Obedece Alfa.

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Summary

Nakahara Kenta un frío y agresivo omega que desprecia a los alfas que abusan de su género, conoce por temas de negocios al traficante de armas Aizome Kazuna, un alfa que tras no encontar a su pareja destinada decide simplemente divertirse con quién sea pero... – Kenta-san ¿no lo sientes? La vida hace que estos dos grandes hombres sean destinados. ¿Será capaz Kazuna de controlar los demonios internos de Kenta y conquistarlo? ¿Será capaz Kenta de ganar su lucha familiar y abrir su corazón a un alfa? Todos los derechos reservados. Esta historia es de romance homoerótico y Omegaverse. Contiene escenas +18. Leer bajo discreción. Espero que lo disfruten.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1: Omega de hielo.

*Kenta*


– Por eso, su custodia quedará a mi cargo hasta que cumpla 18 y asuma el liderazgo, y hasta que eso pase, yo, Nakahara Kenta tomaré el puesto como líder.


Toda la sala se llenó de murmullos.


Odiaba esto y sabía que no sería una tarea fácil, padre había muerto y aquí estaba yo, peleando con estúpidos alfas que se creían muy superiores.


Una voz se alzó y dijo:


– Eso es ridículo!!


Ya había demorado mucho.


– Un omega no puede ser un líder, sabes muy bien el tipo de trabajo que hacemos!!


Suspiré ante las palabras de mi "querido" tío, si claro, "querido".


– Puedo ser un omega dominante – Dije con fuerza esa palabra que tanto odiaba mi tío. Su hijo es un alfa, pero solo un simple alfa, sin mucha fuerza o destreza y muy poco inteligente. En cambio yo, era un omega, pero un omega dominante con tanta fuerza como un alfa y con espléndidas capacidades que hacían muy difícil imaginar que era omega – Pero aquí todos sabemos que no le temo a ningún alfa y que estoy tan o más capacitado que cualquier alfa de la familia. Yo asumiré el cargo que por derecho me pertenece hasta que Ayato cumpla 18.


Murmullos se volvieron a escuchar en la sala, mi tío irradiaba furia.


– Me parece bien.


Al sonido de esas palabras todos se callaron de golpe, el que estaba hablando era mi abuelo, la antigüa cabeza de familia antes de mi padre, pero aún todos lo respetaban.


– ¿Está pensándolo seriamente? – soltó molesto mi tío.


El anciano asintió con tranquilidad para hablar:


– Kenta es muy capaz, sería un fabuloso alfa de no ser omega, pero eso es lo de menos, sin pensar en su género es un gran líder; todos sabemos que por sus habilidades hemos sido beneficiados en numerosas ocasiones, yo pienso que hasta que Ayato pueda tomar la responsabilidad Kenta hará un gran trabajo.


Los presentes se miraban entre ellos asintiendo a las palabras del anciano alfa. Mi tío se levantó indignado de su asiento y salió de la sala con furia. Sabía que no podía hacer nada si su padre estaba de acuerdo, pues todos solo lo obedecerían a él.


Con una sonrisa triunfante en mi rostro proseguimos la reunión.


– Pues si todo está aclarado, desde hoy Nakahara Kenta será el responsable de Nakahara Ayato y líder hasta que este cumpla 18 y asuma sus responsabilidades, no nos decepciones Kenta.


– No lo haré – dije.


Con estas palabras la reunión terminó.


Después de despedirme de todos, salí de esa sofocante habitación donde ví a Goshi esperando por mí frente a la puerta.


– Kenta! – exclamó – Oh, debería decirle ¿jefe o señor?


Reí ante su comentario. Goshi más que un subordinado es mi mejor amigo. Desde hace mucho tiempo ese beta me había acompañado, ese pelinegro con ojos oscuros, un poco más alto que yo y piel ligeramente bronceada era inseparable de mi. Al principio estaba un poco reacio a ser su amigo, pero con el pasar del tiempo ese hombre me había hecho mostrar mi lado amistoso.


– Supongo – dije


– Es una lástima, ya me acostumbré a llamarlo por su nombre – se encogió de hombros – Así que lo seguiré llamando Kenta.


Suspiré. – Entonces no preguntes, de todas maneras harás lo que quieras.


Diciendo esto caminamos hasta otra habitación donde me presenté formalmente como su jefe y líder ante todos, bueno estarán pensando ¿jefe de qué? pues nuestra familia por generaciones han sido yakuzas, si, un trabajo no muy noble, pero, realmente no me importaba manchar mis manos de sangre si era necesario; más bien amaba reventar cabezas, si, nada lindo por parte de un omega, pero yo no era un omega común.


Vi algunas caras un tanto decepcionadas porque un omega los liderara, pero eso realmente no me importaba.


●●●


Había sido un día duro. Cansado me acosté en la cama después de haberme dado un baño.


– Kenta toma.


Goshi extendió su mano para darme mi medicamento, últimamente no me sentía bien, aunque yo sabía el porqué pero obvio que no le diría a nadie pues no me hubiesen dado ese puesto si estaba mal de salud y no podía dejar que mi tío tomara el mando.


– Gracias Goshi – dije tomando las pastillas y dándome un trago de agua para que bajaran, no sin antes hacer una mueca de desagrado, oh, no lo había dicho, odio las pastillas, un poco irónico por mi pasado pero sí, las odiaba y aún más los hospitales.


La puerta se abrió de golpe mientras bajaba el vaso de mis labios y por ella entraba mi adorado hermanito. Somos hermanos, pero él se parece más a mi padre, de cabello negro y ojos de un azul muy hermoso, tez blanca y un cuerpo grande y algo definido a pesar de estar en sus 16, era todo un alfa dominante.


– Kenta-nii!! – Exclamó acercándose a mí y tirándose encima – Ya me enteré, es grandioso que seas el líder, tío debe de estar echando humo por las orejas – rió al imaginárselo – Auch.


Le dí un golpecito, mi hermanito era de apariencia intimidante, pero por dentro era todo lo contrario. Sabía que antes de ponerlo al mando tendría que hacer que dejase ese lado infantil.


– Solo calla y baja de encima.


Cómo si mi palabra fuera la mayor autoridad Ayato obedeció.


– Sabes que solo serán 2 años, cuando cumplas 18 yo me retiraré.


– Ahhhhh – suspiró – Kenta-nii yo-


– No!


– Pero-


– Ayato yo no puedo.


– Si puedes, hermano si estarás 2 años a cargo puedes hacerlo más tiempo – se quejó haciendo un lindo puchero.


Todos dicen que soy un omega frío que no duda volarle los sesos al que me moleste, pero con mi hermanito es otro asunto. Como soy mayor que él 10 años, siempre fuí el tipo de hermano sobreprotector y si, tengo complejo de hermano, es que es demasiado adorable mi hermanito.


– Ayato, no puedo quedarme en la cima mucho tiempo – Sabía que de algún momento u otro tendría una recaída, uno nunca sabe. Incluso me he desmayado por falta de esa estúpida adicción que me a costado mantener en equilibrio. Me sucedía no frecuentemente, si algunas veces, pero realmente no me importaba, cuando Ayato cumpliera los 18 ya tendría tiempo para ocuparme más a fondo de mi salud. También tenía que asegurar que mi hermanito tomara la responsabilidad de líder, no le dejaría todo al idiota de mi tío, tenía mucho que hacer y no podía estar perdiendo el tiempo en hospitales – Así que no se diga más, serás la próxima cabeza de familia cuando cumplas 18 y no me vas a convencer haciendo un puchero.


Derrotado, bajó de la cama y dijo:


– Bien, haré lo que digas – volvió a sonreir – pero serás mi mano derecha y me ayudarás ¿si?


– Claro mi hermanito – me levanté de la cama y lo abracé – Siempre estaré a tu lado para apoyarte y ayudarte en todo.


Correspondiendo al abrazo, este me apretó con fuerza, sin duda era un alfa dominante. Besó una de mis mejillas y dijo:


– Bien, si es así está bien. Ahora mejor me voy para que descanses.


Besé uno de sus cachetes y Ayato sonrió aún más. Después se separó de mí y se marchó a su habitación.


– Jajaja todavía me cuesta ver ese lado tuyo.


– Goshi!!


– ¿Por qué te pones así? Es normal ¿Sabes cómo te dicen? Omega de hielo, porque tienes el corazón frío y no muestras sentimientos algunos, sin decir que a pesar de estar en tus 26 no tienes pareja y ni hablar que has matado y estrangulado a ni se cuántas personas.


– Cualquiera que te escucha pensará que soy lo peor.


– No creo, solo pienso que eres fuerte y eso ... es genial.


– Como sea solo voy a dormir hoy fue un largo día.


Sin más me acosté en la cama y Goshi salió de la habitación, a los pocos minutos me sumergí en el paraíso de los sueños, aunque en mi caso era el paraíso de las pesadillas.


●●●


Cómo de costumbre me levanté a las 6, ya mi cuerpo estaba adaptado. Hice toda mi rutina de ejercicios, si, siempre los hacía no solo para mantener mi físico, sino que también lo hacía para calmar a mis demonios internos. Regresé a mi cuarto para darme un baño pero antes me detuve frente al el espejo.


Siempre dicen que los omegas son del tipo lindo y tiernos pero yo no era nada de eso. Mi cuerpo está tonificado y con tatuajes que van desde mi pecho hasta mi mano izquierda, soy alto mido 1.83m, mi piel es más pálida que la de Ayato y esta hace juego con mi cabello claro casi plateado, el cual me llega hasta un poco más abajo de los hombros. Siempre me gustó llevarlo largo.


Era la viva imagen de mi madre, una alfa dominante que todos temían. Supongo que de ella saqué mi carácter fuerte, todo era como ella a excepción de mis ojos azules, que al igual que mi hermanito los había heredado de nuestro padre, un alfa muy extraordinario en sus negocios, y debajo de mi ojo izquierdo tengo un lunar que de alguna forma odio.


Me di un baño y me dispuse a vestirme. Hoy tendría una reunión con Aizome Kazuna, que por lo que había investigado era un estúpido alfa que le gustaba jugar tanto con omegas como betas o alfas; todo un Playboy y esos eran los que más despreciaba.


Tomé una de mis camisas negras, odio el blanco así que era muy difícil verme con algo blanco, me puse mi típico traje negro junto con mis zapatos, estaba acostumbrado a andar en traje siempre. Caminé hasta la puerta donde como de costumbre Goshi me esperaba al verme dijo:


– Buenos días jefe.


Lo miré con fastidio y correspondí su saludo.


– Buenos días Goshi.


Este sonrió y caminamos hasta la cocina donde habían alguno de nuestros muchachos, al verme aterrorizados se lavantaron de sus asientos para saludarme.


¿Recuerdan lo que dijo Goshi?


En realidad es verdad. Muchos me temen por ser frío y ni pestañar al matar a alguien y sobre todo por mis arranques de ira; tengo un serio problema para controlar mi ira, por eso gano muchos enemigos, aunque en mí defensa digo que las cosas que he hecho son por suma necesidad, o eso me obligo a pensar por mi propia estabilidad mental.


Correspondí su saludo y me senté a desayunar. Había tensión en el comedor incluso algunos se retiraron. Tomé con suma tranquilidad mi café y miré mi reloj de muñeca para ver qué eran las 7:45 AM. A las 8:30 AM me encontraría con el famoso Aizome Kazuna, ese despreciable alfa.


Después de terminar ya eran las 8:00 AM y como amo que sean puntuales conmigo, yo también lo era.


Junto a Goshi caminé hasta el auto. Goshi manejaba y yo revisaba los papeles que traía en la mano acerca del negocio. No tardó mucho, a unos 20 minutos llegamos a nuestro destino sin problema alguno.


Salí del auto para ver el edificio donde nos encontraríamos con el despreciable alfa. Sin tardar mucho caminamos hasta nuestro encuentro, subiendo a la planta 10 ví como había dos grandes hombres, que al verme bajaron su cabeza en forma de saludo.


El alfa no era un alfa ordinario, en realidad era un traficante de armas. Cómo ya sabían quién era abrieron la puerta de la habitación, dejándome solo entrar a mi. Ante esto Goshi se mostró un poco molesto pero le dije que estaba bien.


Al entrar vi a ese hombre de cabello rojo y rebelde, ojos verdes, un cuerpo muy trabajado por lo que dejaba ver y más alto que yo. Tenía pircings en sus orejas y también uno en su ceja derecha, era muy guapo, pero eso no fue lo que me desconcertó sino fue que mi omega gritaba por ese alfa.