ChuuyaSexual || Soukoku

Summary

A Dazai le gustan las mujeres, y se considera heterosexual en cualquier sentido... Pero hay alguien que le gusta más que nada y le causa conflicto que no se trate de una linda chica, sino, de un lindo chico. Le gusta Chuuya Nakahara, más de lo que le puede gustar cualquier persona en el mundo. Atte: La Trenza De Draken.

Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

Antes de empezar a leer, quisiera decir que está historia la escribí meramente por diversión, por lo qué no es una historia muy compleja, solo llévenlo con humor y disfruten, es una caricia a su corazoncito soukoku de mi parte.❤️‍🩹



...


Ellos vivían en la misma calle desde los seis años. Jugaban escondidas en el patio de sus casas y hacían pijamadas todos los días.


Durante su niñez fueron amigos inseparables que se veían todos los días sin falta, hacían pijamadas turnando de casa cada semana e iban a la misma escuela.


...


—¡Dazai! —sonrió feliz el niño de 7 años al ver a su mejor amigo entrar a su casa con una pequeña mochila con su ropa y algunas golosinas listas para su noche de películas en la sala.


—¡Chuuya! —dejó caer sus cosas en el sofá dándole un abrazo a su amigo.


...


Creían que su amistad duraría para toda la vida siendo perfecta y bonita tal y como era, pero cuando llegó la adolescencia, comenzaron a dejar las pijamadas.


Comenzaron a alejarse.


...


—¿Chuu, estás libre hoy? —preguntó apretando el teléfono en su oído. Estaba dejando un mensaje en la contestadora con la esperanza de recibir una respuesta afirmativa.


Más tarde recibió una llamada. Su rostro se iluminó al ver en la pantalla el ridículo apodo de

"Chibi"


—Lo siento Dazai, tengo algunos planes con Aku y Gin. —se escucha apenado, pero Dazai no se quejó, aunque... Claro que se sentía decepcionado, y triste.


—No te preocupes, será después.


...


Tuvieron nuevos amigos y sus días de convivencia se redujeron.


Preferían verse en casa de alguno de los dos y jugar videojuegos hasta muy tarde en lugar de salir como antes.


La gente pensaba que ellos se odiaban, cuando en realidad disfrutaban de su compañía más que nada, pero algunas cosas habían cambiado...


No iban a la misma preparatoria, y dejaron de lado sus visitas.


Se separaron un tiempo, olvidándose de su existencia.


Dazai se independizó rapido. Se mudó de casa aventurándose a vivir solo. Cuando Chuuya había recibido la noticia fue como un balde de agua fría.


Recordó que cuando eran pequeños siempre habían dicho que vivirían juntos para apoyarse mutuamente, y Dazai se había ido.


Perdieron el contacto sin volver a saber del otro.


Se veían algunas veces por la calle conviviendo con amigos diferentes, pero jamás tenían el valor de hablarse.


Suponían se su separación había sido porque alguno de los cometió un error y nunca lo solucionaron, pero un día, cuando ambos ingresaron a la universidad volvieron a verse sin imaginar que terminarían siendo compañeros de piso.


Dazai vivía frente al departamento de Chuuya, lo que significaban que eran vecinos.


Vivir en el mismo piso los había hecho convivir demasiado en los últimos dos años. Su relación había vuelto a ser unida, incluso más que antes, ahora algunas veces dormían en el mismo departamento y hacían pijamadas con frecuencia, tal y como cuando eran pequeños.


Aún así, siempre había esa inquietud de que algún día volverían a separar y sería definitivo.


No toda la confianza regresó, pero era mejor que estar separados.


...


...


...


En la universidad, Dazai estudiaba biologia, y era parte de un club de fotografía donde compartía tiempo con sus mejores amigos, Odasaku y Ango, dos amistades que había conocido cuando se mudó de casa.


Ellos sabían del secreto Dazai.


Un secreto que ni siquiera Chuuya conocía, pues..

Él era el secreto.


Cuándo Dazai se fue entendió dos cosas; la primera fue que vivir solo era muy difícil, y la segunda... Que Chuuya no podía ser reemplazado por nadie en su vida.


Todo el tiempo que no tuvieron contacto pensó en él, en cómo estaría o si lo extrañaba tanto cómo él lo hacía.


Cuando por fin se vieron de nuevo no se resistió más. Se dejó llevar por sus emociones y ahora, luego de dos años de haber recuperado su amistad, sabía con certeza que no solo era eso, era más.


Se había enamorado de su mejor amigo y se negaba a aceptarlo.


Constantemente tenía novias, muchas novias, pero no duraban más de dos meses. Tenía la esperanza de poder cambiar sus sentimientos si se acostaba lo suficiente con alguna de ellas.


Que equivocado estaba.


A él le gustaban las mujeres ¡No era gay!


Le gustaban los pechos de las mujeres. Le gustaba mucho su olor y sus curvas, pero Chuuya...


Chuuya también tenía curvas, unas curvas que podía ver cuando hacían pijamadas y su camiseta se levantaba un poco dejándole ver su abdomen trabajado y la bonita curva en su cintura.


Chuuya no tenía pechos grandes, pero su piel era tan suave que olvidaba por completo los pechos. Podía sentirla cuando lo abrazaba o le ayudaba con algún ejercicio y sus pieles se tocaban sutilmente.


Chuuya siempre olía tan bien que lo enloquecía.


Chuuya era incluso mejor que cualquier mujer, pero había un problema...


Era un hombre y Dazai no era gay.


—¡Y esta noche saldrá de nuevo con el idiota de Fyodor! —renegó por sexta vez en medio del ejercicio por poner un pequeño yeso en la pata rota de un gatito.


—Pásame las vendas, ¿Quieres? —pidió Oda, casi terminando la práctica que debieron hacer entre los dos.


—Claro, aquí tienes. —dejó en su mano un rollito de vendas. —Te decía, Chuuya no regresará hasta muy tarde ¡Y me dejara plantado con la noche de películas!


Odasaku suspiró terminando de enyesar al pequeño gatito que maulló feliz al ser depositado cuidadosamente sobre la mesa.


—¿Por qué no sales con tu novia?


—Termine con ella hace una semana y otra chica parece que está buscando algo conmigo, pero no estoy de humor para eso hoy.


—De verdad me sorprende que sigas consiguiendo mujeres a pesar de saber que eres un maldito mujeriego.


—¡Hey!


—Lo siento. —dijo acariciando la cabecita del gato. —Solo digo que no está bien que juegues con ellas si de verdad no te gustan.


—¡Pero por supuesto que me gustan! —exclamó.


—¿Más que Chuuya?


Dazai se tensó sin encontrar una forma de negarlo. —Bueno...


—Oh, Dazai, ni siquiera tú lo entiendes.


—¿Entender qué?


—¡Qué te gusta el enano pelirrojo! —gritó Ango, entrando al laboratorio con una dona mordida en la mano.


—Grítalo más, ¡Qué toda la universidad se entere! —habló sarcástico quitándole la mitad de la dona glaseada.


—Oye, mi dona...


Odasaku sonrió viéndolos pelear, siempre hacían eso y después de tanto tiempo ya le parecía divertido.


En cuanto al asunto de Dazai, sabía que no tardarían mucho en terminar juntos. Se notaba a kilómetros que Chuuya también sentía algo por Dazai, y que era solo cuestión de tiempo para que esos dos terminarán por acostarse y entender que se necesitaban.


...


...


...


Era muy tarde, probablemente casi las tres de la mañana.


Dazai estaba sentado en su sofá viendo una película de acción que estaba siendo muy taquillera desde su estreno, pero le daba pereza verla en el cine. Prefería comprarla y verla desde la comodidad de su departamento con Chuuya a su lado y unas palomitas con extra mantequilla.


Solo que Chuuya no estaba y le tocaba verla solo...


A media película se sintió aburrido y el tazón de las palomitas estaba casi vacío.


Se levantó a preparar más, poniendo en el microondas una bolsa de palomitas, y mientras esperaba, escuchó un par de golpecitos en al puerta.


No esperaba a nadie, por lo que cuando abrió se sorprendió al ver a Chuuya tambaleándose, sosteniéndose de la pared para no perder el equilibrio.


Estaba borracho, era obvio.


Lo sostuvo firme cuando casi se caía y su sombrero salía volando en medio del pasillo.


Tenía mucho tiempo sin verlo así de borracho, seguramente era culpa de ese tal Fyodor que debía estarlo llevando por mal camino.


—Chibi, ¿Pero cuánto bebiste? —masculló ayudándole a cruzar el pasillo y poder dejarlo en su departamento.


—No qu

- ¡hip!

No quiero ir a mi departamento. —murmuró tocándole la cara al castaño.


—Necesitas dormir, entonces te llevaré a mi habitación y me quedaré en...


—Quieeo dormir contigo. —pronunció arrastrando las palabras.


Dazai negó con la cabeza. Dormir con un Chuuya ebrio era mala idea porque hacía cosas muy tontas en ese estado.


—Cuando estés mejor lo haremos. —prometió logrando que el pelirrojo accediera.


Cómo pudo lo llevo a la habitación, ayudándole a quitarse la ropa le dió una pijama que pudiera usar para descansar y lo arropó tal como un niño cuando por fin se quedó quieto en la cama.


—Que descanses Petit.


Dazi

~

... —

llamó Chuuya casi cerrando los ojos. —Fyodor.


Dazai detuvo su paso antes de salir al escuchar el nombre ¿Por qué lo mencionaba? ¿Había pasado algo?


Regresó sentándose a su lado, acariciándole la cabeza. —¿Sí?


—No me gusta.


—¿En serio? —sonrió. Se sentía estúpido por ponerse feliz de saber que no le gustaba ese hombre ridículo.


—Dazai, bésame. —pidió sentándose en la cama.


Por un momento pareció que había recuperado la cordura y lo ebrio se había ido. Estaba sentado mirándolo a la cara con un pequeño sonrojo en sus mejillas.


Dazai se sintió nervioso. Seguramente lo decía por el alcohol en su cuerpo.


—Estas ebrio Petit...


—No, ya me cansé. —se hincó en la cama, inclinándose hacía el castaño. —Me gustas mucho, Dazi.


Osamu sintió como su corazón bombeba con fuerza y sus mejillas se ponían calientes, pero logro recuperar el aire luego de escuchar su nombre ser pronunciado de esa forma. —Me llamas Dazi cuando estas en este estado, lo que dices no es cierto. —sonrió acariciándole la mejilla. —Hablaremos mañana, ¿De acuerdo?


Chuuya asintió recostándose nuevamente. Tan pronto como Dazai apagó la luz y cerro la puerta, Chuuya se quedó dormido dejando a un Dazai con el corazón acelerado, recordando una y otra vez las palabras que nunca creyó escuchar provenir del pelirrojo.





Atte: La Trenza De Draken.