¿Emma Watson?
Cada músculo de mi cuerpo duele, es como si hubiera recibido una paliza, solo recuerdo que estábamos en medio de un simulacro de incendio en el ministerio de magia, al ir por los pasillos en busca de una chimenea alguien me empujó y perdí la conciencia en medio del humo verde.
— ¿¡Emma Watson!? ¿Qué hace en la cocina con una cacerola en la cabeza? — Un hombre muy apuesto de rasgos asiáticos me habla, su gesto asustado me confunde. Parece estar a punto de gritar y me apunta con un cucharón de acero.
Soy consciente que tengo una olla en la cabeza, estoy sentada en el piso de lo que parece ser una cocina muy moderna, busco mi varita por instinto y lo que tengo en la mano es un palillo de madera muy delgado.
— Te escuché gritar desde la sala ¿Emma Watson? — otro muchacho igual de guapo aparece, su cabello desordenado parece que no ha sido lavado en días — no digas tonterías, Hyung. ¿Cómo podría...? — me ve y su mandíbula podría haber caído al piso de no ser porque está sujeta a su rostro.
— ¿Quién es Emma? — Pregunto tras sacar la olla de mi cabeza — ¿quiénes son ustedes? — Me pongo en pie lentamente, mis pies no quieren responder y me obligo a estar recta al sostenerme de la isla de cocina. Uso un tono voz firme —: ¿Me secuestraron? ¿Saben que esto es un delito? ¡Van a tener que responder ante la justicia mágica!
— ¡Habla coreano! — Exclama el que tiene un piercing en los labios y la ceja — ¿Hyung, la secuestraste?
¿Hablo coreano? Yo hablo en inglés.
— ¿Eh? — Él guapo parece confundido — No, yo entré y ella estaba aquí.
Ambos empiezan a discutir, descubro que el guapo tiene el nombre Hoseok y el de piercings es Jungkook. Incluso se van dejándome sola y más confundida, mi cabeza está a punto de estallar, al tocar cerca de mi nuca, siento algo tibio que resbala, la toco y es mi sangre. Mi vista se nubla... Voy a encontrar al culpable de mi secuestro.
Antes siquiera poder desmayarme aparece un hombre de labios gruesos, apuesto y de brazos fuertes. Parece que me habla,pero estoy tan aturdida que no consigo entender nada, es como si estuviera sumergiéndome en el océano. Me carga antes de que caiga, me lleva hasta un sofá negro que es plegable, veo a un hombre muy hermoso y pálido extenderlo. Hay siete hombres apuestos, cierro los ojos cuando veo que el guapo musculoso ha notado mi sangre en su poderoso brazo.