Customize readability
Aa

Aprendiz De Emperatriz III|Brenda Perez Miranda

All Rights Reserved ©

Summary

Aprendiz De Emperatriz III: El Pecado De Una Inocente. Lo que se intenta ocultar tarde o temprano sale a flote. A pesar de las heridas, maltratos y condenas lo único y verdaderamente puro en aquel que ciertamente se presenta justo e impune ante las malogradas leyes siempre mantiene su feroz corazón resistente y ante su voluntad pulcra se entrega a las manos de una sociedad corrosiva. Se celebra su caída, se aplaude lo que jamás ha cometido y al final del día los verdugos se representan ciegamente como los mesías de una verdad atrofiada. Pocos saben, al final, que aquella mirada inocentemente pura oculta la verdad que calla al complacer oídos sordos y miradas ciegas. Termina siendo entonces el pecado de una inocente jamás vivido pero condenado la que sufre el peso de la peor condena social.

Status
Ongoing
Chapters
25
Rating
n/a
Age Rating
16+

Una bienvenida agridulce

Las maletas estaban ya hechas y puestas a un lado del dormitorio, las luces tenues iluminaban gran parte de la habitación y la luna seguía reinando el cielo. Francesca preparaba sus últimas cosas antes de ir al colegio y vivir su tercer año de secundaria con quince años recién cumplidos.


Su curioso amigo dormía entre las sabanas de la enorme cama de tres plazas, ya faltaba poco para que el tren tomará rumbo al instituto de artes y música visual público.


"Por fin mi tercer año, ahora sí podre vivir lo que el año pasado no pude" pensó felizmente Francesca mientras ordenaba su nueva mochila escolar.


_ Oye Zigbor, levántate, dentro de poco saldremos de aquí.


Dijo la chica mientras sacudía el pelaje gris de su amigo pequeño amigo lémur.


_ Sándwiches, te pedí sándwiches no ajíes.


Dijo entre dormido el lémur quien seguía soñando como si no hubiera un mañana. Francesca sólo atinó una pequeña risueña sonrisa encantadora.


El reloj empezaba a ir más rápido, las ganas le estaban ganando y no era sólo la emoción de volver a ver a sus compañeros si no de la gran llegada de nuevos alumnos inscritos a su tan quiero colegio.


Francesca se dio un último vistazo antes de tomar impulso. Se veía un poco más alta, de piernas delgadas y largas, torso pequeño, brazos fuertes y un cabello violento culminaban como la imagen de una distraída adolescente de quince años.


Sin embargo aquel vistazo fue interrumpido cuando tocaron fuertemente a su puerta. Ella salió rápido con su mochila puesta y Zigbor en sus brazos para encontrarse con Greenwich, un señor que no veía desde que era muy pequeña.


_ Su alteza, Su Alteza Imperial Polaris y Capella la esperan en el gran comedor.


Dijo la voz rasposa y ronca del hombre alto y anciano. Francesca se asustó un poco y sin dar tantas vueltas empezó a dirigirse directo al gran comedor. Greenwich iba detrás de ella a paso alargado y enojado, tal parecía que algo en la adolescente no le caía bien al señor y eso Francesca lo veía con inseguridad.


Al llegar un par de soldados con uniformes de invierno, gorros de Lana gruesos de color blanco y grandes bufandas en el cuello yacían a los costados de la inmensa puerta blanca protegiéndola con sus armas.


_Identificación.


Dijeron al unísono ambos soldados.


_Greenwich y la princesa Adularia Rita Dy Crystal.


Respondió Greenwich, él se hizo presente primero ante el gran comedor haciendo a un lado a la princesa bruscamente.


_Sus Altezas, ante ustedes nobles mujeres: Adularia Dy Crystal.


Las mujeres reaccionaron con sorpresa ante la aparición de una pequeña adolescente totalmente atemorizada parada enfrente de ellas.


_Es un gusto verte luego de tanto tiempo cariño.


Dijo amablemente Polaris extendiendo su mano y estrechándola con la de Francesca, lo mismo hizo Capella con el mismo humor que su madre.


_Querida, tu bisabuela y yo hemos venido este día aquí sólo y únicamente para formarte como futura emperatriz.


Dijo Capella sonrientemente mirando de re ojo a la adolescente quien se veía impactada con la noticia. El físico y apariencia de ambas mujeres era distintos, Polaris quien era la mayor traía un enorme turbante que cubría gran parte de su cabeza y cabello dejando a los costados salir algunos mechones de pelo marrón oscuro. Sus ojos eran grises y su piel era totalmente blanca, su cuerpo de contextura muy delgada y sus brazos parecían dos ramas de árbol. Grandes joyas adornaban toda su vestimenta y hasta incluso en su turbante había un diamante blanco enorme notable de una magnífica grandeza en su portadora. Por otro lado, su hija Capella, traía un largo y ondulado cabello rojo similar a las brazas calientes del fuego. Traía puesto un hermoso vestido floreado y bellas joyas vestían su cuello y muñecas. Su mirada exactamente igual a la de Madison emergía de sí una profunda melancolía incapaz de ser evitada.


_¿Eso significa que dejaré de estudiar en mi escuela?_ La preocupación en Francesca aumentó.


_Oh no, tú seguirás estudiando allá, nosotras te enviaremos todo lo que tienes que hacer para convertirte en una gran aprendiz de emperatriz._ La mujer detuvo su alegato tras penetrar su fría mirada en los ojos atemorizados de quienes ejercían el mayor control del imperio. Polaris lanzó al emperador una mirada de total desprecio y vanidad completamente diferente a la mirada que le obsequiaba a su bisnieta._ Francesca, es muy importante que te formes como emperatriz de la misma forma que yo y tu abuela lo hicimos, el imperio no puede pasar por lo mismo que pasó el año pasado y tú tienes que estar muy bien preparada para tu gran reinado y no dudo en que lo harás a la perfección.


La niña mantuvo el resto de la conversación una mirada áspera y atónita intentado verse fuerte ante las noticias. Si bien fueron pocas las veces en las que Polaris se había cruzado en su camino con la mujer fue aquella una de esas tantas ocasiones en las que su bisabuela pronunciaba el cariñoso nombre informal por el cual todos solían llamarla.


_ Me has llamado Francesca.


Dijo ella con la distancia correspondiente.


_ Oh sí, Francesca... es, un bonito nombre.


La ex emperatriz esbozó una dulce mirada hipócrita, la pequeña desde un semblante de miedo sintió su veracidad.


_ Mira Fran, empezaremos con algo de repaso durante estos días y luego empezaremos con las lecciones más pesadas. No te preocupes es algo que ya has visto cuando vivías aquí con tus padres.


Mientras Capella esbozaba una tierna mirada gentil a ambos emperadores un enorme soldado polar apareció sosteniendo entre sus fornidos brazos enormes libros de lomos coloridos con nombres exageradamente largos.


_ Agarra el libro que dice "Ciencias Políticas de Betelgeuse cuarta parte" y échale un vistazo.


Francesca tomó el libro en manos, levantó el polvo que traía en el lomo leyendo el título en grabadas letras doradas. De excéntrico color Punzó aquel manual de largas palabras formales contenía en sus adentros una larga lista de títulos interminables, la niña dándole el vistazo más rápido se hizo a la última página tomándose con la ridícula cantidad de quinientas sesenta y cuatro páginas (sin contar las últimas páginas en blanco)


_ Lo ves, son todos temas que seguramente ya has visto en clases, no hay nada de que preocuparse.


Mientras Polaris hablaba lo único que Francesca podía pensar era en la cantidad incontables de páginas que tendrían los otros libros. Aquel soldado polar continuaba con los libros en manos, por un segundo la mirada de ambos se cruzaron y la impulsividad de la niña fue más grande que su razón.


_ ¿Tienes apuntes de estos temas para prestarme?._ Susurró la niña con la maña suerte de ser escuchada por su abuela.


_ ¿Perdona, que has dicho cielo?


_ No... nada._ Contestó rápidamente dándole un último vistazo al soldado polar.


_ Ah y cariño con respecto al colegio. Zigbor tendrá que quedarse aquí con nosotros. Este y los demás años tienes que estar bien preparada para que al empezar tu mandato lo tengas todo bajo control, es mejor tener a las mascotas en su hogar o pueden convertirse en una carga.


Al escuchar esas palabras salir de la boca de Polaris, Francesca se aferró a Zigbor y él a ella.


_¡Por favor no, Zigbor es todo lo que tengo, él siempre está conmigo cuando lo necesito, duerme conmigo en las noches. Por favor que se quede conmigo!


Dijo Francesca tristemente aferrándose más a su lémur. Roseph se había quedado con aquella fuerte escena de su hija llorando por su mejor amigo, sin dudas algo había en la madre de querer actuar y evadir la situación pero de así hacerlo ella al igual que su marido cobrarían muy caro por sus acciones. Sky-Blue Jackson sujetó rápidamente la mano de su esposa dándole una cariñosa mirada comprensiva.


_Fran, es por tu bien, aquí lo tendremos muy bien a Zigbor, ahora guarda esos libros en tu mochila y ve a la escuela. Se hace tarde.


A pesar de las actitudes tan calmadas de ambas mujeres, Francesca puso resistencia y se apegó más a su amigo. Greenwich había aparecido nuevamente pero para arrancar de los brazos a Zigbor y ponerlo bruscamente en simple y fría jaula solitaria.


Francesca intentó dar un último intento pero aquel hombre ganó desapareciendo tras un fuerte estruendo. Siguiente a su intento de ir tras él, aquel soldado que permanecía en la sala tomó el brazo de la niña.


_ No llores cariño, Polaris está aquí, seguramente este año tengas muchos amigos y no un animal parlanchín.


La mujer se había levantando especialmente para abrazar a Francesca secando sus lágrimas con aquellas largas uñas negras que se posaban en los esqueléticos dedos de la ex emperatriz.


_Bueno, ¿qué esperas? Éxitos en tu tercer año escolar, espero que estudies mucho.


Capella tomó las riendas de su situación tomando a su nieta por la espalda dándole un par de palmadas.


Roseph corrió tras su hijo luego de la trágica reunión.


_ Hijita, te juro por todo lo que más quiero en este mundo que yo hubiese hecho lo imposible por evitar lo que pasó._ La mamá tomó con sus cariñosos brazos a su pequeña hija dándole un pequeño beso en la frente dejando impregnado en ella la marca de unos labios rosas.


_ Está bien Ma, no te preocupes... creo que me lo veía venir._ Respondió la niña dejándose abrazar por su mamá.


_ ¡Señorita Fran!._ Una voz familiar resonó alegre sobre los pasillos del palacio real. Francesa dio media vuelta encontrándose con su pequeña hermana. Una enorme sonrisa dibujaba su pequeño rostro.


_ ¿Qué haces aquí Paulita?


_ Vengo a despedirme de ti, espero que te vaya bien este año y bueno... ¡Que ningún monstruo peludo intente devorarte! JAJAJAJA._ Paula saltó sobre el cuerpo de su hermana con las manos en garra dejando el pelo de la pequeña similar al nido de un águila real.


_ ¡Andromity te escuche, siempre nos pasan cosas raras a los chicos de mi tipo!._ Respondió con cierto sarcasmo en su voz desgastada.


_ Bien niñas, cada una debe tomar su camino, Fran te dejé algo especial en el tren para que no te sientas tan sola._ El emperador sonrió ampliamente. Francesca entrecerró sus ojos notando algo raro.


_ ¡Dale papá, dile a Francesca lo que te escuché hablando anoche con esos ejecutivos de traje!._ Paulita tomó las riendas llenando a su padre de empujones ligeros.


_ Eso todavía no está visto... pero si llega a suceder entonces tendríamos que pasar los cuatro meses de vacaciones en la casa de la tía Dolly.


_ ¡Retira tus palabras, hombre de peluca blanca de dudosa procedencia!._ Francesca explotó al segundo con un miedo latente en sus pupilas dilatadas.


_ ¿No les gusta pasar tiempo en la casa de la tía Dolly?_ Preguntó con sorpresa el padre de familia.


_ ¡Por supuesto que no, sus habitaciones parecen sacadas de un manicomio y el gran comedor parece velatorio, la otra vez que fuimos jugamos al cuarto oscuro entre primos y pasaron muchas cosas inexplicables._ Respondió Francesca casi al mismo instante en el que Paulita caía del miedo.


_ Pero ustedes también... No se preocupen, todavía no sabemos si "eso" va pasar pero mientras tanto estarán enteradas por si tienen que hacer las valijas._ Replicó Sky-Blue Jackson dejando a amabas hermanas un tanto Confundidas.


_ Acompaña a tu hermana a tomar el tren Paulita.


_ ¡Sí mami!


Ambas hermanas encaminaban un corto recorrido por las aproximaciones del tren familiar. Aún estando acompañada de su hermana preferida Francesca sentía todavía la fuerte presión en el pecho, la presión que le causaba no estar cerca a su fiel amigo lémur.


_ Bien, espero que te vaya bien en tu tercer año.


_ Gracias Pau, bueno, me tengo que ir, te veo en las vacaciones de verano._ La adolescente abrazó fuertemente a su pequeña hermana. Su tren todavía estaba a la espera pero aquella niña no podía desprender sus brazos del torso de su hermana. Incluso deseaba todo lo imposible por quedarse aunque sea unos segundos más.


Un estruendo fue el aviso definitivo. Ambas hermanas se despidieron con un cálido beso en ambas mejillas y cada quién emprendió camino a sus respectivas clases.


_ ¡Te enviaré cartas de todos mis días en la escuela sin falta!._ Informó Francesca antes que las puertas del tren se cerrarán.


_ ¡Las voy a estar esperando todos los días!._ Respondió se hermana viendo por última vez la cálida sonrisa de su tan entrañable hermana mayor, aquella hermana que a pesar de toda adversidad siempre estuvo allí incluso sin estarlo físicamente.


Pero una vez dentro del tren en movimiento Francesca no podía sentir otra cosa más que angustia. Sujetaba con una de sus manos su estómago intentando de oprimir aquel desagradable dolor estomacal. Probablemente hubiese sido por las galletas de limón que había comido esa mañana o la chocolatina fría con la que acompañó su desayuno pero sí de algo estaba seguro era que ese dolor sin dudas podría llevarle a tener un mal día.


Intentó no pensar más en eso y se encaminó por los vacíos pasillos del tren. A pesar de verse inútiles aquel elegante tren rosado era propiedad de la familia real imperial y claro que es necesario si todos los tíos, tías, primos, primas, abuelos y de más se juntan tener sitio de sobra pero casi siempre quienes solían ocupar el tren eran nada más que una o tres estrellas miembros de la familia. Y tal parecía que aquella vez una sola estrella pálida era la pasajera.


Francesca se sentó en un carril vacío, después de todo los demás estaban en las mismas. Tomó su mochila y sacó sus útiles escolares dándole un vistazo más. Sus carpetas y bellos lápices de colores lamentablemente no le llenaban el vacío que sentía por dentro. Hasta incluso era ridículo tomar un tren de larga distancia cuando podría simplemente tomar un bus aunque de así hacerlo correría riesgo, no por su estatus, después de todos nadie en el imperio sabía quien era la futura emperatriz, si no por su nulo conocimiento a la hora de viajar sola. Y sí, se encontraba viajando sola pero acompañada por un piloto muy alejada de ella. Aunque sea eso le ponía un poco feliz, el piloto aunque sea sabía de su existencia.


Su mente siguió maquinando durante un par de minutos más pero no fue hasta que un par de pisadas y un extraño olor a té de rosas la cautivaron.


_ ¿Té de rosas? ¿O prefieres de jazmines?._ Preguntó una bellísima chica de esponjosos cabellos rizados, rojos como las rosas que yacían flotando en la tetera de vidrio que traía en un carrito de comidas.


_ ¡¿Madison?!._ Preguntó con gran asombro Francesca.


_ La misma. Quería que fuese una sorpresa pero nunca apareciste en mi carril así que pensé que estarías aquí._ Respondió la hermana tomando delicadamente el asiento continuo de la niña.


_ Muchas gracias, quiero el de rosas (tiene un olor muy rico) ¿Qué haces en este tren... y vestida así?._ Señaló Francesca mientras su hermana se disponía a servir suavemente el té de rosas en una bonita tasa rosada.


_ ¿No es obvio? Este año decidí ejercer la profesión de profesora de artes y plática, después de lo que pasó el año pasado me cuestioné muchas cosas y me decidí por esto. Tengo para ser una diosa para toda una vida pero para ser profesora, ummm, a lo mejor no, después de todo el cuerpo de un dios te va pidiendo más y más energía así que decidí aventarme._ La delicadeza con la que Madison emprendía un tema era de suma inspiración para los odios que con gracia analizaban dulcemente su decir, después de todo Francesca siempre tuvo a Madison como su ejemplo de hermana mayor, tal vez la mejor que una hermana menor podría pedir.


_ Eso suena muy lindo Maddie... pero, todavía sigo mal.


_ Ya lo noté y ya lo ví, no debería pero eres mi hermanita menor y necesito ayudarte._ Replicó la hermana mayor tomando las manos de Francesca.


_ Escúchame Fran, estoy segura que este año vas a vivir todo lo que el año pasado no pudiste y créeme que Zigbor estará más que feliz de verte disfrutar tus quince años como corresponde, ahora dame esa sonrisa tan linda que sólo tú sabes darme._ La hermana mayor tomó a la menor dándole un delicado abrazo con olor a rosas.


_ Sabes, no tendré a Zigbor este año pero te tengo a ti y eso vale por cien._ Tras el abrazo la pequeña adolescente continuó acostado sobre el cálido pecho de su hermana mayor mientras las luces tenues la alumbraban con todo fulgor.


Similar a esas luces toda una habitación similar al despacho de un director se veía iluminado con notas de frialdad a su alrededor.


Una mujer leía una y otra vez unas hojas importantes mientras alistaba la corbata de su traje formal.


_ Hola mamá, ¿me llamabas?._ Preguntó Brian entrando con tranquilidad al despacho de un director. Su mamá continuó leyendo los papeles mientras su hijo intentaba llamar su atención.


_ Sí hijo. Como eres muy inteligente sé que lo vas a entender de primera._ Reprendió Vanessa sin más apuros. Brian la miró durante unos segundos y una risa nerviosa salió en respuesta.


_ ¿Por qué pones esa cara? ¡no me digas qué van a implementar uniforme! Es una escuela pública._ Brian intentaba mirar de manera positiva la situación aunque su mamá se notaba más serie que antes.


_ No se trata de eso. Después de un largo análisis tu papá y yo decidimos divorciarnos._ Vanessa fue directamente al grano tomando a su hijo por inesperado.


_ ¿Cómo?


_ No me vengas con sorpresas Brian, a tus quince años ya tenes el intelecto para entender esta situación._ Agregó la madre notándose mucho más seria y dura con su posición.


_ Hijo, ahí estas... supongo que tú mamá ya te lo contó todo.


_ No papá, todavía le falta contarme por qué tomaron esa decisión._ Brian respondió cortante.


_ A eso iba hijo. Nuestra convivencia los últimos años fue decayendo y siendo honesta no quiero que te sigas criando en un ambiente tan difícil, por eso de ahora en adelante cada quién va a tomar su propio camino._ Vanessa fue al punto crítico de la cuestión, al notar esto su padre intentó hacer las cosas más amenas posibles.


_ Pero no te preocupes porque el resto del año vas a estar en la escuela con tus amigos, haciendo las cosas que te gustan y estudiando que es lo que más te gusta sobre todas las cosas.


_ ¡Una cosa es la escuela y otra cosa es mi casa, me decepciona mucho que hayan decidido decírmelo en este día tan importante, yo no soy como un adornito de playa que va sin rumbo de casa en casa. Hubiesen pensando bien antes de casarse!._ El chico expresó sin miedo alguno sus sentimientos delante de sus padres. Su papá se sentía muy en sinfonía con lo que sucedía dentro de la cabeza de su hijo mientras su mamá escuchaba sin ejercer otro tipo de presión más que la de su mirada ágil.


_ Así es la vida hijo. Sé agradecido, tu papá está vivo, tu mejor amigo perdió al padre en una guerra trágica, nosotros nos vamos a separar, no es el fin de nada cielo._ Vanessa puso lo mejor de sí aunque en respuesta obtuvo el enojo sincero de su único hijo.


_ Bueno pero a mí me duele y mucho, no pienso discutir esto ahora, me voy al acto de bienvenida del cole._ Tras su ida el chico azotó con fuerza la puerta del directorio dejando a ambos padres en completa incomodidad.


Un pequeño escenario vestido con el logotipo y la bandera del instituto decoraban su instalación, luces de teatro y parlantes eran otra de sus características. Todo yacía listo para darle comienzo a un nuevo año de aprendizaje y sobre todo amistades. La directora Sandy todavía estudiaba su discurso mientras los padres y alumnos se disponían a la espera de un gran comienzo tan esperado.


En eso Francesca veía pasar miles de estrellas pero ninguna era su amigo, incluso llegó a pensar que sus amigos se habrían cambiado de instituto algo que sin dudas le heló la estrella haciéndole caminar sin más totalmente en blanco sólo pensando en lo trágico que sería ese comienzo tan terrible de año. Fue tanta su desconexión que llegó a chocarse con una de las tantas madres que estaban a la espera de encontrar un asiento vacío.


_ Disculpe Casi Mira Minajiré, estoy buscando a mis amigos._ Francesca se apuró lo antes posible en obtener información y la cálida madre de Ben Respondió con rapidez.


_ Están detrás del escenario ayudando a los egresados con su presentación, te deseo suerte en tu nuevo año.


_ ¡Gracias!._ Respondió Francesca y tras eso se fue a la búsqueda de sus amigos.


Tal y como Casi Mira había dicho aquel grupo inseparable de amigos estaban allí viendo a los flamantes egresados del último año del bachillerato.


_ Hola Francesca._ Unas manos frías se posaron sobre los hombros de la niña. Tras darse vuelta Francesca se encontró con Daniela más bella que de costumbre llevando puesto una enorme campera de colores violeta y negro.


_ ¡Daniela, felicidades, por fin eres egresada del último año!._ Respondió la chica con la mayor de las felicidades abrazando sin más a una de sus entrañables amigas.


_ Algún día todos ustedes estarán en mi lugar y van a sentir exactamente lo mismo._ Respondió la chica dándole una gentil mirada al extenso grupo de adolescentes.


_ ¿Y qué sientes?._ Preguntó Leila con cierta emoción de su parte.


_ Tantas cosas y entre esas cosas saber que no podré verlos los años siguientes por los caminos que tomaremos._ Respondió Daniela echándose rápidamente a llorar por más que intentará aquellas lágrimas ya estaban tocando el suelo.


_ Bueno, a ver, se van esas lágrimas que no pasamos por una guerra para llorar así el primer día de clases eh._ Amelie se abrió paso entre los compañeros de Daniela dándole un fuerte abrazo a su amiga.


_ Me dijo Sandy que vallan preparándose los egresados, ustedes hijos de mami van subiendo al escenario y bueno, los demás nos quedamos, va, ustedes porque yo tengo algo que decir en el escenario._ Con su gran personalidad la chica se hizo con la atención de todos pero fue eso último que tomó más relevancia.


_ ¿Qué estás diciendo? Ya no empezamos las clases y te estas yendo de pista._ Respondió Brian con una chispa de mal humor.


_ ¿Por qué tenes esa cara?... boeh no importa, vamos rápido, que se nos acaba el tiempo._ Tras unos fuertes aplausos y las quejas de Brian, Amelie dispuso a todos a una gran presentación de comienzo de año.


_ Muy buenos días queridos padres y madres, el día de hoy me complace anunciarles que las clases han comenzado. Luego de una terrible guerra y miles de perdidas por fin el futuro del imperio se pone a disposición del estudio para así evitar que algo así suceda en el futuro.


Bien es sabido que a causas de la guerra muchas escuelas han sido destruidas, por eso este año nos toca albergar a nuevos alumnos con muchas ganas de seguir aprendiendo así que les damos la bienvenida pero no sólo a ellos, también le damos la última bienvenida a los egresados del último año, un fuerte aplauso por favor.


El jardín trasera repleto de sus bellos árboles y aromáticas flores rosas se llenaron de aplausos y alaridos. Los egresados se veían felices y orgullosos de por fin emprender su último año de estudios y entre todos ellos Daniela destacaba su gran sonrisa vencedora.


_ Por último y antes que le demos comienzo al año lectivo le sedo la palabra a Amelie Marsinez, una estudiante que vivió la guerra en primer plano._ La directora tras su alegato dejó el micrófono en manos de la adolescente.


Amelie con total facilidad dejó fluir sus brazos y pies mientras observaba de re ojo a todos los que la miraban.


_ Sí, esa soy yo, Amelie. Como dijo la directora yo viví la guerra en primer plano, pero tuve la suerte de tener a mis amigos siempre de mi lado... puede que siempre me comporto medio rebelde y contesto mal pero quiero que sepan, más que nada para los nuevos, que almas así no se encuentran muy fácilmente. Les quería dar la bienvenida a todos y bueno, espero pasar la mejor de las adolescencias este año sin ninguna amenaza de por medio. Nada eso, ahora sí, somos presos de los libros._ La chica soltó rápidamente el micrófono para recibir como toda una actriz de teatro las avocaciones de todo un vibrante público.


La chica al reencontrarse con sus amigos recibió nuevamente aplausos y felicitaciones.


_ ¡Eso fue muy lindo Amelie, nosotros también te queremos mucho!._ Dijo Rubí llenando a su amiga de muchos abrazos cariñosos.


_ La verdad pensé que ibas a decir algo más groso._ Respondió Brian mientras el resto del grupo se encaminaba en dirección al colegio.


_ Bueno, acepto que a veces hay que ser formarles._ Respondió Amelie un tanto nerviosa pero lejos de eso la chica prestó hincapié en la actitud tan inusual en el chico.


_ Espera, ¿qué te anda pasando? ¿Por qué pones esa cara?._ Preguntó Amelie tomando al chico fuertemente del brazo.


_ Nada Amelie, déjame ir a desayunar aunque sea._ Informó con irritabilidad.


_ Espera, dale decime, algo puedo hacer para entender._ Respondió la chica. Brian mirando fijamente la seriedad en Amelie decidió creer.


_ Mis papás se van a separar.


_ ¿Eso? ¿no se murió tu perro, se suicidó alguien?._ Respondió la chica con un tono sarcasmo.


_ ¡Ves que sos una insensible!, yo me voy.


_ ¡No te vas nada! Brian, acabas de vivir una guerra bien grosa el año pasado, estas vivo de milagro, estamos de milagro en la escuela otra vez, tus papás están vivos y tus amigos también, no entiendo lo grabe que se separen tus padres._ Respondió la chica con la sinceridad más clara que se permitía explayar.


_ Bueno, tenes razón, pero es muy difícil, me lo avisaron de la nada y la verdad no estaba preparado para esto, además mi mamá me lo dijo medio cortante._ Respondió el chico tomándose con agradecimiento las ciertas palabras de la chica.


_ Bueno es verdad, no es lindo ese caretaje pero no podes permitir que te arruinen los ánimos lo que tus papás hacen o dejan de hacer, ahora anda a clases o a comer y olvídate de eso._ Respondió la chica dándole un fuerte empujón a su amigo después de percatarse que yacían completamente solos en el jardín.


_ Gracias, necesitaba escuchar eso._ Fue lo que dijo el chico antes de irse corriendo.


_ ¡Cara de tapa de empanada mal tocada!._ Gritó por lo alto la chica pero Brian ya estaba muy lejos para escucharla.


El desayuno fue bastante normal y para nada fuera del otro mundo. Ya con sus panzas llenas el grupo de amigos se disponía lentamente a marcharse pero fueron rápidamente detenidos por la directora Sandy.


_ Hola Sandra._ Respondió Maximiliano tratando de ser cómico delante de sus amigos. Su mamá le regaló durante unos minutos una pequeña mirada de corrección leve.


_ Venía a darles esta sorpresa, espero que les guste, es lo menos que puedo hacer después de todo lo que vivieron._ Dijo la mujer dándole en mano a su hijo una pequeña carta.


El chico la tomó en mano y pasó a leerla en voz alta.


_ Los alumnos dos puntos Maximiliano Galaxy, Francesca Dy Crystal, Benedicto Minajiré, Jacobo Miranda, Leila Torres, Rubí Stella, Amelie Marsinez y Brian Deallus pasarán a cursar todos juntos el tercer año de la secundaria en la modalidad se artes y plática como premio por sobrevivir sin rasguños a la terrible guerra del año pasado para seguir unidos frente a toda adversidad como ya han mostrado antes._ Tras leerlo el resto del grupo celebró con aplausos y abrazos la gran sorpresa que tanta alegría les había traído.


_ Intenté dejarlos en música pero ya no había cupo, pero no se preocupen porque seguirán teniendo clases de música como tanto les gusta._ Dijo la directora pero a pesar de eso aquellas miradas de extrema felicidad lo decía todo.


_ ¡Por fin vamos a poder estar juntos Ben!._ Leila reaccionó emocionada ante la espectacular noticia abrazando de cuajo a su amigo. El rubio no pudo evitar sonrojarse ante lo inesperado de aquel bonito abrazo.


_ Bueno, vayan a clases ya, que están en un colegio con normas bien puestas._ Dijo la mujer tras el sonido del timbre.


Los amigos rápidamente corrieron al encuentro con su nuevo salón. Al respirar aquel aire todo volvía a encajar a la normalidad. Cada quién se sentó como quería y para rememorar los viejos tiempos Francesca compartió asiento con Amelie.


Sin embargo algunos asientos ya tenían los nombres de sus dueños en el lugar acompañados de enormes pilas de libros sobre los pupitres.


Jacobo fue el primero en echar un vistazo a los libros que estaban sobre su asiento predeterminado.


_ Son libros de ciencia política y economía, pero... no entiendo._ Dijo el chica dándole una rápida leída a todos los excéntricos libros de su mesa.


_ Así es joven Miranda. La futura emperatriz y los futuros cónsules tomarán los años que restan para aprender todo lo posible para algún día convertirse en los dirigentes del gran imperio andromidiano._ La voz de un viejo espeluznante tomó las riendas del salón. Francesca se atemorizó al verlo a Greenwich cara a cara invadiendo su espacio tan apreciado.


_ Eso no puede ser así, mi mamá, la cónsul Vanessa Deallus, indicó que al finalizar mis estudios secundarios recibiría una fuerte enseñanza en la universidad de Andrómeda en ciencias políticas._ Brian rápidamente desmintió el mentiroso alegato de aquel aterrador hombre de avanzada edad.


_ Entonces su mamá miente. Pregúntele a la futura emperatriz en todo caso._ Greenwich miró desafiante al estudiante y Brian hizo la pregunta decisiva.


Francesca se levantó de su pupitre rodeando a todos con su mirada.


_ Sí, es verdad. Polaris, mi bisabuela, nos puso a todos nosotros esta tarea._ La respuesta sincera abatió a los chicos quienes se veían rendidos por la gran cantidad de libros.


_ Oh, antes de irme, los mencionados quedarán a mi cargo y yo les haré exámenes todas las semanas después de la finalización de cada capítulo y además compartirán una misma habitación donde serán vigilados permanentemente por soldados polares y por mi autoridad para que cumplan con sus deberes, eso es todo._ El hombre cerró con todas sus fuerzas la puerta empujando a otros alumnos que intentaban entrar al aula.


_ ¿Qué se supone qué vamos a hacer ahora? Todo un año para divertirnos se fue a la borda, encima el sábado ese viejo nos va a tomar examen del primer capítulo que tiene... cuarenta páginas._ Ben se veía más que derrotado después de contar las páginas del primer libro de política que aparecía en la lista.


_ No debe ser tan difícil, igual te voy a ayudar, no te preocupes por eso._ Respondió Leila dándole una rápida hojeada al libro en cuestión.


_ Yo estoy igual que ustedes... pero bueno, no nos queda otra que estudiar._ Respondió Francesca aferrándose a la tediosa tarea de comenzar leyendo el primer párrafo del libro.


Y así les llevó todo el día para nuevamente estar todos ruidos en un enorme cuarto repleto de camas y un solo baño.


_ No pienso tocar ese libro en todo lo que queda del año._ Dijo Maximiliano tirándose a su cala contemplando el cielo raso.


_ Ese va a ser tu problema, no nuestro._ Respondió Brian dándose un descanso de la agobiante lectura.


_ No podemos dejar que nuestros mejores años de adolescentes se vayan así como si nada... algo tenemos que hacer, algo que nos distraiga de esta poronga._ Dijo Maximiliano mientras sus ojos seguían contemplando el cielo.


_ Mucho no vamos a poder hacer, de ahora en más hay que estudiar un montón._ Respondió Jacobo acomodándose sin problemas en su nueva vida de estudios.


_ Ya lo tengo... ¿Brian te acordas de la canción que estabas escribiendo?._ Preguntó el chico dirigieron su mirada a la del alto.


_ Sí, ¿por?


_ ¿Y sí hacemos una banda?


_ ¡Banda! ¿te volviste loco?._ Respondió el chico tomando a Maximiliano por el cuello.


_ No te sorprendas, sé que te gustó la idea, después de todo no nos va a costar mucho, tenemos a todos los miembros ya._ Respondió el chico mientras intentaba convencer a sus amigos con la mirada.


_ No sé Max, es muy arriesgado.


_ Y bueno, de algo hay que morir, yo se los dejo ahí. De ahora en adelante veo como hago para unir una banda._ Respondió Maximiliano tomando su mochila y reboleando los libros hasta encontrar su teléfono.


_ ¿Qué piensas Fran?._ Preguntó Ben mirando durante unos segundos a la cansada mirada de su amiga.


Pero para ese momento Francesca ya estaba tirada en la cara roncando como recién nacido.


Jacobo se hizo a la tarea de taparla con la sabanas y de apagar la luz de su velador.


Y mientras el grupo de chicos se disponía a seguir los mismos pasos de Francesca, Maximiliano fue el único que quedarse pensando casi toda la noche en una posible banda sin igual.

Let Brenda Perez Miranda know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Luna auf der Flucht

Uschi: Gute Story, guter Spannungsbogen

Read Now
Die Wölfe von Welby

Silvia: Sehr gut geschrieben. Spannend von Anfang an. Lustig und doch fesselnd zugleich. Hoffe es geht gut aus für sie.

Read Now
Buried Alive

Tamalar Burton: I was overwhelmed with feeling when the story started. Everything she went through at early pregnancy was a little scary but it seemed to work out really well. There were even some funny moments. It was a very romantic story.

Read Now
Ein Kuss für den CEO

Linda: Ein sehr einfühlsamen Buch, mit einer Spur drama. Zwischendurch musste ich schmunzeln.

Read Now
THE WOMAN HE BOUGHT

Carolyne Walker: Very enjoyable read

Read Now
The Orc's Pet

amunracronos: Me ha encantado. Una historia corta para pasar una tarde leyendo y que te alegre el alma. Muchas gracias

Read Now
Mystic Wolf

TopazHorizon: I enjoyed this book so much even though the Alpha is really a huge jerk. He didn't really redeem himself (so good thing he's amazing in bed haha), so I still feel she shouldn't have taken him back easily. That said, very entertaining and I love how the friendships are shown here. Very real. I'm tire...

Read Now
Half-Claimed

TopazHorizon: Okay, no sex here at all - I know all you werewolf romance fans love a good sex scene 😉 But it's still a good love story. Love for your own self, love for your skills, love for your community and beyond, and love for family, even when it's complicated. And I feel like I became smarter, too. All tho...

Read Now