Chapter 0
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El dĆa de Orión habĆa marchado bastante tranquilo, hoy tan solo tuvo entrenamiento con Castellan y sus pesadas espadas quĆ© los hijos de Hefesto creaban con tanta emoción, se recordó informarles quĆ© eran ridĆculamente pesadas, y quĆ© Ć©l necesitaba una mĆ”s ligera o no podrĆa pararse correctamente sobre sus dos pies.
AĆŗn asĆ, luego de ser humillado por una hija de DemĆ©ter cuando lo tiró al suelo con una patada en el estómago, Orión se levantó con todo el orgullo quĆ© le quedaba y se marchó en dirección a su cabaƱa para baƱarse; odiaba con toda su vida sentir su cuerpo sucio. Ćl creĆa firmemente quĆ© el universo se equivocó y lo hizo hijo de la divinidad equivocada, pues le preocupaba tanto su aspecto quĆ© cualquiera le creerĆa sĆ dijera quĆ© es hijo de Afrodita.
Aunque ser el Ćŗnico hijo reclamado de Hades tenĆa sus ventajas, pues tenĆa su baƱo propio en su cabaƱa y tranquilamente podrĆa saltar de alegrĆa al no compartir aquellos asquerosos baƱos comunes del campamento.
Su mente dejó de divagar cuando llegó finalmente a su cabaƱa luego de una pequeƱa visita a la enfermerĆa. Orión tenĆa un problema, a pesar de quĆ© ser hijo de Hades le otorgaba un baƱo propio, no lo salvaba de aquellas voces quĆ© escuchaba durante casi todo el dĆa. SegĆŗn un libro antiguo, escrito en griego, quĆ© le habĆa regalado su padre hace tiempo, aquellas voces eran almas en pena quĆ© se atravesaban en su camino y le rogaban por ayuda.
Era simplemente espeluznante escucharle, le hacĆa recordar a las pelĆculas de terror de la llorona, aunque los llantos y gritos de los niƱos eran mucho peores. Durante aƱos aquello le provocó muchos problemas, lo fastidiaban tanto hasta quĆ© un dĆa, tal fue su enojo, quĆ© casi todo el campamento se congeló. El Orión de diez aƱos tuvo quĆ© aguantar los regaƱos de Quiron y el seƱor D, y aunque despuĆ©s intentaron ayudarlo, nada resultó.
Intentó con medicaciones, sesiones de psicologĆa con Grover, meditación, y un montón de mierdas. Hasta quĆ© por decisión propia, decidió ir por medicinas naturales. De esa manera descubrió quĆ© lo Ćŗnico quĆ© acallaban las voces, eran aquellas milagrosas hojas de marihuana quĆ© lograba obtener de los hijos de apolo. Los mismos llevaban el control de los invernaderos, entonces no fue muy difĆcil conseguirla para fines no-medicos, sin quĆ© Quiron se entere, cuando amenazó a Will de hacer quĆ© un ejĆ©rcito de cadĆ”veres ataque su cabaƱa mientras duerme.
AsĆ quĆ© en una usual noche desolada, Orión volvĆa entre tarareos hacia su cabaƱa, jugando con la pequeƱa volcita quĆ© tenĆa escondida en el bolsillo de su pantalón.
Ya una hora habĆa pasado de eso y Orión estaba recostado tranquilamente sobre su cama, con su mirada enfocada en el techo de su cabaƱa, admirando las pinturas del inframundo, mientras daba caladas al enrollado entre sus dedos Ćndice y anular.
Estaba muy concentrado en el castillo pintado sobre la madera caoba cuando un pequeƱo temblor en la tierra lo alertó. Bien, Ć©l no habĆa sido, quiĆ©n entonces?
Apagó su enrollado y lo dejó sobre la mesa de noche, caminando a pasos lentos hasta la puerta de su cabaƱa, con una mano sobre el collar de oro blanco, el cuĆ”l tenĆa un rubĆ colgando de el. Apenas estuvo afuera de su cabaƱa no pudo ver nada, asĆ quĆ© acomodó sus lentes sobre el puente de su nariz antes de entrecerrar sus ojos.
A la lejanĆa, precisamente en la entrada al campamento, una enorme sombra se hizo notar. Sin esperar mĆ”s salió corriendo entre las gordas gotas de lluvia, casi tropezando con una rama en el camino.
Cuando llegó a la entrada del campamento, pudo ver a un sĆ”tiro gritando en dirección al minotauro, frunció su ceƱo confundido, pues no sabĆa quĆ© hacĆa gritĆ”ndole a la bestia. Sin embargo, abrió sus labios entendiendo quĆ© ocurrĆa al ver como un chico comenzaba a correr en dirección al minotauro con una brillante espada apuntando en su dirección.
Manteniendo la calma en la tempestad, Orión cuadró sus hombros y se acercó hasta Grover, el cuĆ”l parecĆa indeciso de acercarse o no al enfrentamiento entre el minotauro y el enfadado chico.
ā Hola, Grover, quĆ© tal? ā el moreno dejó de gritar y volteó a verlo lentamente, con su ceƱo fruncido. ā ĀæCómo te fue en tu misión?
ā ĀæQuĆ©? ĀæOrión, quĆ©- ā Ambos fijaron su vista al frente de nuevo, captando como el, ahora sabĆa, chico rubio era tirado al suelo por el minotauro. ā Ā”No, Percy!
Mientras Grover intentaba llamar la atención del chico quĆ© estaba apunto de ser asesinado, Orión soltó una, quizĆ”s, inoportuna carcajada al ver como el minotauro vestĆa una clase de calzoncillo.
ā Ā”Orión, ayudalo! ā pidió el sĆ”tiro. ā
El ojiverde controló su risa y suspiró, apenas llegó pudo notar la pesada energĆa de algo, definitivamente a ese algo no le quedaba mucho tiempo de vida, pero para suerte de ambos chicos no era una energĆa humana. AsĆ segĆŗn las mĆ”s positivas predicciones de Orión, serĆa el minotauro quiĆ©n muriera.
Y, como de costumbre, el tiempo terminó dĆ”ndole la razón. Luego de un minuto, el minotauro comenzó a desintegrarse, esto le dio permiso a Orión y Grover de acercarse, el segundo corriendo al ver como el chico caĆa de casi dos metros hacia el suelo.
Cuando llegó junto ambos, notó como el chico intentaba mantener sus ojos abiertos. Nunca iba a admitirlo, pero sus labios se entreabieron de sorpresa al ver aquel azul oceÔnico de sus ojos, los cuales brillaban de manera celestial ante las estrellas.
ā Orión, ayĆŗdame, debemos llevarlo. ā el pelinegro volvió a la realidad al ver como Grover intentaba levantar al chico, pero lo detuvo. ā
ā Espera, no puedes, estĆ”n lastimados, ambos. ā seƱaló con tono obvio la pierna sangrante del sĆ”tiro. ā Pueden lastimarse mĆ”s, solo- dame un segundo.
Orión le indicó a Grover quĆ© se acostara al lado del tal Percy, y rascó su barbilla mientras pensaba. Optando por la opción menos confiable, pero mĆ”s higiĆ©nica y quĆ© lo salvarĆa de limpiar la enfermerĆa y un regaƱo de Lee, el hijo de Hades suspiró mientras cerraba sus ojos.
Grover miraba curioso al chico frente suyo, soltando un grito asustado y poco masculino cuando sintió como su cuerpo comenzaba a separarse de la tierra del suelo, volteó su rostro y miró a Percy, un humo negro los rodeaba a ambos, el cuÔl estaba debajo de ambos como sà fuera un colchón de una cama.
ā No te muevas. ā Orión dijo brusco, sintiendo sus manos temblar levemente mientras comenzaba a caminar en dirección a la enfermerĆa. ā
Viajar y estar entre las sombras no era algo nuevo para Ć©l, pero nunca lo habĆa intentado con otra persona, menos con dos, entonces usó toda la energĆa quĆ© le quedaba para evitar tirar los cuerpos de ambos chicos, aunque Grover asustado por la oscuridad quĆ© lo rodeaba no ayudaba en nada.
Cuando finalmente pudo colocar los cuerpos de ambos sobre unas camas desocupadas, Orión apoyó su espalda en la pared mientras jadeaba con cansancio.
ā QuĆ© jodido frĆo. ā Grover se abrazaba a sĆ mismo mientras veĆa a su amigo inconsciente. ā Debemos llamar a Quiron.
ā Dame un segundo, quieres? No ayudaste mucho quĆ© digamos. ā se quejó de mal humor, obteniendo una sonrisa de disculpa del moreno. ā Bien, dĆ©jame curarlos cuanto pueda antes de llamarlo o me regaƱara por no ayudar a este chico. ĀæCómo dijiste quĆ© se llamaba?
ā Percy.
ā Ya veo.
Grover permaneció sentado en la cama mientras veĆa como el pelinegro tomaba un bote de alcohol y unos cuantos algodones, sentĆ”ndose a su lado.
ā ĀæPuedo preguntar quĆ© pasó? ā su voz sonó frĆa pero suave mientras humedecia el algodón con alcohol. ā
ā Percy se enteró de quĆ© es un semidiós hoy. Luego de quĆ© una furia lo haya atacado, a su madre no le quedó otra opción quĆ© contarle la verdad. ā Grover notó la manera en la quĆ© los hombros de su casi-amigo se tensaron pero no comentó nada. ā Tuvimos quĆ© venir al campamento de inmediato, pero cuando estĆ”bamos llegando este minotauro apareció. Sally, su mamĆ”, intentó protegernos del minotauro pero ella...
El ceƱo del ojiverde se frunció y levantó la vista, dejando de limpiar las pequeƱas cortadas de vidrio quĆ© tenĆa el sĆ”tiro, mirando curioso las lĆ”grimas quĆ© descendian por sus mejillas.
ā ĀæElla quĆ©? ā preguntó mĆ”s brusco de lo quĆ© querĆa. ā
ā Murió. ā su voz se quebró, mirando algo enfadado al Lombardi cuando este rĆo. ā
ā No murió, viejo. ā negó divertido, parĆ”ndose y sentĆ”ndose en la cama del rubio. ā CrĆ©eme, no habĆa ninguna alma reciĆ©n asesinada allĆ.
La mente de Grover maquinaba mientras Orión humedecia un paƱo en agua caliente, pasĆ”ndolo luego por la mejilla del rubio. Mientras sacaba los ratros de tierra y calentaba su piel, notó como la piel del tal Percy estaba decorada por pequeƱas pecas quĆ© se extendĆan por sus mejillas hasta su nariz. Carraspeo cuando se dio cuenta quĆ© pasó demasiado tiempo mirando el rostro del reciĆ©n llegado, dirigiendo su mirada al sĆ”tiro ahora.
ā ĀæQuĆ© sucedió exactamente con su madre?
ā Bueno. ā Grover lucia confundido mientras se acomodaba en la cama y lo miraba. ā Sally corrió hacia el minotauro, no pudo hacer mucho antes de quĆ© la bestia la agarre, y mientras le pedĆa a Percy quĆ© se vaya, tan solo desapareció.
ā ĀæDesapareció? ā preguntó ahora curioso, mirĆ”ndolo con atención. ā
ā Su cuerpo, es como quĆ© se esfumó.
Grover supo qué algo estaba fuera de lugar cuando el semidiós se puso de pie de inmediato, luciendo incómodo, algo demasiado extraño en él. Con sus cejas fruncidas, lo siguió con la mirada.
ā IrĆ© a llamar a Quiron, ya vengo. ā no dijo nada mĆ”s antes de salir por la puerta. ā
Apenas hizo dos pasos fuera de la enfermerĆa, chocó con algo, al levantar su mirada y observar a la morena hija de Atenea, bufo fastidiado.
ā FĆjate por donde caminas, idiota. ā Annabeth lo empujó por sus hombros, dejĆ”ndose ver luego de sacarse su gorra. ā
ā Tal vez sĆ te sacaras tu asquerosa y horrible gorra, quĆ© no tiene respeto hacia la moda, lo harĆa, imbĆ©cil.
Empujando su hombro, Orión continuó su camino, sacĆ”ndose sus lentes para poder acariciar su frente al sentir su cabeza doler. Sumado al esfuerzo inadecuado de sus poderes, ahora no podĆa dejar de pensar en lo quĆ© Grover habĆa dicho. HabĆa algo quĆ© tenĆa muy en claro, sin cadĆ”ver, no hay muerto. ĀæEntonces quĆ© habĆa pasado con la madre del nuevo?
Suspiró resignado al saber qué posiblemente era otro de los dudosos trabajos de su padre.
Luego de caminar unos veinte minutos, Quiron y Orión entraban a la enfermerĆa, notando como Annabeth y Grover dejaban su acalorada conversación de lado al verlos entrar. Orión se cruzó de brazos y se apoyó contra el marco de la puerta al ver la mirada desafiante de la morena.
ā No deberĆa estar aquĆ, seƱorita Chase. ā regañó en tono ligero Quiron. ā
ā Ćl tampoco. ā refutó de inmediato, seƱalando a Orión. ā
ā Su compaƱero Orión fue de gran ayuda para el reciĆ©n llegado y Grover. ā aclaró sin muchos Ć”nimos el hombre mitad caballo. ā AdemĆ”s se ofreció como cuidador y guĆa del seƱor Percy durante su primera semana.
ā A cambio de postre extra y productos de belleza a mĆ elección. ā le recordó el semidiós, haciendo quĆ© Grover rĆa en voz baja mientras Quiron asentĆa a regaƱadietas. ā
ā AsĆ quĆ© ya pueden irse a descansar. ĀæPasaras la noche aquĆ, Grovef?
ā Oh, no, las banditas son mĆ”s quĆ© suficientes. ā el sĆ”tiro sonrió mientras empezaba a caminar a la salida junto Annabeth. ā
Luego de despedirse de ambos hombres, Orión tomó una silla acolchonada y se sentó al lado del rubio de rizos. Estaba distraĆdo viendo uno de sus tantos anillos hasta quĆ© escuchó un quejido venir de la cama, al voltear, notó como el chico comenzaba a removerse. TambiĆ©n notó un hilo de saliva salir por su boca, inevitablemente una mueca de asco se formó en su rostro.
Percy frunció sus cejas antes de parpadear cortamente, cuando sus ojos lograron adaptarse a la tenue luz de cualquier sea aquel lugar, una exclamación escapó de sus labios al ver al chico sentado frente él.
ā ĀæApolo? ā preguntó con voz ronca y rasposa. ā
La mirada de Orión se tornó en una divertida, golpeteando sus dedos en el apoya brazos de la silla, inclinando ligeramente su rostro antes de hablar.
ā En realidad soy Orión, pero gracias, me halagas. ā al ver como el rubio intentó sentarse, lo retuvo por sus hombros y lo obligó a acostarse. ā No, no, quieto.
ā ĀæQuĆ© mierda pasó? ā cerró sus ojos con fuerza, el pelinegro lo compadeció, seguro tenĆa un gran dolor de cabeza. ā ĀæY mĆ madre?
Ante sus mismas palabras, Percy pareció caer en cuenta de algo, quitando sus manos de sus ojos y observando a su alrededor. Al no ver a su madre junto él, su barbilla comenzó a temblar junto a su labio inferior mientras sus ojos se llenaban de lÔgrimas.
ā Oh, no. ā un sollozo salió de sus labios, mirando al chico de ojos verdes en busca de respuestas. ā ĀæElla estĆ”...?
ā No. ā respondió firme, extendiendole un vaso de agua, el cuĆ”l Percy tomó de inmediato. ā
ā Pero- yo vi como ella. ā su lengua se trataba entre sus propias palabras, haciendo quĆ© Orión chasquee su lengua al no entenderlo. ā Puf, entiendes?
ā ConfĆa en mi, tu madre no hizo puf. ā puso la voz mĆ”s amable quĆ© pudo, obteniendo la mirada seria del otro. ā
ā ĀæConfiar en ti? Ni te conozco. ā su voz llorosa cambió a una mĆ”s dura, Orión notó como el chico se puso a la defensiva. ā
ĀæPor quĆ© la gente siempre estaba a la defensiva con Ć©l? ĀæTal vez se sentĆan menos por su belleza y buscaban humillarlo para no sentirse inseguros? No lo sabĆa, diablos.
ā Bien, entonces llora por tu madre muerta. ā aunque se sintió bien al devolver su tono, algo dentro de Ć©l se removió incómodo al notar como habĆa provocado de nuevo el llanto en el chico. ā Mentira, no- no quise decir eso. Deja de llorar.
Luego de unos minutos, Percy dejó de llorar y parpadeo cansado. Aunque no querĆa dormirse y obtener respuestas de ese chico raro, no pudo luchar mucho contra su sueƱo cuando fue cubierto cuidadosamente por una suave sabana y luego unos cuantos rizos quĆ© caĆan sobre su rostro eran corridos con delicadeza.
ā Descansa, maƱana te explico todo bien.
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Primer cap, quĆ© les pareció? Ā”No olviden votar y comentar! Espero les guste la idea y la historia tanto como a mĆ, nos leemos pronto.








