Capítulo 1

Las botas color negro del oficial Choi pisaron el charco de agua a la vez que sacaba la pistola del cinturón cuando escuchó la voz de su compañero de trabajo; Chwe Hansol, a través de la radio y dobló la siguiente esquina siguiendo las indicaciones, entrando a otro callejón descuidado, parecía estar en un laberinto sin salida pero la basura y el olor desagradable del alcohol no lo detuvieron.
Era la única oportunidad que tenían de atrapar a los tres hombres que llevaban cinco asaltos en el mes, todas las joyerías de la ciudad estaban aterradas porque no tenían pudor alguno en utilizar armas para defenderse y lastimar a quien se le cruzara por delante.
La adrenalina y el peligro eran parte de su trabajo hace cinco años, SeungCheol era un oficial de veinticuatro años, soltero y con un gran problema para encontrar estabilidad en su vida, comenzando por el lugar donde vivir, era tan indeciso que en lo que llevaba del año se había mudado más de veinte veces de piso y ninguno lograba convencerle.
Su vida amorosa no era nula pero tampoco era tan activa como la de sus amigos y compañeros de trabajo, no se había enamorado y desde que tenía memoria jamás había tenido una relación formal, era algo que hasta el día de hoy su madre le seguía reclamando porque según ella no podía ser posible que no llevara a ninguna mujer u hombre a casa.
Salía con chicos de vez en cuando, era asombroso darse cuenta del gran poder y presencia que tenía su uniforme de policía, el cual ocupó en más de una oportunidad para ir a bares a beber cerveza y terminar en un departamento ajeno sudando y gruñendo hasta llegar al orgasmo.
Hasta el momento no sabía si él tenía algo malo, si lo veían como una simple diversión o no había llegado la persona adecuada para despertar el sentimiento de amor en su corazón.
Eran las dos de la madrugada y seguía corriendo bajo la oscuridad de la noche, con el parpadeo de los pocos faroles que alumbraban su camino.
—¡Alto ahí, quedan arrestados!
SeungCheol escuchó claramente la voz de Hansol, apresuró el paso pero antes de lograr verlo un disparo hizo que su sangre se helara y dejara de oír el ruido de la ciudad, las voces de los jóvenes que por ser día viernes salían a fiestas, la música, los automóviles, los perros, todo se esfumó y lo único que escuchó fueron los latidos rápidos de su corazón, su respiración agitada y cada paso que daba.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando vio a Hansol en el suelo, afirmándose el abdomen y con sus manos llenas de sangre, el mitad americano lo miró y cerró los ojos dejándose consumir por el dolor hasta perder la consciencia.
La ambulancia llegó en cuestión de segundos al hospital, se bajaron los paramédicos y SeungCheol de ella, corrieron por el pasillo llevando la camilla y entraron a una sala pero una mujer joven se interpuso prohibiéndole el paso al oficial.
—¡Debo entrar! —Exclamó SeungCheol con el uniforme manchado con sangre de su compañero de trabajo.
—No puede hacerlo —Intentó explicar ella, colocando ambas manos en el pecho del pelinegro impidiéndole que avanzara.
—Usted no entiende.
—¿Qué se supone que está intentando hacer?
SeungCheol se dio la media vuelta al escuchar aquella voz y se encontró con un chico de cabello castaño, baja estatura, era médico y lo supo por el delantal blanco que llevaba arriba de un uniforme color verde y el estetoscopio en su cuello.
Alcanzó a ver su identificación.
Médico cirujano Lee JiHoon.
—Debo entrar a ver a mi compañero —Habló SeungCheol mirando al menor, esperando que él lo entendiera.
—¿Acaso es médico? —Preguntó JiHoon arqueando una ceja.
—No —Respondió más tranquilo.
—¿Así que piensa que por ser policía tiene libertad para hacer lo que quiera? —Preguntó JiHoon frunciendo levemente el ceño —No puede ingresar a los pabellones quirúrgicos y no gaste su tiempo enseñándome su reluciente pero poco importante placa porque eso no cambiará nada. Aquí no nos importa cuál sea su rango, debe esperar como lo hace el resto de la gente.
—Podría tomarlo preso por faltarle el respeto a una autoridad —SeungCheol dio un paso hacia adelante, enfrentando a JiHoon y colocando su mano en el cinturón, donde estaban colgando las esposas.
—Entonces no podría salvar la vida de su compañero —Lo miró directamente a los ojos y sin que SeungCheol se lo esperara levantó los brazos ofreciendo sus desnudas muñecas —Pero si quiere arrésteme, oficial Choi.
SeungCheol apretó los labios y tuvo que morderse la lengua para no responder, lo hubiese llevado preso, no le importaba pero era el encargado de allí, Hansol estaba en sus manos.
Bajó el brazo y dio un paso hacia atrás.
—Veo que no lo hará —Habló JiHoon con una ligera sonrisa por haber controlado la situación —Ahora por favor guarde la calma y tenga paciencia.
—Sálvelo por favor —Pidió SeungCheol.
—Haré todo lo que esté a mi alcance.
SeungCheol vio al médico alejarse y entrar a los pabellones para su preparación, cerró los ojos y fue imposible que no golpease la pared con su puño, estaba enfadado con él mismo por haber puesto a Hansol en una situación peligrosa, sabía que no debía haber ido porque pidió su ayuda a último momento, lo hizo salir de la estación policial sin un chaleco antibalas.
Él debió recibir esa bala.
Él debía estar allí dentro con su vida en una cuerda floja.
No Hansol.
Lo había conocido hace cinco años, estudiaron y se prepararon juntos en la escuela de policías, Hansol se volvió su gran amigo, un compañero y hermano que sentía que debía proteger por ser menor.
Si algo le llegaba a pasar no se lo perdonaría nunca.
En la sala de espera pasó las cinco horas más largas de su vida, sin noticias, nadie salía a decirle nada haciendo más grande la agonía, poco a poco las personas que estaban al principio allí con él fueron siendo atendidas, retirándose a sus respectivos hogares, comenzó a amanecer y finalmente salió JiHoon bajándose la mascarilla para luego quitársela, SeungCheol se acercó rápidamente a él.
—La cirugía ha sido exitosa, hemos podido sacar la bala, afortunadamente no perforó ningún órgano importante, detuvimos la hemorragia pero tuvimos que realizar una transfusión sanguínea —Informó JiHoon —En este momento su compañero se encuentra bajo anestesia general pero no tardará mucho en despertar, cuando lo haga lo trasladaremos a una habitación donde podrá entrar a verlo.
—Muchas gracias —El alma regresó a su cuerpo y pudo respirar en paz.
—Sería bueno que le pudiera avisar de la situación a los familiares de Hansol —Habló JiHoon moviendo la mascarilla entre sus dedos.
—No tiene familia, soy uno de sus mejores amigos.
—Entiendo —El menor asintió —Entonces las indicaciones se las daré a usted cuando regrese a visitarlo.
—Claro.
—Doctor Lee —Apareció uno de los paramédicos tocando el hombro de JiHoon para tener su atención y el menor se volteó a verlo, era SeYong —Estamos esperándolo para la siguiente intervención quirúrgica.
—Debo retirarme para dar el informe de lo sucedido —SeungCheol colocó las manos en su cinturón —Que tenga un buen día.
—Igualmente —Dijo JiHoon mirándolo por escasos segundos para luego caminar junto a su compañero de trabajo de regreso a los pabellones —¿Diagnóstico?
—Enfermedad de Hanahaki.
—¿No hay posibilidad alguna de cura? —Preguntó JiHoon lavándose las manos.
—No, las rosas se propagaron a los pulmones y corazón, las espinas provocaron heridas en su tráquea y ya no puede respirar con normalidad —Respondió SeYong y el médico lo miró con atención —Quiere deshacerse de sus sentimientos, lamentablemente su amor no será correspondido.
—Entendido —Entró a una habitación para vestirse —Por favor cancela mi cita con el dentista, algo me dice que tardaremos más de diez horas en quitar todas las rosas.
