CapĆtulo 1
Un chico rubio salĆa de la tienda justo cuando el frĆo de la noche envolvĆa el aire, produciendo pequeƱas nubes de humo que se disipaban en el viento. Suspiró, sabiendo que tendrĆa que cambiar su hĆ”bito de salir a comprar a altas horas de la madrugada. Era una necesidad impuesta por la falta de personas en las calles, lo que le permitĆa caminar tranquilo sin preocupaciones.
Se dirigĆa hacia su hogar, pero algo inusual capturó su atención cerca del muelle abandonado. Escuchó voces provenientes de esa zona, una zona restringida generalmente para la policĆa. SabĆa que por entrar allĆ podĆa llevarse una multa, pero su curiosidad e intriga superaron cualquier temor. Decidió acercarse, movido por la necesidad de descubrir quĆ© estaba sucediendo en ese lugar solitario.
Mientras se adentraba a la oscuridad, se topó con una puerta de rejas abierta. SabĆa que podrĆa ser peligroso, pero tambiĆ©n sabĆa que debĆa averiguar lo que estaba sucediendo.
Al cabo de unos metros, encontró a un grupo de hombres con apariencia elegante reunidos. Sin embargo, antes de poder llegar mÔs cerca, escuchó algo que lo detuvo en seco.
ParecĆan estar discutiendo algo importante, algo que podĆa tener consecuencias graves. Se detuvo detrĆ”s de un contenedor, ocultĆ”ndose para escuchar mĆ”s de cerca.
Las voces se volvieron mÔs intensas, y pudo captar fragmentos de la conversación.
ā Primero quiero la droga y luego te doy el dinero ā un seƱor de unos cuarenta y tantos hablo primero. Se sintió inquieto, pero tambiĆ©n intrigado.
āEscucha, sĆ© que es la primera vez que negociamos juntos, pero soy un hombre de palabra. No tienes por quĆ© desconfiar. La mercancĆa estĆ” en el camión; mi gente contarĆ” el dinero y podrĆ”s irteā dijo con tono firme.
āDe acuerdo, pero que sea rĆ”pido, no tengo toda la nocheā respondió el otro, haciendo un gesto con la cabeza para que uno de sus hombres, situado detrĆ”s de Ć©l, entregara un maletĆn al hombre de cabello negro.
Este lo pasó a un castaño un poco mÔs bajo que él, quien de inmediato lo abrió para comenzar a contar el dinero, que, en verdad, era una cantidad considerable, todo en dólares.
En ese momento, decidió que lo mejor serĆa marcharse, pero no podĆa apartar la vista de lo que estaba sucediendo. Su cuerpo se quedó paralizado cuando su celular comenzó a sonar: una llamada de su madre.
Todos en el lugar se giraron al unĆsono para ver de dónde provenĆa el ruido, y varios de ellos alzaron sus armas, apuntando hacia Ć©l. El silencio fue roto por el eco de unos pasos apresurados, mientras el hombre de cabello negro hacĆa una seƱal para que dos de sus hombres lo siguieran.
El joven sentĆa su respiración acelerada y el corazón a punto de explotar. En su mente, no podĆa dejar de pensar que deberĆa haberse ido a casa en lugar de meterse en un sitio lleno de locos armados.
Cuando estaba a punto de salir por la puerta de rejas, dos chicos aparecieron frente a Ʃl, apuntƔndolo con sus armas.
āĀ”No te muevas! āordenó uno de ellosā. ĀæQuĆ© hacĆas aquĆ? ĀæPara quiĆ©n trabajas?
āY-yo... yo solo... me equivoquĆ© de camino ārespondió con la voz temblorosa.
Los dos chicos intercambiaron miradas, y Ć©l aprovechó ese breve instante para correr en otra dirección, buscando desesperadamente una salida. Sin embargo, solo logró encontrarse acorralado frente al mar, atrapado en un callejón lleno de contenedores. No tenĆa idea de quĆ© habĆa en ellos, pero no importaba, estaba atrapado.
El hombre de cabello negro que habĆa visto antes apareció nuevamente, tambiĆ©n apuntĆ”ndolo con su arma. En ese momento, el chico rubio ya se consideraba un hombre muerto.
āAl suelo, ahora āordenó el hombre con frialdad.
El joven obedeció de inmediato, cayendo de rodillas con la mirada fija en el suelo.
āĀæQuiĆ©n eres y por quĆ© estĆ”s aquĆ? āpreguntó con seriedad.
āS-soy Park Jimin, y yo solo venĆa de la tienda... escuchĆ© voces y tuve curiosidad, de verdad, lo siento, no querĆa ver nada... ātrataba de hablar con claridad, pero los nervios lo hacĆan temblar incontrolablemente, y algunas lĆ”grimas comenzaron a escapar de sus ojos.
Cinco personas mĆ”s aparecieron detrĆ”s del hombre de cabello negro, lo que le dejó claro a Jimin que Ć©l era el lĆder de esa banda.
āĀæCuĆ”ntos aƱos tienes? āpreguntó uno de cabello azul, que era un poco mĆ”s bajo que el lĆder.
āD-diecisiete... por favor, dĆ©jenme volver a casa, no dirĆ© nada, lo prometo āsollozó, las lĆ”grimas cayendo sin control. No querĆa morir, era demasiado joven y sentĆa que no habĆa vivido lo suficiente.
El chico de cabello azul lo miró con compasión y luego volteó hacia el lĆder.
āJungkook, dĆ©jalo ir. Es menor.
āĀæEstĆ”s bromeando, Taehyung? Si lo dejamos ir, irĆ” directo a la policĆa. Y te recuerdo que, por tu culpa, ya no estamos en buenos tĆ©rminos con ellos.
āPor favor... sabes que papĆ” se enojarĆ” contigo si lo haces. AĆŗn es un adolescente, no puedes matarlo āinsistió Taehyung, con un tono que intentaba suavizar la tensión en el ambiente.
El pelinegro, cuyo nombre ahora sabĆa que era Jungkook, se quedó un momento en silencio, observĆ”ndolo llorar en el suelo. DespuĆ©s de unos segundos, se dio la vuelta y, mientras caminaba hacia la salida, dijo frĆamente:
āLlĆ©venlo a la camioneta.
Taehyung, el chico de cabello azul, corrió hacia él, lo levantó con suavidad y trató de tranquilizarlo.
āTranquilo, no llores, todo estarĆ” bien āle susurró.
āNo quiero ir con ustedes, dĆ©jenme ir āprotestó, resistiĆ©ndose cuando lo llevaron hacia una camioneta negra.
Jungkook se giró bruscamente hacia él, con una expresión endurecida.
āEscucha, todavĆa no decido quĆ© hacer contigo, asĆ que si no quieres que te pegue un tiro, serĆ” mejor que cierres la maldita boca y te subas a la maldita camioneta ādijo con una voz cortante.
Jimin, aterrorizado, dejó de resistirse y entró en silencio al vehĆculo. El miedo que sentĆa hacia Jungkook lo dejó sin palabras.
El trayecto en la camioneta fue tenso, el aire se sentĆa pesado, y todo era por la presencia del chico. Nadie hablaba, pero el ambiente estaba cargado de incertidumbre.
āJungkook, ĀæestĆ”s seguro de que quieres llevarlo a casa? āpreguntó el conductor sin apartar la vista del camino.
āSĆ, Namjoon, solo conduce ārespondió con tono firme.
āYoongi, ĀætĆŗ agarraste el maletĆn, verdad? āpreguntó un pelinegro de hombros anchos desde el asiento trasero.
āNo, lo tengo yo āintervino el castaƱo que habĆa estado contando el dinero antes.
āĀæEstĆ” todo el dinero?
āSĆ, ya les dije que sĆ ārespondió el castaƱo, algo irritado.
El silencio volvió a apoderarse de la camioneta mientras recorrĆan calles oscuras, intercaladas con algunas iluminadas por farolas.
āEntonces... ĀæJimin, verdad? āpreguntó Taehyung, el chico de cabello azul, a su lado. Jimin solo asintió tĆmidamente con la cabeza.
āTae āllamó Jungkook desde el asiento del copiloto, mirandolo con seriedad desde el espejo retrovisor, antes de negar con la cabeza, claramente molesto.
āSoy Taehyung, mucho gusto. Tengo que decirte que me encanta tu color de cabello. ĀæEs teƱido? āpreguntó Taehyung, tocando suavemente el cabello rubio de Jimin.
āNo, es natural ārespondió todavĆa con miedo en su voz.
āĀ”Wow! De verdad es hermoso. ĀæTus padres tambiĆ©n tienen este color? āpreguntó, tratando de aliviar la tensión y hacer que se sintiera menos amenazado.
āEn realidad, salĆ a mi madre. Ella y mis abuelos tienen el cabello rubio ārespondió aĆŗn nervioso.
āĀ”Taehyung! Te estoy diciendo que no. Estoy harto de que me lleves la contraria todo el maldito tiempo. Cuando lleguemos a casa, vamos a hablar āgritó Jungkook, haciendo que el ambiente en la camioneta volviera a quedar en silencio.
āY yo estoy harto de tus gritos de mierdaāsusurró Taehyung, mirando por la ventana con el ceƱo fruncido.
āĀæQuĆ© dijiste? āpreguntó Jungkook, mirĆ”ndolo desde el espejo.
āNada ārespondió Taehyung, cruzĆ”ndose de brazos de mala manera.
āEso pensĆ© ādijo Jungkook, volviendo su mirada al frente.
Unas enormes puertas negras se abrieron, permitiendo que la camioneta entrara a un amplio estacionamiento, donde varios autos de lujo estaban alineados frente a una majestuosa casa. Todos bajaron del vehĆculo, y Jimin fue el Ćŗltimo en hacerlo. No tenĆa idea de dónde estaba; rara vez salĆa de casa, y cuando lo hacĆa, era solo para ir a la escuela o pasar tiempo con sus amigos.
āTĆŗ vienes conmigo, y no quiero escuchar ni una palabra ādijo el pelinegro tomĆ”ndolo del brazo con firmeza. Sin darle opción a resistirse, lo condujo hacia el interior de la casa. Subieron las escaleras hasta llegar a una habitación que parecĆa haber estado desocupada por mucho tiempo, aunque estaba impecablemente limpia, toda en tonos blancos.
āVas a quedarte aquĆ hasta maƱana. Para entonces, ya habrĆ© decidido quĆ© hacer contigo. Te advierto que si intentas escapar, estarĆ”s muerto. Hay guardias por toda la casa, asĆ que no seas tan idiota de intentarlo āadvirtió sacando el celular del bolsillo de Jimin.
āĀæPor quĆ©, si me vas a matar, no lo haces ahora? ĀæQuĆ© diferencia hay en hacerlo maƱana? āpreguntó con una mezcla de temor y desafĆo.
āSi fuera por mĆ, ya estarĆas muerto ārespondió sin mirarloā pero tengo ciertos principios que debo seguir.
Cuando estaba a punto de salir de la habitación, Jimin, aún nervioso pero lleno de rabia, no pudo contenerse.
āĀæPrincipios? ĀæAlguien como tĆŗ tiene principios? āse rió amargamenteā Todos ustedes estĆ”n locos.
Jungkook se detuvo por un segundo, pero sin decir nada mĆ”s, cerró la puerta tras de sĆ y se fue por los pasillos, dejando a Jimin solo en la frĆa habitación.
āāāā āā ā āāāā
Taehyung caminaba hacia su habitación, pero Jungkook lo detuvo antes de que entrara.
āTenemos que hablar ādijo con seriedad.
āJungkook, tengo sueƱo, son las cuatro de la madrugada. MaƱana hablamos ārespondió agotado.
āNo, ahora āinsistió caminando hacia las escaleras que llevaban a su oficina. DespuĆ©s de unos segundos, Taehyung lo siguió, entrando por la puerta con los ojos casi cerrĆ”ndose de cansancio.
āKook, tenemos esta conversación casi todos los dĆas. Ya lo entiendo ādijo con voz adormilada.
āSi lo entiendes, Āæpor quĆ© no me haces caso? Sabes que no me gusta discutir contigo, pero Ćŗltimamente lo hemos estado haciendo a diario. Si papĆ” me puso a cargo de esto, es por algo, y tienes que seguir mis órdenes cuando estamos trabajando. Siempre ha sido asĆ.
Taehyung lo miró, frotÔndose los ojos.
āNo creo que papĆ” se haya equivocado al ponerte a cargo solo porque eres su hijo biológico, pero no me gusta que me mandonees de la forma en que lo hiciste hoy. Yo sigo órdenes en el trabajo, pero no voy a dejar que ni tu, ni nadie, me diga con quiĆ©n puedo hablar o quĆ© puedo hacer, aunque sea tu hermano menor.
Jungkook lo observó en silencio, dĆ”ndose cuenta de que el peliazul tenĆa razón.
āLo siento... Tienes razón āsuspiró profundamente, pasando las manos por su rostro.
āNo te preocupes. SĆ© todo el estrĆ©s por el que estĆ”s pasando con la enfermedad de papĆ” y que estĆ”s intentando encargarte de todo. Pero ya sabes que cuentas conmigo para lo que necesites ārespondió acariciando el brazo de su hermano mayor. Jungkook asintió lentamenteā ĀæVas a soltar al chico, verdad?
āNo, aĆŗn no. Tengo que hablar con papĆ” sobre quĆ© hacer con Ć©l y luego harĆ© lo que Ć©l diga.
āEstĆ” bien. Estoy seguro de que lo dejarĆ” ir ābostezóā Me voy a dormir. Seguro Hoseok me estĆ” esperando. TĆŗ tambiĆ©n deberĆas descansar.
āVe tĆŗ, en un rato irĆ©. Tengo que terminar de firmar unos papeles.
āDe acuerdo, pero no te desveles demasiado. Buenas noches, hermanito.
āTe dije que odio que me digas asĆ ādijo frunciendo el ceƱo.
Taehyung rió suavemente.
āSĆ© que no es cierto, Kook ārespondió, cerrando la puerta de la oficina tras Ć©l.
āāāā āā ā āāāā
Un lujoso auto negro llegó a la entrada de la casa mientras Jimin observaba desde la ventana. No habĆa logrado dormir en toda la noche. No sabĆa quĆ© hora era, pero lo Ćŗnico que tenĆa claro era que, en menos de dos horas, probablemente estarĆa muerto, su cuerpo metido en una bolsa o reducido a cenizas en algĆŗn descampado.
Del auto bajó un hombre mayor, impecablemente vestido con un traje. Su porte elegante y la manera en que todos los presentes lo trataban con el mayor respeto dejaban claro que era alguien importante.
El pelinegro salió de la casa para recibirlo, pero, a diferencia de los demĆ”s, no mostró ninguna seƱal de respeto. Su saludo fue apenas un gesto superficial, como si no le importara en lo mĆ”s mĆnimo.
Ambos intercambiaron algunas palabras, y entonces Jungkook seƱaló hacia la ventana donde Jimin los espiaba. El rubio se sobresaltó y rĆ”pidamente cerró la cortina, esperando que no se dieran cuenta, pero en el fondo sabĆa que ya lo habĆan visto.
āāāā āā ā āāāā
āLo encontramos anoche mientras hacĆamos la entrega. SegĆŗn Ć©l, venĆa de la tienda, pero yo creo que estĆ” trabajando para alguien del norte ādijo Jungkook, dejando su taza de cafĆ© matutino sobre el escritorio.
āQuiero verlo ārespondió el hombre mayor sin rodeos.
āYo lo traigo ādijo Taehyung, levantĆ”ndose del sofĆ” de la oficina.
Salió de la habitación y caminó hacia escaleras arriba, hasta llegar a la primera puerta. Al abrirla, encontró a Jimin sentado en la cama, con la mirada perdida.
āTienes que venir conmigo. Seguro que ya te podrĆ”s ir āle dijo con una sonrisa, intentando tranquilizarlo.
El rubio asintió, siguiéndolo en silencio hasta una oficina donde estaban sentados el hombre mayor y Jungkook, tomando café. El chico se quedó detrÔs de Taehyung, demasiado nervioso y tenso para moverse.
āĀæCuĆ”ntos aƱos tienes? āpreguntó el hombre, mientras Taehyung se hacĆa a un lado para que pudieran verlo.
āDiecisiete ārespondió con voz cortante, mirando al suelo.
āĀæQuĆ© hacĆas en el muelle anoche? āpreguntó el hombre mayor, con tono serio.
āEstaba volviendo de la tienda y escuchĆ© a personas allĆ. Iba a decirles que no podĆan pasar, pero cuando me di cuenta de que era algo completamente distinto, intentĆ© irme de inmediato, pero ellos me detuvieron āexplicó mĆ”s calmado que la noche anterior.
El hombre lo observó de arriba a abajo y luego se giró hacia Jungkook.
āNo creo que sea del norte. Se ve dĆ©bil y pequeƱo. Noha no aceptarĆa a alguien asĆ en su equipo. Sin embargo, no me gusta dejar cabos sueltos, y menos cuando no tenemos a la policĆa de nuestro lado en este momento. Ya sabes lo que tienes que hacer, Jeon ādijo, levantĆ”ndose de su asiento para irse.
Pero antes de que pudiera salir, Taehyung lo detuvo, alterado.
āPapĆ”, ĀæquĆ© acabas de decir? Es menor, tienes que dejarlo ir. ĀæQuĆ© pasó con no matar a niƱos? ādijo, con la voz llena de indignación.
āHijo, Ć©l no es un niƱo, asĆ que esa regla no aplica para Ć©l. Lo siento ārespondió el hombre, apartando a Taehyung para poder pasar y salir de la oficina.
Jungkook se levantó de su asiento y tomó la muñeca del rubio, dispuesto a terminar con todo de una vez, pero Taehyung volvió a interponerse.
āĀ”Jungkook, no! No te atrevas a hacerle nada ādijo, alzando la voz.
ā¿”Por quĆ© mierda te importa alguien que ni siquiera conoces!? āgritó enfurecido.
āĀ”Porque odio que todo sea tan injusto! Ćl solo intentó hacer lo correcto, y tiene toda una vida por delante. Ā”No puedes arrebatarle la vida a alguien inocente! ĀæSabes lo angustiados que deben estar en su familia? āle replicó tambiĆ©n gritando.
ā¿”Y a ti quĆ© te importa si estĆ”n tristes o no!? Has matado a personas sin pensar en quiĆ©n podrĆa estar esperĆ”ndolos en casa. Ā”Ahora muĆ©vete de una vez! ārugió empujĆ”ndolo hacia un lado.
āĀ”He matado a personas que fueron unos hijos de puta! No soy un monstruo, Ā”y tĆŗ tampoco lo eres! ā lo miró con intensidad, resistiĆ©ndose a ceder.
Pero Jungkook, sin decir mÔs, apartó a su hermano del marco de la puerta y comenzó a caminar hacia las escaleras del sótano, arrastrando a Jimin tras él, aún sujetÔndolo por la muñeca.
āĀ”Si lo haces, juro que no volverĆ”s a verme nunca mĆ”s en tu vida! āgritó con los ojos llenos de lĆ”grimas.
Jungkook se detuvo por un momento. No entendĆa por quĆ© su hermano defendĆa tanto a un desconocido. A veces, Taehyung complicaba todo de manera innecesaria. Pero, aunque quisiera, no podĆa odiarlo; despuĆ©s de todo, era su hermano. Aun asĆ, la orden de su padre pesaba mĆ”s, y querĆa terminar con todo esto.
āLo siento āfue lo Ćŗnico que dijo antes de continuar bajando las escaleras.
Pero lo que escuchó después lo golpeó con mÔs fuerza de lo que esperaba.
ā”¿Lo siento?! Ā”Eso es todo lo que tĆŗ y papĆ” saben decir! ĀæPero sabes cuĆ”l es el verdadero problema con ustedes? Ā”SON UNOS INSENSIBLES DE MIERDA! Ā”NO SIENTEN NADA! āgritó y un portazo resonó desde el piso de arriba.
Pasaron por un largo pasillo hasta llegar a una puerta. Jungkook la abrió y entraron en una habitación modesta, con muebles antiguos pero bien cuidados. Jimin temblaba, aterrorizado por lo que sabĆa que iba a suceder. Su mente se llenaba de preguntas: "ĀæHe sido lo bastante bueno como para ir al cielo?" o "ĀæDe verdad habrĆ” algo despuĆ©s de esta vida?"
āHazlo rĆ”pido, por favor ādijo, acurrucado en una esquina, incapaz de contener el miedo.
El mayor se acercó a un mueble donde reposaba una pistola. La tomó con calma y la apuntó hacia el rubio.
āClaro. Si te disparo en la cabeza, no sentirĆ”s nada. MorirĆ”s al instante, sin dolor, si es eso lo que te preocupa ādijo mientras colocaba su dedo en el gatillo.
Jimin se encogió, lĆ”grimas rodando por su rostro, sin poder moverse. Jungkook, en cambio, tenĆa la mente en otro lugar. Pensaba en su hermano. Se habĆan peleado muchas veces antes, y su hermano se habĆa marchado de casa por enfados triviales, pero esto era diferente. SabĆa que si lo hacĆa, nunca lo perdonarĆa. Siempre habĆa visto en Ć©l a su verdadera familia, el Ćŗnico lazo que realmente le importaba. Perder a Taehyung por esta decisión serĆa mĆ”s doloroso que cualquier arrepentimiento futuro.
Y entonces, apretó el gatillo.
El sonido del disparo resonó, pero la bala quedó incrustada en la pared, justo al lado de la cabeza de Jimin. El chico quedó inmóvil, las lÔgrimas cayendo mientras se acurrucaba aún mÔs contra la pared, en un estado de shock total.
Un joven de hombros anchos y cabello negro entró de repente, claramente alarmado. Se detuvo al ver la escena, respirando con mĆ”s calma al entender lo que habĆa sucedido.
āLo siento. Estaba en el laboratorio y escuchĆ© el disparo. PensĆ© que habĆa problemas ādijo, aĆŗn con algo de tensión en su voz.
Jungkook bajó el arma, suspirando profundamente.
āEncĆ”rgate de Ć©l, por favor ārespondió, cansado.
āĀæMe estĆ”s pidiendo que lo mate? āpreguntó el reciĆ©n llegado, incrĆ©dulo.
āNo, no lo mates. Solo quĆ©date con Ć©l ā salió por la puerta sin mirar atrĆ”s.
El joven se acercó al rubio, que seguĆa acurrucado y temblando, las lĆ”grimas todavĆa frescas en su rostro. Se agachó a su lado, su expresión mucho mĆ”s suave.
āVen, vamos a prepararte un tĆ© para que te calmes ādijo con voz tranquila
Subieron hasta la cocina, donde Jin preparó un té verde para Jimin y se lo dio. Luego, se sentó frente a él, observando cómo el chico tomaba pequeños sorbos para calmarse.
āSoy Seokjin, pero puedes decirme solo Jin ādijo con una sonrisa suaveā ĀæPuedo hacerte una pregunta?
Jimin asintió tĆmidamente.
āĀæQuĆ© le dijiste a Jungkook para que no te matara?
El rubio bajó la mirada, aún tembloroso.
āNo lo sĆ©... Yo solo le dije que me matara rĆ”pido, y despuĆ©s de eso se quedó pensando... ārespondió, la confusión aĆŗn clara en su rostro.
En ese momento, Jungkook entró en la cocina con expresión seria.
āJin, Āæpuedes llamar a Taehyung, por favor? No atiende mis llamadas.
Jin lo miró, cruzando los brazos.
āSabes que si discutieron, es obvio que no va a volver hasta la noche, Āæverdad?
āLo sĆ©, pero esta vez es diferente. Me dijo que no volverĆa nunca mĆ”s āadmitió, su voz revelando preocupación.
āTiene todas sus cosas aquĆ. VolverĆ” ādijo con tranquilidad.
āTambiĆ©n tiene una cuenta de banco con millones. Sus cosas no importan ārespondió sin dejar de mirar su telĆ©fono. Luego, levantó la vista y observó a Jimin, para despuĆ©s volver a enfocarse en Jinā Dile a todos que hay una reunión en cinco minutos.
āĀæY quĆ© hago con Ć©l? āpreguntó seƱalando al rubio.
āĆl tambiĆ©n estĆ” incluido ādijo saliendo de la cocina sin esperar una respuesta.
Minutos mĆ”s tarde, todos se dirigieron hacia otra parte de la casa, una sala con una mesa larga y siete sillas. Los hombres ya estaban allĆ, esperando, cada uno sentado en su lugar.
āĀæJin, llamaste a Tae? No me contesta āpreguntó un castaƱo, conocido como Hoseok, con cierta impaciencia en la voz.
āSĆ, le expliquĆ© que Jungkook no mató al chico, y me dijo que ya estaba viniendo ārespondió justo cuando la puerta se abrió y entró el peliazul
El alivio en la sala fue palpable. Taehyung caminó directamente hacia Jimin, observÔndolo con una mezcla de sorpresa y alivio.
āDe verdad estĆ”s vivo ādijo mientras lo abrazaba, un gesto inesperado que hizo que Jimin se sintiera aĆŗn mĆ”s fuera de lugar. No entendĆa por quĆ© lo estaban abrazando ni por quĆ© estaba involucrado en una reunión con toda esa gente peligrosa.
DespuĆ©s de soltarlo, Taehyung miró a Jungkook con una expresión neutral y luego tomó asiento en su lugar, dando la seƱal de que la reunión podĆa comenzar.
āBien, ayĆŗdenme a tomar una decisión sobre quĆ© hacer con el chico ādijo Jungkook, con cansancio en la voz.
āĀæQuemarlo? āsugirió alguien.
āĀæTirarlo al rĆo? ādijo otro
āĀæCortarlo en pedazos? āaƱadió alguien mĆ”s, mientras las risas cortas y tensas llenaban la habitación.
Taehyung, sin embargo, habló firme:
āQue no sea matĆ”ndolo. Ya dije que no quiero que lo maten.
El silencio se hizo en la sala mientras todos consideraban lo que habĆa dicho.
āĀæNo podemos solo soltarlo y ya? āinsistió el peliazul.
āĀæQuĆ© parte no entiendes de que va a ir directo a la policĆa, Tae? ārespondió uno de los presentes, mĆ”s bajo que los demĆ”s y con el cabello igual de oscuro que la noche.
Jungkook intervino con una decisión
āEstĆ” bien, esto es lo que vamos a hacer: el chico se va a quedar aquĆ, pero solo por un tiempo, hasta que decidamos bien quĆ© hacer con Ć©l, Āæde acuerdo?
āĀæEntonces lo vas a tener secuestrado en casa? āpreguntó incrĆ©dulo
āĀæTienes otra opción que proponer? ā lo miró con seriedad, y al no recibir respuesta, continuóā De acuerdo, hacemos lo que dije. Obviamente va a tener tareas como todos aquĆ, y no va a poder salir ni a el jardĆn ni al estacionamiento. Algo en Ć©l me genera desconfianza. Pero ya sabe lo que le pasarĆ” si intenta escapar, Āæno es asĆ? āmiró a Jimin esperando una respuesta.
El rubio, tembloroso, solo asintió con la cabeza.
āDe acuerdo. Taehyung, ya que ahora eres el defensor de los pobres, tĆŗ te encargarĆ”s de Ć©l ādijo con tono burlón, provocando algunas risas en la sala.
āNo soy ningĆŗn defensor de pobres, y Āæsabes quĆ©? Estoy encantado de encargarme de Ć©l ārespondió desafiĆ”ndolo con una sonrisa.
āBien, entonces todo estĆ” resuelto. Ahora vuelvan a trabajar, que no estamos aquĆ para perder el tiempo āconcluyó poniendo fin a la reunión.
Uno por uno, los hombres comenzaron a levantarse y abandonar la sala, pero Taehyung se quedó en su lugar, mientras Jungkook organizaba unos papeles en el escritorio de atrÔs.
āĀæLo hiciste por mĆ? āpreguntó el chico, sentado en su lugar
āSĆ, lo hice por ti... ārespondió, con la mirada fija en su hermano menorā ĀæSabes que cuando papĆ” se entere de esto, va a castigarme, verdad? No puedo simplemente desobedecer una de sus órdenes.
āPuedo hablar con Ć©l e intentar convencerlo de que no lo haga ā levantĆ”ndose lentamente.
āNo, Taehyung, asĆ no funcionan las cosas. Me sorprende que, despuĆ©s de tantos aƱos, no sepas cómo nos manejamos. Una orden es una orden, y hay que cumplirla, especialmente si viene de papĆ”. Lo sabes muy bien.
Ambos quedaron en silencio durante unos segundos. Taehyung rompió el silencio caminando hacia él.
āLo siento ādijo con sinceridadā Jungkook, solo quiero que todo estĆ© bien. Ese chico no hizo nada malo y es injusto que muera por algo tan tonto.
āLo sĆ©, pero no hay otras opciones. ĀæQuĆ© crees que harĆa si lo soltĆ”ramos? No irĆa a su casa y seguirĆa como si nada hubiera pasado, Āælo entiendes? ārespondió con un suspiro pesado.
āLo entiendo, pero... Āæhasta cuĆ”ndo va a estar con nosotros? No puede quedarse aquĆ toda la vida. AdemĆ”s, yo tengo que trabajar, y sabes que soy de los mĆ”s ocupados ādijo con preocupación en la voz.
āSe quedarĆ” hasta que pensemos en algo mejor. Y no te preocupes por el trabajo; los guardias estarĆ”n al pendiente de Ć©l cuando tĆŗ no estĆ©s. Solo explĆcale cómo funciona todo aquĆ y dale tareas para mantenerlo ocupado.
āDe acuerdo... ārespondio dĆ”ndose la vuelta para irse. Pero, antes de salir, volvió y abrazó a su hermanoā Lo siento por gritarte.
āNo pasa nada. Ahora ve ādijo devolviĆ©ndole el abrazo antes de verlo marchar.
Taehyung salió de la sala y se encontró con Jimin, quien al parecer lo estaba esperando.
āĀæMe estabas esperando? āpreguntó Taehyung, extraƱado.
āLos demĆ”s me dijeron que te esperara aquĆ ārespondió Jimin, encogiĆ©ndose de hombros.
A Taehyung le sorprendĆa ver a Jimin tan abatido. Aunque estaba vivo, lo cual deberĆa hacerlo sentir mejor, el rubio parecĆa triste o frustrado.
āĀæPor quĆ© estĆ”s asĆ? ĀæNo estĆ”s feliz de estar vivo? āpreguntó Taehyung, tratando de animarlo.
āClaro que sĆ, y de verdad te lo agradezco. Sin ti, estarĆa muerto. Solo que quedarme aquĆ no parece una gran opción āadmitió Jimin, mirando al suelo.
āLo sĆ©, pero es lo mejor que podemos hacer por ahora. Tal vez, en unas semanas, puedas volver a tu casa.
āEso espero ārespondió Jimin, dejando un silencio incómodo entre ambos.
āBueno, vamos a empezar. Tienes que saber varias cosas, asĆ que prepĆ”rate ādijo Taehyung mientras caminaban hacia la sala de estarā. Lo primero que debes saber es que somos un grupo de seis personas que trabajan para Jeon EunJi. Ćl es el jefe de la mafia coreana e italiana, y es el padre de Jungkook.
āĀæTĆŗ y Jungkook no eran hermanos? āpreguntó Jimin, mientras se sentaban en uno de los sofĆ”s.
āSĆ, lo somos, pero yo soy adoptado, por eso mi apellido es Kim. No es importante āTaehyung hizo una pausaā. Cada uno de nosotros tiene diferentes roles. Namjoon es nuestros ojos; Ć©l controla las cĆ”maras por toda la ciudad y nos guĆa en las operaciones. Jin se encarga del laboratorio, creando nuevas drogas y enviĆ”ndolas a las fĆ”bricas. Hoseok y yo somos los encargados de distribuir esas drogas a los clientes. A veces pasamos la noche entera haciendo entregas. Luego estĆ” Yoongi, la mano derecha de Jungkook. Ćl hace trabajos de campo y, bueno, tiene la sangre frĆa para las misiones mĆ”s difĆciles. Por Ćŗltimo, estĆ” Jungkook. Es como un segundo jefe despuĆ©s de papĆ”. Controla varias ciudades, tanto en Corea como en Italia, y se encarga de las entregas importantes o de supervisar las fĆ”bricas. TambiĆ©n participa en operaciones arriesgadas, como Yoongi.
āSi antes les tenĆa miedo, ahora aĆŗn mĆ”s āmurmuró Jimin, asombrado por todo lo que acababa de escuchar.
āNo tienes que tener miedo āsonrió Taehyungā. SĆ© que es mucha información de golpe, pero lo entenderĆ”s con el tiempo. AquĆ somos inofensivos, al menos contigo. Eso sĆ, tengo que advertirte que Jungkook se enoja fĆ”cilmente, especialmente estos dĆas que ha estado muy estresado por temas familiares. No hagas nada que pueda molestarlo. Ahora, te voy a asignar algunas tareas que tenemos en la casa. Se supone que cocinamos por turnos, pero casi siempre lo hace Jin. ĀæSabes cocinar?
āSĆ, cocino todos los dĆas antes de ir a la escuela.
āPerfecto. No tenemos dĆas especĆficos para limpiar, pero asegĆŗrate de recoger lo que ensucies. Nos gusta mantener el orden. Cuando yo no estĆ©, los guardias se encargarĆ”n de ti. No te preocupes, no entran a la casa, solo cuidan los alrededores. Creo que eso es todo por ahora.
āEstĆ” bien, creo que lo entiendo todo.
āĀæSeguro? SĆ© que es mucha información y muchos cambios, pero te acostumbrarĆ”s. Solo mantĆ©n la calma ādijo Taehyung con una sonrisa.
āEstoy bien, no te preocupes. Gracias por ser tan amable conmigo. Desde el principio me trataste como a un amigo, y de verdad lo agradezco.
āNo hay de quĆ©. Me caes bien, y vamos a pasar tiempo juntos, asĆ que me gustarĆa que fuĆ©ramos amigos. ĀæQuĆ© dices?
āEstĆ” bien ārespondió Jimin, devolviĆ©ndole la sonrisa.
āTienes una linda sonrisa ādijo cautivado.
āMe lo dicen seguido, pero creo que es por mis ojos. Cuando me rĆo, no puedo ver nada, y a la gente le parece lindo. Aunque, sinceramente, odio no poder ver lo que pasa a mi alrededor.
Ambos rieron y continuaron charlando durante horas, hablando de cosas triviales, como su comida favorita y recuerdos de la infancia. A medida que la conversación fluĆa, se sintieron mĆ”s cómodos el uno con el otro. Jimin, al menos por un rato, se olvidó de su familia y de la angustia que probablemente sentĆan por Ć©l.








