[Kaeya] Mi jefe [+18]
Narrador:
Aquella era una mañana como cualquiera, Maya estaba en su trabajo, nerviosa e inquieta y con una terrible resaca, sentía un suave dolor recorrer su cuerpo, acentuándose sobre todo en su zona baja, sus recuerdos sobre la noche anterior eran un poco... borrosos, pero aun así... sin duda sabía lo que había pasado, y estaba muy avergonzada por ello.
La joven aprendiz de caballera había salido a la taberna la noche anterior, pues quería olvidar a su ex, quien había estado engañándola todo este tiempo, se sentía usada, y no pudo controlarse con la bebida, recordando, solo cuando ya estaba ebria, el hecho de que se había olvidado las llaves de su casa en los vestuarios del campo de entrenamiento de los caballeros de Favonius.
Lo ultimo que recuerda con lucidez, fue el como tras recoger sus llaves se encontró con la puerta de la oficina de su jefe entre-abierta, la voz de este se escuchaba ronca, soltando suaves gruñidos, y tenía una mano en sus pantalones. Tras esto, todo son recuerdos confusos, se veía a si misma subida sobre el regazo de este besándolo y con su torso descubierto, sintiendo como el la tocaba, algunas imágenes de el lamiendo su cuello y amasando sus pechos con ambas manos llegaban a su cabeza, y la sensación de haber tenido algo grande y duro dentro de su trasero la invadía... pero no recordaba mas, no sabía como había llegado a esa situación, ni que había pasado después de esta, pues al despertar ella estaba limpia y cómoda acostada en una de las camillas de la enfermería.
Ahora la joven elfa se encontraba en el campo de entrenamiento, blandiendo la espada, siguiendo las instrucciones de algunos caballeros mas experimentados. Mientras practicaba junto a sus compañeros, sus movimientos torpes se hacían notar, pero ¿Cómo no? Si sus caderas dolían intensamente cada vez que se inclinaba. Para colmo, cuando el entrenamiento había terminado escuchó la voz de uno de sus profesores.
-Sir Kaeya te esta llamando, deberías ir... -
Narrador Maya:
Al escuchar esa frase mi cuerpo se congelo, sentí los nervios a flor de piel, inundando mi mente de arrepentimientos, pues Kaeya es el capitán de Caballería, mi jefe, no tengo otra opción mas que ir, así que con paso dubitativo me encaminé a su oficina, rezando por que fuera un error, que el no estuviera dentro, que no me estuviera esperando ¿y si quería regañar me por lo de anoche? ¿y si era expulsada por mi error? Ni siquiera recuerdo todo lo que paso, solo tengo pequeñas imágenes que van y vienen a mi cabeza, pero sumadas al estado de mi cuerpo... son suficientes para hacerme una idea de lo sucedido en ese lugar.
Cuando quise darme cuenta, estaba parada frente a la puerta cerrada, mirándola fijamente sin mover ni un musculo. Tratando de tomar el control de mi propio cuerpo levante mi temblorosa mano y la acerque a la madera, con el corazón acelerado, sintiendo que en cualquier momento se escaparía de mi pecho, mas, antes de llegar a rozar la puerta con mis dedos, una voz me sacó de mi estado de trance.
-Adelante... -
Esa voz... es el... mi jefe. Sin decir nada mas, tome el pomo y me adentré en la habitación, en ese instante su mirada y la mía cruzaron, y los recuerdos de anoche golpearon mi mente una vez mas...
Tras entrar en aquella habitación y con sus ojos clavados en mi, mirándome con un brillo extraño, observé como en un tono calmado señalaba la silla frente a su mesa, soltando una sutil sonrisa cuando obediente me senté en aquella silla de madera.
-Bu-buenos días, señor... -
Dije con la voz temblando me, siendo incapaz de mantener la mirada y desviándola a un lado. Todo en aquel cuarto hacía a mi corazón alborotarse, como si fuera a estallar dentro de mi pecho, mi mente estaba en blanco, solo envuelta por los recuerdos que no dejaban de golpear contra ella, la ansiedad recorría mi cuerpo nerviosamente.
-Buenos días, tengo algo que hablar contigo... -
Al escucharlo no pude evitar mirar hacia el, con cierta incomodidad, viéndolo recostarse hacia delante en su escritorio, con sus codos apoyados en este y sus manos juntas con los dedos entrelazados, observándome fijamente, sus ojos seductores me observaban como un depredador y la sonrisa en su rostro solo hacía aumentar mi nerviosismo.
-¿Todavía estas adolorida? -
No pude evitar sorprenderme al escucharlo, quise negar lo, mas el dolor en mi trasero que me hacía sentarme con cierta incomodidad me animo a asentir, siento su mirada aun mas fija en mi tras esto.
-L-lo lamento... -
No pude evitar disculparme, pues su mirada fija en mi me intimidaba. Mas, tras mis palabras, lo vi poner se de píe y caminar al rededor de la mesa, sintiendo como se posicionaba detrás de mi, mas, debido a un espejo en aquella oficina, yo aun podía observar su rostro, mirándome seriamente. Sentí como el se agacho, inclinándose hacia mi, sintiendo su aliento rozar mi cuello y viendo una sonrisa aparecer a través del espejo.
-No, no... No hay razón para disculparse, ¿enserio estas bien? -
Sus manos se posicionaron en mis hombros, comenzando a masajear los lenta pero intensamente, el sonrojo en mis mejillas de inmediato se hizo mas presente, no podía creer lo que estaba pasando, y la mirada seductora que veía por el cristal frente a mi, parecía estar penetrando en lo mas hondo de mi mente, como si pudiera saber cualquier cosa solo con un corto vistazo.
-S-si, estoy bien... pro-pronto... pronto se me pasara... -
Le respondí con un ligero tartamudeo que no me permitía expresarme como desearía hacerlo.
-No te preocupes, creo que puedo ayudarte con eso... -
Su juguetona voz sonó suavemente, en su típico tono de broma, como si se burlase de mi, mientras, sus manos en mis hombros comenzaban a moverse, dirigiendo una de ellas a mi cintura y acercando la otra peligrosamente a mi pecho, presionando mi piel bajo sus dedos, tuve que contener un pequeño grito, mientras sentía como mis mejillas quemaban por la vergüenza que estaba experimentando.
-¿S-señor que esta...? -
Nerviosa, no pude finalizar la frase, maldiciéndome a mi misma por haber bebido tanto al noche anterior, por haber me metido a mi misma en el problema en el que ahora me hallaba.
-Tranquila... -
Lo sentí susurrar su cálido aliento contra mi cuello, mientras sus labios se presionaban contra la piel de mi nuca, haciendo que una pequeña descarga eléctrica me recorra. Sus manos seguían deslizándose, notando ya como masajeaba mi pecho derecho, mientras su otra mano trataba de colarse bajo mi falda. Me levanté rápidamente de la silla tratando de esquivar sus toques y lo que estos me hacían sentir.
-N-no se s-si esto esta bien yo... u-usted es mi jefe... -
Murmuré, girándome para estar cara a cara, pero desviando cobardemente la mirada a un lado de inmediato, mientras trataba de ordenar mis emociones, mismas que me pedían ardientemente entregar mi cuerpo a sus deseos.
Mas alejarme de el levantándome no fue efectivo, apartando la silla en un simple movimiento que la hizo caer al suelo, el de nuevo me sujeto de las caderas, devorándome con su mirada, sintiendo su cabeza volver a inclinarse hacía mi, y su aliento rozar mi cuello, dejando un camino de besos y chupe tones que bajaban hasta mi clavícula, mientras, ahora sus dos manos estaban sosteniendo mis caderas fuertemente, impidiendo que me apartase de su lado.
-Shhh... -
Pude notar una de sus manos comenzar a moverse, bajando por mi pierna, colándose bajo mi falda y tocando el interior de mi muslo, mientras sus labios seguían insistentes en mi piel, mordiendo suavemente la zona de mis hombros, sus dedos ahora se abrían paso hacía la zona mas intima de mi cuerpo.
-E... esto esta mal... -
Le respondí, mas sus toques solo se intensificaron, y el me empujo en su escritorio, obligándome a sentarme en este. En ese instante la mano sobre mi cadera se movió, comenzando a desnudar mi torso, liberando mis pechos del sujetador que los aprisionaba, sintiendo de inmediato como sus labios se apoderaban de uno de mis pezones.
-Shhh... -
Volvió a mandarme callar, soltando un suave gruñido mientras presionaba mi pezón con sus dientes, sus dedos seguían tocándome sobre mi ropa interior, y su otra mano ahora se encontraba acariciando mi espalda, no podía evitar sentir como mi cuerpo se estremecía.
-¿Que te hace creer eso? -
Me preguntó con su voz ronca, mientras se detenía un momento para mirarme a los ojos.
-S-señor usted es mi jefe... s-si nos ven juntos... t-tendremos problemas... -
Murmure, mirando aun lado aunque mis ojos inconscientemente comenzaban a buscarlo.
-¿Crees que me preocupo por eso? Que importa si alguien nos ve... -
Le escuche decir, mientras sus labios se posicionaban dulcemente sobre los míos.
-Soy un hombre, y tu una mujer... lo mas lógico es que te sometas a mi... -
Murmuró de nuevo sobre mis labios, gruñendo por la excitación. Sus manos se detuvieron por un segundo, mientras el juntaba su frente con la mía, su mirada desesperada me hacía sentir extraña, húmeda, caliente, mientras el con los dedos de ambas manos acariciando mis piernas, bajaba mis bragas por estas, su toque era irresistible.
-S-señor... -
Gemí suavemente, al sentir esta vez como su mano me tocaba directamente, mientras la otra volvía a sujetar mi cadera.
-Mmgh... -
Gruño de nuevo mientras su boca estaba entretenida de nuevo, trazando un camino de besos desde mis labios a uno de mis pechos... bajando suavemente por mi torso y tras esto llegando a mi abdomen. Ya no podía hacer nada mas, mi cuerpo cada segundo deseaba rendirse aun mas al deseo que el estaba provocando en el.
-Ahh~ -
Y así otro gemido escapo de boca cuando dos de sus dedos comenzaron a presionarse en mi pequeña entrada, introduciéndose en esta de inmediato.
-No digas nada... solo deja a tu cuerpo sentir este placer... -
Me respondió, justo cuando su camino de besos llegó a su destino, tomando mi clítoris entre sus labios y comenzando a lamer lo y succionarlo, obligándome a morder mi labio para no comenzar una avalancha de sonoros gemidos. Sentía mi cuerpo mas caliente, mis piernas temblaban un poco, mientras su boca seguía concentrada en aquella parte de mi cuerpo, lamiéndola, besándola, incluso apresándola suavemente con sus dientes, a su vez, sus dedos se movían dentro de mi, cada vez mas frenéticamente.
-Estas tan húmeda... parece que estas disfrutando esto... -
Yo solo asentí con la cabeza, me había rendido a el, al placer que sus manos y labios provocaban en mi cuerpo disfrutando de como su rostro se hundía en mi entrepierna, sacando sus dedos de mi para comenzar a meter su lengua. Mientras sus lamidas y caricias se intensificaban yo no podía hacer mas que jadear, conteniendo los gemidos, hasta que sujetando su cabello con mis manos, instintivamente apreté su rostro contra mi, teniendo un orgasmo directamente en su boca, no pudiendo contener un sonoro gemido. Pude observar como el me miró tras apartar su rostro de mi entrepierna, relamiendo sus labios seductora mente y subiendo a besar lo míos.
-Al contrario que ayer... hoy tengo condones... así que te prepárate bien... no jugaré solo tu trasero... -
Tras decir esa frase pude observar como el comenzaba a desnudarse, primero su camisa, quitando la ágil mente, después su cinturón, dejándolo en la mesa a mi lado, para tras eso ver como con una lentitud que me hacía enloquecer bajaba la cremallera de su pantalón, hasta desnudar su miembro... Era largo y grande, no comprendía como algo así había entrado en mi trasero anoche y algo en mi sentía temor sobre si podría entrar ahora en mi vagina, pero... lo deseaba.
-Parece que te gusta, lo estas mirando muy intensamente ¿quieres tocarlo? -
Me pregunto, tomando mi mano y llevándola directamente a su pene. Yo comencé a masajearlo, moviendo mi mano por el largo de este y disfrutando de esa suave pero dura textura, no podía evitar sentir la humedad volver a mi al tocarlo, como si me hiciera falta, sintiéndome vacía. Mientras lo masturbaba el volvió a besar mis pechos, chupándolos y mordiéndolos, mientras sus manos sostenían mis caderas.
-S-sigue tocándome... -
Le suplique, tomando una de sus manos con mi mano libre y llevándola de vuelta a mi entrepierna, quería mas, que me tocase mucho mas. El miro mis ojos fijamente, mientras metía directamente y de golpe tres de sus dedos en mi, y los movía agitadamente, besándome para callar mis gemidos.
-No te preocupes... te tocare tanto que vas a volverte adicta... -
Susurro contra mis labios, con su voz ronca por la excitación, ante esto solo moví mas rápidamente mi mano en su miembro, mientras el hacia lo mismo en mi entrepierna, nuestros labios volvieron a buscarse.
-Estas tan húmeda... voy a meterte la ahora, pero primero, no queremos que te escuchen ¿verdad? -
Me dijo en su habitual tono coqueto, tomando el cinto que hace unos momentos dejo a mi lado y amarrando mis manos con este, impidiéndome moverlos con libertad. A su vez saco una tela fina y larga, usándola para cubrir mi boca con ella, dejándome también sin voz.
-Lo siento por atarte pero... no quiero que vayas a intentar escaparte como ayer... una ronda no será suficiente esta vez... -
Pude observar como bajo mi atenta mirada el masajeaba un poco su propio miembro, para tras esto poner lentamente el condón.
-¿Crees que pueda darte tan duro que terminemos rompiéndolo? -
Me pregunto sugerente mente, a lo que yo solo me sonrojé, desviando la mirada a un lado.
-Toma aire preciosa... porque no seré suave -
Con mi espalda recostada sobre aquella mesa, y el sujetando mis piernas, entró de una fuerte y rápida estocada, si no fuera por la mordaza mi grito de placer se habría escuchado por todo el cuartel. De inmediato comenzó un rápido y fuerte vaivén de embestidas, mientras sus labios me buscaban desesperados. Yo sentía mi cuerpo derretirse bajo sus toques, temblando como si estuviera hecha de gelatina cada vez que sus caderas chocaban con la mía.
-Lo haremos todo el día si es necesario, aun si terminas agotada, no me detendré hasta vaciar la caja de condones... -
Susurró en mi odio, mientras sus brazos me aferraban a el y sus caderas se movían con mayor brutalidad contra mi entrepierna, no podía evitar sentir como mi útero era constantemente golpeado por el, una y otra vez, mas fuerte, mas rápido, mas duro, a la vez que sus brazos me aferraban a su cuerpo y sus labios se presionaban con los míos. Apenas unos 20 minutos después ambos llegamos al orgasmo, pero la diversión no terminaba allí. Tras cambiarse el condón por uno nuevo, el me dio la vuelta, dejándome bocabajo en la mesa, de nuevo sentí su pene rozarse contra mi vagina mas y mas intenso, mientras una de sus manos sujetaba mi cadera.
-Prepárate... porque voy a romperte... -
Me dijo justo antes de volver a introducirse de una rápida estocada, sentí su cuerpo inclinarse sobre el mío, con cada embestida o movimiento su pecho se rozaba en mi espalda, el aliento de sus jadeos chocaba en mi nuca mientras me dejaba suaves besos en el cuello.
-Ah... eres tan estrecha... -
-M-mhg~ -
Gemí sobre la mordaza, con desesperación, sintiendo como en ese preciso momento sujeto mis caderas y sus movimientos se volvieron mas precisos, mas fuertes e intensos. Con mis uñas arañe la mesa, aferrándome a esta, mi cabeza estaba nublada por el placer, solo podía sentir mas deseo cada segundo.
-Ah... Esto te esta gustando, ¿verdad? -
Le escuche preguntarme, yo solo asentí, sintiendo en ese instante un suave mordisco en mi hombro acompañado de muchos besos, sus caderas no se detenían y la habitación estaba llena del sonido de nuestros cuerpos chocando y el crujido de la mesa al soportar nuestros cuerpos.
-Ah, estoy cerca, estoy cerca... -
Me dijo con un grabe gruñido en mi oído. En ese momento sentí como los mordiscos y besos en mi cuello y hombros se intensificaban a la vez que sus embestidas, sus manos me tocaban y apretaban con mas fuerza, el se movía como si quisiera romperme y yo, yo no hacia mas que disfrutarlo... tras apenas unos minutos de nuevo ambos llegamos al orgasmo, sintiendo en ese momento un mordisco suyo que me hizo sangrar un poco.
-Lo siento... -
Se disculpo besando la zona herida mientras salía de mi. Pude sentir su lengua lamiendo la zona herida y sus labios masajeándola para aliviar un poco mi dolor.
-Ahora... vamos... vamos a hacerlo por aquí... -
Dijo acariciando mis glúteos, aun adoloridos de la noche anterior.
-Tranquila... seré suave en esta parte... incluso quitare la mordaza de tu boca si quieres... a esta hora... probablemente ya seamos los últimos aquí... -
Tras esas palabras sentí como me soltaba, liberando mis manos y mi boca, tras eso me tomo en sus brazos y el se sentó en su silla, dejándome sentada en su regazo.
-¿Te sientes bien? No quiero ser demasiado brusco, ayer cuando lloraste realmente me asuste... -
Le escuche decir, a lo que yo solo recosté mi cuerpo en su torso.
-M-me siento muy bien... -
Le dije suavemente, sintiendo sus caricias en mi espalda, sus manos bajando a mi trasero y acariciándolo.
-Voy a prepararte un poco aquí atrás... mientras solo cierra tus ojos y concéntrate en disfrutarlo... -
Me dijo, yo solo asentí y abrazándome a el cerré mis ojos con mi cabeza apoyada e su hombro. Mientras una de sus manos acariciaba una de mis nalgas la otra untaba un lubricante sobre la entrada de mi trasero, metiendo suavemente su dedo índice hasta la primera falange y sacándolo.
-Parece que te gusta... te estas abrazando aun mas fuerte a mi... -
Me susurró, besando mi cabeza mientras poco a poco introducía aun mas su dedo, metiendo otro tras este y así poco a poco me estuvo preparando, metiendo sus dedos en mi y abriéndolos, estirándome, cuando mi ano estuvo lo suficientemente dilatado sacó sus dedos y sujeto mis caderas.
-Iré lentamente... al principio...-
Dijo besándome, yo lo correspondí, y dejando que el guiase mis caderas con sus manos fui bajando. Sentía como esa cosa enorme se adentraba en mi trasero, al hacerlo lentamente la sensación era mayor, mas intensa y aquella parte de mi cuerpo aun estaba sensible por el día anterior. El comenzó a moverse lentamente mientras yo lo besaba, aferrándome suavemente a el. Cuando sentí que ya estaba acostumbrada a su tamaño yo misma comencé a mover mis caderas, sintiendo en ese mismo momento como sus caderas se aceleraban, me abrazo con fuerza contra el, y yo me aferré aun mas, nuestros cuerpos se movían, juntos, y los gemidos se escuchaban llenar la habitación, no podíamos contenernos, no podíamos hacer mas que movernos mientras nuestros labios devoraban los del otro con desesperación.
-M-mas rápido... -
Le pedí con deseo. Sus labios se posaron en mis pechos, mordiendo mis pezones, sus brazos me aferraron mas a el y sus caderas comenzaron a destrozar mis intestinos, yo solo gemía y jadeaba, sintiendo como mis fuerzas se desvanecían, no podía hacer mas que disfrutar de el, de sus movimientos, de sus toques, de como maltrataba mi cuerpo.
-Ah~ Maya... -
Le escuche gemir mi nombre contra uno de mis pechos, su voz estaba mas ronca, y sus caderas se movían mas irregularmente, estaba por llegar, podía sentir como su pene palpitaba dentro de mi trasero.
-Maya... Maya... -
Con un ritmó acelerado, sentí un fuerte mordisco en mi pecho que me hizo gritar acompañado de una fuerte embestida en lo mas hondo de mi cuerpo, el había tenido un orgasmo mas dentro mío.
El subió su mirada y me beso suavemente, dejándome descansar de nuevo sobre el por unos segundos, las caricias en mi cabello me hacían sentir segura, mas su respiración acelerada no hacía mas que excitar mi ya lujurioso cuerpo.
-U-una vez mas... aquí... -
Le pedí, señalando mi vagina nuevamente, el rio al escucharme y volvió a besarme.
-Como desees pequeña... -
El volvió a cambiarse el condón... contando ese ya llevamos cuatro de una caja de ocho, apenas vamos por la mitad.
Tras acostarme nuevamente en el escritorio, esta vez de lado, el tomo una de mis piernas y la coloco apoyada en su hombro.
-¿Estas preparada? -
Me preguntó, yo asentí, de inmediato volvió a introducirse rápidamente, una de sus manos apretaba mi pierna contra el y la otra aprisionaba uno de mis pechos, sus caderas volvían a chocar contra mí a una velocidad impresionante y mis gemidos de nuevo inundaban la habitación. El no dejaba de tocarme.
-Eres tan caliente... n-nunca había conocido a una chica que aguantase tan bien mi ritmo como tu... -
Me dijo entre suaves gruñidos placenteros, yo solo pude estirar mis manos hacia el, llamando, de inmediato se inclino, dejándose envolver en mis brazos mientras nuestros labios se rozaban... de inmediato fueron unidos a los del otro, tras unos minutos, mis uñas se clavaron en su espalda, y sus dientes en mi clavícula, llegando ambos a un delicioso orgasmo juntos, una vez mas.
Y comenzamos de nuevo, fuerte, rápido, intenso, nuestros cuerpos no se detenían, un condón tras otro, hasta terminar con la caja, al finalizar con el sentado en su silla y yo en su regazo de nuevo, lo mire agotada con mis ojos entre cerrados y mi cabeza apoyada sobre su pecho, abrazada a el mientras acariciaba mi espalda con suavidad...
-S-se sintió muy bien... señor -
Susurré, sonrojan dome cuando obtuve su respuesta, acompañada de un beso en mi frente.
-Te amo Maya... -
Tan solo el día anterior yo había roto con mi ex y esa misma noche, bajo los efectos del alcohol, me había acostado con mi jefe... eso nos había llevado a la situación de hoy, con migo agotada en su pecho y el acariciándome y protegiéndome, mientras me profesa su amor con la voz mas cálida y dulce que jamás he escuchado, yo no estaba segura de mis sentimientos... pero... si era con el... quería intentarlo, intentar volver a amar.
Antes de poder decir algo el cansancio invadió mi mente y quede profundamente dormida sobre el...
....7w7... ¿parte 2?
Se supone que es un One-Shot pero... este One-Shot podría dejar de serlo...