Capítulo 1
Cumpleaños número 17.
Sábado 7:30 a.m.
Mi madre está de viaje como
siempre, mientras yo estoy sola
en mi casa en mi mierda de
cumpleaños ¿Quién iba a decir que años atrás hoy estaría sola
por el trabajo que mi madre tuvo
que conseguir cuando mi padre
nos abandonó? Secretaria de un
empresario quien viaja todo el
tiempo, y ella tiene que estar con él
el tiempo que lo necesite.
Mi teléfono vibro entre medio de
las sabanas. Suspiro y empiezo
a remover las cobijas, tanteando
por la cama hasta encontrarlo casi
en la orilla. Desbloquee el celular
encontrando 2 mensajes, uno de mi
madre y otro de Xav.
MAMÁ: Cariño, feliz cumpleaños!
Lo siento por no poder estar a tu
lado, pero sabes que te quiero con toda mi vida. Cuídate y diviértete con tus amigos. Un beso.
XAV: LOSER!!!! Joder amiga, feliz
cumpleaños. Ven a mi casa a la hora que quieras. Aquí celebramos!!
Respire profundo y deje mi teléfono
a un lado antes de levantarme e ir a
darme un baño. Sabía que Xav solo
se había despertado a felicitarme
y se volvería a dormir, así que me
tome mi tiempo para bañarme y
vestirme con ropa cómoda. Después
de 1 hora bajo a la sala a ver
televisión y abrirle la puerta a mi
perro Max, un labrador de 7 años.
Amo a ese perro. Me acosté en el
sillón más largo con Max encima
de mí mientras nos entretenemos
viendo cualquier cosa en la
televisión.
Cuando me da hambre voy a la
cocina para solo darme cuenta
que el refrigerador está casi vacío.
Gruño. Agarro las llaves y salgo a
caminar 3 casas más para llegar
a la casa de la mujer de mi vida.
Enid Sinclair. La mamá de mi mejor
amigo. Loco ¿no? Si Xav se entera de que estoy enamorada de su madre me mataría, al igual que su padre Ajax. Quien me cae mal, aunque siempre trato de ser respetuosa con él solo por compromiso. Y el lado bueno es que casi no estaba en su casa, era lo único bueno. Por otro lado Enid es artista, hace unas pinturas preciosas con diversos tonos y combinaciones de colores, simplemente increíble. No podía ser más perfecta.
Toco la puerta de su casa, en unos
cuantos segundos se abrió dejando
ver al Sr. Petropolus ya vestido con un traje y planos entre sus brazos.
Sonreí educadamente.
- Buenos días, Weds - asentí con un
movimiento de cabeza - Por cierto,
feliz cumpleaños - él sonrió.
- Buenos días, gracias.
-Voy de salida así que pases un buen día.
Dice ya alejándose de la puerta para
subir a su auto.
-¿Weds?- escucho la voz más
perfecta que he tenido el placer de
escuchar. Giro y me encuentró con la preciosa mujer de cabello rubio largo, con unos ojos brillantes de
color azul. Simplemente una
obra de arte.
- Hola, Sra. Sinclair - mi sonrisa no
cabe en mi rostro. Con ella eran
estas sonrisas bobas, con nadie más, solo ella.
- Feliz cumpleaños, cielo - su
preciosa sonrisa no se hace esperar
para crearse en sus bellos y
apetecibles labios, que con tantas
ganas tengo de besar.
- Muchas gracias- sonrío
encantada a más no poder cuando
se acerca a envolverme con sus
brazos alrededor de mi cuello, y
yo paso mis brazos por su estrecha
cintura. Disimuladamente respiro
profundamente para apreciar su
delicioso aroma antes de que se
alejara.
-¿Ya desayunaste? Vamos pasa -
camina dentro de la casa mientras
la sigo sin poder evitar que mi
mirada baje a su grande trasero.
Trago saliva antes de responder.
- No, de hecho tengo que hacer
compras - hice una mueca cuando
me siento en la barra que se
encuentra en frente de la cocina,
mientras del otro lado ella me mira
con una sonrisa.
-¿Quieres que te ayude con eso?-
"No sabes cuánto.." pensé.
- No se preocupe- le sonrío.
- No es nada, sabes que no hago
mucho aquí. En fin, dime ¿Cómo
está tu madre?
-Supongo que bien. No hemos
hablado, solo me mandó un
mensaje más temprano. - disfrutaba
de solo verla.
-¿Trabaja mucho, no? - asiento
cuando me mira sobre su hombro-
Bueno, ¿se te antoja algo en especial
para comer?
- Lo que sea está bien, muchas
gracias.
Me vuelve a sonreír y continúa
cocinando. Su comida es deliciosa,
desde la primera vez que la probé
me encanto, así de simple.
Hizo unos hot cakes, huevo, tocino,
fruta picada y un vaso con jugo
de naranja. Se veía tan delicioso,
estaba muy feliz por estar sola con
Enid, con solo verla era feliz.
-Muchas gracias, enserio. Esto se ve
sumamente delicioso y sé que sabrá
mejor -le sonrío grandemente.
-No es nada, cielo.
Enid es cariñosa y dulce ¿Cómo no
enamorarse de esta mujer?
Mientras comía, Enid preparo café
para ella y antes de que pudiera
hablar más con ella, llegó Xav
restregándose un ojo con su mano.
-Hey, Wed. ¡Feliz cumpleaños!-
dijo en cuanto me vio y se acercó
abrazándome de lado.
Sinceramente a veces queria matarlo, pero fuera de eso, era mi
mejor amigo.
- Gracias, Xav - le sonrió y da la
vuelta a la barra para llegar a su
mamá dejándole un beso en la
mejilla. "Yo quiero hacer eso" pensé.
- Hola, cariño. ¿Quieres comer?
-Si, por favor, ma- se sentó a mi
lado - Entonces, ¿Qué vamos a
hacer hoy?
- No lo sé - me encogí de hombros
viendo disimuladamente a Enid
mientras seguía comiendo; tenía
razón al decir que sabría increíble.
- No seas aburrida- iba a decir
otra cosa cuando suena su teléfono,
lo saca y contesta sin ver quien llamaba.
-¿Gustas más, cielo? - pregunto la rubia dulcemente, tenía ganas de
levantarme y darle besos por toda
la cara.
- No, estoy bien. Muchas gracias,
estuvo muy delicioso.
-¿Y café?
-Creo que eso si acepto - me sonríe
y se aleja a servir café en una taza
negra con detalles en blanco.
- Me acaban de informar que tengo
juego hoy, ¿puedes creerlo? - dice
Xav cuando se volvió a sentar.
-¿Tan repentino? - pregunto
viendo a Enid dejar la taza de café
en frente de mí - gracias.
Xavier jugaba futbol en el
equipo de la escuela y normalmente
les avisaban con tiempo cuando
jugarían.
-¿Tienes que ir? Es el cumpleaños
de Weds.
-Si- hizo una mueca - es un juego
importante para la temporada.
¿Me perdonas? - pregunta con su
mirada en mí.
- No hay problema - asiento hacía
él y tomo de mi taza.
-¿A qué hora es?
-5 empieza el partido, pero el
entrenador quiere que estemos más
temprano de lo normal porque nos
dará algunos anuncios.
Nunca me gusto el futbol, por eso
nunca entre con él al equipo. Y si
era sincera me daba igual si Xav
estaba o no en mi cumpleaños.
- Qué lástima, vas a dejar a Weds sola.
- No se preocupe, no pasa nada-
le sonreí tratando de transmitir mi
sinceridad de mis palabras.
-¿A qué hora regresaras?
Hmm - miro su celular - Tayler
me acaba de decir si me quedo en
su casa después del partido, ¿está
bien?- pregunto casi haciendo
un puchero para que lo dejara
quedarse en casa de su amigo.
Enid me miro por un segundo
antes de alejar su mirada.
- Bien. Tu papá va a salir de viaje,
¿te dijo?
-Algo por el estilo - se encogió de
hombros tomando jugo de naranja-
Gracias y lo siento por dejarte sola,
ma.
-No pasa nada, cariño.
Le deja un beso en su frente y me
sonríe antes de salir de la cocina
hacia las escaleras.
Xav y yo jugamos videojuegos y
comimos algunas papas y palomitas
por un rato. Antes de las 3 de la
tarde le llamaron para avisarle que
todo el equipo había quedado en
comer algunas hamburguesas cerca
de la escuela. Le aviso a Enid y se
fue alistar su mochila.
-Lo siento a ambas, nos vemos
luego - nos dijo antes de salir de la
casa.
Suspire pensando en que podía
comer. Estaba en el sillón sentada
con mi tobillo encima de mi otra
pierna pensando, hasta que llegó
Enid y me sonrío dulcemente.
-¿Tienes hambre?
-De hecho, estaba pensando en que
comer -le sonrió y me levanto -
bueno, entonces me voy Sra. Sinclair. Muchas gracias por todo, de nuevo - sinceramente no quería irme, solo quería acercarme a ella y besarla.
-Quédate, así nos hacemos
compañía- quería gritar de
felicidad- ¿se te antoja pizza?
-Claro - le sonrío y va a su teléfono
para llamar.
Estaba que saltaba de felicidad
y la sonrisa que tenía ahora
en mi rostro no se quitaría por
nada. Espere sentada en el sillón
sonrientemente, no tenía idea
de lo que haríamos pero no me
importaba.
-Pedí de 3 carnes, ¿te parece bien?- pregunto sentándose a mi lado.
-Sí, es la que me gusta.
-¿Quieres ver una película?
-La que usted guste - seguía
sonriendo.
-Andas muy sonriente, ¿no? -me
miro con una ceja alzada.
-Solo... es que... - no se me ocurría
alguna excusa - usted está siendo
muy amable conmigo al hacerme
compañía en mi cumpleaños - dije
lo primero que se me ocurrió.
-Yo también me iba a quedar
sola, así que me dije ¿Por qué no
hacernos compañía si no tenemos
a nadie más? - se encogió de
hombros.
"Yo quisiera pasar el resto de mi vida contigo" pensé. Soy tan, pero
tan cursi. A veces no me reconocia.
-¿Te importa si vemos una película
que he tenido ganas de ver? Se
llama Pitch Perfect - me pregunta
de pie.
-Sé cuál es. Me gusta esa película-
Comento sonriendo.
-Qué bueno.
justo en ese momento suena el
timbre, la Sra. Sinclair me sonríe y va hacia la puerta. Respiro profundo varias veces para quitar mi idiota sonrisa de mi rostro. Va a pensar que estoy loca. La rubia entra a la sala con la pizza en sus manod para después dejarla sobre la mesa en frente del sillón.
-Listo, ¿te gusta el vino? - me
sorprendo un poco ante su pregunta. Sabe que soy menor de
edad ¿me iba a dejar tomar alcohol? -Sé que Xav y tu han tomado antes, una noche me lo confeso sin querer- se encogió de hombros y yo hice una mueca.
- Lo siento por eso. Le advertí que
no le gustaría a usted que tomara.
- No te preocupes, sé que no
puedo evitar siempre que pruebe
cosas nuevas para él. ¿Entonces te
gustaría?
-Sí, por favor.
Me sonrío. Volvió con una botella
de vino y dos copas de vidrio. Yo
puse la película con el control
remoto mientras ella abría la
botella y servía en ambas copas, al
igual que un pedazo de pizza para
cada una.
Durante la película estuvo llena de
risas, comíamos y tomábamos con
sonrisas en nuestros rostros. Yo
estaba más concentrada en verla de
vez en cuando y disfrutaba de su
melodiosa risa. Me daba cuenta que
entre más tomaba, más se dejaba
llevar. Eso me gustaba, parecía una
adolescente de mi edad. Estaba
feliz de poder disfrutar de ese lado
suyo. Era mi mejor cumpleaños y
esperaba que pudiera tener más de
estos.
-Dios, era tan chistoso cuando Fat
Amy se burlaba de Chloe por ser
pelirroja - comento entre risas.
-Lo sé. Amo a Fat Amy - conteste
entre risas también.
-¿Vemos la segunda? - me pregunta
con una sonrisa cómplice.
-Claro.
Y así terminamos viendo la segunda
y la tercera película. Enid era la
mujer perfecta, eso me aseguro
más de lo que ya estaba. Cada
vez me enamoraba más y más de
ella. La botella de vino ya estaba
vacía y sabía que Enid no lo
había planeado así en un principio
cuando me ofreció tomar. Ella reía
por todo y mi sonrisa no disimulaba
lo enamorada que estaba de ella. Mi
razón tenía miedo de que hiciera
algo idiota con alcohol corriendo
por mis venas, pero la parte de mi
corazón sonaba más fuerte en mi interior.
-Y dime, Weds. ¿Tienes novia? -
sonreí al ver su mirada curiosa
mientras tomaba de su poco vino
que quedaba en su copa.
- No - negué - de la chica que estoy
enamorada no lo sabe y ella ya está
con alguien - me encogí de hombros
mirándola.
-¡Qué tonta es! ¿Acaso no te ha
visto? - frunció el ceño y reí.
-Me imagino que no como yo
quiero.
Enid estaba más tomada que yo,
eso era definitivo. Yo me distraía
tanto con ella que me olvidaba del
vino.
-Pues ella se lo pierde, cielo - dice
negando con la cabeza. Sonreí con
lo linda que se veía.
- Cuando estas enamorada de
verdad, no ves a nadie más. Eso lo
sé.
-Hmm - murmuro mirándome.
-Lo sé por experiencia, Sra. Sinclair.
- No me llames así, por favor. No
soy tan vieja - hizo una mueca.
- Usted es joven, pero lo hago por
respeto- me encogí de hombros.
- Dime Enid cuando estemos solo
nosotras - me sonrío.
-Lo intentare.
Nos quedamos viendo
sonriéndonos. Ambas estamos en
una posición en que nos veíamos
de frente. Y mis ganas de besarla
eran más grandes de lo que una
vez había sentido. Rompí el silencio
antes de que me aventara hacía ella.
-¿Tiene cerveza?
-Dime por mi nombre y te daré - me reí.
-Está bien, ¿Tienes una cerveza,
Enid? - me sonrió.
-Ahora sí, deja las traigo.
Se levantó del sillón y salió de la
sala. Respire varias veces tratando
de calmarme antes de que volviera.
Segundos después Enid llegó
dejando 3 cervezas encima de la
mesita y se sentó en el sillón, esta
vez más cerca de mí, me di cuenta
porque ahora su rodilla tocaba la
mía. Trague saliva y me incline
a agarrar una botella abriéndola
rápidamente para tomar un gran
trago, mientras la rubia se me
quedaba viendo con una ceja
alzada.
-¿Puedo preguntarte algo personal,
cielo? - pregunto misteriosamente.
- Claro - sonríe al escuchar mi
respuesta.
-¿Has tenido sexo alguna vez?
-mis ojos se agrandaron ante
su atrevida pregunta, me tomo
desprevenida. Me sonríe y agarra la
botella de mi mano para darle un
trago, lamiendo su labio inferior
al terminar. Aclaro mi garganta y
niego.
- No - sonríe.
-Xav me contó que eres intersexual
- juro que casi me ahogo con mi
propia saliva.
-¡Cielos! ¿Enserio le dijo eso?
-Sí. Toma- me tendió mi cerveza,
la cual me la tome de una sola vez.
Ahora estaba más ansiosa que antes
-¿La chica que te gusta lo sabe?
- Si- abro otra cerveza y me la
tomo más rápido.
-¿Tienes sed? - ríe un poco.
- Algo así.
- Hmm- murmura - ¿Has dado tu
primer beso?
- No- niego de nuevo.
Asiente mientras yo abro la tercera
cerveza y la tomo en tragos grandes.
- Iré por más - me sonríe y se va.
Diez segundos después mi razón
se apaga y sigo a mi corazón. Me
levanto del sillón rápidamente
dejando la botella vacía en la mesita y voy directo a la cocina donde Enid está parada en frente del refrigerador abierto.
-¿Dónde las deje?
No me importo, así que la agarre
de la cintura y le di la vuelta
sorprendiéndola. Me quede viendo
lo hermosa que era antes de
besarla. Al principio ella se quedó
sorprendida ante mi atrevimiento,
pero después me correspondió
el beso. Pedí la entrada a su boca
pasando mi lengua por su labio
inferior, ella me dejo pasar entre
abriendo sus labios dejando pasar
mi lengua encontrando la suya
en el camino donde una danza se
desato para conocer su interior
profundamente. Sabía tan bien,
podía distinguir el sabor del vino y
un toque de cerveza. Enid levanto
sus brazos enrollándolos alrededor
de mi cuello, con una mano en mi
nuca acercándome lo más posible a
ella, mientras su otra mano estaba
enredada en mi cabello. Mis brazos
estaban alrededor de su cintura, todavía besándonos hasta que se
nos agotó el aire y nos separamos
con nuestra respiración irregular.
Nos miramos a los ojos, sus
hermosos ojos azules brillosos.
- Estoy enamorada de ti, Enid Sinclair - susurre embobada.
-Weds - susurro ella, antes de
volverme a besar.
Nuestro beso se convirtió agresivo,
con deseo, lujuria. Enid me
mordió el labio haciéndome gruñir
por separarse de mí.
-Enid ... -susurre aún con los
ojos cerrados.
-Vamos.
Abrí los ojos encontrándome los
suyos con las pupilas dilatadas, mi
miembro estaba despertando. Ella me sonrío y me agarro de la mano,
jalándome hacía una puerta de la
planta baja. Abrió la puerta y me
di cuenta que era la habitación
de huéspedes. La cerró detrás de
nosotras y me empujo sentándome
en la gran cama que había detrás
de mí. Me sonríe y se acerca a mí,
sentándose en mi regazo con una
pierna a cada lado. Gruñí y agarre
sus caderas moviéndola de adelante
hacia atrás causando un delicioso
roce por encima de nuestra ropa.
Mire su perfecto rostro y la besé
apasionadamente, posando una
mano sobre su nuca acercando más
su rostro al mío si fuera posible
mientras nuestras caderas se
movían creando más fricción.
-Weds...
-Dios... te deseo tanto - dije sobre
sus labios.
Nuestras respiraciones eran
entrecortadas. Necesitaba sentirla,
así que la levante de mi regazo
para acostarla en la cama con su
cabeza en la almohada, y me posé
encima de ella. Sonreí grandemente
viéndola antes de bajar mi cabeza
a su cuello y empezar a distribuir
besos, usando la lengua en varias
ocasiones causando suspiros de
parte de ella, quien con su mano
me apretaba y jalaba mi cabello
excitándome a más no poder.
-Hmm, Weds...
-Hmm.
-Cierra la puerta con seguro, solo
por si acaso.
Sonreí y me levante
inmediatamente poniéndole seguro
a la puerta, para después quitarme
los tenis y subirme a la cama para posarme de nuevo encima de ella,
sosteniéndome con mis antebrazos
soportando mi peso, cuidando de
no aplastarla. Enid sonrió y paso
las manos por mis costados hasta
llegar al dobladillo de mi camiseta
levantándola, así que levante mis
brazos para que pudiera quitarla.
La rubia sonríe mirando mi
torso desnudo a excepción de
mi sostén deportivo y pasa sus
manos por mi abdomen erizando
mi piel. La beso de nuevo antes
de quitar su camiseta de igual
manera que lo había hecho ella
antes. La miré detenidamente, era
malditamente perfecta. Quite mi
sostén rápidamente y con la mirada
preguntando si podía quitar el suyo.
Asintió mordiendo su labio inferior
mirando de mis pechos hasta mis
ojos de nuevo. Lo desabroche con
una mano al momento en que
arqueo su espalda para que pudiera
meter mi mano. Le deje un beso rápido y baje desde su mandíbula,
su cuello, sus clavículas hasta
llegar a sus perfectos pechos con
sus pezones rosados llamándome.
Distribuí besos alrededor de sus
pezones y entre medio de sus
pechos.
-Déjate de juegos, Addams.
Sonreí grandemente para después
meter su pezón izquierdo a mi
boca, saboreándolo, lamiéndolo,
chupándolo y mordiéndolo un
poco, haciendo gemir a Enid,
mientras ella apretaba mi cabello
empujándome duramente a su
pecho. Sonreí con su pezón entre
mis labios antes de pasar al derecho
y repetir la acción.
- Te ne-ce-necesito - dijo entre
gemidos.
Sus manos se posaron en el botón de mi pantalón, desabrochándolo
inmediatamente para bajarlo
desesperadamente. Levante mis
caderas para que pudiera bajarlo
y solo con mis pies lo termine de
sacar. La besé desesperadamente
adentrando mi lengua en su
boca, iniciando una danza entre
nuestras lenguas mientras mis
manos desabrochaban su pantalón
y lo bajaban con la misma
desesperación que había usado
antes. El resto de nuestra ropa
desapareció rápidamente, casi sin
darme cuenta. Y solo rezaba para
que mañana recordara cada detalle
de esta noche a su lado.
-Vamos, Wed... - dijo besándome con su mano empujando mi cabeza más cerca de ella.
Posé mi miembro sobre su entrada,
su centro mojado.
- Si no lo haces tú, lo hago yo - dijo
al separarse de mí.
Sonreí grandemente antes de
adentrarme a su cavidad. Gruñí al
sentir como sus paredes apretaban
mi miembro.
-Esta tan apretada, Sra. Sinclair-
susurre sobre sus labios.
ganándome un gemido de Enid a
cambio de mis palabras.
Mis caderas se movían de atrás
hacia adelante, embistiéndola cada
vez más rápido escuchando sus
gloriosos gemidos y jadeos mientras
yo gruñía al sentirla tan bien. Me
volvería adicta a ella, lo sabía. Mi
boca se encargó de morder un
poco su cuello y después pasar mi
lengua. Nuestros cuerpos ya tenían
una capa de sudor mientras nos
movíamos rápidamente.
La sensación de estar dentro de ella, de hacerla mía, es lo mejor que me ha pasado en mi maldita vida.
Siento como sus paredes vaginales
aprietan mi pene deliciosamente,
llevándome a la cima mientras me
muevo más rápido para llegar al
clímax.
-¡Weds!- gime mi nombre,
causándome la mayor satisfacción
posible.
-¡Enid! - gimo al llegar.
Ambas corriéndonos al mismo
tiempo.
Nuestras respiraciones estaban
agitadas mientras disfrutamos lo
máximo del orgasmo. Me quedo
encima de ella posando mi cabeza
en su pecho aún dentro de ella,
mientras trato de tranquilizar mi respiración. Una mano de ella pasa
por mi cabello, iniciando caricias,
relajándome. Y la otra se queda en
mi espalda.
No decimos nada, solo nos
quedamos en silencio. Cuando
regulo mi respiración salgo de ella
lentamente y me tiro a su lado.
Respiro profundo antes de mirarla,
se veía preciosa, radiante. Estaba
fascinada. Su mirada se unió a
la mía con una perezosa sonrisa,
causando la mía de inmediato.
Mi corazón seguía latiendo
rápidamente en mi pecho gracias a
la chica que estaba delante de mí.
-Eres preciosa... - susurro antes
de abrir mis brazos para pegar su
cuerpo al mío.
Si fuera un sueño, deseo nunca
despertar. Quedarme con ella en
esta cama a su lado, en mis brazos.
-Gracias, cielo- susurra de vuelta
sin quitar su bella sonrisa.
Su mano se posa en mi mejilla
acariciándola lentamente. Y me
acerco a besarla sin poder evitar la
anhelación de mi boca por la suya.