Único
❝Él era un demonio disfrazado de angel ❞
En un 31 de octubre del año 1955 nació el tercer hijo de la familia park sin duda algo que cautivo a toda la familia fue su hermoso rostro angelical.
Sus apenas recién nacidos cabellos de un color oscuro, unos labios pequeños sin ser demaciado delgados y esa risita que fue escuchada pocos días después de haber salido de aquel hospital, hizo creerles que fueron bendecidos.
Pero algo extraño comenzó a pasar. Cuando le tomaban fotografías al pequeño siempre se lograba distinguir una sombra que intentaba cubirlo, pensaron que era una falla de la cámara.
Pero siempre ocurría lo mismo.
Al cumplir los tres años, los problemas fueron más frecuentes, pues ahora no solo eran las fotos, había algo más que los comenzaba a atormentar, ellos no eran muy creyentes de cosas como los espíritus, pero un día el pequeño niño de nombre jimin corría hacía la habitación de sus padres, para esconderse, ya que era el único lugar en donde no lo encontrarían o más bien no lo buscarían.
Todo paso tan rápido, mientras buscaba en que lugar esconderse en aquella habitación logró ver aquel espejo, viendo a un niño igual a él, pero con algo diferente, ya que sus ojos eran completamente rojos pero a la vez daba una perspectiva de que estaban hundidos, una de sus manos manchadas de una tinta rojo carmesí, siendo simplemente sangre, entre seca y fresca.
El pequeño en el espejo tenía una sonrisa de oreja a oreja mientras sacaba la mano que tenía oculta en su espalda y la levantaba sosteniendo un órgano flácido y que aún se veía que bombeaba sangre.
En ese momento su hermana mayor entró, siendo este un grabe error, fue la primera persona en ver esos ojos negros inyectados en odio, odio que no le pertenecía a su hermano si no al demonio que estaba ocultó en él.
El niño se abalanzó sobre ella arrancando de un zarpazo la ropa juntó con la piel que cubría su caja torácica, llevandose consigo en sus manos que ahora eran enormes garras, su corazón.
Su madre había corrido hacia aquella habitación por aquel desgarrador grito que había soltado su hija mayor, y está vez vio como su hijo sostenía aquel corazón, el mismo que se veía en el espejo pero a la vez viendo que el que estaba dentro del espejo era su pequeño bebé y no era aquel monstruo frente a sus ojos, jimin estaba atrapado en el espejo y el demonio se encontraba afuera.
Lograron en cierta parte controlar a aquel ente maligno, pero llevandose a cambio la vida de la abuela y del padre del verdadero jimin que estaba atrapado con los ojos llorosos y con la ropa algo ensangrentada por las acciones del demonio, podía verse que el cuerpo de aquel pequeño empezaba a hacerse menos visible, estaba perdiendo su esencia... Su vida y alguien más quería ocupar su lugar.
La señora park logró encontrar a un sacerdote que en varias sesiones que tuvo en aquella casa, desde rociar el agua bendita hasta hablar en latín, un idioma que la señora park nunca logró entender del todo.
Lograron hacer la misma acción pero en viceversa, esta vez atrapando al demonio dentro del espejo, y logrando sacar el alma del bebé, en seguida rompieron el espejo para que aquel demonio se quedará atrapado y no tuviera forma de salir... Pero ellos no sabían que el era parte de jimin.
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Los años pasaron y jimin nunca volvió a pasar por lo mismo, sin olvidar que no podía recordar lo que había pasado cuando tenía tres años, y era obvió nadie logra recordar lo que fue de su vida en esa edad.
Su madre mintió sobre su padre, sobre su abuela y sobre todo sobre su hermana, incluso el no sabía que tenía una hermana, lo de su padre y abuela lo supo por un descuido de su hermano que era dos años mayor que jimin, el cuál era al único que podía llamar hermano.
Los espejos en esa casa desaparecieron por completo, incluso los objetos que pudieran reflejar el rostro de aquel chico de dieciocho años, que ahora se encontraba alistando para ir a la universidad, después de tanto tiempo de estar estudiando en casa por fin podía salir fuera, pero eso no quitaba que su familia tuviera miedo de lo que tal vez pudiera pasar.
Salió de su casa siendo llevado por su madre, en aquel coche que solo aveces veía que salía de aquella casa.
ㅡ mamá, tengo miedoㅡ comentó con un timbre de temor en su voz, apesar de estar viendo el paisaje que mostraba aquella ventana abierta.
ㅡno tengas miedo, cariño. Todo va a estar bien, conocerás a nuevas personas, harás amigos. Y recuerda lo de los espejos.
ㅡ sí ㅡ simplemente bajo la cabeza al recordar su fobia, pero al parecer su familia siempre le hacía recordarlo, como si lo pudiera olvidar.
Al llegar a la universidad su madre se despidió de él con un beso en la mejilla, que cortésmente le devolvió.
Muchas miradas se posaron en él.
Lo miraban con un dejé de lástima y algunos lo menospreciaban con sus miradas juzgonas, pues todos ahí se habían enterado de la condición en la que había vivido toda su vida.
Toda su semana había transcurrido de lo más normal, sin contar que no tenía ningún amigo aún y que un grupo de chicos lo comenzaron a golpear.
Hiba con su madre con la simple excusa de que al estar jugando la pelota lo había golpeado, sí, esa fue la primera vez que aquel grupo lo había golpeado, un jueves.
Pero todo empeoró ese viernes, ese cuando fue llevado a los baños, por que ahí se encontraban la mayor parte de los espejos grandes y ahí entre el miedo que le tenía a sus compañeros y el miedo de mirarse a un espejo, sus ojos no querían ver a aquellos chicos que lo estaban llevando al baño para meter su cabeza en un escusado, sus ojos fueron a parar al gran espejo rectangular, pero su cuerpo nunca reaccionó de diferente manera, no empezó a hiperventilar como lo suponía, no tuvo ningún tipo de ataqué, pero eso no detuvo a aquellos chicos, su cabeza fue medita y sacada varias veces, su cabello apestaba a orina, sus ojos comenzaron a humedecerse una vez que fue sacada su cabeza de aquel inodoro.
ㅡ supe que solo tienes a tu madre y a un hermano enfermo de demencia. No solo tú eres raro, tu familia tambiénㅡ aquel chico escupío en el rostro de jimin, él seguía llorando, pero nadie quería ayudarlo.
ㅡ¡ah!ㅡ exclamó el tipo palido ㅡpor poco y se me olvida algoㅡ resumió mientras le hacía una señal a los demás chicoa para que levantaran a jimin, tomó su rostro con sus manos ㅡ a mi parecer tienes eisoptrofobia, es decir, le tienes miedo a esoㅡ con brusquedad movió la barbilla del pelinegro, topandose nuevamente con su reflejo.
ㅡnoㅡdijo simplemente después de varios segundos ㅡ mi familia tiene miedoㅡ con una mayor brusquedad tomó la muñeca de aquel palido rompiendola en el proceso mientras lo veía con esos ojos completamente negros y una sonrisa en su rostros, el chico soltó un grito de horror ㅡ de que yo vea mi reflejo.