras y falta de tiempo.
Así era justamente como se sentía JungKook en ese momento. Cansado, pero al mismo tiempo, sabía que todo ese cansancio se terminaba en el momento en que encontraba un nuevo punto de información en medio del mar.
Su tripulación había zarpado hace cuatro meses; desde entonces, habían estado en mar abierto.
Pero estaban bien, tenían una misión importante; el rey les había asignado una tarea especial de suma confianza, pues sabía que JungKook, su mano derecha, podía con todo lo que le pidiera, e incluso con más.
No era la primera misión relativamente peligrosa que tomaba, pues antes de convertirse en alguien tan de confianza, ya había estado participando en misiones así. Era por eso que sabía que lo lograría.
La tarea era simple. Necesitaban llevar un mensaje importante al reino más lejano, pues era un acuerdo político que no podía pasar desapercibido por más tiempo. Ya lo habían estado haciendo de lado bastante como para seguir de esa manera.
Sumado a eso, también llevaban una buena cantidad de dinero y joyas para la nación como un pequeño tratado de paz, y para prevenir problemas. Funcionaría como un gancho para que se aceptara el tratado.
—Si seguimos en línea recta hacia el Sur, tendríamos que llegar al destino en menos de tres días —dijo su mano derecha mirando el mapa que se extendía por toda la mesa central de la oficina.
JungKook tenía ambas manos sobre la misma, mientras analizaba el mapa con todos los puntos marcados sobre él.
—Entiendo —respondió simplemente después de un asentimiento.
Como capitán, JungKook tenía en manos demasiadas responsabilidades para con su tripulación como con el reino; tenía toda la confianza del rey sobre sus hombros, y eso no era fácil de sobrellevar.
Habían estado analizando los mares, para evitar alguna clase de tragedia.
Los cuatro meses que llevaban de viaje estaban por terminar pronto, pues el reino no quedaba a más de dos lunas de distancia, sólo quizás si encontraban algún punto medio podrían bajar y explorar tierras desconocidas. Aunque en realidad casi nunca se arriesgaban a algo como eso.
—Bien, entonces salgamos —dijo después de unos segundos más de análisis hacia el mapa —Será hora de la cena pronto; debemos guardar energías.
A lo largo de su vida, JungKook nunca había sido una persona con problemas al momento de dormir.
Siempre había disfrutado de tener un sueño pesado y revitalizante; pero esa noche no.
En cuanto había entrado a su camarote individual, que tenía por ser el capitán de la tripulación, se había sentido algo intranquilo.
Pero de una manera no terrorífica. Nunca había creído en nada sobrenatural.
Más bien de una manera nerviosa, como si supiera en su interior que algo estaba a punto de suceder.
Sin embargo decidió no darle importancia, no quería estar cansado pues sabía que el destino estaba a nada de llegar. Y debían estar presentables y ser buenas personas si querían que el reino al que se dirigían aceptara la ofrenda de paz y el mandato de manera pacífica.
Ellos no estaban ahí para luchar, no habían viajado para eso. Sólo eran mensajeros.
No pensó, que en medio de la noche se despertara por un gran estruendo fuera de su puerta. Abrió los ojos de manera abrupta con el corazón agitado y se quedó quieto, casi analizando el ruido.
Deseando que no hubiera sido nada.
No fue sino hasta que otro golpe llegó a sus oídos, esta vez más lejano. Pero sabía que era del barco. Quizás habían chocado contra algo.
Sin esperar más se levantó de su cama, la habitación estaba en completa oscuridad, jamás dejaban velas prendidas para evitar accidentes y la luz de la luna siempre era su iluminación natural.
Rápidamente se abrochó los pantalones y colocó sus botas asegurándose de tener el cinturón de su espada ajustado junto con su abrigo de manga larga.
Estaba a punto de salir cuando el filo de una espada ajena se colocó frente a su rostro, casi hiriéndolo si tan sólo hubiera avanzado un poco más.
—Hola Jeon
Una exhalación emergió de sus labios, sus ojos se cerraron casi en resignación o alivio, sabía quién era.
Era el líder de aquellos ladrones que habían abordado el barco, que seguramente los habían estado siguiendo desde lejos, y que parecía que luchaban contra sus hombres fuera de su camarote.
Era él. El responsable de la cicatriz en su pómulo.
—Yoongi…
Dijo casi en un susurro pronto escuchando su ligera risilla burlona.
—Cuánto tiempo sin vernos —respondió el muchacho en medio de la oscuridad.
JungKook comenzó a moverse lentamente hacia un lado, siendo seguido por el filo de la espada aún a unos centímetros de su piel.
Cuando llegó al otro lado de la habitación junto a la ventana pudo verlo al fin, la luz de la luna pegaba justo sobre su piel siempre tan pálida. Resaltando sus facciones, sus labios rojos y sus ojos siempre llenos de furia, siempre con una mirada oscura.
Hubiera deseado tener otra debilidad. Otra que no fueran aquellos ojos.
—¿Cómo has estado? —preguntó intentando hacer el momento menos riesgoso, intentando no hacerlo enojar
Yoongi levantó un hombro aún sin dejar de mirarlo.
—He estado mejor —dijo simplemente —Pero he vivido muy bien los últimos meses
—No me sorprende —respondió Jeon recordando el último saqueo que se había reportado de uno de los barcos del rey. Había estado lleno de piedras preciosas para mercadeo.
—Veo que has vuelto al trabajo de campo —dijo Yoongi sonriendo un poco —Había escuchado que ahora preferías ser la mascota del rey; siempre siguiendo sus órdenes
Una casi invisible sonrisa surgió de sus labios, el pequeño pálido jugaba con su paciencia. Siempre lo hacía.
—Te lo pondré fácil —continuó el de ojos felinos con un tono de voz que resaltaba su falta de inocencia y empatía, casi abultado los labios de manera burlona —Sólo vinimos por el oro, no queremos lastimarlos
—Yoongi, estamos a nada de llegar al destino y llevamos un mensaje de suma importancia —intentó razonar con el menor, sin embargo sabía que no lo lograría.
—Guckie… —susurró de nuevo abultando los labios y ladeando el rostro, casi luciendo como un precioso ángel a la luz de la luna. O más bien un precioso demonio —Sabes que eso no me interesa para nada. Yo vine por oro, y eso es lo que me voy a llevar.
Avanzó un poco más, por primera vez bajando la espada hasta casi chocar con el pecho del más alto.
Su mano libre subió hasta tomar la mandíbula de Jeon haciendo que inclinara su rostro para mirarlo.
—Y sabes que tú serás un buen chico como siempre lo eres y me darás todo lo que te pida.
Era extraño para JungKook escuchar las palabras “buen chico” viniendo de Yoongi; teniendo en cuenta que era mayor que el pálido por más de media década.
Pero no le importaba la falta de propiedad o respeto; para estaba tan perdido en Yoongi que jamás tomaba importancia a esos detalles llenos de altanería que siempre tenía con él.
Miró un momento al más bajo; llegaba al borde de su barbilla así que le sacaba una cabeza de altura, tenía esa hermosa piel, esos adictivos labios, su pequeña nariz, mejillas siempre sonrosadas y su lindo y sedoso cabello negro y largo.
Recorrió todo su rostro con la mirada; lentamente pasando por todos los bellos rincones.
—¿Me vas a besar o no? —preguntó el menor con una risa burlona.
Y JungKook no necesitó más incentivo que ese para inclinarse de manera hambrienta y tomar aquellos labios con fuerza y deseo.
Su brazo rodeó la pequeña cintura del menor y su mano libre fue hacia la barbilla suave.
Pronto la espada de Yoongi hizo un estruendo al caer al suelo cuando envolvió ambos brazos alrededor de su cuello correspondiendo sin premura a sus demandantes besos.
Los jadeos y respiraciones que salían de ambos labios fueron el único ruido que escuchaban ambos, ignorando por completo la aparente batalla que se llevaba a cabo entre tripulación y ladrones fuera del camarote del capitán.
El cuerpo de Jeon estaba en llamas, sentía su piel erizada de deseo mientras exploraba con su lengua la boca del pequeño ladrón entre sus brazos.
Pronto Yoongi comenzó a tocarlo, pasando desde su cuello y yendo hacia sus pectorales; bajó por su abdomen y JungKook no tuvo ningún inconveniente cuando llegó al borde de su pantalón ignorándolo para ir directo a su despierta entrepierna.
Una risilla cómplice fue lo que recibió contra sus labios cuando comenzó a ser sobado sobre la ropa.
—Había olvidado lo grande que eres -habló aún contra su boca —Hazme recordar lo bien que te sientes cuando estás adentro.
Pronto levantó a Yoongi haciendo que le rodeara con ambas piernas y comenzó a caminar hacia la cama, hasta que fue detenido por las palabras del menor.
—¿Me harás el amor? —rió pasando la mano por su cabello —O me vas a coger.
Su rostro volvió a acercarse esta vez dejando un tierno beso sobre sus labios, y pasando el pulgar por su pómulo, en donde se encontraba esa cicatriz que él mismo había hecho hace algunos años.
—Prefiero lo segundo —susurró en su oído recibiendo una pesada respiración.
—Quiero hacerlo esta vez en la cama —dijo JungKook yendo hacia su pálido cuello con besos lentos y apasionados.
Yoongi ladeó su cabeza dándole más acceso mientras seguía revolviéndole los cabellos y cerraba los ojos ante la placentera sensación.
Sus piernas presionaron los costados del cuerpo que lo sostenía, se sentía más que duro y necesitado.
—Tenemos cuatro paredes a nuestro alrededor para poder hacerlo —dijo de nuevo esta vez sintiendo cómo los besos se detenían hasta que sus labios fueron capturados.
—Esta vez lo haremos diferente.
No hubo más palabras antes de ser lanzado a la cama. Ni siquiera sabía por qué, pero esa última oración lo había encendido aún más.
Quizás había sido la decisión con la que había emergido de los labios de Jeon, la manera en la que no había dudado para nada o la manera en la que había ignorado sus deseos.
O quizás era la manera en la que estaba siendo besado y desvestido; con tanta delicadeza como nunca.
Los lazos frontales de su camisa fueron desabrochados para pasar la prenda por encima de su cabeza y sus pantalones de pronto no se hallaban más.
El cinturón de su espada tampoco estaba, y sus botas y abrigo ocupaban el suelo a un lado de la cama.
Las sábanas desordenadas contra su espalda servían de apoyo contra sus puños cuando comenzaron a ser arrugadas al momento en que los labios de JungKook comenzaron a pasearse por sus costillas. El hermoso y gran cuerpo del mayor estaba entre sus piernas, siendo tan sucio y delicado al mismo tiempo. Teniéndolo tan al borde; que en ese preciso momento sabía que cualquier petición que hiciera, la cumpliría sin siquiera pensar en refutar.
—J-JungKook… —dejó salir el primer gemido cuando ambos labios rodearon uno de sus pezones, succionando
Sus ojos se cerraron un momento y su cabeza fue ladeada cuando los músculos del mayor se pegaron contra su piel, teniéndolo acorralado contra la cama mientras comía con hambre la piel de su mandíbula.
—Ya prepárame —dijo Yoongi tomando su rostro para besar sus labios —Te quiero dentro.
Sus piernas abrazaron de nuevo al mayor, apretándolo contra su cuerpo con brazos también.
Pronto un escupitajo se escuchó, y cuando abrió los ojos pudo ver la cuantiosa saliva sobre los dedos de Jeon quien rápidamente dirigió la mano entre sus cuerpos hasta llegar a su orificio que se cerraba y abría con anticipación. Podía sentir como estaba palpitando de deseo.
No esperó más para bajar una de sus manos hasta dar con el pene del mayor, el cuál comenzó a acariciar de manera lenta yendo desde la punta hasta las bolas las cuáles movió entre su palma y dedos escuchando el ronco jadeó de JungKook contra su piel.
—Así nene —habló antes de capturar su boca una vez más.
Los dedos de JungKook acariciaban en círculos alrededor de su orificio, rozándolo de una manera tan suave que podía comenzar a sentir cosquillas y estaba seguro que la sensibilidad crecía cada vez más.
Estaba tan perdido intentando seguir con los movimientos de su mano a través de las venas del pene; no quería hacer un mal movimiento, quería disfrutar tanto como pudiera.
Sus ojos estaban perdidos y su respiración era irregular, de una manera que sabía que en cuanto tuviera a ese hermoso hombre dentro no aguantaría demasiado, quizás casi nada.
Pero estaba tan receptivo, tan sensible y tan inmerso que no le importaba cuánto durara el gran momento; sabía que justo ahora estaba sintiéndose tan bien que eso era lo único a lo que le daba importancia.
Después de un corto tiempo pudo sentir la intromisión de un dedo. La saliva lo secaba pero se sentía tan bien.
No tenían muchas alternativas como una pareja gay; pero se las arreglaban así que por él estaba más que bien recibir dedos ensalivados ahí abajo. Mientras se siguiera sintiendo así era más que suficiente.
Sus ojos volvieron a cerrarse cuando uno más entró, esta vez comenzando a estirarlo de una forma deliciosa.
—¡Mgh! ¡Jeon!
—¿Qué pasa cielo? —dijo antes de volver a estimularle los pezones.
—Sigue… sigue se siente tan bien —sostuvo los cabellos del mayor —No quiero que te detengas.
Su pene escurría entre sus abdómenes rozándose cada dos por tres contra el otro creando fricción.
No pasó mucho cuando ambos labios danzaron de nuevo, rápida y apasionadamente.
No era una guerra dentro de sus bocas, era una unión. En la que ambos se entendían y se exploraban de manera precisa.
Pronto sintió la punta del pene rozarse contra su agujero, el cuál quedó un poco manchado de pre semen ayudando a la intromisión.
—¿Seguro que no me estás haciendo el amor? —preguntó con una sonrisa al sentir los dulces besos y el lento movimiento de las caderas de JungKook, estaba siendo tan cuidadoso.
El mayor lo miró, con atención y lentitud. Hasta que su mirada fue a dar a sus labios y poco después los besó de nuevo. Por milésima vez en la velada.
—Si así fuera entonces qué mejor noche.
Ambos soltaron una pequeña risa antes de que los movimientos y el placer comenzaran a ser más notorios y fuertes.
Las caderas de JungKook en poco tiempo se movían con rudeza, golpeando en Yoongi cada vez más veloz, más placentero, más profundo.
Los gemidos del pálido eran más fuertes; reclamando el nombre de quien le hacía sentir tan de maravilla.
—¿Se siente bien amor? —preguntó Jeon en medio de un gemido con la respiración tan agitada.
La respuesta llegó en un rápido asentimiento de cabeza de Yoongi junto a un abrazo para poder juntar sus labios y jugar con ambas lenguas.
El cuerpo del pálido ardía en deseo, en placer, era completamente notorio el disfrute que estaba teniendo en ese camarote mientras sus hombres saqueaban el barco entero dejando a la tripulación atada a los mástiles.
No se preocupaba por eso en ese preciso momento, de hecho no se preocupaba por absolutamente nada más que ese pene entrando y saliendo de su interior, dejando un sonido húmedo debajo del sonido más fuerte de la cama rechinando al ritmo de los movimientos de JungKook contra su cuerpo.
Lo abrazó por completo contra él, sintiendo la piel sudorosa de sus antebrazos y espalda bajo sus palmas. Dejando un rastro de besos sabor a sal.
Mientras las caderas de Jeon parecían enfurecer con cada brusco movimiento su vientre comenzaba a revolotear, el placer que había estado creciendo a lo largo de incontables minutos de placer pronto cobraría factura, dejando una explosión de emociones entre sus cuerpos manchados y resbalosos.
No hizo falta nada más que mirar la expresión del mayor, su frente arrugada y labios enrojecidos para poder terminar bajo la fricción del duro abdomen contra su miembro empalmado.
Sus ojos cerrados aún así fueron al tope de su cabeza arrancándole un gemido lastimero mientras las uñas de sus manos se clavaban en los bíceps del hombre sobre su cuerpo, dejando marcas rojas que después comenzarían a arder.
—Voy a terminar cielo —se escuchó en la lejanía de su éxtasis haciéndole asentir de manera casi furiosa.
Sus cabellos balanceándose hacia arriba y abajo poco después sintiendo su boca ser invadida por lengua y gemidos.
Pronto los movimientos pararon por completo, dejando un rastro de sensibilidad en su cuerpo repleto de sudor y succiones rojizas.
La cabeza de JungKook cayó en su hombro, automáticamente comenzó a pasar los dedos por su húmedo cabello. Sus respiraciones pesadas llenaban la habitación.
Y fue cuando ambos lo notaron; no había otro ruido más que ese.
—Me tengo que ir —susurró Yoongi después de un momento más de silencio.
Pero sólo sintió los brazos del mayor envolverlo, casi como si quisiera fusionar ambos cuerpos de alguna mágica manera.
Besos comenzaron a ser repartidos en su pecho escalando a su cuello y poco después en su barbilla.
Y sólo ladeó la cabeza, dejando que lo amaran.
—Te extrañé con mi vida —JungKook habló contra la piel de su mejilla recibiendo más caricias en su cabello y su cuello; así como esas bellas piernas que no habían dejado de abrazarlo.
Yoongi mordió su labio inferior casi pidiéndole a su lengua que no dijera lo que tanto quería. Sin embargo, el susurro salió imprevisto.
—También yo —dijo sencillamente antes de que sus labios fueran invadidos de nuevo.
Con el pasar de los minutos ambos comenzaron a vestirse, la cama desordenada aparentemente quedaría así ya que JungKook no hacía nada para mejorar la situación.
No cuando sus brazos no podían despegarse de aquella linda cintura, ni sus labios de los ajenos. Jugando con sus lenguas en un interminable altercado.
Yoongi estaba perfectamente vestido, aún con las mejillas y labios rojos e incontables marcas a lo largo de la suave piel de su cuerpo.
—En serio tengo que irme —logró decir en medio de insistentes besos.
—Entiendo —respondió el más alto con un suspiro al final de su oración —Te voy a extrañar mucho.
—Volveremos a vernos —levantó la mano acariciando su mejilla, de nuevo sobre aquella cicatriz —Te lo prometo.
—¿Cuándo?
Yoongi rió por la aparente desesperación de JungKook por una respuesta.
—No lo sé —dijo simplemente —Cuando menos lo esperes volveré, entraré en tu barco y me llevaré todas tus pertenencias.
Ambos rieron por lo antes dicho.
Yoongi mordió su labio casi como si quisiera aguantar el llanto en su garganta y después se colocó sobre sus puntas reclamando sus labios en un último beso.
Las manos de Jeon recorrieron su espalda con lentitud, como si quisiera que sus palmas recordaran la forma de su cuerpo.
No quería olvidar jamás.
Cuando se separaron el menor dio una última sonrisa y le acarició los labios con el pulgar antes de comenzar a avanzar hacia la salida.
Pero poco antes de llegar volteó de nuevo.
—Casi lo olvido —dijo mirándolo.
—¿Qué cosa?
—Necesito golpearte —dijo con urgencia mirando su rostro de sorpresa y confusión —Necesito dejar una advertencia amor.
Fue lo último que escuchó antes de ser completamente noqueado.
—Capitán… Capitán despierte
Su cabeza dolía y sentía la nariz hinchada, comenzó a abrir los ojos poco a poco hasta que una queja emergió de sus labios al sentir un ardor en una de sus manos.
Rápidamente la miró, notando un corte a todo lo largo, no lucía profundo pero sus sábanas estaban manchadas de sangre y su cuerpo estaba mal vestido.
Llevó una de sus manos a su cabeza, palpitaba y la luz del día lastimaba por completo su visión.
—¿Qué pasó? -preguntó al instante recibiendo un suspiro.
—Fueron esos bandidos —respondió el contrario —Nos abordaron, intentamos llamarlo pero su puerta estaba bloqueada por dentro, de pronto comenzó una batalla allá afuera pero sorprendentemente sólo se llevaron la mitad de todo, así que aún tenemos suficiente para entregar el recado.
—¿Cuánto estuve inconsciente?
—Unas horas… cuando pudimos entrar estaba sangrando así que colocamos paños en su mano y rostro -dijo antes de volver a hablar —Fueron ellos ¿cierto?
—¿Quienes? —bajó los pies de la cama tomando asiento.
—Los hombres de Min Yoongi —respondió seguro —No pude verlo, pero supongo que fueron ellos, siempre son ellos.
—¿La tripulación está bien? —preguntó cambiando de tema y recibiendo un asentimiento.
—Sólo heridas leves, ningún caído.
—Bien —asintió —Bueno, voy a terminar de despertar y después salgo.
—Sí capitán —fue lo último que dijo antes de salir cerrando la puerta.
Cuando quedó sólo un suspiro salió de sus labios; rememorando la noche que había tenido; cómo sus manos habían podido tocar aquel bello cuerpo de nuevo y sin pensarlo una sonrisa ya se hallaba en sus labios.
Miró hacia un lado encontrando un papel debajo de su almohada, el cual tomó rápidamente.
.
JungKook perdón por irme así, y perdóname por el golpe, pero no podía irme sin dejar alguna marca que denotara que habíamos peleado.
Cuando quedaste inconsciente desacomodé tu ropa e hice un corte en tu mano, me aseguré de que no fuera profundo. Y después volví a besar tus labios.
Quiero disculparme por el corte en tu mejilla, nunca te lo he dicho en persona porque no he podido; estar frente a ti me pone tan nervioso y me hace olvidar. Sobre todo cuando tus labios están sobre los míos. Pero quiero dejarlo claro.
No quería cortarte.
Sólo estaba tan asustado que mi espada fue al lugar equivocado. Siempre me he lamentado por lo que le hice a tu rostro.
Aún recuerdo la primera vez que nos vimos; seguías siendo capitán de la tripulación, lucías tan apuesto cuando me viste entrando a tu barco. Recuerdo que comenzamos una lucha de espadas y te sorprendiste por lo bueno que era en ello.
Pero lo cierto era que me moría de miedo.
No iba a escribir una carta, sólo iba a ser una pequeña nota de quizás un renglón de largo. Pero me he extendido bastante. En fin.
Nos vemos en tu próxima misión mi amor.








