Víspera de navidad no planeada → GyuBoo/BooGyu

Summary

Nunca fue un secreto a voces, solo una verdad silenciosa. No se autorizan adaptaciones y/o publicación externas. Disclaimer: Solo con fines de entretenimiento, no buscamos asumir las preferencias de nadie en ningún texto.

Genre
Romance
Author
AnFer
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Only

El corazón le latía con tanta fuerza en el pecho que era imposible no creer que se debía a una taquicardia, y normalmente estaría preocupado, cualquiera en su lugar no sabría probablemente la razón.


Pero él la conocía, tenía a un grupo de personas a sus costados que sentía lo mismo, no era de extrañar después de una ronda del famoso "Never ending Aju Nice" en cada concierto, algunos se habían quedado ya sin aliento, los gritos estaban con todo afuera, sentía el sudor cubrirle todo el cuerpo a causa de las luces que los reflectores los cegaban cada noche el tour y la vibra era especialmente linda.


Víspera de navidad en concierto, se decidió abrir una nueva fecha para reunirse con sus preciosas fans, tenía a sus mejores amigos a cada costado cambiándose de ropa, quitándose el maquillaje, hablando con los demás.


Pero aún así se lamentaba, porque sus planes se habían arruinado en Corea.


Tenía ya en mente algo que quería hacer desde hacía un tiempo pero que nunca concretaba, en Asia, las navidades siempre son para parejas así que podría tratarse de la noche perfecta.


Había hecho una reserva para el grupo junto con sus amigos del staff, pero, para el término de la noche tenía claro con quién regresaría a casa, y durante su caminata nocturna, en camino a sus respectivos hogares podría confesar todo lo que tenía guardado desde hace tiempo dentro del pecho.


Le confesaría sus sentimientos a Seungkwan.


No contaba con aquel concierto que claro era bueno y como siempre disfrutaba del escenario pero se atravesó en sus planes el tour.


No era culpa de nadie, lo sabía a la perfección pero aún así no podía evitar sentirse decepcionado.


Lo resintió aún más cuando se vió al espejo con la cara limpia de maquillaje después de pasarse las toallitas limpiadoras por el rostro. Era víspera de navidad, la noche buena y es que no todas las navidades las había pasado precisamente con pareja.


Pero la expectativa, esas malditas expectativas que siempre le hacían la vida algo imposible por más positivo que fuese.


Se quedó unos segundos viendo solo su reflejo con la mente en blanco, debía de pensar en alguna otra fecha ¿Año nuevo sería igual de especial? ¿Había escogido una fecha muy cliché o solo se estaba tratando de consolar a si mismo?


El alboroto seguía tras bambalinas pero ya estaba tan acostumbrado que se podía concentrar en si mismo si se lo proponía, incluso sentía aquel tinnitus en el oído que normalmente te da después de bajar del escenario por el in-ear junto con los gritos aumentar su intensidad.


Fue interrumpido, sin embargo, por la voz de Chan y un golpe en el hombro de parte de Jisoo para que prestará atención sacándolo de su mundo arruinado por los nervios así que no le quedó de otra más que alzar la mirada para mirarlo por el reflejo mientras recargaba sus manos en la mesa apretando los costados de madera.


—Bien, gran trabajo hoy y agradecemos mucho que estén todos aquí.—Con su sonrisa brillante acostumbrada juntó las palmas de las manos frente a su torso.—Ya que sabemos no pudimos pasar una navidad como de costumbre, hoy, el CEO nos a reservado un salón del hotel para tener una reunión así que esperamos verlos a todos ahí ¿De acuerdo?


Con eso tanto el staff como algunos de los miembros se sorprendieron demasiado, no es que no fuera algo típico pero tampoco era recurrente pese a que ya habían trabajado en las fiestas casi cada año anterior.


Aún debía de resolver el dilema de sus sentimientos, tal vez la fiesta no le caería mal considerando que ni siquiera podía salir a pasear un rato debido a que al día siguiente regresaban por la tarde a Corea y debían de descansar.


—Vice-vice líder ¿No deberías de haber hecho el anuncio tú?


Pudo escuchar la queja de Seungkwan mientras se acercaba a Jisoo con Minghao a un lado, ignorando por completo su existencia como durante todo el día lo había hecho, y el día anterior a ese.


Otro dilema que no había mencionado, ahí estaba, la persona que amaba intentando no mantener contacto, ya lo había evitado durante dos días, sentía muchos nervios por alguna razón que desconocía.


Quiso golpearse a si mismo por no saber qué sentir, tanto que de la frustración apretó más la mesa con los maquillajes haciendo que de un instante a otro está se volteara tirando todo lo que quedaba en ella y captando la atención de todos haciéndolo enrojecer de la vergüenza.


Notó en especial las miradas preocupadas de los demás miembros.


Tal vez si necesitaba esa fiesta después de todo.


Salió de su habitación de hotel exhausto, no tenía ganas de hacer nada pero ya iba camino al elevador después de ducharse con toda la tranquilidad del mundo, no era nada muy formal así que utilizaba ropa holgada y podía sentir mucha presión sobre sus hombros ¿Desde cuándo había comenzado a ser tan pesimista? No tenía idea.


Ya todos habían subido al salón rentado y de no ser porque Seokmin le había pedido por una llamada que se apresurara seguramente estaría ya tendido en la cama a punto de dormir, pero ahí estaba, mirando por el pasillo vacío toda la decoración, a punto de embriagarse como si al día siguiente no tuviese un día excesivamente ocupado.


No es como si nunca antes lo hubiese hecho.


Sin embargo, el elevador se vió interrumpido mientras se cerraba por una mano que sostuvo la puerta antes de que se cerrara desde el costado, lo que llamó su atención mientras se enderezaba en su lugar, de haber visto que alguien más venía de camino habría mantenido la puerta abierta, pero no lo notó.


Del costado la silueta se asomó con lentitud mientras las puertas volvían a abrirse y sus ojos se encontraban con los de Seungkwan quien llevaba en la cabeza un gorro de Santa Claus e incluso se notaba ligeramente sonrojado.


Mingyu mentiría si dijera que eso no le dió un vuelco en el corazón así que lo dejó pasar aunque no dijo ni una sola palabra en aquella interrupción, eso sí, se acomodó a su lado procurando que sus hombros rozaran.


Había tensión en una extraña manera.


—¿Qué piso?


De pronto preguntó como si no supiera con antelación que todos en el equipo dormían en habitaciones contínuas, y que probablemente él si había llegado a la hora indicada a la fiesta por la cual él se encontraba deprimido sin querer.


Evidentemente se ganó una mirada que juzgaba cada rastro de su ser, Seungkwan hizo su típica cara irritada antes de mirar al frente como antes lo hacía Mingyu.


—¿Desde cuándo eres el ascensorista oficial de un hotel fuera de Seúl?


Su tono era algo hostil pero a la vez algo caprichoso mientras se arreglaba las mangas de la sudadera y hacía una especie de puchero con sus labios ¿Estaba nervioso? Era difícil decirlo.


—Solo trato de ser amable ¿Cuál es tu problema?


Soltó sin más mientras metía las manos en los bolsillos de su pantalón de chandal y entonces las puertas se cerraron, volviendo a dejarlos en silencio el cual sirvió para que Mingyu se concentrara, tenía muchas preguntas que llegaron en cuanto su nariz percibió aquel olor.


—¿Por casualidad has bebido?


—Solo he tomado unas 6 copas de vino tinto, no hay soju por aquí.


—Sabes que eres sensible al alcohol ¿Por qué has hecho eso? Te dolerá la cabeza mañana camino a casa.


Trató de razonar y es que no sabía por qué pero se sentía enojado, tal vez era la frustración del día que se había acumulado, aunque de nuevo, Seungkwan lo miró de mala manera.


—¡Yah! ¿Quién te crees que eres Kim Mingyu? No puedes cuestionarme, soy un adulto capaz de cuidarse a si mismo.


—Y aún así sigo siendo tu Hyung.


Las puertas del elevador se volvieron a abrir mientras Seungkwan daba un paso al frente pero fue retenido por el brazo del mayor que lo regresó a su lugar y apretó el botón del piso en el que dormían.


—¿Qué haces?


—No quiero escucharte lloriquear mañana sobre cuánto te duele la cabeza así que regresamos a que duermas.


—¡Kim Mingyu!


Se iba a soltar, pero para ese momento las puertas volvieron a cerrarse y era evidente que Mingyu le ganaba en fuerza.. un poco.


Se removió tratando de soltar su brazo mientras de pronto un cumulo de ira lo consumía por dentro, tal vez estaba por explotar lo que sentía.


—¿Quién te crees que eres para decirme algo así? El único que lloriquea siempre eres tú.


Así soltó su brazo y cruzó los suyos sobre el pecho mientras volteaba a la dirección contraria, haciendo que de nueva cuenta el más alto sintiera esa presión en el pecho ¿Así lo percibía la persona que le gustaba?


—Claro que no, soy alguien muy razonable.


—No lo eres.—Refutó antes de apretar los labios cerrando los puños.—Siempre te tengo que cuidar la espalda y aún así sigues actuando como un niño que no sabe lo que quiere ¿Acaso no lo sabes o solo te haces el tonto?


—¿Cuál es tu problema Seungkwan? Si tienes algo que decir solo dilo.


—¿Lo vez? Ni siquiera lo recuerdas y sucedió hace nada, eres un.. un.. ¡Idiota!


—¿Y por qué debería tomarme como algo personal el comentario de alguien que se ha embriagado con solo 6 copas de vino? ¿Eh?


La conversación subía de tono pero no llegaba a tener un transfondo muy profundo, ambos estaban confundidos pero también tenían muchas cosas que sacar las cuales se fueron acumulando durante el día, podían sentir algunos sentimientos encontrados dentro de si mismos.


—¿Sabes qué? ¡No te merecías que bajara a enfrentarte, eres el peor! Voy a regresar a la fiesta por las escaleras y golpearé a Hansol por aconsejarme hablar contigo.


Las puertas se abrieron y Seungkwan volvió a dar un paso al frente, pero de nuevo Mingyu lo detuvo sin tener la coherencia muy de su lado pues ahora le tomó la muñeca para regresarlo.


—¡Yo no te pedí que bajaras por mi! Además durante todo el día he tratado de hablar normalmente contigo pero no puedo ¿Y aún así esperas que yo actúe normal? Ni siquiera sé lo que hice.


—¿No lo sabes? ¿O solo eres demasiado idiota?


—¡Deja de llamarme así! ¡Te comportas como un niño! ¿Por qué lo haces?


Las puertas se volvieron a cerrar indicando que otra persona había pedido el elevador pero eso no fue suficiente para detenerlos.


—¿Y acaso tienes la mínima idea de por qué? Ni siquiera eres capaz de hacer memoria.


—¡Deja de hablarme en acertijos y sé claro! ¿Por qué actúas así?


—¡Porque la persona que se me declaro hace dos noches estando hundido en alcohol no recuerda ni siquiera lo que dijo!


Al fin alzó la voz dando una pausa a aquella conversación que los hizo mantenerse en silencio, al menos hasta que llegaron al destino de su transporte entre los pisos del hotel.


¿Eh?


Fue lo único que pudo cruzar por la mente de Mingyu mientras una pareja subía quedando entre ellos que por inercia habían tomado distancia ante tal confesión.


¿De qué demonios hablaba Seungkwan? ¿Confesión? ¿Hace dos noches? Se habían reunido en su casa con..


Claro, ahora todo tenía sentido.


Maldijo a Jeonghan entre dientes, era el único que sabía sobre sus sentimientos y había ido a su casa para visitarlo en su recuperación llevándole algo de comida pero terminaron en algún punto bebiendo soju.


Ni siquiera recordaba cómo había llegado a su casa, Wonwoo le dijo que tampoco sabía y de ahí emprendieron camino a Tailandia para la primera fecha del tour.


Que incómodo.


No ayudaba para nada que aquella pareja estuviera demasiado pegajosa durante su trayecto al primer piso, diciéndose cosas lindas, hablándose en tono meloso y repitiendo sus apodos cariñosos.


Pero sirvió lo suficiente como para calmarse, admitiendo para si mismo que en efecto no recordaba nada.


Ellos bajaron dejando a cada uno en el extremo contrario, Mingyu se rascaba la nuca y Seungkwan mantenía el rostro volteado en dirección a la pared más que confundido.


De nuevo las puertas se cerraron, pero el elevador no se movió y pasaron al menos una eternidad distribuida en segundos guardando la misma posición.


—¿Declarar?


La voz se le quebró a Mingyu no pudiendo ser claro como deseaba y eso sin querer rompió un poco la tensión, solo lo sabía porque se inclinó al frente buscando la mirada del contrario pero apenas pudo ver su perfil en dónde una leve sonrisa fue escondida rápidamente bajando la comisura alzada.


Seungkwan por el contrario chasqueó los dientes.


—Lo sabía, no significó nada.


En ese momento Mingyu volvió a acercarse pero está vez sin tocarle en ningún momento y solo entonces volvió a aclarar su garganta.


—Seungkwan..


—No entiendo por qué debo ser el que pague por tus crímenes.


Cruzó los brazos sobre su pecho sintiéndose protegido con esa simple acción y notando como sus mejillas se ponían aún más rosadas ante la vergüenza.


Por otro lado Mingyu sacudió la cabeza aún más confundido.


—¿Qué?


—Lo que escuchaste, mientras tú no recuerdas nada a mi tus palabras no me han dejado dormir si quiera por dos noches seguidas.—Y así regresó su rostro en su dirección.—La próxima vez, piensa antes de hablar y deja de ser tan dependiente del alcohol, te dará una congestión.


Sonrió con gentileza, pero aquella expresión no le llegó a los ojos y eso de algún modo rompió el corazón de Mingyu un poco quien no aguantando más se paró frente a él decidido a por fin confrontar también.


Pudo ver al menor querer retroceder en su lugar, pero le fue imposible pues su espalda ya estaba pegada a la pared haciéndolo incapaz de romper su poca distancia.


—¿Qué fue lo que te dije exactamente?


—Mingyu, ya no importa, todo fue un mal entendido.


—Quiero saber si me expresé correctamente y mis palabras pudieron llegar a ti de la mejor forma.—Se mordió el labio ligeramente nervioso y suspiró levemente.—Por favor, quiero que no existan mal entendidos entre nosotros.


Seungkwan por su parte tragó en seco y juntó sus manos sobre el pecho ligeramente contrariado, pues, normalmente algo así no lo haría ceder tan fácil.


Pero querían limar las asperezas ¿O no?


—Bueno.. me llamaste junto con Hannie cuando iba camino a casa, me dijo que no dejabas de llorar por algo que no entendía del todo y entonces te dió el teléfono. No dejabas de repetir "Seungkwan, Seungkwan, lo siento mucho"..


Mingyu entonces sintió sus mejillas enrojecer, pero no apartó la mirada queriendo detallar en su rostro, lo dejó seguir con temor a que se arrepintiera.


—Luego mencionaste la fiesta de navidad que se tuvo que cancelar y para entonces comentaste que querías llevarme a casa esa noche para decirme lo que sentías. Por eso tomé valor y decidí preguntarte, tu respuesta fue.. amor.


Lo pudo ver, el nerviosismo mientras jugaba con sus manos entrelazadas, la tensión en su cuerpo y como trataba de no mirarlo fijamente.


—Pero..—Su mirada fue al suelo unos segundos mientras soltaba una risa desganada muy pequeña.—Te referías al amor que sientes por mi como amigo ¿No? ¿Cómo un hermano menor y compañero de equipo? ¿Cómo el que sientes por todos los demás en el grupo? Por eso creo que lo he mal interpretado..


—No.


Mingyu respondió de inmediato interrumpiendo su discurso y haciendo que su mirada se levantara del suelo para encontrarse con el brillo resplandeciente de la suya.


—¿No?


—No.—Repitió con seguridad antes de tomar una breve pausa y seguir hablando.—No me refería a eso, me refería a que siento algo por ti de forma romántica que planeaba confesarte hoy después de la fiesta, mientras te llevaba a casa bajo las decoraciones de luces en la ciudad, mi plan no era abrirte mi corazón en un elevador de hotel tailandés después de dos días de indiferencia.


Y de ahí, otros minutos en silencio se hicieron presentes, solo volviendo a acrecentar la tensión que sentían el uno con el otro, provocando que poco a poco el más alto fuese rompiendo la distancia.


Era mucho por procesar.


Solo lo veía apretarse las manos hasta el punto en que no tuvo otra opción más que hablar para sacarlos de dudas.


—Yo he sido honesto de forma apresurada porque ya no quiero ocultar lo que siento, pero ¿Y tú Seungkwan? ¿Acaso.. sientes algo?


No sabía bien cómo definir ese momento, pero, estaba seguro de que angustioso podría ser una palabra buena para ello. Ya no había secreto y se liberarían para bien o para mal.


Unos segundos bastaron para obtener respuesta mientras movía los labios apenas logrando sacar algo de voz.


—¿Crees que habría dado tantas vueltas al asunto si se tratara de algo poco importante para mí?—Mingyu contuvo el aliento mientras por fin una de sus manos bajaba hasta sujetar su antebrazo, sus ojos brillaban con más intensidad que antes.—Yo también deseaba regresar a casa contigo, pero no solo en navidad sino cada día que fuera posible hacerlo..


Los latidos de su corazón los sentía tan intensos que casi podía suspirar de alegría y alivio mientras el elevador volvía a funcionar en dirección ascendente, no importaba nada más que ellos dos en ese momento.


—¿Entonces?


Se atrevió a preguntar incapaz de ocultar ahora su sonrisa y en respuesta, al de pronto sentirse hipnotizados por la presencia del otro, Boo se alzó en puntas para darle un beso en los labios que lo hizo ascender al cielo con mucha paz interior.


Se abrazaron mientras compartían lo dulce de su beso como si estuviesen en una de esas películas viejas, sintiendo un montón de cosas positivas cada uno muy a su manera.


Era como un sueño que se vió interrumpido cuando el elevador se detuvo abriendo sus puertas, pero, sin que nadie lo estuviera esperando, justo en el piso donde la fiesta estaba siendo realizada.


Se sonrieron con complicidad al darse cuenta los dos de su situación. Y bajaron dispuestos a continuar la noche con el resto de sus amigos.


Tal vez no era su navidad planeada pero su regalo era justo lo que deseaban.