𝐜a𝐩𝐢𝐭𝐮𝐥𝑜 𝟣—s e n t i r
Italia 1963
Alastor acariciaba con esmero y lentitud cada objeto que colocaba en su baúl, consciente de que el barco partiría en más de dos horas. Su espíritu previsor le impulsaba a asegurarse de no olvidar ningún objeto importante, reflejando la eficacia y compromiso que compartía con su madre, ambos fieles seguidores de un horario organizado.
Tras verificar minuciosamente que nada faltara, consultó su reloj y una sonrisa iluminó su rostro al descubrir que aún disponía de más de una hora antes del viaje, tiempo suficiente para un paseo. Decidió recorrer el espacio que había habitado gran parte de su vida, un jardín deslumbrante, fruto del esmero de su madre, con una majestuosa fuente que resaltaba en el parque frente a su hogar. Aunque añoraría aquel lugar, no añoraría a su gente.
Junto a su madre, se habían trasladado temporalmente por razones médicas, ya que ella necesitaba cuidados especiales que solo Italia podía ofrecer. Durante su estancia, continuó sus estudios, retomando lo que había dejado a medias en Nueva Orleans. Durante ese tiempo, se topó con un individuo detestable y ostentoso que desde su llegada intentó opacarlo. Sin embargo, eso ya pertenecía al pasado, y lo mejor era enfocarse en su regreso a Nueva Orleans.
Apenas media hora antes de su partida, decidió despertar a su madre, quien prefería descansar antes de despedir a su retoño. Alastor realizaría el viaje de regreso a Nueva Orleans solo, no por elección propia, sino porque su madre anhelaba pasar sus últimos años en el país que la resguardó de la muerte.
A pesar de no estar conforme con el pensamiento de su madre hacia el fallecimiento, Alastor prefería no abordar el tema, consciente de la fatiga que ella experimentaba.
Recorrió los pasillos con sigilo, evitando perturbar el reposo de su madre, hasta llegar a la habitación más apartada de la vivienda. Con un movimiento suave, abrió la puerta sin provocar ruido alguno, optando por ingresar sin haber tocado la puerta antes,sabiendo que su madre no podría escucharlo.
Encontró a su madre, respirando apaciblemente, acurrucada en su lecho. Experimentó en su pecho una sensación agridulce al contemplar la idea de dejarla por meses, aterrado y preocupado, pero albergando también la emoción de verla feliz por su propio regreso a New Orleans.
Su madre lo llamó apenas, sacándolo de su ensimismamiento por unos segundos.
—Madre, ya es hora—avisó con delicadeza, ayudándola a incorporarse—
—Sí, claro-respondió algo agotada—Permíteme arreglarme,yo te misma te acompañaré—
—Oh no, madre—negó—Tú estás bien como estás-la ayudó a levantarse, ofreciéndole uno de sus brazos como apoyo—Además, yo puedo ir solo—continuó hablando mientras abandonaban el espacio desolado—Prefiero ver qué descanses aún mas, que acompañarme a solo decir un adiós para un pronto regreso-
—Oh,mi niño—separo su agarre para mirarlo de frente sosteniendo con ambas manos su rostro—Estoy muy orgullosa de que puedas hacer este viaje solo, esperare con ansias tu regreso—
—No dudes de que volveré madre- correspondió el tacto que le ofrecía su madre, sonriendo ampliamente—Es momento de que me retire—
No noto en que momento habían llegado a la entrada, sujeto sus maletas preparadas para un largo viaje;notando que estás parecían más ligeras de como se veían.
—¿Llevas lo necesario?— empezó a revisar minuciosamente de arriba a abajo al chico—tu pijama, tus anteojos..tu-—
—Tranquila—interrumpió—llevo todo los escencial,no tienes porque estar inquieta—le ofreció una sonrisa que más que aliviarla , la preocupo aun mas—
—Solo me angustia que vallas sin mí compañía.
—Tu elegiste quedarte aquí, y yo estoy de acuerdo con lo que te haga feliz—le dedico una última sonrisa para fijar su vista en el aparato que se ajustaba a su muñeca, notando la hora—Bueno, si no quiero perder el barco debo darme prisa
—De acuerdo—suspiro aún nerviosa siguiéndolo hasta el jardín, justo donde las flores y el cemento eran separados por un cercado prácticamente color rojizo, sin notarse mucho por la antigüedad—Por favor, cuidate, y mándame un saludo a Rosie de mi parte
—Lo haré—cerrando el portón detrás de el se encamino a su lujoso coche;regalo de su madre, para luego voltear y ver a la mayor—Dentro de unos meses volveré
—Y espero que lo hagas con una esposa— bromeo, notando el disgusto poco disimulado de su hijo, sonrió aun mas—
—Jaja claro— rio igual, sabiendo que nunca lo haría;ese era el chiste—
—No quiero que te preocupes demás, te aseguro enviarte una carta cada dos semanas—continuo despreocupado y mantuvo su sonrisa en cada momento, entrando al coche;no sin antes también meter su equipaje, percibiendo como su progenitora tenia una sonrisa nostalgica.Se dedicaron una vez mas esa mirada de amor que compartían como madre e hijo.
Prendiendo el motor antes de su partida,notando como su madre simulaba lanzarle un beso desde sus labios.
—Arrivederci mío bambino—
Su madre balanceaba su mano con esmero viendo partir a su polluelo lejos de sus brazos.El alfa correspondió,sin permitir que su cuerpo se maneje solo para salir del coche y darle un gran abrazo ;la despedida seria mas tardía.
Continuo el camino perdiendo de vista a la mayor, apunto de retractarse de su ida, prefirió mil veces cumplir el deseo de su madre.
Una vez que pudo hacer todo el papeleo de dónde serían guardados sus baúles, pudo respirar más tranquilo,tener que viajar en un barco de clase baja, no le molestaba; es mas, se ahorraba el tener que gastar más de la cuenta en un viaje de una unica vez.
Busco un lugar en el cual podría sentar o apoyar su cansado cuerpo,volviendo a soltar el segundo suspiro del día.
Divisó a varias familias jugando, cada uno por su lado, notando como algunas parejas coqueteaban y se sonreían mutuamente,con un anillo que decoraban sus dedos.
¿Era necesario el matrimonio para sentirte en unión con otra persona?
Se interrogó a si mismo pensando en diferentes respuestas que implicaban a los demas,frunció el ceño al olfatear el aire lleno olores melosos y nada agradables;tapo con una mano su nariz y con la otra sostuvo su maleta, en la que había lo mas escencial, huyendo con disimulo del momento,saliendo del lugar respiro aire puro al pisar la cubierta.
Se asomo un poco , sujetando sus manos por el barandal;el agua se balanceaba tranquilamente,disipando sus pesares.Una vez más aspirando el aire limpio; sin duda el olor de una o un omega era desagradable,hasta admitía que de un Alfa tambien lo era, pero si hablamos de esos individuos dóciles y extremadamente delicados que los hacía ver más inútiles, empeoraba su reputación.A excepción de su querida madre,claro.
El barco tocó su conocida bocina, resonando en todo el lugar, haciendo temblar el piso;dando a entender que ya habían llegado a su destino.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que comenzó a pensar en cosas innecesarias? la verdad no importaba, solo se descuido de no haber controlado el tiempo de llegada.Igual no importaba del todo, no estaba su madre para regañarlo de su omisión por lo más importante del día,la hora.
Fijo su vista en el aparato y solo dedujo el tiempo que talvez tardo.
Las personas bajaban con cuidado , siendo organizadas en un fila, cuando le tocó bajar pudo notar como varios eras recibidos por sus familiares;al contrario el estaba solo.Duplico la fuerza de su agarre frustrado,llendo directo hacia el depósito de equipaje;buscando también el centro de transporte marítimo de vehículos.
Cuando obtuvo todo su equipaje,y coche,sonrió alegre al no tener que pedir un costoso taxi que lo llevará, teniendo a su antiguo auto que lo trasladaba a cualquier parte.
Emprendió camino a algún hotel que lo hospedara,hasta encontar dónde quedarse;segundo error,no pensar en donde quedarse.
No lo pensó tras haberle mentido a su pobre madre de que estaría en buenas manos con Rosie,pero no sería agradable molestarla con ello,ella tenía sus propios asuntos que atender a que también le de espacio a el,sería el doble de trabajo.
No buscaba algún hospedaje de cinco estrellas,solo quería encontrar algo cómodo y simple capaz de pagar su bolsillo.
Admiro el paisaje desde su auto; personas caminando en orden sin causar molestias, no existía tráfico alguno, circulaban con fluidez, todo parecía tan tranquilo y pacífico. De pronto, paró de repente al casi colisionar con otro coche.
—¡¿Qué carajos te pasa?!—
—L-lo siento yo— aún estaba en shock por el momento,los problemas no lo dejaban respirar bien su respiración se cortó aún mas al notar cómo el hombre bajaba del coche y caminaba en dirección a él—
—¡Estropeaste mi costoso mercedes! ¡Sal del auto y arreglemos esto como hombres!— ¿Qué? Era un hombre totalmente inmaduro, ni siquiera habían chocado—
—Disculpe señor— habló saliendo del vehículo en son de paz, notando cómo aquel alfa se igualaba a su altura— creo que usted comete un error, su transporte está en perfectas condiciones— mostró una sonrisa amigable tratando de calmar las aguas; la violencia era lo último a lo que quería acudir—
—Sí, aja, me importa un carajo— señaló con total descaro— ¡Estropeaste mi estética impecable al aparecerte con tu horrendo coche!
Totalmente ofendido, controló sus instintos para no lanzarse contra ese alfa; debía comportarse como un caballero, a pesar de tratar con ese tipo de personas.
—Le pido que controle su lenguaje— sonrió entre dientes, notando cómo muchos se amontonaban alrededor, además de estar obstruyendo el paso de los demás vehículos, colmando su paciencia— Esto es innecesario—
—Hijo de...—
—¡Adán!—
Todo el chismorreo cesó cuando un omega salió del coche; caminaba directo al alfa contrario, haciendo resonar los tacones de sus botas.
—¿Qué crees que haces?— el pequeño omega señaló tal cual madre regañando a su hijo— estás exagerando mucho con esto, solo me lastimé un poco, no generes conflictos donde sobran demás—
—Lu...— dijo algo incómodo por las miradas— Quería arreglar las cosas, este imbécil continuará chocando con más...
—Solo espérame en el auto— soltó sin mirarlo a la cara, el alfa carraspeó y se quejó en voz baja, extrañamente obedeciendo al más bajito. La situación se había tornado demasiado incómoda. —Siento mucho la actitud de mi...compañero— miró con disgusto al nombrado—
—No tiene por qué disculparte hermosura, el estar familiarizado con individuos así es cosa de ellos pedir perdón— sonrió más ante la educación del omega—mejor dicho lamento haber provocado la pequeña herida en su frente—
—Oh— un rasguño; demasiado pequeño se divisó al quitar algunos mechones de su rostro— No se preocupe, como dijo usted, es algo sin importancia
—Claro que si lo es— miró con total admiración al pequeño; cabellos dorados como el sol, una tez blanquecina que combinaba de forma correcta con su atuendo, sin olvidar esos grandes zafiros que lo miraban con gran culpabilidad, agregando que emanaba un sutil aroma a manzana— Quisiera ayudarlo, esa herida por más pequeña que sea , fue causada por mi imprudencia
—No, no— rió un poco mirando de reojo el mercedes— agradezco sus amigables intenciones, pero debo retirarme— dijo como última palabra, sin antes volver a pedir disculpas—
Siguió con la mirada al omega que se adentraba al coche del detestable alfa, notando cómo este arrancaba y se iba del lugar.
Las personas aún permanecieron admirando tal escena de novela, mientras que otros ya se habían ido.
El conflicto había sido corto pero extremadamente escandaloso con los gritos del alfa; estaba enojado si, pero toda ese irá se disipó al presenciar a ese omega.¿Cómo no? sin con solo llegar, llamo su atención rápidamente; educado y de carácter fuerte,identico a su madre.
Sintió un pequeño escalofrío recorrer su espina dorsal,su corazón palpitaba de forma exagerada, además de sentir revoloteos en su estómago,se sentía indefenso.Intento ignorar esas bizarras ideas y
condujo el coche sumergido en sus pensamientos, con un sin fin de interrogantes¿Cuándo volvería a ver a ese encantador omega?¿Podría siquiera saber su nombre?¿Estaba reclamado?con la última pregunta paro en seco el auto, causando varias bocinas ser tocadas con enojo,detrás suyo.
No lo había pensado, el Omega quiza ya tenía pareja; estaba evitando la idea de que justamente ese molesto alfa sea quien lo había reclamado.
Arranco el coche, ignorando los insultos ajenos;tal parece que ese alfa no era el único grosero ahí.
Suspiro aún más aturdido,su mente se adentro en el recuerdo del Omega, consciente de que nunca más tendría la oportunidad de volver a cruzarse con él; pero con solo entablar unas cuentas palabras con el lo volvían loco, necesitaba saber mas de el.