Así nos quiso el destino

Summary

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Crédito a los creadores de las imágenes. Los personajes no son míos, le pertenecen a Mo Xiang Tong Xiu.

Status
Ongoing
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Nuevo día, mismas clases, mismo horario, mismas caras...

La divertida vida de un joven estudiante según personas mayores.

Su “divertido” día consistía en levantarse a las seis de la mañana, bañarse, hacer la tarea, comer y dirigirse lo más pronto posible a la estación del autobús, tenía que tomar tres en total para ir a la escuela lo que le tomaba un tiempo de dos horas y apenas alcanzaba a llegar 8:00 am en punto para entrar a su primera clase. La hora de salida en la escuela era a las 8:00 pm, tomaba dos autobuses de regreso en un total de una hora y el resto del camino debía ser a pie, otras dos horas caminando hasta su departamento, llegar y dormir literalmente.

Yupi.

Odiaba su vida a más no poder, no lograba comprender cómo era que otros estudiantes si tenían tiempo para ir a fiestas y aun así pasar con una calificación total de 8 o 9.

Al menos Xie Lian y Feng Xin se la pasaban bien.

El pan de dios Xie Lian había conseguido novio recientemente y se las había arreglado con su horario para pasar tiempo con su nueva relación.

Feng Xin no era diferente, era a quien todas las chicas de la escuela ligaban, era obvio que tarde o temprano caería en los encantos de una, aun no comprendía del todo por qué le era tan doloroso verlo sonreírle a ella.

Sus dos únicos amigos ahora estaban demasiado ocupados con sus respectivas parejas como para prestarle atención a él, tampoco le gustaba ser un mal tercio por lo que simplemente se alejó para que ambos continuaran con sus vidas.

Mientras tanto él ya estaba considerando a la muerte como su salvadora.

Ahora mismo se encontraba sentado en su silla escuchando la aburrida clase de lógica; comprender esa clase en específico implicaba decirle adiós al sentido común y decir que el sol era azul era algo verdadero.

Por más que se esforzara no lograba conseguir buenas calificaciones y medio mundo lo tachaba como un vago y que por eso le iba mal.

La única razón por la que aún no se había suicidado era su madre.

Desde hace años ella estaba muy enferma, la quería mucho, era lo único que tenía y era lo único por lo que trataba de conseguir calificaciones impecables, así le darían un trabajo y podría pagar todos esos caros medicamentos.

La clase termino para su fortuna y dio inicio el corto receso de 20 minutos.

—¡Mu Qing! —Quien le había hablado era nada menos que Xie Lian.

Aquel chico castaño se acercó a él con toda la intención de iniciar una conversación.

—¿Como te ha ido? ¿Las calificaciones crees que suban?

—No lo sé, solo eso espero o de lo contrario tendré que dejar la escuela y buscar un trabajo...

—Puedo ayudarte a estudiar si quieres.

—No, veré la forma de repasar los temas.

—Se que no tienes tiempo para hacer eso...

—¿Qué más puedo hacer? Si no consigo resultados pronto me buscaré otra forma de ayudar a mi madre.

El timbre para regresar a clases los interrumpió.

Cada día que pasaba le hacía creer que el tiempo libre duraba cada vez menos.

—Nos vemos luego. —Xie Lian se despidió apresuradamente antes de volver a su salón.

Él también se apresuró a llegar a su clase, fue justo a tiempo antes de que entrara la maestra de matemáticas.

Tan pronto se sentó pudo sentir la fatiga recorriendo cada parte de su cuerpo, su madre había pagado una cantidad absurda de dinero para que él estuviera en ese colegio ahora, esto hizo que la comida les faltara en más de una ocasión y en ocasiones eso se veía reflejado en clases.

Al terminar la escuela inmediatamente se dirigió a la parada del autobús contando sus monedas para saber si tendría que dormir en la calle de nuevo o si de verdad llegaría a casa.

Para su fortuna podía tomar sus dos camiones de regreso.

A medio camino hacia la parada se percató de que cinco hombres lo venían siguiendo, había tomado una calle bastante solitaria y oscura, aquella situación le hizo temer lo peor y comenzó a apresurar el paso.

Las personas a sus espaldas también aceleraron el ritmo y lo obligaron a correr.

El peso de la mochila y terrible condición física le jugaron en contra siendo interceptado rápidamente por dos de los hombres.

Retrocedió unos pasos para evitar la peligrosa cercanía de un hombre con un cuchillo en mano.

—¿Que tenemos aquí? —dijo uno de los hombres.

—Está desnutrido, pero sigue siendo bonito, y el placer es placer.

Aquella frase le dio la señal de que esto iba a ser peor que un asalto, inconscientemente comenzó a temblar.

Tres de los hombres se acercaron peligrosamente a él mientras que uno sostenía aún aquel cuchillo.

Tan rápido como pudo se quitó su mochila y golpeó a varios de los hombres con ella dándole así la oportunidad de escapar.

Corrió tan rápido como se lo permitieron sus piernas y sin detenerse, el aire comenzaba a faltarle y podía sentir su corazón casi saliendo de su pecho, detrás de él podía escuchar a los cinco hombres tratando de alcanzarlo.

El pánico se apoderó de él cuando se dio cuenta de que en una de las vueltas había llegado a un callejón sin salida.

Callo de rodillas incapaz de seguir adelante, sentía que estaba a punto de desmayarse, pero su deseo de continuar virgen lo mantenía despierto.

Rápidamente se arrastró detrás de un contenedor de basura e hizo todo lo posible mantenerse en silencio, pero podía jurar que los latidos de su corazón eran escuchados por toda la calle.

—¿Dónde está ese niño?

—Hay que encontrarlo, no pudo haber ido lejos.

—Sepárense.

Sabía que su escondite no era muy bueno así que procedió a arrastrarse debajo del contenedor con cuidado.

Estaba flaco y el contenedor era largo, por lo que pudo esconderse sin problemas.

Pasaron treinta minutos hasta que aquellos hombres se dieron por vencidos.

—No está aquí.

—Síganme, se dónde lo podemos encontrar.

Sus palabras le dieron un mal presentimiento, pero no se atrevió a salir por miedo de que pudiera tratarse de una trampa.

No se dio cuenta del momento en que cayó dormido.

El ruido de un camión y el terrible olor de este hizo que se despertara de golpe.

Salió de su escondite aún algo adormilado, la luz de la tarde hizo que le costará trabajo abrir los ojos del todo.

¡Se había quedado dormido hasta la tarde!

Obviamente ya no iba a alcanzar a entrar a la escuela, había perdido su mochila y no estaba en condiciones de ir.

Pero aún debía ir a casa.

Escucho a uno de los hombres decir que sabía dónde encontrarlo, su mayor temor era que lo hubieran estado vigilando todo este tiempo y supieran en donde vivía.

No perdió más tiempo y comenzó a correr.

Le tomó al menos cinco horas llegar a su vecindario.

Su estómago se revolvió de la ansiedad cuando vio a múltiples autos de policías agrupándose frente a su casa.

Había de todo, reporteros, ambulancias, policías y vecinos, estos últimos soltaron un suspiro de alivio al verlo aparecer en aquel sitio, sin embargo, sus rostros también reflejaban angustia y algo de lastima.

Tomó el valor de preguntarle a uno de los policías.

—¿Que sucede? ¿Porque están afuera de mi casa?

—¿Quién es usted?

—Era el hijo de la señora...—Respondió alguien de la multitud.

—¿Era? ¿Qué sucedió? ¿Le paso algo a mi madre?

Comenzó a abrirse paso entre los oficiales para entrar a su casa.

Lo primero que detectó al acercarse a la puerta fue el fuerte hedor a sangre.

Su corazón comenzó a agitarse ante aquella señal y aun con el cuerpo tembloroso y cansado se adentró en su hogar.

Lo primero que vio fue un cuerpo tendido en el suelo cubierto por una sábana blanca.

Se armó de valor para agacharse y retirar cuidadosamente la parte superior de la sabana y ver el cuerpo.

Un dolor agudo se expandió en su pecho al reconocer aquel rostro, las lágrimas comenzaron a brotar mientras recordaba a su madre que con tanto esfuerzo lo crío pese a estar enferma, ahora se encontraba muerta en el suelo con su bello rostro lleno de golpes y heridas.

Mu Qing retrocedió aturdido y comenzó a llorar desenfrenadamente.

—¡No!¡Mamá!¡Despierta! esto...es mi culpa...

Si tan solo hubiera salido antes de su escondite y hubiera corrido a casa tal vez hubiera podido salvarla.

La culpa comenzó a consumirlo y su llanto cada vez desesperado hizo que los oficiales se dieran cuenta de que había entrado.

Rápidamente lo sacaron de la casa para que no cambiará nada en la escena del crimen.

Un par de paramédicos se le acercaron para comprobar su condición.

Mu Qing estaba distraído, ni siquiera se dio cuenta del momento en que lo subieron a un auto de policía para llevarlo a un interrogatorio.

—¿Entonces dice que fueron cinco asesinos? ¿Cómo lo sabe?

—Yo..., iba de regreso a casa..., era de noche y esos hombres comenzaron a seguirme. —Se había recuperado un poco del shock, pero aun así no se sentía del todo bien. —Ellos intentaron violarme pero logré esconderme y me quede dormido..., cuando desperté ya era mediodía.

—¿A cuánto tiempo esta tu escuela de casa?

—Cinco horas.

—Bien, terminamos por hoy, mañana se iniciará una investigación.

Soltó un suspiro aun aturdido, ¿Qué haría sin su madre?

El oficial con el que se encontraba lo llevó nuevamente al auto y comenzó a conducir.

—Te llevare a un orfanato, eres menor de edad así que no puedes quedarte solo.

¿Orfanato?

En un orfanato podría vivir bien por un tiempo hasta...ser adoptado por alguien más..., otra madre.

No.

Jamás renunciaría a la vida que tuvo con su madre, no estaba dispuesto a olvidar todos esos recuerdos a su lado, no aceptaría que alguien más se hiciera pasar por su madre...nunca.

El seguro de la puerta del auto no estaba puesto, espero hasta que el auto se detuviera en un semáforo y entonces abrió la puerta. Salió corriendo tan rápido como pudo sin mirar atrás, tenía que perder al oficial que iba detrás de él.

Aún tenía el estómago vacío, esto hizo que su carrera le resultará difícil, si no perdía al oficial pronto se cansaría y sería atrapado.

Dio vuelta en un callejón exageradamente angosto y cruzó con algo de dificultad, no lograba entender el motivo por el cual existían callejones como ese. Al final aquel atajo le había servido para perder al policía.

No tenía dinero para pagar un funeral decente a su madre, pero se negaba a la idea de que fuera arrojada a una fosa común.

Logro reconocer el lugar al que había salido y comenzó a caminar a la escuela, con un poco de suerte podría encontrarse a Xie Lian y pedir ayuda.

Cuando se acercó a la entrada de la escuela para esperar se topó con un guardia en la entrada quien pareció reconocerlo, esto lo supo porque utilizó su radio para comunicarle a algunos maestros sobre su condición.

Había pasado demasiado ese día y no tenía idea de cuál debía ser su aspecto en ese momento y tampoco quería imaginarlo, estuvo tan distraído que ni siquiera noto cuando dos personas se acercaron a él.

—¿Mu Qing? —La voz de Xie Lian hizo que se diera la vuelta.

Junto a Xie Lian se encontraba Feng Xin, ambos se notaron angustiados cuando Mu Qing se giró para verlos.

—¿Estás herido? —Xie Lian sacó un pequeño pañuelo y comenzó a limpiar su rostro.

Solo hasta que su amigo lo dijo fue que se percató que había sangre seca en su ropa y desde que entró a su casa y vio a su madre no había parado de llorar, ya no sollozaba, pero las lágrimas aun caían como ríos en sus ojos.

—Mu Qing... ¿Qué te sucedió? ¿Por qué no viniste a clases hoy?

Aquella pregunta llegó a sus oídos acompañada por la horrible imagen de su madre muerta.

—Mi madre...ella...esta...esta...—No pudo evitar sollozar nuevamente. —La asesinaron...—Su voz salió como un grito ahogado antes de dejarse caer y abrazarse tratando de reprimir su llanto.

Feng Xin quien no había dicho nada fue el primero en tratar de calmarlo.

—Tranquilízate, juntaremos dinero para organizarle un funeral...

—Quiero a mi madre de vuelta...

—Mu Qing...

—No puedo hacerlo sin ella..., ¡La quiero de vuelta!¡Quiero a mi madre de regreso!

Su llanto cada vez se volvía más desenfrenado, conforme procesaba lo ocurrido más culpable se sentía que su querida madre hubiera tenido ese final. Ya no tenía a nadie.

Feng Xin y Xie Lian intercambiaron miradas angustiadas mientras se preguntaban qué podrían hacer por su amigo.

—Vere si puedo convencer al director de que Mu Qing entre un rato...—Feng Xin comenzó a caminar de regreso.

—Yo iré a traerle algo de comida, creo que todavía tengo un sándwich a medio comer...—Xie Lian arrastró a Mu Qing hasta una sombra—No te muevas, ya regreso.

Mu Qing se quedó un par de minutos sentado bajo un pequeño árbol.

Se dijo así mismo que era un idiota por tratar de meter a sus amigos en un problema que no era suyo, no importa que tan cercanos fueran ellos no tenían por qué cargar con él.

Con esa idea en mente se puso en pie y se alejó de su escuela sin tener un rumbo fijo, solamente siguió caminando hasta que sus piernas ya no pudieron más.

Se quedó tumbado a la orilla de la calle, sin fuerzas ni ganas de vivir; todo su esfuerzo era dedicado a su madre, quería verla saludable, con una vida tranquila y comida sobre la mesa todos los días..., ese sueño se vio completamente destrozado en un abrir y cerrar de ojos.

El cielo quedó cubierto por nubes negras que anunciaban una gran tormenta.

Aun con las gotas de agua cayendo bruscamente sobre su cuerpo él no se movió.

Cerró sus ojos con fuerza esperando que al despertar pudiera ver a su madre sonreírle nuevamente...

Una última vez...

Quería abrazarla una última vez...



















Nota autora:


No voy a mentir, me gustan las historias trágicas :v


Hay muy poco material del FengQing aquí en Inkitt así que estaré escribiendo historias sobre mi pareja favorita.


La constancia a la hora de publicar va a ser cada que tenga tiempo...(LPTM ¡la escuela me esta matando!)


Espero que les guste esta historia.




HASTA LA PROXIMAAAA