Wizgay

Summary

En un universo alterno donde Severus viaja misteriosamente en el tiempo, intentará salvar no sólo su futuro, sino también el de las personas que le importan. Su meta: eliminar el problema de raíz.

Status
Ongoing
Chapters
24
Rating
n/a
Age Rating
18+

Solo lo sabes

Y entonces, el dolor se hizo presente de nuevo. Ese dolor atronador que conocía tan bien, al que había sobrevivido tantas veces siendo aplicado por diferentes personas. Y mientras lo recorría de pies a cabeza, invadiendo cada célula de su cuerpo, pensó en algo que le gustaba.

-¡Hazlo ahora!- gritó antes de que todo se volviera negro. Lo había vencido.

Regulus se sentía de todo, menos de buen humor. Ese día no había sido su día en lo absoluto, Kreacher lo había llevado a la estación, dado que había hecho de todo con tal de que sus padres no fueran con él. No sabía lo que eran capaces de hacerle a Sirius si llegaban a encontrarlo y él estaba francamente demasiado harto como para entrar en esos conflictos familiares. Otra vez.

-Hola, Reggie- dijo con voz animada su hermano. Hablando del Rey de Roma.

-Quítate, Sirius- gruñó sin más, no tenía ganas de ponerle buena cara. No ahora.

-¿Qué te pasa? ¿Estás bien, pequeño?

-Como si te importara- dijo con rabia y lo miró a los ojos- Quítate ya.

Le pegó un empujón con el hombro, no podía evitar sentir algo de coraje en contra de su hermano. Aún lo amaba, incluso si lo había dejado en casa de sus padres esperando a no ser asesinado en cuanto descubrieran a dónde había enviado a Sirius. Tampoco era que le guardara rencor a su hermano, solo era que no podía controlar sus estados de ánimo por esos días.

Siguió caminando entre los compartimentos atascados, necesitaba con urgencia una buena taza de café o iba a terminar lanzándose a las vías. Y entonces lo vio, estaba intercambiando un par de murmullos con Lily Evans, que soltaba una risita mientras asentía. Regulus sabía que esos dos se traían algo entre manos, sobre todo cuando enlazaron sus meñiques en señal de asentimiento y cada uno entró a un compartimento diferente. Últimamente la pelirroja le hacía sentir algo como una especie de molestia que no comprendía. Él mismo había hablado con ella el año anterior para intervenir a favor de quien él llamaba “la manzana de la discordia”.

Respiró hondo y asomó la nariz al compartimento en el que lo había visto entrar con la esperanza de que quedara algún sitio. Por suerte, no había nadie más y pudo dejarse caer a su lado sin más. De pronto, el día no parecía tan malo.

-Hola-saludó y formó su mejor sonrisa, haciendo brillar su par de ojos grises al mismo tiempo. Nadie podría resistirse a ese gesto.

-Hola, Black- Severus murmuró antes de volver a elevar su copia de El Profeta.

-¿Algo interesante esta mañana?

-No realmente- volvió a bajar el periódico y lo guardó. Con Regulus ahí la oportunidad de paz se había agotado. El chico no conocía el significado de silencio y contrario a lo que la mayoría pensaba, no le incomodaba escucharlo. Algunas veces decía algo inteligente.

-¡Mira, ya estamos iguales!-Regulus señaló su ojo derecho, donde tenía un derrame. El párpado inferior estaba medio amarillo e inflamado, el moretón se veía aún.

-¿Quién te hizo eso?

-Creo que debería hacerte la misma pregunta- añadió con astucia antes de apuntar con el dedo al ojo de su amigo. Tenía un estado similar al suyo, solo que se difuminaba mejor entre las ojeras.- Y eso no es todo. También llevo cortes en los brazos.

-Tenemos los mejores padres- contestó Snape con tono irónico.- ¿Has visto a Lucius?

-Nop -Regulus negó con la cabeza y luego se recargó sobre el hombro de su amigo. Le había costado tres años enteros quitarle la manía de alejarse o tensarse con nerviosismo ante cualquier tipo de contacto y ya que lo había conseguido, no iba a dejar de usar el privilegio.

Barty entró en el compartimento un segundo después, dejando caer al piso una patata con varios cables enredados con una bola de cristal por accidente mientras intentaba sentarse.

-Hola-saludó y se arrodilló para recoger lo que se le había caído. Black y Snape lo miraron con curiosidad. –Es solo una papa unida a un foco, el foco debería prender pero no lo consigo.-Explicó al sentir las miradas de duda- ¿Les importa si me extiendo?

Los otros negaron con la cabeza. Regulus elevó un poco la mirada para conseguir ver lo que hacía Barty sin dejar de recargarse en el hombro y arrugó la nariz. ¿Qué mierda era un foco?

Severus dobló por completo el periódico que había estado leyendo, seguía legible a pesar de haberle servido de manta durante la noche, que había pasado dentro de la estación de trenes sobre una de las bancas. Simplemente se había rehusado a volver a casa desde hacía más de una semana, quien sabe lo que podía esperarle ahí.

-¿Qué es un foco?-susurró Regulus en su oído.

-Como una vela-explicó en voz baja- ¿Ves la bola de cristal? Sale luz de ella si lo conectas a una fuente de electricidad.

-¿Y los usas en casa?

-Nos cortaron el servicio hace años.

-Oh, ¿Cómo lo cortan? Es decir, ¿Qué cortan?

-Dejan de mandarte electricidad para que los focos prendan si no pagas a cambio.

-¿Y entonces lo conectas a papas?

Un sonido parecido a una risita burlona fue reprimido por Severus y Barty soltó una ruidosa carcajada mientras ambos miraban al confundido sangrepura. Regulus no entendía el chiste, no había dicho nada gracioso. Igual sonrió al ver algo de buen humor en el rostro de sus amigos.

-No, idiota- formuló Barty una vez que se calló- Esto solo es un experimento que leí en uno de los libros de mi padre, se supone que el foco debería prender porque la papa tiene ácido fosfórico, que hace reaccionar al cobre de los alambres y el zinc, genera un intercambio de electrones, que es algo así como electricidad y ¡Zaz, enciende!

Para cuando llegaron al Gran Comedor, Barty llevaba una patata con el foco encendido a todo lo que daba, orgulloso de su experimento. Lo colocaron a mitad de la mesa entre ellos, siendo una gran novedad en la mesa de Slytherin. Los sangrepura se preguntaban qué era eso que brillaba sobre una papa.

Regulus miró como Evans se acercaba brevemente a la parte de la mesa donde estaba su hermano junto a todo su grupito. La chica estaba de lo más sospechosa y seguía viéndose en la necesidad de mantenerla observada. Uno nunca sabía lo que haría Lily Evans, era demasiado impredecible. Y era bonita. Una punzada de molestia le llegó al estómago.

-Potter- Lily se acercó a su compañero de casa y le puso una mano en el hombro- ¿Qué tengo que hacer para que dejen a Severus en paz? Al menos temporalmente. Black quita esa cara de idiota-ordenó tras ver la reacción del otro chico.

-Creí que ya no te hablabas con él- intervino Mary.

-Bueno, pues si lo hago.-respondió con indignación- Suéltalo, Potter. Soy toda oídos.

-Creo que eso es algo que necesitamos discutir- James entrecerró los ojos con desconfianza, Lily estaba perdiendo la cabeza o algo así- Caballeros- pidió a sus tres mejores amigos para toda la vida e hizo gesto de levantarse. Los cuatro hicieron una rueda abrazados por los hombros.

-Lily está loca- soltó Sirius- para empezar creí que ya no eran amigos después de ya saben, EL SUCESO.

-Yo los he visto en el tren, estaban de lo más bien-Remus se encogió de hombros.

-Justo cuando creímos haberlos separado- Sirius se lamentó- Maldito Snivellus labioso y manipulador.

-No sabes qué pasó, cállate Pads-pidió Remus y le apretó el hombro con más fuerza.

-Uh, parece que alguien podría dormir en el sillón- James miró a Peter con complicidad y burla.

-De acuerdo, ese no es asunto-Sirius resopló-Evans es el asunto. Dile que vaya a Hogsmeade contigo.

-Sí y que deje de, ya sabes, llamarte “Cerebro de nuez”-añadió Peter.

-No puedo decirle eso, descubriría que hemos estado escuchando sus conversaciones con Snivellus- James resopló.

-¿Han hecho qué?-Remus los miró con incredulidad y frunció el ceño hacia Sirius- Están todos locos, ¿Qué creen que les harían si los descubrieran?

-No lo harán- aseguró James- Ahora, por la dama.

-Luego de años de ruego- Sirius soltó una risita.

-¡Señores…!

Ninguno dejó que la profesora McGonagall terminara la frase, solo deshicieron su formación de bolita y pusieron sus manos detrás, mirándola con diversión. Ella rodó los ojos y luego les dedicó una mirada de represalia.

-¿Será que me dejan continuar guiando a los de primer año o será necesario inaugurar sus castigos de este año?-dijo a modo de reto y los cuatro volvieron a sus lugares, por el tono, sabían que iba en serio la amenaza.

-Bien, Lily Evans- James se sentó frente a la pelirroja- ¿Vendrías conmigo a la siguiente salida a Hogsmeade?

-¿A cambio de que lo dejes en paz?- ella señaló a la mesa de Slytherin- Es decir, todos ustedes.

-Y deja de llamarme Potter, usa mi nombre de pila.

-Bien. Hecho-Lily sonrió con burla y se giró hacia Marlene, las cosas que hacía uno por sus mejores amigos.

Pero estaba segura de que era una buena idea, al menos lograría conseguirle a Severus algo de paz en lo que procesaba todo el asunto de la muerte de su madre. Era lo mínimo que podía hacer, ya que no logró convencerlo de que se quedara en su casa en lugar de ir a quien sabe dónde. El pobre se había negado a volver a casa luego del supuesto funeral.

Volteó a la mesa de Slytherin y elevó sus pulgares en señal de éxito. Su amigo asintió, estaba conversando con Regulus Black y había un foco unido a una papa entre ambos. Él asintió levemente en cuanto la miró de vuelta. Claro que él no sabía del trato que había hecho con Potter, estaba asintiendo porque acababa de informarle que su ingeniosa bromita había sido puesta en marcha.

Nada grave, solo que en verano a ambos se les había ocurrido una idea para cobrarle al grupito de James la broma que había causado casi el fin de la amistad entre ellos dos. No había sido nada agradable para ninguno y una Lily enojada, era peligrosa. De no ser por Regulus seguro que todo se hubiera arruinado y ese momento hubiera marcado negativamente la vida de ambos. Ella ya no se sentía ofendida, no luego de la plática que tuvo con el Black.

-FLASHBACK-

-No puedes dejar de hablarle así como así, Evans. Es injusto y no le has dado la oportunidad de disculparse.

-Me ha llamado sangresucia, Reg- respondió ofendida- Lo soportaría de cualquiera, ¿pero él? ¡Se supone que somos mejores amigos!

-No ha sido su intención, solo deja que se explique- dijo suplicante el Black menor- Verás que todo cobra sentido y solo Merlín sabe lo que hubieras dicho tú si un par de idiotas te hubieran puesto de cabeza intentado sacarte los calzones.

-No le hubiera hecho eso, ha sido algo completamente idiota y no pienso dejarlo pasar en blanco.

-Solo digo que podrías escucharlo, no seas tonta, Evans.

Y claro que había terminado por escuchar a su amigo. Le hubiera sido imposible no perdonarlo después de eso, después de todo era su primer y mejor amigo. Lo había entendido al final y luego de lo que habían pasado en el verano, había reafirmado lo importantes que eran el uno para el otro.

Era por eso que un poco de diversión no arruinaría a nadie, podía que incluso una noche en el baño acabara por unir aún más a los supuestos hermanos del alma. Así que no era una broma, solo había añadido un laxante de ciruela en los jugos de calabaza de James y Sirius para que “reforzaran su amistad”.

Sirius creía que podía enloquecer si la barriga seguía doliéndole de esa manera. Seguro que eran los nervios que le estaba causando el necesitar hablar con Reg. Había citado a su hermano en las escaleras que quedaban en el camino intermedio entre los dormitorios de ambos y no podía más con la espera.

-¿Qué quieres?-preguntó la familiar voz de su hermano.

-Yo- Sirius carraspeó- quiero decirte algo. Lo-lo siento por d-dejarte ahí, es solo que, bueno yo no sabía qu-que tú ibas a hacer eso. Creí que Madre iba a matarme y luego todo se hizo negro y lo siguiente que supe fue que estaba en casa de James.

-¿Tratas de agradecerme? ¿ES ESO?

-Gracias Reggie, supongo que me salvaste. De nuevo.

-Eres mi hermano, no iba a dejarte. No soy como…

-¿Yo? Lo siento, no iba a dejarte es solo que, yo no, tú y Madre es...

-Creo que hay algo que puedes hacer por mí- Regulus sonrió y el alma le volvió al cuerpo a su hermano. Incluso con el derrame que llevaba en el ojo, el brillo que acompañaba su sonrisa le hizo entender que realmente no le guardaba ningún rencor.

-Solo dilo, pequeño hermano- Sirius le devolvió la sonrisa.

-¿Cómo lo supiste?

-¿Qué?

-Que Remus te gustaba, es decir, ¿Cómo sabías que era él y no alguien más? ¿Y cómo sabías si le gustabas también?

-Supongo que… solo lo sabes, cuando pase, lo sabrás. Es como una voz dentro de tu cabeza que te lo dice, algo que no sé explicarte, hermanito. Pero lo sabrás, lo prometo.

En cuanto llegó a su dormitorio, Sirius corrió al baño. Ciertamente no eran los nervios lo que le generaba el dolor de estómago. Para su sorpresa James ya estaba ahí, limpiándose las manos.

-¿También te ha pasado?- le preguntó mientras se sentaba en la taza.

-Sí, maldición.

-¿Has hablado con Reg? ¿Está molesto?

-Ha ido bien, Prongs, pero parece que a mi hermano le gusta alguien. ¿Sabes qué quiere decir eso? Que mi pequeño hermano ya no es tan pequeño.

Y luego, un olor hizo que ambos arrugaran la nariz.