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Desde que la última relación de Yoongi había terminado, algo de lo que sus amigos estaban demasiado agradecidos, todos habían estado saliendo más de lo que usualmente lo hacían.
O más de lo que lo habían hecho durante los últimos dos años.
No era exagerado decir que los amigos de Yoongi odiaban a su ex novio. Más su mejor amigo Taehyung; nunca le había agradado.
Se habían conocido en el campus de la universidad, Yoongi de nuevo ingreso con dieciocho años recién cumplidos y JungKook con casi veinticinco y la carrera jamás terminada.
Fue en realidad la primera razón por la que Taehyung le dijo que quizás no era una buena idea. JungKook era bastante mayor y probablemente terminaría dañándolo.
Pero eso no impidió que su enorme atractivo y su encanto al momento de hablar hicieran lo suficiente dentro de Yoongi como para terminar aceptándole la primera cita.
JungKook era un rapero underground bastante famoso entre la gente joven, era atractivo, habilidoso y absolutamente encantador.
Al principio de la relación todo era un cuento de hadas y no había ninguna queja al respecto, sin embargo, como fueron avanzando las cosas y pasando los meses la relación no hizo más que caer lentamente hacia un punto sin retorno.
JungKook siempre fue celoso, incluso desde antes de ser pareja ya lo era, pero Yoongi creía que era lindo, porque en un principio no pasaba de algunas malas miradas con otros chicos que intentaban coquetear con él.
Y JungKook siempre le decía que era celoso porque iba en serio, porque realmente quería una relación y no quería a nadie entrometiéndose entre ambos. Así que siempre lo pasaba por alto y sólo sonreía, enamorándose cada vez más hasta que estuvo demasiado perdido.
Quizás al principio no era "grave", sólo algunos celos o abrazos que lo mantenían cerca de su cuerpo.
Pero poco a poco esas actitudes comenzaron a escalar.
Al punto en donde llegaron las peleas reales de JungKook con otros muchachos quienes a penas le llegaban a dirigir la mirada.
Peleas que lo dejaban asustado y teniendo que curar los rasguños que recibía su novio, quien usualmente dejaba bastante mal a las víctimas de sus celos.
JungKook se volvió posesivo a un nivel al que sus amigos comenzaron a decirle que ya no era normal. Que ya estaba exagerando.
Él por el contrario sentía que no había nada de malo, pues estaba tan acostumbrado que jamás se planteó que en realidad sus amigos, a quienes veía cada vez menos, tenían razón.
Al principio comenzó a llevarlo y recogerlo de todos lados, no importaba qué tan lejos fuera o qué tan tarde tuviera que ir por él; JungKook siempre estaba ahí, esperándolo y asegurándose de que nadie se acercara a hablarle.
Porque Yoongi era suyo.
Con el pasar de los meses comenzó a delimitarle horas para tener su celular, y el resto del tiempo lo tenía él mismo, sin dárselo ni un segundo. Porque JungKook era todo lo que necesitaba e incluso más.
Tampoco podía salir con sus amigos sin antes pedir permiso, y la mayoría de las veces terminaba recibiendo una respuesta negativa que lo dejaba algo triste pero que al final le hacía olvidar todo.
Ya que como siempre, cada conflicto que comenzaba terminaba con sexo, que lo dejaba vulnerable, tembloroso y satisfecho contra las sábanas entre esos brazos tatuados.
Yoongi jamás decía nada por lo enferma de amor que estaba su mente, y porque sabía que su corazón le pedía a gritos que no lo dejara, que no seguiría si no era tomado de su mano. Ya era alguien completamente dependiente y eso lo tenía tenso e inseguro, pero sólo le bastaba con mirar el rostro de su novio y recibir una caricia para olvidar todas sus dudas.
O todos sus malos tratos.
Pero eso no evitó que los problemas comenzaran a llegar, pues así como JungKook ya era celoso y posesivo, Yoongi comenzó a serlo también.
Y descubrió lo bien que se sentía serlo.
Pero con ello llegaron las grandes discusiones, en donde JungKook podía ser irracional con sus celos pero si Yoongi lo era lo llamaba loco y exagerado. Y eso conllevó a comenzar a terminar y regresar todo el tiempo.
JungKook se aprovechaba de la diferencia de edad para decirle que no era alguien maduro, que vivía en otra época mental y que no sabía absolutamente nada del mundo. Dejándolo como alguien que simplemente estaba exagerando en todo.
Al principio cuando terminaban juraban odiarse y se alejaban unos días. Días en los que Yoongi tenía que ver cómo JungKook llamaba a Irene, su "amiga" que por cierto odiaba.
Era algo que siempre terminaba sucediendo.
Terminaban, JungKook salía con ella y se encargaba de que lo supiera para darle celos y después regresaban. Hasta que Yoongi comenzó a hacer lo mismo utilizando a Namjoon, un jugador de americano que había conocido en una clase.
Y el proceso de ambos comenzó a tener algunos cambios, ahora terminaban, se odiaban y mandaban al carajo mutuamente, JungKook salía con Irene y se lo hacía saber pero ahora Yoongi hacía lo mismo con Namjoon. Lo que terminaba en una escena de celos de JungKook y una discusión.
Pero al final después de todo terminaban en el departamento de JungKook teniendo sexo brusco donde demostraba su posesividad de manera poco amable. Y al final como siempre llegaban las palabras de amor hasta que ambos terminaban dormidos.
Aunque, si ambos eran honestos, Yoongi jamás había estado con Namjoon, sólo salían por un café o a comer algo y eso JungKook lo sabía muy bien. Y amaba saber que era realmente el único hombre para Yoongi, porque aún cuando él estuviera con otras personas siempre tendría a su novio entre sus brazos, perdonándole todo e incluso pidiendo disculpas cuando no tenía nada por lo cuál disculparse.
Todo siguió siendo de esa manera durante año y medio, hasta que llegó un punto sin retorno en donde JungKook estuvo tan molesto que mandó a Yoongi a la mierda sin piedad alguna.
Ni siquiera había pasado nada, sólo había ido a la fiesta de cumpleaños de Taehyung porque era algo importante, era su mejor amigo y no se perdería su cumpleaños por nada porque además lo había prometido.
Ya se había perdido demasiadas cosas por su relación; se merecía una noche divertida.
Pero lo había hecho sin permiso, y aún peor, JungKook se había enterado cuando miró las historias de Instagram de Jimin. Ahí estaba Yoongi, en medio de la pista bailando junto con sus estúpidos amigos y Namjoon.
Eso no hizo más que enfurecerlo, Yoongi se estaba burlando de él de la manera más descarada. Esa noche dejó todo atrás y tomó su auto hasta llegar a la fiesta y sacar a su novio a la fuerza.
Lo cuál terminó con Yoongi reclamándole y recibiendo la primera bofetada.
Fue lo que lo hizo despertar y darse cuenta de hacia dónde estaba yendo la relación.
Esa fue la última noche que lo vió; cuando tomó su mejilla enrojecida y corrió hacia la casa de nuevo, en donde sus amigos lo recibieron y consolaron hasta que se quedó dormido.
Habían pasado dos meses exactamente desde aquel suceso, dos largos meses.
—Vamos cariño, hay que divertirnos esta noche —Taehyung estaba intentando hacer lo posible por sacarlo de la cama
A pesar de haber declarado la relación como oficialmente terminada, sobretodo cuando después de dos días de la bofetada Irene ya estaba presumiendo su nueva "relación" con JungKook, Yoongi seguía sin sentirse bien.
Yoongi era de las personas más dulces en la faz de la tierra; y su corazón seguía latiendo tan fuerte cada que recordaba a JungKook.
No podía dejar de amarlo de la noche a la mañana aún con todo lo sucedido, simplemente no podía.
Y se recriminaba a sí mismo porque aún con ello quería seguir sintiendo esos brazos a su alrededor, junto con los besos en su cuello y sien que le causaban cosquillas.
Los últimos dos meses había estado viviendo en casa de Taehyung, y a su amigo no le molestaba para nada, le gustaba tenerlo cerca de nuevo y hacer pijamadas con él y los chicos porque tenía demasiado tiempo que no hacían casi nada juntos.
Aún tenía que ir al departamento de JungKook por las cosas que había dejado ahí, pero tenía miedo de encontrarlo con Irene, o ese era su pretexto porque realmente sabía que en cuanto lo mirara olvidaría absolutamente todo lo malo y se lanzaría a sus brazos como siempre lo hacía.
—No estoy de humor hoy TaeTae —dijo completamente desanimado, recibiendo un suspiro igual
—Vamos Yoonie, ya pasaron dos meses
—Lo sé —eran cerca de las 8:00pm y mientras Taehyung estaba listo para una noche de club y el resto de los chicos ya estaban en camino al lugar él seguía en la pijama que no se había quitado en todo el día abrazando la almohada a la que se había aferrado las últimas semanas
Pero después de tanta insistencia, y a sabiendas de que su mejor amigo no se iba a rendir, aceptó la salida; de cualquier modo sabía que no le haría daño tomar un poco de aire y quizás conocer nuevas personas.
Taehyung se encargó de mandarlo a la ducha y vestirlo con su propia ropa, elogiándolo por lo bonito que lucía, también le esponjó el cabello rizado que siempre había sido uno de sus más grandes atractivos y le colocó algo de maquillaje.
Y no iba a negar que estar en medio de la pista de ese club estaba siendo muy divertido, y no había caído en cuenta de lo mucho que había extrañado divertirse así con sus amigos hasta ese momento. Realmente había extrañado esa vida.
Los chicos le lanzaban miradas coquetas e intimidantes y por primera vez sonrió a cada uno, con una sonrisa amistosa que anteriormente no podía lanzar.
Cuando llegaba a ir a algún club con JungKook siempre estaba pegado a su pecho, abrazándole el costado o aferrándose a alguno de sus brazos, mirándolo con amor y también demostrándole que él era el único hombre que le interesaba dentro del lugar.
Porque también sabía que si lo soltaba todo terminaría en una pelea a golpes con los chicos que le miraban.
Pero en ese preciso momento todo eso quedó atrás, y podía darse el lujo de corresponder miradas y sonrisas aún cuando le parecía extraño hacerlo.
—¡Yoonie! —miró en dirección a la voz encontrándose con Namjoon
—Yo lo invité —Taehyung dijo contra su oído aún bailando —No te haría mal concentrarte en alguien más
—Nam sólo es mi amigo —su amigo rodó los ojos echando la cabeza hacia atrás
—Namjoon ha estado enamorado de ti desde hace meses Yoon
—Pero
—Pero nada cariño, JungKook ya es pasado, es oficial eres libre, date la oportunidad de conocer a alguien más, y si Namjoon no llama tu atención aquí hay por lo menos treinta chicos que estarían interesados en conocerte
Sintió las manos de Taehyung esponjar un poco sus rizos antes de prácticamente empujarlo hacia Namjoon, con quien pronto comenzó una grata conversación como siempre.
—¿Cómo has estado? —fue lo primero que salió de los labios del moreno quien debía inclinarse para hablar con él
Yoongi no era ciego ni mentiroso, y sí, admitía que Namjoon era bastante atractivo con su piel acaramelada, la estatura estilizada y su cuerpo trabajado por el ejercicio. Además de la sonrisa preciosa.
Pero simplemente no podía fijar la vista en nadie más por más atractivo que fuera. O más bien no se lo permitía.
—He estado mejor Nam
—¿Y sobre Jeon? ¿Es oficial?
Le pareció extraña la pregunta pues en realidad las veces que hablaba con él nunca mencionaba a JungKook; y eso volvía más interesantes las charlas con Namjoon, siempre parecía que tenían demasiado de qué hablar y ningún tema incluía al tatuado.
—Sí... es oficial —le dolió decirlo porque no quería que fuera así, pero parecía que era en serio esta vez
—¿Y terminaron mal?
—Somos amigos, sólo lo veo de esa forma ahora —la mentira lo hizo sentirse culpable al instante
Pero aún con la culpa de la mentira se dijo a sí mismo que estaba ahí para divertirse, porque lo merecía.
Sobretodo cuando la noche anterior había visto una foto de Irene usando una de las sudaderas que conocía a la perfección. Había sido una foto tomada en una habitación que no conocía así que supuso que era de ella.
No llevaba pantalones debajo y eso le hizo sentirse peor porque sabía lo que había sucedido antes de que ella fuera a tomarse la foto justo con la sudadera y el rostro resplandeciente.
Por eso ese recuerdo lo usó de pretexto para permitirse el bailar de manera tan desvergonzada con Namjoon, quien en algún momento había tomado su cintura semi descubierta y lo había dirigido a la pista tras su conversación.
Estaba bailando con el moreno cuerpo ejercitado en su espalda y los brazos alrededor de su cintura. Sin dejar de lado el hormigueo que sintió cuando Namjoon se inclinó sobre su cuello para decirle lo precioso que lucía. Algo que lo hizo sonrojarse demasiado.
Namjoon era tan guapo, en serio tan guapo.
Además de sus excelentes modales y su actitud siempre positiva y respetuosa hacia él.
No sabía cómo no se había dado cuenta de que en realidad ese muchacho estaba tras él queriendo su atención y haciendo lo posible por obtenerla.
Y ahora que lo consideraba, en realidad no parecía una mala idea. Namjoon era todo un sueño y ya habían pasado dos meses desde su rompimiento, y tal parecía que él era el único que estaba sufriendo así que mejor dejaría todo eso de lado y se dedicaría a disfrutar.
Eso le hizo sonreír con nerviosismo antes de voltear para quedar frente al moreno, inclinando su cabeza hacia arriba para poder mirarlo.
Tenía esa hermosa sonrisa entre sus gruesos labios y lo miraba con tanto deseo; que pronto las ganas incontrolables de besarlo lo invadieron.
Y lo habría hecho; claro que lo habría hecho, de no ser por la manera insistente en que comenzó a vibrar su celular.
Ahí estaba; aquello que tanto estuvo temiendo porque sabía que tarde o temprano llegaría.
Intentó no rodar los ojos al mirar el nombre de contacto, Taehyung fue quien lo re agendó así después de que le dijera que no quería borrar ni bloquear su número.
Y quizás debería hacer caso a la advertencia que sonaba una y otra vez en su cabeza, a la luz roja parpadeante. Esa alarma que le hacía saber que muy probablemente se arrepentiría.
Pero no pudo evitarlo.
Intentó ser fuerte, realmente lo intentó, y de hecho estar en ese lugar con sus amigos y Namjoon quien lo tomaba de la cintura mientras bailaban estaba siendo más divertido de lo que pensó.
Pero todo, absolutamente todo quedó atrás al ver esos mensajes.
—Voy al baño un momento —anunció de pronto deteniendo su baile
—¿No quieres que te acompañe? —dijo Namjoon mientras apretaba el agarre en su piel con una sonrisa con hoyuelos
Apresó su labio entre sus dientes un momento, en realidad tenía el estómago revuelto ya y necesitaba aire fresco para pensar.
—No tardaré —respondió lo más amable que pudo en medio de su sentimiento de premura
Namjoon asintió y pronto comenzó a caminar en dirección al lugar, aunque poco antes de llegar a su destino miró la puerta que daba hacia el lugar fuera del recinto a donde iban todos los fumadores. Y no lo dudó ni un segundo cuando ya estaba yendo y pronto saliendo por la puerta.
El clima lo golpeó pero no le tomó importancia cuando tras no responder los mensajes entró una llamada.
Sabía que JungKook estaría molesto por no responder los mensajes, pero no le importó ni lo más mínimo y contestó la llamada escuchando al instante la voz grave que le erizó el cuerpo.
—¿Por qué no respondes?
—No pude... estaba ocupado —agachó la cabeza abrazándose a sí mismo, el aire era frío
—Sabes que odio que no respondas cuando te hablo
—Lo sé —se sentía tan pequeño en ese momento mientras era regañado
—¿Entonces? ¿Quieres verme molesto?
—No Kookie, sabes que no
—Entonces cuando te hablo respondes, te lo he dicho siempre —su voz estaba bastante grave, seguramente había estado fumando la hierba que siempre tenía en su habitación
Yoongi sabía que así era, porque cada que estaba ebrio o drogado se portaba más posesivo de lo usual, y más celoso.
Y se enojaba con más facilidad.
—¿Me entendiste? ¡Mierda Yoongi parece que hablo con la puta pared!
—Sí, entiendo —dijo rápidamente
—Bien
La llamada quedó en un silencio de unos cuantos segundos; los suficientes para que Yoongi pensara que había terminado, sin embargo no se atrevía a colgar, eso molestaría a JungKook. Porque sólo él tenía la última palabra.
Miró a su alrededor, había bastantes personas pero cada quien estaba en su propio mundo así que no era incómodo estar en el lugar lleno del humo que en realidad jamás le había gustado.
El cigarrillo no era uno de sus placeres, pero se acostumbró bastante al aroma en su relación con JungKook ya que él fumaba demasiado y el departamento siempre olía de esa forma aún cuando se encargaba de rociar aromatizantes florales las veces que podía.
Podía escuchar a JungKook inhalar del otro lado de la línea telefónica.
—¿Recuerdas que te dije que tenía en mente rentar otro departamento? —habló de pronto después del infinito tiempo en silencio
—Lo recuerdo
—Pues está hecho, ya estoy en el nuevo lugar
Lo primero que llegó a su mente fueron sus cosas, tenía bastante en el antiguo departamento de JungKook, había demasiado ahí, su ropa obviamente pero también tenía cosas importantes de la universidad porque en su tiempo de relación había salido de la casa de sus padres para prácticamente vivir con su novio.
—¿Aún tienes mis cosas? —preguntó después de pensar
Sin embargo la respuesta no llegó, de nuevo el silencio llenó la conversación.
—¿Por qué no vienes y lo ves tú mismo?
Yoongi miró a su alrededor, como si supiera que alguien lo estaba vigilando en medio de la oscuridad pues en esa área, que más bien era un callejón entre dos clubes, no había mucha luz, y el humo de todos los cigarrillos dificultaba la vista y la respiración limpia.
—¿Ahora? —preguntó después de pensarlo un momento
—Te quiero aquí ahora Yoongi, ¿o qué? ¿Estás muy ocupado divirtiéndote?
—No —respondió rápidamente escuchando de nuevo el silencio y una calada de parte de JungKook
—Anda cielo —cerró los ojos e inclinó la cabeza al reconocer ese tono bajo en su voz —No he dejado de pensar en ti... te extraño
Odiaba cuando usaba ese tono porque sabía que era suficiente para que sus piernas temblaran y fuera complaciente para olvidar todo y seguirlo a donde fuera.
Estaba mal ¿cierto?
Sin embargo sabía que estaba perdido, lo supo desde el momento en que dejó de lado los brazos de Namjoon para salir y responder su llamada.
—Iré; envíame la dirección
—Dime en dónde estás y mandaré un auto para ti amor
Lo pensó un momento, si decía su ubicación JungKook se enojaría por haber salido sin su permiso, pero si decía en casa de Taehyung se le dificultaría llegar porque estaba algo lejos y no tenía el suficiente dinero en el bolsillo como para pagar un taxi, además, el metro ya estaba cerrado y los taxis eran costosos.
Sólo tenía una opción, un pequeño plan que surgió de la nada en su mente y esperaba que funcionara.
—Respóndeme Yoongi
—Sí, estoy... en casa de mis padres
—Bien —no dijo nada más antes de terminar la llamada
